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LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº24 (22.1.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3587

REAL SPORTING 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Queipo 3’
  • Titulares


    1 Cuellar (P) (C) 1 Alvarez (P) (C)
    2 Guillermo 3 JAIR JR
    4 Insua 6 Frances
    7 Aitor G.   75’ 7 Miguel   11’
    8 Pedro D. 9 Azon   46’
    11 Campuzano   62’ 11 VADA   69’
    17 Christian   84’ 12 Larra
    24 IZQUIERDOZ 14 Serrano   69’
    29 Jordi   84’ 16 TOMÁS ALARCÓN
    30 Queipo   75’ 17 Nieto
    32 Diego 28 Mollejo   81’

Sustituciones



11 Campuzano   12 Gonzalez 62’ 7 Miguel   5 Jaume 11’
30 Queipo   23 Djuka 75’ 9 Azon   20 Simeone 46’
7 Aitor G.   20 JORDAN 75’ 14 Serrano   21 Zapater 69’
17 Christian   22 Valentin 84’ 11 VADA   23 Molina 69’
29 Jordi   37 Varane 84’ 28 Mollejo   2 GABI F. 81’

Real Sporting 1-0 Real Zaragoza

67.3 % Posesión 32.7 %
3 remates dentro 2
5 disparos bloqueados 4
3 remates fuera 1
7 disparos recibidos 11
2 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 2
11 faltas recibidas 11
11 faltas cometidas 11
136 perdidas de posesion 133
63 recuperaciones de posesion 58
3 fueras de juego 0
xxxxxx

Desgraciado partido del Real Zaragoza en Gijón con derrota por 1-0 en un día accidentado

El Real Zaragoza acaba con 9 jugadores por las expulsiones de Alarcón y Nieto, la primera en el minuto 7 y ya con el gol local anotado por Queipo en el minuto 3.

Hay días en los que es mejor quedarse en la cama, descansando, eludiendo inclemencias del tiempo y de la vida, en pose de meditación. Eso debió hacer el Real Zaragoza, de haber sido posible, este domingo de enero. Su partido en Gijón fue una desgracia global, un cúmulo de accidentes relativos al discurrir del fútbol (no todos en contra, aunque sí los más decisivos), que lo hizo competir sin armas suficientes y lo llevó a una derrota dolorosa ante un rival que, pese a tener todos los condicionantes de su lado, no demostró nada extraordinario para vencerle.

La fría tarde asturiana nació torcida. Y bien torcida. En 5 minutos el suelo se le resquebrajó a Escribá. En la primera llegada gijonesa, en un agujero tremendo en la banda derecha que defendió finalmente Larrazabal ante la baja del lesionado Gámez, el joven Diego Sánchez puso un centro raso atrás en el área y Queipo remató a placer el 1-0 en el minuto 3, sin romper a sudar todavía nadie. Y en la siguiente acción, Alarcón se autoexpulsó al cortar un avance local con un plantillazo por detrás al gemelo del futbolista esportinguista. El árbitro, un flojo Busquets Ferrer toda la tarde, solo le mostró de inicio amarilla, pero en el VAR, el riojano Ocón Arráiz, le avisó de la gravedad del caso y lo echó. Apuntaba a catástrofe en esos momentos el evento.

El entrenador zaragocista tuvo que cambiar el plan por completo. Retiró a Puche, que volvía a la titularidad mucho tiempo después, y metió a Grau para recortar el vuelo ofensivo y recomponer la media. El equipo quedó aturdido largo tiempo. Los locales, con el viento a favor desde el primer instante, apuraron un par de llegadas por los extremos, pero no cerraron bien las jugadas y Cristian Álvarez, con apuros, y la falta de pericia de Campuzano impidieron males mayores en el primer cuarto de hora.

A partir de ahí, el Real Zaragoza se centró en el juego, asumió bien su menoscabo y empezó a controlar la situación dentro de un partido sin exquisiteces. El Sporting bajó el pistón, dando muestras de sus carencias que lo han llevado a despedir a Abelardo del banquillo y a estrenar este domingo a Miguel Ángel Ramírez como sustituto. El fútbol fue lento, parsimonioso, aburrido. Así lo quiso el cuadro astur y bien que le vino al Zaragoza. Mollejo, caído a la banda derecha, Vada, por la izquierda, y Azón, de nuevo titular, enhebraron varios contragolpes prometedores de gol y en el minuto 32, el pelado manchego tuvo el empate en su bota derecha. Remató en el área chica un centro de Vada y Cuéllar salvó bajo palos en un paradón a una mano. Al rechace no llegó por poco Francho, que también seguía la jugada.

El Sporting era un rival que ganaba, tenía un futbolista más en el campo desde el minuto 7, pero no demostraba nada del otro mundo. Aitor García protagonizó el único disparo a puerta en toda la primera parte, más alla del gol, flojo a las manos de Cristian Álvarez en el minuto 24. Y el cuadro aragonés dejaba muestras de que, con paciencia, podía aún meterse en el partido. Ahora bien, tuvo que saltar con la pértiga de la fortuna el 2-0 que llegó al borde del descanso, que Busquets lo dio por válido y que, de nuevo el VAR, anuló a posteriori. Campuzano, en el 43, cabeceó a la red en una mala salida de Cristian Álvarez tras un rechace en Jair de un disparo lejano. Ahí no estaba la sustancia de la irregularidad. El caso revisado por el videoarbitraje fue un pisotón de Insua a Mollejo al borde del área local un minuto antes, que el árbitro de campo se comió literalmente. No lo vio. Mollejo se quedó tirado en el suelo y eso fue mano de santo. Ocón esta vez dio vida a los zaragocistas, pues irse a la caseta con dos goles abajo y solo 10 hombres sobre el césped era sinónimo de K.O. técnico. Eso sí, Busquets, en la rectificación, no mostró ni amarilla a Insua, incomprensiblemente.

Con nada más que reseñar, en una primera mitad de planicie futbolística, al más puro estilo de esta Segunda División para eruditos, se dio paso al intermedio. Escribá tenía aún bazas para reparar un día que empezó con la peor de las pintas. Como primer paso dejó en la ducha al luchador (y poco más, esta vez) Azón y le dio vuelo a Simeone, tras superar su dolencia lumbar. Buscaba velocidad al espacio y presión en inferioridad numérica. Y así arrancó la hora de la verdad.

Como los duendes no paran nunca cuando están traviesos, el segundo tiempo empezó con otro susto morrocotudo. Un posible penalti de Larrazabal, por una mano en un corte en el área pequeña ante Campuzano tras un centro fue protestado y pedido por El Molinón y el VAR lo revisó minuto y medio. Olió a chamusquina, pero el alivio zaragocista fue de hondura cuando el árbitro dijo que no era pena máxima. Era el minuto 48, recién recomenzado el partido, y podría haber sido la puntilla. Así que la aventura de buscar el empate en estas circunstancias tan adversas siguió adelante. Metidos atrás, los avispas esperaban pasar bien las primeras acometidas rojiblancas y, entonces, apostar a grande con todos los órdagos del mundo. En el 54, Insua cabeceó solo, a placer, una falta lateral mal defendida por la zaga aragonesa, pero echó el balón por encima del larguero e indultó al Real Zaragoza de un mal mayor.

En los primeros 15 minutos de la reanudación, los de Escribá no habían dado señales de vida en ataque. Atrás, sufrían poco, más allá de ese balón parado. Pero faltaba chispa en la generación de juego. Había que suministrar más y mejor a los de arriba. Y eso no sucedía. El cuadro gijonés cambió de punta, Cristo por Campuzano. Necesitaban también algo de empuje, pues dio la sensación según pasaban los minutos de que se estaban conformando con sujetar el 1-0, sin más aspiraciones en el área de Cristian Álvarez. Realmente, el Sporting fue un equipo con pocas luces que vivió de su afortunado inicio de partido. Once contra once, es más que posible que la película hubiese sido bien diferente, visto lo visto.

Zapater y Molina suplieron a Francho y Vada, muy difuminados en el segundo tiempo, a falta de 21 minutos. Apuestas con poco gol, tal vez buscando soltar más a Mollejo junto a Simeone, que era una isla todo el rato. Respondió el técnico del Sporting con otra baza doble, poniendo en juego al devaluado Djurdjevic y a Jordan Carrillo, dos delanteros más de refresco. No fueron los cambios lo importante en esa fase de miradas al tablero de ajedrez. Lo crucial fue la torpeza de Nieto que, con una amarilla desde bien pronto, metió un plantillazo gratis en zona de nadie sobre un rival y vio la segunda. Era el minuto 76 y el Real Zaragoza se quedaba con nueve futbolistas. Ahí se acabó todo, si es que aún quedaba alguna gatera por la que salir airosos de esta sobremesa de pesadilla a orillas del movido Cantábrico. El último cuarto de hora lo acometió el Real Zaragoza con dos piezas menos, un lujo pernicioso que el equipo de Escribá no está para soportar.

Fuentes entró por Mollejo para parchear el lateral zurdo. Aún quedaba menos pólvora para intentar lo que, ya sí, se presumía un milagro de mucho mérito: empatar en la recta final. Hubo dos córneres seguidos a favor del Real Zaragoza en el 81 y ahí se rondó la heroica. Fallaron los rematadores por alto y Larrazabal lo intentó en el rechace del segundo desde lejos, sin encontrar la portería por un metro tras dar en un zaguero rojiblanco. Los de Gijón se pusieron muy nerviosos y se vieron vulnerables. Su entrenador hizo dos sustituciones más para parar la reacción aragonesa en modo ‘Los últimos de Filipinas’. Con nueve, el Zaragoza no se daba por abatido. Y el Sporting, que solucionó fatal dos contragolpes en franca ventaja numérica, era un mar de histerias, incapaz de rematar a un adversario malherido durante más de hora y media de juego (con los aumentos).

El duelo concluyó con mucha desazón zaragocista, por lo abrupto del guion de tan desgraciado partido, y con caras de moderada satisfacción entre los locales, pues habían salvado con éxito un día peligro para ellos, pero con una imagen bastante fea. Esta vez, la derrota de los de Escribá cabe achacarla más a los aderezos extrafutbolísticos, tangenciales a los errores clásicos técnicos y tácticos. Aunque, en definitiva, todo el fútbol. Y, como corolario, quedó claro que la plantilla no da para más que sobrevivir alejándose, en la medida de lo posible, de los problemas de la zona baja de la tabla. Lo de auparse a la parte noble, es una quimera.

Ficha técnica:

Sporting de Gijón: Cuéllar; Rosas, Izquierdoz, Pola (Pol Valentín, 84), Insua, Diego Sánchez; Pedro Díaz, Rivera (Varane, 84); Aitor García (Djurdjevic, 74), Queipo (Jordan Carrillo, 74) y Campuzano (Cristo, 61).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal, Francés, Jair, Nieto; Francho (Zapater, 69), Alarcón; Puche (Grau, 11), Vada (Molina, 69); Mollejo (Fuenes, 80) y Azón (Simeone, 46).

Árbitro: Busquets Ferrer (Comité Balear). Expulsó a Alarcón (7) tras revisión del VAR y retirarle la amarilla inicial; y a Nieto, por doble amarilla (17 y76). Amonestó a Campuzano (33), Vada (56), Grau (57) y Jair (94).

Goles: 1-0, min. 3: Queipo.

Incidencias: Tarde soleada en Gijón, con temperatura fría, 8 grados al inicio del partido (las 16.15). El césped de El Molinón-Enrique Castro ’Quini’ presentó un magnífico estado. En las gradas hubo alrededor de 16.500 espectadores.

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LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº23 (14.1.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3586

Villarreal Club de Fútbol, SAD - AS.comVILLARREAL B 2-3 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Carlo Adriano 27’
  • Niño 39’
  • Iñiguez H 71’ (PP)
  • Mollejo 90’
  • Azon 50’

Titulares



2 MIGUE 1 Alvarez (P) (C)
3 Daniel 2 GABI F.
4 De La Fuente (C) 3 JAIR JR
6 Del Moral 6 Frances
7 Collado 8 Valderrama   46’
8 Carlo Adriano 12 Larra   65’
9 Millan   67’ 14 Serrano   77’
11 Niño 16 TOMÁS ALARCÓN
13 Iker (P) 18 Fran Gamez
19 Iñiguez H 19 P. MAKHTAR   46’
21 Sergio 28 Mollejo   93’

Sustituciones



9 Millan   14 HASSAN 67’ 8 Valderrama   11 VADA 46’

19 P. MAKHTAR   9 Azon 46’

12 Larra   7 Miguel 65’

14 Serrano   23 Molina 77’

28 Mollejo   17 Nieto 93’

 

Villarreal B 2-3 Real Zaragoza

50.2 % Posesión 49.8 %
4 remates dentro 3
0 disparos bloqueados 1
6 remates fuera 3
8 disparos recibidos 10
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
22 faltas recibidas 13
13 faltas cometidas 22
113 perdidas de posesion 127
43 recuperaciones de posesion 55
2 fueras de juego 3
xxxxxx

Azón y Mollejo empujan la increíble remontada del Real Zaragoza en Villarreal

El equipo aragonés tuvo dos caras. Se fue perdiendo por 2-0 al descanso tras una pésima primera parte, y después fue capaz de darle la vuelta al partido.

Asombrosa, increíble remontada del Real Zaragoza en Villarreal. Nadie imaginaba al descanso, cuando los de Escribá perdían por 2-0 tras una deplorable puesta en escena, que la victoria era factible. Todo cambió con la entrada de Iván Azón al campo, con el empuje de un futbolista que hizo creer al equipo y se alió con Víctor Mollejo para obrar la gesta en La Cerámica.

Fue un Real Zaragoza de dos caras: el de la pesadumbre de Pape Gueye durante los primeros 45 minutos y el que resurgió después gracias a la viveza de un Azón que tuvo un impacto decisivo en el encuentro. 

La titularidad de Gueye alteró el método pero no el producto. En el inicio del choque, el equipo aragonés no tuvo control del centro del campo; volcó todo su juego hacia las bandas; pero esto no se tradujo en ocasiones. 

El equipo de Escribá formaba en un claro 4-4-2, con Eugeni Valderrama metiéndose hacia adentro desde la izquierda y Fran Gámez y Larrazabal cargando el otro costado sin éxito.

Lo visto ya en el minuto 2, con una subida del propio Fran Gámez que se perdió con un disparo simplón, fue el avance de lo que vendría después: un sinfín de intentonas erráticas, sin intención, que apenas inquietaron al Villarreal B.

Solo Francho Serrano fue capaz de asomar entre tanta vulgaridad para poner un centro medido a la cabeza de Mollejo que, tras el remate del manchego, encontró respuesta en una gran estirada de Iker Álvarez.

Se acababa de cumplir el minuto 20 de partido. Hasta entonces, el Villarreal B apenas había inquietado; pero todo cambió poco después (26 de juego) con un error en cadena de la defensa zaragocista que propició el 1-0 y el derrumbe del equipo.

Tasende puso un saque de banda al área; Fer Niño y Millán prolongaron hasta en dos ocasiones; y Carlo le ganó la partida a Francho y Jair para conectar un zurdazo que entró llorando sobre el poste izquierdo de Cristian Álvarez.

Con muy poco, el Villarreal lograba aventajar a un Real Zaragoza que en los minutos posteriores siguió reduciendo su juego a las subidas de Gámez y Larrazabal, del doble lateral que se volvió a solapar entre la indeterminación, entre la falta de concreción que el rival volvería a castigar en el minuto 40 con el 2-0.

Fer Niño recibió en la frontal; recortó a Jair para generarse posición de remate y conectó un zurdazo inapelable. Un zurdazo directo al corazón de los zaragocistas desplazados al Estadio de la Cerámica, de todos los aficionados que suplicaron la reacción hacia la segunda parte.

El equipo necesitaba un estímulo, un acicate, y Escribá movió el arbol al descanso. Iván Azón sustituyó a Gueye y Valentín Vada a Eugeni. Suficiente para ganar empuje hacia la portería contraria. Suficiente para creer en una remontada que se empezó a fraguar a los cinco minutos de la reanudación.

Alarcón, casi inédito durante la primera parte, encontró a Larrazabal en tres cuartos; este cedió un pase medido a Azón; y el ariete canterano batió por bajo a Iker Álvarez. Algo había cambiado. La influencia del ‘9’ en el partido fue inmediata.

A partir de ahí, con más arrojo que fútbol, el Real Zaragoza fue creciendo hasta saberse superior. Vada avisó en el minuto 59 con un derechazo que se fue elevado; el equipo ganó metros con Alarcón y Francho como timoneles; y Mollejo empató en el minuto 70 tras un gran pase de la muerte de Puche.

Azón había encontrado al socio perfecto en Mollejo. Ambos se bastaban para ahogar la salida rival y cargar de peligro cada envio en largo hacia la espalda de Íñiguez y Dela, de una pareja de centrales que perdió el dominio aéreo exhibido durante la primera parte.

Cada balón colgado representaba un peligro para los locales. Y así, el guardameta Iker Álvarez estuvo a punto de cometer penalti sobre Mollejo en el minuto 77, en una acción que el manchego no dio por perdida hasta ser derribado con polémica.

Guzmán Mansilla entendió que no había pena máxima y Mollejo lo siguió intentando hasta encontrar la recompensa del 2-3 en el tiempo de descuento, a través de un soberbio cabezazo que culminó una combinación de Azón –¿quién si no?– con Gabi Fuentes.

Esta vez, la banda izquierda fue la que guardaba el premio del gol. Y también por la izquierda se movió el Villarreal B en los minutos finales en busca de un empate que ya no llegó.

Los acercamientos finales del Villarreal se redujeron a unos cuantos disparos aislados desde fuera del área. El más peligroso, probablemente, fue obra de un Haissem que había entrado en el minuto 67 de partido en sustitución de Álex Millán.

La titularidad del delantero aragonés, recuperado del Famalicao portugués y que apenas había entrenado junto a sus compañeros, sorprendió tanto como la de Gueye en un encuentro en el que el Real Zaragoza fue capaz de sujetar los tres puntos gracias a una remontada inverosímil.

Tres puntos que saben a gloria. Mucho más, teniendo en cuenta las bajas que Escribá reunía para este compromiso y cómo se pusieron las cosas tras una primera parte en la que se demostró que, sin Simeone, la presencia de Azón en ataque resulta indispensable. 

Ficha técnica

2 – Villarreal B: Iker Álvarez, Leal, Pablo Íñiguez, De la Fuente, Tasende, Del Moral, Carlo Adriano, Lozano, Diego Collado, Álex Millán (Haissem, min. 67) y Fer Niño.

3 –Real Zaragoza: Cristian Álvarez, Jair Amador, Francés, Fuentes, Fran Gámez, Alarcón, Francho Serrano (Manu Molina, min. 75), Eugeni (Vada, min. 46), Larrazábal (Miguel Puche, min. 64), Gueye (Iván, min. 46) y Víctor Mollejo (Carlos Nieto, min. 90).

Goles: 1-0, min. 27: Carlo Adriano. 2-0, min. 40: Fer Niño. 2-1, min. 50: Iván. 2-2, min. 70: Pablo Íñiguez en propia meta. 2-3, min. 90: Víctor Mollejo

Árbitro: Guzmán Mansilla (andaluz). Mostró tarjetas amarillas a De la Fuente, Iker Álvarez y Pablo Íñiguez por el Villarreal B y a Francho Serrano y Miguel Puche por el Zaragoza.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 23 de LaLiga Smartbank disputado en el estadio de La Cerámica de Villarreal con 11.569 espectadores en las gradas. Numerosa presencia de seguidores del Real Zaragoza

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LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº22 (8.1.2023)

PARTIDO OFICIAL Nº 3585

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 0-0 MIRANDES

Titulares



1 Alvarez (P) (C) 4 Martin
3 JAIR JR 6 Prados   73’
8 Valderrama   72’ 8 Sanchez
12 Larra   72’ 9 Garcia
14 Serrano 12 SALINAS
16 TOMÁS ALARCÓN   85’ 13 A. Herrero (P)
17 Nieto 14 O. Pinchi   87’
18 Fran Gamez 16 Raúl Navas
20 Simeone 20 Rey (C)
24 Lluis Lopez 21 Lopez   73’
28 Mollejo   85’ 26 Alejandro

Sustituciones



8 Valderrama   5 Jaume 72’ 21 Lopez   22 Carreras 73’
12 Larra   9 Azon 72’ 6 Prados   19 Manu 73’
28 Mollejo   7 Miguel 85’ 14 O. Pinchi   32 Ignacio 87’
16 TOMÁS ALARCÓN   23 Molina 85’

Real Zaragoza 0-0 Mirandes

62.6 % Posesión 37.4 %
3 remates dentro 6
4 disparos bloqueados 1
9 remates fuera 5
12 disparos recibidos 16
2 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
16 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 16
148 perdidas de posesion 128
58 recuperaciones de posesion 63
0 fueras de juego 1
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Año nuevo con defectos viejos en el Real Zaragoza: 0-0 ante el Mirandés

En un flojo partido, los de Escribá fueron incapaces de ver portería ante un rival accesible que, al final, estuvo incluso cerca de llevarse la victoria de La Romareda.

Nada cambia porque, por el hecho de que se pare la liga 21 días, no hay razón objetiva que derive en una mutación de las cosas. Eso se llama vacaciones, no rectificaciones. Así que el Real Zaragoza ha comenzado 2023 gritando a todos los que lo quieran oír que tiene un déficit tremendo en la creación de juego, que nadie es capaz de dar un pase profundo, que no hay encaradores en la plantilla, que nadie regatea por la banda, que los centros al área son pocos y malos y, lo peor, que la virtud de marcar goles no la posee casi nadie en ese vestuario. Otro 0-0 para la estadística y… gracias. Porque el juvenil Mirandés, esa Torre de Babel de cedidos de equipos de Primera, pudo haber hecho más sangre en La Romareda si se lo hubiera propuesto con más insistencia.

El primer tiempo zaragocista fue sencillamente horrible. Si alguien hizo algo con cierto rigor, que fue poco, ese fue el Mirandés, que a los 12 minutos ya había generado tres ocasiones claras de gol. A los de Escribá se les atragantó la trama del partido desde el mismo pitido inicial, con un rival metido atrás con siete jugadores en pocos metros por delante de su portero (cinco defensas y dos pivotes retrasados) y unas salidas al contragolpe llenas de rapidez y peligro entre la lluvia del principio. Mientras el debutante Alarcón no le cogía la onda al sitio (perdió tres balones muy peligrosos en la zona media), Raúl García forzaba la primera gran parada del retornado Cristian Álvarez en el minuto 2 en un chut raso que iba dentro. Y en el 4, Pinchi se fue del defensa de margarina Lluís López para acabar chutando, solo, al lateral de la red junto al poste, por alto.

El Real Zaragoza no daba una a derechas. No pasaba de la línea de tres cuartos jamás. De pisar el área rojinegra, ni soñar. En el minuto 12, Raúl Navas, un central, adelantado tras un córner, lanzó un derechazo seco desde fuera del área que rechazó como pudo Cristian Álvarez tras botar en el mojado césped un metro delante de él. El ambiente estaba frío y empezó a no gustar nada lo que se veía. Larrazabal y Mollejo, por la derecha de la ofensiva zaragocista, estuvieron obturados todo el tiempo, negados. Gámez, desde atrás, tampoco les ayudó nada, torpe e indeciso. Alarcón quería ser el jefe pero abusaba del pase horizontal, sin rebasar líneas ni aun en desmarques claros como uno de Nieto, novedad en el lateral zurdo, al que no se atrevió a asistir desde 40 metros. Nieto y Eugeni fueron los menos nublados en las subidas al ataque, aunque sin tino final.

Rebasada la media hora emergieron un par de minutos de cierto dominio claro del Real Zaragoza, los únicos. Unieron el 33 y el 35. En el primer hito, Simeone falló un remate en el área tras una combinación con Larrazabal, chutando mal sobre el cuerpo del central Álex Martín. Y en el 35, el citado Eugeni lanzó desde lejos una rosca envenenada, de su repertorio, que el portero Herrero salvó del gol con una parada excelente a brazo cambiado, arriba. Ahí pareció resucitar el lánguido Zaragoza posvacacional. Pero no dio de sí para más. Fue un ‘arreón’ esporádico, sin continuidad. Solo Simeone, que se multiplicó incluso hacia atrás al ver la inoperancia de sus colegas, dio sensación de ganas por pisar el área rival, algo que no ocurrió en el 99 por ciento del tiempo en los primeros 45 minutos. Y así es imposible pensar en ganar, claro.

El Mirandés, por fortuna demasiado contemplativo y concentrado en guardar su portería a cero (su talón de Aquiles este año), acabó el primer periodo como lo empezó: con una ocasión de gol. Pinchi lanzó una falta en el pico del área, directa, y Cristian Álvarez respondió con una buena parada junto al poste derecho, enviando a córner el que podía haber sido el 0-1. Escribá debía agitar el árbol con todas las fuerzas posibles para cambiar una tendencia negativa, que auguraba un mal final de no mediar una reacción radical.

En el primer minuto de la reanudación, de nuevo Pinchi avisó de las intenciones de los de Etxeberría, con un disparo colocado desde el lateral del área que se le fue alto por poco, tras un córner de aviso del Mirandés nada más empezar de nuevo el choque. Azón estaba ya calentando, entre los aplausos de una afición local que necesita estímulos por los cuatro costados, mucho más en tardes tan feas como esta. Los minutos fueron transcurriendo con los mismos síntomas de ineficacia en el Real Zaragoza. Pocas llegadas, deslavazadas y siempre mal concluidas. Los más activos eran los laterales, Gámez y Nieto, lo cual es por sí mismo un termómetro de la rareza del guión. Su índice de acierto, en general, estaba siendo deficiente, por otra parte. Así que variar el cero del guarismo zaragocista se antojaba un milagro de no introducir Escribá nuevas piezas y métodos.

El balón parado era la apuesta única entre tanta espesura. Y casi se encontró la solución por ahí en el 59, cuando Lluís López, tras un buen control orientado en un cabezazo previo de Jair al saque de una falta de Eugeni al segundo palo, remató fuera por centímetros. Había sido la mejor ocasión zaragocista en una hora de juego. El Mirandés estaba más adormecido que en la primera parte y permitía que los blanquillos tuvieran la pelota más rato y más arriba que nunca. Larrazabal entró en el área en el 61 con serias opciones de gol, pero definió mal, rematando sobre un defensor burgalés. No es lo suyo el gol, se sabe desde que vino hace tres cursos. Y Simeone erró un disparo franco en el 66 tras un centro de Mollejo, algo rehecho tras su flojo inicio del duelo. La balanza se estaba decantando claramente a favor de los aragoneses porque el Mirandés se conformaba con el 0-0 y apostaba al sonar de la flauta. A falta de 20 minutos, ningún entrenador había apostado por mover el banquillo, algo inaudito en el neofútbol.

Azón y Grau relevaron a Larrazabal y Eugeni a falta de solo 19 minutos. Empezaba la lotería de las sustituciones. Y en ese momento de confusión (el Mirandés también hizo un doble cambio), los burgaleses anduvieron cerca del 0-1 en una contra aislada, de nuevo a las vulnerables espaldas de Lluís López. Pinchi se fue mano a mano y su disparo final lo rechazó bien en su salida Cristian Álvarez en el 74. Aviso para navegantes. La réplica la puso enseguida Francho, que demostró que su golpeo de balón ante la portería es un punto flaco que no logra mejorar. Erró un gol en el 75 tras un rechace malo del central Barbu.

Se alcanzó la recta final del envite entre la incertidumbre del marcador y la nula seducción del juego zaragocista. Un equipo plano, al estilo viejo de Carcedo. Una regresión evidente, si se junta esto con lo ocurrido en Leganés antes de las vacaciones de Navidad. El Mirandés reaccionó. No así el Zaragoza. Al revés del mundo. Y los de Anduva tuvieron dos ocasiones nítidas para llevarse la victoria. En el 81, el recién entrado Manu García chutó desde 30 metros, con efecto extraño, y Cristian Álvarez rechazó con la clavícula en un raro escorzo. Y en el 83, un remate cruzado de Jofre Carreras, el otro cambio de Etxeberría, dio el Lluís López y no se fue adentro por tres dedos, saliendo a córner. El 0-0 empezaba a ser incluso bueno.

Simeone volvió a probar a Herrero desde lejos en el 87, sin demasiada fe. Y se pidió un posible penalti por mano de un central mirandés que el VAR no concedió tras breve revisión. Azón lo intentó por tierra y airej, todo muy forzado y contra el reloj, ya fuera de tiempo. En el 92, el ariete aragonés remató a quemarropa un centro raso de Simeone y Herrero detuvo bajo palos. Ahí hubiera estado el triunfo a la heroica, como el día del Villarreal B o el Ibiza. Pero esta vez no salió cara.

El año 2023 comienza como tantos otros en esta década de calvario en Segunda División, con un nuevo patinazo del Real Zaragoza, preso de sus males endémicos que, en cuanto se descuida Escribá, salen a la superficie por propia naturaleza de las cosas. Otro día a cero en ataque. Así será imposible cualquier aspiración que no sea salvar la categoría con más o menos sufrimiento.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez, Lluís López, Jair, Nieto; Francho, Alarcón (Molina, 85); Larrazabal (Azón, 71), Eugeni (Grau, 71); Mollejo (Puche, 85) y Simeone.

CD Mirandés: Herrero; Álex Martín, Raúl Navas, Barbu, José Salinas; Prados (Manu García, 72), Oriol Rey; Juanlu, Pinchi (Castillo, 87), Roberto López (Jofre Carreras, 72); y Raúl García.

Árbitro: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Amonestó a Prados (37), Lluís López (41) y Grau (86).

Goles: No hubo.

Incidencias: Tarde fría en Zaragoza, con fuerte lluvia y 8 grados al inicio del partido (las 16.15). El césped presentó un buen estado. En las gradas hubo alrededor de 16.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio antes del inicio del choque en memoria de Edson Arantes do Nascimento ‘Pelé’, recientemente fallecido.

El Mirandés neutraliza al Zaragoza

El equipo de Escribá careció de fútbol y de sorpresa frente a un rival que tuvo más ocasiones y que alargó su exitosa racha en La Romareda.

El Mirandés hizo honor a su exitosa serie histórica de resultados en La Romareda y se llevó un empate sin goles que deja las cosas más o menos como estaban en la clasificación, con el Real Zaragoza descolgado al doble de distancia de la promoción que del descenso. Si alguien mereció ganar fue el equipo de Joseba Etxeberria, que neutralizó a un Zaragoza plano y predecible y que dispuso de casi el triple de ocasiones en el debut de Alarcón y ya con el nuevo director deportivo Juan Carlos Cordero sentado en el palco.

Cristian Álvarez, Lluís López, Nieto, el debutante Alarcón y Larrazábal, éste en otra tarde de barullo, fueron las cinco novedades en el once del Zaragoza, en detrimento de Rebollo, el sancionado Francés, Fuentes y los lesionados Zapater y Bermejo, mientras que Joseba Etxeberria presentó sólo dos cambios en la alineación del Mirandés: Alfonso Herrero y Prados relevaron a Ramón y a Gelabert, éste baja por sanción.

El Mirandés se metió antes en el partido y no tardó ni dos minutos en amenazar al reaparecido Cristian Álvarez por medio de Raúl, tras un robo de Prados al chileno Alarcón, que se estrenó sin pena ni gloria como ‘doble 6′ junto a Francho en la medular del Zaragoza. Apenas dos minutos después del primer aviso ‘jabato’ llegó el segundo, con un disparo de Pinchi al lateral de la red. Y antes del primer cuarto de hora aún habría un derechazo de Raúl Navas desde fuera del área que se le escapó peligrosamente al portero argentino. Y todo eso sin que el Zaragoza se acercara una vez con peligro a los dominios de Alfonso Herrero.

Al equipo de Escribá, sin fútbol y sin sorpresa, le costó hasta cruzar su divisoria, con una circulación improductiva, mientras el Mirandés, ordenado en 5-2-3, llegó fácil por ambos costados y también en rápidas combinaciones interiores, con Prados dando siempre soluciones. Hasta pasada la media hora no le llegó a Giuliano un balón en condiciones, una acción que salvó Raúl Navas y que precedió a un disparo lejano de Eugeni que conjuró Herrero a una mano en la que fue la única jugada peligrosa del Zaragoza en toda la primera parte.

Antes del descanso todavía daría otro susto el Mirandés, en un tiro libre de Pinchi, tras una falta del dubitativo Lluís López al borde del área, que le costó una tarjeta amarilla que acarrea suspensión.

La segunda parte empezó como acabó la primera, con una nueva ocasión de Pinchi y un Zaragoza muy previsible, que quiere, pero al que todo le cuesta mucho, porque carece de un jugador que le dé intención a su fútbol y porque no tiene regateadores. Larrazábal no tiene recursos técnicos y Eugeni, que sí los tiene, apenas participa. Sólo a balón parado creó algún peligro el equipo aragonés, como en un remate de Lluís López, tras un gran recorte del central en el segundo palo, o en alguna acción de contragolpe de Giuliano, siempre con el gatillo preparado.

En vista de que el ímpetu del Zaragoza no rendía frutos, Escribá introdujo un doble cambio en el minuto 71, dando entrada a Jaume Grau y a Iván Azón, tres meses después de su lesión, por Eugeni y Larrazábal, una decisión a la que dio respuesta inmediata Joseba Etxeberria: Jofre y Manu López por Roberto López y Prados. Las sustituciones le sentaron mejor al Mirandés, que volvió a amenazar por medio de Pinchi, de Raúl y de Manu García, pero el que estuvo más cerca al final de la victoria fue Iván Azón, cuyo remate a bocajarro en el descuento lo salvó milagrosamente Alfonso Herrero.

 

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