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PRETEMPORADA 2023/24 7º AMISTOSO (3.6.2023)

PRETEMPORADA 2023/24 7º AMISTOSO (3.6.2023)

PRETEMPORADA 2023/24 7º AMISTOSO (3.6.2023)

 

Gimnàstic de Tarragona, S.A.D. :: La Futbolteca. Enciclopedia del Fútbol  Español NASTIC TARRAGONA 1-0 REAL ZARAGOZA  Real Zaragoza SAD

Ficha técnica

Nàstic de Tarragona: Parra; Alex Tirlea (Domingo, min. 54), Nacho González (Gorostidi, min. 65), Trigueros, Joan Oriol (Quirós, min. 81); Jardi, Martínez (Óscar Sanz, min. 54), Pablo Fernández (Pochettino, min 65), Montalvo (Santamaría, min. 65), Marc Fernández (Marc Álvarez, min 54); David Concha (Mario Rodríguez, min 65).

Real Zaragoza: Poussin (Rebollo, min. 46); Fran Gámez, Lluis López, Francés (Toni Moya, min. 64), Juan Sebastián (Marcos Luna, min 81); Grau (Marc Aguado, min. 77), Vaquero, Liso (Mollejo, min. 64), Cortés; Azón (Maikel Mesa, min. 64) y Pau Sans (Sergi Enrich, min. 46).

Gol: 1-0, min. 36, Pablo Fernández.

Árbitro: Gonzalo Romero Freixas. Amonestó al local Marc Fernández (min. 25) y al visitante Fran Gámez (min. 73).

Incidencias: partido jugado en el Nou Estadi de Tarragona con baja asistencia, aunque con varios centenares de aficionados zaragocitas.


Borrón a una notable pretemporada

El Real Zaragoza, repleto de suplentes, cae en Tarragona (1-0) en su peor amistoso veraniego. Escribá hizo debutar a Poussin y Mollejo. 

Borrón a una notable pretemporada. El Real Zaragoza cayó este sábado (1-0) ante el Nástic de Tarragona y despide los amistosos de preparación con una imagen distinta de la que venía ofreciendo. Apenas 48 horas después del Trofeo Lapetra, Fran Escribá dio descanso a un puñado de titulares y el equipo lo acusó. Tardó mucho en entrar en el partido; no tuvo profundidad con el balón; y su rival, correcto en lo táctico y alegre hacia la meta contraria, lo aprovechó para llevarse la victoria en el debut de Poussin y Mollejo.

El guardameta galo se estrenó en un once que contó con hasta siete canteranos. Francés, Vaquero, Juan Sebastián, Cortés, Liso, Pau Sans e Iván Azón formaron en un bloque que durante la primera fue superado por la intensidad local y ya en la segunda, con la entrada de piezas imprescindibles para este Zaragoza como Toni Moya, no encontró el empate a pesar de disponer de numerosas ocasiones.

De entrada, el partido tuvo un ritmo trepidante impuesto por el Nástic. En el primer minuto ya se protestó una caída en el área de Concha y, acto seguido, en el córner derivado de esa jugada, Trigueros pudo marcar de cabeza. Fueron dos avisos que no tardaron en ser respondidos por el Real Zaragoza. 

En 5, Iván Azón estuvo a punto de aprovechar un centro desde la derecha de Cortés. Y de las botas del propio Cortés salió también una falta que, después de ser prolongada por Juan Sebastián, terminó en gol anulado a Pau Sans por fuera de juego inexistente. 

A partir de ahí, tras ese toma y daca inicial, el Real Zaragoza empezó a controlar el balón pero no el partido. El fútbol propuesto por la pareja de mediocentros, por Vaquero y Jaume Grau, fue mucho menos elaborado que el que se vio el pasado jueves, ante el Millonarios, y durante el resto de pretemporada.

Las combinaciones raseadas dieron paso a lanzamientos en largo. Los futbolista de banda apenas aparecieron para asociarse, y el Nástic no sufrió durante la primera parte para desarbolar los avances de un Zaragoza blando con y sin balón.

Solo así se explica cómo Pablo Fernández pudo ganarle un cuerpeo en la frontal a Lluís López, para después estrellar la pelota en el larguero en el minuto 15. O cómo el mismo Pablo Fernández pudo aprovechar un error de Cortés para anotar el 1-0.

El canterano zaragocista se durmió en el área y Joan Oriol, el veterano Joan Oriol, le robó la cartera para regalarle el gol a su compañero. Se acababa de cumplir el minuto 36 de juego y, antes de enfilar el camino a vestuarios, los locales todavía dispusieron de otra ocasión, un testarazo de Jardí, para ampliar distancias.

Las sensaciones no eran positivas en el Zaragoza y Escribá buscó la reacción desde el banquillo. Al descanso, cambió la portería e introdujo a Sergi Enrich en lugar de Pau Sans. Trató de ganar presencia ofensiva con dos referentes puros en ataque, y el efecto fue inmediato.

Tras un primer aviso del Nástic, un chut de Fernández desbaratado por el recién ingresado Rebollo, el Zaragoza empezó a pisar campo contrario con mayor facilidad. Azón se topó con Parra en el minuto 48; Vaquero tuvo otra justo después; pero todo quedó en esos arreones aislados.

El equipo no terminó de crecer en el partido. Durante el siguiente cuarto de hora, del 50 al 65, apenas hubo ataques reseñables. El juego transcurrió entre disputas e imprecisiones, y Escribá volvió a tirar de banquillo en busca del empate.

De una tacada, introdujo a Toni Moya, Maikel Mesa y Mollejo. El centro del campo ganó poso; el ataque, el dinamismo de este último, que tiró continuos desmarques y se dejó caer a la banda derecha para generar superioridades.

Por ahí, precisamente vinieron las mejores ocasiones zaragocistas de la segunda parte. En el 70, Enrich estuvo a punto de alcanzar un gran centro de Gámez; en el 78, Cuenca cruzó demasiado el balón en el mano a mano con Parra; y en el 86, Mollejo perdonó, disparando flojito de zurda, en una buena subida de Luna.

Fue el tramo más intenso de un Zaragoza que despertó tarde. El final del duelo, salvo dos acciones aisladas de Mario y Santamaría, fue un monólogo visitante. Más aún, tras la incursión de Aguado en un centro del campo dominante, que sin embargo no encontró el último pase hacia el gol.

Balance positivo

Los de Escribá despiden la pretemporada con su peor amistoso. Un partido marcado por las rotaciones que no debe camuflar el buen trabajo que se viene haciendo. El balance del verano debe ser positivo. Más allá de los resultados (tres victorias y tres derrotas), el Zaragoza se ha mostrado como un equipo reconocible y con mayor personalidad para manejar los encuentros de la evidenciada este sábado.

Terminaron las pruebas. Lo que viene a partir de ahora ya va en serio. El próximo sábado vuelve la Liga y sería importantísimo agarrar los primeros seis puntos (Villarreal B y Valladolid) al calor de una afición ilusionada con que este sea, de una vez por todas, el año del ascenso.

 

 

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