Blogia
ma+s

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº11 (14.10.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº11 (14.10.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº11 (14.10.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3622

REAL SPORTING 2-2 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

0-1, min. 44: Maikel Mesa

0-2, min 75: Azón

1-2, min. 85: Campuzano

2-2, min 97: Insúa

Ficha técnica

Sporting: Yáñez; Guille Rosas (Enol Coto, 56), Rober Pier, Insúa, Pablo García (Cote, 69); Rivera (Nacho Méndez, 56) y Roque Mesa; Hassan (Queipo, 84), Gaspar Campos; Otero y Djuka (Campuzano, 61)

Real Zaragoza: Poussin; Gámez, Lluis López, Jair Amador (Mouriño, 71), Lecoeuche; Jaume Grau, Aguado (Toni Moya, 56); Germán Valera (Mollejo, 71), Maikel Mesa; Azón y Manu Vallejo (Bermejo, 71) .

Goles: 0-1, min. 44: Maikel Mesa. 0-2, min 75: Azón. 1-2, min. 85: Campuzano. 2-2, min 97: Insúa.

Árbitro: Sánchez López (Comité de Murcia). Mostró amarillas a Lecoeuche (6’), Djuka (33’), Guille Rosas (49’), Maikel Mesa (93’)

Incidencias: Partido de la undécima jornada jornada de liga jugado en El Molinón-Enrique Castro ‘Quini’, ante 20.698 espectadores, unos 800 de ellos del Real Zaragoza. El césped presentó un excepcional estado, rápido y mojado, después de las lluvias caídas durante el día.

Real Sporting 2-2 Real Zaragoza

60.8 % Posesión 39.2 %
4 remates dentro 3
5 disparos bloqueados 5
4 remates fuera 5
13 disparos recibidos 13
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
10 faltas recibidas 12
12 faltas cometidas 10
130 perdidas de posesion 127
66 recuperaciones de posesion 53
5 fueras de juego 0
xxxxxx

Poussin arruina al Zaragoza en Gijón (2-2)

Un fallo grosero de su portero en el minuto 97 tira abajo un triunfo de lujo en lo que había sido el mejor partido del Real Zaragoza esta temporada ante un gran rival. Maikel Mesa y Azón pusieron un 0-2 a favor.

Entre todos habrá que ayudarlo, porque de un golpe así cuesta salir: Poussin le arruinó un partidazo al Real Zaragoza con un fallo grosero, inexplicable, en el minuto 97. Fue a sacar de portería haciendo lo que no hay que hacer a esas alturas del encuentro: tiró la pelota al césped para pegarle, pero, agazapado tras él, se había quedado Pablo Insúa. Se la quitó y marcó a placer, empatando un partido en el que el Zaragoza enseñó su mejor versión, jugado entre el vértigo de los locales y la pausa de los visitantes. Se fueron dos puntos ganados a pulso, frente a un gran rival y en un escenario imponente. Por momentos aquello no pareció la Segunda División, por atmósfera, pero también por la propuesta de ambos equipos.

Se fueron dos puntos, decíamos, pero Escribá encontró, entre tanta desgracia final, un rumbo. Una senda que seguir. El Zaragoza no ganó un partido, pero ganó una fórmula, un manual de instrucciones: un 4-3-3 que lo mejoró en todo, ordenando sus jugadores, acercándolos a su espacios naturales y coherentes con sus esencias futbolísticas. Así fue más racional, fluido e intencionado con la pelota. Si al Zaragoza se le pedía fútbol, en Gijón lo puso sobre la mesa.

El brochazo de mayor interés se lo dio Escribá al sistema. Dejó aparcado su estricto y dogmático 4-4-2 y articuló a los suyos con un 4-3-3 que tuvo efectos inmediatos en el rendimiento de casi todos los jugadores. Entraron al equipo Lluis López, Maikel Mesa y Marc Aguado. Salieron, en consecuencia, Mouriño, marcado por su último partido, Toni Moya, el mejor zaragocista de las dos últimas semanas, y Sinan Bakis, el fichaje estrella.

Azón quedó en punta, flanqueado por Valera en la derecha y Vallejo en la izquierda, pero la gran transformación la sufrió el centro del campo, donde las conexiones entre Marc Aguado, Mesa y Grau, adecuadamente escalonados, con el terreno y las funciones bien repartidas, le lavaron la imagen por completo al Zaragoza. Metieron vida, oxígeno, alimento y sangre a la zona más moribunda del equipo en el último mes.

El partido nació embalado. Con dos púgiles mirándose a la cara. El Sporting juega muy bien. Es un conjunto moderno, con sus fases del juego elásticas y sincronizadas: defiende con una arquitectura y ataca con otra. Miguel Ángel Ramírez dibuja un 3-5-2 cuando hay que ir hacia la portería, iniciando el juego con sus tres defensas, entre ellos, el lateral derecho, Guille Rosas esta vez, lanzando al otro arriba en profundidad y amplitud. En el otro lado, es el extremo el encargado de ello, liberando a un Gaspar Campos que está en todas las partes, pero que defiende como extremo izquierdo: un 4-4-2 que se compone y se descompone con milimétrica ejecución. Todo está enfocado a que Haissen Hassan destripe a los rivales por su flanco derecho.

El Zaragoza no tardó en ver venir a los indios por ahí. Lecouche vivió unos primeros minutos de tortura en el dentista. Hassan se tiró a por él y al lateral francés se le erizaron los pelos del flequillo de ese viento endemoniado que levanta el extremo sportinguista. A los seis minutos ya le había sacado una amarilla a Lecoeuche y aquello apuntaba a tragedia... El Sporting jugaba para eso, para que los uno contra uno de Hassan, la dama de su tablero, resolvieran las cosas. A Lecoeuche le costó, sufrió con dolor, recibía ayudas de todo un ejército, de Grau, de Vallejo, de todos, apretó lo dientes, y, poco a poco, fue plantando cara, resistiendo y venciendo.

Los locales no terminaron de avisar, enviando a Otero y Djuka a un ejercicio incesante de desmarques de todo tipo, largos y cortos, cruzados y directos. El balcánico hacía daño picando entre lateral y central izquierdos, y el Sporting comenzó a pegar arañazos. Una falta de Pablo García, una carrera de Otero que disparó al lateral de la red, una parada de Poussin a tiro de Guille Rosas… Pero el Zaragoza emitía otras vibraciones con la pelota respecto a otros días. El acoso no era tal porque el equipo aragonés, sin mucha determinación, pero con más intención, también tenía un plan.

Fue, en este aspecto, una primera mitad en la que ambos conjuntos se hacían daños, los ataques tensionaban a las defensas. Así, después de 20 minutos de control del Sporting, el Zaragoza comenzó a latir y a llegar a la zona de Valera, donde morían casi todas las jugadas.

El extremo, con un tiro a la media vuelta, comenzó a abrir camino. Un casi gol olímpico de Manu Vallejo fue el siguiente dardo sobre el Sporting. Maikel Mesa chutó con fiereza después cerca de un palo. Luego, tras un tiro rival de Roque Mesa al que puso escudo Poussin, Lluis López lo buscó de lejos en los mejores minutos del Zaragoza, bien lubricado por dentro, rompiendo líneas con el pase de Lluis López o Marc Aguado… Y así, tras una buena secuencia de pases, atrevimiento e intensidad, Maikel Mesa metió un golazo, disparando con muy mala uva sobre Yáñez: allí no había portero que llegase. El gol llegó justo a tiempo y le daba al Zaragoza el caramelo de la tarde y el premio a sus buenos modos y modales. Superando al Sporting en número y táctica en la zona central con un Maikel Mesa mejorado y notable entre líneas, y controlando a Roque Mesa, los aragoneses se habían apoderado de la trama.

Del descanso, el Zaragoza salió con el traje a prueba de bombas: había que resistir el arreón de los locales. Y lo hizo. El Sporting había encajado el golpe en la mandíbula y los de Escribá comenzaron a refugiarse en el balón, cómodos, con su tradicional ritmo bajo y pase de seguridad. Un control firme y paciente. Iván Azón tuvo dos ocasiones de oro para mandar ya el partido a facturación. Primero, con un disparo que atajó Yáñez. Y después con un cabezazo al saque de una falta por Toni Moya al que no dio la dirección adecuada. Parecía gol pero fue un garabato.

El Sporting había movido el banco. Enol entró por Guille Rosas en el lateral derecho y Nacho Méndez por Rivera. Por ahí se coló el cambio de Toni Moya por Aguado, con problemas físicos. El Zaragoza llegó así a los 25 minutos finales muy vivo, levantado sobre un sacrificio defensivo que frustraba a los locales. La entrada de Cote en el lateral izquierdo complicó las cosas. El Sporting revivió por ese lado, con su veterano capitán, uno de los mejores centradores del fútbol profesional español. Su guante sacó un envío al segundo palo, la pelota se ensució, le cayó a Gaspar Campos y la mandó al larguero. El susto ahí estaba. Pero entonces, Escribá, viendo lo que se venía, paró el partido. Lo que iba a ser un doble cambio con la entrada de Bermejo y Mollejo fue uno triple ante la lesión de Jair, Entró también Mouriño. Entre unas cosas y otras, la atención médica, el remoloneo, las protestas del Sporting y las entradas y salidas, el juego cayó por un agujero negro. El tiempo se paró lo suficiente para abortar el despegue del Sporting.

Y así, en la siguiente jugada, Fran Gámez, que llevaba varios minutos pegándose golpes en la cabeza lamentándose por un mal centro anterior, le puso uno algodonado a Iván Azón, en una jugada que partió de un pase exacto y astuto de Toni Moya, imperial durante el rato que jugó, excepto por su desliz en el primer gol rival. Se llevó todo y a todos por delante. Esa triangulación culminada con Azón pareció el camino definitivo a la gloria.

El Sporting ya se fue a por todas. Un centro, cómo no de Cote, lo cazó Campuzano para poner el partido al borde de un ataque de nervios. El asedio final, con nueve minutos de alargue, llenó el área del Zaragoza de rivales. Escribá no ejecutó el quinto cambio, para la anestesia final. Quizá no era necesario... Ya había pasado lo peor, ya se celebraba el triunfo, ya se escribían crónicas con el título “el Zaragoza se luce en Gijón”, y, entonces, un disparo al corazón, un disparo de uno de los tuyos. Poussin hizo lo que no debía.

SD HUESCA X-X SD HUESCA

 

CD TERUEL X-X CD TERUEL 

SD TARAZONA X-X SD TARAZONA

0 comentarios