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LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº6 (15.9.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº6 (15.9.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº6 (15.9.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3611

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 1-1 REAL RACINGEscudo/Bandera equipo

0-1, min. 40: Grenier.

1-1, min. 45 (+2): Germán Valera.

FICHA TÉCNICA

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Fran Gámez, Mouriño, Jair, Luna; Toni Moya, Aguado (Grau, 62); Valera (Sergio Bermejo, 79), Manu Vallejo (Azón, 62); Maikel Mesa (Mollejo, 74) y Bakis (Enrich, 74).

Racing de Santander: Ezkieta; Mantilla, Germán Sánchez, Alves, Saúl; Morante (Pol Moreno, 88), Grenier (Peque, 59), Aldasoro; Andrés Martín (Sangalli, 74), Íñigo Vicente (Sainz de Maza, 88); Ekain (Arana, 59).

Goles: 0-1, min. 40: Grenier. 1-1, min. 45 (+2): Germán Valera.

Árbitro: Guzmán Mansilla (Comité de Andalucía). Mostró amarillas a Saúl (31’), Bakis (37’), Grenier (51’), Andrés Martín (71’), Ezkieta (86’), y Germán Sánchez (88’), Toni Moya (94’).

Incidencias: Partido de la sexta jornada jornada de liga jugado en La Romareda, ante 27.208 espectadores. Noche es fresca en La Romareda y muy húmeda. El césped estuvo buen estado, rápido debido a las últimas lluvias caídas en Zaragoza en las últimas horas. Los jugadores saltaron al campo con una camiseta de apoyo a Carlos Nieto. Por su parte Cristian Álvarez, recibió el premio al jugador del mes de Segunda División

Real Zaragoza 1-1 Real Racing

63.8 % Posesión 36.2 %
2 remates dentro 4
1 disparos bloqueados 4
3 remates fuera 4
12 disparos recibidos 6
2 tarjetas amarillas 5
0 tarjetas rojas 0
15 faltas recibidas 19
21 faltas cometidas 16
132 perdidas de posesion 117
51 recuperaciones de posesion 51
2 fueras de juego 4
xxxxxx

El Real Zaragoza es humano y empata contra el Racing de Santander (1-1)

El Zaragoza sufre su primer tropiezo del curso en un partido desmejorado en el que un gol de Valera remontó el inicial de Grenier para un notable Racing.

El Real Zaragoza alienígena de las cinco victorias seguidas, el conjunto que parecía que no podía dejar de ganar ni en sus peores tardes, exhibió ayer su cara más real, más humana y terrena, más cercana a lo que hoy es su fútbol y sus capacidades. En otro partido de escaso bagaje ofensivo, el equipo de Escribá se atascó ante un Racing superior en la primera mitad, que se le puso por delante con un gol de Grenier al que Valera dio rápida respuesta al filo del descanso. El empate puede darse por justo, porque el Zaragoza, con los cambios y su diversidad de recursos en la suplencia, enderezó la noche en la segunda mitad, sobre todo, gracias a Azón. Y el punto aún puede mantener el liderato en función del resultado del Espanyol en esta jornada.

Pero, por encima de todo, el resultado dejó al descubierto algunas de las carencias creativas y ofensivas que Escribá aún no tiene solventadas, ya advertidas en los días de vino y gloria de las últimas semanas y a las que las victorias le echaron el velo por encima. El Zaragoza, en resumen, juega muy lejos del área adversaria y no termina de imponerse en campo contrario: al Racing solo le remató dos veces a puerta. Su rival le dobló en disparos.

Fue Gámez el lateral izquierdo de emergencia con el que Escribá le pegó un parche a la posición ante las ausencias de los lesionados Nieto y Lecoeuche, movimiento que motivó el debut en la temporada en su zona natural de Marcos Luna en un once en que no figuraron ni Francés ni Azón. Quizá el técnico, en un intento por gestionar los méritos y la salud del grupo en un vestuario del que se presume por su anchura de soluciones, dejó fuera a los dos internacionales, que solo habían trabajado un par de días esta semana. Ambos se notaron: Francés porque Mouriño bajó un pistón su rendimiento de Cartagena. Y Azón porque es la cremallera que da recorrido y profundidad a la delantera del Zaragoza. Este fue el problema nuclear del equipo ante un Racing que le controló y domesticó con facilidad durante la primera mitad. El Zaragoza fue un equipo denso, horizontal y atascado porque ni Maikel Mesa ni Bakis le daban al ataque por dentro desmarques profundos. Ambos realizaban movimientos similares: recibían de espaldas, la pedían al pie y se dedicaban ambos al apoyo, sin sincronizarse entre ellos desmarques de ruptura. Difícilmente cuajarán juntos en un sistema así. A ello, se le unió los problemas del Zaragoza para que su doble pivote asuma el peso del juego y los pases iniciales: Moya y Aguado, bien marcados al hombre por el Racing, circulaban la pelota lentamente, una parsimoniosa cadencia que acababa siempre de vuelta a los centrales. O el Zaragoza deja de acostar el juego en los pies de sus defensas o sufrirá más días así. Entre unos delanteros que no estiraban al equipo y unos medios con poca progresión, el Zaragoza no avanzaba. Y así, expuso su fútbol a pérdidas que el Racing, un equipo brillante en la transición, eléctrico, vertical y punzante, convirtió en su llave en la cerradura del partido. Antes de su gol, los cántabros ya amenazaron con un tiro cruzado de Aldasoro tras un desliz de Moya que Cristian sofocó y con una intervención del divino argentino a una picadita de Andrés Martín. Eran minutos en los que Aldasoro, indetectable entre líneas, le encendía una hoguera a Aguado y Moya en su zona. Gran jugador el vasco: completo, intenso, fino cuando toca.

El Zaragoza, por su parte, apenas respiraba por su carril derecho, donde la agitación y el desborde de Germán Valera trató de abrir camino a gol. Fue el principal activo ofensivo, mientras que Manu Vallejo apenas intervenía en su sector. A Valera le hicieron nada más empezar un penalti que solo se explica que no se pitará vía VAR si se apreció mano de Maikel Mesa en un control previo. La mejor la tuvo Bakis con un rechace al que no le puso dirección correcta. También Andrés Martín mandó al cielo un remate franco dentro del área.

El Zaragoza se vio por debajo por primera vez después de que la tela de araña del Racing atrapara un error de salida de Mouriño. Fue Vicente quien gestionó el asunto y le entregó medio gol a Grenier, que la cruzó por bajo. Al Zaragoza se le quebraba así un partido por primera vez.

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Sin embargo, respondió con grandeza al filo de los últimos segundos de los dos minutos de prolongación. Un largo hilo de pases, acabó en la bota precisa de Toni Moya. Su centro desde tres cuartos lo repelió la defensa cántabra, pero allí fue Valera como si ese balón fuera su cena de la noche: un trozo de pan al que le pegó una dentellada que no era fácil, metiendo el pie al bote y mandando la pelota a la red. Así, con ese empate justo y psicológico, se llevó el asunto el Zaragoza al descanso.

A la vuelta al césped, el Racing pegó el susto, con un cabezazo de Mantilla, su lateral derecho, a dos palmos de la línea de gol que mandó fuera cuando eso, precisamente, parecía lo imposible. El partido recorría su curso en los mismos términos que el primer acto. El Racing buscaba el error del Zaragoza para dañar con su infantería. La idea estuvo muy bien traída porque el equipo aragonés si de algo está pecando es de tener la posesión más cerca de su portería que de la rival, lo que multiplica ciertos riesgos. Mientras tanto, el colegiado, algo indescifrable, le perdonaba la posible segunda amarilla a Grenier. Pareció tan clara que su técnico no tardó ni un minuto en quitarlo: saltaron Peque y Arana, delantero que relevó a Ekain. Por su parte, Escribá movió pieza poco después: retiró a un Aguado al que el contexto de su equipo aún se le atraganta y a Manu Vallejo, lejos de lo esperado. Salieron así Jaume Grau e Iván Azón al campo, pasando Maikel Mesa de la segunda punta a la banda izquierda.

El Zaragoza, solo con la presencia del ariete canterano, acabó metiéndose en campo del Racing. Las cargas en profundidad de Azón nivelaron la pugna, y su equipo comenzó a crecer. Sin mucha llegada, pero, palmo a palmo, ganando terreno. Fue el tramo del encuentro en el que Bakis exhibió cierta desconexión, como si sintiera que algo falta por incorporar a su carta de servicios. El gol, la falta de él, es como el frío: parece que no, pero poco a poco se va metiendo en los huesos. Escribá lo cambió para el asalto final, al que se apuntaron Enrich y Mollejo, y poco después Bermejo, quien entró por Valera, fatigado y con molestias.

Aquí se evidenció una de las grandes fortalezas del Zaragoza de este año: los cambios, los recursos en el fondo del armario, le dieron soluciones y le inyectaron gasolina. Aun con todo, el conjunto aragonés no terminó de intimidar el área, bien cerrada para el final con tres hombres por un Racing que no tardó en poner en valor el punto que tenía en la mano. Al Zaragoza, al final, se le oscurecieron las ideas. La Romareda, de nuevo exultante y celestial, con 27.208 almas, la mejor entrada del año, le trató de llevar arriba, pero poco más pasó. Esto, la comunión de acero que han firmado equipo y afición fue la victoria del día.

 

El Racing frena al líder

El Real Zaragoza, cortocircuitado y atascado, no supo nunca cómo meterle mano a un rival que se lleva de La Romareda un empate merecidísimo. José Alberto le ganó la partida a Escribá.

Al Real Zaragoza le ha aupado al liderato su eficacia y no su fútbol, así que era cuestión de tiempo que se acabara su impecable racha de resultados. Esta vez no pudo con un Racing aplicado y valiente, que le complicó las cosas desde el primer momento. Hasta ahora, al equipo de Escribá le había salido todo, pero en su partido más gris de todo el campeonato no supo nunca cómo meterle mano a un rival que se lleva de La Romareda un empate merecidísimo, porque si alguien mereció ganar fue el Racing.

Ante las bajas de Nieto y Lecoeuche, Fran Escribá pretendió resolver el problema del lateral zurdo colocando a Luna en la banda derecha y trasladando a Fran Gámez a la izquierda, mientras Valera reemplazó a Bermejo como volante derecho. Fueron los dos únicos cambios en el once del Zaragoza, en el que no entraron los internacionales Sub-21 Francés y Azón. Por su parte, José Alberto introdujo mucho atrevimiento y hasta tres novedades en la alineación del Racing: Morante, Grenier y Ekain relevaron a Íñigo, Peque y Arana.

El partido comenzó a un ritmo vertiginoso y se puso enseguida a mil revoluciones, quizá lo que nunca desea Escribá, porque el Racing, lejos de especular o pausar el juego, salió como un tiro y su valentía y decisión provocó un toma y daca constante. Y en el intercambio, las ocasiones se sucedieron en las dos porterías en el primer cuarto de hora. Cristian Álvarez salvó un disparo cruzado de Aldasoro y sacó una mano prodigiosa ante Andrés Martín, mientras Manu Vallejo se enredó solo ante Ezkieta y ni remató ni pasó, y Bakis, con la suerte de espaldas, mandó rozando el larguero un balón a la salida de un córner.

El juego fue perdiendo gas, pero el Zaragoza, sorprendido por el planteamiento de José Alberto, no estuvo cómodo en toda la primera parte. Le costó superar la presión del Racing, careció de fluidez e intención en la circulación de la pelota, sus laterales no percutieron y no defendió con solvencia ante un rival afilado por Íñigo Vicente que siguió acumulando ocasiones en las botas de Ekain y de un activísimo Andrés Martín. Y así, a cinco minutos del descanso, Grenier hizo diana, tras un error al alimón de Marc Aguado y Mouriño en la salida del balón. El gol fue justo premio a los méritos del Racing que, sin embargo, mereció quedarse enseguida con diez por una segunda amarilla del lateral Saúl que el árbitro, literalmente, no quiso ver. Sólo Valera, encarador de genio y voluntad, un extremo desequilibrante en la categoría, sostuvo al equipo de Escribá en ataque, y su insistencia acabó teniendo recompensa a segundos del descanso, cuando, providencial, mandó a la jaula una pelota muerta en el área pequeña. El Racing fue bastante mejor en la primera mitad, pero el Zaragoza se valió otra vez de su eficacia. O del oportunismo de Germán Valera.

En la segunda parte, Escribá pasó del 4-2-3-1 al 4-4-2, permutando las posiciones de Maikel Mesa y Manu Vallejo, en un intento por variar el rumbo del encuentro, pero el Racing no perdió una pizca de osadía, continuó desordenando con su fútbol a la defensa del Zaragoza y tuvo el 1-2 en la cabeza de Mantilla en el minuto 51, en una oportunidad verdaderamente de oro.

En vista de que el Zaragoza no mejoraba, a media hora del final entraron Jaume Grau e Iván Azón. Antes habían ingresado Arana y Peque en un Racing que siguió cortocircuitando al equipo aragonés, que ya a la desesperada dio entrada a Mollejo, Sergi Enrich y Bermejo por Bakis y Maikel Mesa, ambos en noche de ausencia, y por un agotado Valera.

Pero no fue el día de un atascado Zaragoza, que esta vez no tuvo ni fútbol ni eficacia. Ni tampoco fue el día de Escribá. José Alberto le ganó la partida.

 

SD HUESCA X-X SD HUESCA

 

CD TERUEL X-X CD TERUEL 

SD TARAZONA X-X SD TARAZONA

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