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CARTELES FIESTAS DEL PILAR

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1947

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1947

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1947

TITULO:

Autor: Guillermo Pérez Baylo

NUEVO AUGE DEL "BATURRISMO"

A partir de estas fechas vamos a ver como en la historia del cartel de fiestas del Pilar se repiten temas ya manidos del folklore aragonés a veces con escaso valor artístico o estético.

En 1974 y 1948 vuelve a figurar el tema de la pareja de baturros que pueden estar en diferentes actitudes pero siempre en primer plano. Así en 1947 aparecen bailando la jota

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El trabajo de Guillermo Pérez Baylo supuso la vuelta de la temática folclórica aragonesa a los carteles anunciadores. Así, en la obra ganadora aparece una pareja de bailadores que domina sobre un fondo de motivos pilaristas y festivos.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1945

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1945

Cartel Fiestas del Pilar 1945

Título: A la de infantes

Autor: Manuel Bayo

 

Durante estos años puede decirse que el concurso de carteles para anunciar las fiestas del Pilar estaba perdiendo importancia, a juzgar por las obras ganadoras. Así en 1945 tras haber quedado desierto un primer concurso volvió a convocarse otro nuevo. Con relación al primero los hermanos Albareda comentaban en las páginas de El Noticiero:

" Vistos los trabajos presentados no se podía decidir otra cosa, fuera de dos o tres menos desacertados, la totalidad era producto de la más total ignorancia ( ... ) por lo visto muchos son quienes pasan su vista ante pinturas, carteles, ilustraciones, dibujos publicitarios, etc., y son incapaces de percibir algo más que la peripecia o el tema allí reflejado, y precisamente en ese algo más que tan pocos perciben es donde reside el "ARTE" ( ... ), el ritmo de la vida y una porción de lamentables circunstancias imponen otras normas y la sociedad no reclama el puro goce artístico, pidiéndole en muchos casos a la obra de Arte un fin utilitario ( ... ) el arte publicitario en sus más variados aspectos ( ... ) en ciudades y naciones más adelantadas que nosotros dan abundante y bien retribuido trabajo a los artistas que no desdeñan de ejercer estas actividades en las que desde luego existe más sentido estético que en la simple, y por lo tanto común, mediocre copia de un trozo de naturaleza.").

y continuaban el artículo poniendo como ejemplo al artista José Morell:

"El pintar con técnica fluida y elegante los palcos de los coliseos ochocentistas, con admirables calidades y atrayente buen gusto, no le impidió (a José Morell) el saber reducir un asunto a media docena de tintas, aptas para la litografía que retenía nuestra atención por su belleza cromática".

En el segundo concurso el premio de 4.000 pesetas fue para Manuel Bayo por su obra "A la de infantes" en la que aparece en un primer plano una hermosa y sonriente baturra poniéndose la mantilla; al fondo, y en la parte inferior derecha una rondalla de baturros bajo el arco del Deán completan la escena. En esta obra se pueden observar también influencias de los carteles de cine de la época. Así, la baturra sería la estrella principal y al rondo se representaría una escena de la "película", todo ello envuelto en un ambiente de focos artificiales y de luz azulada.

Además conocemos otro de los carteles presentados al concurso de aquel año. Concretamente el que llevaba por lema " Devoción mariana" que va firmado por Margalé, 'en el que tres muchachas ataviadas con distintos trajes aragoneses forman un triángulo; cada una de ellas mediante su atuendo representa a una de las tres provincias de la región aragonesa: Zaragoza ocupa el centro, Huesca es la baturra que va vestida con el traje típico de Hecho y Teruel, a la izquierda, lleva su típica mantilla. En medio del grupo y rodeada de flores la figura de la. Virgen sobre el escudo de la ciudad y al fondo, las torres del Pilar de Zaragoza. En este cartel, todos los elementos aparecen rígidamente organizados, por lo que las figuras a pesar de estar representadas de una forma realista, son estáticas e inexpresivas, a diferencia de lo que sucede con las que componen el cartel ganador donde hay un predominio del movimiento.

Cartel a concurso:

Lema: Devoción mariana

Autor: Antonio Margalé


CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1946

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1946

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1946

TITULO: Gran dia

Autor: Manuel Bayo

 

1946: El rosario de cristal estrena carroza 
Manuel Bayo ganó el concurso por segundo año consecutivo con un cartel de carácter escenográfico muy marcado, que incluía recursos teatrales como los efectos luminosos. Los cortinajes separan la escena en dos. En primer plano aparece una mujer vestida con el traje regional que arroja claveles sobre la carroza de la Hispanidad. Esta pieza se estrenaría ese año en la procesión del Rosario de Cristal, uno de los actos religiosos más peculiares de las fiestas. En esta edición, el premio ascendió a 5.000 pesetas, cuando en 1945 había sido de 4.000. La prensa de la época asegura que, en los años cuarenta, el concurso de carteles estaba perdiendo atractivo. Incluso en el año 1945 tuvieron que realizar una segunda convocatoria.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1944

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1944

Cartel Fiestas del Pilar 1944

Título: (desconocido)

Autor: Marcial Buj “Chás”

 

En 1944 el cartel premiado fue obra de Marcial Buj conocido en la prensa por el pseudónimo de "Chás". En su obra la pareja de baturros se han convertido en globos verbeneros que flotan en el aire sobre una silueta del templo del Pilar. Indudablemente, como se decía en la revista Aragón con relación a este cartel "la nota humorística, que caracteriza al autor, no estaba ausente del boceto premiado".

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1944: El humor toma protagonismo 
Marcial Buj, conocido en la prensa de la época por el pseudónimo ’Chas’, fue el ganador del concurso en 1944. En su obra, clasificada dentro de los carteles de posguerra, una pareja de aragoneses se convierten en globos de verbena que flotan en el aire sobre la silueta de la basílica del Pilar. El autor deja entrever la nota humorística que caracterizó todos sus trabajos como ilustrador, incluso en HERALDO, ya que colaboró de forma ocasional con viñetas en este periódico. En esta época, muchos dibujantes, caricaturistas e ilustradores comerciales que trabajaban en las revistas gráficas, también se dedicaron a la elaboración de carteles. Su influencia es visible en las composiciones realizadas desde 1930.

Marcial Buj, conocido en la prensa de la época por el seudónimo de ‘Chas’, fue el ganador del concurso, con un cartel en el que dejó entrever la nota humorística que caracterizó todos sus trabajos como ilustrador.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1943

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1943

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1943

TITULO:BENDITA Y ALABADA SEA

Autor: Francisco J. Calatayud


En 1943 se repitieron las mismas bases del concurso en la prensa y se eligió como cartel anunciador de las fiestas del Pilar el presentado por Francisco J. Calatayud, profesor de dibujo en Valencia, cuyo lema era "Bendita y Alabada seas". Como accésit se concedieron 1.000 pesetas al presentado con el lema "Doce de Octubre" por "Guillermo".

La figura de la Virgen del Pilar y la bandera nacional son los protagonistas del cartel ganador que no debió de agradar mucho a la prensa:

"Hemos visto el pequeño grupo de carteles anunciadores de las fiestas del Pilar ( ... ) Ninguno nos ha parecido digno del premio porque ni los asuntos - vulgares y manidos - ni la técnica empleada que es la que se ha dado en llamar de cartel - cómoda y poco bella - corresponden en esfuerzo a las tres mil pesetas que se otorgan. Se dice que con el tema del cartel premiado en primer lugar, existen y se ven en los quioscos de objetos religiosos unas postales bárbaramente iluminadas que, en disposición y efecto son iguales a dicho cartel; coincidencia quizá y del que ha merecido el accésit decimos nosotros que los aragoneses jamás bailan ante la venerable imagen de Nª Sª  del Pilar ni vistieron nunca como allí se representan, son demasiados calzoncillos y bordados los del bailador. La Comisión de Festejos no debiera preocuparse si por asignar cantidad menor para premio de un cartel quedan desiertos los concursos porque para lucir uno como el de este año basta con encargárselo oportunamente a cualquier aficionado de Zaragoza; podría ponérsele " peros" y el dinero quedaría én casa".

En este artículo que va firmado bajo el pseudónimo de "Apeles" se criticaba no sólo a los dos carteles ganadores sino también al concurso en sí y a la Comisión de Festejos por gastarse "tanto dinero" en actividades de este tipo.

El cartel oficial de las fiestas de este año es otra de esas obras con una clarísima imagen ideológica y política del régimen dominante. Las viejas ideas de religión y patria son las que aparecen desplegadas sin originalidad alguna.

En cuanto al cartel de "Guillermo" donde se representa el tema de la jota, ante una aniñada y blanda imagen de la Virgen y el Niño, volviendo a unirse de esta forma lo tradicional con lo religioso de manera trascendental, hay que decir que tampoco constituye una innovación. El artista sigue el mismo sistema que en el cartel de 1942 representando en primer plano unas figuras nítidas de baturros y en el fondo, como si fuera una aparición evanescente, está el rostro de una joven Virgen dentro del gusto idealizado y sensiblero de la religiosidad popular.

Accesit Pilar 1943

Lema "Doce de Octubre"

Autor: "Guillermo"

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1942

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1942

Cartel Fiestas del Pilar 1942

Título: Doce de Octubre

Autor: Guillermo Pérez Bailó

 

En 1942 el Jurado que falló sobre los 40 bocetos presentados estuvo compuesto por Luis Gracia, Francisco de Cidón, Francisco Marín Bagüés y José Valenzuela la Rosa, que concedieron 3.000 pesetas al boceto "Doce de Octubre", obra de "Guillermo".

Ese año también Francisco de Cidón o "Zeuxis" hizo un comentario en la revista Aragón sobre el concurso, donde decía que solo unos pocos de entre todos los trabajos presentados revelaban en sus autores "condiciones sobresalientes para el cultivo de esta especialidad de la pintura" y más adelante añadía no sin exageración:

"Entre los 5 ó 6 carteles únicos que merecían este nombre pudimos admirar la técnica irreprochable, casi diría insuperable, de esas pinturas que por su exquisito y fino simbolismo no son, sin embargo, apropiados para un cartel mural "oficial" ni apreciados por eI gran público a quien se dirige el anuncio".

Con esta definición podemos comprender que Cidón no entendía el cartelismo con un sentido innovador, y de alguna manera nos explicamos por qué durante muchos años los artistas seguirían utilizando los mismos criterios técnicos que para la pintura considerándose "pintores frustrados".

Terminaba su crítica Cidón proponiendo a los encargados de organizar eI concurso, que anunciasen más premios y difundiesen más la convocatoria:

"Si así lo hace - decía - no tendrá que soportar la afluencia de tanta pintura in congruente e ingenua, sin otro valor que la buena voluntad de sus autores”.

El cartel ganador de "Guillermo" se reprodujo en la litografía de Portabella con unas medidas de 1 m. por 0,62 m. y en él se representa a una baturra sonriendo en primer plano y ocupando todo el fondo, en difuminado, la imponente figura de un baturro, tocando la guitarra y que indudablemente es lo mejor del cartel, que, por otra parte, también nos recuerda los carteles de cine, sobre todo en la figura de la baturra, cuya expresión y belleza es fácilmente relacionable con las estrellas cinematográficas del momento, así como el mismo colorido y luces expresionistas del conjunto. También es muy interesante observar en este cartel la solución que ha dado el artista para colocar el título sin "molestar" visualmente a ninguna de las figuras colocándolo en el ángulo superior derecho.

 

 

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1941

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1941

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1941

TITULO: Grandeza

Autor: Francisco Vigaray

 

En 1941 quedó desierto el primer premio del concurso y se concedió un accésit de 1.000 pesetas al boceto de Antonio Torres Clavero  titulado "Ante la Virgen". Al concurso de ese año acudieron 21 trabajos frente a los 7 presentados el año anterior, pero parece ser que ninguno recogía los gustos o ideología del Jurado.

El cartel al que se concedió el accésit se definía en la prensa como:

"una brillante y atrayente nota de color en la que aparecen sugestivamente armonizados el bermellón, el verde, el amarillo y el siena, En conjunto el cartel es una interpretación moderna y personal de la ofrenda ante la Virgen, lograda con un criterio decorativamente adaptado al concepto de lo que debe ser un cartel".

En un principio parece que el boceto iba a reproducirse para anunciar las fiestas del Pilar, pero finalmente el que se editó fue el cartel que consiguió el accésit en 1929, obra de Vigaray ligeramente transformado. Así, el escudo de la ciudad no aparece sobre un globo, como en 1929, sino que se representa como tal escudo en la parte superior derecha; el color y el diseño de las figuras también varía ligeramente ya que éstas son más a largadas y el color de la faja del baturro etc. pasa de morado a rojo. Este cartel, cuyos protagonistas son una familia vestida a la forma tradicional aragonesa que aparecen contemplando a Zaragoza en fiestas, agradó, pues, más que la obra de Torres Clavero en la que se intenta exaltar la fe y que por su expresionismo también podría recordar a los carteles de cine.


CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1939

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1939

Cartel Fiestas del Pilar 1939

Título: desconocido

Autor: Alberto Duce Baquero

 

CARTELES DE POSTGUERRA

Durante la guerra los artistas gráficos más cualificados estuvieron en la zona republicana. Desde allí combatieron con esas armas tan efectivas y directas que son los carteles.

En ese momento, pues, el cartelismo pasó a ser la manifestación artística más importante y popular; pero, por supuesto, en ellos había un predominio del contenido sobre la forma, es decir, lo importante en los carteles de guerra sería más que sus características estéticas, su finalidad, su objetivo. Por ello el realismo y el expresionismo mediante los que se llegaba de una forma más directa al pueblo, fueron las dos tendencias que tomaron auge en este medio, siguiendo, en este sentido, a la cartelística rusa que se había desarrollado durante la revolución del 18, junto con el fotomontaje, aunque en menor cuantía.

En torno al tema de ¿cómo debía ser un cartel de guerra?, en 1937, se levantó una polémica de la que serían los protagonistas Joseph Renau que siguiendo a Cassandre defendía la autonomía del cartel y Ramón Gaya para quien el cartel era una rama de la pintura. Como consecuencia de esa discusión, aunque la mayoría de los artistas siguieran tratando el cartel como si fuera pintura, Renau ya sentó las bases del "cartelismo" como un nuevo medio de comunicación y el término "cartelista" como un profesional al que definía como:

"( ... ) el artista de la libertad condicionada a exigencias y objetivos, es decir, exteriores a su voluntad individual ( ... ) en el artista que hace carteles, la simple cuestión de desahogo de la propia sensibilidad y emoción no es lícita ni prácticamente realizable, si no es a través de esa servidumbre objetiva".

Pero todo esto sucedía en la zona republicana; en la nacionalista los artistas son movilizados tardíamente y entre ellos destacaría sobre todo la figura de Sáenz de Tejada, autor de numerosos carteles y cuyas obras, dentro de una tendencia realista idealizada, reflejaban la filosofía política del franquismo.

El 1 de abril de 1939 el general Franco firmaba en Burgos el ultimo parte de guerra. "Sin embargo, pasada la euforia victoriosa ahí sigue España partida en dos, deshecha materialmente por una larga guerra y destrozada espiritualmente. No supieron los que tomaron el poder que terminar una guerra no es Io mismo que empezar una paz".

En Zaragoza se intentaba volver a la normalidad, por lo menos desde el lado de los vencedores, y en octubre de ese mismo año de 1939, el denominado por el gobierno obligatoriamente a todos los efectos "año de la victoria", se decidió celebrar, de nuevo, las fiestas del Pilar, y como cartel anunciador se reprodujo el presentado a concurso en 1936 por Alberto Duce Barquero, no sin antes introducirle una serie de cambios sustanciales.

En él aparecen las figuras monumentales de dos mujeres rubias representadas dentro de un realismo que ya ha conocido las experiencias cubistas. Son dos mujeres de gran vigor expresivo y eminentemente simbólicas: una aparece sentada en primer plano, apoyándose sobre el escudo de la ciudad y sosteniendo la figura de la Virgen del Pilar como tradicional alegoría de la ciudad de Zaragoza; la otra, en pie, lleva una paloma blanca simbolizando esa paz que ya se les escapaba de las manos a los españoles en 1936.

En 1939 se encontró este cartel que todavía’ no había sido recogido por su autor del Ayuntamiento, y se decidió reproducirlo para lo que se le pidió al artista que introdujera una serie de elementos simbólicos que saltan a la vista en la contemplación de esta obra. Así, además de cambiar la fecha (como era lógico), se añadieron el símbolo del yugo y las flechas en el broche de la primera de la mujeres y la bandera nacional con el escudo que hace de manto de la figura de la Virgen; todo se completó con esa frase que aparecía diariamente en la prensa, en los documentos, en las revistas... "AÑO DE LA VICTORIA" colocada de una manera totalmente forzada compositiva y tipográficamente.

Si contemplamos el cartel haciendo una abstracción mental de todos esos elementos ideológicos que se introdujeron en 1939 y que acabamos de describir, adivinamos que tras él se manifiesta un buen dibujante y también un buen colorista que ha sabido armonizar los colores utilizados. Más que el sentido publicitario en este cartel, lo que destaca es el sentido estético, la belleza, el idealismo expresionista, porque, pese a estar representadas de una forma humana, las dos figuras que aparecen no son reales, no son de carne y hueso, sino que son dos "estatuas" de expresión dura.

También en 1939 se convocó un concurso de carteles: en este caso para anunciar el XIX Centenario de la venida de la Virgen del Pilar que se celebraría en 1940 coincidiendo con las fiestas de octubre de ese año. En este concurso se concedió un primer premio de 2.000 pesetas al boceto presentado con el lema "Ofrenda", obra de Enrique Montón y tres premios de 1.000 pesetas a cada uno de los carteles cuyos lemas eran: "Virgen y Angel" de Ricardo Summer Isern, "Ofrenda" de Luis Germán Martínez y "Fe" de Guillermo Pérez. La noticia fue recogida en la prensa diaria y en la revista Aragón donde además de la reproducción de los cuatro carteles aparecía una crítica hecha por "Zeuxis" para quien la poca concurrencia al concurso (ya que sólo se presentaron 29 carteles, de los que, según "Zeuxis", una tercera parte no eran carteles propiamente dichos) se debía principalmente a la poca propaganda que se había hecho fuera de la región y a que se había anunciado un único premio, lo que indudablemente no podía atraer a muchos artistas. Con relación a los carteles, "Zeuxis", tras dar la razón al jurado con relación a su fallo, decía de una forma muy cumplida que el cartel al que se concedió el segundo premio era el mejor:

"Creo firmemente que el Jurado en esta ocasión ha fallado en justicia; (...) pero de no dar el premio al que lo ha obtenido, lo hubiera merecido el premiado en segundo lugar, el más propio para un asunto religioso; ese ángel tiene una admirable expresión de fervor; el más cartel, el de más silueta, el que expresa con más sencillez el asunto, sin complicaciones más propias del anuncio cinematográfico y finalmente, el de acorde más fino y más moderno".

Cuando el crítico hablaba del anuncio cinematográfico, nos estaba dando su opinión sobre el cartel ganador, en el que hay una mezcla de elementos simbólicos que se superponen unos a otros, con los que el artista quería expresar la religiosidad, la fe, pero de una forma, desde luego, un tanto confusa que le recuerda el cartel de cine de aquellas fechas,

El cartel que quedó en segundo lugar y que mereció las alabanzas del crítico tiene un sentido más decorativo, es mucho más suave, y en él hay un predominio de las líneas onduladas, lo que muy bien podría explicarnos esa crítica de Cidón o "Zeuxis" porque, indudablemente, este cartel estaría más en la línea del tipo de carteles o pinturas que él mismo había hecho con anterioridad.

 

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Tras el parón motivado por la Guerra Civil, volvieron a celebrarse las fiestas del Pilar y, como cartel anunciador, se reprodujo el que presento a concurso, en 1936, Alberto Duce Baquero. En el boceto, se introdujeron una serie de cambios que le pidieron al propio autor.

Fuentes: Archivo Municipal de Zaragoza y exposición Heraldo de Aragón