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CARTELES FIESTAS DEL PILAR

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1939

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1939

Cartel Fiestas del Pilar 1939

Título: desconocido

Autor: Alberto Duce Baquero

 

CARTELES DE POSTGUERRA

Durante la guerra los artistas gráficos más cualificados estuvieron en la zona republicana. Desde allí combatieron con esas armas tan efectivas y directas que son los carteles.

En ese momento, pues, el cartelismo pasó a ser la manifestación artística más importante y popular; pero, por supuesto, en ellos había un predominio del contenido sobre la forma, es decir, lo importante en los carteles de guerra sería más que sus características estéticas, su finalidad, su objetivo. Por ello el realismo y el expresionismo mediante los que se llegaba de una forma más directa al pueblo, fueron las dos tendencias que tomaron auge en este medio, siguiendo, en este sentido, a la cartelística rusa que se había desarrollado durante la revolución del 18, junto con el fotomontaje, aunque en menor cuantía.

En torno al tema de ¿cómo debía ser un cartel de guerra?, en 1937, se levantó una polémica de la que serían los protagonistas Joseph Renau que siguiendo a Cassandre defendía la autonomía del cartel y Ramón Gaya para quien el cartel era una rama de la pintura. Como consecuencia de esa discusión, aunque la mayoría de los artistas siguieran tratando el cartel como si fuera pintura, Renau ya sentó las bases del "cartelismo" como un nuevo medio de comunicación y el término "cartelista" como un profesional al que definía como:

"( ... ) el artista de la libertad condicionada a exigencias y objetivos, es decir, exteriores a su voluntad individual ( ... ) en el artista que hace carteles, la simple cuestión de desahogo de la propia sensibilidad y emoción no es lícita ni prácticamente realizable, si no es a través de esa servidumbre objetiva".

Pero todo esto sucedía en la zona republicana; en la nacionalista los artistas son movilizados tardíamente y entre ellos destacaría sobre todo la figura de Sáenz de Tejada, autor de numerosos carteles y cuyas obras, dentro de una tendencia realista idealizada, reflejaban la filosofía política del franquismo.

El 1 de abril de 1939 el general Franco firmaba en Burgos el ultimo parte de guerra. "Sin embargo, pasada la euforia victoriosa ahí sigue España partida en dos, deshecha materialmente por una larga guerra y destrozada espiritualmente. No supieron los que tomaron el poder que terminar una guerra no es Io mismo que empezar una paz".

En Zaragoza se intentaba volver a la normalidad, por lo menos desde el lado de los vencedores, y en octubre de ese mismo año de 1939, el denominado por el gobierno obligatoriamente a todos los efectos "año de la victoria", se decidió celebrar, de nuevo, las fiestas del Pilar, y como cartel anunciador se reprodujo el presentado a concurso en 1936 por Alberto Duce Barquero, no sin antes introducirle una serie de cambios sustanciales.

En él aparecen las figuras monumentales de dos mujeres rubias representadas dentro de un realismo que ya ha conocido las experiencias cubistas. Son dos mujeres de gran vigor expresivo y eminentemente simbólicas: una aparece sentada en primer plano, apoyándose sobre el escudo de la ciudad y sosteniendo la figura de la Virgen del Pilar como tradicional alegoría de la ciudad de Zaragoza; la otra, en pie, lleva una paloma blanca simbolizando esa paz que ya se les escapaba de las manos a los españoles en 1936.

En 1939 se encontró este cartel que todavía’ no había sido recogido por su autor del Ayuntamiento, y se decidió reproducirlo para lo que se le pidió al artista que introdujera una serie de elementos simbólicos que saltan a la vista en la contemplación de esta obra. Así, además de cambiar la fecha (como era lógico), se añadieron el símbolo del yugo y las flechas en el broche de la primera de la mujeres y la bandera nacional con el escudo que hace de manto de la figura de la Virgen; todo se completó con esa frase que aparecía diariamente en la prensa, en los documentos, en las revistas... "AÑO DE LA VICTORIA" colocada de una manera totalmente forzada compositiva y tipográficamente.

Si contemplamos el cartel haciendo una abstracción mental de todos esos elementos ideológicos que se introdujeron en 1939 y que acabamos de describir, adivinamos que tras él se manifiesta un buen dibujante y también un buen colorista que ha sabido armonizar los colores utilizados. Más que el sentido publicitario en este cartel, lo que destaca es el sentido estético, la belleza, el idealismo expresionista, porque, pese a estar representadas de una forma humana, las dos figuras que aparecen no son reales, no son de carne y hueso, sino que son dos "estatuas" de expresión dura.

También en 1939 se convocó un concurso de carteles: en este caso para anunciar el XIX Centenario de la venida de la Virgen del Pilar que se celebraría en 1940 coincidiendo con las fiestas de octubre de ese año. En este concurso se concedió un primer premio de 2.000 pesetas al boceto presentado con el lema "Ofrenda", obra de Enrique Montón y tres premios de 1.000 pesetas a cada uno de los carteles cuyos lemas eran: "Virgen y Angel" de Ricardo Summer Isern, "Ofrenda" de Luis Germán Martínez y "Fe" de Guillermo Pérez. La noticia fue recogida en la prensa diaria y en la revista Aragón donde además de la reproducción de los cuatro carteles aparecía una crítica hecha por "Zeuxis" para quien la poca concurrencia al concurso (ya que sólo se presentaron 29 carteles, de los que, según "Zeuxis", una tercera parte no eran carteles propiamente dichos) se debía principalmente a la poca propaganda que se había hecho fuera de la región y a que se había anunciado un único premio, lo que indudablemente no podía atraer a muchos artistas. Con relación a los carteles, "Zeuxis", tras dar la razón al jurado con relación a su fallo, decía de una forma muy cumplida que el cartel al que se concedió el segundo premio era el mejor:

"Creo firmemente que el Jurado en esta ocasión ha fallado en justicia; (...) pero de no dar el premio al que lo ha obtenido, lo hubiera merecido el premiado en segundo lugar, el más propio para un asunto religioso; ese ángel tiene una admirable expresión de fervor; el más cartel, el de más silueta, el que expresa con más sencillez el asunto, sin complicaciones más propias del anuncio cinematográfico y finalmente, el de acorde más fino y más moderno".

Cuando el crítico hablaba del anuncio cinematográfico, nos estaba dando su opinión sobre el cartel ganador, en el que hay una mezcla de elementos simbólicos que se superponen unos a otros, con los que el artista quería expresar la religiosidad, la fe, pero de una forma, desde luego, un tanto confusa que le recuerda el cartel de cine de aquellas fechas,

El cartel que quedó en segundo lugar y que mereció las alabanzas del crítico tiene un sentido más decorativo, es mucho más suave, y en él hay un predominio de las líneas onduladas, lo que muy bien podría explicarnos esa crítica de Cidón o "Zeuxis" porque, indudablemente, este cartel estaría más en la línea del tipo de carteles o pinturas que él mismo había hecho con anterioridad.

 

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Tras el parón motivado por la Guerra Civil, volvieron a celebrarse las fiestas del Pilar y, como cartel anunciador, se reprodujo el que presento a concurso, en 1936, Alberto Duce Baquero. En el boceto, se introdujeron una serie de cambios que le pidieron al propio autor.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1935

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1935

Cartel Fiestas del Pilar 1935

Título: En Coorporacion

Autor: Guillermo Pérez

 

En 1935 el concurso volvió a quedar desierto por no reunir las condiciones señaladas muchas de las veintisiete obras presentadas:

"No tener las dimensiones marcadas, emplear el aerógrafo, no dejar el espacio libre para el programa abreviado, etc., etc., y otros por no satisfacer plenamente al jurado... " .

Esta era la explicación que se daba en la prensa sobre la anulación del concurso; se convocó de nuevo otro en el que se especificaban las medidas de 1,20 m. por 0,84 m., 5 tintas como máximo y prescindir del uso del aerógrafo así como de salpicados con tonos claros sobre fondos oscuros, porque esto no reunía las condiciones para la reproducción litográfica.

Por fin se concedió el primer premio de 1.500 pesetas a Guillermo Pérez y el accésit de 500 a Luis Germán; también se hicieron menciones honoríficas a las obras de Bayo Marín, Manuel Montón, Alejandro Cañada, Luis Mata y José Baqué Ximénez.

El cartel ganador llevaba el lema ensalzador de "En Coorporación" y representa el momento en el que comienzan las fiestas anunciadas por los clarineros y timbaleros del Ayuntamiento.

"Guillermo" fue más atrevido aquel año y presentó a concurso un nuevo tema pintado, además, con unos colores muy brillantes (rojo, amarillo, gris y negro).

El boceto de Luis Germán llevaba por lema "A todo vuelo" y en él se aprecia esa tendencia geometrizadora de las formas que podríamos relacionar con el neocubismo. Un monumental baturro en primer plano echa a volar las campanas que anuncian el inicio de las fiestas.(Este tema ya apareció en un cartel de Federico Comps).


Del concurso de 1935 conocemos además otros carteles de peor calidad; así tenemos el presentado bajo el lema "X" en el que aparece el tema de las banderas regionales, las ferias, los simbolos del comercio y al fondo la tópica silueta del Pilar; el presentado bajo el lema "Luz" en el que hay que destacar una iconografía totalmente nueva; y el que llevaba por título "Barco de Fe" de baja calidad artística.

 


 

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1936

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1936

Cartel Fiestas del Pilar 1936

Título: Gran día

Autor: Alberto Duce

 

Al  año siguiente, en 1936, y pese a las dificultades políticas del momento aparecieron puntualmente en la prensa las bases Para el concurso de bocetos anunciadores de las fiestas del Pilar Que venían a ser las mismas que en el año anterior.

El 19 de agosto de ese mismo año se publicó una nota en la prensa por la que se anunciaba que el concurso de carteles quedaba anulado en los siguientes términos:

"Se reunió ayer la Comisión Oficial Permanente de Festejos ( ... ) Todos estuvieron de acuerdo en que por las circunstancias actuales y Ia falta de material de tiempo era imposible imprimir carteles anunciadores de las fiestas del Pilar y por tanto convenía dar por anulado el concurso... “

Desde hacía un mes el país dividido se hallaba en estado de guerra y, por supuesto, en esas condiciones las fiestas del Pilar pasarían desapercibidas. Pero de cualquier manera conocemos dos de los carteles presentados a aquel concurso. Uno de ellos es el titulado "Gran día" que sigue el mismo tipo de carteles iniciado en años anteriores con cierto sentido publicitario y tendencia geometrizadora.

El otro cartel es el que se reproduciría oficialmente para anunciar las fiestas del Pilar en 1939, obra de Alberto Duce y que ya comentaremos más adelante.

Sin duda en esas fechas, "Guillermo" se constituyó en el cartelista del Aragón de la zona nacional. Sus carteles tuvieron una amplia difusión y a su mano se deben varios carteles de guerra entre los que destacaría el que elaboró para "el día del plato único”.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1933

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1933

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1933

TITULO: desconocido

Autor: Enrique Ortega Frisón

En 1933 ganó el concurso el colaborador de El Noticiero Enrique Ortega Frisón y, de nuevo ganó un accésit Bayo Marín.

El cartel elegido tiene una original y llamativa composición: la ciudad, vista desde el aire, de la que surge la figura de un baturro en actitud de gritar o vocear; se trata, pues, de un cartel en el que su autor ha tenido también muy en cuenta su impacto publicitario utilizando un nuevo tipo de composición y de perspectiva en el que predominan las formas geométricas junto a un nuevo tratamiento temático del anuncio de las fiestas. Es interesante destacar la perspectiva relacionada con la aparición de la fotografía aérea en Zaragoza.

 

 

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1933: Zaragoza vista desde el cielo
El trabajo de Enrique Ortega Frisón, colaborador de ’El Noticiero’, llamó la atención por su original composición. Destaca la clara influencia de la fotografía aérea, que llegó en aquella época a Zaragoza. Además, el autor tuvo en cuenta el impacto publicitario para estructurarlo. En plena década de la renovación iconográfica y estética de los carteles, el encuadre de la obra de Ortega Frisón es llamativo, con la ciudad vista desde el aire, y sobre ella, se erige la figura de un aragonés que vocea. Las formas geométricas y un nuevo tratamiento temático predominan en la creación. Este es otro ejemplo de cómo las figuras ataviadas con el traje regional se proclaman protagonistas de los trabajos de las próximas décadas. 

El trabajo de Enrique Ortega Frisón llamo la atención por su original composición. Destaca de la imagen la clara influencia de la fotografía aérea, que llego en aquella época a Zaragoza, y el impacto publicitario.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1934

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1934

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1934

TITULO: DE MI PUEBLO

Autor: Guillermo Pérez Baylo

Un año más tarde, en 1934, el ganador del concurso fue Guillermo Pérez y, de nuevo, el segundo premio fue para Bayo Marín. En las bases se establecía un aumento en las dimensiones del boceto que sería de 1,30 m. de alto por 0,90 m. de ancho, y también se especificaba el número de tintas que sería de cinco como máximo. Los premios se repartían en 1.750 pesetas y 750 para el ganador y accésit respectivamente.

Se presentaron 34 bocetos que tras la elección del cartel oficial de fiestas, se expusieron en el salón de Quintas de la Diputación Provincial donde el público podía contemplarlos tras haber pagado una entrada de 10 céntimos. Parece que aquel año la exposición despertó un gran interés y junto con los dos carteles ganadores también obtuvieron un gran éxito los bocetos presentados por Baqué Ximénez, Ramos, CantÍn y Duce cuyas obras merecieron una mención especial del jurado calificador.

"De mi pueblo", cartel ganador, es una obra en la que aparece en primer término, a la derecha, la figura de una baturra y al fondo, a la izquierda, el Puente de Piedra y la silueta del Pilar en una perspectiva monumental. La baturra está en pie y de una forma muy decorativa se desparrama una guirnalda de rosas en forma de cascada por su hombro derecho; su posición recuerda mucho a la figura del baturro que aparece en el cartel de los hermanos Codín de 1923 (finalista), y el rostro de la baturra, al igual que comentábamos en el cartel presentado por el mismo autor en el año anterior, recuerda por su inexpresión e iluminación el de 1929, de León Astruc.

Es una obra, la de "Guillermo", con un sentido principalmente decorativo relacionado con el Art Déco y el modernismo tardío gue en esta época tuvo una gran difusión en Zaragoza. En estos años "Guillermo" ya hacía otro tipo de carteles con un sentido más cubista, como los que anunciaban la Feria de Muestras o los dibujos que servían de portadas en la revista Aragon que contrastan con este cartel que indudablemente fue concebido por su autor para ganar el concurso.

Dentro  de ese sentido más volumétrico está el cartel titulado "Padre Ebro" con el que Bayo Marín consiguió el accésit, y donde repite el tema del supuesto cartel que presentábamos en 1929 bajo el lema en expresión dialectal aragonesa de "Güete" decir, un baturro a punto de encender el cartucho  el cohete. En la diferencia entre estos dos carteles se puede apreciar también la evolución de Bayo hacia unas formas geometrizadas, reduciendo a planos los cuerpos de las figuras y haciendo una abstrcción que produce un resultado más innovador que el del ganador.

También del concurso de 1934 conocemos otras obras presentadas a concurso: "Manzanicas" y "La golondrina a su nido".

La primera de ellas es bastante original en cuanto al tema y a su tratamiento; en ella aparecen las figuras de dos mujeres comiendo manzanas repitiendo el gesto, silueta y color, lo que da a la imagen un carácter puramente decorativo. Ambas mujeres están situadas ante el río Ebro reducido a una franja azul, y al fondo entre los ramajes de un árbol aparece la mancha amarilla de la silueta del Pilar.

Desconocemos su autor pero en este boceto además de demostrar su capacidad de síntesis y de originalidad se puede apreciar que se trata de un artista que conocía la técnica del cartel.

El otro, titulado "La golondrina a su nido" es mucho menos original y peor compuesto con un baturro que sostiene la maqueta del Pilar sobre la que vuelan un grupo de golondrinas, todo ello con una cierta tendencia declamatoria y teatral.

 

 

 

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1932

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1932

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1932

TITULO: EN SIENDO DE ZARAGOZA

Autor: Martínez Surroca

En 1932 el cartel ganador fue el presentado con el título de "En siendo de Zaragoza", obra de Martínez Surroca, quedando en segundo lugar la obra de Guillermo Pérez, "Aurora" y en tercero "Cella" de Manuel Bayo Marín. El jurado estuvo compuesto por representantes de la prensa, de la Comisión de festejos y de entidades relacionadas con las bellas artes.

El artista catalán Martínez Surroca eligió como tema para su cartel el momento de bailar la jota, tema éste, ya tratado por otros artistas, pero en este caso las figuras son bien distintas ya que se han convertido en verdaderos cilindros; las formas geométricas predominan en la representación del Pilar y el cimborrio de La Seo al fondo, al igual que en las figuras cuyos rostros aparecen totalmente impersonalizados al estilo Art Déco incluso las flores que adornan el mantón y la falda de la baturra tienen formas muy simplificadas. Todo ello está representado mediante el procedimiento del salpicado con el que el artista ha conseguido efectos muy sugestivos.


Guillermo Pérez Bailó, tras haberse presentado a concursos anteriores, por fin consiguió un segundo premio en 1932. Este sería el cartelista más activo de la región aragonesa en los años siguientes. En "Aurora" nos presenta a una pareja de baturros en primer término y al fondo un grupo de joteros celebra la fiesta en la puerta del Carmen. Es interesante la luz que ilumina el rostro de la baturra en primer plano que parece procedente de un foco artificial situado en la parte inferior, son Ias luces de "candilejas de teatro" que ya aparecían en el cartel anunciador de fiestas de 1929, obra de León Astruc.


Bayo Marín continúa con su impecable dibujo y sus figuras monumentales de sempiterna y estereotipada sonrisa.

 

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El ‘art déco’ llego a los carteles anunciadores de las fiestas del Pilar con la obra de Martínez Surroca, en la que puede apreciarse el predominio de las formas geométricas, incluso, en las figuras de los joteros, que quedan reducidos a cilindros.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1931

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1931

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1931

TITULO: DIA GRANDE

Autor: Enrique Montón

En 1931 se aumentó el importe de los premios lo que hizo extender el rumor en la prensa de que, de nuevo, se iba a declarar desierto el concurso. Pero no sería así, ya que el día 24 de junio el jurado reunido eligió como ganador, con un premio d 3.500 pesetas al boceto titulado "El día grande" de

Enrique Montón y como accésit de 500 pesetas al presentado con El lema de "Apeles" obra de Félix Gaza  Borruell. Parece ser que ante los problemas del año anterior el Ayuntamiento decidió elevar la cantidad del premio para estimular a los artistas, pero la diferencia entre el primero y el accésit evidentemente era demasiado acusada como decía Francisco de Cidón en su crítica al cartel de fiestas de ese año, en el que indudablemente éste, estaba, de nuevo, en auge, ya que se presentaron al concurso un total de 45 bocetos, batiendo así el récord de obras participantes de todos los tiempos. El jurado, significativamente estuvo compuesto única y exclusivamente por representantes de la prensa local.

En el cartel ganador sobre una hoja de calendario de taco con el día 12 de octubre, aparece una maqueta del templo del Pilar; en la zona superior una campana y unas palomas al vuelo remarcan el sentido festivo del cartel que se completa con la leyenda  vertical de "ZARAGOZA 1931", el escudo de la ciudad y la bandera de la República desarrollados con un sentido publicitario muy dinámico. Hay que tener en cuenta que en ese momento se produjo lo que podríamos llamar una época dorada de las ilustraciones de  revistas gráficas, que agrupaban a una gran cantidad de dibujantes tanto satirico-políticos, o caricaturistas como ilustradores comerciales. Muchos de estos artistas se dedicaban también a la elaboración de carteles, y sin duda, debieron le influir en todas las manifestaciones del arte.

Como ya hemos dicho, el cartel de Enrique Montón tiene un claro sentido publicitario ya que a pesar de la diversidad de las ideas que en él aparecen hay una gran síntesis visual.

El cartel de Félix Gazo reproduce el mismo tema que en años atrás había sido tratado por los hermanos Codín: " las ferias". Al igual que en aquel aparece el carrusel, la noria... y al fondo, la silueta del Pilar; pero todo ello con menos movimiento (fig. 58). Las figuras aparecen delimitadas y como en aquel, totalmente impersonalizadas, son siluetas de color, que en este caso es más brillante y vivo que en el de 1929.

Tanto en esta obra como en la mayoría de las que conocemos que se presentaron ese año al concurso hay que destacar por la novedad que supone, la tipografía, claramente relacionada con las nuevas tendencias publicitarias surgidas en los talleres de la Bauhaus.

Otras obras que participaron también en el concurso de 1931, y que todavía son propiedad del Ayuntamiento porque no las fueron a recoger sus autores, son:

"Bandeo" original de Federico Comps Longares,

"Silueta" de Manolo del Arco,


"Pilara ... y el Pilar" de Bienvenido Tenollosa Andreu

otra de autor desconocido.

De estos cuatro bocetos, los dos últimos, son de una calidad pictórica muy baja y hay que destacar, tan solo, los presentados con los lemas "Bandeo" y "Silueta".

Federico Comps era uno de los jóvenes y prometedores artistas zaragozanos muy ligado al grupo vanguardista de la ciudad en aquellas fechas, cuya orientación estética fue hacia el surrealismo (137). En el cartel que presentó al concurso en ese año, dentro de un concepto realista, introdujo un nuevo tema:

"el bandeo de las campanas", que luego sería aprovechado por otros artistas. La bandera republicana sirve de base .a la inscripción de "ZARAGOZA 1931" Y ocupa la zona derecha del cartel, que sin duda también tiene un sentido publicitario sin abandonar el tema del baturrismo y el decorativismo que se puede apreciar en las manos y actitud del baturro.

En cuanto al cartel de Manolo del Arco hay que decir que en él la síntesis ha llegado a su máxima expresión. Las figuras de dos mujeres, una cantando y otra bailando, representadas sin alusiones regionalistas, están reducidas al máximo, al igual que los colores que contrastan y se complementan para poder diferenciar las tres siluetas (las de las mujeres y la del templo del Pilar que aparece en tercer plano).


Al año siguiente tal y como proponía Francisco de Cidón desde la prensa, el Ayuntamiento decidió repartir más el premio, y así, otorgó un primer premio de 1.500 pesetas, un segundo de 750 pesetas y un tercero de 500 pesetas, lo que todavía tuvo más éxito porque se volvió a batir el récord de obras presentadas ascendiendo a 53.

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1931: Récord de participación en el concurso
Debido a los problemas del año anterior para encontrar un cartel ganador, el Ayuntamiento elevó la suma del primer premio a 3.500 pesetas. Esto propició que se recibieran 45 bocetos, batiendo el récord de participación de todos los tiempos. El ganador fue Enrique Montón con su ’Día grande’, donde ofrece diversidad de ideas pero bajo una gran síntesis visual que deriva del sentido publicitario de la obra: sobre una hoja de calendario con el día 12 de octubre, aparece una maqueta del templo del Pilar. En la parte superior, una campana y una paloma remarcan el sentido festivo. La tipografía de la leyenda ’Zaragoza 1931’ es una de las novedades que aporta el enfoque publicitario a las obras.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón

 

 

 

 


CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1930

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1930

Cartel Fiestas del Pilar 1930

Título: Ausente

Autor: Enrique Montón

 

LA RENOVACION ICONOGRAFICA Y ESTETICA DEL CARTEL

En 1930 comenzaba una nueva década en la que iban a sucederse importantes cambios políticos que influirían en todos los aspectos de la vida de los españoles. Comenzó con la dimisión de Primo de Rivera el día 28 de enero de 1930, la inevitable caída de la monarquía y la proclamación de la República después de las elecciones del 12 de abril de 1931.

Tras la dictadura se inició, pues, un período de libertad, de democracia que en el ámbito artístico se vería reflejado por un renacimiento cultural. Así en Zaragoza, después del relativo anquilosamiento de la década de los veinte, se produjo un resurgir artístico que se materializaría en la incorporación a la vanguardia artística española.

En cuanto al cartel, hay que decir que éste adquirió una extraordinaria importancia política debido a las sucesivas campañas electorales de 1931 y 1933. Esto determinó una clara evolución de este género, no sólo en cuanto al cartel político se refiere sino en todos los aspectos en los que se puede utilizar este medio visual (informativo, comercial… ).

Este cambio se apreció también en los carteles de fiestas del Pilar de ese mismo año de 1930, año en el que tras la celebración de un primer concurso, el jurado no pudo "aconsejar la concesión del premio a ninguno de los carteles presentados", declarando desierto el concurso y convocando uno nuevo.

Desde la prensa se hizo un llamamiento a todos los artistas para que Zaragoza no perdiese la "noble tradición de carteles anunciadores de sus fiestas", llamamiento que tuvo favorable acogida, ya que al nuevo concurso se presentaron 37 obras de mejor calidad que las del primero, según la prensa.

El jurado compuesto por Pedro Cabeza, Jorge Albareda, Enrique Miñao, Joaquín Pallarés, Fernando Soteras, José Sanz Rubio, José Albareda, Eloy Choliz y Miguel Angel Navarro eligió por unanimidad al cartel presentado con el lema "Ausente" de Enrique Montón, al que concedieron 1.500 pesetas y como accésit la obra de Bayo Marín titulada con un modismo regional "A la segunda empentada" para la que los componentes del jurado suplicaron al Ayuntamiento que se concedieran 500 pesetas por lo menos y no las 300 que había estipuladas.

Ese año debido al fracaso rotundo del primer concurso se dio una gran relevancia en la prensa local al cartel ganador al que se definía como de "gran originalidad y vibrante brillantez de color", La escena es de ambientación nocturna y la nota de color la dan las banderas de la ciudad y de la Diputación que aparecen en primer término y la cascada de fuegos artificiales que como fondo cae sobre el templo del Pilar.

La novedad en este cartel es que se prescinde de la figura humana, se trata de un paisaje nocturno en el que destacan las banderas regionales con un indudable contenido político e ideológico. Enrique Montón era un artista aragonés residente en Barcelona donde en ese momento se estaba desarrollando extraordinariamente el tema del cartel ya que numerosos artistas trabajaban y se formaban en París "donde Cassandre, Loupot y Paul Colín entre otros, desarrollaban una amplia y original concepción publicitaria".

En el accésit aparece como tema principal la jota que ya había sido tratada por Cidón en su cartel de fiestas de 1926, pero al que Bayo ha sabido dar un sentido más publicitario y atractivo tratando las figuras mediante amplias manchas planas rodeadas con una línea muy sinuosa con la que consigue el movimiento y colocándoles esa sonrisa tan característica de las figuras de Bayo de esta época.

Del primer concurso de 1930 hemos encontrado también uno de los bocetos: el presentado bajo el lema "Devoción y arte" del que sabemos que fue su autor Rafael Galán Sánchez. En él, como su título indica aparece el tema de la devoción a la Virgen ocupando la izquierda del boceto, y el arte taurino con manolas, baturros llevando a hombros a un torero, y otras figuras de las fiestas de Zaragoza, en composición abigarrada y forzada y colorido poco grato.