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PRETEMPORADA 2021/22-2º AMISTOSO (24.7.2021)

 ELCHE 0-2 REAL ZARAGOZA

Ficha Técnica

Elche CF: Badía (Casilla, 46); Josan (Palacios, 46), Bigas (Josema, 79), Josema (Chetauya, 62), Pastor, Fidel (Bri, 79); Marcone (Justo, 62), César Moreno, Piatti (Tete, 46); Pere Milla (Salinas, 62) y Carrillo.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez (Ratón, 46); Ángel López (Larrazabal, 46), Javi Hernández (Nieto, 46), Jair (Javi Hernández, 67), Chavarría (Puche, 67); Eguaras (Adrián González, 62), Zapater (Javi Ros, 46); Bermejo (Cortés, 62), Igbekeme (Francho, 46), Narváez (Castillo, 83); y Azón (Vuckic, 46).

Árbitro: Kevin Moreno Muñoz (Comité Murciano). No mostró tarjetas.

Goles: 0-1, min. 24: Narváez. 0-2, min. 77: Adrián González.

Incidencias: El césped del campo central del Pinatar Arena estuvo en perfecto estado, aunque con anterioridad se ha jugó otro partido, el Levante-Stade Rennes (de Francia). No hubo público en las gradas, con capacidad para 3.000 espectadores, pues el partido se organizó a puerta cerrada. La iluminación artificial fue suficiente. La noche fue agradable en San Pedro del Pinatar, con 28 grados y brisa marina que alivió el calor. El Elche vistió de amarillo/verde fluorescente y el Real Zaragoza de avispa, negro con amarillo, sus segundos uniformes.

Una carga de autoestima del Real Zaragoza ante el Elche de Primera: victoria por 0-2

Narváez, en la primera parte, y Adrián González en la recta final, marcaron los tantos de un atinado equipo de Jim ante un rival de superior categoría.

En Calahorra, el martes, salió cruz. Este sábado, en San Pedro del Pinatar (Murcia), el Real Zaragoza vio la cara de la moneda del fútbol al derrotar al Elche, equipo de Primera División, por 0-2 con total merecimiento. Con muchas mermas, sin Francés, ni Clemente, sin ver todavía el debut del fichaje Gámez (no jugó ni un minuto de nuevo), sin Carbonell y, sobre todo, sin los refuerzos que se esperan, los de Jim cargaron las pilas del amor propio en un amistoso muy meritorio y con detalles positivos.

El equipo aragonés cuajó una buena primera parte, con muchos minutos, los 25 iniciales sobre todo, de posesión de la pelota, de control del tiempo de juego, superando en el manejo del balón y en las combinaciones de medio campo hacia arriba al Elche, rival de Primera División que venía de ganar 6-1 al Atromitos Atenas griego, que será rival zaragocista la próxima semana, también en San Pedro del Pinatar. Fue una puesta en escena atrevida, con soltura en jugadores como Eguaras y Zapater en la medular, con Igbekeme como mediapunta y, arriba, con un Narváez descarado y vertical. Resultó agradable ver así a este Zaragoza con el mercado de fichajes atascado que, además, venía de perder de forma fea el martes en Calahorra (2-0) ante un rival de inferior categoría.

En el dominio claro de los zaragocistas, Azón tuvo la primera opción de marcar en el minuto 10, cabeceando defectuosamente un buen córner lanzado por Zapater al segundo palo. Sería Azón precisamente el que lanzó en el minuto 24 un balón en profundidad, al espacio, sobre la carrera de Narváez para que el colombiano encarase mano a mano a Badía y lo batiera por bajo. El 0-1 hacía justicia a una mejor propuesta de los aragoneses. El Elche, que probó en esa fase un sistema 5-3-2, con tres centrales y dos extremos como carrileros (Josan y Fidel), no pisó el área de Cristian Álvarez hasta el minuto 28. Con este dato se define el guión del duelo en ese tramo primero.

El gol de Narváez hizo despertar a los ilicitanos. Escribá, su entrenador, modificó el dibujo y mandó a Josan y Fidel arriba. El Zaragoza tuvo que retroceder y apareció la presión alta de los alicantinos. De ahí surgió una primera llegada al área de Álvarez, que el ariete Carrillo no logró rematar a bocajarro por centímetros en el 28. Más tarde, en el 36, Fidel remató por abajo desde el borde del área y el portero zaragocista atrapó bien la pelota. Y en el 39, en pleno despertar ilicitano, Josan empalmó con el exterior del pie derecho un centro raso de Piatti y el balón, de rosca, rozó el poste por fuera en la mejor jugada del Elche.

Al Real Zaragoza le faltaba más participación de un apagado Bermejo, con un par de destellos sin más. También contar más con los desmarques de Azón, poco utilizado. Zapater aplicó despliegue y ayudas atrás, donde solo al final sufrieron los zagueros, sobre todo Chavarría. Los jóvenes Javi Hernández, central, y Ángel López, cumplieron bien.

En el descanso, Jim hizo seis sustituciones. Ratón por Cristian Álvarez (el gallego llegó de Zaragoza al mediodía tras ser padre el miercoles y jugó ya), Larrazabal -de nuevo como lateral derecho postizo-, Nieto -en versión central ante la ausencia de efectivos en ese puesto por el covid de Clemente y la gastroenteritis de Francés-, Ros, Francho y Vuckic entraron de refresco. El Elche tocó menos su plan inicial, con solo cuatro novedades: debutó el portero Casilla y entraron titulares con galones como el ariete Lucas Boyé, Tete y Palacios.

El segundo tiempo embocó por caminos de fútbol menos ágil que el visto en los primeros 45 minutos. Más trabado. Jim dejó claro, con su permanencia en el campo, que los mejores en cuestión física ahora mismo son Narváez, Jair, Eguaras, Chavarría y Bermejo. Quizá también los que más luces tienen en el escaparate, dado que en el Pinatar Arena había una buena reunión de ojeadores y agentes en las zonas reservadas para ellos. Por cierto, Torrecilla, el director deportivo zaragocista, vio el partido en la terraza de la cafetería del recinto, en alto, lugar privilegiado tras una portería.

Los minutos fueron transcurriendo y el fútbol languidecía paso a paso. El Elche no encontró nunca un revulsivo, ni colectivo ni individual. Los de Jim vivieron calmados atrás. Solo César Moreno, cabeceando desde cerca un córner cerrado en el minuto 60, rozó el gol, pues la pelota salió junto al poste izquierdo y algunos, incluso, cantaron el gol por efecto óptico. Los franjiverdes intentaron sorprender a Ratón con varios remates lejanos, de media distancia, sin encontrar acierto jamás. En la otra área, el Zaragoza fue inexistente. Vuckic no olió la pelota. Narváez, que aguantó hasta el final, se apagó como una candela. Fue un segundo tiempo adusto, de escaso valor.

Javi Hernández, que había sido sustituido, volvió a saltar al campo por Jair. Dato de la informalidad del partido. El Elche hizo lo mismo con Josema. De los nuevos, solo Cortés, con desparpajo, llamó la atención en un par de acertadas jugadas con el balón en los pies, de esas que tanto escasean. En una de ellas, en medio del sopor del final del envite, Cortés dejó solo a Adrián González en el punto de penalti y, tras un control magnífico, el madrileño fusiló a Casilla por bajo. Era el minuto 77 y el Real Zaragoza sentenciaba con el 0-2 a su favor, un vagón de autoestima en un pasaje de la pretemporada donde hacía mucha falta.

La velada acabó con un paradón de Ratón, tras jugada de Bri, casi un autogol de Javi Hernández y un error de Boyé a bocajarro, todo en la misma jugada, en el 82. O sea, todo completo. Bien en todas las líneas. Una inyección de calma y optimismo en medio de este verano tan peculiar entre el zaragocismo que aguarda un final lleno de noticias para encarar la liga 21-22 con fortaleza.

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El Real Zaragoza cae por 2-0 ante el Calahorra en su estreno de pretemporadaLos de Jim, con un juego de difícil evaluación por las circunstancias que se dan en la plantilla a estas alturas del verano, no pudieron ante un rival de inferior categoría.
Derrota por 2-0 en el primer ensayo del Real Zaragoza en esta extraña pretemporada 2021. El rival, un Calahorra de Primera Federación (la división inmediatamente inferior a la Segunda División), fue más certero en el área, se mostró más conjuntado, más equipo, y doblegó con naturalidad a un bloque aragonés deslavazado, heterogéneo, atípico, sin fichajes (Gámez no se vistió) y con muchos jugadores que han de salir en pocos días según lo previsto.
Cuesta evaluar este tipo de partidos iniciales de pretemporada, mucho más cuando un equipo, como es el caso del Real Zaragoza, da estos primeros pasos en precario. El sentido común pide benevolencia, pulso calmado, pero a la vez el Pepito Grillo que cada analista tiene detrás de la oreja, avisa de que no es buena la sensación inicial, pese a todos los atenuantes. Se vio ayer en tierras riojanas aun Zaragoza escaso, sin cocinar, con pocos ingredientes, demasiado improvisado, a base de producto congelado y sin avituallamiento nuevo del mercado. Así, la sustancia obtenida por Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ fue reducida, por momentos de poca calidad.
De entrada, Jim dejó en casa al único nuevo, Gámez. No está a tono aún. Eso devaluó ostensiblemente las expectativas de este bolo calagurritano. Se vio a Larrazabal, uno de los que deben irse, como lateral derecho postizo. A los jóvenes, Javi Hernández y Cortés de titulares, con la responsabilidad subida a la cabeza como es normal. Los veteranos Narváez, Zapater, Igbekeme o Jair, junto con el portero, Cristian Álvarez, no tomaron el timón en ningún momento, pues el partido se jugó al trote bajo un calor infernal hasta que se nubló de tormenta, cerca del descanso. Los becarios del año pasado, Chavarría, Francho, Azón, que este año requieren dar varios pasos adelante para su confirmación, se aplicaron con lo justo.
En frente, el Calahorra, con la mitad de su gente ex del Zaragoza (Tarsi y Álvarez eran sus medios centro, Marcén su lateral zurdo en el once titular) demostró que, pese a tener la vitola de un equipo de una categoría inferior, está más hecho a día de hoy. Ya ganó 2-1 al Eibar cuatro días atrás. Ramírez, su rápido mediapunta, ya lanzó un derechazo al palo en el minuto 19 (lo desvió Cristian Álvarez lo justo) como aviso de lo que vendría después. El 1-0, en el 38, tras una pifia defensiva con el citado portero argentino de protagonista, fuera del marco, sin resolver como debía una mala cesión atrás. El Zaragoza atacaba algo más hasta entonces, tenía el balón, pero no era capaz se general peligro. Los de La Rioja, al contrario: aguantaban atrás y salían como balas cuando tenían oportunidad.
Francho, en el minuto 7, tuvo el primer balón con peligro en el área rival, pero su chut fue inerte. Jair cabeceó una falta centrada por Zapater en el 10 y el portero Collet hizo la única parada del primer tiempo. Narváez, en el 16, avanzó al área tras robar la pelota pero su remate, malo, dio en un zaguero local y se fue a córner. Y el propio colombiano lanzó el balón muy alto, a las piscinas contiguas, en el 36. Fue este el balance ofensivo de un Zaragoza plano, de difícil análisis. Nada que sorprendiera, por otra parte, vistas las cosas en los albores de esta atípica pretemporada.
Tras el descanso, otro clásico estival: equipos nuevos, carrusel de cambios a todas caras. Los once nuevos en el Real Zaragoza, nueve distintos tras el descanso en el Calahorra. Lo más llamativo, en esta ocasión, fue ver a Bikoro como defensa central. Detalle descriptivo del momento. Más juventud, con Carbonell, Ángel López, Baselga, el ya ‘veterano’ Francés. Nada cambió en los grandes rasgos de la limitada primera mitad. Juego parecido, primo hermano. Solo los grandes investigadores (‘scouters’) del fútbol moderno son capaces de ver pelos en la calavera.
Vuckic, uno de los que podía haberse reivindicado tras su pésimo año pasado, falló a puerta vacía un gol regalado en el minuto 64 por su compañero Bermejo, en un pase de la muerte de libro. El esloveno la tiró fuera ante el estupor general. El Calahorra se había debilitado con las sustituciones. El Zaragoza, ni fu ni fa. En el 68 Carbonell generó un susto tremendo. Tras un golpe en la espalda, se quedó tirado inmóvil varios minutos. Tuvo que ser retirado en camilla bajo la lluvia. Quizá el nervio ciático quedó afectado. De ahí al final todo quedó aún más deslucido de lo que ya estaba, por esa dolencia del zaragocista y también por el vendaval y el aguacero que descargó en Calahorra.
En el desconcierto final, el Calahorra aún fue capaz de marcar el 2-0. Ahí se acordó todo el mundo de la pifia imperdonable de Vuckic, que debió ser el 1-1. Pero claro… la lección del año pasado es indeleble. En el minuto 77, el central Titi cabeceó a placer, ante Bikoro y Francés, el centro de un córner y batió a un inmóvil Ratón. Ya nada tenía sentido bajo la tarde tropical calagurritana. Como, en realidad, todo el partido en sí.
Ficha Técnica
CD Calahorra: Collet (Miguel Mnez., 46); Zubiri, Ugarte, Mario Gómez (Zabaleta, 46), Marcén (Titi, 46); Jesús Álvarez (De la Cruz, 46), Tarsi (Sarriegui, 46); Imanol (Carlos Vicente, 46’), Ramírez (Arias, 46), Soto (Madrazo, 46); y Yurrebaso (Grande, 46).
Real Zaragoza: Cristian Álvarez (Ratón, 46); Larrazabal (Ángel López, 46), Jair (Francés, 46), Javi Hernández (Bikoro, 46), Chavarría (Nieto, 46); Zapater (Javi Ros, 46), Francho (Eguaras 46); Cortés (Bermejo, 46), Igbekeme (Baselga, 46), Narváez (Carbonell, 46) (Puche, 68); e Iván Azón (Vuckic, 46).
Árbitro: Calvo Martínez (Comité Riojano). Amonestó a De la Cruz (89).
Goles: 1-0, min. 38: Ramírez. 2-0, min. 77: Titi.
Incidencias: Tarde extremadamente calurosa, con una temperatura que superó los 38 grados bajo un sol de justicia. El césped de La Planilla presentó unas aceptables condiciones, con algunas zonas quemadas por el fuerte calor de los últimos días. Se encendieron las luces artificiales al llegar una fuerte tormenta con lluvia y rayos, en el minuto 12 de la segunda parte. Hubo público en las pequeñas gradas del estadio, unos 600 espectadores, de ellos, varias decenas de zaragocistas. El Calahorra vistió de blanco, con pantalón rojo, mientras que el Real Zaragoza empezó el curso con el segundo uniforme, el avispa, negro y amarillo, que estrena modelo.

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ITALIA

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Partido 721


ESPAÑA

bandera españa circular   

  1-1

p.p.(4-2)

 1-0 (60´) Chiesa de remate ajustado tras un contraataque.

Eurocopa 2020

6 Junio 2021

Londres

Estadio: Wembley

 1-1 (81´) Morata bate a Donnarumma en su salida tras un pase de Dani Olmo.
FICHA TÉCNICA 
Italia (1):
Donnarumma, Bonucci, Chiellini, Di Lorenzo, Emerson (Tolói 74´), Jorginho, Barella (Locatelli 85´), Verratti (Pessina 74´) , Chiesa (Bernardeschi 107´), Insigne (Belotti 85´) e Immobile (Berardi 61´).

Seleccionador: Roberto Mancini
España (1):
Unai Simón, Èric García (Pau Torres 109´), Laporte, Azpilicueta (Marcos Llorente 85´), Jordi Alba, Sergio Busquets (Thiago 105´), Koke (Rodri Hernández 70´), Pedri, Ferran Torres (Morata 62´), Dani Olmo y Oyarzabal (Gerard Moreno 70´).

Seleccionador: Luis Enrique Martínez
 

1-0 (60´) Chiesa de remate ajustado tras un contraataque.
1-1 (81´) Morata bate a Donnarumma en su salida tras un pase de Dani Olmo.

PENALTIS (4-2)

Locatelli, para Unai Simón
Dani Olmo, fuera.
Belotti, gol
Gerard Moreno, gol
Bonucci, gol
Thiago, gol
Bernardeschi, gol
Morata, para Donnarumma
Jorginho, gol

 

Felix Brych (Alemania): Mostró tarjeta amarilla a Tolói (97´) y Bonucci (118´) por parte de Italia y a Sergio Busquets (51´) de España.

Árbitros asistentes: Mark Borsch y Stefan Lupp (Alemania)

Cuarto árbitro: Sergei Karasev (Rusia)

Árbitro asistente de vídeo: Marco Fritz (Alemania)

Semifinales de la Eurocopa 2020.

Estadio de Wembley (Londres, Reino Unido).  

Presenció el partido desde el palco de autoridades el presidente de la RFEF, Luis Rubiales.
Italia 1-1 España

29.9 % Posesión 70.1 %
4 remates a puerta 5
1 remates paradas 4
2 remates fuera 7
16 disparos recibidos 7
2 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
18 faltas recibidas 17
17 faltas cometidas 18
151 balones perdidos 163
68 balones recuperados 73
8 fueras de juego 1
intervenciones portero

Máximo castigo

Italia logró el pase a la final en la tanda de penaltis tras los fallos de Morata y Olmo. La Roja hizo un gran partido, pero faltó acierto.

Adiós final. Llegamos a Wembley, pero no al Wembley que queríamos y que aguarda el domingo con el título de la Eurocopa en juego. Italia apeó a España en semifinales tras un partido en el que no hay nada que reprochar a los de Luis Enrique. Jugaron mejor, mostraron carácter y alma de equipo grande que a buen seguro debe ilusionarnos cara al Mundial 2022. Solo los penaltis rompieron el sueño. Con lo que duele. De todos modos, gracias, Roja.

Si los himnos marcan goles, entonces Italia vencía por 1-0 antes siquiera de que el balón echara a rodar. ¡Qué manera de cantarlo la de los azzurri! Pero los himnos, más allá de su drama (“estamos preparados para la muerte”, dice el italiano; “juremos con gloria morir” el argentino, o “¡a las armas, ciudadanos!”, el francés...), no ganan partidos. Luis Enrique pretendió pillar a Mancini con el pie cambiado. Ninguna de las alineaciones pronosticadas en webs de medio mundo acertó con el once. Laporte volvía a jugar como central izquierdo, mientras que Eric Garcia suplía a Pau Torres. El sorpresón llegaba arriba, donde ni Morata ni Gerard eran titulares. Tal honor correspondió a Oyarzabal en un intento de Luis Enrique por sacar a Chiellini y Bonucci de su zona de confort.

Y lo cierto es que ese cambio de cromos desconcertó a la defensa italiana. Pedri alternaba el tempo de cada ataque (ahora lento, ahora rápido) y Olmo, Oyarzabal y Ferran se erigían en sus mejores socios. A Italia se la notaba incómoda. ¿La mejor noticia al paso por el minuto 20? Ni rastro de Chiesa, Immobile e Insigne. ¿El susto que llegó un minuto después? Una contra italiana con salida en falso de Unai Simón que a punto estuvo de dibujar el 1-0 en el marcador. Afortunadamente, Barella no anduvo fino.

Por fuera estaba el camino, con Ferran y Olmo. Por dentro era misión imposible abrir el muro en el que Chiellini ejerce de pilar con tantas batallas a sus espaldas. Difícil ganarle en el cuerpo a cuerpo. Me da que el de la Juve incluso le suelta algún que otro codazo a su mujer en plena madrugada... En el 25’ llegó la ocasión más clara de España en un doble remate de Olmo que primero se topó con las piernas de un rival y después con los brazos de Donnarumma.

La llave que abría todas las puertas era Olmo. Bonucci no podía ir detrás de él, pero tampoco se atrevía a hacerlo Jorginho para no dejar desnudo su centro del campo. El delantero del Leipzig era un jeroglífico que los internacionales italianos se veían incapaces de descifrar. Pero ni siquiera en el vestuario se encontraba la solución, pues la segunda parte se inició bajo el mismo patrón.

El peligro de Italia llegaba en las contras, como la que finalizó Chiesa en el 52’ con un remate que detuvo Unai. Mancini lo tenía claro, pues refugiaba al equipo en un 4-5-1 con Immobile en punta. El partido estaba en ese momento en el que amenaza con romperse, con las fuerzas escasas y el rigor táctico en entredicho. Un paisaje en el que Italia florece bien. Y así lo hizo. Un balón perdido, un toque al hueco de Insigne a Chiesa quien, tras un despeje desafortunado, supo dar con una rosca que acabó en gol. La reacción fue buena e inmediata. En el 64’ un pase con tiralíneas de Koke no fue rematado por Oyarzabal, que incomprensiblemente no acertó a cabecear cuando muchos ya cantaban el gol. Tampoco encontró portería un disparo de Olmo en el 66’. Por entonces ya estaba Morata en el campo (suplió a Ferran), mientras que poco después entró Gerard Moreno (por Oyarzabal). A España no le quedaba más remedio que jugársela en ataque aun a riesgo de que una contra italiana cerrara el partido.

Y como el fútbol es de valientes, recompensó a la Selección. Justo cuando el piso picaba hacia arriba como ese Mont Ventoux que hoy aguarda a los ciclistas del Tour, Morata inició una carrera que alguno pensaría suicida. Nada de eso. El madrileño condujo el balón como si no hubiera mañana, hizo la pared con Olmo (pletórico en todo y también en ese pase) y remató con su zurda junto a la cepa del poste derecho de Donnarumma. Gol. Más que eso, golazo. Y una puerta a una prórroga que tenía en vilo a dos países. España confiaba en aprovechar la inercia de ese tanto con el que Morata se convertía en el máximo goleador español en la historia de la Eurocopa: seis, por los cinco de Fernando Torres. Pero ese viento de cola no llegó. Y cuando lo hizo, faltó acierto. Ni siquiera en una carambola tras una falta sacada con todo el picante por Olmo que deparó el doble remate de Morata y Busquets. La Roja no dejó de intentarlo ante una Italia que lo apostaba todo al islote de Belotti en ataque. Fue inútil. El partido ya tenía la palabra penalti escrita en la frente. Lamentablemente, escrita en blanco, rojo y verde. Olmo y Morata, tremendos antes de llegar a esa lotería, fallaron y Jorginho certificó con su acierto el pase de Italia a la final. Otra vez será.

España se va invicta de la Eurocopa tras el triunfo italiano en los penaltis (1-1 y 4-2)

Estadio de Wembley (Londres, Reino Unido) 06 Jul 2021
La Selección ofrece una extraordinaria lección de pundonor en una semifinal para la historia

Hay muchas maneras de decir adiós: con estruendo, rápida, tímida, imperceptiblemente. Tantas como personas y luego uno puede despedirse con grandeza, ofreciendo un ejemplo de juego y deportividad al mundo como el ofrecido este martes por la Selección española en Wembley.

El combiando nacional disponiendo de la posesión de la pelota, más que doblando a su rival en remates y gozando de las mejores opciones no ha podido superar en la tanda de penaltis las semifinales de una Eurocopa que España abandona invicta y con récord goleador en su casillero.

De inicio, el seleccionador introducía tres cambios respecto al choque de cuartos con la inclusión de Èric García, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal en ataque.

Se enfrentaban las dos selecciones que más tiempo han tenido el balón entre las que siguen en la Eurocopa e Italia intentaba de inicio pugnar por la posesión hasta que pronto se vio que España era la incuestionable dominadora del esférico.

Con los azzurri replegados y esperando un error, España lo intentaba por bandas llevando peligro a la portería de Donnarumma con en un disparo de Ferran Torres al cuarto de hora.

Cinco minutos después, un pie salvador de Sergio Busquets evitaba el gol de Barella y Donnarumma hacía lo propio en un remate a bocajarro de Dani Olmo antes de que un remate al travesaño de Unai Simón significase la mejor ocasión transalpina justo antes del descanso.

En la reanudación la tónica continuaría siendo la misma con España propiniendo e Italia intentando pescar a la contra con Immobile ejerciendo de jugador más incisivo.

El peligro español llegaba por el costado derecho gracias a un centro de Dani Olmo, que Di Lorenzo le quitaba de la bota a Feran Torres y, sobre todo, en una acción de Oyarzabal con remate franco de Busquets fuera por muy poco.

El partido estaba entrando en una fase de rápidas transiciones y en una de ellas, los transalpinos iban a aprovechar su oportunidad en un contraataque culminado con un chut preciso de Chiesa.

España ha monopolizado la posesión de la pelota y ha rematado 16 veces a portería por sólo 7 de su rival

Ante la eventudalidad, Luis Enrique movía el banquillo dando entrada a Morata, Rodri y Gerard Moreno para poner cerco a la portería rival, salvada del gol por escasos centímetros en el cabezazo de Oyarzabal y disparo posterior de Dani Olmo.

Restaban menos de diez minutos y era entonces cuando un descomunal Morata iba a cambiar las tornas en una arrancada desde línea de tres cuartos plena de potencia y convicción que con un preciso apoyo en Dani Olmo iba a significar el gol del empate y el que enviaba la eliminatoria a la prórroga.

En el tiempo suplementario, Italia renunciaba totalmente a buscar el segundo frente a una España que disponía de una buena opción a balón parado y un puñado de acciones por banda que no encontrarían rematador.

Así llegábamos a la tanda desde los fatídicos once metros y esta vez la diosa fortuna se teñía de azul para tristeza del pedacito de España que hoy ha sido Wembley gracias a la comunión entre equipo y aficionados.

Esta Selección joven de edad y espíritu sólo no ha dejado un adiós, sino un hasta luego sobre el verde de Wembley. A este maravilloso grupo de jugadores el futuro les pertenece.