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SELEC.ESPAÑOLA 2010 - 18

Seleccionador de España de Futbol

Seleccionador de España de Futbol

 

Julen Lopetegui

Datos personales
Nombre completoJulen Lopetegui Agote
NacimientoAsteasu, Guipúzcoa, 28 de agosto de 1966 (49 años)
PaísEspaña
Carrera como entrenador
DeporteFútbol
Debut como entrenador2003
(Rayo Vallecano de Madrid)
 
Carrera como jugador
PosiciónPortero
Debut como jugador1983
(San Sebastián CF)
Retirada deportiva2002
(Rayo Vallecano de Madrid)
Part.1

 

 

Lista de seleccionadores nacionales

A continuación se muestran todos los entrenadores de la historia de la selección de fútbol de España.

  • Actualizado al último partido jugado el 1 de junio de 2016.
PeriodoEntrenadoresPartidos dirigidosGanadosEmpatadosPerdidosGoles a favorGoles en contra% Partidos ganados
1920Bandera de España Francisco Bru54019580%
1921-1922Bandera de España Julián Ruete4400112100%
1921-1928Bandera de España José Ángel Berraondo6231141233,33%
1921-1927Bandera de España Manuel Castro González1090121790%
1922-1933Bandera de España José María Mateos231634642469,56%
1922Bandera de España Salvador Díaz Iraola110040100%
1923Bandera de España Luis Argüello Brage21013150%
1923-1924Bandera de Francia Bandera de España Pedro Parages31113133,33%
1923-1924Bandera de España José García-Cernuda21103050%
1924Bandera de España Luis Colina Álvarez110021100%
1924Bandera de España José Rosich Rubiera110021100%
1924Bandera de España Julián Olave Videa110021100%
1925Bandera de España Fernando Gutiérrez Alzaga330060100%
1925Bandera de España Ricardo Cabot Montalt220020100%
1926-1927Bandera de España Ezequiel Montero Román43019575%
1929Bandera de Inglaterra Fred Pentland110043100%
1934-1936Bandera de España Amadeo García de Salazar12624301550%
1941-1942Bandera de las Filipinas Bandera de España Eduardo Teus López6321151050%
1945Bandera de España Jacinto Quincoces21106450%
1946Bandera de España Luis Casas Pasarín1001010%
1947-1962Bandera de España Pablo Hernández Coronado620491033,33%
1948-1956Bandera de España Guillermo Eizaguirre19865403342,10%
1951Bandera de España Félix Quesada31209633,33%
1951Bandera de España Luis Iceta31209633,33%
1951Bandera de las Filipinas Bandera de España Paulino Alcántara31209633,33%
1952Bandera de España Ricardo Zamora21106050%
1952-1961Bandera de España Pedro Escartín12732181058,33%
1953-1954Bandera de España Luis Iribarren Cavanilles41218625%
1955Bandera de España Ramón Melcón Bartolomé2011230%
1955Bandera de España José Luis del Valle110030100%
1955Bandera de España Emilio Jiménez Millas110030100%
1955Bandera de España Juan Touzón Jurjo110030100%
1957-1959Bandera de España Manuel Meana12732351658,53%
1959-1960Bandera de España José Luis Costa12804352166,66%
1959-1960Bandera de España José Luis Lasplazas12804352166,66%
1959-1960Bandera de España Ramón Gabilondo12804352166,66%
1962-1966Bandera de España José Villalonga22958352840,90%
1966-1968Bandera de España Domingo Balmanya1143411936,36%
1968-1969Bandera de España Eduardo Toba41215425%
1969Bandera de España Luis Molowny42113350%
1969Bandera de España Salvador Artigas42113350%
1969-1980Bandera de Hungría Bandera de España László Kubala68302216985944,11%
1980-1982Bandera de Uruguay Bandera de España José Santamaría241086312241,66%
1982-1988Bandera de España Miguel Muñoz633216151046050,79%
1988-1991Bandera de España Luis Suárez271548552855,55%
1991-1992Bandera de España Vicente Miera842211750%
1992-1998Bandera de España Javier Clemente62362061264358,06%
1998-2002Bandera de España José Antonio Camacho4428971053763,63%
2002-2004Bandera de España Iñaki Sáez231562441165,21%
2004-2008Bandera de España Luis Aragonés5438124993270,37%
2008-2016Bandera de España Vicente del Bosque108n 18410142487477,77%

Listado jugadores selección española Francia 2016

Listado jugadores selección española Francia 2016

Lista definitiva de la Selección española para la Eurocopa de Francia

Sergio Ramos, Juanfran, Koke y Lucas Vázquez completan la lista de 23 jugadores con los que la Selección española intentará revalidar el título que consiguió en 2012

El seleccionador nacional Vicente del Bosque ofreció la lista definitiva de 23 jugadores que representarán a la Selección española de fútbol en la EURO 2016.

Actualizado a 1/7/16

CONVOCATORIA  Euro 2016    
CLUB
JUGADOR Partidos Jugados Goles
Porto FC Iker Casillas 167 94 encajados
Manchester United De Gea 13 10 encajados
Sevilla FC Sergio Rico 1 1 encajados
Arsenal FC Bellerín 3 0
FC Barcelona  Piqué 81 5
FC Barcelona Bartra 10 0
FC Barcelona Jordi Alba 47 6
Chelsea FC Azpilicueta 16 0
Athletic Club San José 7 0
Villarreal CF Bruno 10 0
FC Barcelona Busquets 88 2
Manchester City Silva 103 24
Bayern Munchen Thiago 12 0
Chelsea FC Fabregas 110 15
FC Barcelona Iniesta 113 13
Athletic Club Aduriz 8 1
Juventus FC Morata 13 5
RC Celta de Vigo Nolito 13 5
Chelsea FC Pedro 60 17
Real Madrid CF Sergio Ramos 136 10
C. Atlético de Madrid Juanfran 22 1
C. Atlético de Madrid Koke 24 0
Real Madrid CF Lucas Vázquez 2 0

PARTIDO Nº 662 ITALIA 2-0 ESPAÑA (27-6-2016)

PARTIDO Nº 662 ITALIA 2-0 ESPAÑA (27-6-2016)

 

ITALIA

Partido 662


Corea S.
ESPAÑA
2-0 España

 

1-0, m. 33: Chiellini.

2-0, m. 91: Pellé

Eurcopa 2016

octavos de final

27 Junio 2016

Saint-Denis

Estadio: Stade de France

 

Ficha técnica

2 - Italia: Buffon; Barzagli, Bonucci, Chiellini; Florenzi (Darmian, m. 84), Parolo, De Rossi (Motta, m. 53), Giacherini, De Sciglio; Éder (Insigne, m. 80) y Pellé.

0 - España: De Gea; Juanfran, Piqué, Ramos, Jordi Alba; Cesc Fábregas, Sergio Busquets, Iniesta; Silva, Morata (Lucas Vázquez, m. 69) y Nolito (Aduriz, m. 46 (Pedro, m. 80)).

Goles: 1-0, m. 33: Chiellini, tras un rechace de De Gea a disparo de falta de Éder. 2-0, m. 91: Pellé, de volea a pase de Giaccherini.

Árbitro: Cuneyt Cakir (Turquía). Amonestó a los italianos De Sciglio (m. 24), Pellé (m. 54) y Motta (m. 87), y a los españoles Nolito (m. 40), Busquets (m. 88) y Silva (m. 93).

Incidencias: partido de los cuartos de final de la Eurocopa 2016 disputado en el estadio de Francia, en Saint Denis, ante unos 80.000 espectadores.

Italia 2-0 España

41 % Posesión 59 %
0 remates poste 0
7 remates a puerta 5
5 remates paradas 5
2 remates fuera 7
2 remates otros 2
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 19
19 faltas cometidas 13
50 balones perdidos 53
39 balones recuperados 39
0 fueras de juego 2
0 penalties 0
15 intervenciones portero 16

 

 Buffon frenó (0-2) a España

Tres grandes intervenciones del veterano guardameta italiano impidieron que fructificara la reacción del equipo nacional. Marcaron Chiellini y Pellé. De Gea sostuvo a la selección con media docena de grandes paradas en la primera mitad, en la que Italia

En el cuarto día anterior al de cumplirse la cuarta efemérides de la tercera Copa de Europa ganada por España en el Estadio Olímpico de Kiev (1 de julio de 2012), ganada de forma clamorosa (4-0), o sea de las que no dejan lugar a dudas, hundidos Buffon y los suyos ante el aluvión que se les vino encima, en ese cuarto aniversario menos cuatro días, justo cuando empezó a llover aparatosamente sobre París, España se ha quedado sin Eurocopa, tumbada por una Italia con las ideas más claras, con más mordiente y con más remate. La selección tardó en poder contrarrestar la superioridad italiana y acabó persiguiendo el gol sin sus arietes Morata, sustituido, y Aduriz, sustituido por lesión. Su media hora final fue empero digna de encomio, una tarea esforzada, generosa y sacrificada que no encontró premio. Buffon se encargó de impedirlo en el tramo final con tres intervenciones determinantes.

Todas las previsiones sobre el enfrentamiento con ese clásico rival de siempre, que casi siempre mira hacia atrás, la Italia defensiva a ultranza, sin más ambiciones que las escasas de alguna ocasión que aprovechar, todas las consideraciones en torno a un enemigo sin ganas de gol quedaron manifiestamente deshechas de salida.  Italia jugó con tres delanteros, Eder, Pellé y Giaccherini, y ese solo planteamiento resultó demoledor para España, que, perdido por iniciativa azul el medio campo, se encontró en solo diez minutos de juego con media docena de ataques inesperados y dos clarísimas ocasiones de gol que evitó impecablemente De Gea: un cabezazo de Pellé (8’) que sacó junto al poste derecho, y una chilena de Giaccherini, que iba al mismo sitio, es decir, el fondo del marco español, que volvió a tocar el portero y que acabó desviando definitivamente su poste. Dos magistrales acciones del portero español.

España tardó más de lo que acostumbra en ser dueña del balón, que tuvo que buscar porque Italia entendió que privándole de él le quitaba el control del juego y de esa forma le anulaba. Durante el primer período lo hizo a la perfección.  Hasta casi el minuto veinte no se aproximó la selección española a los alrededores del marco de Buffon, con un remate de Cesc que desvió un defensor. La aparición de Silva, el mejor de sus mediocampistas, fue esencial en la leve mejoría del equipo, que si bien no demostró capacidad de remate conseguía parar algo a la Italia frenética de los primeros instantes. A los veinticuatro minutos, no obstante, Eder volvía a disponer de otra oportunidad con un cabezazo que se le escapó por poco y cuatro más tarde, España sufría otro sobresalto añadido: un desvío de Ramos a dos palmos de David de Gea que cerca estuvo de causarle un disgusto mayúsculo.

A los 32’ Italia encontró, al fin,  el premio a su superioridad: una falta en la frontal del área la lanzó Eder con una fuerza tremenda. Uno de sus compañeros, metido en la barrera, escapó de ella como un gamo para dejar hueco al balón, que se fue como una bala de cañón hacia el portal. Aún así, De Gea tuvo tiempo para despejarla con otra soberbia parada. Le dio tiempo a eso, pero para nada más. Al rechace acudieron Pellé y Chiellini, y poco pudo hacer Piqué, entre ambos, el único de los defensas que reaccionó. El “vecchio” zaguero marcó.

El partido fue siempre muy incómodo para España, que no tiene el tipo de juego final capaz de desbordar defensas bien formadas, expeditivas, con tres muy buenos centrales Barzagli, Bonucci y Chiellini, y dos defensas laterales adelantados. Frente a aquellos poco pudo hacer Morata y menos Nolito, y cualquier atisbo de ataque por las bandas había que controlarlo para evitar contragolpes letales. A los 45’, De Gea volvió a mostrarse como un excelente guardameta, desviando ahora un zapatazo envenenado de Giaccherini. Su sola intervención impidió otro gol de la “azzurra”.

Sostenido por muchas cosas, pero fundamentalmente por la capacidad generadora de Daniele De Rossi, Italia salió decidida a solucionar el choque en la segunda mitad. Pellé anduvo cerca de aumentar la ventaja. Ya estaba en el campo Aduriz, al que Del Bosque llamó para sustituir a Nolito y aportar cuando menos más remate. A los 48’, Buffon sufrió su primer susto con un cabezazo de Morata que si bien no le forzó demasiado animó el fútbol ofensivo de una España obligada a echar el resto. Con España con más balón, las cosas fueron cambiando. Italia también empezaba a notar su tremendo esfuerzo. A los 53’, De Rossi, su constructor, dejó su puesto a, Thiago Motta, uno de sus más expertos destructores. Era la señal de que su superioridad empezaba a decaer. A pesar de ello, De Gea tuvo otra que estirarse otra vez para cerrar un remate casi mortal de Eder.

España mejoró sensiblemente en la segunda mitad, abocada al todo o nada, pero su afán no estuvo acompañado por el acierto en los metros finales. Italia volvió a tener otra ocasión de gol a los 62’, pero el balón rondó a De Gea sin que nadie acertara a rematarlo para fortuna del todavía campeón, apretado al extremo por la presión y la conocida contundencia de los italianos, todo permitido. El partido se le hizo así larguísimo a la selección. La media última hora la siguió Casillas fuera del banquillo, apoyado a él, viendo como los minutos pasaban entre búsqueda infructuosa del empate y el miedo a un contragolpe. A los 68’, Aduriz lo rozó con un remate ajustado, lo más peligroso de España en más de una hora de juego. Siete después, un zurdazo inesperado de Iniesta obligó mucho a Buffon, al que volvió a poner a prueba Piqué, también con la zurda. De Gea tampoco estuvo mucho más tranquilo. Aun tuvo tiempo de frenar otro chutazo azul antes de que el partido concluyese.

La negra fortuna de España se consumó en los dos minutos finales:  a los 89’, Buffon impidió que la reacción española se consumara con una intervención prodigiosa, que en el fondo opuesto corearon sus seguidores; dos más tarde, un balón de banda a banda sorprendió a la defensa española, lanzados todos al ataque, y Pellé no lo desaprovechó. La segunda diana italiana cerraba un gran duelo de dos caras y en el que dos enormes guardametas tuvieron una sobresaliente actuación, aunque solo uno de ellos saliera ganando.

 

Italia apaga la llama de España

España cierra su gran ciclo tras recibir un repaso en el primer tiempo y no alcanzarle con su posterior mejoría

Una Italia brava, concienzuda y muy aplicada cerró el gran ciclo de la selección española. Esta vez no fue el estruendoso batacazo del Mundial de Brasil, donde se gripó desde el suspiro inicial. En Francia, La Roja cayó (2-0) porque enfrente tuvo a un rival que fue mejor, mucho mejor, durante el primer tiempo. En ese periodo destiñó por completo a España, pálida y acogotada. La decidida respuesta tras el descanso no alcanzó a los de Vicente del Bosque, cuando Buffon fue el gran De Gea del primer acto. Al menos, al contrario que en Brasil, España tuvo un segundo aire y se bajó del trono europeo con el honor de quien lo intentó con ahínco hasta el último momento.

Ahora toca una segunda reforma, y quizá sin dos guías capitales en los éxitos de casi una década como Vicente del Bosque e Iker Casillas, dos referentes indiscutibles para la eternidad. En caso de que renuncien, o les hagan renunciar, su legado queda de por vida y sobre los mismos pilares en los que ellos se auparon debería renovarse el equipo. Una derrota con Italia no es una chapuza que abochorne o deba dinamitar una obra, por lo que la idea troncal, la que llevó al fútbol español a la cima, pude perpetuarse. No han sido pocas las selecciones que al hilo de una decepción o una victoria mal interpretada mutaron sus genes sin éxito. La Canarinha, por ejemplo.

La despedida española se intuyó desde muy pronto. España apareció por París como un boxeador que llega noqueado por una sola mano anterior, la que le propinó Croacia, similar al imprevisto desplome ante Holanda en Brasil 2014. Entonces, al siguiente partido, frente a un Chile con muchas similitudes con esta Italia, el equipo ya salió tocado, tan impotente como en el raquítico primer periodo de París. Al segundo se vio a una selección chata, atemorizada, como si aún sintiera dormido el mentón. Italia la puso a caldo sin tregua, la acorraló en su campo y propició que la pelota fuera un debate permanente. Los únicos pelotazos eran españoles, de De Gea, al que no había compañero que le diera socorro. En La Roja, nadie quería arriesgar ante la presión alta del contrario. España no es un conjunto perfilado para ganar el balón en combate, así que se quedó sin sustento. Sin la pelota es un equipo en tanga.

Conte y los suyos planificaron de maravilla el partido. Levantaron dos diques, uno para estrangular a Busquets y los zagueros, con lo que evitaban la fluidez en el inicio del juego, y otro para frenar los ataques. El sistema desconectó a los volantes españoles, Silva, Iniesta y Cesc, a los que nadie era capaz de dar carrete. Del Bosque, como ya hiciera Luis Aragonés en la Eurocopa de 2008 que abrió el camino hacia el paraíso, repitió equipo por cuarta vez. Se guio más por sus dos buenos primeros partidos que por su “parvularia” gestión del tropiezo con Croacia.

pulsa en la foto Las estadísticas del partido Italia-España

Italia no tiene jugadores para reventar el mercado, pero suple la falta de solistas con un conmovedor sentido gremial del juego y mucho trabajo de estudio. No deja nada al azar y consiguió que España fuera la menos España que se recuerda durante una hora. En ese tiempo, solo hubo buenas noticias españolas de De Gea, que evitó el gol con tres grandes intervenciones. No había compañero del meta que ganara un asalto, nadie se parecía a nadie. Todos agarrotados ante el empuje azul. Hasta la media hora no hubo focos para Buffon, sin inmutarse con un tirito de Iniesta. A De Gea, finalmente, le batió Chiellini. Un innecesario atropello de Sergio Ramos, confuso todo el torneo, originó una falta en el balcón del área. El disparo de Eder, con la barrera algo dislocada, lo rechazó De Gea como pudo, incluso luego arañó la pelota cuando llegaba Giaccherini. Pero, a rebufo, aún irrumpió Chiellini. Solo Piqué, entre los españoles, estaba de guardia por la zona. Italia se fue al intermedio con un solo gol, pero la sensación de superioridad era mucho mayor.

Sin ’nueve’ al final

Con el amistoso de la pasada Semana Santa en Udine en la cabeza, cuando también Italia anuló a España, Del Bosque, como entonces, echó el lazo a Aduriz y descolgó a Morata a la banda izquierda. La Roja, con más ímpetu y gallardía, tuvo otra mordida. Poco a poco, los jugadores se soltaron: Por fin se atrevieron a trenzar dos, tres, cuatro pases. Se animaron los laterales, los volantes… La selección de Conte notó la nueva sacudida y reculó, forzada y por su propia naturaleza, por más que hoy no se encapsule como era su tradición. Con todo, volcada España, una excelente combinación entre Pellè y Eder dejó al segundo de par en par con De Gea, de nuevo crucial.

Con Casillas de pie junto al banco todo el acto, la escuadra española encerró a su adversario. Llegó el momento de Buffon, que a sus 38 años no tiene edad. Iniesta, Morata, Aduriz, Piqué… Se sucedieron las oportunidades. Por descontado, el dique italiano ya solo estaba frente a su portero y capitán. No hubo manera de quemar el rancho y España, que había repuntado con dos arietes, acabó sin la referencia de un “nueve”. Primero fue relevado Morata y luego se lesionó Aduriz. Cuando solo quedaba arriesgar y arriesgar, en una contra ya con los españoles desmadrados, Pellè sentenció la jornada. Y no solo la jornada parisina, liquidó a la España más gloriosa. Lo mereció Italia. Y merecen toda la consideración y mucho más quienes durante años lograron que la Roja fuera un himno a la felicidad. El fútbol no olvida, solo lo hacen los que no conocen otro alimento que la cicuta y el vinagre.

El final del verano

El partido fue un testamento, desempolvó hasta el recuerdo de Julio Salinas

En la liga de futbito del instituto teníamos a un entrenador que llegaba, pedía que disfrutásemos "como dice Cruyff" y dale, maestro. A veces en los rivales había tanta charla y tanta pizarra que nuestro entrenador, mirando de reojo al público, nos reunía y gritaba: "¡Lo hablado por la semana!". En realidad por la semana no habíamos hablado nada, de hecho no entrenábamos y muchos ni siquiera nos conocíamos. Por tanto lo que hacíamos era jugar por instinto sin saber muy bien nuestras posiciones, fiándonos de nuestros compañeros por la apariencia, jugando casi al azar. Como España durante todos los años que acumuló talento y títulos; como España ayer, pero sin el brillo de entonces, cuando ya se había acabado el placer sin un plan alternativo.

Los primeros veinte minutos liquidaron mentalmente a España

Los primeros veinte minutos liquidaron mentalmente a España. Entre otras razones porque España tenía pinta de haber salido "a disfrutar", un plan que sale bien si lo propone Cruyff, no Del Bosque ante la Italia de Conte, el mismo entrenador que fuerza las cabezas de sus jugadores hasta sacarles los minutos que tuvieron de inicio ayer. Veinte minutos en los que dejó la huella de elefante en el área de España; veinte minutos de los que España no se recuperó jamás. Dos cabezazos, una chilena y una falta cerca del área que acabó en gol enterraron a la selección. No enterraron una época porque en Brasil se acabaron de fundir los cielos, pero sí el espejismo de los minutos brillantes en Francia; la imagen reflejada de la última luz que quedaba de Kiev: el último guardián de aquello, Andrés Iniesta.

El partido fue un testamento. Desempolvó hasta el recuerdo de Salinas, el balón que murió en las botas de Piqué al final de todo y que sacó el portero; más mérito de Piqué y Buffon en este caso que el que tuvieron Salinas y Pagliuca. De igual modo, la velocidad de Eder al contragolpe seguía un paralelismo histórico con Baggio, con Del Piero; delanteros hechos para matar por la espalda en los últimos minutos acompañados por un panzer, antaño Vieri, hoy Pelle. Una de esas delanteras que si se lleva bien no se olvida; como Bogart y Bacall, pero con Bogart sin alzas. Defensivamente se dedicaron a gripar a Iniesta, rodeándolo como en las fotos fetiche pero con mejor resultado. No hubo laterales, tampoco delantera, perdida en su primer partido internacional de vida o muerte. Y así fue como la España que se bautizó dramáticamente del tikitaka se fió a balones áereos rematados por los centrales y a jugadas tan ansiosas como tirar el balón para que lo prolongasen a ciegas Morata y Aduriz.

Fue la razón final de Italia, cuya filosofía se ha caricaturizado históricamente resumiéndola a entregar el balón y esperar rechaces afortunados. De este modo tuvo España la última ocasión del partido: un mal despeje de Italia que dejó a Piqué haciendo un escorzo para que Buffon, batido tantas veces en los últimos tiempos, se tomase su particular venganza. Como en Estados Unidos 94, Italia mató el partido en la jugada siguiente. Y echó a España: probablemente a lo último que quedaba de España en su descomposición. Sin terminar de saber cuando se llevaba al campo "lo hablado por la semana", en los primeros dos partidos o en los dos últimos.

PARTIDO Nº 661 CROACIA 2-1 ESPAÑA (21-6-2016)

PARTIDO Nº 661 CROACIA 2-1 ESPAÑA (21-6-2016)

 

Croacia

CROACIA

Partido 661

Corea S.
ESPAÑA
Croacia 2-1 España

 

1-1, m.45: Kalinic

2-1, m.87: Perisic

 

Eurcopa 2016

21 Junio 2016

Burdeos

Estadio: Stade de Bordeaux

 

0-1, m.7: Morata

Ficha técnica

-Croacia: Subasic; Darijo Srna, Corluka, Jedvaj, Vrsaljko; Marko Rog (Kovacic, m.82), Badelj; Perisic (Kramaric, m.93), Rakitic, Pjaca (Cop, m.90); y Nikola Kalinic.
 

-España: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Thiago, m.84), Iniesta; Silva, Nolito (Bruno, m.60) y Morata (Aduriz, m.66).
 

-Goles: 0-1, m.7: Morata. 1-1, m.45: Kalinic. 2-1, m.87: Perisic.

 
-Árbitro: Björn Kuipers (Holanda). Amonestó a Rog (29) y Perisic (88) por Croacia.
-Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo D disputado el estadio Matmut Atlantique de Burdeos ante unos 38.000 espectadores.

Croacia 2-1 España

37 % Posesión  63 %
1 remates poste 0
4 remates a puerta 3
2 remates paradas 2
6 remates fuera 7
2 remates otros 6
4 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 9
9 faltas cometidas 11
55 balones perdidos 66

42 balones recuperados 41
1 fueras de juego 1
0 penalties 1
9 intervenciones portero 7

 

España pierde (2-1) el partido y el liderato del grupo

Una magnífica Croacia remonta el tanto tempranero de Morata y se impone con dianas de Kalinic y Perisic. Sergio Ramos tuvo en sus pies la posibilidad de asegurar el triunfo, pero a los 69’ falló un penalti

Tal día como hoy, el primero del verano de 1964, al empezar a caer la noche, después de una mañana calurosa, pero amenazante de las lluvias del estío, que, finalmente, se confirmaron, festividad de San Luis Gonzaga, domingo, una selección española enfilaba el camino hacia el triunfo (2-1) sobre la URSS hoy extinta en la final de la II Eurocopa de Naciones, tras inaugurar el marcador el gran Jesús Pereda a los 6’, igualar el soviet Jusainov dos más tarde y decidir el choque un remate de cabeza en semiplancha del inolvidable Marcelino Iglesias a los 84’, testarazo que dejó como a una estatua de sal al legendario Lev Yashine.

Aquella tarde del 21 de junio de 1964, siempre imborrable para quienes tuvimos la fortuna de presenciar el duelo, España honró a un grupo formidable con una vanguardia insuperable (Tejada, Kubala, Di Stéfano, Suárez y Gento) al que una decisión política dejó sin poder medirse a la URSS en la fase final de la primera Eurocopa (1960), también en Francia. Tal día como hoy, hace 52 años, quién podría pensar que los hemos consumido, un magnífico equipo nacional alcanzó, al fin, la gloria que se le había hurtado en el Mundial del 34, que vivía del cuarto puesto del Mundial del 50 y que, aún entre los mejores, era incapaz de coronarse. En la efeméride, la selección, ya clasificada para octavos de final, ha caído ante Croacia, embrollándose su futuro con unos cruces temibles.

Tardamos 44 años en volver a pisar la cima (2008), encadenando desde entonces una racha impresionante (2010, 2012) que saborean algunos de aquellos héroes de entonces todavía entre nosotros, Iribar, Sadurní, Rivilla, Olivella, Calleja, Pirri, Amancio, Marcelino, Suárez…, perdidos otros a los que se ha llevado el tiempo. Tardamos 44 años, pero esta noche ante los siempre aguerridos croatas de Ante Cacic, con la misma alineación por tercer partido consecutivo, con lo que eso significa, que no es poco, recobrando paso a paso aquellas maneras de hace no tanto y que tanta felicidad han causado, España tardó apenas un suspiro en encauzar el partido. A los seis minutos, en el mismo minuto en el que el gran Pereda le hizo el primer gol a la “Araña Negra” aquel 21 de junio de 1964, David Silva vio con su vista de águila como el recobrado Cesc buscaba el espacio hueco entre la defensa croata. Ganado el sitio y recibido el cuero, Fábregas remató, salvó al guardameta Subasic el disparo y Álvaro Morata lo remachó a tres palmos de la línea de gol. Parecía el inicio de un partido tranquilo, ¡qué va!

España empezó literalmente con ventaja un encuentro en el que la simple igualada servía para alcanzar la ansiada cabeza del grupo. Son ventajas importantes. Pero hay otras no menos decisivas. Una de ellas es la del valor del grupo, lo que se trata regularmente con indiferencia. Como si no sirviera para nada o fuese poco más que una anécdota. Un error de Ramos en un despeje corto lo puso en evidencia porque fue De Gea quien tuvo que remediarlo. Y ahí se vio al grupo. Media docena de sus compañeros corrieron a consolar al defensa. Unos minutos después, rehecha Croacia, Rakitic aprovechó un despiste de David de Gea para lanzar un balón bombeado y sin portero entre palos, que golpeó en el travesaño y en el poste derecho del portal español, y que el ojo de halcón demostró que no había sido gol.

Afirmada en el crecimiento de Cesc y en la recuperación física de Silva, España resistió el acoso croata siempre sobre las bases del que es su principio indeclinable, tocar para buscar, volver a tocar hasta encontrar. No fue fácil siempre porque Croacia se reveló como el adversario que todos temíamos, con gente de mucha calidad, oficio y ganas aun sin Modric. España cedió en el último cuarto del primer tiempo quizás por eso, quizás por puro instinto conservador, que esas cosas, al final, no sabe uno casi nunca por qué se producen y el duelo se igualó, al perder los de Vicente del Bosque la iniciativa. El costo de ello fue el empate, después de que Morata no aprovechase por los pelos a los 43’ otra soberbia asistencia de Cesc, lo que, probablemente, habría resuelto el duelo. No fue así. En la siguiente jugada, Kalinic no perdonó, sellando un magnífico ataque por la izquierda, con un excelente remate, anticipándose a Ramos y a De Gea.

El empate afirmó la conocida, y sufrida, incomodidad que padece España ante Croacia, un muy buen equipo, por cierto.  Con juego, con ganas, con experiencia  y con físico, sin ceder un metro ni dar por perdido un balón, hecho corazón. Todo lo explotaron los croatas para alegría de sus aficionados. Los apretones obligaron a España a tomar una medida contemporizadora. Del Bosque sustituyó a Nolito por Bruno Soriano, una manera de reforzar el centro perdido. La presencia del pivote contribuyó a ello, disminuyendo la presión croata en el medio campo. A los 66’, Ramos tuvo en la cabeza un balón para adelantarse, de nuevo, en el marcador, pero se le fue el testarazo. Del Bosque cambió casi de inmediato a Morata, que se había pegado con todo lo que puede pegarse un ariete y al que el árbitro parecía tener marcado, y metió en la batalla a Aduriz.

"Para ganar la Eurocopa siempre hay que derrotar a los mejores"

A los 69’, Iniesta, hasta entonces remiso en su habitual repertorio de pases mágicos, se inventó uno que fue hacia Silva, al que rozó un defensa. El muy protestado penalti por los croatas no lo aprovechó Sergio Ramos, al que intuyó Subasic lo que iba a hacer: lanzarlo justo por el centro del marco. El error volvió a meter el choque en una dinámica que no le iba a España, a la que van otro tipo de maneras. Para asegurar la igualada, España buscó en Thiago, sustituto de Cesc, a alguien capaz de retener el balón, que ya era de lo que se trataba. Lo consiguió, pero a costa de arriesgarse a un contragolpe mortal. Así ocurrió: a los 87’, una rapidísima internada croata puso el balón a pies del velocísimo Perisic, que zanjó la ocasión con un remate durísimo, que rozó la bota de Piqué y evitó a De Gea.

Era el fin de un anhelo, el de acabar líderes de grupo con las ventajas que eso supondrá. Pero así es esto y, por otro lado, nada hay que decir. Para ganar la Eurocopa siempre hay que derrotar a los mejores. Más pronto o más tarde. Confiemos en ello.  

 

España se lleva un sonoro azote ante Croacia

La Roja, errática, sucumbe ante una buena Croacia y se jugará los octavos con Italia por el lado crudo del cuadro

En un día clave, España se llevó un azote sonoro cuando menos lo esperaba. Llegó a Burdeos con merecidos elogios, le valían dos de los tres resultados para ser primera de grupo, se plantó con su equipo “titularísimo”, dio con un gol antes de los diez minutos y hasta tuvo un penalti que no lo era con el partido empatado. Ni así, lo falló Sergio Ramos, que se eligió para tirarlo cuando se lo pedía Cesc. Poco después, en el tramo final, Perisic, estupendo jugador, dio la puntilla a los españoles. Todos se quedaron como estalactitas. El pasado, tan reciente como prometedor, se fue al garete. De repente, Croacia, un muy buen equipo, dejó fulminada a España, abatida, sin explicarse semejante contratiempo. Y el asunto no es menor. Lejos de despejarse el camino como líder del grupo, lo que le espera en esta Eurocopa, sea el recorrido que sea, es crudo, muy crudo. De momento, el lunes le espera Italia en París. Por ese lado del cuadro circulan también Francia, Alemania e Inglaterra. Las sensaciones, como van y vienen, ya no serán las mismas y la confianza, tampoco. Ahora, el enredo es mayúsculo, mientras a los croatas les espera un tercer clasificado.

No fue la España vista por Francia. Ni migas. Del Bosque, cosa extraña, repitió equipo por tercera jornada. Lo que va bien no se toca, y menos cuando había tanto en juego. No surtió el efecto deseado, porque al equipo le dio por ser más administrativo que agudo, y ya no tuvo reacción cuando se vio apretado, con los croatas reacios a consolarse con un empate que les hubiera clasificado como segundos.

De entrada, la Roja reguló más de la cuenta, inquietante ante esta Croacia, incluso sin Mandzukic y, por supuesto, el sobresaliente Modric, lo que engrandece aún más su victoria. Un conjunto bien estructurado, con jugadores muy cuajados como Rakitic y el eterno Srna, y ese gran Perisic, rápido, hábil y con mucho picante. Una Croacia nada achantada frente a esa España tan convincente en sus dos partidos precedentes. Muy medida en todo, la Roja quiso tramitar el duelo con el menor desgaste, siempre con un ojo en el depósito. Cuando se vio angustiada ya no tuvo respuestas. De hecho, solo pareció iluminarse cuando Morata selló un gol sinfónico tras una jugada extraordinaria. Croacia elevó la presión con Rakitic cerca del delantero Kalinic para cortar los cables a España desde la cueva. Con dos toques sutiles, Ramos y Busquets se saltaron la primera barricada, Cesc dio carrete a la acción y, tras un rechace de la zaga croata, la pelota se amigó con Silva, que es de los que la miman. El canario echó un vistazo a la plaza y donde solo había un bosque de piernas rivales filtró el balón como solo él podría explicarlo. Cesc, astuto en el desmarque, hizo llegar el gol a Morata, al que le bastó acariciar el balón bajo el larguero. Con gente como Silva por el medio, los goles no suelen ser ordinarios.

En ventaja, con Silva y Cesc al mando, España aparentó ser la España esperada, con movimientos constantes en la media punta, donde Cesc resultaba un quebradero para los croatas, y Silva andaba con el pie suelto y la zurda afinada. Fue un espejismo, la selección de Del Bosque se aflojó hasta el punto de conceder dos oportunidades con pifias impropias, una de Ramos y otra de De Gea. A ambos se les anudaron los botines al que querer dar salida al juego. Ante el error del andaluz, en una noche para su olvido lo antes posible, el meta respondió con eficacia al tiro de Rog. En el segundo patinazo, el del arquero, Rakitic sufrió un embrujo. Su picadita, con De Gea batido, fue de billar: balón al larguero y, de rebote, al poste derecho de los españoles. Para no creer. Dos tropezones que revelaron pronto la relajación española.

El balón no obedecía como otras veces, había menos tacto. Iniesta pasaba de puntillas por el partido, sin más. Alba se contenía por la banda y Nolito se ofuscaba una y otra vez, derrotado en la mayoría de los asaltos con Srna. Nadie era lo que había sido unos días atrás y Croacia encontró el justo premio a un paso del descanso. Una magnífica irrupción de Perisic por la izquierda fue rematada con frac por Kalinic, que se marcó una espuela de museo. Para rectificar, tras el intermedio, Del Bosque buscó el control con Bruno como socio de Busquets, en detrimento de un lioso Nolito. Tampoco así se encontró España, todo se le hacía muy espeso y Croacia asustó en más de una ocasión a un dubitativo De Gea, otro que bajó la nota. Piqué era el único sostén defensivo, no solo de la zaga, sino de todos. Poco a poco, la Roja percibió que allí había fragor, un adversario decidido a no consentir ni una.

Equilibrada la contienda, al árbitro le dio por decretar penalti en un soplido de Vrsaljko a Silva. Ramos se estrelló con Subasic, varios metros adelantado, pero el colegiado también hizo lo que le dio la gana con ese lance. No era el día, y mucho menos del capitán español, que tampoco acertó en dos cabezazos de los que no se le suelen escapar. El equipo, lejos de abrochar al menos el empate, se vertebró mal y Perisic le fundió en una contra final, con el equipo tan desubicado como De Gea, que dejó su palo abierto. Ya no hubo remedio ni en el último segundo, cuando Vrsaljko sacó bajo palos un remate de Silva. Nada está perdido, pero a España se le vino el mundo encima. Ella sola se disparó en el pie. Le esperan chuzos, en el campo y fuera. El fútbol es una noria.

  

Enfrentamientos anteriores

UEFA EURO 2012

Fecha

Fase

Partido

Resultado

Lugar

Goleador

18/06/12

FG. FF

Croacia - España

0-1

Gdansk

Jesús Navas 88

 

 

Eliminatorias

 

Fase final

 

Total

 

Casa

Fuera

 

J

G

E

P

J

G

E

P

J

G

E

P

J

G

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GF

GC

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Croacia

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0

0

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0

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1

0

1

España

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1

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1

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0

1

0

FIFA

Croacia

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Amistosos

Croacia

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1

1

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4

5

España

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Total

Croacia

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1

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6

España

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1

1

0

0

 

5

3

1

1

6

4

 

PARTIDO Nº 660 ESPAÑA 3-0 TURQUIA (17-6-2016)

PARTIDO Nº 660 ESPAÑA 3-0 TURQUIA (17-6-2016)

 

Corea S.

ESPAÑA

Partido 660


 

Turquía
TURQUIA
España 3-0 Turquía

1-0, m. 34: Morata.

2-0, m. 37: Nolito

3-0, m. 48: Morata

Eurcopa 2016

17 Junio 2016

Niza

Estadio: Allianz Riviera

 

Ficha técnica:

3 - España: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba (Azpilicueta, m. 80); Cesc (Koke, m. 70), Sergio Busquets, Iniesta; Silva (Bruno, m. 64), Morata y Nolito.

0 - Turquía: Babacan; Gonul, Topal, Balta, Erkin; Calhanoglu (Nuri Sahin, m. 46), Ozan Tufan, Inan (Yunus Malli, m. 70), Ozyakup (Sahan, m. 62), Arda Turan; y Burak Yilmaz.

Goles: culmina una asistencia de Jordi Alba, tras un pase al desmarque de Iniesta.

Árbitro: Mirolad Mazic (Serbia). Amonestó al español Sergio Ramos (m. 1) y a los turcos Burak Yilmaz (m. 9) y Ozan Tufan (m. 40).

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo D de la Eurocopa de Francia 2016, disputado en el estadio Allianz Riviera de Niza ante 33.409 espectadores, cifra oficial.

España 3-0 Turquia

62 % Posesión 38 %
0 remates poste 0
6 remates a puerta 0
0 remates paradas 3
8 remates fuera 7
4 remates otros 1
1 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 15
15 faltas cometidas 13
53 balones perdidos 55
40 balones recuperados 37
1 fueras de juego 4
0 penalties 0
6 intervenciones portero 9

 

Una España que deslumbra

Se clasifica para octavos y obtiene el triunfo más contundente (3-0) de la Eurocopa ante Turquía. Tres minutos bastaron para que Morata y Nolito abrieran el melón de la victoria, que cerró, de nuevo, el ariete

En el soberbio  (“c´est magnifique”, que diría un francés) Stade de Nice (Niza para nosotros), durante hora y media de una espléndida tarde noche; en el Stade de Niza, para júbilo de ocho mil aficionados españoles que acompañaron a Su equipo, Su equipo, superados en número por los seguidores turcos, España avanzó espléndidamente, con frecuentes lecciones de gran juego, abrumador desde que se puso en ventaja en el marcador, en sus deseos de finalizar primera de grupo, lo que, en teoría evitaría sustos de mayor alcance en octavos de final, vayan ustedes a saber, sin embargo.

Consciente del gravísimo traspié croata, el gran enemigo anunciado de esta fase, incapaz de sostener (2-2) una ventaja de un par de goles ante la República Checa, que parecía inaccesible, ¿quién dijo que eran mancos…o pocos menos?,  el vigente campeón de Europa  goleó y barrió a Turquía, cumplió con todas las expectativas, lució largos momentos deslumbrantes y, para mayor abundamiento, frente a un adversario nada encogido en la primera media hora de juego, veloz, aunque romo, con las ambiciones comprensibles en quien o ganaba o, de hecho, se despedía de la Eurocopa 16; un enemigo más brioso que otra cosa, es verdad, pero con la proa hecha añicos en cuanto Morata abrió la primera de sus vías de agua.

A los diez minutos, y pese al desasosiego que Turquía trataba de imponer con un ritmo muy vivo, España ya almacenaba tres oportunidades más o menos claras: un lejano remate de Morata que obligó a una buena intervención de Babacan, el guardameta turco, quizás su única lucida; un desvío hacia propia puerta de Balta, que no batió a su compañero por dos palmos, y un amago de Piqué, remedando el cabezazo del gol a la República Checa. Más encrespado el partido de lo que podía suponerse, Turquía buscó por la banda de Arda, es decir, la de su excompañero Juanfran, la manera de hacer el mayor daño posible. No lograron gran cosa los turcos, pero si descolocar a España en lo que es lo más suyo, tener el balón, tiempo para pensar qué hacer con él y, de esa forma, quebrar su orden. Hasta Iniesta y Silva se sumieron en ese danzar nervioso que tan poco les va a los dos.

Todos sabemos de la previsibilidad del juego de España, previsibilidad que no debe ser tanta como se dice pues nos ha tenido en lo más alto durante años y aun ahora, y que es conocida por los equipos a los que se enfrenta la selección. Jugamos como jugamos porque los futbolistas que tenemos son exactamente como son. Fatih Terim, que es otro que sabe tela de esto, impuso un ritmo muy intenso con el que apagar a Iniesta y Silva, pero no pudo hacerlo con Busquets, erigido en la piedra angular de España. En torno a Sergio, del que un día dijo Vicente del Bosque que le hubiera gustado parecerse a él, del enorme Piqué y del poliédrico Alba, España sostuvo los apretones turcos e inició sus ataques. Sostuvo aquéllos y empezó a generar de éstos hasta que, de pronto golpeó con una contundencia de la que no sabíamos hace tiempo, loada sea; una rotundidad ofensiva que nos supo a gloria y que se saldó con dos goles en poco menos de tres minutos.

En un visto y no visto, rompiendo todos los esquemas turcos hasta entonces muy sostenidos, España desarboló a la armada elevada en torno a Turam, finalmente abroncado de forma inclemente por los suyos cada vez que tocaba el balón. Fueron dos precisos y preciosos directos a su mandíbula, dignos de Mohamed Alí: el primero de Morata, que de cabeza, escapándose del central,  remachó de forma espléndida un gran centro de Nolito, tras internada velocísima de Jordi Alba. Era el minuto 34. Tres más tarde, España, aprovechándose del desconcierto turco, enhebró el segundo de ellos: Cesc adelantó un balón por alto que cabeceó mal Mehmet Topal y no solo mal, sino hacia donde jamás debe un defensa enviar el esférico, hacia el centro de su área. Fue más un accidente que una intención, claro, pero, a su  vez, un tremendo error porque por esos lugares, por si no lo sabía el zaguero, suele andar un gaditano especialmente pícaro, Nolito, de cuyas botas había salido el centro que cabeceó Morata en la primera diana española. Nolito no hizo otra cosa que lo habitual en él, estar en el lugar debido en el momento preciso. Golpeó mal el balón, incluso, es cierto, con el tobillo, pero lo suficientemente bien como para dejar como una estatua a Babacan.

De Iniesta se tenían noticias relativas hasta entonces, pero más de las que tienen otros, mejor me callo. Había aparecido en algún pase del primer tiempo, le habían dado un tantarantán del que se dolió y parecía estar jugando a medio gas. O será que es así, que parece que no está y está. A los 48’, Jordi Alba, uno de los grandes de la noche, que ya había formado parte del origen del primer tanto de Álvaro Morata, entró por su banda, cedió el balón a Andrés, que hizo lo que debe hacerse y muy pocos hacen: levantó la cabeza y volvió a pasar el balón a Jordi, rozando situación de fuera de juego. El lateral prosiguió la acción tan bien como la había comenzado: adelantó el cuero a Morata, que volvió a marcar.

La victoria tiene un gran valor. Por cómo se logró, sobre todo, y, repito, no fue fácil al principio, y porque estos resultados ofrecen frutos balsámicos de cara a los grandes desafíos que esperan. España llega al cierre de esta fase de forma impecable, goleadora e invicta, con una enorme jerarquía, y sabiendo, además, que un empate ante la atribulada Croacia de hoy puede darle el liderato final del grupo. Todo hace suponer que, desde ahí, los cruces serán más cómodos.

Baile a Turquía y al algoritmo

Nueva exhibición de Iniesta. Doblete y partidazo de Morata. Nolito asistió y marcó. Arda, abucheado. España ya está en octavos.

Pasó el Mundial, que bien enterrado está, y regresó la España expansiva, imparable, deslumbrante. Una versión remasterizada del clásico que edificó Luis y sostuvo con mano de diplomático Del Bosque. Otros futbolistas pero la misma idea, la misma luz y la misma ejecución impecable de un fútbol que exige paciencia, precisión, astucia y velocidad. Virtudes todas que cultiva Iniesta y los demás le siguen la corriente. España está en octavos y a nadie le apetece una cita con ella.

Le va a llevar un tiempo al Madrid explicar por qué piensa (ahora está más cerca del pensó) en Morata como instrumento para hacer dinero que invertir en quién sabe qué capricho. Ningún nueve en esta Eurocopa ha impresionado más que él. Un ariete postmoderno que reparte muy bien su tiempo sobre el césped: es agraciado en las bandas, se siente capaz de aguantar la pelota para dar al equipo una segunda oportunidad, sintoniza con el tiquitaca, es generoso en el esfuerzo y sagaz en el desmarque... En gol siempre se quedó algo corto, pero el oportunismo aparece con el tiempo. Un cabezazo suyo sacó del partido a Turquía, que se defendió a tornillazos, torpemente, ante una Selección nuevamente estupenda. España exhibió una musculatura que nadie más tiene en el torneo.

Terim, emperador sin imperio, advirtió sobre Iniesta, el mejor centrocampista del mundo. Y también el futbolista más influyente del planeta. ¿Dónde se mete el algoritmo cuando él sale al campo? Nadie mejora a un equipo como él. Le llevó un cuarto de hora meter en la muleta a los turcos, jugadores que no bromean en los balones divididos. Pasaron en ámbar el semáforo de la clasificación y fueron acusados de gandulear ante los croatas. En Niza se emplearon de modo extremo, con Arda y Calhanoglu también en trabajos de fontanería, pero la aspereza no les salvó. El azulgrana fue abucheado sin misericordia.

España resultó aún mejor que la del estreno, con laterales ambiciosos, con Silva entrando y saliendo desde la banda izquierda con embrujo y con Nolito sacando provecho de su gracia flamenca. En él ha encontrado Del Bosque un jugador distinto, imprevisible pero eficiente. Le dio el 1-0 a Morata y firmó el segundo por no abandonarse en una pelota que era de Topal. Despejó mal y ahí estaba él para disparar a la Selección.

La última hora de partido fue una feria de artesanía: tremendo Busquets en el corte, agigantados los centrales, sin cadena Iniesta, larguísimos los laterales, en su salsa Morata, un gol tras 22 toques y cauteloso con el esfuerzo Del Bosque. Hasta Cesc creció entre tanta riqueza. Sólo España ha metido más de dos goles en un partido del torneo. Y ninguna otra Selección los ha adornado mejor.

PARTIDO Nº 659 ESPAÑA 1-0 REP.CHECA (13-6-2016)

PARTIDO Nº 659 ESPAÑA 1-0 REP.CHECA (13-6-2016)

 

 

 Corea S.

ESPAÑA

Partido 659

Rep. Checa
REP. CHECA
España 1-0 República Checa
1-0, m.87: Piqué

Eurcopa 2016

7 Junio 2016

Toulouse

Estadio: Stadium de Toulouse

 

Ficha técnica:

1 - España: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Thiago, m.70), Iniesta; Silva, Nolito (Pedro, m.82) y Morata (Aduriz, m.62).
0 - República Checa: Cech; Kaderebaek, Sivok, Hubnik, Limbersky; Theo Gebre Selassie (Sural, m.84), Plasil, Darida, Krejci, Rosicky; y Necid (Lafata, m.75).
Goles: .
Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Limbersky (61) por la República Checa.
Incidencias: encuentro correspondiente a la primera jornada del Grupo D, disputado en el estadio de Toulouse. Lleno, con la presencia de 33.000 aficionados en sus gradas, unos 8.000 españoles

 

España 1-0 R. Checa

72 % Posesión 28 %
0 remates poste 0
5 remates a puerta 3
3 remates paradas 5
8 remates fuera 1
5 remates otros 2
0 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
12 faltas recibidas 11
11 faltas cometidas 12
49 balones perdidos 41
33 balones recuperados 29
7 fueras de juego 1
0 penalties 0
11 intervenciones portero 16

 Iniesta alumbra Toulouse

Un soberbio pase de Andrés permitió a Piqué cabecear a los 86’ el gol del triunfo (1-0) sobre la República Checa. Enormemente superior a su rival, España mereció un resultado mucho más amplio, que solo evitó el veterano Cech

 La cuestión, se cuenta y para eso se cuenta, es empezar bien. Cuando uno lo consigue logra muchas cosas, además de los tres puntos de la victoria: deja en situación muy delicada al vencido, refuerza la moral del que se impone, aplaca los nervios y reduce las angustias, elimina las bilis y los cálculos vesicales, aporta moral, alegría y confianza. Cuando uno gana en partidos de estas características, como el de España ante la República Checa en Toulouse, ni los más agoreros, que los hay, son capaces de restarle importancia al suceso. Todo es alegría. Todo es seguridad en el futuro. 

Como cualquier otro de los participantes en la EURO 2016, España necesitaba un triunfo para encarar la fase de grupos sin tener que sufrir apremios mayores a partir de su paso por Toulouse, ni sentir la soga en el cuello, ni tener que mirar de reojo a lo que suceda en otros partidos, que vaya usted a saber qué ocurrirá. Una victoria, en fin, que despejase el camino hacia octavos y, de paso, hiciese olvidar el descalabro ante Georgia, por fortuna, premonitorio de nada.

El partido no era  fácil. Será que ya no los hay. Pero todo pudo haberse aclarado a los 16’ cuando, fruto de un largo dominio, el campeón enhebró su primera excelente jugada de ataque. Entró Silva por la derecha y su centro, a bocajarro, se lo tapó el veterano Cech al joven Morata. Hasta esos instantes, España, que se había sacudido un ligero dominio checo en los primeros instantes de juego, mantenía las constantes que todos conocemos, es decir, mucho toque de balón, menos profundidad y la búsqueda reiterada de la mejor posición de remate a base de un, a veces, exceso de pases. Nolito perdió dos de ellas precisamente por eso.

 A los 28’, otra vez Álvaro Morata puso a prueba los valores del veterano guardameta checo Petr Cech, que sacó con la punta de un par de sus dedos un remate cruzado del delantero, que un cancerbero menos corpulento y talentoso quizás no habría podido desviar entre el jolgorio de los seguidores checos, que iban viendo paulatinamente como su equipo perdía metros de campo, tenía muchos más problemas que al principio para tapar a los volantes españoles y empezaba a sufrir un molesto asedio. España había tomado el campo y el balón, aunque sus baterías tampoco dieran demasiadas muestras de fortaleza. Pero como no es eso, precisamente, lo que nos caracteriza, tampoco había razón para rasgarse las vestiduras.

Al mando de Iniesta, que es el que más manda y así lo reconocieron los aficionados repitiendo su nombre, “¡Iniesta, Iniesta, Iniesta…!”, tras permitirse el manchego un lujo, tratando de superar al adelantado Cech, España se acomodó en el terreno en el último cuarto del primer tiempo, no sufrió sobresalto alguno y aunque machacada en los fueras de juego por el juez de tribuna, se fue al descanso comprensiblemente tranquila pues su superioridad iba a más, había disfrutado de media docena de acercamientos que aprovechar, pero no aprovechados y pendiente solo de dos cosas para la reanudación: mejorar el punto de mira y que Cech fuese menos Cech del Cech que todos habíamos visto y que conocemos. A segundos del final del primer tiempo, vimos, al fin, a De Gea, el hombre del pre partido y al que ni los dimes afectan ni debe ser supersticioso, parando un tirito lejano de un jugador checo. Sobre su fondo amarillo David lucía el “13”. ¿Qué habría dicho, Señor, Luis Aragonés de verlo ante semejante reto a la fortuna? Miedo da pensarlo.

La suma de las nuevas tecnologías al mundo del fútbol dejó bien claro lo que había sido la primera mitad. Empate sin goles, sí, pero 68 % de posesión de España. No convienen frivolidades ante esto de la posesión, no convienen. Una “delicatesen” de Iniesta al minuto de la reanudación, preludio de un par de graves situaciones de riesgo que los checos soportaron a trancas y barrancas, marcó el comienzo del  segundo período. Abrumada por el magisterio de Andrés, la República Checa reculó hasta más allá de su medio campo, lo fió todo a la solvencia de su guardameta o a algún pelotazo tan largo como afortunado y vio como una avalancha se le venía encima. Con mucha de su pólvora mojada, es cierto, pero ventolera a la postre.

El “13” de España, de amarillo completo, de nombre David y de primer apellido De Gea, que había aparecido a poco del descanso, además de en la foto de salida, claro, volvió a hacerlo providencialmente en el lanzamiento de una falta a los 55’, peligro sobre el que avisó Del Bosque sobre la banda. David se estiró cuando vio salir el remate de la bota de Krecji y lo atajó con firmeza. Él estaba allí para demostrar que puede defender la titularidad, que parece haber nacido hoy, 13 de junio de 2016, en Toulouse.

En busca de algo más de punch, y aunque el de España siempre había estado en los pies de Morata hasta ese momento, Del Bosque sentó a Álvaro y metió en el campo a Aduriz, buscando más respuestas por abajo, y poco más tarde a Thiago, más ofensivo que Cesc. El primer cambio coincidió con una inesperada reacción de los checos y algún bajón en el centro, que notó España.  No duró demasiado. A los 69’, Limbersky estuvo a punto de marcar en propia puerta. A los 72’, una larga jugada entre Iniesta, Aduriz y Silva la cerró el gran canario con un remate muy desviado. Una tijera fallida del ariete a punto estuvo de darle a España la ventaja que por superioridad abrumadora se merecía.

Pero la justicia llegó. Tarde, pero llegó. No pasa nada cuando eso sucede, tambores al viento. Y nació de pies de quien tenía que nacer, sin duda, clamorosamente el mejor jugador sobre el campo, el diminuto jugador de Fuentealbilla Andrés Iniesta, que después de un partido enorme y ya con síntomas de cansancio, se inventó desde la zona del interior izquierdo un centro primoroso, que espléndidamente cabeceó, echado hacia adelante como un “león”, Piqué. La angustiosa reacción checa permitió que viéramos otra vez a De Gea en plenitud y un hermoso gesto: Casillas fue el primero de los jugadores del banquillo en saltar al campo y aplaudir a sus compañeros.

Piqué salva a España

Un gol a la tremenda del central en el 86' premió al mejor. La Selección tuvo más fútbol que puntería. Iniesta volvió a mostrarse excepcional. De Gea evitó el empate.

Sin hacer nada condenable, España puso fin a un largo sufrimiento con un cabezazo de Piqué en los terrenos del nueve. Fue un gol a la tremenda, una regresión a la furia, que antes fue ordenanza y hoy es excepción, un premio merecido al mejor. Porque España ofreció iniciativa, ingenio, brillantez racheada y la falta de gol habitual. La mejor noticia es que tiene a Iniesta y los otros no. Con él siempre tuvo a Chequia en un puño, pero no encontró el camino para tumbar a un Cech excepcional hasta el minuto 86. De Gea, el elegido, evitó después el empate para probarle a Del Bosque donde anda su cabeza. Casillas acabó abrazándole en el centro del campo. A él y a Piqué. Apunta a suplente ejemplar.

De cuantas maneras existen de ganarle a España (pocas, afortunadamente), la República Checa escogió la menos decorosa. Quiso ser Georgia, que aún anda de fiesta tras lo de Getafe, en la equivocada creencia de que contra una fuerza superior sólo es posible resistir hasta el extremo y confiar en Cech para cuando no alcance con la muralla. Fue, pues, un partido de sentido único, un larguísimo asedio con final feliz cuya intensidad anduvo siempre en función de la velocidad de circulación de España. Al fin y al cabo, es la falta de rapidez en el desplazamiento de la pelota lo que realmente iguala las fuerzas en el fútbol.

A España le costó pasar de cero a cien. Los checos pusieron especial empeño en enjaular a Iniesta, la reserva natural del juego de España, a menudo la tuneladora que abre los partidos. Aquello funcionó un rato corto. La selección de Vrba hizo un ejercicio de minimalismo para reducir el combate a apenas treinta metros, llenar de incomodidades el camino hacia los tres puntas de España y emplearse mucho en largo, que siempre es territorio de aventura.

Pero ese espacio protegido en torno a Cech se fue perdiendo cuando la Selección fue sumando futbolistas a la causa. Juanfran, inmenso, tuvo un efecto antioxidante en la banda derecha, estirándose permanentemente en ataque. Jordi Alba se contagió de su efervescencia en la segunda mitad. Cesc ofreció más salida de pelota que sus últimas actuaciones y Busquets acabó por hacer posible la concordancia entre defensa y ataque. Y el acordeón checo desembocó en una multitud intentando malproteger el área y un Cech heroico a merced de Nolito, Morata y Silva. El canterano del Madrid quedó bien definido sobre el césped, en lo inmejorable y en lo mejorable. Ofrece movilidad, paciencia, buena mezcla con la fuerza de ocupación en que suele convertirse el equipo y anda espabilado, pero aún debe mejorar en eficiencia y en continencia para esperar el pase antes de zambullirse en el fuera de juego. Estrelló un disparo a bocajarro en el cuerpo de Cech, que después le sacó con las uñas un gran remate cruzado.

Silva, con el paso de los minutos, supo moverse en zonas concurridas y Nolito tuvo ese aire bohemio que le acompaña en su carrera: a veces baila en una baldosa por bulerías y a veces congela su ingenio durante demasiados minutos. La transición Casillas-De Gea no ofreció sobresaltos pese a llegar precedida de un temporal. El portero del Manchester echó el cierre al partido con una gran parada a Darida.

Cuando se cumplía una hora de asalto frustrado Del Bosque entendió que era preciso un cambio de registro y pretendió que lo que Morata no consiguió con maña lo lograra Aduriz con fuerza. Una solución energética para un equipo que temía sentirse abandonado por el gol y por las piernas. Temor fundado porque Chequia, tras una hora incomparecencia ofensiva, tuvo el empate en un cabezazo de Gebre Selassie que casi sobre la línea sacó Cesc cuando Kaderabek acudía con la puntilla.

Thiago reactivó a la Selección, que recobró la imagen cálida del juego corto, preciso y espumoso de los tiempos del imperio. A Jordi Alba se le fue el gol en un control poco afinado; a Silva no le cogió efecto su remate en una jugada de encaje; Aduriz no completó la chilena; Thiago se durmió a las puertas de la gloria… E Iniesta acabó poniéndole a Piqué la pelota del partido, que despachó como un ariete, el puesto al que acude puntualmente en las duras. Un gol para clasificación y también para la reconciliación del central con la parte del país que desconfía de su compromiso.

PARTIDO Nº 658 ESPAÑA 0-1 GEORGIA (7-6-2016)

PARTIDO Nº 658 ESPAÑA 0-1 GEORGIA (7-6-2016)

 

 Corea S.

ESPAÑA

Partido 658


Georgia

 GEORGIA 

España0-1Georgia

Amistoso

7 Junio 2016

Getafe

Estadio: Coliseum Alfonso Pérez

(0-1) Okriashvili 39’

Ficha técnica:
0 - España: De Gea; Juanfran (Bellerín, m.46), Piqué, Sergio Ramos (San José, m.46), Jordi Alba; Busquets (Pedro, m.76), Thiago (Koke, m.46), Cesc (Iniesta, m.46); Lucas Vázquez (Silva, m.61), Nolito y Aduriz.

1 - Georgia: Revishvili (Kvaskhvadze, m.55); Lobzhanidze, Kashia, Amisulashvili, Kverkvelia; Abujarnia (Tsiskaridze, m.78), Kazaishvili (Chanturia, m.72), Okriashvili, Jigauri; Navalovsky (Kobakhidze, m.84) y Dvalishvili (Kvilitaia, m.72).

Goles: 0-1, m.39: Okriashvili.

 

España 0-1 Georgia

72 % Posesión 28 %
1 remates poste 0
3 remates a puerta 2
1 remates paradas 3
11 remates fuera 1
2 remates otros 1
1 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 7
7 faltas cometidas 11
69 balones perdidos 72
56 balones recuperados 44
1 fueras de juego 0
0 penalties 0
5 intervenciones portero 9

Debutante:

Lucas Vazqez (R.MAD.) jug nº 772

 

Patinazo ante una caja fuerte

España no encontró soluciones frente a una ultradefensiva Georgia. Mucho calor y poca tensión. Lucas Vázquez debutó con notable. Piqué acabó de nueve.

La espera se le ha hecho larga a La Roja. Si el objetivo del partido ante Georgia era repasar los planos, convendrá una segunda lectura. Si la elección del enemigo era averiguar cómo se abre una caja fuerte, será aconsejable revisar la velocidad en las maniobras. Fue una derrota indolora pero que, por la insignificancia del rival, dejó mal cuerpo.

Tomen el once del Coliseum, pongan a Iniesta, Silva y Morata y quiten a Thiago, Lucas Vázquez y Aduriz y estarán, probablemente, frente a los once con los que España comenzará a jugarse los cuartos en esta Eurocopa. Suena estupendamente la alineación, pero visto el partido de Getafe escuecen algunos descartes. Lucas Vázquez ha llegado a la Selección con el mismo espíritu subversivo que le alzó en el Madrid. En un partido tontorrón, ante un rival de absoluta invalidez ofensiva, presentó una oferta inmejorable en la banda derecha. Tuvo ratos de extremo de artesanía y otros de exterior de gran fondo. Será solución en muchos partidos y problema para Del Bosque dejarle fuera de salida.

Lo mismo vale para Thiago, a menudo virtuoso por exceso, pero probablemente con el mejor pie del centro del campo español. Mandó un balón al palo y se mostró utilísimo en las jugadas a balón parado. Y con Aduriz siempre habrá un delantero de origen volcánico, encastado, aunque se cuentan por decenas las tardes en que estuvo mejor que en el Coliseum.

España se aburrió de su dominio, de su empacho de balón, de percutir contra un adversario acampado en su área. Esa muralla de Georgia sacó lo peor de la Selección. Jordi Alba anduvo renuente en el medio campo adversario, Piqué y Ramos se equivocaron una vez y lo pagaron con el gol de Okriashvili, De Gea no tuvo nada que parar y se vio con un tanto en el saco, Busquets se quedó sin funciones y Nolito no alargó esa faena que inició ante Bosnia. Capítulo aparte merece Cesc, cuyo peso en el juego del equipo ha ido decreciendo alarmantemente. Muy desmejorado, a este nivel le costará sostenerse como titular.

El partido sólo corrió en una dirección, pero a una velocidad tan corta que igualó mucho al campeona del mundo y a la 137ª del mundo. Así que no hubo correlación entre la tenencia de la pelota y la presencia ante la meta georgiana. Hasta el descanso España sólo se apuntó el remate al palo de Thiago y un cabezazo bravo de Aduriz.

Luego llegaron Iniesta y Silva y subió levemente la iluminación de La Roja. El azulgrana siempre encuentra escapatorias para sí mismo y para el resto. La pelota anduvo más ágil y el cerco se le hizo angustioso a Georgia, pero la paciencia derivó en emergencia, con Piqué de segundo delantero centro, la última maniobra de reanimación, que tampoco resultó. Georgia medita declarar fiesta nacional y España, una jornada de reflexión. Quedamos sobre aviso.

 

Derrota antes de la EURO

Publicado: Martes, 7 de junio de 2016, 22.43HEC
España - Georgia 0-1
El vigente campeón del torneo aterrizará en Francia tras caer por la mínima contra el combinado georgiano.
 

España cerró su preparación antes de iniciar la defensa del título en la UEFA EURO 2016 con una derrota frente a Georgia por la mínima en el Coliseum Alfonso Pérez. Tornike Okriashvili hizo el 0-1 definitivo en el minuto 40 tras un error defensivo español que derivó en la asistencia de Jambul Jighauri para que Okriashvili marcase a placer.

Tras los triunfos ante Bosnia y Herzegovina (3-1) y República de Corea (6-1), el combinado de Vicente del Bosque dominó con claridad el envite ante los georgianos, pero esa posesión abrumadora no derivó en goles.
 
Con Lucas Vázquez, Aritz Aduriz y Nolito arriba (tres futbolistas que pueden debutar en un gran torneo), España tuvo su primera ocasión a los 23 minutos cuando el propio Vázquez puso un gran centro para que Aduriz cabecease fuera con un potente testarazo.
 
Antes de la primera media hora, Francesc Fàbregas y Thiago Alcántara probaron a Nukri Revishvili, pero el del Chelsea FC se topó con el despeje del meta, mientras que el del FC Bayern München estrelló el esférico en la madera.
 
A cinco del descanso, una pérdida de balón de Jordi Alba propició que Jighauri encarase portería, entrase al área y pusiese el pase de la muerte para que Okriashvili inaugurase el marcador.
 
En el segundo acto llegaron las sustituciones de Del Bosque para dar minutos a seis nuevos integrantes que estarán en la UEFA EURO 2016 y no cargar a los titulares en el último ensayo antes del pistoletazo de salida de la fase final.
 
España mantuvo el dominio, pero no mostró la fiereza necesaria para remontar el amistoso contra Georgia. La vigente campeona debuta el lunes 13 de junio ante la República Checa en Toulouse a las 15:00 HEC.

PARTIDO Nº 657 ESPAÑA 6-1 COREA DEL SUR (1-6-2016)

PARTIDO Nº 657 ESPAÑA 6-1 COREA DEL SUR (1-6-2016)

 

 

 Corea S.

ESPAÑA

Partido 657

Corea S.

  COREA

España6-1República de Corea

(1-0) Silva 30’

(2-0) Cesc 32’

(3-0) Nolito 38’

(4-0) Morata 50’

(5-0) Nolito 54’

(6-1) Morata 89’

Amistoso

1 Junio 2016

Salzburgo (AUS)

Estadio: Red Bull arena

(5-1) Se-jong 83’

Alineaciones

España

España

República de Corea

República de Corea

1Casillas (PO) (C)
74
21Jin-Hyeon (PO)
2Azpilicueta
46
3Yun
81
3Piqué
59
4Kee-hee
61
4Bartra6Ki Sung-Yong (C)
6Iniesta
46
7Son Heung-Min
61
7Morata
50
89
10Tae-Hee
10Fàbregas
32
46
11Ji Dong-Won
12Bellerín14Kook-Young
61
16Bruno Soriano15Hong Jeon-Ho
21Silva
30
46
18Ui-jo
46
22Nolito
38
54
20Hyun-soo
70

suplentes

13De Gea (PO)1Jung Sung-Ryong (PO)
23Rico (PO)
74
2Yong
70
5Busquets
46
5Kwak
61
11Pedro Rodríguez
46
8Woo-young
14Thiago Alcántara
46
9Suk
46
17San José12Se-jong
61
83
18Jordi Alba
46
13Bit-garam
20Aritz Aduriz
59
16Chang-woo
81


17Jae-sung
61

Entrenador

Vicente del Bosque (ESP)
Uli Stielike (GER)

Árbitro

Harald Lechner (AUT)

 

España 3-1 Corea del Sur

58 % Posesión 42 %
0 remates poste 0
9 remates a puerta 5
4 remates paradas 3
4 remates fuera 6
5 remates otros 2
0 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 7
7 faltas cometidas 11
72 balones perdidos 67
40 balones recuperados 45
6 fueras de juego 1
0 penalties 0
11 intervenciones portero11

 

Debutante:

 
Sergio Rico (SEV) jug nº 771

España se da un baño de goles (6-1) ante Corea

Silva desatascó el partido con una falta lanzada primorosamente a la media hora. Ahí se acabó la fortaleza de su rival. *”Nolito”, que volvió a marcar dos goles, Cesc y Morata, otro par, certificaron la enorme superioridad de una selección ilusionante

El día 18 de junio de 2008, tal día, casi, como hoy, España selló en el Arena de Salzburgo su clasificación como líder de grupo en la primera fase del Europeo de Austria/Suiza. Lo hizo con una victoria (2-1) frente a Grecia. España había llegado al tercer partido, ya de trámite, tras desembarazarse de Suecia y Rusia en las dos primeras de sus citas de aquel inolvidable Torneo. El duelo contra los helenos no era decisivo, pero había que jugarlo y, si era posible, ganarlo. Luis alineó un equipo de circunstancias. El griego Charisteas adelantó a Grecia. De la Red anuló su ventaja en torno a la hora de juego y Güiza la tumbó con un tanto cerca del final. La selección salía de Salzburgo hacia el que sería su formidable triunfo final con aroma de equipo grande.

Dos de los jugadores de aquel partido, Cesc e Iniesta, han vuelto a pisar el césped del Arena de Salzburgo como titulares ocho años más tarde. También lo ha hecho Casillas, héroe de la Euro 2008, que aquel día no disputó el encuentro contra los griegos. El portero de España fue Pepe Reina. De ese duelo oficial, bien ganado, demostrativo de las virtudes que atesoraba el grupo, y que asomaban, fuesen o no fijos en la selección, queda un recuerdo imborrable, el de una selección destinada a alcanzar la gloria.

Ocho años después de aquello, abocados a un desafío semejante o, si cabe mayor, pues se trata de ganar el tercer título europeo de selecciones consecutivo, con muchos que no están en el equipo y muchos que han desembarcado en él, todavía, repito, con un puñado de históricos de entonces, y ya con una alineación no lejana de la que disputará la Euro, nada que ver con el que batió (3-1) a Bosnia i Herzegovina en Saint Gallen (Suiza), España midió sus fuerzas con la República de Corea, un equipo con aceptable técnica, buen presencia física, bien dirigido, nada más y nada menos que por uno de los futbolistas alemanes más representativos en su selección y en el Real Madrid de los ochenta y algunos más, Uli Stielike, pero blandito e inocente en los momentos de agobio, que fueron demasiados para ellos.

El ensayo ante la República de Corea puede considerarse una prueba, casi, con todo. No se llenó el campo de españoles, aunque había un par de miles, porque él día se puso de perros desde por la mañana; no había la tensión de un encuentro de riesgo, claro que no, porque no lo era; no se ventilaban los puntos de la primera ronda, ni la presión era agobiante, pero Del Bosque guardó no demasiadas cosas de salida. Casillas estuvo en el marco hasta los 74’; Piqué, por delante de él; Silva, Cesc e Iniesta, en el centro y Morata, arriba. Estamos hablando de más de medio equipo, suponemos, titular, lo que, sin embargo, no se tradujo en un dominio claro durante un buen tramo de la primera mitad. Esto quiere decir que a España le costó entrar en juego. A Iniesta, además, no le salieron de la chistera esos pases mágicos a los que nos tiene acostumbrados. A los 27’, Bellerín tuvo la mejor ocasión de gol. Remató con intención al hueco, pero Sukyoung Yun, el portero, no le dio para más.

Justo a los 30’, ni un segundo más, ni un segundo menos, los coreanos cometieron su primer error. Era un error venial, que acabó convirtiéndose en grave porque minó su moral, pues para que una falta fuera del área sea de peligro extremo el enemigo ha de contar con auténticos especialistas. Gente que mire y coloqué el balón allá donde ha querido hacerlo. Justo allí. Y España tiene ese tipo de futbolistas. Lo es el generoso y desequilibrante Silva; lo es el talentoso y sutil Iniesta. También lo es Cesc. Esta vez fue Silva el que se situó de frente al balón para ejecutar la infracción cometida con Morata. A decir verdad, era una posición óptima para un jugador como él, que no desaprovechó. El largo vuelo de Sukyoung Yun fue un brindis al sol. Dos minutos más tarde, el portero perdió un balón ante la presión de Morata, quedó suelto el cuero para Cesc y Cesc marcó a puerta vacía. En dos minutos, todo resuelto y seis después, la puntilla, en una jugada primorosa de “Nolito”, que entró por la izquierda, salvó hábilmente al guardameta y elevó el tercero al marcador.

Un nutrido grupo de jugadores salió por otro tras el descanso. Se fueron a las duchas Silva, Cesc e Iniesta, además de Azipilicueta y entraron Alba, Busquets, Thiago y Pedro. Otra manera de ver el medio campo, pero lejos de lo que será en la Euro; algunos titulares más, eso sí. Y a los 49’, una de las razones para reforzar la opción Morata. Córner desde el lado izquierdo, gran salto, mejor remate de Álvaro y los coreanos, “de mirandas”. Cuatro minutos más tarde, otro de los motivos para confiar en Bellerín: rápida internada por la derecha, balón que se lleva a trancas y barrancas, pero que se lleva, al fin y a la postre, pase atrás y, otra vez, “Nolito”, marcando el quinto. No es de los que desaprovechan las ocasiones el de Sanlúcar. Todas las penas coreanas quedaron borradas, en premio a su honestidad, cuando a los 83’ marcó Se Jong Ju. La diana de su honor, sin duda, mitigó sus penas aunque otra aparición de Morata en el minuto 89 apagara parcialmente su satisfacción.

No es fácil hacer tantos goles en estos tiempos (véanse otros resultados de amistosos), así que habremos de valorar el triunfo y el significado de tan rotunda superioridad, obra de su buen fútbol y de su eficacia. En el segundo de sus preparatorios, la selección ha vuelto a ilusionarnos. Ya lo hizo otra vez en Salzburgo, aquel 18 de junio de 2008. De este mismo escenario al de hoy España salió camino del cielo.

 

España fue Mozart en Salzburgo

Dos goles de Nolito y otros dos de Morata ante una Corea blandísima. Silva firmó una obra de arte y Cesc completó el set. Debutó Sergio Rico.

Un campo fantasma, nueve recién llegados, cuatro por llegar, la cantera licenciada y una selección de cortísima embestida compusieron un escenario que devalúa conclusiones, pero quedó que la Selección se planta sin pereza ante este lienzo en blanco que es la Eurocopa y que dos futbolistas, Silva e Iniesta, marcarán la agenda nacional. Fueron piezas nucleares de nuestro mejor pasado y son los administradores de esa fabulosa herencia. Con las jubilaciones (alguna anticipada) de Puyol, Xabi y Xavi perdimos furia, ciencia y arquitectura, pero aún quedan dos futbolistas solemnes, a la altura de aquellos, que harán de palanca en la cita francesa. El recorrido de España será el suyo y ante Corea no evidenciaron el deterioro físico que tanto tememos por razones biológicas y de sobreexplotación en sus clubes. 

Anduvo mejor el canario, para el que la Selección es un traje a medida. Superados ya algunos vaivenes en la era Del Bosque, su pierna izquierda es ahora manual de instrucciones. Se siente mejor acompañado en España que en el City y eso reconforta su juego. Firmó una primera mitad excepcional y un gol de falta para una exposición universal (resulta imposible ceñirse más a la escuadra desde una distancia respetable). Rompió la simetría como verso libre partiendo desde la banda derecha. Está justificado su salvoconducto para jugar por donde quiera.

También asoma Nolito, que ha dado ya muletazos en muchas ferias, y que a diferencia de Silva e Iniesta, no es jugador de carrera pero sí de aquí y ahora. Nolito no es un producto cosmético y sus cuatro goles en dos partidos prueban que el ingenio no es incompatible con la eficiencia. Tiene apariencia de titular. El resto acompañó bien a la obra. Azpilicueta es lateral de cercanías en la izquierda, pero dejó un gran pase en el 3-0, Bellerín se alargó mucho y se apuntó una asistencia, Casillas dejó dos paradas de la edad de oro, Piqué y Bartra no se enfrentaron a casi nada, Cesc se consoló con un gol sin mejorar su relieve y Morata llevó bien el ingrato papel del nueve, al que aquí se le exige más paciencia que presencia. Dos tantos fueron su prima de trabajo.

Por lo demás, España fue la Selección territorial que se espera y Corea un sparring de tercera. Amabilísima en defensa, no se le apreció la energía y el juego corporativo que le llevaron a la final de la Copa de Asia. “Demasiados pocos jugadores en Europa”, se quejó Stielike, que sabe dónde está la universidad que convalida títulos en el fútbol. En la segunda mitad convivieron Busquets y Bruno (jugó un rato de central), para cuando convenga un paso atrás, y Morata (arrastrado a una banda, al estilo Villa) y Aduriz, pareja de urgencias. Y debutó Sergio Rico, absuelto del gol coreano, premio a su insistencia. Antes de relajar el ánimo, la Selección ya le había puesto un lazo al marcador. Celebremos el buen comienzo y lamentemos que Corea no esté en nuestro grupo en Francia.