
11º Libro 2019 (28 Julio - 14 Agosto)
EL IMPOSTOR
EL IMPOSTOR
Calendario BASKET CHAMPIONS LEAGUE Casademont Zaragoza 2019/20
Gran Canaria | J 22:00 | Zaragoza |
Zaragoza | D 17:00 | Obradoiro |
Zaragoza | S 18:00 | Bilbao Basket |
Zaragoza | D 18:30 | Barcelona |
Valencia | D 17:00 | Zaragoza |
Zaragoza | S 20:30 | Manresa |
Zaragoza | D 18:30 | Real Madrid Baloncesto |
Estudiantes | D 12:30 | Zaragoza |
Zaragoza | D 12:30 | Fuenlabrada |
Unicaja | S 18:00 | Zaragoza |
Zaragoza | S 20:30 | Baskonia |
BC Andorra | S 18:00 | Zaragoza |
Zaragoza | S 20:30 | Tenerife |
Zaragoza | S 18:00 | Gran Canaria |
Joventut | S 20:30 | Zaragoza |
Zaragoza | S 18:00 | Murcia |
Manresa | S 20:30 | Zaragoza |
Zaragoza | S 18:00 | Estudiantes |
Real Madrid Baloncesto | D 12:30 | Zaragoza |
Zaragoza | S 18:00 | Real Betis |
Baskonia | D 17:00 | Zaragoza |
Zaragoza | S 18:00 | Burgos |
Barcelona | D 12:30 | Zaragoza |
Zaragoza | S 18:00 | BC Andorra |
Bilbao Basket | J 19:15 | Zaragoza |
Zaragoza | D 20:00 | Valencia |
Tenerife | S 20:30 | Zaragoza |
Fuenlabrada | S 20:30 | Zaragoza |
Zaragoza | V 19:15 | Unicaja |
Obradoiro | D 00:00 | Zaragoza |
25.8.2019 – LIGA 2ªDiv. 2019/20 JORNADA Nº 2
PARTIDO OFICIAL Nº 3428
PONFERRADINA 1-1 REAL ZARAGOZA 
| Ficha de Partido | Temporada 2019/2020 | Jornada 2 |
| Fecha: 25/08/2019 Hora: 18:00 h |
Ponferradina
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| Real Zaragoza
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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Ponferradina 1-1 Real Zaragoza
47.5 % Posesión 52.5 %
6 remates a puerta 4
2 remates paradas 3
8 remates fuera 4
4 remates otros 1
2 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
14 faltas recibidas 10
10 faltas cometidas 15
137 balones perdidos 134
54 balones recuperados 58
4 fueras de juego 8
2 intervenciones portero 3
En un partido donde los aragoneses fueron mejores, Kagawa hizo el 0-1 en la segunda parte y empataron los leoneses en la recta final.
No hay manera de que el Real Zaragoza venza en El Toralín. Esta vez, ante la Ponferradina recién ascendida de Segunda B, los aragoneses dejaron escapar el triunfo por 0-1 en el minuto 85, cuando los locales, a base de corazón y coraje, se encontraron con un tanto a quemarropa que rompió el éxito total de los de Víctor Fernández, al que durante los 90 minutos se habían hecho acreedores por fútbol y ocasiones. Pero faltó puntería y, al final, consistencia en defensa para aguantar la ventaja mínima que habían logrado por medio del japonés Kagawa cerca de la hora de juego.
El cuadro zaragocista cuajó un buen primer tiempo en cuanto a creación de fútbol y dominio del balón, pero le faltó atinar en las cuatro ocasiones claras que generó ante el marco berciano. Y, al final, se marchó a la caseta con el susto metido en el cuerpo pues el VAR le salvó de irse en desventaja, al anular un gol de Pablo Valcarce de cabeza a la salida de una falta, por un fuera de juego que, de primeras, el linier y el árbitro se comieron, dando gol válido. Así que el 0-0 del intermedio no acabó siendo tan malo para los zaragocistas como hasta el minuto 40, cuando ocurrió ese lance, parecía.
La Ponferradina, como estaba previsto en el día de su reestreno en casa en Segunda División, salió con bríos al duelo. Mandaron los leoneses a base de balones largos, de diagonales a la espalda de los centrales zaragocistas. Pero ni Kaxe ni Bravo, sus dos delanteros, encontraron nunca el balón preciso para rematar. Pasó enseguida el agobio inicial para los aragoneses que, a través de un atinado Ros, de unos dinámicos Guti e Igbekeme y, de nuevo, con Kagawa muy activado en la frescura física, comenzó a llevar pelotas a los dos puntas, Dwamena y Luis Suárez. Desde el minuto 16 al 24 el Zaragoza tuvo hasta tres tantos a tiro, marrados uno detrás de otro para desesperación de Víctor Fernández en la banda.
En el 16, Nieto se quedó solo en el área después de un pase al espacio magnífico de Kagawa, pero el zurdazo del canterano se marchó cruzado, por alto, por la imprecisión de su chut. En el 17, Dwamena no llegó a rematar a bocajarro un pase raso del otro lateral, Vigaray, cuando todo el mundo olió que aquello acababa dentro. Y en el 24, de nuevo Dwamena, tras un pase de Suárez en una contra veloz, culminó a la primera con potencia, rechazando el portero local con el pecho como pudo. El partido se había decantado claramente a favor de los tomates (de rojo absoluto vistió el Real Zaragoza), que manejaban el tiempo del juego con vistosidad y buen traslado del balón. Y, sobre todo, sin conceder una sola jugada ligada de ataque a la Ponferradina, que no existió durante más de media hora, en la fase central del primer periodo.
En una acción aislada, en el minuto 25, cupo anotar la única llegada con cierto riesgo de los locales al área de un inédito Cristian Álvarez. Fue un centro del siempre activo Pablo Valcarce (ex del Numancia) que Bravo no logró empalmar en el área pequeña por fortuna para los zaragocistas. Fue la única vez que la zaga (Grippo en esta ocasión) perdió el espacio en su retaguardia. Enseguida llegó la réplica aragonesa, con un disparo de Igbekeme desde la frontal del área, en una gran jugada colectiva de ataque, que se le marchó al nigeriano rozando el palo derecho, literalmente. Hubo gente que gritó el gol, que no lo fue por milímetros.
Cuando ya existía la valoración de que el 0-0 era poco botín para el Real Zaragoza, vista su superioridad sobre el mojado Toralín, llegó la falta lejana que botó Nacho Gil sobre el área aragonesa y que peinó Pablo Valcarce para meter el balón en la red, tras tocar en el poste derecho de Álvarez. Era el minuto 40 y la fiesta en Ponferrada fue enorme. Se celebró el gol, se cantó por megafonía y se llevó el balón al medio campo para sacar. Pero el VAR avisó de que estaba revisando la acción. Iglesias Villanueva esperó un minuto y chafó la algarabía berciana: era fuera de juego claro del rematador. Y el 0-0 volvió al marcador. Un resoplido de alivio recorrió el espinazo del zaragocismo entero. De ahí al final del primer tiempo, la Ponferradina se creció y el Zaragoza lo pasó mal, pidiendo la hora. Bravo rozó la escuadra con un remate de rosca en el 45, fuera por poco. Y llegó el refrigerio con sensaciones encontradas. Los de Víctor Fernández estaban jugando bien pero les faltaba veneno arriba. Kagawa se había difuminado demasiado, lo mismo que los dos puntas. Y atrás, ya había habido un aviso muy serio de que había rival.
El segundo tiempo comenzó bajo un intenso aguacero, el enésimo durante todo el día en Ponferrada. Sin cambios y con todo en el aire. Era el típico partido en el que se pronosticaba que quien primero marcase iba a tener altas opciones de llevarse la victoria, por tan cerrado como estaba todo en la pugna de las líneas medulares de ambos conjuntos. Y es que los locales, pese a ser superados en las combinaciones por un mejor Zaragoza, eran un equipo bien plantado sobre el césped. De hecho, tras un primer tanteo, fueron los albiazules los que estuvieron cerca del 1-0 en el minuto 54, cuando Isi Palazón voleó con fuerza desde 20 metros, Cristian Álvarez rechazó abajo como pudo y Nacho Gil, con todo a favor, remachó fuera en la mejor ocasión de los anfitriones.
El equipo zaragozano buscaba los balones largos hacia Dwamena, que tuvo dos buenas penetraciones seguidas. En una, falló en el pase de la muerte a Suárez. En la otra, se le pitó fuera de juego en un mano a mano que no resolvió con tino. Fue, el primer cuarto de hora de la reanudación, un ir y venir de lado a lado, con menos control que en la primera fase del choque. Ahí, el fútbol fue justo y, en el minuto 58, permitió al Real Zaragoza ponerse por delante en el tanteador, como merecía hacía largo tiempo. Fue un gol de clase de Kagawa, que se estrenó por todo lo grande en España. Una contra montada con potencia física por Igbekeme, con una conducción de 50 metros y un centro al segundo palo, lo recogió el japonés para, tras un primer remate taponado por Trigueros, insistir por raso, cruzado, batiendo a Manu García. Ya estaba el 0-1 ansiado en las alforjas tomates, con media hora por delante.
Víctor quitó a Dwamena y metió oxígeno en punta con Soro, el descartado de inicio para dejar sitio a Igbekeme en su reaparición tras la gastroenteritis del día del Tenerife. Y rápidamente, Bolo, el entrenador local, se la jugó a suerte o verdad con tres cambios: Larrea, nada más encajar el gol; y el goleador Yuri y el otro Valcarce, Luis, a falta de 22 minutos. Metió metralla arriba, como era menester, cambiando todas las líneas. El gol de Kagawa había hecho de desatascador. De palanca táctica. Víctor aún añadió otro matiz, sustituyendo al cansado Kagawa por Blanco en el 71. El escenario era otro diferente en la recta final del choque, con la ventaja zaragocista como oro molido en el marcador. Puro ajedrez.
En un primer arrebato, la Ponferradina estuvo cerca de empatar en el minuto 74 a la salida de una falta sacada por Sielva que rechazó la barrera. El rebote le quedó franco a Pablo Valcarce, pero su remate potente se estrelló en el cuerpo de Atienza y el balón no llegó al marco. En la siguiente acción, el Zaragoza pidió penalti sobre Vigaray, en un remate de cabeza del lateral tras un golpe franco en el que pareció ser empujado. La pelota se marchó alta y no hubo pena máxima, ni para el VAR. Así se entró en los 10 minutos finales, con los aragoneses metidos varios metros más atrás defensivamente, por inercia y por el empuje ponferradino.
Y ese retroceso resultó nocivo para los de Víctor Fernández. La Ponferradina logró el 1-1 a base de casta a falta de solo 5 minutos, por medio del incisivo Pablo Valcarce, esta vez sí. Recogío un balón muerto tras una penetración de Isi Palazón y fusiló en el área pequeña a un vendido Cristian Álvarez. Se esfumaba una victoria que ya tocaba el Zaragoza con las yemas de los dedos. Y pudo ser peor, porque Luis Valcarce forzó en el 87 a Cristian Álvarez a hacer un paradón cuando la pelota iba dentro desde el borde del área. El Zaragoza estaba grogui, pese a que Blanco, con un disparo templado, obligó al portero leonés a enviar a córner junto al larguero cuando el tiempo reglamentado acababa.
Bajo la lluvia concluyó el envite, con caras largas en los zaragocistas. Habían dejado pasar una excelente oportunidad de iniciar liderando la liga de Segunda División en un campo que sigue teniendo su gafe para el Real Zaragoza, que nunca ganó en El Toralín. La cuita sigue pendiente en la historia.
SD Ponferradina: Manu García; Son, Trigueros, Russo, Isi Palazón; Sielva, Saúl Crespo (Luis Valcarce, 68); Pablo Valcarce, Nacho Gil (Yuri, 68); Bravo (Larrea, 59) y Kaxe.
Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Grippo, Nieto; Javi Ros, R. Guti, Igbekeme; Kagawa (Blanco, 71), Luis Suárez (Lasure, 90); y Dwamena (Soro, 64).
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Sielva (62), Grippo (73) y Pablo Valcarce (84).
Goles: 0-1, min. 58: Kagawa. 1-1, min. 85: Pablo Valcarce.
Incidencias: Tarde lluviosa, de tormentas, con 22 grados. El campo, por el agua caída durante el día y a lo largo de buena parte del partido, estuvo rápido pero con buen césped. En las gradas de El Toralín ,sobre un aforo de 8.800 butacas, hubo alrededor de 6.000 espectadores.
SD HUESCA 3-1 DEPORTIVO COR. 
| Ficha de Partido | Temporada 2019/2020 | Jornada 2 |
| Fecha: 25/08/2019 Hora: 19:00 h |
Huesca
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| Deportivo
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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Los azulgranas cuajan un notable partido ante el Deportivo en su debut en El Alcoraz. Eugeni, Raba y Pulido fueron los autores de los goles locales.
Fiesta grande para dar la bienvenida a la temporada en El Alcoraz. La SD Huesca se ha dado este domingo un homenaje ante su afición a costa del Deportivo, uno de los conjuntos llamados a pelear con los altoaragoneses por los puestos altos de Segunda División. Los locales, tras arrancar el curso la semana anterior con un serio 0-1 ante Las Palmas, mostraron como su juego es cada vez más redondo y cómo las enseñanzas que el técnico Míchel Sánchez les está inculcando calan cada vez más hondo en unos jugadores que creen en el sistema y el camino diseñado.
Ya ha advertido el entrenador que su método necesita de la repetición para que sea interiorizado, pero los automatismos ya están surgiendo. También las conexiones entre unos jugadores y otros; entre Eugeni, Mosquera y Rico; entre Raba y Escriche; entre Pulido y Hermoso. Y lo mismo que hay creación hay contención atrás, muestra de un grupo seguro que no se inquieta y que supo interpretar el partido de este domingo y lo conveniente que podría ser dar un golpe encima de la mesa.
Respecto al exitoso once de la semana anterior en Canarias, la alineación titular dispuesta por Míchel Sánchez contó con dos novedades. Miguelón dejó su sitio en el lateral derecho a Pedro Sánchez en un movimiento de índole táctico y Juan Carlos se quedó en el banquillo en beneficio de Eugeni tras una semana con molestias en la zona del pubis. Lo demás, en una clara muestra de la máxima que dicta que lo que funciona mejor no tocarlo, se quedó igual que en Canarias. Álvaro se colocó bajo los palos, el eje de la zaga lo formaron Pulido y Hermoso, esa perla llegada desde el Rayo B para el Ejea y que pide a cada acción quedarse como uno más con los azulgranas, en el lateral izquierdo continúo Luisinho, en el centro del campo se situaron Mikel Rico y Mosquera, en los extremos, Raba y Ferreiro, y en la punta, Escriche.
De las tres caras nuevas fichadas durante la semana, solo el portero Rubén Yáñez entró en la convocatoria. Insua, aunque tiene el alta médica tras la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que se produjo en febrero, aún no está para jugar, y Josué Sá tan solo se había entrenado antes del partido en una ocasión con sus compañeros.
Enfrente, Anquela, con la baja de última hora de Nolaskoain por una apendicitis y fiel a su estilo, sitúo un doble pivote con el japonés Gaku Shibasaki y Bergantiños. En el banquillo se quedó el exazulgrana Longo.
La primera ocasión local se produjo en el minuto diez. Raba recortó dentro del área, pero el balón impactó en Hermoso, pegado al poste, que no pudo rematar bien. Lo había anunciado Míchel en la previa, se intuyó sobre el papel al ver las alineaciones y se confirmó sobre el césped. Buena parte de la suerte del encuentro se iba a dilucidar en la batalla por el centro del campo. Ahí, Mosquera y Mikel Rico demostraron que son los amos y señores de la sala de máquinas azulgrana. Con el juego basculado hacia la derecha, los locales eran los que tenían la iniciativa.
Aún así, los visitantes eran un rival de entidad al que, además, su técnico, viejo conocido en El Alcoraz, le ha impreso su intensidad. En el minuto 22, Aketxe sacó una falta, la tocó Bergantiños y Koné la introdujo en la red. Intervino el VAR, que también va a ser compañero de viaje este curso en Segunda División, y dictaminó que había fuera de juego.
El Alcoraz respiró tranquilo y a continuación saltó de alegría con el primer gol de la tarde. La puso Escriche y Eugeni no falló. Poco después fue Luisinho el que llevó el "¡uy!" a la grada con un lanzamiento lejano.
El calor era un actor protagonista en El Alcoraz y a la media hora de juego se hizo obligado realizar un pequeño receso para refrigerarse. Tras el tiempo muerto, los altoaragoneses dieron un paso hacia atrás y fue el Deportivo el que pareció atreverse a pisar más la mitad del campo rival. Sin embargo, los blanquiazules, mucho más ‘blanquis’ que azules en su vestimenta de este domingo, no lograron inquietar antes del descanso más allá de la brega de Koné y de un córner que se acabó envenenando, pero en el que Álvaro atrapó bien el tímido lanzamiento de Shibasaki.
De hecho, fueron los azulgranas los que apuntalaron el marcador justo cuando el árbitro se llevaba el silbato a la boca para cerrar el primer acto. En una jugada que más bien pareció un ‘pinball’, Raba, que retomó la versión brillante del amistoso de Gerona tras mostrarse algo más gris en Las Palmas, conectó con una volea el esférico fuera del área sorprendiendo a todos para enviarlo a la escuadra derecha y festejar el 2-0.
Y si bien había acabado la primera parte, la segunda no pudo arrancar de mejor forma. A pesar de que los instantes iniciales, el Huesca, con el marcador de cara, había dejado que fuese el Deportivo el que propusiese, en su primer acercamiento serio se consiguió el 3-0. Eugeni tuvo el campo abierto, vio la autopista para llegar a Mikel Rico, la aprovechó y el vasco cedió a Pulido, que convertido en todo un nueve, no perdonó a escasa distancia de la línea de gol.
Corría el minuto 52 y el partido ya se podía dar por finiquitado. Fue el momento de pensar en todo lo que aún queda por delante, 40 jornadas nada más y nada menos, de dosificar y de premiar con el aplauso de la grada. Primero fue Escriche el que cedió el testigo a Cristo, futbolista llegado para cantar goles, que supo llevar peligro y que necesita de tiempo con sus compañeros sobre el verde. Después, le llegó el turno a Eugeni, que dejó su sitio a Juan Carlos. El reparto de tiempo entre estos dos jugadores llamados a marcar diferencias en la categoría va a ser una de las labores propia de alquimistas a las que Míchel Sánchez va a tener que hacer frente siempre y cuando el ex del Albacete siga vestido de azulgrana cuando el mercado de verano eche el cierre el próximo lunes.
El Deportivo quiso decir que ahí estaba él y Christian Santos, héroe de los gallegos en su victoria de la primera jornada contra el Oviedo, acortó distancias cuando aún quedaban 19 minutos para el final. El tanto desordenó el partido, pero una nueva pausa para beber agua ayudó a serenar los ánimos. Ya en el tramo final, Sergio Gómez y Ferriero rozaron el cuarto tanto local.
Son solo dos encuentros los que se llevan disputados, pero la imagen que ha dado en ellos el Huesca, a pesar de estar todavía en construcción con salidas y llegadas todas las semanas, es de ser un bloque más cuajado que sus rivales. La siguiente prueba será el sábado en Almería.
SD Huesca: Álvaro, Pedro Sánchez, Pulido, Hermoso, Luisinho, Mosquera, Eugeni (Juan Carlos, 68), Mikel Rico, Raba (Sergio Gómez, 87), Ferreiro y Escriche (Cristo, 61).
RC Deportivo: Dani Giménez, Eneko Bóveda, Lampropoulos, Somma (Vicente Gómez, 66), Luis Ruiz, Gaku, Bergantiñoz, Aketxe, Borja Valle (Christian Santos, 54), Pedro Sánchez (Longo, 57) y Koné.
Árbitro: Díaz de Mera (Castellanomanchego). Mostró tarjeta amarilla al local Luisinho (73) y y a los visitantes Pedro López (51) y Longo (79).
Goles: 1-0, min 26: Eugeni. 2-0, min. 45: Raba. 3-0, min. 52: Pulido. 3-1, min. 71: Christian Santos.
Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de liga de Segunda División disputado en El Alcoraz ante 5.800 espectadores en una tarde calurosa. El duelo supuso el estreno de la reformada grada de Gol Sur. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los padres de Javi Galán y Álex Gallar, de Carlos Luna y de los socios fallecidos durante la temporada pasada.
25.8.2019 – LIGA 2ªB. 2019/20 JORNADA Nº 1
OLOT 1-0 CD EBRO
SD EJEA 4-0 ORIHUELA
| Ficha de Partido | Temp orada 2019/2020 | Jornada 1 |
| Fecha: 25/08/2019 Hora: 12:00 h |
Ejea
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| Orihuela C.F.
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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| Ficha de Partido | Temporada 2019/2020 | Jornada 1 |
| Fecha: 25/08/2019 Hora: 18:00 h |
Olot
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| Ebro
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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Pretemporada 9°Amistoso
22/08/2019
BREA 4-2 REAL ZARAGOZA
Ficha técnica:
CD Brea: Calavia, Dieste, Guillén, Marco, Martínez, Moreno, Navarro, Parada, Rubio, Sicilia y Velasco.
Real Zaragoza: Ratón, Delmás, Álvarez, Clemente, Lasure, Eguaras, Bikoro, James, Papu, Blanco y Linares. También jugaron: Ahmed, Baselga, D. Vicente, Jannick y Aguado.
Goles: 1-0; Guillén (min. 15), 1-1; Linares (min. 25), 2-1; Emilio (min. 59), 2-2; Blanco (min. 65), 3-2; Veintemilla p. (min. 75), 4-2; Raúl p. (min. 82).
La mala imagen ofrecida por el Real Zaragoza en el amistoso ante el rival de Tercera División, que lo goleó este miércoles por 4-2 contra pronóstico, arma de razones al entrenador para redondear el equipo bajo su ideal.

Brea 4-Real Zaragoza 2. Final del partido amistoso del miércoles 21 de agosto de 2019. En un choque festivo, de desagravio zaragocista con el club breano por haberle arrebatado a su entrenador, Loreto, a mitad de la temporada pasada cuando Víctor Fernández llegó como tercer flotador a la desesperada al club blanquillo tras la destitución de Alcaraz (este ya había suplido poco antes a Idiakez), el modesto equipo de Tercera División le pintó la cara al bloque profesional de un modo que se digiere mal siempre en estos casos en el fuero interno del grande. Y así ha sido.
De puertas afuera, se quita hierro al accidente. Aún más, se intenta pasar página y no dedicarle muchos segundos al análisis o las consecuencias de este aparatoso marcador adverso. Se buscan enseguida subterfugios y excusas para justificar semejante goleada (el césped, las ausencias, la motivación...), con yerros monumentales en defensa, con actitudes de jugadores impropias de un momento tan importante del verano, cuando aún se está cerrando el mercado y la plantilla no está definitivamente perfilada al gusto de Víctor Fernández.
Pero, de puertas adentro, el cabreo es de órdago a la grande. Es lo que procede. Dolió lo suyo este 4-2 en el pequeño campo de Piedrabuena. Por inusual, por fuera de sí, por imprevisto, por feo de ver. Y, sobre todo, porque hizo una serie de retratos personalizados, tanto a jugadores del primer equipo como a los apoyos del filial que allí acudieron, que no dejan en buen lugar a sus protagonistas afectados. Las cosas pasan... y pasan. No se pueden obviar.
¿Se puede positivizar esta derrota por 4-2 en Brea en un Real Zaragoza que aspira a vivir un año ilusionante y de altos vuelos en Segunda División en su 7º episodio consecutivo fuera de Primera? La respuesta es sí.
Brea fue, a 11 días del cierre del mercado estival, la cuña final para el remate de la plantilla que quiere Víctor Fernández. Nunca vino mejor un partido tan atípico puesto en una fecha tan extraordinaria, ya con la liga en marcha, entre la 1ª y la 2ª jornada ligueras, con el retrogusto dulce de la victoria inicial por 2-0 ante el Tenerife el pasado domingo. Brea, aunque parezca una abolladura fastidiosa que necesitará reparación de chapa y pintura inmediata en la carrocería zaragocista, puede y debe ser un bien para el futuro inmediato.
La primera y honda lectura es que, tras el equipo básico con el que cuenta Víctor en el inicio de la temporada, hay un salto hacia atrás cualitativo y de engranaje con sus tesis futbolísticas en el segundo escuadrón. En Brea no jugó ninguno de los titulares ante el Tenerife. Ni viajaron los Cristian Álvarez, Vigaray, Atienza, Grippo, Nieto, Ros, Guti, Soro, Kagawa, Luis Suárez o Dwamena. Y quienes fueron alineados en Piedrabuena fueron Ratón; Delmás, Jesús Álvarez, Clemente, Lasure; Eguaras, Igbekeme, Bikoro; Papunashvili, Blanco; y Linares.
Estos, en la inmensa mayoría de los casos (solo Blanco demostró un nivel, no solo aceptable pese al rango menor del partido, sino notable alto), no afrontaron el entrenamiento con rival ajeno como era menester. Y en varios casos no era la primera vez, sino la segunda: lo de Brea fue la continuación, en cierto modo, del último amistoso en Tudela antes de la liga, hace 10 días, donde el Zaragoza ya cayó 1-0 ante un rival de Segunda B (derrotado, por cierto, tanto por el filial, el Aragón, como por el Ebro, por 1-0 en fechas cercanas).
Fernández pide un ’9’ veterano que suba el ras de solvencia en la delantera. Y, sobre todo, un ’6’ de poso y trayectoria larga en el fútbol de verdad, un centrocampista de retén y salida que, asimismo, pueda ayudar al eje de la defensa si es preciso. Ambos tienen nombres y apellidos, asoman en un recortadísimo listado que ya rige en el interior del club hace unos días.
Brea apuntaló la petición de Víctor. La plantilla, a expensas de la segura salida de Pombo, que no cuenta, está aún incompleta para el entrenador. Le hacen falta esas dos piezas. Y, si es preciso, soltar lastre con futbolistas que hoy tienen rostro de prescindibles, de no indispensables.
Las salidas del mediocentro Bikoro (sería cedido) y Linares, ya reseñadas recientemente, no serían mal evaluadas por el cuadro técnico porque, su diagnóstico del verano, dice que pueden llegar a participar poco en lo sucesivo si el equipo engrana como se pretende.
Y, del resto, como Brea demostró (redundó, en varios casos), preocupa el bajo nivel de rendimiento de tipos como Eguaras, Delmás, Papunashvili o Lasure, muy por debajo todo el último mes y medio del mejor nivel que han llegado a mostrar en su cresta de solvencia en el Real Zaragoza. No quedaron bien parados, tampoco, los muchachos del Aragón, con serias lagunas en su aportación, salvo el delantero Ahmed, que dejó destellos de esos que gustan ver en un debut. Los defensas (Jesús Álvarez o David Vicente) no sumaron bonus precisamente.
Brea no es un test donde se deba incidir para sacar conclusiones definitivas en nada ni con nadie en particular. Pero Víctor Fernández y sus colaboradores tampoco son de despreciar evaluaciones tan concretas como las vistas en Tudela y Brea. Una cosa es una cosa y dos son dos. Y, a solo 11 días para clausurar el mercado de fichajes, estos indicios son muy útiles para verificar lo que el equipo necesita para cimentar su éxito en lo que se avecina. Estas dos últimas derrotas en bolos menores, con el segundo vagón de jugadores del primer equipo como principales protagonistas y las piezas de apoyo del filial en danza, han venido de perlas a Víctor Fernández. Hay muchas lecturas que extraer y, a raíz de eso, decisiones que tomar de aquí al 2 de septiembre.
Por más que faltaran los titulares del domingo ante el Tenerife, en Brea jugó un 11 inicial y, durante más de una hora la mayoría de ellos, que bien podría actuar cualquier domingo en un partido de liga si se dieran bajas, expulsiones o bajas formas de los ausentes este miércoles. De hecho, si se mira el pasado reciente, ahí había una inmensa mayoría de piezas que han sustentado el Real Zaragoza titular de los últimos dos años en diferentes fases de las ligas respectivas: Ratón. También Lasure o Delmás. Por supuesto, Papunashvili y Eguaras. Y, asimismo, Igbekeme. Les acompañaron Linares, el emergente Blanco (el mejor con diferencia, el único que se salva del suspenso global) y jugadores que deberían haberse reivindicado de otro modo, casos de Bikoro o de los jóvenes centrales Clemente o Jesús Álvarez.
¿Que lo de Brea es difícil tomárselo en serio, como algunos flotadores quieren hacer ver ante el 4-2 tan doloroso que aún se rumia en los adentros del vestuario? Pues sirva el ejemplo contrario: en 2013, el Real Zaragoza de Paco Herrera acudió allí mismo, a Brea, a jugar el partido de las peñas. Lo hizo bajo mínimos, justo antes de la 1ª jornada en Alicante, y el técnico llamó a última hora al lateral zurdo del filial Diego Rico, que no había hecho siquiera la pretemporada con la primera plantilla. Y el ’3’ burgalés, que entró en juego tras el descanso, lo hizo tan bien aquella tarde de agosto en Brea, donde el Zaragoza casi sin titulares ganó 0-4 (lo suyo, lo natural), que acabó dando el salto arriba de un solo golpe.
Hoy Rico juega en la Premier League. Brea fue su trampolín. Lo de este miércoles de agosto, 6 años más tarde, significó un efecto inverso a aquel. En lo general y en lo individual.
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El Real Zaragoza ha perdido por cuatro goles a dos en el encuentro amistoso disputado frente al Club Deportivo Brea en el campo de Piedrabuena. En la primera mitad, el Real Zaragoza ha comenzado con presencia en el área rival, y en apenas 10 minutos ha generado tres ocasiones de gol.
Un disparo de Papunashivli se ha marchado fuera; otro de Álex Blanco ha sido despejado por Calavia y un cabezazo de Jesús Álvarez ha salido desviado. En el minuto 15, el Brea se ha adelantado en el marcador, tras un tanto de cabeza de Guillén tras rematar de cabeza un envío desde la izquierda.
El portero local, Calavia, ha vuelto a realizar dos buenas intervenciones. Primero, a Blanco, y después, a Bikoro. Sin embargo, en el minuto 25, y tras una asistencia de Bikoro, Linares no ha perdonado y ha puesto las tablas en el marcador con un disparo con la zurda.
Álex Blanco ha podido poner por delante a los blanquillos antes del descanso, pero Calavia, cuando parecía ya vencido por el extremo, ha sacado una mano arriba para evitar el tanto zaragocista.
En la segunda mitad, Ahmed, futbolista del Deportivo Aragón, ha tenido una clara ocasión, pero su disparo en el mano a mano se ha marchado alto. Después, Linares ha enviado un chut al poste. En el minuto 59, el Brea se ha puesto por delante tras un contrataque y posterior centro raso que ha rematado Emilio.
Seis minutos después, Blanco ha empatado el choque con un disparo seco desde fuera del área, pero dos penaltis a favor del Brea han hecho que el conjunto local, por mediación de Veintemilla y Raúl, se impongan al Real Zaragoza por cuatro goles a dos.
17.8.2019 – LIGA 2ªDiv. 2019/20- JORNADA Nº 1
PARTIDO OFICIAL Nº 3427
REAL ZARAGOZA 2-0 TENERIFE 
| Ficha de Partido | Temporada 2019/2020 | Jornada 1 |
| Fecha: 17/08/2019 Hora: 21:00 h |
Real Zaragoza
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| Tenerife
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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Real Zaragoza 2-0 Tenerife
37.9 % Posesión 62.1 %
5 remates a puerta 8
5 remates paradas 5
10 remates fuera 8
2 remates otros 3
1 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 1
17 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 18
101 balones perdidos 102
43 balones recuperados 40
1 fueras de juego 2
5 intervenciones portero 5
Los goles de Luis Suárez y Javi Ros, de penalti, doblegaron a un excelente equipo canario, que mostró hechuras de equipo grande en La Romareda
El Real Zaragoza se coloca en la zona alta de la clasificación desde el mismo arranque de la liga tras ganar por 2-0 al Tenerife en el debut del campeonato de Segunda División en esta liga 2019-20. La victoria es de mucho valor, tanto por las formas mostradas por los aragoneses en un complicado partido, como por la imagen de equipo grande que dejó el cuadro canario en La Romareda durante muchos minutos del primer duelo del torneo. Los 3 primeros puntos, trabajados al máximo, se quedaron en casa y Víctor Fernández logró inocular en sus jugadores el espíritu competitivo que desea para toda la campaña que ya está en marcha.
Preciosa de ver fue la primera parte, sobre todo por la propuesta valiente y vistosa del Tenerife, un equipo con mucho fútbol en todas sus líneas. El cuadro zaragocista empezó efervescente, con un Kagawa hiperactivo en las cercanías del área canaria en su debut y con el equipo de Víctor muy enchufado en el estreno liguero. Pero fue un claro espejismo porque durante más de media hora fueron los insulares los que dominaron el balón, el posicionamiento y quienes tuvieron las mejores opciones, varias, de marcar en la portería de un acertado Cristian Álvarez. Por momentos hubo motivos para pensar en que la noche inicial iba a resultar de máxima dificultad, de enorme exigencia. Eso sí, el primer gol de la temporada en La Romareda lo firmó el Zaragoza, por medio de Luis Suárez, cuando el descanso ya se avecinaba. Fue el premio a la paciencia, al saber estar del bloque de Víctor, que durante largo tiempo persiguió sombras y tuvo que desgastarse solo en defender su zona de atrás.
Debió adelantarse el Real Zaragoza en el minuto 2, por medio de Dwamena, al que Kagawa dejó solo ante Ortolá con un toque sutil pleno de calidad. Pero el ghanés, solo en el área, cruzó demasiado y el balón se marchó fuera rozando el palo literalmente. El partido hubiese sido otro bien distinto. El cuadro aragonés tardó mucho en repetir acercamiento peligroso, una infinidad de minutos. Los tinerfeñistas enseguida tomaron el timón y amenazaron con no soltarlo en toda la noche. El despliegue de fútbol mecanizado de los Borja Lasso, Milla, Malbasic, Suso Santana y Naranjo, bien apoyados por los laterales largos Luis Pérez e Isma López hizo mucho daño al Zaragoza, que se mostró más tardo en reflejos y en ritmo de fútbol.
Hasta tres ocasiones seguidas marraron los canarios para ponerse por delante. Malbasic tuvo dos seguidas, una en el 7, con un cabezazo que rechazó Cristian Álvarez con los dos puños bajo palos en una intervención de reflejos, y la otra, en el 13, en un mano a mano que el portero argentino tapó con su cuerpo para enviar a córner un gol cantado. Había tajo para los de Fernández. En el minuto 23 sería Borja Lasso quien disparó raso, solo en la corona del área y, con el guardameta local batido y haciendo ya la estatua, la pelota se fue fuera besando la cepa del palo derecho. Ahí, la cosa olía mal por La Romareda. No reaccionó el Real Zaragoza, bastante grogui entre las combinaciones constantes de los visitantes. Milla, en el 33, tras un rato de calma, lanzó un chut duro desde fuera del área que salió cerca de la escuadra. Otro susto de órdago.
Kagawa se había apagado. Guti abusaba del pase de seguridad, sin rebasar líneas. Ros se vaciaba solo en cortar juego. Soro no encontraba balones que jugar. Luis Suárez estaba ido y Dwamena aislado. Entre el calor agosteño, el Tenerife bajó algo el pistón pasado el minuto 35, como era de prever. Y ahí asomó por fin un Zaragoza más vertical y profundo. Dos penetraciones por la derecha de Vigaray y Soro, con centros deficientes en la culminación, avisaron de la reacción aragonesa. Luis Suárez emergió en el 38 para rematar una contra de Soro, pero el remate raso lo paró bien abajo Ortolá, que se dio a conocer justo en ese instante. Lo que ocurrió es que el portero del Tenerife ya no pudo hacer nada en la siguiente llegada zaragocista. Soro penetró por la izquierda tras un balón largo, asistió al centro a Luis Suárez, que entró como una gacela en el área y, mano a mano, batió con potencia al arquero chicharrero. El 1-0, pese a que desde el prisma canario no fuera justo, era gloria bendita para un equipo, el Zaragoza, lleno de tesón y calma en los momentos difíciles.
El intermedio llegó como alivio para todos, en especial para los de Víctor Fernández, que tenían que arreglar muchas cosas para asegurar los 3 puntos que ya tenían escriturados a esas alturas del partido. Atrás, Atienza y Grippo defendieron con rigor. Más problemas tuvieron los laterales, Vigaray y sobre todo un desdibujado Nieto. Iba a tocar remar con dureza en la segunda parte, que se inició sin cambios en las alineaciones. Sin el balón, el equipo aragonés quedaba menoscabado. Hacía falta más intensidad, más iniciativa en la línea medular.
Como al inicio del choque, la primera oportunidad la tuvo el Real Zaragoza en la reanudación. Un avance de Vigaray hasta el área lo remató Dwamena a la primera, fuera rozando la escuadra, con Kagawa detrás solo. Una pena no haber aumentado ahí la ventaja. En el 52, de nuevo el ghanés rozó el tanto, culminando en semifallo, cayéndose, un pase de Luis Súarez al borde del área, pero la pelota se marchó fuera por un palmo. El partido entró enseguida en una fase de igualdad que dio miedo a Víctor. Su cambio, retiró al ariete Dwamena para meter en el campo al lateral Lasure, era una muestra palmaria de ello. Lasure jugó como extremo, por delante de Nieto. Y Luis Suárez pasó a ejercer de ‘9’ junto a Kagawa, que adelantó su posición. Era ya un 4-4-2 en rombo, o algo similar. Quería taponar espacios el técnico blanquillo.
En el minuto 63, con el Tenerife también mutado con la entrada de otro punta, Dani Gómez, el Zaragoza estuvo cerca de apuntalar la victoria con un triple remate, de Luis Suárez, Lasure y Kagawa, que no encontró puerta tras una buena parada inicial de Ortolá. Los canarios replicaron en la siguiente acción por medio de Milla, tras una melé en el área zaragocista, pero su disparo tocó en un zaguero local y se marchó a córner para respiro general de la grada. Fue la primera llegada con peligro de los insulares en la segunda mitad, ya en el 64. Todo estaba abierto de par en par. Y el partido seguía siendo bonito de ver, interesante a todas caras.
Soro, en el 68, volvió a poner un balón de gol a Luis Suárez en el punto de penalti, pero el colombiano remató raro, mal, fuera. Se iba al limbo de nuevo el ansiado 2-0. El Zaragoza llegaba mucho más que en la primera parte al área rival. Una buena señal de un equipo vivo que, como reclamó Víctor en la previa, estaba sabiendo competir bien en todas las facetas del juego. También en defensa, con seguridad. Se entró en los últimos 20 minutos con el Tenerife aún con vida, pero sin dar tanto miedo como en el arranque del encuentro.
En el 71, Kagawa intentó una frivolidad tras otra jugada del ágil Soro: una vaselina en el área que se le quedó corta y paró arriba Ortolá reculando levemente. En el 74, Luis Suárez ganó la espalda de Carlos Ruiz en velocidad y el central, sustituto del lesionado Spicic poco antes, lo derribó. Pudo ser tarjeta roja, pues era el último defensor. Se quedó en una protestada amarilla. El Zaragoza jugaba al contragolpe con bastante acierto en las salidas, no tanto en las definiciones. Y el Tenerife empezó a ser presa de los nervios, de las prisas. Lasure probó de nuevo suerte desde lejos, en el 78, pero Ortolá rechazó con apuros para evitar ser rebasado. Víctor retiró a Kagawa a falta de 11 minutos y puso en su lugar al joven Blanco, otro debutante, lo que llevó a Soro al centro del ataque. El cincovillés era el mejor del equipo en la segunda mitad.
En el 83, el Tenerife se quedó con un hombre menos por expulsión del citado Ruiz, que golpeó de manera fea a Blanco en el rostro. La cosa se ponía fenomenal para el Real Zaragoza. Dos minutos después, el propio Blanco, que salió del banquillo como un toro, provocó un penalti de Bermejo que pitó el VAR (el árbitro lo sacaba fuera del área de entrada). Y Javi Ros, un titán en la medular el capitán, batió a media altura a Ortolá para certificar el primer triunfo del año, enormemente meritorio por el perfil del adversario. El 2-0 hacía justicia a una notable segunda parte blanquilla. El redondeo final le salió al Zaragoza magníficamente.
El partido acabó entre la ovación de la hinchada zaragocista, feliz por un inicio tan positivo de los suyos en un año que promete grandes vivencias en el estadio. Mejor era imposible comenzar, mucho más tras observar enseguida que el Tenerife es un candidato a estar arriba por la calidad futbolística de sus jugadores. Algo ha cambiado en Zaragoza durante este verano. Que sea duradero es menester.
Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Grippo, Nieto; Javi Ros, R. Guti (Eguaras, 89); Soro, Kagawa (Blanco, 79), Luis Suárez; y Dwamena (Lasure, 58).
CD Tenerife: Ortolá; Luis Ruiz, Alberto Jiménez, Spicic (Carlos Ruiz, 58), Isma López; Aitor Sanz (Bermejo, 77), Milla; Suso Santana, Borja Lasso, Naranjo (Dani Gómez, 58); y Malbasic.
Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-Manchego). Expulsó por doble amarilla a Carlos Ruiz (72 y 83). Amonestó a Naranjo (24), Luis Suárez (43) y Bermejo (85).
Goles: 1-0, min. 40: Luis Suárez. 2-0, min. 87: Javi Ros, de penalti.
Incidencias: Noche muy calurosa en Zaragoza, con 34 grados. El césped de La Romareda presentó un estado excelente. En las gradas, alrededor de 18.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los abonados y aficionados fallecidos este verano.
LAS PALMAS 0-1 SD HUESCA 
| Ficha de Partido | Temporada 2019/2020 | Jornada 1 |
| Fecha: 18/08/2019 Hora: 20:00 h |
Las Palmas
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| Huesca
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ENTRENADOR SUSTITUCIONES
| GOLES
| ENTRENADOR SUSTITUCIONES
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26ª numero 1 WTA
(de 27 jugadoras)
Palmares nº 1 WTA
(hasta 12/8/2019)
El arqueólogo Juan Manuel Rojas ha resuelto uno de los enigmas que desde hace más de 150 años intentaban desentrañar los expertos en historia y arqueología con escaso éxito: ¿quién y por qué escondió una veintena de coronas de oro visigodas, además de numerosos cálices y cruces del valioso metal, en un paraje deshabitado a 15 kilómetros de Toledo, en el municipio de Guadamur? Es lo que se conoce como Tesoro de Guarrazar, por el nombre de la finca donde fue hallado, un relato en el que se entremezclan traiciones, robos, intrigas diplomáticas y hasta abominables criminales nazis.
Para entender la historia hay que remontarse hasta el año 711 cuando las tropas musulmanas y bereberes de Táriq Ibn Ziyad atraviesan la Península sin apenas resistencia militar. Su aplastante victoria frente a los ejércitos de don Rodrigo en la batalla de la Laguna de la Janda —también conocida como batalla de Guadalete—les había dejado el camino expedito hacia la capital del reino visigodo, Toledo.
La hipótesis hasta ahora manejada por los especialistas es que los cristianos tomaron la decisión de ocultar el tesoro real –que fueron recogiendo por todas las iglesias y palacios del reino– en una solitaria huerta para recogerlo una vez pasado el peligro. Abrieron dos fosas y en ellas vertieron coronas, cálices, joyas y cruces de oro recubiertas de gemas y esmeraldas. Durante más de 1.100 años quedaron así ocultas hasta que Escolástica Morales, hija de Francisco Morales y María Pérez, sintió una necesidad fisiológica al volver desde Toledo en el verano de 1858. Al ocultarse tras unas piedras vio un hueco y dentro de él un objeto que brillaba. Padres e hija comenzaron a extraer las impresionantes piezas, las lavaron en una charca cercana, llenaron las alforjas del burro que los acompañaba y siguieron su camino en mitad de una fortísima tormenta. Lo que no sabían es que otro vecino de Guadamur, Domingo de la Cruz, les observaba a unos metros. Cuando se marcharon, él se acercó al hueco y descubrió otro de las mismas dimensiones. Allí se ocultaba la otra parte del increíble tesoro.

La pregunta que queda desde entonces en el aire es: ¿por qué se ocultaron las joyas reales en mitad del campo sin puntos de referencia claros para recuperarlas? El enigma ha provocado desde su hallazgo y posterior pérdida –el conjunto fue vendido al Estado francés– numerosas polémicas políticas e históricas, que se han plasmado últimamente en dos libros: la novela El último tesoro visigido (Penguin Random House), del académico de Historia José Calvo Poyato, y Guarrazar, el tesoro escondido, del historiador Pedro Antonio Alonso Revenga.
Juan Manuel Rojas lo explica así: “No tenía ningún sentido lo que se decía de que lo ocultaron en una huerta. Por eso, empecé a excavar en la parcela donde se halló y que en 1859 ya excavó Amador de los Rios. Él encontró diversas estructuras y restos arquitectónicos, lápidas [incluida la del presbítero Crispinus, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional]. Pero se seguía con la teoría de la huerta. Era cuestión de verlo todo desde un punto global”. Así, con la ayuda decidida del Ayuntamiento de Guadamur, inició unas investigaciones que han dado lugar, además, a un parque arqueológico visitable.
Durante los últimos años han aflorado los muros de un edificio de más de 30 metros de longitud, una iglesia basilical, los restos de un posible palacio, un cementerio visigido y hasta una edificación que servía de residencia a los peregrinos. Porque las pesquisas de Rojas le permiten afirmar que el lugar donde se halló el tesoro era, en realidad, un complejo religioso, semejante al santuario de Lourdes (Francia), con aguas curativas propias (el pozo donde los Morales limpiaron las joyas) y donde los cristianos venían a pedir a Dios su sanación. Por eso, y dada su importancia, el tesoro real se guardaba allí, en los edificios religiosos y reales, de cuyos techos colgaban las coronas votivas de los monarcas.
Cuando sus ocupantes conocieron el avance imparable de los musulmanes, aterrados, buscaron un lugar donde enterrar las joyas. Se les ocurrió que lo mejor era meterlas en el cementerio. Allí nadie miraría. Levantaron dos lápidas, escondieron los preciados objetos, los taparon con piezas de tela y arena y volvieron a poner los cadáveres encima. Cuando Escolástica se ocultó para hacer sus necesidades más de mil años después, buscó el lugar más protegido: lo que ella no reconoció como la valla del desaparecido cementerio.
En 2014, durante las labores de excavación de uno de los grandes edificios desenterrados, la alcaldesa de Guadamur, Sagrario Gutiérrez, comenzó a remover con una palita una pequeña alberca hallada junto a una estructura arquitectónica. Buscaba encontrar de dónde procedía el manantial que llenaba la balsa. Escarbó hasta que la pala hizo aparecer algo azul: era una de las joyas que se habían desprendido de las coronas cuando los Morales las lavaron en lo que creyeron un pozo y que no era otra cosa que el lugar donde los peregrinos tomaban el agua del santuario.
El Tesoro de Guarrazar fue vendido en 1856 a diversos joyeros toledanos. Numerosas piezas fueron fundidas y desmontadas para hacerlas desaparecer de las autoridades y de la policía. Otras, en cambio, se conservaron y terminaron en manos del diamantista José Navarro. Este las vendió al Museo de Cluny (Francia). El Gobierno español, en mitad de un fortísimo escándalo que llegó a las Cortes, intentó recuperarlas sin éxito. Napoleón III esgrimía las más peregrinas excusas.
Finalmente, en 1941, con una Francia ocupada, el lugarteniente de Adolf Hitler, el nazi Heinrich Himmler, devolvió al Gobierno de Francisco Franco buena parte del hallazgo, además de piezas arqueológicas como la Dama de Elche. Hoy en día, gran parte del descubrimiento se puede admirar en el Museo Arqueológico Nacional y en el Palacio de Oriente, en Madrid, mientras que otras joyas se conservan en el Museo de Cluny.
"Es una historia apasionante que aún no ha acabado", señala el catedrático de Historia José Calvo Poyato. "Domingo de la Cruz, el otro vecino que halló numerosas alhajas, agobiado por la presión, regaló a Isabel II parte de lo que encontró, incluida la corona de Suintila. Esta se guardó en la armería del Palacio Real hasta 1921, cuando fue robada". Calvo recuerda que las pesquisas policiales fracasaron, aunque estuvieron cerca de encontrarla. "¿Dónde está la corona de Suintila, el rey visigodo que expulsó a los bizantinos de la Península? Ese es otro de los misterios aún sin resolver. Indudablemente es una historia apasionante que da para muchos más libros", concluye el académico.
Guadamur es un pequeño pueblo toledano recubierto de olivos que guarda dos joyas: su impresionante castillo en un excelente estado de conservación y el Tesoro de Guarrazar. Sobre este último, y gracias a la cooperación público-privada, se han abierto dos lugares para conocer mejor la historia del que está considerado el más importante conjunto de joyas visigodas de Europa. En la localidad hay un centro de interpretación municipal donde se reproducen todas las coronas, calices y cruces desenterrados en la finca de Guarrazar, además de amplios paneles que explican de manera clara el reinado de los visigodos. También se pueden admirar piezas arquitectónicas encontradas por los vecinos en la zona y que han sido donadas al Ayuntamiento.
A poco más de un par de kilómetros, se levanta un cuidado yacimiento. Incluye visitas guiadas por los terrenos y la posibilidad de hacer actividades arqueológicas y medioambientales con los niños. El precio por persona es de 8 euros, descuentos para desempleados y gratuidad para niños menores de 10 años.