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REAL ZARAGOZA 2022/23

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº18 (3.12.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº18 (3.12.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº18 (3.12.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3581

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 2-1 IBIZA

  • JAIR JR 68’
  • Bermejo 90’
  • Juan 33’

Titulares



3 JAIR JR 3 Pascual
5 Jaume   61’ 10 Cenitagoya (C)   84’
10 Bermejo 12 Vazquez   68’
11 VADA   82’ 13 DANIEL FUZATO (P)
13 Raton (P) (C) 15 Juan
14 Serrano   82’ 16 AZEEZ   46’
17 Nieto   89’ 19 Darío   56’
18 Fran Gamez 23 Coke
20 Simeone 27 Garcia
24 Lluis Lopez 28 Camara   84’
28 Mollejo   61’ 29 Ruiz

Sustituciones



28 Mollejo   19 P. MAKHTAR 61’ 16 AZEEZ   20 APPIN 46’
5 Jaume   23 Molina 61’ 19 Darío   17 Sergio 56’
11 VADA   8 Valderrama 82’ 12 Vazquez   9 Nolito 68’
14 Serrano   21 Zapater 82’ 28 Camara   22 Villar 84’
17 Nieto   2 GABI F. 89’ 10 Cenitagoya (C)   11 Shashoua 84’

 

Real Zaragoza 2-1 Ibiza 

75.3 % Posesión 24.7 %
6 remates dentro 3
2 disparos bloqueados 2
2 remates fuera 2
0 disparos recibidos 10
1 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 0
10 faltas recibidas 8
8 faltas cometidas 10
164 perdidas de posesion 140
62 recuperaciones de posesion 63
4 fueras de juego 0
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Agónica y celebrada victoria del Real Zaragoza en el minuto 91 sobre el Ibiza

Escribá logra su primer triunfo como técnico blanquillo tras superar 2-1 al colista, remontando un gol adverso en los últimos 22 minutos con tantos de Jair y Bermejo.

El Real Zaragoza se abrazó de nuevo a la épica para lograr el primer triunfo de la era Escribá, por 2-1 ante el último clasificado, el Ibiza, que estuvo a punto de puntuar en La Romareda y solo capituló pasado ya el minuto 90 tras haber estado en ventaja buena parte del choque. Fue un nuevo partido defectuoso de los zaragocistas que, esta vez, sí encontraron la forma de restaurar sobre la marcha sus muchas carencias y máculas de índole técnico y táctico.

Si se extraen los cinco primeros minutos de partido del resto de la primera parte y se le dan a ver a alguien que no viese el choque entero ni supiera el resultado, hubiera dicho que ganó el Real Zaragoza con comodidad. Porque los de Escribá salieron en tromba, ante un Ibiza timorato, incapaz de combinar tres veces seguidas, que regalaba la pelota siempre. Simeone se coló hasta el palo en el primer minuto y su centro de gol no lo tocó a bocajarro Francho. Hasta cuatro córneres lanzaron los aragoneses, sin ser capaces de inquietar a un activo Fuzato, portero italobrasileño de los baleares. Pero fueron fuegos de artificio. Un engaño al ojo de los más optimistas.

En la primera salida del Ibiza, en un error de Gámez y Lluís López en la ralentizada creación desde atrás (el equipo se pareció mucho al de Carcedo de nuevo), hubo suerte de que Poveda no atinase con el pase de la muerte a Ekain, en el minuto 7. Pero de ese córner forzado por Jair surgió el primer aviso ibicenco. Coke remató de cabeza a placer superando la mala marca de Francho, alto por un palmo. Después, en el segundo saque de esquina de los visitantes, vendría el 0-1 que abrió la caja de los truenos contra el señalado Ratón. Antes, en el 16, Francho remató en el pico del área un balón potable cedido por Gámez y Fuzato rechazo en una buena parada. Y en el 28, en el área blanquilla, Suli superó en velocidad a Nieto (novedad en el once en vez de Fuentes) y, tal vez, fue objeto de penalti por el lateral zaragozano, que González Francés y el VAR no consideraron tal.

Se olisqueaba el lío y llegó en el 32. En el segundo córner contra el Zaragoza, Juan Ibiza cabeceó en el segundo palo, solo, a la red de un atribulado Ratón. Antes, ante la insolvencia del portero local, Grau había dejado rematar al primer ibicenco que acometió el balón. Y Lluís López ni saltó cuando la pelota le llegó a su zona, permitiendo que Juan acabara en gol una jugada de charlotada defensiva que marcó al portero zaragocista a fuego. Los nervios cundieron por todos los rincones de La Romareda. En el cemento y el césped. Ratón casi la lio de nuevo en el 35, dejando pasar por el área chica un centro raso de Ekain que era suyo y Poveda no remachó el 0-2 por un dedo y medio. La bronca en la grada fue mayúscula.

El intermedio fue un bálsamo para un Zaragoza en colapso total. Lento, jugando demasiado en las zonas inertes de Carcedo. Los brillos de Escribá habían desaparecido por completo. Ni un balón con peligro en el área visitante, ni una jugada bien ligada. Nada de nada. La escasas aperturas con intención, sobre Gámez o Bermejo por un lado, sobre Nieto o Simeone por otro, acabaron fatal por la evidente falta de calidad y temple en los centros o pases definitivos. Lo de siempre. No cabe sorprenderse. Lo sorprendente, hace días, es cuando algo acaba correctamente.

Thank you for watching

Tras el descanso, Escribá no movió ficha. Curioso. El Ibiza del exzaragocista Alcaraz, sí. Quitó al amonestado Azeez, para evitar riesgos de expulsión en la medular. El segundo tiempo empezó con susto, pues Suli encaró a Nieto, lo quebró en el primer minuto y su chut, que se colaba por la escuadra, lo sacó a córner Ratón con acierto. Aún se ganaría más indulgencias el gallego a la salida del saque de esquina, pues Martín Pascual aprovechó la siesta defensiva del Zaragoza para rematar a quemarropa lo que era el segundo tanto, pero Ratón tapó con el cuerpo con acierto manteniendo así vivo a un equipo que había salido dormido de la caseta.

El reloj empezó a correr más de la cuenta mientras los síntomas de mejoría del Zaragoza no asomaban. El equipo mostró de nuevo la misma cara del primer tiempo, ausente de ideas claras, parsimonioso con el balón, sin nadie atrevido para encarar el uno contra uno. Hasta el minuto 59 no hubo un disparo local a portería y lo hizo Nieto, un defensa, desde 30 metros, con ese aire de tirar porque hay que tirar, no porque fuese esa la mejor opción. El área ibicenca era territorio prohibido para los zaragocistas, perdidos en pases tontos en tierra de nadie mayormente. Escribá, a través de Generelo, su segundo y en estos momentos cabeza visible en la banda, movió por fin el equipo en el 61: Gueye y Molina entraron para reparar la mala tarde de Mollejo y Grau.

Tras un tramo de partido de poca sustancia, un balón parado, como el otro día en Burgos, dio al Real Zaragoza la oportunidad de engancharse a la vida. Un córner, en segunda instancia, fue centrado por Vada para que el central Jair repitiera experiencia y, como en El Plantío, marcase de un certero cabezazo el tanto que ponía el 1-1 en el tanteador. Era el minuto 68 y se abría un nuevo partido, con el Ibiza atolondrado y notando este varapalo que anulaba su perseguido triunfo para salir de la cola de la clasificación. Los baleares se pertrecharon atrás para, al menos, asegurar su punto. Y los blanquillos ganaron en dominio y presión según avanzaron las agujas del minutero. Pero faltaba cicuta en las culminaciones, su mal endémico. No se buscaban los centros sobre el tanque Gueye, algo incomprensible teniendo una pieza de estas características.

Eugeni y Zapater fueron las últimas balas de Escribá en los 10 últimos minutos. Enfrente, Alcaraz también completó su puzle para meter el equipo un paso más en la cueva. El final del duelo iba a ser con el campo volcado hacia el portal del Ibiza. Y así fue hasta que en el 91 Bermejo marcó el 2-1, de nuevo agónico, como en la última victoria, hacía ya siete partidos, aquella contra el Villarreal B con el tanto de Zapater. Esta vez la jugada vino de un disparo de Gámez que rechazó Fuzato, recogió el balón Eugeni para dar una asistencia excelente a Bermejo que, en semifallo, cayéndose, tocó la pelota de tal manera que superó al portero balear junto al palo izquierdo. Se había salvado una tarde eléctrica, peligrosa, con colmillos afilados. El colista Ibiza, abatido, murió en la orilla.

El final del duelo mostró cómo fue el grado de sufrimiento. Con el portero ibicenco rematando un córner en el área de Ratón. Con el Zaragoza no sabiendo de qué modo salir de su portal. Antes, con el banquillo zaragocista corriendo toda la banda para celebrar el tanto de Bermejo como si fuese el de la final de la Copa del Mundo. 

Ese modelo de gestos y actitudes reflejas que hablan de un vértigo tremendo, de una necesidad suprema, solventada in extremis, de nuevo a base de épica. Lo que a falta de 22 minutos tenía aroma de serios problemas acabó siendo un golpe de autoestima de gran ayuda para este equipo de Escribá que, por fin, ya tiene su primera victoria en el expediente blanquillo. El asunto clasificatorio quedó así aliviado en buena medida.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Ratón; Gámez, Lluís López, Francés, Nieto (Fuentes, 89); Grau (Molina, 61), Francho (Zapater, 81); Bermejo, Vada (Eugeni, 81); Mollejo (Gueye, 61) y Simeone.

UD Ibiza: Fuzato; Coke, Martín Pascual, Juan Ibiza, Álvaro García; Azeez (Appin, 46), Isma Ruiz; Suli (Miki Villar, 83), Vázquez (Nolito, 67); Ekain (Armando Shashoua, 83) y Poveda (Castel, 55).

Árbitro: González Francés (Canario). Amonestó a Azeez (10), Suli (70), Nieto (73), Castel (75) y Nolito (85).

Goles: 0-1, min. 32: Juan Ibiza. 1-1, min. 68: Jair. 2-1, min. 91: Bermejo.

Incidencias: Tarde extremadamente fría en la capital de Aragón, con cielo nublado y apenas 4 grados al inicio del partido (las 16.15). El césped de La Romareda presentó un buen estado. En las gradas hubo alrededor de 15.000 espectadores. El entrenador local, Escribá, vio el partido desde una cabina de prensa por estar expulsado. En el palco estuvo Diego ‘Cholo’ Simeone, padre del delantero zaragocista y entrenador del Atlético de Madrid.

 

Bermejo rescata al Zaragoza

Un gol en el descuento del media punta certifica la primera remontada del curso del equipo aragonés frente a un Ibiza que vendió muy cara su suerte en La Romareda.

Un gol de Bermejo en el descuento rescató al Real Zaragoza frente al colista y le dio una victoria providencial que le aleja de posiciones de descenso y supone un enorme refuerzo anímico. Se trata de la primera remontada de la temporada del equipo aragonés, que, sin fútbol, pero con afán, no perdió nunca la fe frente a un Ibiza que vendió muy cara su suerte en La Romareda. Fran Escribá ya conoce el sabor del triunfo con el Zaragoza.

Nieto, Francho y Vada fueron las tres novedades en el once de Escribá, en detrimento de Fuentes, Zapater y Larrazábal, mientras Lucas Alcaraz presentó otros tres cambios en su debut en el Ibiza: Álvaro García, Suleiman y Poveda relevaron a Goldar, Appin y Cristian Herrera, titulares en la pasada jornada frente al Andorra.

El Zaragoza salió como un tiro, decidido a resolver por la vía rápida, y forzó hasta cuatro saques de esquina contra la portería del Ibiza en los cinco primeros minutos, además de una gran ocasión, surgida de la fe de Giuliano, que salvó Azeez cuando Francho iba a rematar a bocajarro. El Ibiza aguantó como pudo el chaparrón inicial y contestó con un cabezazo alto de Coke en un córner mal defendido por el equipo aragonés. Fue la única aproximación de los isleños al área de Ratón en una primera media hora de infructuoso dominio local, donde el gas se acabó muy pronto y sólo Bermejo acertó a sacudir levemente el orden del Ibiza. Mucha posesión, pero muy poca intención. Nada nuevo en un equipo sin ninguna capacidad de sorpresa.

Y como en el fútbol todo puede cambiar en un instante, y más a balón parado, el Ibiza se aprovechó de un error en cadena para abrir el marcador en un córner en el minuto 33: empezó fallando Ratón por quedarse a la espera sin salir, Jaume perdió después lastimosamente el duelo con Martín en el segundo palo por no despejar con la cabeza y finalmente Juan Ibiza superó a Mollejo y a Lluís López junto al poste derecho de un inerme Ratón.

Y todavía pudo ser peor para el Zaragoza, porque tres minutos después, en pleno desconcierto y con Ratón convertido ya en un manojo de nervios por los silbidos de La Romareda, Poveda tuvo el 0-2 en sus botas en un centro desde la derecha de Ekain que se paseó por el área pequeña sin que el portero acertase a reaccionar.

El gol dejó grogui al Zaragoza, que ya fue un alma en pena hasta el descanso.

El Ibiza salió al galope en la segunda parte, dispuesto a darle la puntilla al Zaragoza, y convirtió cada córner frente a Ratón en un medio gol. El portero, pese a todo, se enmendó a medias con una gran parada a Martín en el 48′, tras un balón muerto en el área pequeña.

Después de un cuarto de hora sin reacción de ninguna clase, el reloj le empezó a correr ya a toda prisa al Zaragoza y Escribá, que siguió el partido desde una cabina de radio, ordenó un doble cambio: Manu Molina y Gueye por Jaume Grau y Mollejo. Sin juego, pero con el empuje de la desesperación, el equipo aragonés logró empatar a veinte minutos del final por mediación de Jair, al cabecear el central un centro de Vada después de un saque de esquina. Casi un gol a balón parado, el recurso del que está sacando petróleo el Zaragoza con Fran Escribá, a falta de atacantes con gol.

El tramo final del partido fue una ofensiva descontrolada del Real Zaragoza en busca del gol del triunfo frente a un Ibiza que se dejó la piel en cada acción. Pero la suerte que le había faltado al equipo aragonés en las dos últimas jornadas, frente al Málaga y el Burgos, se le apareció en el momento más oportuno y la puntera de Bermejo acertó en el 91′ a rematar un centro de Eugeni.

 

 

SD HUESCA X-X SD HUESCA

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº17 (27.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº17 (27.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3580

BURGOS CF 2-2 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Atienza 90’ (PP)
  • Gaspar 65’
  • Curro 90’
  • JAIR JR 55’



Titulares



5 Atienza 2 GABI F.
6 Navarro   60’ 3 JAIR JR
9 Daoudi   60’ 5 Jaume   70’
10 Bermejo   60’ 10 Bermejo
11 Gaspar   86’ 12 Larra   76’
13 Caro (P) 13 Raton (P)
14 Elguezabal (C)   15’ 18 Fran Gamez
16 Curro 20 Simeone
18 Cordoba 21 Zapater (C)   86’
19 Areso 24 Lluis Lopez
23 MATOS 28 Mollejo   86’

Sustituciones



14 Elguezabal (C)   4 Michel Zabaco 15’ 5 Jaume   4 PETROVIC 70’
9 Daoudi   8 Pablo Valcarce 60’ 12 Larra   11 VADA 76’
10 Bermejo   22 Muñoz 60’ 28 Mollejo   14 Serrano 86’
6 Navarro   7 Artola 60’ 21 Zapater (C)   7 Miguel 86’
11 Gaspar   15 Hernandez 86’

Burgos CF 2-2 Real Zaragoza

55.5 % Posesión 45.5 %
3 remates dentro 4
2 disparos bloqueados 3
6 remates fuera 3
11 disparos recibidos 11
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 1
9 faltas recibidas 4
4 faltas cometidas 10
141 perdidas de posesion 156
68 recuperaciones de posesion 59
4 fueras de juego 2
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El Zaragoza tira la victoria en Burgos

El equipo de Escribá roza el triunfo (2-2) tras adelantarse dos veces. Un error en la prolongación le cuesta una victoria a la que le había puesto fases de buen juego y trabajo. Jair y Atienza en propia puerta firmaron los goles aragoneses en el segundo tiempo. 

 

Lo tuvo en la mano, con el puño cerrado, un partido de los que había invertido méritos para ganar, sufriendo cuando tocaba y también imponiéndose en muchos minutos, pero al Zaragoza se le escapó una de esas victorias que tanto duele perder, cuando ya se están celebrando. No es sencillo meterle en su campo dos goles a este Burgos rocoso e infatigable, y menos aún es que el Zaragoza inofensivo de los últimos tiempos sea quien los meta: los metió pero no ganó. 

El empate suma un punto, pero sobre todo resta dos, y mantiene al equipo de Escribá alejado de los triunfos que tanto necesita. El final no se escribió hasta el último suspiro, en un desarrollo trepidante de los acontecimientos en el que el Zaragoza pasó de tenerlo todo a sentir que no tenía nada. Se había adelantado por segunda vez al filo del minuto 90, después de un abordaje de Gámez y Francho que Atienza se metió en su portería. Pero ya en la prolongación, con el partido reventado en mil pedazos y sin que el Zaragoza supiera darle el oficio que requerían esos minutos, el Burgos, con golazo de Curro, se aprovechó de un desliz de Fuentes y de la blandura de un equipo que pensaba que ya estaba la faena facturada.

El Zaragoza digirió el resultado como una derrota, pero su juego anunció cierta recuperación. Escribá aún no ha traído el triunfo, pero ha arreglado en cierto modo la avería. Ahora, es cuestión de que el coche arranque de nuevo. Su fútbol, en todo caso, se ha revitalizado, tiene otra textura: genera más caudal ofensivo y transmite una intención más ambiciosa. Así lo plasmó en Burgos, un feudo donde no era fácil hacerlo.

Escribá ha entendido la continuidad en las alineaciones como un primer paso hacia la consolidación de su idea y apenas agitó el once. Larrazabal fue la única pincelada novedosa en su 4-4-2, un movimiento con afán de estirar a lo ancho con juego en las bandas la tupida defensa de Calero. Un planteamiento que se encontró, en cambio, con un Burgos más afilado de lo habitual, reformado en su estructura: no salió con defensa de cinco hombres, sino, en un 4-2-3-1, con una pieza ofensiva más, reuniendo a Curro, Álex Bermejo y Gaspar Campos con el tanque Mourad.

Aunque los goles llovieron tras el descanso, el Zaragoza puso mayores argumentos para marcarlos antes, en un acto inicial de fútbol intrépido, incisivo y vertical, muy mejorado en fondo y forma. La primera mitad constantó que Caro, el portero del Burgos, está tocado por la mano de los dioses esta temporada. El Zaragoza lo sacó en todas las fotografías, con hasta tres ocasiones nítidas de gol. Nada más empezar, Bermejo, agazapado en el segundo palo, cabeceó en vuelo rasante. La pelota parecía tomar forma de gol, pero Caro impuso una mano prodigiosa y firme. No tardó mucho Simeone en explotar de la nada, a golpes de astucia, habilidad física y perseverancia, uno de los balones en los que solo él cree: le ganó la posición a Elgezabal, que le saca dos cabezas, y enfiló hacia la portería.

Quién sabe si Caro le intimidó al abrir sus brazos como una bestia alada o no, pero Simeone resolvió mal, muy alto. El Zaragoza había salido como un huracán ante un Burgos cosido a ocasiones de gol. Esto no es habitual: el Burgos no encaja porque tiene un portero que para lo imposible, pero también porque concede poco. El Zaragoza supo hincarle el diente, solo falló en la suerte del acierto, con Mollejo y Simeone, un pareja de avispas, que no pararon de picotear con su insistencia, híperactividad y energía.

Escribá fijó en el extremo izquierdo a Bermejo y en el derecho a Larrazabal, y esa amplitud partió la defensa del Burgos en dos, abriendo un canal central por el que corrieron como balas Simeone y Mollejo, ganando segundas jugadas, arañando balones a los defensas, cazando cualquier miga que llevarse a la boca. En una de esas, Mollejo se atragantó de balón cuando tenía solo a Simeone y resolvió mal. Pero la más clara estaba por llegar: el mismo Mollejo se infiltró en el área y su trallazo lo frenó Caro con un spagat.

Casi todo el peligro se fabricaba en el sector derecho, donde Escribá reunió a Gámez, Zapater, Larrazabal y Mollejo, tipos de mucha pierna, empuje y fuertes en duelos. Allí se concentró el foco de actividad del Zaragoza. No había grandes ideas ni destellos, pero se ganaban metros. El peaje de este planteamiento de Escribá lo pagó Bermejo, un Bermejo más posicional, demasiado aislado en el lado opuesto y sin excesiva influencia en la trama.

Zapater y Grau, una vía de paso

El partido se jugaba a lo quería el Zaragoza, sacando al Burgos de su zona de confort y ofreciéndole más posesión de la que está acostumbrado a gestionar (52%) y negándole así su habitual juego de ataques relámpago. Escribá ha simplificado varias cosas en zonas del campo donde no se resuelve nada y ha aumentado la presencia del equipo por delante de la pelota, atacando con más hombres y más actividad. Zapater y Grau conformaron una vía de paso más que de creación, un centro del campo donde se hacen cosas sencillas: el Zaragoza, así, buscó tener la pelota cuanto antes en alguno de sus cuatro futbolistas de arriba.

Por su parte, el Burgos apenas se estiraba cuando conectaba una diagonal con Curro, Álex Bermejo y Campos. Éste tuvo la mejor opción poco después de que su central Elgezabal se fuera lesionado. Y poco más: un par de tiros lejanos, uno de Murad tras un regalo de Fuentes y otro de Álex Bermejo.

Al descanso se fue el Zaragoza con empate a cero, pero con la mochila repleta de papeletas de gol. Y no tardó en llegar a la vuelta al césped. Simeone, otra vez, ganó una batalla de las suyas y provocó una falta lateral. El balón parado se anunciaba crucial ante un rival que abre pocas puertas y ventanas. Ya contra el Málaga, el Zaragoza avisó de mejoras en este aspecto. Un detalle en la estrategia podía desequilibrar el duelo. Sergio Bermejo, más protagonista tras el descanso, tocó con suavidad, como si acariciara la pelota con un trapo de terciopelo, y Jair se elevó para superar a Caro. Por fin, la torre había caído.

El Burgos, ante el gol, metió un triple cambio y subió líneas. El Zaragoza dio el paso atrás al que obliga un rival con un puyazo clavado. Artola, un interesante creador de fútbol, agitó la tarde y comenzó a causarle problemas a Grau, amonestado, y Zapater. El Burgos empujaba, atornillando al Zaragoza en su campo. El guión era otro. En un balón cruzado desde la izquierda, por Matos, Lluis López, jugador que siempre deja dudas y vive en estado continuo de baja fiabilidad, no despejó y Campos disparó a gol ante Ratón, que poco antes había parado un duro disparo de Curro.

El Zaragoza vivió su crisis dentro del partido a raíz de ese gol. Se jugaba demasiado rápido, no podía inyectar cloroformo, serenidad, ante la electricidad que sacudía el partido. Vivió momentos duros en ese zarandeo de ida y vuelta, pero también era fácil intuir que iba a tener su oportunidad ante un Burgos abierto y lanzado. Fue Francho quien dirigió ese asalto cuando ya tocaba la corneta del minuto 90. El balón de un contragolpe de libro lo metió Gámez al área y Atienza lo atropelló hacia su portería. El Zaragoza lo tenía hecho. Solo faltaban los tres minutos de alargue: amurallarse, no cometer errores y dejar correr el reloj. Pero un desliz defensivo final descosió el triunfo: Curro elevó la pelota sobre Ratón y dejó al Zaragoza sin dos puntos que llevarse a la boca. Un triunfo que se había trabajado con mucho empeño e intención y que se tiró a la papelera cuando ya se descorchaban las burbujas de la celebración. 

Ficha Técnica

Burgos CF: Caro, Areso, Córdoba, Elgezabal (Zabaco, 14), Matos; Atienza, Navarro (Artola, 59); Álex Bermejo (Mumo, 59), Curro, Gaspar Campos (Juan Hernández, 86); y Mourad (Valcarce, 59).

Real Zaragoza: Ratón; Gámez, Lluís López, Jair, Fuentes; Grau (Petrovic, 70) y Zapater (Francho, 85); Bermejo, Larrazabal (Vada, 75); Mollejo (Puche, 85) y Simeone.

Goles: 0-1, min. 54: Jair Amador. 1-1, min. 65: Gaspar Campos. 1-2, min. 89: Atienza, en propia puerta. 2-2, min 92: Curro.

Árbitro: Jon Ander González Esteban (Comité del País Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Jaume Grau (38), Atienza (43), Mumo (66), Córdoba (91’), Petrovic (88). Expulsó a Petrovic con roja directa al acabar el partido por protestar.

Incidencias: Partido de la jornada 17 del campeonato de Segunda División disputado en El Plantío, con una asistencia de 9.042 espectadores. Tarde fresca, con diez grados. Terreno de juego en buen estado. Antes del comienzo del partido, se guardó un minuto de silencio en memoria de Antonio Solana, exportero del Burgos fallecido recientemente.

 SD HUESCA X-X SD HUESCA

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº16 (19.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº16 (19.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº16 (19.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3579

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 1-1 MALAGA

  • Simeone 88'
  • Abaida 79'

Titulares



2 GABI F. 3 Javier
3 JAIR JR 4 Bustinza M.
5 Jaume   80' 5 Rivas
10 Bermejo 8 Muñoz (C)   78'
11 VADA   64' 9 FRAN SOL   61'
13 Raton (P) 10 Febas   78'
18 Fran Gamez   46' 13 R. Yáñez (P)
20 Simeone 14 Hervias   78'
21 Zapater (C)   73' 20 E. Burgos
24 Lluis Lopez 23 Escassi   68'
28 Mollejo   80' 39 Cristian

Sustituciones



18 Fran Gamez   12 Larra 46' 9 FRAN SOL   29 España 61'
11 VADA   7 Miguel 64' 23 Escassi   16 Rodriguez 68'
21 Zapater (C) 8 Valderrama 73' 14 Hervias 34 Abaida 78'
28 Mollejo 14 Serrano 80' 10 Febas 19 Jozabed 78'
5 Jaume 19 P. MAKHTAR 80' 8 Muñoz (C) 22 Ramalho 78'

 

Real Zaragoza 1-1 Malaga 

77.3 % Posesión 22.7 %
 remates dentro 
 disparos bloqueados 
 remates fuera 
6 disparos recibidos 24
2 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 1
9 faltas recibidas 17
19 faltas cometidas 9
162 perdidas de posesion 127
61 recuperaciones de posesion 59
0 fueras de juego 1

El Real Zaragoza sufre en casa con el colista (1-1)

Incapaz de marcar goles cantados por falta de calidad en sus futbolistas de ataque, al final Simeone salvó un punto en el 87 después de haberse adelantado los andaluces en el 78.

Doblan las campanas al fondo. Este Real Zaragoza de noviembre tiene mal color. El peligro es muy serio en el horizonte. No supo ganar a un colista muy colista que sigue siendo colista, el Málaga. Rival que se quedó con 10 hombres en el minuto 13 y jugó, por lo tanto, 83 minutos en inferioridad numérica. Y al final tuvo que salvar un punto en un error del adversario en el minuto 87 porque los andaluces de habían adelantado 0-1 a falta de 12 minutos en su única salida de campo propio en toda la segunda mitad. Síntomas llenos de augurios nada agradables los vividos por el zaragocismo en esta fría noche de noviembre .

Sensaciones entremezcladas las que dejó el primer Zaragoza de Escribá en el primer tiempo, confusas, con gotas de mejoría pero con predominio de lo defectuoso del proyecto fallido de agosto. Porque ese primer periodo se vio mediatizado, para beneficio aragonés, por la tempranera expulsión del lateral malaguista Jiménez, por juego violento peligroso sobre Bermejo en zona de nadie en el minuto 13. Si el colista Málaga ya venía tocado a La Romareda, ese duro golpe al hígado lo dejó sin respiración para el resto del choque. Y en esa tesitura, como el último día de Carcedo en Vitoria ante el Alavés o, mes y medio antes en casa ante el Eibar, al equipo blanquillo le tocaba coger la gran responsabilidad de manejar el timón en superioridad numérica.

Las flechas hacia arriba las mostraron los jugadores manejando la pelota en campo contrario preferentemente, nada de pelotear a lo tonto en la zona de centrales. Eso parece que se ha terminado, gracias a Dios. Y también el intento de afrontar el uno contra uno de los Bermejo, Mollejo, Zapater, Fuentes… Escribá ha causado efecto en ese sentido, en la intención. La respuesta, de entrada, fue insuficiente por falta de calidad. Y es que cuando Busquets Ferrer, el árbitro, pitó el descansó, en el cerebro de todos los zaragocistas había una palabra impresa: desesperación. Lo de cada día cuando se trata de no marcar goles. Qué incapacidad permanente tiene este equipo delante de las porterías. Sus errores en las cinco ocasiones claras que se gestaron en tan largo tiempo con un hombre más fueron tremendos. Simeone, esta noche invernal, salió con el punto de mira torcido.

Gámez en el minuto 5 marró la primera, solo en el área tras un fallo previo en el remate de Bermejo a pase de Simeone, la colgó en el segundo anfiteatro. El propio Simeone inició su día obtuso en el 20, solo mano a mano ante Yáñez tras un toque de Mollejo (segundo punta en el 4-4-2 nuevo de Escribá), que concluyó mal, enviando al latera de la red con todo a favor. Bermejo fallaría la más clara, a quemarropa en una contra muy bien llevada por el equipo en la mejor jugada de la noche, que acabó Zapater con una asistencia de oro para que el ‘10’ tirase al muñeco y Yáñez sacase a córner con fortuna en el minuto 29. De nuevo Simeone arrugó una opción de gol, cabeceando en el área pequeña al poste en el 38. Aún tenía el gesto torcido el argentino por su mala pata cuando, en el 40, otra vez solo ante el portero rival a pase de Mollejo, culminó fatal, cruzado, fuera. Si se tienen goles tan claros y se desperdician uno tras otro, los problemas pueden ser mayúsculos. Aunque enfrente haya un rival que es el último clasificado y está con 10 piezas desde el minuto 13.

Y menos mal que en la única llegada del capitidisminuido Málaga, en el minuto 28, el capitán Luis Muñoz no colocó mejor su volea desde 25 metros y dio lugar a una buena parada de Ratón, enviando el balón por encima del larguero para evitar el 0-1. Desde muy pronto pareció cuestión de tiempo que el Zaragoza decantase el marcador a su favor. Pero de nuevo quedó patente su letal carencia de gol, que urge solucionar en enero con cuatro futbolistas diferentes (cuatro, ni tres, ni dos, ni uno). Así que todo quedó pendiente de la segunda parte, en la que se aventuraban mil movimientos de ajedrez.

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Escribá empezó la segunda parte con el cambio de Larrazabal por el amonestado y fuera de sintonía Gámez. El resto, todo igual. Y Pepe Mel simplemente cruzó los dedos para que la ceguera ofensiva zaragocista durase hasta las 11 de la noche, algo que parecía posible visto lo visto en el ecuador del duelo. Como suele ocurrirle este año al cuadro blanquillo, el paso por los vestuarios no le vino nada bien. Se enfrió su poca imaginación. Se alcanzó enseguida el minuto 55 y no había pisado el área malacitana. Y empezaron a sonar pitos desde la grada. La gente no aguanta ya demasiado la sensación de impotencia asumida. Lo dicho al principio, cunde la desesperación por insolvencia. Y el apagón después de intermedio fue evidente. Faltaban velocidad y esas ganas del inicio del choque.

La primera oportunidad de gol llegó a balón parado en el 63. Simeone, por enésima vez, la tuvo en su cabeza, solo en el segundo palo, a la salida de un córner de Zapater. Pero Yáñez evito el gol por alto en la misma escuadra. Esto espoleó a los zaragocistas que, un minuto después, lamentaron el error serio de Mollejo, tras tres regates en carrera, solo ante el guardameta rival. Se la dio a las manos con la portería para él. No había manera. Los nervios iban en aumento, como es de ley en días así. Los zaragocistas empezaron a sentirse retratados. Con los fantasmas del Diocesano sobrevolando La Romareda, Y los del Alavés. Y los del Eibar. No saben jugar con uno más ni contra el peor de la categoría. Escribá ha heredado un equipo amorfo.

Se entró en los últimos 20 minutos en medio de una improvisación sin ninguna chispa. Este Zaragoza no transmite nada. Puche relevó a un intrascendente Vada. Tampoco Escribá ve a Gueye como revulsivo. Qué malas emisiones futbolísticas debe estar dando este futbolista en los entrenamientos para no jugar ni en momentos como este, tan apropiados para un ariete de 1,95. Eugeni dio relevó en la recta final a Zapater, que estaba siendo el más clarividente. Entretanto, en el 74 Bermejo lanzó una falta lateral con rosca y el balón dio en el larguero, con Yáñez rebasado. La resolución del duelo, si la había, quedaba servida para la épica en caso de victoria zaragozana o, para el milagro, si el Málaga enganchaba una oportunidad aislada.

En el 76, Lluís López cabeceó a placer un nuevo saque de esquina y su remate picado lo sacó Yáñez por encima del larguero. No se pueden fallar esos goles en el fútbol profesional. Y enseguida se vio hacia dónde iba a decantarse la disyuntiva antes olisqueada. Hacia el milagro del Málaga. Haitam, que acababa de entrar en un triple cambio de Mel en el 77, en el primer balón que tocó, superó a Ratón desde el pico del área grande en un balón muy parable que se comió el gallego, como suele ser hábito en su mal fario tradicional. Faltaban 12 minutos y el añadido y la tragedia estaba en marcha. Un partido de 5-0 estaba 0-1 por la minúscula calidad de los jugadores creativos y ofensivos del Real Zaragoza matriculado por Torrecilla en agosto. Un equipo que probablemente no dé la talla para competir normalmente en esta categoría a largo plazo.

Menos mal que el obturado Simeone, cuya casta lo salva siempre de cualquier sospecha, aprovechó en el 87 un error monumental de la zaga andaluza en un córner para batir por raso a Yáñez, por fin franqueado (el balón tocó en un defensor y fue crucial, pues de no ser así parece que la pelota no iba entre los tres palos)

Se evitaba ahí un roto tremendo, aunque no se esquivaba el bofetón global de realidad recibido nuevamente por todo el zaragocismo, ahora con Escribá en vez del defenestrado Carcedo como pararrayos de tamaña situación perniciosa. Ojo al futuro más inmediato.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Ratón; Gámez (Larrazabal, 46), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau (Francho, 80), Zapater (Eugeni, 73); Bermejo, Vada (Puche, 66); Mollejo (Gueye, 80) y Simeone.

Málaga CF: Yáñez; Bustinza, Juande, Burgos, Javi Jiménez; Escassi (Genaro, 68), Luis Muñoz (Ramalho, 77); Hervías (Haitam, 77), Febas (Jozabed, 77), Cristian Gutiérrez; y Sol (Loren, 60).

Árbitro: Busquets Ferrer (Comité Balear). Expulsó a Javi Jiménez (13) con roja directa por juego violento sobre Bermejo. Amonestó a Gámez (30), Bermejo (67), Febas (73) y Burgos (83).

Goles: 0-1, min. 78: Haitam. 1-1, min. 87: Simeone.

Incidencias: Noche muy fría en Zaragoza, con 7 grados al inicio del duelo (las 21.00) y viento gélido. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. En las gradas hubo alrededor de 16.500 espectadores, media entrada. El Real Zaragoza volvió a cambiar de banquillo, retornando a lo tradicional, tras la modificación que estableció Carcedo en agosto.

 

COPA DEL REY 2022/23 1ª RONDA (13.11.2022)

COPA DEL REY 2022/23 1ª RONDA (13.11.2022)

COPA DEL REY 2022/23 1ª RONDA (13.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3578

DIOCESANO 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

Ficha técnica

Diocesano: Cordero, Manu, Varona, Armenta, Del Valle, Assan, Sales, Javi González (Pliego, 77), Margallo (Guerrero, 66), Viera (Diego Díaz, 83) y Rayco (Rivera, 77).

Real Zaragoza: Ratón; Fran Gámez (Larrazabal, 66), Francés, Jair Amador, Gabi Fuentes; Jaume Grau (Francho, 66), Zapater; Mollejo (Puche, 77), Eugeni (Vada, 46), Simeone; Pape Gueye (Bermejo, 46).

Goles: 1-0, min. 28: Dani Sales, de penalti.

Árbitro: Alejandro Quintero González (Comité de Andalucía). Mostró amarillas a los locales Assan (24) y los visitante Mollejo (45) y Fuentes (45). Ratón fue expulsado al acabar por doble amarilla (27 y 90).

Diocesano 1-0 Real Zaragoza

% Posesión  %
 remates dentro 
 disparos bloqueados 
 remates fuera 
 disparos recibidos 
 tarjetas amarillas 
 tarjetas rojas 
 faltas recibidas 
 faltas cometidas 
 perdidas de posesion 
 recuperaciones de posesion 
 fueras de juego 
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El Real Zaragoza se ahoga con la Copa

El Diocesano de Segunda RFEF elimina (1-0) al equipo de Fran Escribá en su debut en el banquillo. Dani Sales decidió de penalti ante el fútbol impotente de los aragoneses.

Cuando parecía imposible caer más bajo, el Real Zaragoza se pegó uno de los golpes más deshonrosos de su historia. El Diocesano, rival de Segunda RFEF, lo eliminó en la primera eliminatoria de la Copa del Rey con un gol de penalti de Sales en la primera mitad. Todo lo que pasó antes y después fue una ópera a la impotencia de un Zaragoza que no le hace un gol a nadie. Y cuando es a nadie, es a nadie. Tampoco a un adversario que navega algunas categorías más abajo. 

La derrota le deja en claro a Fran Escribá en su primer partido que la cosa está peor de lo que quizá esperaba, que queda un largo camino de restauración, que los problemas son agudos. Porque el Zaragoza fue víctima, como casi siempre, de sus flaquezas: su falta de creación, de atrevimiento, de llegada, de generación, de gol… El Diocesano, desde una buena estructura defensiva, desde la motivación y el sacrificio, fue como cualquier otro equipo de Segunda División en la vida de un Zaragoza que ni se adaptó al adversario, ni a la superficie de juego ni al fútbol que de allí salió: segundas jugadas, malos botes, idas y vueltas...

Fran Escribá sabe que no hay tiempo que perder cuando un enfermo está en la camilla de urgencias, y no entró en el habitual juego de las rotaciones, dosificación de esfuerzos y gestos de diplomacia con los menos habituales propios de estos partidos. Ayudaba a ello la configuración del calendario, con tiempo suficiente hasta la cita contra el Málaga, la necesidad de comenzar a recomponer el equipo y aplicarle terapia de choque cuanto antes y, también, por qué no decirlo, porque el fútbol se ha igualado tanto y las distancias entre categorías se han reducido de tal manera que no hay que fiarse de nadie, por mucho que responda al eclesiástico nombre de Diocesano. Así, el Zaragoza salió con Francés Jair, Grau, Simeone, Fuentes, Mollejo… Ordenándose en un 4-4-2 como primera señal táctica de interés de Escribá, con Simeone y Gueye en la doble punta.

El rival no tardó en tomar forma de unas esas trampas camufladas en las primeras eliminatorias de Copa. El Zaragoza no encontró manera de hincarle el diente. Como se esperaba, el Diocesano cedió la pelota. Pero no cedió campo. No se aculó hacia su área, y sembró de minas, con dos interesantes medios, Assana y Javi González, el centro de operaciones del Zaragoza. Por ahí, por donde siempre, comenzó a sufrir el equipo de Carcedo. Grau no conectaba líneas desde el pase, en un mal que pesa sobre su fútbol aseado y equilibrado. Y Zapater tampoco podía darle sentido a lo que el equipo intentaba crear desde la base defensiva. Solo la clase de Francés sacando la pelota logró superar líneas con claridad. Pero el conjunto aragonés era incapaz de imponerse en el último tercio, de asustar, de fabricar peligro.

Al Zaragoza le costó diez minutos poner su primer centro -malo, eso sí-. Después de un par de avisos, un tiro mal pegado de Zapater dentro del área y un buen disparo lejano del activo y bullicioso Mollejo que paró Cordero, llegó el temblor. En su primera aproximación al área aragonesa, el Diocesano cruzó un centro desde la derecha, le cayó a Fran Gámez, con endémicos problemas en la defensa del segundo palo, lo despejó mal y el huracán sopló en el centro del área: Sales cogió la pelota y Ratón salió a por él, derribándolo hacia el penalti. Así es el fútbol y así es la Copa jugada contra rivales de todo tipo, estatura y procedencia: nunca se pueden controlar todos los detalles que entran en la coctelera de un partido. El Zaragoza tenía la pelota, pero el Diocesano comenzó a tener el botín cuando Sales, de esa acción desligada de la molicie del primer tiempo, engañó a Ratón y abrió el marcador.

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Era lo que le faltaba al Diocesano para creer más de lo que ya creía, como no podía ser de otro modo en un equipo obispal. El cuadro de Escribá apenas reaccionó en una acometida de Giuliano y un mal pie de Gueye que se fue arriba.

 

Era el Zaragoza de casi siempre, da igual el tamaño del oponente: improductivo, previsible, flaco… y muy separado con la pelota. Muy fácil de defender. La solución ante la crisis de generación fue lanzar en largo a los centímetros de Gueye o la velocidad de Simeone. No parece mal plan, pero Escribá se encontró con la realidad de las cosas. Hay dos modos de sobrevivir aislado en un ataque de mínimos como el del Real Zaragoza. Simeone opera desabastecido, pero conectado al juego: incisivo, insistente, astuto, afilado... Sin embargo, Gueye es lo contrario: ni le llegan los balones ni sabe cómo encontrarlos, juega como si hubiera caído del cielo. 

Al descanso, y perdiendo, y sin delantero en la reserva, lo sentó Escribá, cuestión que no tardará en avivar ciertos debates. Al banquillo también se fue Eugeni, desapercibido. Salieron Vada y Bermejo para tratar de rescatar aquello. El Zaragoza mejoró. Bermejo tomó la iniciativa y comenzaron a pasar cosas. Mollejo rozó el gol un par de veces. Después, una internada de Bermejo acabó en un penalti que no se señaló. El Zaragoza ganó metros, se instaló en campo rival, a fuerza de la necesidad, sin muchas ideas, pero con más intención. 

El Diocesano comenzó a sentir la fatiga. Una cuestión clave en este tipo de partido desiguales. También el miedo a ganar, a tener ahí al lado, tan cerca, la posibilidad de tumbar al Zaragoza. De hacer historia. Eso también pesa en las piernas. El conjunto colegial se atrincheró, bien ordenado, sabedor que ahí su rival tenía pocos recursos. El Zaragoza era incapaz de desorganizar esa defensa. Larra le dio vuelo con su entrada y opciones por la derecha, pero al área llegaba poca cosa. A balón parado, Francés no cazó una pelota de gol por poco. Puche lo intentó de forma defectuosa. Y poco más: al Zaragoza se le iba poniendo la cara colorada, sonrojado, ante lo que iba a suceder cuando el árbitro pitó el final, y se vio en medio de una celebración histórica, tanto como su derrota.

 

Ficha técnica

Diocesano: Cordero, Manu, Varona, Armenta, Del Valle, Assan, Sales, Javi González (Pliego, 77), Margallo (Guerrero, 66), Viera (Diego Díaz, 83) y Rayco (Rivera, 77).

Real Zaragoza: Ratón; Fran Gámez (Larrazabal, 66), Francés, Jair Amador, Gabi Fuentes; Jaume Grau (Francho, 66), Zapater; Mollejo (Puche, 77), Eugeni (Vada, 46), Simeone; Pape Gueye (Bermejo, 46).

Goles: 1-0, min. 28: Dani Sales, de penalti.

Árbitro: Alejandro Quintero González (Comité de Andalucía). Mostró amarillas a los locales Assan (24) y los visitante Mollejo (45) y Fuentes (45). Ratón fue expulsado al acabar por doble amarilla (27 y 90). 

Incidencias: Partido de la primer eliminatoria de la Copa del Rey disputado en instalaciones ajenas al Diocesano, en el campo de fútbol municipal de Arroyo de la Luz, a 22 kilómetros de Cáceres. Terreno de juego de césped sintético, algo más alto de los estándares habituales, pero en muy buen estado, recién instalado. Se regó antes del partido. Asistieron 1.619 aficionados a la gradas, entre ellos, una decena de zaragocistas. Ambos equipos saltaron al campo con camisetas solidarias de la lucha contra la ELA.

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº15 (6.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº15 (6.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº15 (6.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3577

ALAVES 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Jason 61’
  • Titulares


    1 Sivera (P) 1 Alvarez (P)
    3 R. Duarte (C) 3 JAIR JR   65’
    6 Moya   90’ 5 Jaume   81’
    9 Miguel   90’ 6 Frances
    10 Jason   76’ 11 VADA   46’
    11 Rioja   89’ 18 Fran Gamez   65’
    14 TENAGLIA 20 Simeone
    18 Guridi 21 Zapater (C)   65’
    19 MARAS 24 Lluis Lopez
    22 Abdelkabir 28 Mollejo
    23 BENAVIDEZ
    Suplentes


    2 ANDERSON   76’ 4 PETROVIC
    5 Laguardia   90’ 7 Miguel   46’
    8 Salva Sevilla 8 Valderrama   65’
    20 ROBER 12 Larra   65’
    21 Abderrahmane 13 Raton
    24 Hara 14 Serrano
    27 Lopez   89’ 16 Lasure
    28 Balboa 17 Nieto
    29 Mahmoud   90’ 23 Molina   81’
    31 Ngua 27 Luna
    32 Baz
    34 Ropero
    Cuerpo Técnico


    Rostoll Rodriguez, Pedro, (2º Entrenador) Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador)
    Garcia Plaza, Luis, (Entrenador) Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador)
    Codina Codina, Luis, (Delegado) Belsue Arias, Alberto, (Delegado)
    Argote Barroso, Luis Maria, (Delegado)
    Sustituciones


    10 Jason   2 ANDERSON 76’ 11 VADA   7 Miguel 46’
    11 Rioja   27 Lopez 89’ 21 Zapater (C)   8 Valderrama 65’
    6 Moya   5 Laguardia 90’ 3 JAIR JR   65’
    9 Miguel   29 Mahmoud 90’ 18 Fran Gamez   12 Larra 65’

    5 Jaume   23 Molina 81’

Alaves 1-0 Real Zaragoza

33.2 % Posesión 66.8 %
4 remates dentro 4
3 disparos bloqueados 4
2 remates fuera 5
13 disparos recibidos 9
3 tarjetas amarillas 2
1 tarjetas rojas 0
18 faltas recibidas 10
10 faltas cometidas 19
138 perdidas de posesion 140
52 recuperaciones de posesion 54
4 fueras de juego 1
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El Real Zaragoza cae retratado en Vitoria ante un Alavés que lo derrotó con un jugador menos más de medio partido

Jason, de falta directa, anotó el 1-0 para dejar en evidencia al pobre equipo de Carcedo una vez más. Los vascos jugaron en inferioridad desde el minuto 36 por expulsión de Benavídez.

El Real Zaragoza cayó en Vitoria por 1-0 pese a jugar más de medio partido en superioridad numérica. Es un episodio terrible para un equipo que venía ya muy tocado en su trayectoria en el primer tercio de la temporada. La incapacidad futbolística de los aragoneses fue patente de principio a fin, agravada por esa circunstancia favorable que, por segunda vez en la temporada, se convirtió en un lastre ante las carencias graves que acarrea su plantilla.

Igualada, por lo bajo, fue la primera parte. Con más iniciativa de los locales, aunque durante algún rato dejaron claramente el balón para que lo gobernase el equipo de Carcedo y buscar los contragolpes. Todo medido por Luis García Plaza, que sabía de su superioridad por las bandas en ataque. Jason percutió contantemente a Fuentes. Rioja, algo menos a Gámez. Las subidas del lateral Tinaglia fueron también constantes. Por ahí el Alavés rozó el gol en al menos tres ocasiones de las que se salvó el Zaragoza por fortuna.

Aunque el primer disparo fue zaragocista, malo de Francés en el minuto 15, fuera, la primera opción de gol clara la tuvieron los vascos en el 20, cuando Jason falló de cabeza a puerta vacía al no llegar por un dedo al centro de Rioja después de una salida pésima de Cristian Álvarez, que acabó vendido fuera del área por error propio continuado. La segunda, en el 25, la remató Miguel de la Fuente de tacón, en una melé tras un córner mal defendido, que se estrelló en la maraña de piernas del área pequeña como podía haber ido dentro. Y la tercera, en el 28, en un chut de Jason, mordido, tras otro córner, que Álvarez detuvo en dos veces después de mostrar manos blandas en primera instancia. No mostró el argentino la seguridad de otros días.

A esta primera media hora de dominio claro del Alavés replicó, tímidamente, Vada con un remate desde el borde del área, flojo, que Sivera paró con comodidad. El portero albiazul no se había manchado la ropa, inédito. El Zaragoza no daba muestras de nada en ataque, espeso, torpe en los pases clave. El cuadro vitoriano bajó el pistón a partir de ahí, como cansado. Mostró falta de chispa el equipo vasco toda la noche, al ralentí muchas veces, previsible. Los de Carcedo, metidos muy atrás con sus tres centrales, los dos laterales y el apoyo constante atrás de Grau y Zapater, no intentó apenas aprovechar estos factores favorables.

Y en el minuto el partido giró en su rumbo de un timonazo seco. El árbitro, a instancias del VAR expulsó al medio centro uruguayo Benavídez por una patada peligrosa sobre Mollejo en medio campo que, en principio, solo había sancionado con amarilla. Era el minuto 36 y el Alavés se quedaba en inferioridad. Un hecho que obligaba a Carcedo a mover sus resortes tácticos y ponía a prueba al Zaragoza, como aquel día contra el Eibar en el que no supo ganar con uno más durante una hora de partido. Los locales se echaron atrás en espera de la tregua del intermedio. Y en una jugada larga, la más hilvanada de los zaragocistas en la primera mitad, el balón llegó a Mollejo en el área en el minuto 39 tras un centro de Fuentes y su remate, sin potencia, lo detuvo Sivera en la que fue la única ocasión medianamente clara de los tomates (vistió de rojo el cuadro aragonés).

 

Lejos de acogotar a los vascos, un milímetro de fuera de juego de Rioja evitó el 1-0 en una contra alavesista en el tiempo de aumento. Guridi batió a Cristian Álvarez pero el tanto fue anulado. Se libró el Zaragoza de quedar en evidencia justo cuando el duelo debía decantarse hacia el otro lado de la balanza. Un aviso serio que hizo resoplar a Carcedo y los suyos camino de la caseta.

En el segundo tiempo, el técnico riojano no modificó su conservador planteamiento, sorprendentemente. Apenas dejó en la ducha a un caliente Vada, en constante pelea con Tenaglia y amonestado. Puche fue su primera bala de refresco en busca de mayor profundidad y llegada.Para ganar y sacar provecho de las circunstancias debía cambiar de raíz la iniciativa, escasísima durante todo el primer periodo. El Alavés no movió fichas y siguió con 10 hombres a lo suyo. No tuvo buen tino el Zaragoza en los primeros minutos de dominio previsible, demasiado alborotado. Y en una contra, Miguel de la Fuente superó a Jair en velocidad (también en falta) y disparó cruzado, fuera, en una posición franca para marcar. Era el minuto 56 y llegaba otra advertencia para los tomates de que no podían fiarse atrás mientras en punta no lograban ligar una sola acción potable de peligro.

El juego se embarullo enseguida. El Alavés quería pelea. Y tras una falta tonta de Jair, que acarreó amarilla en el 61, Jason marcó un golazo directo desde 25 metros por la escuadra lejana. A balón parado sabido es que no hay inferioridades. Con uno menos, los vascos ya eran mejores que el romo y atrancado Zaragoza de Carcedo. Olía a tragedia. Carcedo, ahí sí, cambió el dibujo y retiró a Jair por Gueye, en un triple movimiento en el que también entraron Eugeni y Larrazabal por Zapater y el apagado Gámez. Lejos de mejorar las cosas, Jason estuvo cerca del 2-0 en el 65, en un centro medido de Rioja. Increíble, pero los alavesistas eran superiores a un Zaragoza con un futbolista más sobre el césped. Cada falta sobre el área de Cristian Álvarez era un suplicio.

Se llegó a los últimos 20 minutos y el portero Sivera no había sufrido más que en una penetración de Simeone que acabó con un despeje a córner de un central. Escaso bagaje, obviamente, para un Zaragoza retratado en su inoperancia. Rioja, en el 71, rondó el gol nuevamente, con un disparo seco desde la frontal que paró abajo Álvarez. Era todo lo contrario de lo que debía estar sucediendo. Hasta el 73 no llegó el primer remate zaragocista, de Lluís López de cabeza, alto, en un centro de Fuentes tras un córner. En jugada corrida, el Zaragoza no llegaba con sustancia al área vasca. Y las prisas se comían a muchos de sus jugadores.

García Plaza echó al Alavés atrás con las primeras sustituciones a partir del minuto 76. Era natural. Molina relevó a Grau en el último intento de Carcedo por encontrar la lámpara de Aladino en los 10 minutos postreros. Nadie lograba pisar el área con veneno. Impotencia absoluta. Como si no hubiera un plan preparado. Al tuntún todo el rato. En el 85, Puche remató mal, sin fuerza ni colocación, una jugada de Simeone y paró Sivera sin problemas. Era un querer y no poder. El público de Mendizorroza llevaba a los suyos en volandas, sabedores del mérito que tenía la noche.

El Alavés jugó el segundo tiempo con la inteligencia de un equipo hecho, cuajado, bien dirigido. En los tres minutos de añadido no se jugó a través de los cambios del técnico local. Los centros al área de los zaragocistas eran inertes y, en el único que cayó con marchamo de gol, que recogió Gueye en el 93, su chut lo detuvo Sivera abajo para desesperación general de los tomates.

El final del partido fue una explosión de júbilo en Vitoria, se oyó desde Bilbao y San Sebastián. Y Carcedo y sus muchachos quedaron abatidos en un día que jamás olvidarán. En especial un entrenador que está agotado en su crédito y que necesita tratamiento especial. La plantilla, paralelamente, también queda radiografiada a la perfección con esta pifia mayúscula. Su arquitecto, Torrecilla, también pasa por la sala de rayos X. Imposible gestar un guion tan trágico como el vivido por este paupérrimo Real Zaragoza en el campo del Alavés.

Ficha Técnica

Deportivo Alavés: Sivera; Tenaglia, Abqar, Maras, Duarte; Benavídez, Moya (Laguardia, 91); Jason (Arroyo, 76), Guridi, Rioja (Javi López, 89); y Miguel de la Fuente (Abdallani, 91).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez (Larrazabal, 64), Francés, Jair (Gueye, 64), Lluís López, Fuentes; Grau (Molina, 80), Zapater (Eugeni, 64); Mollejo, Vada (Puche, 46); y Simeone.

Árbitro: Hernández Maeso (Comité Extremeño). Expulsó a Benavídez, por entrada peligrosa a Mollejo a instancias del VAR (había sacado amarilla). Amonestó a Tenaglia (41), Vada (41), Abqar (45+3), Duarte (55) y Jair (58),

Goles: 1-0, min. 61: Jason.

Incidencias: Noche gélida en Vitoria, con apenas 6 grados y lluvia fina intermitente, después de un día con constantes chubascos. El césped de Mendizorroza presentó un aspecto excelente, algo rápido por mojado. En las gradas hubo alrededor de 12.500 espectadores, entre ellos un centenar de zaragocistas.

 SD HUESCA X-X SD HUESCA 

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3576

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 0-2 ANDORRA

  • BAKIS 45'
  • Carlitos 90'
Titulares


1 Alvarez (C) 2 Altimira
4 PETROVIC   46' 3 Marmol
5 Jaume   69' 4 Pastor   86'
6 Frances 6 Aguado   78'
11 VADA   69' 12 BAKIS   86'
12 Larra 13 Raul Lizoain (P)
20 Simeone 14 Molina (C)
23 Molina   69' 17 Germán   65'
24 Lluis Lopez 23 Alende
28 Mollejo   82' 26 Pampin

36 Mohamed Aiman   65'
Suplentes


3 JAIR JR 5 Vilanova   86'
7 Miguel 82' 7 Hevel 65'
8 Valderrama 46' 9 Gonzalez
13 Raton 10 Carlitos 86'
14 Serrano 69' 11 Marc
16 Lasure 15 Morer
17 Nieto 16 Orellana 78'
18 Fran Gamez 20 Vilà
21 Zapater 69' 21 Bover
27 Luna 22 Gil

30 Marc Vicente (P)
Cuerpo Técnico


Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador) Lopez Saenz, Jon, (2º Entrenador)
Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador) Sarabia Armesto, Eder, (Entrenador)
Navea Fauste, Francisco Javier, (Delegado) Tarradellas Ricart, Pere, (Delegado)
Belsue Arias, Alberto, (Delegado) Rodon Vila, Lluis, (Delegado)

Torres Nuñez, Manuel, (Delegado)

Yeto Jimenez, Aitor, (Delegado)

Collado Tapia, Jordi, (Delegado)

Lopez Ambatlle, Anna Maria, (Delegado)

Lanzarote Abenoza, Cristian, (Delegado)

Pastor Rodríguez, Oriol, (Delegado)

Sustituciones



4 PETROVIC 8 Valderrama 46' 36 Mohamed Aiman 7 Hevel 65'
11 VADA 69' 17 Germán 65'
23 Molina 21 Zapater 69' 6 Aguado 16 Orellana 78'
5 Jaume 14 Serrano 69' 4 Pastor 5 Vilanova 86'
28 Mollejo 7 Miguel 82' 12 BAKIS 10 Carlitos 86'

 

 

Real Zaragoza 0-2 Andorra 

37.1 % Posesión 62.9 %
3 remates dentro 3
3 disparos bloqueados 2
6 remates fuera 1
5 disparos recibidos 12
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 18
19 faltas cometidas 10
132 perdidas de posesion 133
56 recuperaciones de posesion 57
6 fueras de juego 2
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El plan de Carcedo se vuelve a caer y el Zaragoza pierde (0-2) ante el Andorra

La propuesta de Tenerife no le ha funcionado esta vez al técnico zaragocista, que queda señalado. Bakis y Carlos Martínez han sido los autores de los goles visitantes.

El técnico ha apostado por repetir once y esquema, pero el resultado ha sido bien distinto. El equipo, desnortado, nunca ha estado cómodo y ha terminado cediendo por sus propios errores y la efectividad de un rival que ha practicado un fútbol inteligente y se ha valido de los tantos de Bakis y Carlos Martínez al término de cada parte para llevarse el choque.

Como ocurriera en Tenerife, el Real Zaragoza comenzó volcando el juego hacia la banda derecha, buscando la profundidad de Larrazabal y los desmarques interiores de Mollejo, pero el Andorra no tardó en protegerse con continuas ayudas de German Valera a Pampin.

Así, de las acometidas iniciales, entre las que sobresalió una jugada personal de Simeone, se dio paso a un ritmo bajo de partido. Durante la primera media hora, la circulación fue muy lenta por parte de ambos equipos, pero era el Andorra el que se sentía más cómodo a través de posesiones largas pero de escasa profundidad.

La primera llegada peligrosa de los visitantes no llegó hasta el minuto 30, con una combinación bien llevada desde atrás que terminó con centro raso desde la derecha de Alti y disparo elevado de Molina, de un Molina que, al igual que Moha, se movía continuamente entre líneas para aprovechar los huecos que quedaban entre los centrales zaragocistas y el centro del campo.

Los extremosvisitantes fijaban a los laterales, a Larrazabal y Fuentes, y al Zaragoza le costaba un mundo recuperar la pelota y encontrar los espacios a la espalda de los defensores del Andorra.

Tanto, que la única jugada en la que el equipo pudo correr de verdad se hizo esperar hasta el minuto 42. Manu Molina, ausente hasta entonces, giró un balón hacia la derecha para que Larrazabal, con una pared con Simeone, avanzase hasta el fondo y cediese a Mollejo un balón que pudo ser interceptado a córner por Lizoain.

Fue justo antes de que otro córner, regalado por Vada, culminara de la peor forma el primer tiempo. El gesto de perdón del argentino se dirigió esta vez hacia el fondo norte zaragocista, después de perder el balón que fue aprovechado por el Andorra, por Bakis, para marcar el 0-1 en el saque de esquina.

El plan de Juan Carlos Carcedo se vino abajo. Al descanso, relevó a Petrovic por Eugeni Valderrama; volvió a la línea de cuatro atrás en un sistema 4-3-3; y el Real Zaragoza cambió radicalmente su propuesta.

Sin el serbio incrustado entre los centrales, viendo el juego de cara, el cuadro aragonés apostó por recurrir al fútbol directo, con la agresividad de Simeone, que anotó en fuera de juego en el minuto 55, como única solución ofensiva.

El bloque dejó de ser compacto, se descompuso entre prisas, y la situación no mejoró con el triple cambio introducido por Carcedo en el 68. Francho, Zapater y Gueye sustituyeron a Grau, Molina y Vada, pero la transformación no tuvo el efecto deseado. Al contrario, el Zaragoza desapareció. El equipo empezó a perseguir sombras ante un Andorra solvente con el balón, y la grada volvió contra los jugadores y la directiva.

El cambio del canterano Marc Aguado en el 78 trajo cánticos contra Torrecilla y Carcedo, y todavía quedaba lo peor. El arreón final del Zaragoza apenas se tradujo en un mal remate de cabeza de Gueye, y tampoco Simoene acertó a marcar en el 86, antes de que Carlos Martínez apuntillara la victoria visitante en el tiempo de descuento.

El cántico de “Carcedo vete ya” sonó con más fuerza que nunca en La Romareda. El preparador riojano queda en una situación comprometida antes de la visita a Vitoria del próximo viernes.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal, Francés, Petrovic (Eugeni, 46), Lluís López, Fuentes; Jaume Grau (Francho, 68), Manu Molina (Zapater, 68), Vada (Gueye, 68), Mollejo (Puche, 82) y Giuliano Simeone.

Andorra: Raúl Lizoain; Pastor, Alende, Mika Marmol, Pampin; Molina, Marc Aguado (Jandro, 77), Moha (Almpanis, 64); Alti, Bakis (Carlos Martínez, 84) y Valera (Héctor, 64).

Goles: 0-1, min. 45+1: Bakis. 0-2, min. 90+1: Carlos Martínez.

Árbitro: Sánchez López (Comité Murciano). Amonestó a Bakis (min.11), a Francés (min. 34)Y a Zapater (min.73).

Incidencias: Tarde agradable en Zaragoza en la festividad de Todos los Santos, con 22 grados al inicio del partido (16.15). El césped de La Romareda presentó un estado impecable. En las gradas hubo 20.834 espectadores, entre ellos alrededor de medio centenar de seguidores del Andorra.

El Andorra desnuda al Zaragoza

Nueva derrota en La Romareda de un reservón equipo aragonés, que se pasó la tarde persiguiendo sombras. Otra vez música de viento contra Carcedo y Torrecilla.

El partido en el que el Real Zaragoza debía demostrar que su triunfo en Tenerife no fue una excepción en su decepcionante y peligrosa ejecutoria de esta temporada acabó dejando otra vez a Carcedo colgando de un hilo y señalado a coro por la afición, igual que a Torrecilla, cuyas horas parecen contadas en la dirección deportiva. El Andorra de Eder Sarabia, un recién ascendido a Segunda División, también asaltó La Romareda y dejó al descubierto todas las miserias del equipo aragonés, que no hay quién las camufle. Se pasó toda la tarde persiguiendo sombras.

Carcedo repitió once y disposición táctica, con Petrovic como tercer central, Jaume Grau como ancla por delante de la defensa, tres volantes centrales y Giuliano como único delantero, mientras Eder Sarabia presentó una rotación masiva, con hasta diez novedades en su alineación -sólo se mantuvo Mármol-, y modificó el habitual dibujo de su equipo, pasando del 4-4-2 al 5-3-2, probablemente para contrarrestar la pizarra del Zaragoza.

Lo que no varió en el Andorra fue su estilo y ese juego suyo tan característico de intentar someter al rival a base de posesiones muy largas, lo que provocó que el Zaragoza de Carcedo, de por sí reservón, actuara a la espera metido en su campo y corriendo detrás de la pelota durante muchos minutos. Ya se sabe que eso jamás le gustó a La Romareda y los pitos no se hicieron esperar. Pero esos silbidos reclamando un decidido paso adelante espolearon un tanto al Zaragoza, que sin quitarle nunca el balón al Andorra, sí adelantó la presión lo suficiente como para incomodar al equipo de Sarabia y generar peligro en dos ocasiones muy claras: un remate de Giuliano a la media hora y otro de Mollejo a tres minutos del descanso que salvó el portero en intervención felina.

Moría la primera parte y el Andorra, pese su dominio abrumador de la posesión -64% por 36%-, apenas le había hecho cosquillas al Zaragoza, pero, tras una pérdida imperdonable de Vada, un córner en el minuto añadido puso otra vez de manifiesto la debilidad del equipo aragonés a balón parado cuando falta Jair. Francés perdió la marca y Bakis, absolutamente solo, cabeceó a la red el centro de Moha. Gol en la última acción del primer periodo en el primer remate a puerta del Andorra. Eficacia máxima.

Con el 0-1, el plan de partido se le vino abajo a Carcedo y en el intermedio relevó a Petrovic por Eugeni, pasando a ordenarse el Zaragoza en 4-2-3-1. Pero el Andorra no salió del vestuario a conservar su ventaja, sino a aumentarla y el equipo aragonés pasó por momentos de zozobra entre la música de viento de las gradas. Y otra vez la reprobación a coro de la afición, con el “¡Carcedo, vete ya!”-, provocaron un pequeño alarde de valentía en el Zaragoza, cuyo mejor argumento ofensivo fue la fogosidad de Giuliano.

Sarabia refrescó a su equipo con la entrada del griego Albanis y de Héctor, mientras ya a la desesperada Carcedo introdujo una triple sustitución a veinte minutos del final: Francho, Zapater y Gueye relevaron a Jaume Grau, Manu Molina y Vada. Pero nada cambió en el Zaragoza, incapaz de comprometer durante casi toda la segunda parte al portero del Andorra. En el equipo ‘tricolor’ entró también Jandro por Marc Aguado, al que La Romareda despidió con una gran ovación en medio de cánticos contra Torrecilla y Carcedo.

En los últimos minutos, el Zaragoza tuvo el empate en la cabeza del torpón Gueye, la última ‘joya’ de Torrecilla, y en las botas de Giuliano, el mejor de los locales, pero el que volvió a marcar fue el Andorra por medio del veterano Carlos, cerrando un partido que fue una nueva condena para Carcedo y Torrecilla. Y para el Zaragoza entero.




SD HUESCA 1-0 SD HUESCA 

  • Yuri 11' (P)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3575

TENERIFE 0-2 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • VADA 23’
  • VADA 66’
Titulares


1 Juan Soriano (P) 1 Alvarez (P) (C)
4 Leon 4 PETROVIC
11 DAUDA   82’ 5 Jaume   85’
15 Pablo Larrea   72’ 6 Frances
16 Aitor Sanz (C)   60’ 11 VADA   71’
18 Enric Gallego 12 Larra   71’
19 Romero De Avila   60’ 20 Simeone
22 MELLOT 23 Molina   77’
23 SIPCIC 24 Lluis Lopez
24 Nacho 28 Mollejo   77’
31 Martin   72’
Suplentes


2 Aitor Buñuel 3 JAIR JR   85’
5 Gonzalez 7 Miguel   77’
8 Alonso   72’ 8 Valderrama
9 Borja   60’ 13 Raton
12 Lopez 16 Lasure   71’
13 Diaz 17 Nieto
20 José Angel   60’ 18 Fran Gamez   71’
21 Appiah   82’ 21 Zapater   77’
26 Rodriguez 33 Naranjo
27 Gutierrez   72’ 35 Rebollo
30 Mendez
Cuerpo Técnico


Gil Delgado, Jose Manuel, (2º Entrenador) Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador)
Ramis Monfort, Luis Miguel, (Entrenador) Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador)
Padron Baez, Victor Teofilo, (Delegado) Belsue Arias, Alberto, (Delegado)

Sustituciones



19 Romero De Avila   9 Borja 60’ 11 VADA   16 Lasure 71’
16 Aitor Sanz (C)   20 José Angel 60’ 12 Larra   18 Fran Gamez 71’
31 Martin   27 Gutierrez 72’ 28 Mollejo   7 Miguel 77’
15 Pablo Larrea   8 Alonso 72’ 23 Molina   21 Zapater 77’
11 DAUDA   21 Appiah 82’ 5 Jaume   3 JAIR JR 85’

 

Tenerife 0-2 Real Zaragoza

46.9 % Posesión 53.1 %
5 remates dentro 4
1 disparos bloqueados 1
7 remates fuera 1
6 disparos recibidos 3
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
15 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 15
125 perdidas de posesion 132
52 recuperaciones de posesion 48
3 fueras de juego 0
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El Real Zaragoza sale a flote en Tenerife

Un Zaragoza reformado con un nuevo sistema táctico vence (0-2) y toma aire contra el Tenerife gracias a dos goles de Valentín Vada. El triunfo da más tiempo a Carcedo. 

 

El fútbol opera bajo unas leyes tan inciertas, evanescentes y ligeras que un futbolista al que perseguían todos los dedos fruto de su fútbol desvaído, y al que Carcedo nunca le había dado pese a todo la espalda, le brindó al Zaragoza una victoria en Tenerife que le espanta los fantasmas y despeja las tormentas. Fue Valentín Vada el hombre. El goleador. El autor de los dos zarpazos que sacan a flote al equipo y a Carcedo y que recomponen la figura de un Zaragoza que encontró en Tenerife una posible salida a su laberinto en ese esquema con carrileros que tanto potencia a alguna de sus piezas. Fue como asomarse a un futuro tranquilizador: el equipo restableció así su credibilidad, ensanchó su músculo de competidor y, por primera vez, fue verdaderamente superior a un rival, al que le cambió el mapa del partido desde la alineación de Carcedo. 

El Tenerife, desquiciado y ansioso, no dio una, ante un Zaragoza que jugó varios partidos en uno: supo sufrir y contener al rival, supo anestesiarlo con la pelota cuando se le puso en ventaja, supo cuándo lanzarle el ataque final en la segunda mitad y supo cerrar el duelo en el tramo final protegiéndose cerca del área.

Nunca es mal sitio la desesperación para encontrar soluciones, y Juan Carlos Carcedo le pegó una sacudida profunda al once del Real Zaragoza, como si en su decisión se adivinaran los pliegues de un tormento al que quiso dar apresurada salida con un equipo inédito y algo disforme: sin Jair Amador pero con cinco defensas, plagado de centrocampistas, con Mollejo como único extremo o similar, y con Simeone de delantero único.

Más que una alineación, lo de Carcedo en Tenerife pareció una denuncia. Un grito a medio camino de la disconformidad y la resignación pegado entre volcanes canarios. A esta plantilla, Carcedo no le había cogido aún el truco, si es que lo tiene, pues solo había que echar un vistazo a los jugadores de segunda línea (extremos, mediapuntas…) que se sentaron en el banquillo del Heliodoro Rodríguez López. Poco bocado que llevarse a la boca. Pero Carcedo le dio sentido al asunto gastando una de sus últimas balas con una reforma del sistema.

El técnico, en su continuada e infatigable pelea consigo mismo y la búsqueda de respuestas dentro del equipo, entendió que al Tenerife había que ganarle con tres jugadores de funciones similares como Petrovic, Manu Molina y Jaume Grau, con un Vada a medio camino de todo, que ni es extremo ni es mediapunta, y con la pareja Francés-Jair, el mayor argumento competitivo del Zaragoza pasado, amputada por el lado del hispanoportugués el día que el rival, el Tenerife, levantaba la torre de Enric Gallego en la punta del ataque. En ese tejido, también se presentó la titularidad de Larra como carrilero derecho.

Thank you for watching

Sin embargo, a todos estos hilos aparentemente sueltos, le dio forma Carcedo con un nuevo sistema: 5-4-1, con Petrovic insertado entre centrales, alas largas y un cuadrado en el centro del campo: Grau y Molina en la primera línea y Mollejo y Vada en la segunda. Un Zaragoza de mucha pierna, de piernas duras y resistentes, y pocas licencias creativas, pero que iba a saber moverse bien por la epidermis del partido.

En el Zaragoza de los últimos años, las defensas de cinco (tres centrales, carrileros altos…) siempre fueron signo de tiempos convulsos y entrenadores con agobios. Carcedo se lanzó por esa vía en Tenerife por una mezcla de todo y algo más. Las bajas, las pocas alternativas que ofrecía el fondo de armario de la plantilla, pero también el rival: la presencia de Eric Gallego, sobre quien pivotó buena parte de la trama, en el Tenerife empujó al técnico a proteger el juego directo hacia él. Lo hizo con una paradójica fórmula: dejó en el banquillo a su central de más estatura, Jair, y sacó otro hombre de anatomía alargada, pero pies más aseados. Petrovic, un pivote, le dio al Zaragoza, como ese guardián central, centímetros e ideas en la salida de la pelota, aspecto del juego en el que el equipo más progresado lució en Tenerife.

Al partido se le observaron rápido las líneas maestras. Eric Gallego atraía todo el juego del Tenerife, en largo y frontal, mientras el Zaragoza se desplegaba a lo ancho del campo cerca de su área. Los locales amenazaron con su delantero centro desde el inicio: un remate alto nada más empezar el duelo, otro centro que le cayó a Iván Romero en una salida en falso de Cristian y el andaluz cruzó al lateral de la red, otro cabezazo de Gallego a centro de Mellot… El Zaragoza ya veía por dónde le atacaba la tropa canaria, pero contenía con cierta compostura esas acometidas. Los de Carcedo apenas arriesgaban, se refugiaban en la pelota, viviendo muy lejos de su ataque, de un Simeone desabastecido, pero no desconectado. En plena lluvia sobre Eric Gallego, el Zaragoza avisó con un tiro a la media vuelta de Mollejo que lamió el poste izquierdo.

El paso de los minutos le fue borrando al Tenerife las rutas hacia su delantero. El rumor de la grada de un equipo también en problemas entró en juego. Y el Zaragoza, de la mano de Larrazabal, comenzó a agujerear la red de Ramis por esa banda. Un centro del vasco desde la derecha, un envío raso y puntiagudo, lo rozó de espuela Mollejo para que Vada apareciera en el corazón del área como un ratón. Este tipo de jugada es la que define a un futbolista de difícil catalogación como él, tan indescifrable: la llegada, su capacidad para encontrar, en el nido de trampas que siempre es esa región del campo, un lugar por el que morder el queso. Se puede decir que Vada vive de eso, de esas apariciones terminales, del gol. Es su salvoconducto particular entre la espesura de otros atributos de su fútbol.

El gol del argentino, la ventaja, fue como el agua sacada de un oasis. Refrescó al Zaragoza, le dio aire, serenidad, esperanzas. El marcador giró hacia su lado, pero también el juego. Comenzó a mezclarse con pases, a juntarse en torno a la pelota, mientras le buscaba la vertiente débil al Tenerife. Los locales apenas respondieron con un cabezazo de Gallego en un saque de esquina que negó Cristian con su puntual presencia. Dauda también lo buscó de lejos. Sin embargo, el Zaragoza no daba la sensación de sufrir. Mientras Petrovic y Gallego se embestían entre sí en un duelo de alto tonelaje, el partido se disolvía por efecto de un Zaragoza que supo esconder la pelota, moderar su uso y atraer al rival. En una de esas, Larrazabal sacó un centro que casi se le envenena a Soriano tras pegar en Mellot.

La segunda mitad se introdujo según lo esperado. Una internada de Dauda salpicó de peligro el área del Zaragoza, con una pelota perdida y sin dueño que casi sale cara. Contestó el Zaragoza mientras el partido se abría y distanciaba sus zonas de juego. Con tantos metros a explotar, Carl Lewis se apoderó del cuerpo de Simeone. El argentino se pegó una carrera colosal contra Mellot y Sipcic, pero no culminó, ya con las piernas derretidas por el ácido láctico. Pero Simeone no es de los que afloja. Se busca la vida como puede y ve pan donde solo hay migas. A puro tesón, casi fuerza un gol de rebote: la pelota pegó en la madera.

El partido se inflamaba. El Tenerife se iba a pecho descubierto a por el gol y el Zaragoza comenzó a gestionar sus ofensivas a la carrera. A oler la sangre. Nadie se mueve en esa sopa como Simeone. El argentino, un constante arañazo en la segunda mitad para el Tenerife, picaría una pelota en un saque de esquina que Soriano contuvo justo antes de que Vada se guisara el segundo gol. Cogió la pelota a 40 metros, se abrió ángulo como un topógrafo y detectó el terreno hacia el que debía mandarla: rasgó un disparo que se coló ajustado al palo, cruzado, imposible. El Zaragoza tenía una ventaja de dos goles. En Segunda, una ventaja de un gol es un lingote de oro. Dos, el banco entero.

Poco más pasó entre cambio y cambio. El Zaragoza puso la muralla y el Tenerife se estrelló contra ella. El Zaragoza estaba mal antes del partido, pero aún había quien estaba peor. No es mal consuelo después de haber ganado y de que, entre el ruido de cuchillos, Carcedo encontrara una nueva idea, un nuevo camino. A priori, más coherente con lo que es una plantilla de muchos centrocampistas, pocos extremos y mediapuntas, con delanteros solventes y carrileros como Larrazabal que lucen con este traje. Y un reciclado Petrovic. Otro que volvió de Tenerife haciéndonos recordar que en el fútbol la última palabra nunca está dicha.

Ficha técnica

Tenerife: Juan Soriano; Mellot, Sipcic, León, Nacho Martínez; Larrea (Alonso, 71); Aitor Sanz (Jurado, 60); Teto (Alassan, 71), Mo Dauda (Appiah, 82); Iván Romero (Borja Garcés, 60) y Enric Gallego.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal (Gámez, 71), Francés, Lluís López, Fuentes; Petrovic, Grau (Jair, 85), Manu Molina (Zapater,, 77); Vada (Lasure, 71), Mollejo (Puche, 77); Simeone.

Goles: 0-1, min. 23: Vada. 0-2, min. 67: Vada.

Árbitro: García Verdura (Comité de Catalunya). Mostró amarillas a Petrovic (50’), Nacho Martínez (64’), Lluis López (75’), Eric Gallego (76’). y Jurado (88’)

Incidencias: Partido de la décima jornada de liga jugado en El Sardinero, ante 9.900 espectadores. Un centenar de zaragocistas acompañaron al equipo desde la grada. Noche agradable de temperatura y terreno de juego en muy buen estado.

 SD HUESCA X-X SD HUESCA 

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3574

GRANADA 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Rubio 47’




Titulares


1 RAÚL F. (P) 1 Alvarez (P) (C)
4 Rubio 3 JAIR JR
6 Bodiger 5 Jaume   82’
9 CALLEJON   88’ 7 Miguel   67’
10 Antonio Puertas   88’ 10 Bermejo   46’
11 UZUNI   70’ 12 Larra
12 Meseguer 18 Fran Gamez
16 Victor Diaz (C) 23 Molina
17 Quini   49’ 24 Lluis Lopez
21 Melendo   70’
30 Sánchez

Suplentes



7 Soro 4 PETROVIC
8 AREZO 6 Frances
14 Ignasi   70’ 8 Valderrama
19 Molina   70’ 11 VADA   46’
23 Rochina   88’ 13 Raton
24 Erick Cabaco 17 Nieto
26 Zaragoza   88’ 20 Simeone   54’
29 Sanchez   49’ 21 Zapater   82’
33 Lopez 22 Martin
35 Martin 27 Luna   67’
39 Gutierrez 28 Mollejo   67’

 

Sustituciones



17 Quini   29 Sanchez 49’ 10 Bermejo   11 VADA 46’
21 Melendo   14 Ignasi 70’   20 Simeone
11 UZUNI   19 Molina 70’ 7 Miguel   28 Mollejo 67’
10 Antonio Puertas   23 Rochina 88’   27 Luna
9 CALLEJON   26 Zaragoza 88’ 5 Jaume   21 Zapater 82’

Granada 1-0 Real Zaragoza

48.3 % Posesión 51.7 %
 remates dentro 
 disparos bloqueados 
 remates fuera 
7 disparos recibidos 14
5 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
12 faltas recibidas 12
13 faltas cometidas 12
150 perdidas de posesion 170
50 recuperaciones de posesion 56
3 fueras de juego 6
xxxxxx

Ni un átomo de mejoría y nueva derrota del Real Zaragoza por 1-0 en Granada

En el quinto partido fuera de casa sin marcar un solo gol, los de Carcedo retornan a la planicie de fútbol, al atasco de ideas y la nulidad ofensiva que es harto preocupante.

 

Goles son amores, dijo Carcedo en la previa. Así que el Real Zaragoza, que cayó 1-0 en Granada en la jornada 12 este viernes, sigue viviendo alejado de la pasión, de la seducción del fútbol. Fue el quinto partido de seis lejos de La Romareda con el cero en su guarismo, un indicio de severos problemas a futuro. Y, como en otros días precedentes, solo la falta de puntería del rival y las excelentes paradas de Cristian Álvarez evitaron una goleada cruenta.

El primer tiempo se jugó a bajo ritmo, con dos equipos diésel, más preocupados por sus mandatos tácticos que por inventar, encarar al rival o jugar al fútbol con la naturalidad de antaño. Mal el Granada durante 20 minutos de nada, de vacío de contenido. Mal el Real Zaragoza, que no dio cuatro pases seguidos y se limitó a buscar un par de centros de Fuentes, un lateral que tiene más brillos en ataque que en defensa, asunto peligroso a largo plazo. 

En ese primer tramo de partido aburrido, de bostezo, solo elevó las pulsaciones el centro-chut del minuto 1 de Quini, que botó en el área avispa (uniforme zaragocista) y se fue a un palmo del palo más lejano, por fortuna. Y, en el otro lado, una penetración de Larrazabal, extremo titular por primera vez (realmente un doble lateral, muy atrasado de partida), que fue derribado por Víctor Díaz en lo que pudo ser empujón, y penalti por lo tanto, y que el árbitro consideró carga legal con el hombro.

Del letargo general sacó el guion del choque el albanés Uzuni en el minuto 21. Lanzó un derechazo potente desde la frontal del área en una volea después de un mal resto de la zaga aragonesa y Cristian Álvarez estrenó su balance de paradones, enviando a córner en buena estirada. Rubio cabeceó alto en el 24 una falta lejana volcada a la zona de los goles que no restó por alto Lluís López. 

De repente, el Granada entraba en modo resurrección mientras el Zaragoza no veía con claridad las proximidades del portero Raúl Fernández. Solo merodeaba el área sin que nadie tuviera idea de cómo es eso de meter un gol. Un entrenador granadino, precisamente, Lucas Alcaraz, gustaba de esa palabra: merodear. Pues este Zaragoza de Carcedo es un buen merodeador, pero un pésimo rematador. Lo denuncian los números y lo evidencia, día a día, su modo de operar en ataque.

Andaban los granadinos crecidos al ver la inoperancia con la pelota de los avispas y Callejón erró el gol cantado más claro del primer tiempo en el portal de Cristian Álvarez. Centro Ricard atrás en el área, el pase de la muerte clásico, y el internacional español regresado de Italia empalmó, solo, echando la pelota fuera cerca del poste izquierdo, por fortuna. Por cierto, entre el las subidas de ese lateral, Ricard, y el veterano Puertas volvieron loco a Fuentes. Por ahí vino el peligro una y otra vez, con escasas ayudas de Puche en los repliegues.

Al equipo de un discutido Karanka se le fundieron los plomos como al principio, repentinamente. Y el Zaragoza tuvo un par de avances peligrosos en un breve periodo de respiro. Bermejo, en uno de ellos, protagonizó el único disparo a puerta de todo el primer tiempo. Sí, el único. Controló por alto en el 40 una dejada atrás del ariete Gueye, peleón pero sin fortuna, y empalmó un derechazo que se fue al poste izquierdo de un rebasado Raúl. Ahí pudo decantar la pugna el Zaragoza hacia su lado después de pasarlo mal y ser dominado por un deslavazado Granada mucho tiempo. En otro avance en esa fase de inspiración transitoria de los de Carcedo, el árbitro, González Francés, perjudicó una contra que iba para buena al no conceder la ley de la ventaja para sacar una tarjeta a Bodiger en el inicio de la acción en medio campo. Grave marro técnico del juez.

Eso sí, este atisbo de reacción zaragocista fue flor de un suspiro. El primer tiempo acabó con dos ocasiones claras de nuevo de un Granada con más calidad en ataque, aunque no tuviera acierto al final. Puertas controló solo en el área y su disparo, mordido, lo paró Cristian en el 43. Y un minuto más tarde, Ricard remató en una mala decisión, pues le quitó el chut en mejor posición a Quini, y de nuevo el portero zaragocista evitó el 1-0. Lo de casi siempre.

En el descanso, Carcedo dejó en la ducha a Bermejo que, salvo ese disparo puntual al poste, no había olido el balón en el resto del juego. Mal estreno del ‘10’ como mediapunta, por el centro, donde tanto se le reclama ante su mala praxis en la banda en la mayoría de días. Vada fue su relevo. No le dio tiempo al equipo zaragocista a poner en práctica lo hablado. Al minuto del segundo tiempo ya perdía 1-0. Error garrafal en la defensa de un córner, Fuentes que se enganchó y evitó el fuera de juego tras el rechace inicial, y Rubio marcó a placer solo ante Cristian. Horrible inicio de la reanudación. Lo peor que puede suceder.

Y pudo ser peor. Lluís López, hacia su propia portería (como en Miranda), despejó hacia atrás un centro raso de Puertas, que volvió a sentar a Fuentes, y el balón dio en el poste y no entró de milagro. Era el minuto 51 y el equipo de Carcedo, como el propio técnico, estaba grogui, lo habitual cuando encajan un gol. Porque el técnico, en decisión que define su afán ofensivo, metió desde el banquillo a Simeone (hasta ahí bien), pero sustituyendo a Gueye. Esto, con 1-0 abajo. Pieza por pieza. Si ninguna cintura para arriesgar y modificar sus pautas ni cuando el marcador lo pide a gritos.

En el 56, el Granada volvió a marcar, de parecida manera al 1-0, en otro córner que defendieron los avispas con la vista y que embocó de nuevo el central Rubio adentro. Menos mal que estaba en fuera de juego, que vio el linier y corroboró el VAR. Se evitó el 2-0, que se estaba mascando en las gradas igual que los bocadillos de tortilla y jamón a esa hora de la velada. En el 61, Callejón entró solo por la banda de Fuentes, que venía andando desde medio campo, cruzó un zapatazo seco y Cristian Álvarez salvó en otro paradón.

De ese calvario salió el Real Zaragoza gracias a Simeone, aunque con menos éxito del que pudo ser de no mediar un par de centímetros de fuera de juego. Porque el argentino marcó un gol en una contra de las suyas, en velocidad al espacio, en el minuto 63. Batió entre las piernas a Raúl… pero estaba adelantado en la recepción del pase. Cuestión de azar, de mala suerte. Al menos, pobre consuelo, ahí se cortó el aluvión de ataques peligrosísimos de los granadinos. Carcedo consideró que la solución pasaba por el doble cambio de Mollejo y el joven Luna en vez de Puche y Larrazabal en el 67.

 

Entretanto, el pichichi de Segunda, Uzuni, estuvo a tres dedos de su 9º gol en el 68, pero tras una incursión individual excelente, su rosca se marchó fuera rozando literalmente el poste izquierdo. Karanka, criticado, modificó sus líneas y reforzó la defensa: quitó al segundo punta, Melendo, e introdujo otro central, Ignasi Miquel. En todos sitios cuecen habas… Aun así, los rojiblancos prosiguieron superando a un paupérrimo Zaragoza, que no pisaba el área ni en broma. Jaime Molina, recién entrado, erró solo a quemarropa con todo a favor en el 74. Y en la siguiente acción, Puertas y Callejón se quisieron adornar tanto en el área pequeña, de lujos, que ni llegaron a rematar a puerta el 2-0 que ya se cantaba.

El Granada perdonó una goleada seria en esta fase de la segunda mitad. Como el último viaje el Racing. O el penúltimo en Mirandés. Los síntomas del Real Zaragoza, lejos de mejorar, se acrecientan. Sería conveniente que alguien lo viera con sensatez. Encajar un gol primero no debe ser sinónimo de abatimiento e impotencia. Y esa patología la sufre peligrosamente este equipo de Carcedo.

El ‘arreón’ final del Zaragoza resultó inerte. Alborotado, al tuntún. Modo ejército de Pancho Villa. Pretender arreglar en 5 minutos lo que no se ha sabido fraguar en 90 es funambulismo sin barra. Vada remató fatal un rechace de la zaga en el 87. Mollejo rozó el palo en el 90 tras tocar un defensor local. ¿Por qué no ataca con ese fervor el equipo zaragocista desde el minuto inicial? Qué terrible sensación futbolística. En ese desorden final, el exzaragocista Rochina se quedó solo ante Cristian Álvarez y este le quitó el segundo tanto con otra parada descomunal. Una pena que no sirva para nada su trabajo en tantos días gemelos.

 

Ficha Técnica

Granada CF: Raúl Fernández ; Ricard, Rubio, Víctor Díaz, Quini (Pepe Sánchez, 49); Bodiger, Meseguer; Puertas (Rochina, 89), Melendo (Ignasi Miquel, 70), Uzuni (Jaime Molina, 70); y Callejón (Bryan Zaragoza, 89).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez, Lluís López, Jair, Fuentes; Grau (Zapater, 82), Molina; Larrazabal (Luna, 67), Bermejo (Vada, 46), Puche (Mollejo, 67); y Gueye (Simeone, 53).

Árbitro: González Francés (Canario). Amonestó a Bodiger (39), Uzuni (68), Meseguer (77), Víctor Díaz (83), Jaime Molina (96) y Lluís López (96).

Goles: 1-0, min. 46: Rubio.

Incidencias: Noche fresca en Granada, con 19 grados, al inicio del partido (las 21.00) y un viento que resultó molesto. El césped de Los Cármenes presentó un buen estado. En las gradas hubo alrededor de 15.000 espectadores, entre ellos alrededor de medio centenar de zaragocistas. Tras el gol local, estos cantaron un día más el ‘Carcedo, vete ya’.

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