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LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº7 (25.9.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº7 (25.9.2023)

LIGA 2ªDiv. 2023/24 JORNADA Nº7 (25.9.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3618

Racing FerrolRACING DE FERROL 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

1-0, min. 60: Álvaro Giménez

Ficha Técnica

Racing de Ferrol: Cantero; Delmás, Jon García, Castro, Brais Martínez (Delgado, 85); Bernal, Señé; Carlos Vicente (Manzanara, 90), Losada (Nacho, 85), Héber Pena (Chuca, 73); y Álvaro Giménez (Manu Justo, 73).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez (Luna, 80), Francés, Jair, Borge; Grau, Moya (Maikel Mesa, 71); Valera (Mollejo, 71), Bermejo (Sergi Enrich, 80); Azón y Bakis (Manu Vallejo, 61).

Árbitro: Cid Camacho (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Castro (22).

Goles: 1-0, min. 60: Álvaro Giménez.

Real Zaragoza 1-0 Real Zaragoza

41.7 % Posesión 58.3 %
4 remates dentro 2
2 disparos bloqueados 1
4 remates fuera 6
9 disparos recibidos 10
1 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 13
135 perdidas de posesion 146
52 recuperaciones de posesion 65
4 fueras de juego 3
xxxxxx

Ferrol, primer tropiezo de un errático Real Zaragoza, que cayó por 1-0

El exblanquillo Álvaro Giménez marcó el gol al inicio de la segunda parte. Los de Escribá en una revolución inútil del entrenador, jugaron otro mal partido y esta vez no tuvieron ningún hado de de la fortuna de su parte. El equipo aragonés sigue líder.

El Real Zaragoza sigue líder en solitario tras perder el Espanyol en Tenerife. Pero hasta aquí ha llegado su condición de invicto. Ferrol, La Coruña, jornada 7. El recién ascendido conjunto gallego tumbó a un deficiente equipo zaragocista por 1-0, con un gol del ex Álvaro Giménez al inicio de la segunda parte. Fran Escribá planteó un partido conservador a más no poder, con una revolución de cinco cambios en la alineación inicial, que fue castigada con la derrota y, lo que es más doloroso, poniendo de relieve la incapacidad del bloque zaragocista a dar muestras de reacción tras encajar en gol, con un tercio de partido por delante.

La primera parte fue ya de fútbol de bajo nivel. Aburrida de seguir. Tanto por parte de los locales, muy timoratos y apostando por el contragolpe, apostados atrás de partida, como por parte de un cuadro zaragocista que no mejoró las prestaciones de los últimos partidos. Lento en la circulación, previsible siempre, sin profundidad en las terminaciones de las jugadas que tenían cierto desarrollo. Los cinco cambios que aplicó Escribá al once inicial, afectando a todas las líneas, no elevaron la solvencia del grupo en los primeros 45 minutos (clavados, no hubo aumento).

En los 23 minutos iniciales no sucedió nada de nada. Literal. La primera mitad de la primera mitad del duelo fue inerte, insustancial, de tanteo y miradas a los ojos permanentes de los contrincantes. En boxeo se hubiese sancionado falta de combatividad en muchas fases del duelo. En balonmano, pasivo. En waterpolo, ambos equipos habrían perdido la posesión infinidad de veces. Las porterías fueron durante ese largo trecho dos adornos del estadio, maceteros de fondo, ornamentos prescindibles para todos, decorado de tramoyistas.

El Racing de Ferrol se sintió cómodo según pasaron los minutos al ver que el Real Zaragoza, considerado en esta visita como un gigante (el líder aplastante en la tabla, no era para menos en el feudo de un debutante en la categoría), no era capaz de llevar un balón a su área medianamente potable. El equipo aragonés era una malva. Todos iban con el lirio en la mano en cuando pasaban a campo contrario. Bakis, desaparecido. Azón, peleón contra el mundo para nada. Bermejo, gaseoso e impreciso como es habitual. Valera, poco osado en los tres o cuatro balones en los que pudo percutir a su par, el zaragozano Delmás. En la media, Moya y Grau fueron dos timoneles fáciles de desactivar, simples en su juego, nada atrevido con el balón en los pies. Los laterales, fofos en ataque. Gámez, de vuelta a la derecha, sin acierto hacia arriba y sufriendo un par de veces en defensa a su espalda, con Héber Pena. Y el debutante Borge, bastante hizo con sujetar al aragonés Carlos Vicente en varias incursiones a base de aplicación y pelea, pues en otras fue rebasado. El Racing de Ferrol insistió siempre por ese flanco, sabedor de que ahí podía estar la flaqueza de la, por otra parte, firme defensa zaragocista. Bien los centrales, Jair y, de nuevo, Francés.

Francés, precisamente, estrenó las anotaciones de sucesos interesantes del partido en el minutos 23. Cabeceó una falta lejana botada por Moya y el balón se fue fuera por poco. La estrategia, un día más, fue la primera manera de llegar con cierto veneno por parte zaragocista. Con balón combinado, el equipo de Escribá no funciona. Se empeñe en lo que se empeñe el técnico y oiga runrunes donde solo hay evidencias. Los dos puntas fueron dos islas, sin suministro. Y, en global, el equipo no dio miedo nunca a los ferrolanos.

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En el 30 apareció el Racing gallego en ataque, con un remate fallido de Losada, tras un quiebro afortunado sobre Jair que paró listo Cristian Álvarez. En el 35, en el rechace de un córner, Carlos Vicente empalmó una volea en el borde del área y el portero argentino sacó de la chistera una de sus palomitas milagreras para evitar el 1-0 y echar el balón a córner. De este saque de esquina, defendido con los ojos por un Zaragoza dormido, llegó otro casi gol local, pero el taconazo frívolo de Bernal, medio centro de Muniesa (Teruel), se marchó por encima del larguero mientras los avispas (el equipo aragonés no lució su uniforme oficial sin razón aparente para ello) no se enteraban de la película.

Se alcanzó la recta final de una primera mitad sosa, tediosa en infinidad de tramos, con un remate flojo de Valera a centro de Azón, en la primera jugada con cierto nivel notable del Real Zaragoza que llevó Azón por la izquierda, que paró Cantero sin problemas en el 40. Y en el 44, un centro-chut de Gámez no encontró ni portería ni rematador cuando los avispas parecían desperezar. Demasiado tarde. El árbitro, casero en diversas acciones que debió señalar como falta a favor del Zaragoza y se ahorró, los mandó a todos a la caseta cuando los de Escribá daban muestras de algo hasta entonces no visto. El 0-0, justo, se antojó un estado de las cosas buscado por ambos técnicos, que programaron un partido largo, a verlas venir, muy al estilo de la competición de Segunda. La liga va tomando forma y el conservadurismo empieza a imperar por doquier.

El segundo tiempo empezó sin cambios nominales en ningún equipo. Todo estaba bien, al parecer. El acto comenzó con un gol fallado por Bakis a bocajarro, mano a mano tras jugada trompicada de Azón en el minuto 49, que el germano-turco remató cruzado, fatal, fuera. El árbitró, Cid Camacho, acabó pitando falta a posteriori del ariete zaragozano antes del pase, pero Bakis ya había vuelto a desaprovechar una opción nítida de gol. Sigue su estado de ansiedad evidente. No es runrún. Es lo que hay.

El Racing de Ferrol, como al inicio del duelo, se había apostado atrás para jugar a la contra claramente. El Zaragoza empezó mandando. Moya recogió el balón en tres cuartos y soltó uno de sus disparos de derecha en el 51 que Cantero sacó a córner por encima del larguero en la mejor opción de gol de los aragoneses hasta entonces. Atrás, Carlos Vicente acababa de asustar de cabeza en un centro largo, vertical, que se topó con el cuerpo de Jair en el segundo palo. En los primeros 10 minutos de la reanudación, el equipo de Escribá se manifestó más gobernante, con mayores galones que en toda la primera mitad. Hubo filípica en el descanso. No gustó nada lo visto antes del intermedio.

Pero no remató nada bien. El equipo se le disuelve a Escribá de medio campo hacia arriba. Y esta vez, porque no siempre va a ser fiesta (era lunes, así que ni el calendario ayudaba al tópico), el rival, el animoso y bien armado Racing de Ferrol, pilló relajado a los avispas en una contra que montó Carlos Vicente, marcado muy de lejos por Borge, cuyo centro remató de cabeza Álvaro Giménez para hacer el 1-0 en el minuto 60. El gafe de los ex. Algo ancestral en la historia zaragocista. Los gallegos, en su primera salida con cicuta en todo el segundo periodo, se adelantaron en el tanteador y pusieron en evidencia al Real Zaragoza decadente de los últimos partidos.

El líder debía pelear por mantener su condición de invicto con media hora por delante. Había tirado a la basura una hora de fútbol. De mal fútbol. Al menos, de fútbol inconsistente. Escribá, si pretende seguir de líder y en posiciones cabeceras jugando así de feo y de deslavazado, se supone que admitirá que es imposible. Por más tópicos que se manejen para aludir a la categoría, a la igualdad, a los runrunes y demás asideros de talante psitaciforme habituales de los entrenadores en circunstancias semejantes.

La reacción seria no fue inmediata. El técnico quitó a Bakis y metió a Manu Vallejo en el gol. A partir de ahí, Bermejo no acababa nada. Valera ni lo empezaba. Las bandas estaban obturadas en ataque. Y así, Azón era un poste de telégrafos, o sea, de nula utilidad. Once minutos tardó Escribá en mover el equipo con más hondura. Va siempre con retardo cuando de actuar con contundencia se trata (ya le pasó en Cartagena cuando aplazó la salida de Lecoeuche al lesionarse Nieto y aquello costó un gol). Mollejo y Mesa fueron sus primeras balas, con solo 19 minutos como escenario. El equipo pedía modificaciones mucho antes, incluso con el 0-0.

Mollejo tuvo un balón franco en el minuto 72, en el área tras un par de rechaces fallidos, pero su chut de volea acabó en el mar, por encima del tejadillo del fondo. Descriptivo detalle. En la contra, con la grada de A Malata enfervorecida, el recién entrado Manu Justo ganó la espalda a Jair y Francés y chutó con fuerza provocando una parada de Cristian Álvarez providencial para evitar el 2-0 en el 76. A Escribá le entraron las prisas. El 0-0 le gustaba, aunque el juego fuese deficiente. La derrota, por el contrario, lo ponía en evidencia. Sergi Enrich y Luna fueron sus siguientes cambios en el 80. El equipo daba muestras por esos pasajes del partido de estar alborotado, ido. Los ferrolanos atacaban con facilidad, espoleados por su gente. Lejos de esperarse el 1-1, el barrunto era que el 2-0 podía llegar en cualquier momento. Mal asunto para los zaragocistas, aturdidos por el mazazo del gol y con nula respuesta a esa adversidad, con 30 minutos para repararla.

Se entró en los últimos 5 minutos con el Real Zaragoza hecho un ovillo, desmontado como equipo con las sustituciones. Y con el Racing de Ferrol empoderado, con razones para ello. Los zaragocistas no pisaron el área de Cantero durante la media hora en la que estuvieron en inferioridad, más allá del ‘drop’ de rugbi de Mollejo. Otra imagen cristalina de la falta de calidad del partido de los avispas, en claro retroceso. El árbitro solo dio 3 minutos extra. Poco. Caserete, caserete. Dio igual. Pudo haber dado 15 minutos más, que el Real Zaragoza no habría logrado el empate. La noche gallega empezó mal planteada, se desarrolló por caminos confundidos, Escribá apostó por guardar el 0-0 y ver si llovía café en el campo y, esta vez, le salió rana la jugada. Un sapo, más bien. El que se tragó el zaragocismo a ver a su equipo líder fuera de la órbita que requiere esa condición. El gas se esbafa. Escribá ha sido empujado por las circunstancias al centro del escenario, con el foco enfocándolo a él. Interesante imagen de un líder que, lejos de ir a mejor desde las victorias, está en evidente abollamiento de sus formas.

 

SD HUESCA X-X SD HUESCA

 

CD TERUEL X-X CD TERUEL 

SD TARAZONA X-X SD TARAZONA

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