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SELEC.ESPAÑOLA 2010 - 18

PARTIDO Nº 667 ESPAÑA 4-0 MACEDONIA (12-11-2016)

PARTIDO Nº 667 ESPAÑA 4-0 MACEDONIA (12-11-2016)

 

 ESPAÑA

Partido 667

  MACEDONIA

 

 4-0

1-0, m.34: Velkovski p.p.
2-0, m.63:Vitolo.
3-0, m.84: Monreal.
4-0, m.85: Aduriz.

Clasificación Mundial 2018

12 Noviembe 2016

Granada

Estadio: Nuevo Los Carmenes

 

Ficha técnica:

4 - España: De Gea; Carvajal, Nacho Fernández, Bartra, Monreal; Busquets, Koke (Isco, m.72), Thiago; Silva, Vitolo (Callejón, m.86) y Morata (Aduriz, m.60).

0 - Macedonia: Dimitrievski, Ristovski, Velkovski, Mojsov, Ristevski, Alioski; Hasani (Gjorgjev, m.86), Bardi, Spirovski (Zhuta, m.60); Nestorovski (Ibraimi, m.83); y Pandev.
Goles: 1-0, m.34: Velkovski en propia puerta. 2-0, m.63: Vitolo. 3-0, m.84: Monreal. 4-0, m.85: Aduriz.

Árbitro: Robert Schörgenhofer (Austria). Amonestó a Alioski (92) por Macedonia.
Incidencias: encuentro del Grupo G de la fase de clasificación al Mundial 2018, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante la presencia de 19.500 espectadores.

España 4-0 Macedonia

76 % Posesión 24 %
0 remates poste 0
8 remates a puerta 2
2 remates paradas 3
6 remates fuera 4
6 remates otros 2
0 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 11
63 balones perdidos 87
52 balones recuperados 40
4 fueras de juego 4
0 penalties 0
3 intervenciones portero 10

España golea a Macedonia con poco

La Roja más gris de la etapa de Lopetegui acaba por vapulear a Macedonia tras un mal primer tiempo

De la España del casi nada a la España de Silva, que en estos tiempos es mucho Silva. No fue el partido de su vida, pero sí quien sirvió de lanzadera para una España nublada. Así, con el faro del canario y poco más, fraguó la Roja ante Macedonia su 57º partido sin derrota en una fase de clasificación mundialista. Y lo hizo con una goleada, necesaria por el apretón previsto con Italia en un grupo en el que es probable que los goles favorables sentencien el billete directo a Rusia 2018. No fue un choque para la retina, ni mucho menos. España cumplió y basta tras un primer tiempo raquítico y algo más de pulso en el segundo, con un do de pecho de Silva y Vitolo que arrastró al grupo hacia la victoria final.

De entrada, le sobró retórica a España, demasiado rasa, sin volumen. Cortita y al pie, toquecito a toquecito. No hubo otro guión, sin jugadores animados a desbordar. En definitiva, fútbol sin turbo, nada chisposo. Frente al dique macedonio, La Roja no tuvo capacidad de sorpresa. De poco le sirvieron las constantes permutas en ataque, no siempre bien sincronizadas, lo que en muchas ocasiones despoblaba el área, donde ni siquiera anidaba Morata. Del ariete ortopédico al auténtico, pero el asunto es crónico: España chuta poco hasta que los contrarios se agrietan.

Más horizontal que vertical, la selección se dedicó a susurrar con la pelota hasta que llegó la fatalidad de Velkovski que cabeceó del revés un centro de Carvajal. Antes del gol dislocado del macedonio, apenas tuvo foco Dimitrievski, el meta suplente de Macedonia, que jugó de urgencia por lesión del titular durante el calentamiento. En el primer tramo, el portero del Nàstic de Tarragona solo fue exigido tras una jugada de rechace que no le cundió a Morata. Y tampoco a Silva, cuyo remate posterior desvió un defensa visitante. A España no le fue mucho mejor en el perímetro de De Gea. A la zaga, improvisada con Bartra y Nacho como centrales, le faltó contundencia en dos saques de esquina que casi embocan Mojsov y Pandev. Demasiado borrón ante un adversario tan de la cola del fútbol europeo.

Reducida al ingenio de Silva, el tráfico equilibrado de Busquets y las percusiones de Vitolo, al cuadro de Lopetegui se le vio atrofiado, sin el apogeo de las citas previas con este seleccionador. De las muchas bajas españolas, pese al titubeo de los centrales, ninguna se sintió más que la de Iniesta. Idóneo para muchos escenarios, pero sobre todo cuando se trata de descorchar rivales que se empotran en su trinchera, caso de Macedonia. Nadie remite más al manchego que Thiago, de cuyo potencial no hay duda. Otra cosa es su regularidad, la que tampoco tuvo en Los Cármenes, errático en ocasiones, lúcido en otras, especialmente tras el intervalo. Como en la jugada del tanto de Vitolo. Virguero, el jugador del Bayern enfiló a Silva para su centro hacia el sevillista.

EL CÍRCULO GRANADINO DE DIMITREVSKI

Relevado el viejo Zahov de la portería de Macedonia, antes de viajar a Granada el seleccionador dispuso la titularidad del Sub-21 Igor Aleksovski. Fue el gran cambio del equipo balcánico para disputar el que, se presume, sería su encuentro más duro de la clasificación. La medida tuvo efecto efímero. Aleksovski se lesionó en el calentamiento y debió ser sustituido por un muchacho de 22 años llamado Stole Dimitrevski. Dimitrevski juega en el Nàstic, en Segunda, a donde llegó procedente del Granada. Con su titularidad en Los Cármenes cerró un círculo.

Con otra marcha de Vitolo, el de mayor despegue en la etapa de Lopetegui, y el gancho de Silva, La Roja mejoró algo tras el intermedio. A lo suyo, de puntillas, Silva ha terminado por ser un líder silencioso. Pese a sus 108 internacionalidades, no es un narciso y no siempre se sintió un pretoriano, ya fuera por su carácter o por la sombra de Xavi, Iniesta y compañía. Hoy es un valor indiscutible, máxime cuando España se ciega. En esta versión, junto a Iniesta, Silva es el mejor romance de la selección. Nada que ver con aquel futbolista talentoso pero algo fugaz. Este Silva está en todas y su crecida en el segundo acto fue capital para el alivio español, que tardó en llegar.

Poco antes del gol de Vitolo, Lopetegui cambió el eje del ataque, con Aduriz por Morata. Señal de que no veía el partido despejado. Por mucho que Macedonia fuera Macedonia, el fútbol conspira a menudo con guiños inesperados. Apareció Vitolo guiado por el mejor Silva y Aduriz, a sus 35 años y 275 días, se convirtió, según los estadísticos, en el goleador más veterano en la historia de la selección. El del Athletic tuvo tiempo de brindar con una diana cuando ya no había intriga. Antes, Monreal ya había rebajado un poco más a los macedonios, sabedores de que desde el segundo gol ya no podrían improvisar la gloria. Sellada la goleada, la gente de Granada tuvo más motivos para celebrar. Recibió a Isco como si fuera un héroe local, y no digamos a Callejón, de Motril, al que Lopetegui dio vuelo al final para que le vitorearan sus paisanos de Los Cármenes. Del tedio a las serpentinas en un encuentro destinado al olvido.

España se mantiene firme y vence a Macedonia 4-0

La selección española suplió con eficacia las numerosas bajas ante Macedonia a la que goleó bajo el influjo de Silva.

La selección española suplió con eficacia las numerosas bajas que sufría ante Macedonia, a la que goleó bajo el influjo de David Silva (4-0), con una conexión letal con Vitolo, que empujó a una mejoría de imagen en una gran segunda parte, para mantener el liderato del Grupo G, que queda en un pulso con Italia.

España se mantiene firme en su camino al Mundial de Rusia. Busca Lopetegui variantes ante esquemas similares de cada uno de sus rivales. Las variaciones tácticas respecto a la última etapa de Vicente del Bosque se plasman con mayor agilidad, pero España no dio ante Macedonia con la tecla de inicio. Jugó a impulsos, le faltó velocidad por momentos y presencia ofensiva en los últimos metros en el primer acto. En la segunda mitad, con el desgaste del rival, encontró el camino liderado por Silva.

La defensa de cinco de Macedonia representaba un examen repetido para la Roja. En esta ocasión, decidió atacarla Lopetegui con laterales. Carvajal y Monreal eran los elegidos para desequilibrar con sus apariciones ofensivas. Las bajas condicionaban a España. Con Nacho firme en defensa, Bartra intentando tapar las carencias por altura en el juego aéreo por los indiscutibles Sergio Ramos y Piqué, más Thiago al mando en lugar de Iniesta.


El futuro de la Roja está en las botas de Thiago. Futbolista exquisito al que el nivel de exigencia del entorno de la selección le comienza a pedir mayor eficacia. En el Nuevo Los Cármenes dio un recital de sus virtudes. Lideró el juego, todo pasó por él e intentó aumentar su influencia en los últimos metros con pases de gol.
Con un taconazo se ganaba la ovación cambiando el sentido de la construcción, de un control orientado inventaba un regate, una maravilla en carrera por la espalda la convertía en falta en la frontal. España era Thiago y poco más. 

Vitolo incansable en sus desmarques y Morata en la pelea buscaban el gol. El extremo chutó desviado nada más nacer el encuentro, cuando Macedonia perdonaba la acción más clara. Un balón peinado dejaba solo a Mojsov, un central al que se le hizo de noche ante De Gea y cabeceó al muñeco. Era un aviso y no sería el único porque la Roja hacía aguas en el juego aéreo. A los 20 minutos Pandev remataba de testa completamente solo en el punto de penalti y acariciaba el poste. 

Avisados del castigo que podía llegar si no se mantenía la concentración, los hombres de Lopetegui reaccionaron en minutos de arreones. De nuevo hasta ocho córners desaprovechados en el primer acto. Ni las acciones ensayadas generaron peligro. Lo creo Morata que comenzó chutando cruzado y vio como la más clara, un mano a mano ante Dimitrievski, se lo sacaba rápido el portero y Silva se topaba con la defensa cuando buscaba marcar del rechace.
Tuvo una tercera Morata, que chutó mal y centrado tras pase de Silva, y se vio involucrado en la acción de fortuna que desequilibró la balanza hacia España. Buscó el remate al centro de Carvajal y acabó provocando que los centrales macedonios se molestasen. Velkovski remató sin querer a la red de su portería.

Restaban diez minutos al descanso en los que el partido bajó en intensidad. España imprecisa con balón pasó a aburrir. Era una imagen que no podía permitirse y en la segunda mitad lo contrarrestó. Fue cuando Silva, hoy capitán, se echó al equipo a sus espaldas y explotó una conexión isleña con Vitolo en estado de gracia con la Roja.

Siempre apura a línea de fondo, genera desequilibrio en cada una de sus acciones. Morata pudo sentenciar nada más arrancar, pero cuando armaba la pierna fue trabado y remató en semifallo. Quedó tocado de esa acción y tras minutos cojeando dejó su puesto a Aduriz.

La defensa de circunstancias española dejó algún error de puro nerviosismo. El mayor peligro de Macedonia es el contragolpe y apenas lo explotó. Se encontró con una falta de entendimiento entre De Gea y Bartra, que acabó despejando al rival, pero Hasani no encontró puerta.

Aparecía en escena la necesidad de sentenciar y España pisó el acelerador. Vitolo encaró, desbordó y regaló el gol a Silva que remató mal con todo para marcar. Se gustaban ambos en acciones en los que nadie chutaba y parecían querer entrar en la portería con el balón. Fue a los 63 minutos cuando llegó el premio en una acción colectiva con detalles repletos de calidad.

Nació la jugada en taconazo de Busquets, siguió con regate de tacón de Thiago, pase al espacio de Busi y asistencia de Silva. Vitolo en el segundo palo extendía su racha goleadora tras marcar en Italia.

Con todo perdido Macedonia buscó el gol a la desesperada pero se topó con De Gea. El segundo paradón de la noche lo dejó con una estirada al disparo potente y colocado de Bardi. Dio paso a una recta final en la que España devoró los espacios. Los laterales fabricaron el tercero, con centro de Carvajal y remate de zurda cruzado imparable de Monreal.

Y un minuto después, en el 85, Aduriz se convertía en el jugador más veterano en marcar con la Roja tras una nueva acción de Silva que Vitolo dejó pasar por debajo de sus piernas. Granada ovacionó a Isco cuando saltó al césped y enloqueció con el guiño de Lopetegui a un jugador de Motril como Callejón.

Ficha técnica:
4 - España: De Gea; Carvajal, Nacho Fernández, Bartra, Monreal; Busquets, Koke (Isco, m.72), Thiago; Silva, Vitolo (Callejón, m.86) y Morata (Aduriz, m.60).

0 - Macedonia: Dimitrievski, Ristovski, Velkovski, Mojsov, Ristevski, Alioski; Hasani (Gjorgjev, m.86), Bardi, Spirovski (Zhuta, m.60); Nestorovski (Ibraimi, m.83); y Pandev.
Goles: 1-0, m.34: Velkovski en propia puerta. 2-0, m.63: Vitolo. 3-0, m.84: Monreal. 4-0, m.85: Aduriz.

Árbitro: Robert Schörgenhofer (Austria). Amonestó a Alioski (92) por Macedonia.
Incidencias: encuentro del Grupo G de la fase de clasificación al Mundial 2018, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante la presencia de 19.500 espectadores.

Convocatoria Selección Española Noviembre 2016

Convocatoria Selección Española Noviembre 2016

Convocatoria Selección Española Noviembre 2016

Julen Lopetegui ha hecho pública la lista de jugadores citados para los encuentros internacionales que la Selección española de fútbol disputará los días 12 y 15 de noviembre de 2016 ante Macedonia en Granada y ante Inglaterra en Londres. Estos son los futbolistas convocados:

CONVOCATORIA
ClubJugador
MANCHESTER UNITEDDavid De Gea
SSC NAPOLIJosé M. Reina
VILLARREAL CFSergio Asenjo
FC BARCELONASergi Roberto
REAL MADRID CFDaniel Carvajal
BORRUSSIA DORTMUNDMarc Bratra
CHELSEA FCCésar Azpilicueta
REAL SOCIEDAD DE FÚTBOLIñigo Martínez
REAL MADRID CFNacho Fernández
ARSENAL FCNacho Monreal
SEVILLA FCSergio Escudero
MANCHESTER UNITEDAnder Herrera
FC BARCELONASergio Busquets
MANCHESTER CITYDavid Silva
BAYERN MUNICHThiago Alcántara
MANCHESTER UNITEDJuan Mata
CLUB ATLÉTICO DE MADRID SADKoke Resurrección
REAL MADRID CFIsco Alarcón
REAL MADRID CFLucas Vázquez
SEVILLA FCVitolo Machín
SSC NAPOLIJosé M. Callejón
MANCHESTER CITYNolito Aguado
CHELSEA FCDiego Costa
ATHLETIC CLUBAritz Aduriz
REAL MADRID CFÁlvaro Morata

PARTIDO Nº 666 ALBANIA 0-2 ESPAÑA (9-10-2016)

PARTIDO Nº 666 ALBANIA 0-2 ESPAÑA (9-10-2016)

Camiseta Blanca Seleccion Española 2016:  

 

  

ALBANIA

Partido 666

  

ESPAÑA

 

 0-2  

 

Clasificación Mundial 2018

9 Octubre 2016

Shkodër

Estadio:Loro Bririçi

0-1, m.55: Diego Costa.

 0-2, m.62: Nolito

Ficha técnica


0 - Albania: Berisha; Hysaj, Djimsiti, Mavraj, Agolli; Xhaka (Hyka, m.75), Lila, Memushaj (Basha, m.68), Roshi, Lenjani (Aliji, m.46) y Balaj.

2 - España: De Gea; Sergio Ramos (Íñigo Martínez, m.80), Piqué, Monreal; Busquets, Koke, Thiago, Iniesta (Isco, m.78); Vitolo (Nolito, m.59), Silva y Diego Costa.

Goles: 0-1, m.55: Diego Costa. 0-2, m.62: Nolito.

Árbitro: Bas Nijhuis (Holanda). Amonestó a Agolli (45), Mavraj (70) por Albania; y a Thiago (25) por España.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo G de clasificación al Mundial 2018, disputado en el Loro Borici Stadium, ante la presencia de 15.300 espectadores.

 

Albania 0-2 España

27 % Posesión 77 %
0 remates poste 0
0 remates a puerta 6
4 remates paradas 0
1 remates fuera 4
0 remates otros 3
2 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 16
15 faltas cometidas 8
83 balones perdidos 67
42 balones recuperados 63
1 fueras de juego 2
0 penalties 0
15 intervenciones portero 4

 

España pega un estirón y se impone a Albania

La Roja, de nuevo con más juego que remate, cierra la semana como líder de grupo

Con mejor resultado, a España le tocó reproducir en Albania un encuentro casi calcado al de Italia del pasado jueves. Frente a dos rivales enjaulados en su trinchera, la Roja jugó mejor de lo que remató. Y en ambas ocasiones, dos jaimitadas de los porteros ajenos le abrieron el camino. Al chasco de Buffon le sucedió el de Berisha, que tras un despeje con el juanete subió la persiana para el gol de Diego Costa ya en el segundo tiempo. Nolito puso el broche, porque a Albania no le dio para cambiar de escala e ir a por el empate. Está muy lejos de ser Italia, así que los chicos de Lopetegui capearon sin angustia alguna hasta el final. Suficiente para sellar la semana como líder en una fase de clasificación que solo garantiza el billete a Rusia 2018 a quien encabece su grupo.

Lopetegui sorprendió con la alineación. Si ya resultó chocante que no convocara a un suplente para Jordi Alba, con el buen racimo de laterales zurdos del que dispone, no fue menos extraño que concediera la titularidad al último alistado, Monreal, llegado a Albania horas antes para paliar la lesión del azulgrana. Nacho, central suplente en el Madrid que a veces resuelve como lateral, fue improvisado como relevo de Alba en Italia. En Albania se quedó a la sombra. Tampoco compareció el otro defensor derecho, Carvajal, sustituido por Thiago. El seleccionador limitó la zaga a Sergio Ramos, muy volcado a la derecha, Piqué y el propio Monreal, con Busquets de centinela para las coberturas. Un equipo dispuesto para colonizar el juego, para embotellar a los albaneses, en las cuerdas toda la noche. Así fue desde el primer suspiro. Grapada la pelota, y con mucha libertad de movimientos para Thiago, Iniesta, Silva y Koke, el partido solo tuvo una dirección. Como ya sucediera en Turín, a España le tocaba derribar un muro, aunque con peores picadores enfrente.

No son pocos los adversarios ante los que la Roja precisa tirar de fórceps. Hasta en sus mejores tiempos fue una selección con más pelota que gol. El cuento no ha cambiado. El peso recae en el ingenio y la sutilidad de sus volantes. Diego Costa, el atacante puro, es un futbolista distinguido a campo abierto. En los barracones rivales queda enladrillado. Durante 55 minutos, el asunto no fue una excepción frente al entusiasta grupo de albaneses que ha reclutado De Biasi por todos los rincones. Hasta que una pifia del meta Berisha le abrió el gol de par en par. Con sus defensas de salida, el portero despejó con la uña, el balón cayó a pies de Vitolo, que combinó con Silva y el canario hizo una concesión a Diego Costa, que necesita todos los auxilios posibles. Frente a una retaguardia desamparada por su guardameta, el ariete del Chelsea cazó el tanto a puerta vacía.

Hasta dar en la diana, al conjunto español le faltó precisión para el pase terminal. Frente a tanto piquete local, la trama requería paciencia, rumiar el choque para deshacer los nudos. Los centrocampistas se asociaron bien, con constantes permutas, sin más referencias fijas para los albaneses que la de Diego Costa, anidado en la zona central del ataque. De dos buenas combinaciones llegaron las dos mejores ocasiones del primer tramo. Berisha, mejor con las manos que con los pies, evitó los remates de Koke y Vitolo. También tuvo un sencillo cabezazo Costa, pero apenas rebañó el balón.

Nada alteró Lopetegui en el intermedio. Las mismas constantes hasta el gol de Costa. Albania no tenía plan b, así que mantuvo el hormigón incluso en desventaja. Pese a su envite en la reciente Eurocopa de Francia, aún es una selección muy chata. Si el pase a la red de Diego Costa la dejó al borde del colapso, Nolito le dio la puntilla definitiva. Relevo de Vitolo, el andaluz hace tiempo que se abrió camino al gol por la misma vía. La vía que tanto exploró con éxito el francés Henry. En ese trance no hay mejor sucesor del galo que Nolito. Tal que Henry, se infiltra en el área desde la izquierda y se perfila para el remate combado con la pierna derecha. Dos especialistas en el disparo arqueado, suerte que manejan de maravilla. Así llegó el segundo azote español. Un gol genuino de Nolito. Un tanto para liquidar el partido. Con todo hecho, en un campo cada vez más enfangado y bajo un aguacero solo un sobresalto final. A la lesión de Alba en Italia se sumó la de Sergio Ramos, retirado por molestias en la rodilla izquierda. Las únicas pesadumbres de estos dos parciales rumbo a Rusia cerrados con buena nota y cuatro puntos para el optimismo. Un estirón tras sus dos salidas más difíciles.

 

España derriba un muro y da un golpe de efecto al grupo

La selección española se reencontró con el triunfo en Albania, donde ganó con tantos de Diego Costa y Nolito.

La selección española se reencontró con el triunfo en Albania, donde derribó el muro defensivo local con tantos de Diego Costa y Nolito, para arrebatar el liderato a su rival tras un ejercicio de paciencia con premio (0-2) y que pudo ser mayor si Italia no hubiese ganado al final.

El dominio sin pegada de Turín dejó aspectos a pulir en una nueva salida dura a Shkoder. Julen Lopetegui es uno de esos técnicos de la nueva hornada estudiosos del fútbol hasta casi la obsesión. Ensaya variantes tácticas para modificar sobre la marcha.

Ante Albania esperaba un rival encerrado, líneas juntas y pocos espacios. No le tembló el pulso para comenzar con defensa de tres en un giro de tuerca más. Ramos recordaba viejos tiempos con incorporaciones en la banda derecha y Monreal caía a la izquierda.


La atención debía de ser máxima en el repliegue. Las ayudas de Busquets al central rápidas en fase defensiva en los pocos segundos que España no tenía la posesión. Llegó a alcanzar el 85%, quizás con demasiados jugadores de un mismo perfil. Koke, Thiago, Iniesta y Silva extienden un estilo pero representan lo mismo.

El control fue total pero tras perdonar las pocas ocasiones que concedió el rival en el primer acto, hacía falta acierto para no entrar en un bucle.

Albania no tuvo complejos para encerrarse con defensa de cinco en su terreno. Si lo había hecho Italia de local, con empate final, su idea se reforzaba aún más. España necesitaba velocidad y verticalidad para conectar con Diego Costa, atrapado en una telaraña de centrales.

La consigna del italiano Di Biasi, entrenador de Albania, era clara. Cuando su equipo tuvo el balón salió disparada con fútbol directo. La ausencia de laterales en la Roja dejaba las bandas por explotar.
Para España, el partido era un ejercicio de paciencia. Cuando no derriba el muro rival pronto, se ve obligado a insistir intentando no perder su estilo cayendo en balones largos a la nada.

Berisha mantuvo en pie a su selección con dos grandes intervenciones. Koke se asoció con Diego Costa y la dejada de tacón la chutó el centrocampista rojiblanco para provocar la primera parada del meta local. Se lucía también a los 18 minutos con una estirada al disparo de Vitolo desde la frontal, con rosca tras dejada de Thiago.

Albania se asfixiaba ante la presión, sin salida de balón y se jugaba todo a un exceso de confianza español. Un error de Busquets en la salida de balón levantaba el ánimo a la fiel afición local, que disfruta del momento de su selección tras jugar la Eurocopa. Cuando pasaban el centro del campo explotaba la fiesta.

Koke caía a la izquierda y Vitolo a la derecha. Cambiaban de banda buscando mayor protagonismo mientras Iniesta intentaba trazar espacios con paredes. Su tarea era complicada y Thiago acabó mostrando su calidad en balones picados a la espalda de la defensa rival con el exterior de su pie.

Costa perdonó un cabezazo a pase de Ramos y la única llegada de Albania, que no tiró a la puerta de De Gea en todo el partido, llegó en un contragolpe que culminó Roshi con un disparo al lateral de la red. Fueron los únicos momentos, en el final del primer acto, cuando España se precipitó con balones en largo y disparos desviados tras rechaces. Era un asedio con los albaneses despejando como podían cada ataque encerrados en su área.

El guión se repetiría en la segunda mitad con la diferencia del acierto en el remate español. Piqué volvió a tener la primera, pero remató a las manos de Berisha, antes de que España pasase factura al único error grave de su rival. De un mal saque de puerta salió el pase de Vitolo a Silva y la generosidad del isleño para regalar el tanto a Diego Costa. Premio a su lucha incansable. Fin a un nuevo debate en torno a su figura.

En diez minutos la Roja encontraba el premio tan buscado y con el marcador a favor no cambió su idea. Fue a por más y lo consiguió con rapidez. Nolito, recién entrado al partido, porfió un balón y con calidad puso su disparo cruzado ajustado al poste. Era la sentencia. El fin de un partido durísimo precedido de diluvio y que tuvo su fin tras un aguacero, un susto con lesión de Ramos y el paseo final con la bonita ovación de la afición albanesa al maestro Iniesta.

PARTIDO Nº 665 ITALIA 1-1 ESPAÑA (6-10-2016)

PARTIDO Nº 665 ITALIA 1-1 ESPAÑA (6-10-2016)

 

 

 

ITALIA

Partido 665

  

ESPAÑA

 

 1-1

1-1, m.82: De Rossi

Clasificación Mundial 2018

6 Octubre 2016

Turín

Estadio: Juventus Stadium

0-1, m.55: Vitolo

Ficha técnica:

1 - Italia: Buffon; Barzagli, Bonucci, Romagnoli; Florenzi, Montolivo (Bonaventura, m.30), De Rossi, Parolo (Belotti, m.76), De Sciglio; Eder y Pellé (Inmobile, m.59).

1 - España: De Gea, Carvajal, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba (Nacho, m.22), Busquets, Koke, Iniesta, Silva, Vitolo (Thiago, m.84) y Diego Costa (Morata, m.67).

Goles: 0-1, m.55: Vitolo. 1-1, m.82: De Rossi.

Árbitro: Felix Brych (GER). Amonestó a Parolo (49) y Bonaventura (63) y Bonucci (86) por Italia; y a Busquets (27), Vitolo (44), Diego Costa (45), Ramos (75) y Piqué (85) por España.

Incidencias: encuentro correspondiente a la segunda jornada de la fase de clasificación al Mundial 2018, celebrado en el Juventus Stadium ante la presencia de 37.000 espectadores. Daniele De Rossi fue galardonado por UEFA tras superar el centenar de partidos con Italia. 

Italia 1-1 España

36 % Posesión 64 %
0 remates poste 0
1 remates a puerta 3
2 remates paradas 0
5 remates fuera 3
1 remates otros 7
3 tarjetas amarillas 5
0 tarjetas rojas 0
14 faltas recibidas 17
17 faltas cometidas 14
68 balones perdidos 77
47 balones recuperados 46
3 fueras de juego 4
1 penalties 0
9 intervenciones portero 4

​Un empate (1-1) que sabe a poco en Turín

Vitolo adelantó (55’) a España, aprovechando un gran error de Buffon, y De Rossi empató (81’), de penalti discutido. Enormemente superior en el primer tiempo, la selección sufrió en el último tramo del partido ante una Italia recobrada

En el 36º partido entre las selecciones de España e Italia, desde el primero en Amberes (1920) hasta el de esta noche en Turin (2016), diez triunfos para los nuestros en esa vieja cuenta14 empates y 11 derrotas, 38 goles a favor y 40 en contra, o sea, mayor igualdad imposible, se ha ido escribiendo parte de la historia de nuestro fútbol. Y del de los “azzurri”. Tanta historia ha dado paso a sucesos “luctuosos” como el de la derrota enormemente injusta en el segundo partido frente a Italia (Mundial de 1934), la goleada (7-1) de dos años antes en Amsterdam, las duras más que maduras en el de EE UU (1994) y la caída en octavos en la pasada EURO (2016), pero, también, a glorias que nunca se olvidarán como el 4-0 de la final de la EURO (2012) y otras victorias menores, pero no por ello menos saludables ante los italianos, un feroz enemigo en todos los sentidos y en cualquier momento.

    Esta noche, en Turín, en el flamante estadio de la “Juve”, Italia y España han empezado a librar su particular lucha por la primera plaza del grupo pre Mundial que conducirá directamente al Mundial de Rusia 2018. No parece haber más batalla por ese honor que la tengan que dirimir unos y otros, mirando de reojo a Albania, próximo adversario de España, el domingo, pues no hay “milagro” a la vista que convierta a los otros acompañantes del grupo, Lieechtenstein, Israel y Macedonia en más que meros observadores de cuanto ocurra, que no es poco. Ante la disyuntiva de la gran importancia del choque, encarado como uno de altísima importancia, más allá incluso de la lucha por la clasificación, pues siempre tenemos cuentas pendientes, el de la selección en Turín se saldó con un buen empate. Un empate corto para sus valores, pero…

En la noche del 36º duelo entre grandes, en la que una parte del camino que lleva a Rusia había de ser desbrozado de espinas, Italia, cinco defensas en línea, Florenzi, Barzagli, Bonucci, Romagnoli, De Sciglio, llámese como se quiera, quizás miedo, jugó a la espera de lo que hiciera España, más diestra con el balón en los pies, que manejó, abusando de su superioridad en la materia, refugiada la “azzurra” en su madriguera, dueños Silva e Iniesta de la construcción y recuperación, del tener y saber distribuir, incluso del llegar. Una acción entre ambos a los 13 minutos, una acción bellísima, por cierto, que remató mal el mago de Fuentealbilla fue la llamada de atención de lo que era, sencilla y claramente, gran muestra de un equipo muy superior.

      Listo como el hambre, Iniesta ya se había ganado al millar de Erasmus que no habían dejado de aclamarle y a los miles de aficionados italianos que acudieron al campo. Un “tifoso” sabe de fútbol como el que más. Los “tifosi” se han pasado toda una vida disfrutando de los mejores futbolistas y de su conocimiento y gusto no se puede dudar. No podían sorprender, pues, susmurmullos de sincera admiración en los recortes de Andrés, en su suavidad y, a la vez, diligencia para salir con el balón jugado, en su manera de acariciarlo al pasarlo. En un país en el que se paga tanto por la belleza y en el que tanto abunda, Iniesta emergió como un cicerone, marcando sobre líneas imaginarias por dónde debía transcurrir el balón que había de perseguir el resto.Una delicia para todos.

 A los 24’, España, que había llegado con gran frecuencia y suficiencia, aunque falta de un remate certero, rozó la diana en una de esas jugadas que tiempo atrás jamás habrías sido posible: cabezazo de Ramos para otro de Piqué. De la cabeza de Gerard salió manso, no obstante, a las manos del cuarentón Buffon, pero esa era la muestra de que España podía aparecer con todo. Refugiada en su trinchera, Italia buscó sin suerte algún contragolpe rápido y animarse con alguna aspereza de Pellé, que se las tuvo un par de veces con Sergio Ramos. Nada que ver con el fortísimo, tenaz y ambicioso enemigo que nos echó de Francia. Tampoco era el mismo su adversario, es verdad. A los 40’ de juego, España tenía un 76% de posesión de balón e Italia, un 24%.  Los números no engañan. Dos tarjetas consecutivas a Vitolo y Costa hicieron resurgir los ánimos de los aficionados al filo del descanso. A falta de otras cosas que celebrar con eso les bastaba. Uno puede conformarse así cuando no hay más de lo que echar mano o en lo que confiar.

    Una desgracia de Italia, nada más injusto que fuera Buffon (55’) quien la cometiera, saliendo a golpear fuera del área con el pie un balón sin conseguirlo en un pase muy vertical, adelantó a España. Vitolo aprovechó el enorme agujero del gran Gianluigi para obtener la ventaja que se había merecido de largo en el primer período. Ni un solo aficionado italiano alzó una voz contra su formidable guardameta, perdida la “squadra azzurra” en eso a veces tan escaso, a veces tan valioso, que es la voluntariedad. No disfrutaba España, es cierto, del dominio apabullante del primer período, más fatigado Iniesta, más impreciso Silva, jugándoselo todo a una carta la “azul”. Pero aún desde esa incomodidad, Vitolo volvió a tener en sus botas otro remate ganador a los 67’. Se presentó solo ante Buffon, pero, esta vez, la salida de Gianluigi le llevó a mandar el balón junto al poste derecho.

España tuvo que echar mano de todo su vigor y conocimientos para apaciguar a la briosa Italia del último cuarto de partido y ahí emergió mucho de lo bueno de esta selección, formidables los laterales, muy seguros los centrales, enormemente presente Koke. No era tiempo para virguerías sino para futbolistas enteros, de cuerpo y alma, de los que no se achican, tiempo para  dejarse la piel y partirse la cara si era preciso, que lo fue. A pesar de ello igualó, de penalti, De Rossi a los 81’, tras señalar el árbitro que se sacara de puerta y cambiar de opinión tras consultar con uno de sus auxiliares. Los “tifosi” se dieron por satisfecho. Visto durante mucho tiempo lo que se había visto, las tablas hasta les parecieron bien.

No fue el punto lo que mereció España. Mereció más porque fue más equipo más tiempo, porque llegó más y mejor, porque jugó, sencillamente, muy por encima de su rival durante una hora larga. Pero el fútbol es así y tampoco puede decirse que Italia se rindiera a su superioridad. Valiente, fuerte y entera, aunque inferior, llegó hasta la igualada, que es mejor para España que para ella. Es lo que tienen los empates de los visitantes.

Un gol a favor destempla a España frente a Italia

Con una buena primera hora, La Roja se agrieta tras un tanto de Vitolo por una pifia

de Buffon. El asalto final permite empatar a un rival que tiró de nervio y valentía

Tan diabólico es el fútbol, que un gol favorable puede fundir a un equipo, destemplarle. Le ocurrió a España, gobernanta y altiva hasta que Vitolo le puso en ventaja. Ni pío había dicho Italia hasta entonces, sometida por una Roja que la arrugó en todas las zonas del campo. La selección local se limitó al dique delante de su portero, sin otro dictado. Pero en desventaja se soltó la correa y con un asalto final con más nervio y valentía redujo el tanto español. El cuadro de Lopetegui se quedó a medias. Su destacada actuación previa a la diana de Vitolo quedó empañada por su mala administración final. Con la lección aprendida en la reciente Eurocopa de Francia, esta vez, durante casi una hora, se aplicó mucho mejor La Roja. Bien estudiada Italia, los chicos de Lopetegui se desplegaron al segundo con un extraordinario timbre de autoridad. Sin chácharas, el equipo español se propuso sin demora colonizar a su rival, invadir su campo, bloquear su inicio del juego desde los centrales. Tampoco se olvidó de los laterales de laazzurra, que tantas veces ventilan a su selección, aunque sea con pelotazos al vuelo para Pelle, una pértiga, o el más liviano Eder, más velocista. Carvajal, Alba y, luego, Nacho les apretaron en su propia sala de máquinas.

Con Italia encapsulada, tal era el órdago que, en el primer tiempo, España apenas bajaba del 75% de posesión, con la pelota imantada por Iniesta y Silva, tipos de trazo gemelar, de fútbol telescópico. Junto a Koke, gente capaz de que un partido se vuelva un solo. Así fue a lo largo de casi una hora, en la que a los visitantes solo les faltó algo de pólvora. Nunca es fácil dinamitar a los italianos, pero esta clarividente España no tuvo picante. Blindado Buffon por su muchedumbre defensiva, Diego Costa nunca fue el punto final, reducido a trifulcas que le pudieron acarrear la expulsión. Una jornada más, con España muchos truenos y poca eficacia. Con Iniesta y Silva al mando en la zona frontal y Vitolo con el remo por todo el frente de ataque, La Roja se frenó ante el capitán italiano, el eterno Buffon, al que apenas dio la lata Piqué con un par de cabezazos. El zaguero catalán está en plena efervescencia, cuajado, maduro como nunca. Piquenbauer a veces, Piquepuyi en otras ocasiones. Talento y brío por igual.

Contra las cuerdas Italia, hasta el bingo de Vitolo, no hubo español que aflojara, con y sin balón. Una conjura sin disidencias. La Roja procuró concluir cada jugada y en caso de pérdidas, muy pocas, se remangó de inmediato para mantener cosido su adversario, que no olió a De Gea hasta que caía el telón del primer acto. Y poca cosa, dos amagos de ataque que concluyeron sin fogueo.España se fue al intermedio con una indiscutible sensación de superioridad en el juego, no en la pegada. Todo un riesgo cuando hay que medirse con Italia, a la que toda la vida le fue de maravilla el papel de sufriente. Da el igual el devenir del choque, no se desordena jamás, no tirita cuando se vio agobiada. Mientras, confía en que el curso del juego le ofrecerá una rendija para la puntilla. Pero en esta oportunidad, de forma sorprendente, fue Italia quien antes dio vida a su contrario. Buffon, fiable donde los haya, pegó una patada al viento y dejó la puerta de par en par para Vitolo, que, tras un estupendo pase de Busquets con precisión de cirujano, llegó a la carrera por la ruta central. Con el meta italiano maldiciendo sus pies, el canario, futbolista que barre varios sectores del campo, para el que no basta un solo radar, acostó la pelota en la red. Un gol de traca que produjo que uno y otro gestionaran de otra manera el tiempo restante.

La pifia del grandioso Buffon, que no mereció reproche alguno de su grada, que le venera por millones de motivos, hizo subir el volumen a Italia, necesitada de un arreón. Como el fútbol es un estado de ánimo, con urgencias a la vista, el equipo de Ventura dio un paso al frente. De repente, con el agua al cuello, se acercó algo a la versión de la Eurocopa. Sus puntas se fueron contra Ramos y Piqué, y todos soltaron amarras. Fatal para La Roja, a la que Italia destiñó con unos minutos de impulso. Los jugadores de Lopetegui ya no supieron administrar el balón, el equipo se agrietó y con más energía que fútbol, el cuadro azzurro encontró consuelo con un penalti para debatir de Sergio Ramos a Eder que el árbitro se pensó y se pensó. Un asistente lo dio validez y De Rossi empató. En su gran cita rumbo a Rusia 2018, España acabó retorcida por un gol a favor. Para hacérselo mirar. Guiños del fútbol y sus ilógicas.

 

Convocatoria Selección Española Octubre 2016

Convocatoria Selección Española Octubre 2016

Convocatoria Selección Española Octubre 2016

Julen Lopetegui ha dado la lista de jugadores convocados para los siguientes compromisos de la Selección española. Los nuestros jugarán el 6 de octubre en Turin ante Italia y el 9 en Shkoder frente a Albania

CONVOCATORIA

JugadorClub
Sergio Rico Sevilla FC
David De GeaManchester United
Pepe Reina SSC Napoli
NachoReal Madrid CF
Jordi AlbaFC Barcelona
CarvajalReal Madrid CF
Sergio RamosReal Madrid CF
PiquéFC Barcelona
Javi MartínezBayern Munchen
BusquetsFC Barcelona
KokeC.Atlético de Madrid
SaúlC.Atlético de Madrid
Sergi RobertoFC Barcelona
ThiagoBayern Munchen
IniestaFC Barcelona
SilvaManchester City
NolitoManchester City
Lucas VázquezReal Madrid CF
Diego Costa Chelsea FC
MorataReal Madrid CF
VitoloSevilla FC
CallejónSSC Napoli
IscoReal Madrid CF

PARTIDO Nº 664 ESPAÑA 8-0 LIECHTENSTEIN (5-9-2016)

PARTIDO Nº 664 ESPAÑA 8-0 LIECHTENSTEIN (5-9-2016)

 

 ESPAÑA

Partido 664

  LIECHTENSTEIN

 8-0

1-0. M. 10. Diego Costa.

2-0. M. 55. Sergi Roberto.

3-0. M. 59. Silva.

4-0. M. 60. Vitolo.

5-0. M. 66. Diego Costa.

6-0. M. 82. Morata.

7-0. M. 83. Morata.

8-0. M. 90. Silva

Clasificación Mundial 2018

5 Septiembre 2016

León

Estadio: Estadio Municipal Reino de León

 

Ficha Tecnica

España: De Gea; Jordi Alba, Piqué, Sergio Ramos, Sergi Roberto; Koke, Busquets, Thiago (Nolito, m. 46); Vitolo (Asensio, m. 79), Diego Costa (Morata, m. 68) y Silva.

Liechtenstein: Jehle; Rechsteiner (Yildiz, m. 70), Polverino, Kaufmann, Göppel; Salanovic (Wolfinger, m. 77), Büchel, Wieser, Büchel, Burgmeier; y Hasler.

Goles: 1-0. M. 10. Diego Costa. 2-0. M. 55. Sergi Roberto. 3-0. M. 59. Silva. 4-0. M. 60. Vitolo. 5-0. M. 66. Diego Costa. 6-0. M. 82. Morata. 7-0. M. 83. Morata. 8-0. M. 90. Silva.

Árbitro: Simon Lee Evans (Gales). Mostró tarjeta amarilla a Kauffman, Polverino y Hasler.

Reyno de León. Unos 13.000 espectadores 

España 8-0 Liechestein

75 % Posesión 25 %
2 remates poste 0
14 remates a puerta 0
0 remates paradas 5
8 remates fuera 0
4 remates otros 1
0 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 0
10 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 10
58 balones perdidos 96
68 balones recuperados 36
5 fueras de juego 1
0 penalties 0
2 intervenciones portero 16

Monólogo y tunda de España a Liechtenstein

La Roja, guiada otra vez por un gran Silva, despacha a su débil rival en una arrolladora segunda parte

Con un monólogo y una tunda concretada en el segundo tiempo, España despachó a la débil Liechtenstein. Hizo lo que tenía que hacer ante una selección muy inferior. Marcó las distancias y la realidad que separaba a una y otra para iniciar firme su camino al Mundial de Rusia. Esos ocho goles le pueden servir para deshacer un hipotético desempate por esa primera plaza que otorga el billete directo o por la segunda que da opción a la repesca.

A veces, hay partidos que se identifican desde la primera jugada. Dio el silbatazo inicial el colegiado y España estuvo tocando durante más de un minuto la pelota, escudriñando por dónde encontrar un agujero con toda Liechtenstein metido en su campo. La diferencia entre una y otra selección deparó ese monólogo, a veces anodino, en el primer tiempo, pero demoledor cuando Liechtenstein se derrumbó, agotada ya de correr detrás del balón. La semiprofesional selección centroeuropea no tuvo otra intención que tratar de realizar un ejercicio defensivo y físico para salir lo menos trasquilada posible de León. Ese amontonamiento de jugadores frente a su portero dejó el partido para filtradores de pases, giros y cambios de dirección en espacios reducidos y cinturas eléctricas. Es decir, la noche era para Silva y así lo entendió.

El canario asumió de inicio la responsabilidad de cuartear a la esforzada Liechtenstein revoloteando entre líneas por toda la mediapunta. Enganchó varios regates en menos de un metro que hicieron las delicias de la grada. Agarrada al burbujeo encarador de Silva, España cargó contra el área de Liechtenstein y abrió el melón con rapidez. Una falta lateral cometida sobre Jordi Alba la lanzó Koke cerrada para que Diego Costa la desviara con una media peinada de cabeza. La prontitud del tanto pareció anunciar una goleada funcionarial ya en el primer tiempo. No fue así.

Toque y toque

 España volvió a encontrarse con ese tipo de partidos en los que con el toque desgasta más al contrario físicamente que producción ofensiva real genera. Liechtenstein no se iba a mover de su planteamiento ni con un gol en contra ni con un saco. Ese tipo de partidos pone en cuestión la utilización de delanteros que juegan al espacio como Diego Costa o Morata. En realidad, el estilo y esos planteamientos ultradefensivos condenan tanto a los delanteros como Costa como a los de otros perfiles. Negredo, Llorente, Soldado o Urzaiz pueden dar fe de ello. Todos han pasado por ahí y todos fueron en muchas ocasiones meros observadores de cadenas interminables de pases a la búsqueda de una rendija definitiva.

Ese exceso de dominio también termina por caer en la rutina del pase. No exploró España el disparo lejano en todo el primer tiempo, un mal que no resuelve el fútbol español, y tampoco todo lo que pedía el partido las bandas. Le costó ver que la solución estaba en los costados, en el desborde y en el uno contra uno. Ahí fue creciendo Vitolo y con él una mayor profundidad que deparó un par de ocasiones. La más clara una de Koke, en una jugada de estrategia que le dejó solo en la frontal. El volante Atlético primero le pegó al aire y su segundo remate, mordido, y el rechace que cazó Busquets los sacó un defensa de Liechtenstein bajo palos.

Lopetegui debió ver claro la necesidad de abrir más el campo y a la vez generar más superioridades por dentro. Dejó a Thiago en el banquillo, dio entrada a Nolito y subió a Sergi Roberto al centro del campo para pasar a jugar con una defensa de tres compuesta por Alba, Piqué y Ramos. Con ese nuevo dibujo y agarrada de nuevo a Silva, Liechtenstein ya se derritió por completo. Los goles empezaron a caer con naturalidad. Primero fue Sergi Roberto, que interpretó muy bien un movimiento hacia adentro para recoger un pase filtrado de Nolito y superar la salida de Jehel por bajo. El azulgrana se va confirmando como ese jugador versátil impagable para sus entrenadores.

Silva hizo el tercero para culminar dos partidos en los que ha cogido los mismos galones que ya apuntó en la Eurocopa. Lopetegui le ha dado los 180 minutos para llenarle el depósito de su confianza. Vitolo, que ya convertía una y otra vez a su par en un guiñapo firmó el cuarto. Ya con Liechtenstein totalmente deshecha y mareada, Costa también se permitió marcar otro gol para la autoestima. En esa puja que van a mantener por la titularidad, Morata le igualó los dos goles a Costa en apenas tres minutos y Silva cerró la tunda. Con Italia y Albania en octubre no será igual.

CRÓNICA | España, en un santiamén: 8-0

La selección, que solo marcó un gol (Costa) en un primer tiempo anodino, se desmelenó en el segundo con tres dianas (Sergi Roberto, Silva y Vitolo) entre el minuto 54 y el 59

El equipo volvió a mostrar una cara muy ilusionante en cuanto apretó el acelerador: Costa hizo el segundo de los suyos y Morata dos espléndidos nada más saltar al campo. Silva selló la masacre.

Es generalmente verdad aquello de que en el fútbol actual se sigue una natural tendencia al equilibrio entre países. No se da en todos los casos, pero lo evidencian los resultados. Sobreviven, sin embargo, selecciones para las que alcanzar a echarle un pulso a las mejores resulta una tarea tan ardua como inútil. Valgan como ejemplo un par de frases de lo más irónicas del seleccionador de Liechtenstein y de uno de sus jugadores. Dijo el primero que “no juega Iniesta, ganamos” y corroboró el segundo, afirmando, entre sonrisas,  que “cuando acabe el partido, seguro que los españoles se pegan por nuestras camisetas”.

No hay lugar en estos tiempos ni para lo uno ni para lo otro. Liechtenstein se había enfrentado seis veces a España, aquí y allí, con un saldo aterrador: seis derrotas, 23 goles encajados, ninguno marcado. Esas cifras tan esclarecedoras prueban la enorme distancia entre su fútbol y la evidencia de que sigue habiendo “cenicientas” en este fútbol, viajeros infatigables de la fe en un futuro mejor,  jóvenes voluntariosos en pos de una gloria que no les llega, en fin, equipos que solo pueden echarse en un sofá y soñar con tiempos mejores que no asoman. Todavía.

Con la misma cara de equipo que el que saltó al campo en Heysel, salvo Costa, que en el Reino de León ofició de titular, y Sergi Roberto, que ocupó la banda de Carvajal, como si ya Lopetegui estuviese cerca de la diana del equipo o del casi equipo que busca por pronto que resulte, España no tardó ni un suspiro en darse cuenta de a lo que llegaba Liechtenstein: cuatro jugadores atrás, cinco un poco por delante de ellos y uno sin llegar a pisar el medio campo. Una barrera natural y numerosa tan rudimentaria como voluntariosa, pero barrera, al fin y al cabo.

A España le costó hallar el pulso a lo que los obstáculos requerían y la intensidad para evitarlos de un plumazo. Superar a un equipo que defiende con todo lo que tiene requiere de ciertas manijas que no siempre funcionan cuando hay tanto que eludir. No lo logró la selección hasta el saque de una falta lateral a los 10 minutos de partido. La botó Koke y la peinó de cabeza Costa, superando los intentos de Piqué y Ramos que habían acudido a ejecutar la mejor de sus opciones defensivas. La diana del ariete fuemultitudinariamente celebrada por sus compañeros. Llevaba mucho tiempo buscándola. Demasiado.

Liechtenstein no modificó su actitud, loable se mire como se mire, a pesar de la diana. Qué más les da a ellos que les hagan uno o tres siempre que las cifras sean razonablemente honorables. Así que el partido siguió el guión marcado desde que se supo el enfrentamiento y el curso de los primeros minutos. Busquets se apoderó del medio campo; Ramos y Piqué se situaron en la línea central; Koke y Alba percutieron por la izquierda; Silva, más trabado que en Bruselas,  porque esta vez había muchos más adversarios, aunque fueran de inferior calidad, buscó los espacios interiores y Thiago, a su diestra, el pase largo para abrir el juego. A los 15’, Lopetegui cambió de bandas a Koke y Vitolo. España dominaba, mandaba en el marcador, pero no lucía en un duelo sin tensión. Son cosas que pueden suceder cuando un equipo se enfrenta a un enemigo claramente inferior que basa su destino en la tarea enormemente sacrificada de una muchedumbre de defensores, de discreto nivel, y hasta asfixiados por el calor, pero muchedumbre.

Cerrados los espacios defensivos interiores de Liechtenstein y sin salida España por los exteriores, a los 34’ Liechtenstein se permitió el lujo no ya de avanzar, sino de sacar un córner, sorprendido Alba. Era una noticia en un duelo marcado por la distancia, pero menguante en juego y sin que la selección acertara a imponer el ritmo preciso, bien por el número de adversarios con los que se topaba, bien por sus imprecisiones que condujeron a un fútbol deshilachado, bien por el apagón de Silva… O por los calores de la noche. O por todo ello. El caso es que a excepción de una jugada larga con remates varios allá por los 40’ el cancerbero de Liechtenstein apenas pasó apuros. ¡Quién se lo iba a haber dicho a la hora de la siesta!

Lopetegui  trató de remediar, consiguiéndolo, la falta de explosividad del equipo reforzando el ataque aún a costa de sacrificar a Thiago. Entró Nolito en banda izquierda, con lo que se formó un tridente compuesto por el gaditano, Costa y Vitolo. A los 51’, Koke estrelló en la cruceta del portal visitante un balón a saque de falta, aviso de los vientos que soplarían a partir de ese instante. El cambio aportó más vigor ofensivo, el equipo español pisó el acelerador y todo eso se tradujo en más y más continuados peligros. Nada que pudiera sorprender si acaso por la tardanza. A los 54’ Sergi Roberto aprovechó un balón vertical para lograr el segundo tanto, burlando la salida del portero; a los 58’, Silva remachó un pase de Vitolo sobre la misma línea de gol y uno más tarde, a los 59’, fue este el que hizo el cuarto a puerta vacía. Es decir, un santiamén bastó para poner a cada uno en su sitio. A los 65’, Costa volvió a demostrar su hambre: recogió un balón dentro del área, quebró a su tibio marcador, remató con la izquierda, desvió el cuero el guardameta de Liechtenstein y él mismo lo cabeceó al fondo del marco. La manita. La aparición felicísima de Morata no hizo otra cosa que disparar las diferencias. En dos minutos marcó dos espléndidos goles marca de la casa. Silva selló la masacre. 

El duelo entre el gigantes y el que aspiraba a ser mata gigantes acabó como tenía que acabar. Ni hubo sorpresa en el Reino de León, ni Liechtenstein ha subido uno solo de los peldaños que pueden acercarle a lo inaccesible, esto es, España. Sin estridencias al principio, con la contundencia y el estrépito precisos cuando debía mostrarlos, la selección de Lopetegui obtuvo sus tres primeros puntos de la fase de clasificación para el Mundial 2018 con un segundo tiempo muy ilusionante. Estaba escrito hace mucho. Hay cosas que, por mucho tiempo, nada va a cambiar.

 








PARTIDO Nº 663 BELGICA 0-2 ESPAÑA (1-9-2016)

PARTIDO Nº 663 BELGICA 0-2 ESPAÑA (1-9-2016)

 

BELGICA

Partido 662



Corea S.
ESPAÑA
 X-XEspaña

 

 

Amistoso

1 Septiembre 2016

Bruselas

Estadio:Rey Balduino

 

0-1, m.33: Silva.

 0-2, m.62: Silva, de penalti

Ficha técnica:

0 - Bélgica: Courtois; Meunier, Alderweireld, Vertonghen, Jordan Lukaku; Nainggolan (Dembélé, m.46), Witsel; De Bruyne (Defour, m.87); Carrasco (Mirallas, m.77), Hazard; y Origi (Romelu Lukaku, m.67).

2 - España: De Gea; Carvajal (Sergi Roberto, m.85), Piqué (Bartra, m.59), Sergio Ramos, Jordi Alba (Azpilicueta, m.59); Busquets, Koke, Thiago; Vitolo (Saúl, m.75), Silva (Lucas Vázquez, m.75) y Morata (Diego Costa, m.27).

Goles: 0-1, m.33: Silva. 0-2, m.62: Silva, de penalti.
Árbitro: Benoit Bastien (Francia).

Incidencias: encuentro amistoso disputado en el estadio Rey Balduino de Bruselas ante unos 38.000 espectadores.

 

Belgica 0-2 España

37 % Posesión 63 %
0 remates poste 0
1 remates a puerta 4
2 remates paradas 1
2 remates fuera 4
0 remates otros 2
0 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
7 faltas recibidas 11
11 faltas cometidas 7
74 balones perdidos 68
37 balones recuperados 50
2 fueras de juego 4
0 penalties 1
9 intervenciones portero 8

Debut Jugador Selección nº 773

Nombre: Saúl Ñíguez Esclápez (Atletico de Madrid)

 

 

El primer brindis de Lopetegui

España se luce en el estreno del técnico con victoria con dos goles de Silva y buen juego ante una Bélgica muy chata. Positiva respuesta de Koke, Thiago, Vitolo y Costa

Resplandeció la Roja en un día inolvidable para Julen Lopetegui. El vasco se bautizó con una victoria tan contundente como lucida ante la selección que, según el baremo de la FIFA, es la segunda del mundo. Frente a una buena España, Bélgica fue una birria, un espanto. Lo contrario que el equipo español, que dio un notable tono general en todas las líneas, incluidos los más examinados, Vitolo, Diego Costa, Koke y Thiago. Los cuatro subieron la nota, rescatados los dos primeros tras su ausencia en Francia y lanzados los dos segundos a la titularidad. Acunados por Lopetegui en las categorías inferiores, a Koke y Thiago les toca ahora madurar definitivamente en el campo internacional con el mismo rector.

Evolución, no revolución. Es lo predicado por Lopetegui, matriculado en la Ciudad del Fútbol, muy cerca de Vicente del Bosque. Como es lógico, con solo unas horas de vuelo al frente de La Roja, queda pendiente consolidar el deseado progreso. Para lo que no hará falta tiempo es para certificar que de revuelta nada de nada. Se comprobó con la lista de convocados y se evidenció en Bruselas, donde la partitura fue la habitual, el orden a partir de colonizar la pelota y el centro del campo como zona crucial de tránsito y no como un simple apeadero. Eso sí, de nuevo más producción de juego que remates. Y también hubo alternancias en la presión alta y el repliegue de los cinco volantes junto a los zagueros

Casual o no, ironías de la vida, las mejores señales llegaron por el costado derecho. Por ahí encontró España la primera vía de escape, por la orilla de Carvajal y Vitolo, justo los dos únicos titulares que no tuvieron plaza en la última Eurocopa. El madridista, que era un fijo, por lesión. El canario, que era un aspirante, por decisión del seleccionador. En la capital belga, tras media hora de muermo, con los dos equipos muy chatos, con mucho soldado raso a la vista de los dos técnicos debutantes, fueron Carvajal, que crece, crece y crece cada día, y Vitolo quienes prendieron la mecha. Tras algún amago sin éxito, el lateral filtró un pase estupendo para el sevillista, que dejó tirado a Courtois y conectó con Diego Costa. El ariete no controló el balón, pero su toque impreciso cayó a pies de Silva, que ha arrancado en esta etapa como cerró la anterior. Ya suma 26 goles como internacional. Si ya fue el máximo goleador bajo la tutela de Del Bosque, ya puede decir que lo es con Lopetegui.

A partir del tanto del jugador de City, España le dio un meneo considerable a una decepcionante Bélgica. Con Wilmots o el español Roberto Martínez resulta ser una selección sin alma, sin chicha, funcionarial. Puro garrafón por mucho que aliste a ilustres como Hazard, Carrasco, De Bruyne... Todos hicieron mutis ante su nuevo entrenador. Sus gentes no les perdonaron tanta modorra y se llevaron un considerable abucheo tras no lograr ni un remate, tirito siquiera, ante De Gea, hasta el minuto 82. La nadería, un adversario afeitado, con Hazard a la cabeza.

Bien los secundarios

El primer tanto visitante parasitó aún más a los belgas. Máxime con la crecida de España. Se activaron Thiago y Koke, los nuevos escoltas de Busquets, y a la fiesta se sumó Silva, mientras Vitolo no dejó de desenfocar a Jordan Lukaku, que se las comió todas, incluido el penalti al sevillista que no desaprovechó Silva. Ya desde el primer gol, la Roja le había cogido gusto al partido, había olido la oportunidad de lucirse. Sin arabescos, con ingenio, dominio y eficacia. Silva ya es un clásico, pero chicos como Koke y Thiago, secundarios hasta ahora, nunca han llegado a soltarse con España. Lopetegui les ha dado bola a la primera y, por fin, ninguno sintió la carga. Ambos manejaron el cotarro, con el timbre de autoridad que se les intuye, que fluye con asiduidad en sus equipos.

En el mismo caso que el jugador del Atlético y el del Bayern está Diego Costa, desnortado en su carrera internacional. La lesión de Morata a los veinte minutos, anticipó su entrada al encuentro. Y esta vez no defraudó, sino que selló su mejor partido con la Roja. Courtois, como haría con un cabezazo de Piqué, le privó del gol con una parada con los pies, pero Diego Costa fue Diego Costa. Supo estirar al equipo, fue el incordiante que suele ser y se exprimió como un limón. Esta vez conectó en largo y en corto y siempre se ofreció como solución. Es el Costa que se espera desde hace dos años. Otro guiño positivo para Lopetegui, reforzado sobremanera por el despliegue de sus principales apuestas: Vitolo, Koke, Thiago y el repescado Costa. El debut soñado para cualquiera.

 

España recupera la ilusión con Lopetegui

La Roja supera por 0-2 a Bélgica con un doblete de David Silva.

El inicio de la ’era Lopetegui’ devolvió la ilusión a la selección española, en un esperanzador primer capítulo con la misma base de jugadores y un estilo levemente retocado, que se impuso con claridad a una decepcionante Bélgica gracias a un doblete de David Silva (0-2).

España y Bélgica, dos de las selecciones con mejor gusto futbolístico del planeta, comenzaron una nueva etapa con dos seleccionadores cuya dimensión creció alejados de su país de nacimiento. Julen Lopetegui y Roberto Martínez buscarán imponer el concepto equipo al alto nivel individual del que disponen.

El primer capítulo de ambos tras el disgusto de la Eurocopa apenas mostró cambios. La revolución de Lopetegui no afectó a un once repleto de jugadores que ya contaban con la confianza de Vicente del Bosque.
Como novedades respecto a los que estuvieron en la cita en Francia, Carvajal y Vitolo en la banda derecha. Y en el once más protagonismo para Thiago, el nuevo jefe español en el campo, y plena confianza en Koke.


Son futbolistas que triunfaron con Lopetegui en sus inicios en las categorías inferiores. Los que ahora deben ilusionar con recuperar años de gloria de la Roja. El inicio de partido no fue alentador para España. 
Con posesión pero sin profundidad, ante una Bélgica vertical que por momentos amenazó con ponerse el disfraz de Italia y hacer daño al contraataque.

España plasmó en unos minutos los mismos problemas en el balance defensivo del fatídico día en París. Los belgas se lanzaban en velocidad al ataque cuando recuperaban el balón, con líneas tan adelantadas de la Roja que quedaban al descubierto carencias en el repliegue. La primera llegada supuso un susto para De Gea. Se le escapó el balón de los guantes tras un centro lateral y provocó el disparo de Witsel desde la frontal de área. Llegan nuevos tiempos en la portería. Sin debate y sin la figura de Iker Casillas 16 años después.

Le faltaba imaginación a España mientras se maduraba el partido. Morata lanzó alguna carrera contra el mundo y en la pelea cayó lesionado. Un percance muscular le hizo retirarse en el minuto 23. El regreso de Diego Costa cambió de un plumazo la cara a España. Obcecado en triunfar con la Roja, entró dispuesto a comerse el mundo, a encajar al fin en un equipo que nunca le encontró acomodo.

En su primer balón, un gran detalle técnico, en una contra bien llevada. Cada vez que entró en contacto con el balón se intuyó peligro y Bélgica lo acusó.Fue cuando aparecieron los galones de Thiago, los pases entre líneas y la profundidad de Vitolo. De su acción nació el primer gol. Silva, el centrocampista más goleador de la anterior época, recogió el balón en el punto de penalti y fusiló a la red. Era el primer tanto de la ’era Lopetegui’.

La ventaja en el marcador instaló la comodidad en España. Ya no volvió a sufrir en el resto del partido. Segura con el balón, buscó siempre goles. Ansia de agradar con un fútbol que recuperó nivel. El toque se alternaba con el balón largo. Piqué encontró la carrera de Carvajal a espaldas de la defensa y el lateral pidió penalti tras ser derribado dentro del área.
El centro del campo era la clave. Koke conectaba con todos mientras que Costa seguía su particular lucha por marcar y hasta se le acababa el campo buscando el mejor disparo. Los laterales aparecían en ataque y Bélgica pedía a gritos el descanso.

Hubo aspectos del primer acto que no convencieron a Lopetegui. Los corrigió para evitar la reacción en el regreso al verde de Bélgica. Apareció la presión alta y España encerró a su rival. Courtois salvaba a su selección con la intervención de la noche tras una falta medida de Koke y un testarazo en plancha de Piqué.

Diego Costa ataca arrollando, como a tropezones, con el balón siempre en trayectoria irregular, pero fue un martillo pilón. Su estilo distinto al resto mereció el premio deseado. Busquets encontró un desmarque suyo y en carrera buscó sorprender a su compañero de club, Courtois, por bajo. Le sacó con los pies el esférico y la mirada de complicidad chocó con la de la ansiedad por marcar del delantero hispano-brasileño. No había pasado un minuto cuando de nuevo tuvo una oportunidad de marcar. El centro de Koke lo controlaba largo y aunque se lanzaba para rematar, de nuevo se quedaba con la miel en los labios. Eran minutos de disfrute español.

Vitolo volvía a aparecer para hacer daño a Jordan Lukaku, que se comía el recorte y cometía un claro penalti. La responsabilidad recayó sobre Silva, con Ramos en la lejanía viendo cómo engañaba con el cuerpo y materializaba el segundo. El partido estaba sentenciado.

Bélgica lo intentó hasta el final con más orgullo que fútbol. Los silbidos del antiguo Heysel mostraron la decepción de su afición. Habría sido fiesta en España de haber jugado un duelo de tan alto nivel en casa. Lopetegui en Bruselas como Del Bosque en Copenhague. Un triunfo que devuelve la ilusión.

 

 

Convocatoria Selección Española Septiembre 2016

Convocatoria Selección Española Septiembre 2016

El Seleccionador nacional, Julen Lopetegui, llama a 24 jugadores para los dos compromisos internacionales

En la que es la primera lista de convocados ofrecida por el técnico vasco desde que ocupa el puesto de Seleccionador absoluto,Julen Lopetegui ha convocado a 24 jugadores para los choques ante Bélgica y Liechtenstein.

La Selección Española jugará el próximo jueves 1 de septiembre ante Bélgica en la ciudad de Bruselas un encuentro amistoso de preparación.

Cuatro días más tarde de de Lopetegui recibirán a Liechtenstein en el estadio Reino de León en el primer partido clasificatorio de España en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2017.

La lista completa de convocados es la siguiente:

 

CONVOCATORIA      
Club
Jugador Partidos Goles
Manchester United FC David De Gea 13  
West Ham United FC Adrián San Miguel debut  
SSC Nápoles José Manuel Reina 33  
FC Barcelona Jordi Alba 47 6
Chelsea FC César Azpilicueta 16 0
FC Barcelona Gerard Piqué 81 5
Borussia Dortmund Marc Bartra 10 0
Real Madrid CF Sergio Ramos 136 10
Real Madrid CF Daniel Carvajal 5 0
FC Barcelona Sergi Roberto 1 0
FC Bayern de Múnich Javi Martínez 18 0
FC Barcelona Sergio Busquets 88 2
FC Bayern de Múnich Thiago Alcántara 12 0
Manchester United FC Juan Manuel Mata 40 11
C. Atlético de Madrid SAD Saúl Ñíguez debut  
C. Atlético de Madrid SAD Koke Resurrección 24 0
Sevilla FC  Víctor Machín "Vitolo" 3 0
Manchester City FC David Silva 103 24
Real Madrid CF Lucas Vázquez 2 0
Valencia CF SAD Paco Alcácer 13 6
Real Madrid CF Álvaro Morata 13 6
Real Madrid CF Marco Asensio 1 0
Manchester City FC Manuel Agudo "Nolito" 13 5
Chelsea FC Diego Costa 10 1