Blogia
ma+s

CARTELES FIESTAS DEL PILAR

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1912

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1912

Cartel Fiestas del Pilar 1912

Titulo: XII

Autor: Victoriano Balasanz

 

En 1912 volvieron a resurgir las fiestas del Pilar; en el mes de agosto se convocó a todos los pintores de la ciudad para el concurso de bocetos del cartel de fiestas del Pilar. El premio era de 300 pesetas y el plazo que se les daba eran 15 días. Con un premio tan poco atractivo y un plazo tan breve se presentaron únicamente cuatro bocetos en el tiempo estipulado y uno fuera de concurso. El jurado estuvo formado por el teniente de alcalde Sr. Calvo, Dionisia Lasuén, Virgilio Escoriaza y Jerónimo Vicén, quienes tras examinar los cuatro bocetos declararon desierto el concurso. Enterado el alcalde Sr. BaIlarín y en vista del poco tiempo que quedaba para la llegada de las fiestas, solicitó al jurado que aceptasen el boceto entregado fuera de tiempo siempre que "reuniese las condiciones y tuviese sabor local". De esta manera se aceptó el boceto que resultó ser, de nuevo, original de Victoriano Balasanz, cuyo trabajo se definió como,"acabadísimo de ejecución, de buen colorido y admirable dibujo". 

En El Noticiero, tras la descripción de todos los bocetos presentados al concurso, se hacía lo propio con el cartel presentado fuera de tiempo cuyo lema era "XII": 

"Bajo un cielo sereno, evolucionan varios aeroplanos. Se ve en segundo término el templo del Pilar y un efecto de agua.

De tamaño natural hay un grupo de figuras, una baturra sentada con la falda llena de flores y la acompaña una señorita tocada de mantilla blanca, otra muy elegante con sombrero de paja y algo más retirada otra joven más modesta ataviada.

En una pilastra campea el escudo de Zaragoza y a la izquierda, entre flores y casi debajo de las figuras, un niño tiene los atributos del Comercio y la Industria. Todo está muy bien detallado... ". 

En efecto, un grupo de jóvenes mujeres que simbolizarían lo tradicional y lo moderno, aparecen en un primer plano junto al escudo de la ciudad. Y la alegoría del comercio y la industria sin faltar la nota taurina. Todo el grupo se recorta ante un fondo en el que destaca la silueta del Pilar, y en el cielo aparece el número más importante de las fiestas de este año: la fiesta de la aviación para la que se preparó una gran exhibición en el campo de Valdespartera de los intrépidos aviadores Garnier y Tixier, amenizando el acto una banda de música. La muestra que hicieron estos aviadores franceses el día 11 de octubre fue, sin duda, la atracción más importante de las fiestas, y para que todo el mundo pidiera contemplar sus piruetas en el aire, se preparó un servicio especial con precios reducidos, tanto por la Empresa de tranvías, como por la Compañía ferroviaria. Algo tan importante, desde luego, no podía faltar en el cartel de fiestas. Aparte de esta nota y de lo moderno del tema no hay nada destacable en el tratamiento de este cartel de fiestas, que está en la misma línea que el cartel de 1907, obra del mismo autor, es decir, una pretensión de realidad, pero de composición algo desmañada, dibujo muy poco flexible y colorido descriptivo, a juzgar por la reproducción realizada en los talleres de la viuda de Eduardo Portabella.

En cuanto al color, el artista no utilizó tintas planas sino que jugó con los colores para reproducir la calidad de las telas, puntillas, plumas, etc. como si de un cuadro realista se tratase. 

***********

Cartel Fiestas del Pilar 1911

Titulo: xxxx

Autor: Nicolás Escoriaza

En 1911 se advertía, a través de la prensa, un renovado, aunque mínimo, interés por parte de la Comisión de Festejos para preparar las fiestas del Pilar, y, para ello, lo primero que se hizo fue repartir la propaganda de las fiestas por todas las provincias españolas:

" ... El presidente, Sr. Pellejero, dió cuenta de que se habían repartido por todas provincias españolas y pueblos de Aragón 10.000 programitas anunciadores de las fiestas del Pilar y de que se estaba confeccionando en los talleres tipográficos de Portabella el cartel de fiestas, cuyo boceto ha sido pintado por el Sr. Escoriaza (don Nicolás), individuo de la Comisión de Festejos ... ".

Desconocemos cómo pudo ser el cartel que hizo el Sr. Escoriaza ya que ni siquiera apareció, como en otros años la descripción del mismo; sólo se hizo un breve comentario del que se desprende que no debió de agradar mucho:

“... el cartelito de fiestas de lo más mediocre que se ha visto... " .

 


***********

Cartel Fiestas del Pilar 1910

Titulo: xxxx

Autor: xxx

En 1910, ante la pasividad del Ayuntamiento que parecía desentenderse de nuevo de la organización de las fiestas el Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (S.I.P.A.) celebró una reunión con las agrupaciones de los gremios, comercio, " fuerzas vivas", etc. para formar una junta que se encargase de recaudar fondos y organizar los festejos del mes de octubre. Esa reunión se hizo el 3 de septiembre y tres días más tarde la junta allí nombrada "en vista de la premura del tiempo con que se tropieza y la imposibilidad de poder confeccionar un programa digno" desistió de su labor organizadora de las fiestas.

Este año se celebraron los actos "más indispensables" y, por supuesto, no apareció en la prensa ninguna alusión al cartel de fiestas, lo que es comprensible después de conocer la falta de preparación de las fiestas, que nos hace suponer que aquel año no habría cartel de fiestas.

 


***********

Cartel Fiestas del Pilar 1909

Titulo: xxxx

Autor: Victoriano Balasanz

LAS CRISIS POLITICAS y EL CARTEL DE FIESTAS.

Tras 1908, que fue un año de esplendor en el que diversas actividades se sucedieron en Zaragoza bajo el signo del "triunfo por la paz, el arte y el progreso" surgió uno de los graves problemas que harían tambalearse al sistema político, económico y social de nuestra nación: la guerra de Marruecos. En efecto, la cuestión marroquí enfrentó a los partidos políticos (ya que algunos se oponían a tal aventura), dividió al ejército, originó un déficit de cientos de millones en una economía ya debilitada, y desencadenó graves conflictos sociales, culminando estos con la llamada "Semana trágica" de Barcelona que comenzó el 26 de julio de 1909.

Por supuesto, esta situación de crisis a todos los niveles también tuvo repercusiones en Zaragoza, en cuya prensa local se dedicaba todos los días la primera página al conflicto de Marruecos donde se hallaban muchos soldados aragoneses. Tanto es así que el Ayuntamiento no preparó un programa para las fiestas del Pilar e incluso se anunció en la prensa que en ese año de 1909 no iban a celebrarse tales fiestas. Este hecho levantó comentarios en la ciudad: unos querían celebrar las fiestas, otros no… . Reflejo de esta situación es la carta que fue enviada a Heraldo de Aragón, firmada por un zaragozano de la que entresacamos algunos párrafos:

" ... Parece ser que entre los miembros de nuestra Corporación Municipal, hay criterios opuestos en cuanto a la organización y celebración de las fiestas del Pilar en el año actual.

Mientras unos opinan que deben celebrarse con fastuosa solemnidad, otros son de parecer que deben reducirse a los actos religiosos, la salida de gigantes y cabezudos, reparto de bonos a los pobres, y aquellos actos que otras entidades organicen... pero nosotros, y con nosotros, sin duda la mayoría de los vecinos, opinamos que debe organizarse un escogido y variado programa ... las razones en que basamos nuestra opinión son de consideración, sin contar que para aquella fecha, es muy probable que haya triunfado en Marruecos nuestra justa causa, y en este caso, no podría organizarse en pocos dias los festejos, y menos aún hacer la oportuna propaganda que se precisa para que la afluencia de forasteros fuera tan importante como el comercio desea y necesita.

Por el motivo de la guerra, no han dejado de celebrarse las fiestas y ferias en ninguna otra ciudad de España, y de no efectuarlas en nuestra ciudad, perdería no pequeños ingresos el comercio, la industria, la clase obrera, las arcas municipales tan necesitadas de fondos y, en general, toda la población.

Podría  dárseles un cierto carácter piadoso... dedicado a implorar de cielo la terminación de la guerra y el triunfo de nuestras armas... esto para el creyente; y para todos celebrando funciones, tombolas etc., a beneficio de los que en África luchan por la santa causa de la Patria. Y como el tiempo que resta... es poco, y se necesita ya todo para organizar el programa y hacer la consiguiente propaganda, entendemos que debe de activar los trabajos ad hoc ... ".

Dos días después de la publicación de esta carta otro zaragozano mandaría otra en similares términos al periódico. El Ayuntamiento, por fin decidió celebrar las fiestas del Pilar y para ello una de las primeras noticias fue la relativa al cartel que aquel año también sería obra de Victoriano Balasanz del que solo conocemos su descripción a través de la prensa:

" El asunto es muy bonito y está interpretado con mucha corrección y elegancia.

Domina como motivo principal del cartel, una escena genuinamente baturra que representa una fiesta de jota a orillas del Ebro con varias figuras de bailadores muy bien dibujados.

En la cabecera del cartel se lee la consabida leyenda de Fiestas del Pilar, Octubre 1909 y campea un hermoso escudo de Zaragoza orlado de guirnaldas muy bien distribuidas de geranios.

Termina el cartel una silueta del Pilar a la luz de la luna y un espacio para anunciar los principales festejos ... ".

De este cartel se tiraron 300 carteles grandes y de 3.000 a 4.000 pequeños.

Si 1909 fue un año difícil, no serían mejores los siguientes; la "guerra del Riff’ no se terminaba nunca y el desconcierto era total en el país.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1908

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1908

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1908

Titulo:xxx

Autor: Victoriano Balasanz

Parece ser que el cartel de 1907 tuvo una buena acogida porque al año siguiente la Comisión Municipal de Festejos encargó de nuevo el cartel de fiestas a Victoriano Balasanz, que hizo una obra cuyo tema principal es la conmemoración de los Sitios.

El cartel de 1908 aparece subdividido en franjas: en la inferior se dispone el programa de fiestas abreviado, en la segunda una vista de la ciudad de Zaragoza en la que destacan los campos cultivados y unas chimeneas humeantes de las fábricas, como simbolizando el trabajo y el desarrollo industrial; el tercer cuerpo aparece ocupado por los distintos héroes del Sitio de Zaragoza entre los que se distinguen de izquierda a derecha a Santiago Sas, la condesa de Bureta, María Agustín, Miguel Salamero, Agustina de Aragón, Casta Alvarez, Felipe Sanclemente Romeu, el general Palafox (sobre caballo), Mariano Cerezo, Tadeo Ubón y el tío Jorge. Todos ellos están situados ante las ruinas del hospital de N. a S. a de Gracia a la izquierda y unas amplias llamaradas a la derecha. Tanto las figuras como el escenario están tomados del Álbum de los Sitios cuyos grabados fueron realizados por Juan Gálvez y Fernando Brambila.

De las llamas (que por cierto son lo más moderno del diseño del cartel) surge el cuarto cuerpo en el que aparece una vista del recinto de la Exposición Hispano-francesa. El cartel significa un auténtico retroceso artístico, pues la mezcla de escenas la cantidad de figuras, la búsqueda de los detalles... produce 'una obra confusa en la que, como ya hemos anticipado, lo único destacable son las llamas que están tratadas como rojas manchas planas.

Hay como una especie de "horror vacui" en este cartel, en el que incluso las letras están colocadas en los espacios que podían haber quedado vacíos, Sólo se advierte la influencia modernista en el diseño de las letras titulares, pero muy débilmente.

En contraste con éste, los carteles taurinos de este año, que fueron elegidos mediante concurso, obras de Llanas y Aguado y de García Condoy, tenían un claro carácter modernista que, lamentablemente, no seguiría utilizándose en los carteles de toros de los años sucesivos.

 

**********

un homenaje al centenario de Los Sitios de Zaragoza 
Después del éxito que cosechó el cartel de Victoriano Balasanz en 1907, la Comisión Municipal de Festejos le volvió a encargar el del año siguiente. Coincidiendo con el centenario de Los Sitios, decidió conmemorar este hecho, representando a algunos de sus héroes ante las ruinas del hospital de Nuestra Señora de Gracia y ante unas amplias llamaradas de las que surge uno de los actos más importantes de Zaragoza ese año: la Exposición Hispano-francesa. Cabe destacar que todas las figuras y escenarios representados, fueron tomados de los grabados del ’Álbum de los Sitios’, de Juan Gálvez y Fernando Brambila.


CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1907

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1907

Cartel Fiestas del Pilar 1907

Titulo: xxxx

Autor: Victoriano Balasanz

1907 fue un año muy agitado para Zaragoza porque se preparaban los actos conmemorativos de los Sitios y la gran exposición Hispano-Francesa que se celebrarían al año siguiente.

Por parte de la Comisión de Propaganda del Centenario había una gran preocupación por elaborar un cartel digno de los actos que iban a celebrarse y, así, se pensó hacer un cartel popular encargado a un litógrafo elegido mediante concurso, y otro cartel artistico para el que se pensaba convocar un concurso de carácter internacional.

Al final todo quedaría en casa; el cartel artístico se encargaría El escultor Querol. En él representó el monumento a los Sitios, que estaba preparando, y, además se elaboraría otro donde aparecería la obra de Benlliure titulada "Agustina de Zaragoza".

Con tanto ajetreo y con poco dinero, el Ayuntamiento hizo un llamamiento a los artistas, que sería respondido con la presentación de cuatro bocetos de los que el jurado eligió el presentado por Victoriano Balasanz. El tema del cartel ya había aparecido en otros ya que se trata de la llegada de forasteros a las fiestas; pero lo verdaderamente original es el tratamiento que se le da ya que es la estación del ferrocarril el espacio donde se mueven las figuras, unos ricos y bien vestidos y, otros, más populares llegan con sus atos y cestos. Todos, los de clase alta, y los de clase baja, llegan por el mismo sitio a las fiestas del Pilar. Este es un cartel con un latente trasfondo ideológico, pues no hay que olvidar que desde enero de ese mismo año, Maura, el hombre "de la revolución desde arriba", se encontraba en el poder.

El texto aparece rodeado por una línea gruesa, en forma de cuerda adornada con motivos vegetales. Sigue interesando el realismo, la búsqueda de perspectiva... incluso se plasma el humo de la locomotora y se advierte la atmósfera que emborrona las figuras en la lejanía.

En cuanto al cartel de toros de este año, también se recurrió al genio de Unceta para elaborarlo, y, así, con tres bocetos del maestro, se hizo una mezcla que daría como resultado el cartel que al igual que el de las fiestas se imprimió en los talleres de Portabella.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1906

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1906

Cartel Fiestas del Pilar 1906

Titulo: xxxx

Autor: Mariano Cerezo

 

La crisis continuaba en 1906, año en el que el Ayuntamiento de Zaragoza tenía presupuestadas para festejos la cantidad de 20.000 pesetas de las que sólo correspondían a las fiestas del Pilar 15.000 (hay que pensar que en 1900 el presupuesto fue de 35.000 pesetas).

Con esa cantidad y los problemas internos del Ayuntamiento, las fiestas volvieron a prepararse tarde y deprisa; no se convocó concurso para elegir el cartel anunciador y la prensa de nuevo hizo una llamada de atención con relación a este tema:

"Desde luego este año no tenemos cartel de fiestas. El buen precedente que se afirmó en épocas pasadas, organizando concursos a los que acudían muy animosos los artistas, se abandonó por completo. Es posible que a última hora se quiera reparar el olvido, pero ya no hay tiempo hábil para utilizar con cuidado y lucimiento este medio eficacísimo de propaganda...".

Artistas como José Llanas o Eduardo Portabella presentaron bocetos al Ayuntamiento, que los desechó; concretamente el que presentó Portabella no fue admitido "por tener demasiadas cosas clericales" lo cual está muy relacionado con el comentario que hacíamos del cartel de 1905. Se encargó el cartel a Ricardo Magdalena que se negó a hacerlo y finalmente fue otro cartel de Mariano Cerezo el elegido para anunciar las fiestas.

El tema vuelve a ser el de la. llegada a las fiestas del Pilar; en este caso una buena moza baturra montada en una burra atraviesa el puente de Piedra. La manera de tratar la imagen es exactamente la misma que podría aparecer en un cuadro de género: preocupación por representar con realismo esta escena tan castiza es lo que caracteriza al cartel, que a pesar de ser más vulgar que el del año anterior parece que gustó por lo que se desprende de la siguiente frase que apareció en la prensa:

"Tiene perspectiva el conjunto y sin pretensiones es un boceto de lo mejor que se ha exhibido con y sin concursos... ".

El texto aparece en la parte baja, y en él es de destacar la orla que  lo bordea, muy similar a la del año anterior que con un ritmo sinuoso y carácter cartilaginoso, .de interpretación modernista, quizás sea lo mejor del cartel.

Como de costumbre, la obra se reprodujo en los talleres de Portabella y apareció comentada y fotografiada junto con el cartel de toros que para ese año hizo el Sr. Castro con dibujos inéditos de Marcelino de Unceta en Heraldo de Aragón.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1905

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1905

Cartel Fiestas del Pilar 1905

Titulo del Cartel:  A ZARAGOZA

Autor: Mariano Cerezo

En 1905 comenzó a notarse una de las primeras crisis económicas de este siglo; el Ayuntamiento, falto de recursos, no convocó concurso para elegir cartel de fiestas del Pilar... Las fiestas se acercaban y no había cartel; por fin el día 1 de agosto el pintor Mariano Cerezo, como había sido costumbre en años anteriores, presentó un boceto para cartel que fue aceptado por la Comisión correspondiente enviándose para su reproducción a los talleres litográficos de Porta bella.

Con esta elección el Ayuntamiento se ahorró 700 pesetas y de las 1.000 pesetas destinadas para el boceto, a Mariano Cerezo le pagaron únicamente 300, ya que éste ofreció su obra gratuitamente.

El boceto lleva por título "jA Zaragoza!", y como en otros años apareció su descripción en la prensa:

" ... (el cartel es una) ... invitación a nuestras fiestas y es una escena animada de gentío que a ellas acude en automóviles, ferrocarril, diligencias, carros y borricos, destacando la bestia que monta un baturro, asombrada de la modernista locomoción, acaso del olor a gasolina que despiden los autos. En la parte derecha una mujer de perfil contempla el panorama y debajo está la cartela para el texto del programa. Ocupa la parte inferior una mancha del Pilar".

Hemos tenido la suerte de encontrar uno de los carteles murales de 1905; en él, como muy bien describe la prensa, se representa la llegada a Zaragoza para las fiestas de forasteros de todas clases y condiciones, y en un primerísimo plano la figura de una bella y elegante mujer joven que parece ser el símbolo de la ciudad de Zaragoza. Una orla muy decorativa, adornada con ramos de flores y racimos de uva, une y separa el texto de la imagen, que como la del año anterior se representa de una forma realista, buscando el volumen, los claroscuros, etc. Las letras de Ias inscripciones así como la orla y, en parte, el tratamiento del tema (aparición del automóvil, ferrocarril, etc.) son típicamente modernistas, y es muy curioso que aunque aparece la silueta del Pilar como perfil característico de la ciudad, no se representa ni se menciona a la Virgen del Pilar. Así, nos encontramos con que el texto va encabezado por la frase "GRANDES FIESTAS DEL 11 al 22 DE OCTUBRE" sin mencionar a quien se dedican las fiestas, cosa que no ocurre en el cartel del año siguiente que está hecho por el mismo artista, Mariano Cerezo y donde se puede leer: "FERIAS Y FIESTAS EN ZARAGOZA A SU EXCELSA PATRONA LA VIRGEN DEL PILAR ... ".

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1903

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1903

Cartel Fiestas del Pilar 1903

 

EL CARTEL SUSCITA POLEMICAS E INTERESA 

En 1903 se planteó una viva discusión en torno a la edición del cartel de fiestas del Pilar, de la que se hizo eco la prensa y que de alguna manera viene a demostrarnos que poco a poco iba ganando en importancia como algo imprescindible dentro de la programación de las fiestas del Pilar. 

El Ayuntamiento siguió el mismo "sistema" que el año anterior, es decir, no convocó concurso de bocetos y esperó a que los artistas ofrecieran voluntariamente e incluso gratuitamente sus trabajos. Así nos encontramos con que el día 9 de agosto había entregados en el Ayuntamiento tres bocetos, uno de los cuales era de Mariano Oliver, y, al igual que el año anterior, se encargo al arquitecto que examinase los trabajos presentados y dictaminara. Pero el dia 11 del mismo mes el Sr. Cerezo ofreció gratuitamente otro boceto (que por cierto era el mismo que

presentó al concurso de 1900) y el día 12 los Sres. Balasanz y Gracia solicitaron a la Comisión que prorrogase hasta el día 25 el plazo para presentar sus bocetos. Esto originó que el día 17

de agosto apareciese en Heraldo de Aragón un enérgico artículo titulado "Una informalidad. Los carteles de fiestas" que por su interés merece ser recordado: 

"Se ha repetido durante algunos años, en el Ayuntamiento cierta maniobra que tendría mucho de cómica si no fuera excesivamente cruel.

El procedimiento, puesto de moda, para elegir cartel anunciador de las fiestas del Pilar es ilegal y abusivo.

No se sabe por qué razones, se prescinde de anunciar un concurso en toda regla y más tarde obrando con manifiesta debilidad, se van admitiendo bocetos, sin condiciones ni formalidades ni cosa parecida.

Con tales bocetos suele organizarse algo que no es público certamen, pero que se le parece mucho y de esta manera se verifica la arbitraria elección del modelo.

Los artistas inocentes que no preparan su obra, esperando la convocatoria legal de! concurso, se privan de sus beneficios' en cambio los más atrevidos o más impacientes acuden, desde luego, en solicitud de que el Ayuntamiento admita lo que de buen grado le ofrecen.

La desigualdad entre unos y otros es manifiesta y se comprende muy bien que protesten enérgicamente los postergados, contra esa manera torcida de hacer las cosas. Supone en primer término esta conducta un desvío incalificable hacía determinados artistas, que tienen en su favor la modestia de su proceder y después se vulnera con ello una disposición legislativa terminante.

Se ordenó por Real decreto del 24 de septiembre de 1900 que todo concurso público, artístico o literario, organizado por cualquiera Corporación se anuncie en las columnas de la Gaceta con el debido plazo.

Excusado es decir que no ha cumplido el Ayuntamiento con este ni con otros requisitos esenciales de forma, y como subsiste el concurso aunque no lo parezca, claro es que debe ser nulo por ilegal y abusivo según decíamos más arriba.

iSeñores concejales, hasta cuando van ustedes a hacer mangas y capirotes de toda consideración moral y equitativa!". 

Por fin el día 20 de agosto la Comisión de Festejos junto con el alcalde decidieron dictaminar acerca de cual había de ser el boceto elegido entre los once presentados de los cuales eran dos de Mariano Cerezo, y uno de cada uno de los siguientes artistas: Cabañas, Oliver, Elías García, Muñoz, Angel Gracia, Balasanz, Luis Gracia, Portabella y Alvarez. De entre ellos se hizo una primera selección y se eligieron los de los pintores Sres. Balasanz, Cerezo, Angel Gracia y Elías García, es decir, cuatro bocetos de entre los cuales saldría el futuro cartel de fiestas. Pero, no sin antes preguntarles a sus autores si cederían sus bocetos gratuitamente y sin fijar condición alguna como recompensa. Como recogía la prensa "el procedimiento no puede ser ni más incorrecto ni más deprimente". 

Acertadamente, un concejal del Ayuntamiento, el Sr. Soteras, propuso que se nombrase un jurado compuesto por los Sres. Lasuén, Gárate y Magdalena para elegir un boceto al que se concederían 300 pesetas y un accésit de 200 pesetas. Finalmente se eligió el cartel presentado por Victoriano Balasanz y se recomendó para el próximo año el de Angel Gracia.

Esto calmó los ánimos de los reporteros, y lo que empezó siendo un devaneo se convirtió en un verdadero concurso, no muy legal, pero un concurso, cuyos resultados se elogiaban en la prensa: 

" ... El fallo laudatorio recayó sobre el cartel de don Victoriano Balasanz, artista cuya excesiva modestia es parte a que se halle injustamente postergado.

El cartel del Sr. Balasanz es de animadísima composición y colorido brillante. En la parte superior y como motivo principal, se destaca una hermosa baturra montada sobre caballo blanco, que conducen las riendas un macero del Ayuntamiento y un heraldo.

El grupo tiene gallardía y resulta muy decorativo. En el fondo se perciben varios números de las fiestas, interpretados con soltura: la procesión del Pilar, los gigantes, la retreta, el concejo, etc., sin que falte la imprescindible nota taurina.

Debajo se extiende una gran cartela estilo Luis XV en cuyo fondo irá estampado el programa de festejos.

Al pie, el escudo de Zaragoza sostenido por tres angelotes dorados, muy bien hechos por cierto, cierra la composición". 

La reproducción de este cartel la encontramos en la portada de El Noticiero, en el número especial del 12 de octubre de 1924. Allí difícilmente podemos apreciar todos los elementos antes descritos. De cualquier manera, el hecho de colocar varias figuras a igual tamaño formando una única escena, ante un único fondo, supone un adelanto, ya que el artista, aunque ha querido representar varias ideas, le ha dado ya una cierta unidad a la imagen. El texto sigue totalmente aislado, e incluso enmarcado, y por supuesto, se adivina a través de la reproducción que el tratamiento dado a las figuras es totalmente realista e idealizado ya que se trata de figuras que representan ideas, son ideas personificadas.

La edición del cartel, como era usual, corrió a cargo de los talleres litográficos de Portabella que imprimió los carteles murales y los programas de lujo de estas fiestas.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1904

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1904

Cartel Fiestas del Pilar 1904

 

La "batalla" de la prensa no se anunció en vano, y los buenos deseos del crítico de Heraldo de Aragón cuando decía: "que otro año se ensanche el campo de batalla, para que todos puedan luchar briosamente, es lo que pedimos, señores concejales, con el sentido común en la diestra y la ley en la siniestra", se cumplieron al año siguiente, y, así, el 20 de mayo de 1904, el Ayuntamiento convocó un concurso en toda regla que duraría hasta el día 15 de julio y que además tenía el atractivo de contar con espléndidos premios: un primer premio de 1.000 pesetas, un accésit de 250, y además, se hacía la promesa de comprar los que se creyera conveniente para dedicarlos a la tómbola de la Caridad. Para establecer las medidas de los bocetos se pidieron "datos técnicos" al Sr. Portabella quien aconsejó las de 1,20 m. de altura por 0,65 m. de ancho, medidas éstas que luego serían duplicadas para la elaboración de los carteles murales.

Pero no todo podía salir bien, y, sucedió que se puso una limitación a los concursantes: solo podrían presentarse aquellos artistas que vivieran o se hallas en empadronados en la ciudad deZaragoza. 

Aquel año el Ayuntamiento fue puntual, y tres días más tarde de la fecha límite para el plazo de entrega de los bocetos, apareció en la prensa la adjudicación de premios. El jurado estuvo compuesto por los Sres. Ricardo Magdalena. y Felix Navarro como asesores artísticos, Eduardo Portabella, Jerónimo Vicén y los directores de los periódicos locales, quienes eligieron por unanimidad al cartel ,señalado, con. el lema ¡Aquí…! ¡ aquí...!" original de Angel Diaz y Jose Callay, y como ,accesit al que llevaba por lema "Luz" del que era autor ": Victoriano Balasanz. A su vez el jurado recomendó para su adquisición las obras marcadas con los lemas "Sombra " , "XX" ,"Fetes", "Sirio" y " Nínive". 

La descripción que se hacía en la prensa resumía así el cartel premiado: 

" ... El cartel de Díaz y Galiay representa una pareja de turistas que contempla el desfile de los cabezudos y los gigantes por la plaza de la Constitución. Una alegre turba de chiquillos corre por la plaza delante de los figurones. El sol poniente ilumina con dorados reflejos la escena. Tiene el cuadro mucha vida y está pintado consoltura y corrección". 

La elección, como puede verse, fue totalmente acertada, constituyendo uno de los carteles más emotivos y logrados artisticamente.

El cartel agradó a todo el público, e incluso los autores del mismo hicieron un dibujo para que se reprodujera en Heraldo de Aragon (no hay que olvidar que tanto Díaz como Galiay fueron colaboradores de dicho periódico), publicado el día 21 de Julio, tras  haber sido anunciado con grandes titulares los días anteriores. De este cartel se editaron en la casa Portabella 500 ejemplares, que costaron 5 pesetas cada uno, y, además, también en  la misma empresa, se editaron 2.000 postales de cada, uno de los carteles premiados, accésit y recomendados,  sustituyendo estas a los sobres que se hacían en años anteriores.

Hasta nosotros ha llegado un pequeño ejemplar de este cartel en el que destaca su tirada monocroma, por lo que cabe preguntarse si se reprodujo a una sola tinta, en cuyo caso el término usado en la prensa de "dorados reflejos" no tendría mucho sentido. Lo que está claro es que este bellísimo cartel rompe con todo lo anterior y es, sin duda, junto con el de 1913, el cartel más modernista de cuantos han anunciado las fiestas del Pilar.

Era novedad porque introducía un asunto único que muy bien representa la idea de las fiestas con un concepto totalmente moderno, y por la perfecta integración del texto a la imagen a lo que contribuye definitivamente el ritmo decorativo de la orla; con una línea clara y precisa, que integra y diferencia el texto con la escena. Ese movimiento sinuoso se aprecia también en las cifras de 1904 y más débilmente en las letras de "ZARAGOZA". El color no lo podemos apreciar, pero se adivina que no se trata de colores planos. Sigue habiendo un afán de realismo en la representación de las figuras, tal vez debido a que la escena es de Díaz Domínguez y la orla, como parece, de Galiay. Desde luego, del cartel se habló, y se habló mucho; unos lo defendieron y otros lo criticaron según se desprende de este párrafo escrito por Valenzuela la Rosa quién tras alabar el cartel ganador desvelaba implícitamente algunos influjos pictóricos: 

"Viendo el cartel escuchamos de labios de un pintor, una frase que quiso ser censura cruel y resultó el mayor de los elogios. Decíamos el artista: "fíjense Vds., ese cielo es de Rusiñol y esa muchedumbre de chiquillos que corre atolondrada delante de los cabezudos, es de Casas".

¡Que más quisieran los autores premiados!". 

El boceto de Balasanz que quedó en segundo lugar era una interesante alegoría en la que tres mujeres representando a la Agricultura, la Industria y el Comercio, y vestidas "a la moderna" aparecían sobre una barca que se deslizaba por las tranquilas aguas del Ebro. Desgraciadamente de este boceto, ni de ningún otro hemos encontrado una reproducción que podría habernos permitido emitir un juicio más objetivo sobre el cartel ganador.

 

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1902

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1902

Cartel Fiestas del Pilar 1902

Autor: Elías García

 

Este cartel, donde se aprecia sobre todo la búsqueda del detalle, continua "dentro de esa concepción más pictórico-costumbrista que publicitaria" que caracterizaría también al de 1902, año en el que tampoco se convocó oficialmente ningún concurso, pero, a través de la prensa, sabemos que se presentaron tres bocetos originales de los señores Lausín, Portella (quizás sea Portabella) y otro anónimo. Para decidir cual sería el trabajo aceptado, la Comisión encargó al arquitecto Sr. Magdalena la elaboración de un informe que debió de ser bastante negativo ya que la Comisión no aceptó ninguno de los presentados y le encargó el trabajo directamente a Magdalena quien renunció, debido al breve plazo que quedaba, por lo que la Comisión aceptó el ofrecimiento gratuito del pintor Elías García para diseñar el cartel de fiestas.

Su trabajo complació a los concejales y, finalmente este boceto se reprodujo en la casa Portabella.

La referencia que se hizo en la prensa era tan descriptiva como las propias escenas del cartel:

"La armonía del conjunto agrada desde el primer momento y la suave entonación de! colorido produce excelente efecto.

Sobre un cielo irisado y luminoso aparece el escudo de Zaragoza que es la nota culminante. En e! ángulo izquierdo superior vense entre lazos y guirnaldas las insignias del Ayuntamiento.

Viene luego el espacio dedicado al texto y la escena del Rosario entre las cuales destaca la Virgen del Pilar y el puente de Piedra.

En el ángulo inferior está el retrato de Palafox orlado de laureles".

De este mismo año, 1902, hemos encontrado la reproducción de otro cartel (posiblemente de mano) firmado por C. López en el que vuelven a aparecer las típicas escenas de dibujo algo duro y seco, como los toros, gigantes y cabezudos, la llegada de forasteros y los temas imprescindibles: la Virgen del Pilar emergiendo ante la silueta de su templo, el escudo de la Ciudad y los textos anunciadores de las fiestas. El color que aparece en este cartel nos recuerda a esa “suave entonación de colorido" a la que se alude en la descripción del cartel oficial de las fiestas. En efecto, las entonaciones de color son muy apagadas en este cartel que se editó en la litografía del Comercio J. Merino Guerra de Zaragoza.