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LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº14 (1.11.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3576

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 0-2 ANDORRA

  • BAKIS 45'
  • Carlitos 90'
Titulares


1 Alvarez (C) 2 Altimira
4 PETROVIC   46' 3 Marmol
5 Jaume   69' 4 Pastor   86'
6 Frances 6 Aguado   78'
11 VADA   69' 12 BAKIS   86'
12 Larra 13 Raul Lizoain (P)
20 Simeone 14 Molina (C)
23 Molina   69' 17 Germán   65'
24 Lluis Lopez 23 Alende
28 Mollejo   82' 26 Pampin

36 Mohamed Aiman   65'
Suplentes


3 JAIR JR 5 Vilanova   86'
7 Miguel 82' 7 Hevel 65'
8 Valderrama 46' 9 Gonzalez
13 Raton 10 Carlitos 86'
14 Serrano 69' 11 Marc
16 Lasure 15 Morer
17 Nieto 16 Orellana 78'
18 Fran Gamez 20 Vilà
21 Zapater 69' 21 Bover
27 Luna 22 Gil

30 Marc Vicente (P)
Cuerpo Técnico


Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador) Lopez Saenz, Jon, (2º Entrenador)
Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador) Sarabia Armesto, Eder, (Entrenador)
Navea Fauste, Francisco Javier, (Delegado) Tarradellas Ricart, Pere, (Delegado)
Belsue Arias, Alberto, (Delegado) Rodon Vila, Lluis, (Delegado)

Torres Nuñez, Manuel, (Delegado)

Yeto Jimenez, Aitor, (Delegado)

Collado Tapia, Jordi, (Delegado)

Lopez Ambatlle, Anna Maria, (Delegado)

Lanzarote Abenoza, Cristian, (Delegado)

Pastor Rodríguez, Oriol, (Delegado)

Sustituciones



4 PETROVIC 8 Valderrama 46' 36 Mohamed Aiman 7 Hevel 65'
11 VADA 69' 17 Germán 65'
23 Molina 21 Zapater 69' 6 Aguado 16 Orellana 78'
5 Jaume 14 Serrano 69' 4 Pastor 5 Vilanova 86'
28 Mollejo 7 Miguel 82' 12 BAKIS 10 Carlitos 86'

 

 

Real Zaragoza 0-2 Andorra 

37.1 % Posesión 62.9 %
3 remates dentro 3
3 disparos bloqueados 2
6 remates fuera 1
5 disparos recibidos 12
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 18
19 faltas cometidas 10
132 perdidas de posesion 133
56 recuperaciones de posesion 57
6 fueras de juego 2
xxxxxx

El plan de Carcedo se vuelve a caer y el Zaragoza pierde (0-2) ante el Andorra

La propuesta de Tenerife no le ha funcionado esta vez al técnico zaragocista, que queda señalado. Bakis y Carlos Martínez han sido los autores de los goles visitantes.

El técnico ha apostado por repetir once y esquema, pero el resultado ha sido bien distinto. El equipo, desnortado, nunca ha estado cómodo y ha terminado cediendo por sus propios errores y la efectividad de un rival que ha practicado un fútbol inteligente y se ha valido de los tantos de Bakis y Carlos Martínez al término de cada parte para llevarse el choque.

Como ocurriera en Tenerife, el Real Zaragoza comenzó volcando el juego hacia la banda derecha, buscando la profundidad de Larrazabal y los desmarques interiores de Mollejo, pero el Andorra no tardó en protegerse con continuas ayudas de German Valera a Pampin.

Así, de las acometidas iniciales, entre las que sobresalió una jugada personal de Simeone, se dio paso a un ritmo bajo de partido. Durante la primera media hora, la circulación fue muy lenta por parte de ambos equipos, pero era el Andorra el que se sentía más cómodo a través de posesiones largas pero de escasa profundidad.

La primera llegada peligrosa de los visitantes no llegó hasta el minuto 30, con una combinación bien llevada desde atrás que terminó con centro raso desde la derecha de Alti y disparo elevado de Molina, de un Molina que, al igual que Moha, se movía continuamente entre líneas para aprovechar los huecos que quedaban entre los centrales zaragocistas y el centro del campo.

Los extremosvisitantes fijaban a los laterales, a Larrazabal y Fuentes, y al Zaragoza le costaba un mundo recuperar la pelota y encontrar los espacios a la espalda de los defensores del Andorra.

Tanto, que la única jugada en la que el equipo pudo correr de verdad se hizo esperar hasta el minuto 42. Manu Molina, ausente hasta entonces, giró un balón hacia la derecha para que Larrazabal, con una pared con Simeone, avanzase hasta el fondo y cediese a Mollejo un balón que pudo ser interceptado a córner por Lizoain.

Fue justo antes de que otro córner, regalado por Vada, culminara de la peor forma el primer tiempo. El gesto de perdón del argentino se dirigió esta vez hacia el fondo norte zaragocista, después de perder el balón que fue aprovechado por el Andorra, por Bakis, para marcar el 0-1 en el saque de esquina.

El plan de Juan Carlos Carcedo se vino abajo. Al descanso, relevó a Petrovic por Eugeni Valderrama; volvió a la línea de cuatro atrás en un sistema 4-3-3; y el Real Zaragoza cambió radicalmente su propuesta.

Sin el serbio incrustado entre los centrales, viendo el juego de cara, el cuadro aragonés apostó por recurrir al fútbol directo, con la agresividad de Simeone, que anotó en fuera de juego en el minuto 55, como única solución ofensiva.

El bloque dejó de ser compacto, se descompuso entre prisas, y la situación no mejoró con el triple cambio introducido por Carcedo en el 68. Francho, Zapater y Gueye sustituyeron a Grau, Molina y Vada, pero la transformación no tuvo el efecto deseado. Al contrario, el Zaragoza desapareció. El equipo empezó a perseguir sombras ante un Andorra solvente con el balón, y la grada volvió contra los jugadores y la directiva.

El cambio del canterano Marc Aguado en el 78 trajo cánticos contra Torrecilla y Carcedo, y todavía quedaba lo peor. El arreón final del Zaragoza apenas se tradujo en un mal remate de cabeza de Gueye, y tampoco Simoene acertó a marcar en el 86, antes de que Carlos Martínez apuntillara la victoria visitante en el tiempo de descuento.

El cántico de “Carcedo vete ya” sonó con más fuerza que nunca en La Romareda. El preparador riojano queda en una situación comprometida antes de la visita a Vitoria del próximo viernes.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal, Francés, Petrovic (Eugeni, 46), Lluís López, Fuentes; Jaume Grau (Francho, 68), Manu Molina (Zapater, 68), Vada (Gueye, 68), Mollejo (Puche, 82) y Giuliano Simeone.

Andorra: Raúl Lizoain; Pastor, Alende, Mika Marmol, Pampin; Molina, Marc Aguado (Jandro, 77), Moha (Almpanis, 64); Alti, Bakis (Carlos Martínez, 84) y Valera (Héctor, 64).

Goles: 0-1, min. 45+1: Bakis. 0-2, min. 90+1: Carlos Martínez.

Árbitro: Sánchez López (Comité Murciano). Amonestó a Bakis (min.11), a Francés (min. 34)Y a Zapater (min.73).

Incidencias: Tarde agradable en Zaragoza en la festividad de Todos los Santos, con 22 grados al inicio del partido (16.15). El césped de La Romareda presentó un estado impecable. En las gradas hubo 20.834 espectadores, entre ellos alrededor de medio centenar de seguidores del Andorra.

El Andorra desnuda al Zaragoza

Nueva derrota en La Romareda de un reservón equipo aragonés, que se pasó la tarde persiguiendo sombras. Otra vez música de viento contra Carcedo y Torrecilla.

El partido en el que el Real Zaragoza debía demostrar que su triunfo en Tenerife no fue una excepción en su decepcionante y peligrosa ejecutoria de esta temporada acabó dejando otra vez a Carcedo colgando de un hilo y señalado a coro por la afición, igual que a Torrecilla, cuyas horas parecen contadas en la dirección deportiva. El Andorra de Eder Sarabia, un recién ascendido a Segunda División, también asaltó La Romareda y dejó al descubierto todas las miserias del equipo aragonés, que no hay quién las camufle. Se pasó toda la tarde persiguiendo sombras.

Carcedo repitió once y disposición táctica, con Petrovic como tercer central, Jaume Grau como ancla por delante de la defensa, tres volantes centrales y Giuliano como único delantero, mientras Eder Sarabia presentó una rotación masiva, con hasta diez novedades en su alineación -sólo se mantuvo Mármol-, y modificó el habitual dibujo de su equipo, pasando del 4-4-2 al 5-3-2, probablemente para contrarrestar la pizarra del Zaragoza.

Lo que no varió en el Andorra fue su estilo y ese juego suyo tan característico de intentar someter al rival a base de posesiones muy largas, lo que provocó que el Zaragoza de Carcedo, de por sí reservón, actuara a la espera metido en su campo y corriendo detrás de la pelota durante muchos minutos. Ya se sabe que eso jamás le gustó a La Romareda y los pitos no se hicieron esperar. Pero esos silbidos reclamando un decidido paso adelante espolearon un tanto al Zaragoza, que sin quitarle nunca el balón al Andorra, sí adelantó la presión lo suficiente como para incomodar al equipo de Sarabia y generar peligro en dos ocasiones muy claras: un remate de Giuliano a la media hora y otro de Mollejo a tres minutos del descanso que salvó el portero en intervención felina.

Moría la primera parte y el Andorra, pese su dominio abrumador de la posesión -64% por 36%-, apenas le había hecho cosquillas al Zaragoza, pero, tras una pérdida imperdonable de Vada, un córner en el minuto añadido puso otra vez de manifiesto la debilidad del equipo aragonés a balón parado cuando falta Jair. Francés perdió la marca y Bakis, absolutamente solo, cabeceó a la red el centro de Moha. Gol en la última acción del primer periodo en el primer remate a puerta del Andorra. Eficacia máxima.

Con el 0-1, el plan de partido se le vino abajo a Carcedo y en el intermedio relevó a Petrovic por Eugeni, pasando a ordenarse el Zaragoza en 4-2-3-1. Pero el Andorra no salió del vestuario a conservar su ventaja, sino a aumentarla y el equipo aragonés pasó por momentos de zozobra entre la música de viento de las gradas. Y otra vez la reprobación a coro de la afición, con el “¡Carcedo, vete ya!”-, provocaron un pequeño alarde de valentía en el Zaragoza, cuyo mejor argumento ofensivo fue la fogosidad de Giuliano.

Sarabia refrescó a su equipo con la entrada del griego Albanis y de Héctor, mientras ya a la desesperada Carcedo introdujo una triple sustitución a veinte minutos del final: Francho, Zapater y Gueye relevaron a Jaume Grau, Manu Molina y Vada. Pero nada cambió en el Zaragoza, incapaz de comprometer durante casi toda la segunda parte al portero del Andorra. En el equipo ‘tricolor’ entró también Jandro por Marc Aguado, al que La Romareda despidió con una gran ovación en medio de cánticos contra Torrecilla y Carcedo.

En los últimos minutos, el Zaragoza tuvo el empate en la cabeza del torpón Gueye, la última ‘joya’ de Torrecilla, y en las botas de Giuliano, el mejor de los locales, pero el que volvió a marcar fue el Andorra por medio del veterano Carlos, cerrando un partido que fue una nueva condena para Carcedo y Torrecilla. Y para el Zaragoza entero.




SD HUESCA 1-0 SD HUESCA 

  • Yuri 11' (P)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº13 (28.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3575

TENERIFE 0-2 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • VADA 23’
  • VADA 66’
Titulares


1 Juan Soriano (P) 1 Alvarez (P) (C)
4 Leon 4 PETROVIC
11 DAUDA   82’ 5 Jaume   85’
15 Pablo Larrea   72’ 6 Frances
16 Aitor Sanz (C)   60’ 11 VADA   71’
18 Enric Gallego 12 Larra   71’
19 Romero De Avila   60’ 20 Simeone
22 MELLOT 23 Molina   77’
23 SIPCIC 24 Lluis Lopez
24 Nacho 28 Mollejo   77’
31 Martin   72’
Suplentes


2 Aitor Buñuel 3 JAIR JR   85’
5 Gonzalez 7 Miguel   77’
8 Alonso   72’ 8 Valderrama
9 Borja   60’ 13 Raton
12 Lopez 16 Lasure   71’
13 Diaz 17 Nieto
20 José Angel   60’ 18 Fran Gamez   71’
21 Appiah   82’ 21 Zapater   77’
26 Rodriguez 33 Naranjo
27 Gutierrez   72’ 35 Rebollo
30 Mendez
Cuerpo Técnico


Gil Delgado, Jose Manuel, (2º Entrenador) Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador)
Ramis Monfort, Luis Miguel, (Entrenador) Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador)
Padron Baez, Victor Teofilo, (Delegado) Belsue Arias, Alberto, (Delegado)

Sustituciones



19 Romero De Avila   9 Borja 60’ 11 VADA   16 Lasure 71’
16 Aitor Sanz (C)   20 José Angel 60’ 12 Larra   18 Fran Gamez 71’
31 Martin   27 Gutierrez 72’ 28 Mollejo   7 Miguel 77’
15 Pablo Larrea   8 Alonso 72’ 23 Molina   21 Zapater 77’
11 DAUDA   21 Appiah 82’ 5 Jaume   3 JAIR JR 85’

 

Tenerife 0-2 Real Zaragoza

46.9 % Posesión 53.1 %
5 remates dentro 4
1 disparos bloqueados 1
7 remates fuera 1
6 disparos recibidos 3
3 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
15 faltas recibidas 16
16 faltas cometidas 15
125 perdidas de posesion 132
52 recuperaciones de posesion 48
3 fueras de juego 0
xxxxxx

El Real Zaragoza sale a flote en Tenerife

Un Zaragoza reformado con un nuevo sistema táctico vence (0-2) y toma aire contra el Tenerife gracias a dos goles de Valentín Vada. El triunfo da más tiempo a Carcedo. 

 

El fútbol opera bajo unas leyes tan inciertas, evanescentes y ligeras que un futbolista al que perseguían todos los dedos fruto de su fútbol desvaído, y al que Carcedo nunca le había dado pese a todo la espalda, le brindó al Zaragoza una victoria en Tenerife que le espanta los fantasmas y despeja las tormentas. Fue Valentín Vada el hombre. El goleador. El autor de los dos zarpazos que sacan a flote al equipo y a Carcedo y que recomponen la figura de un Zaragoza que encontró en Tenerife una posible salida a su laberinto en ese esquema con carrileros que tanto potencia a alguna de sus piezas. Fue como asomarse a un futuro tranquilizador: el equipo restableció así su credibilidad, ensanchó su músculo de competidor y, por primera vez, fue verdaderamente superior a un rival, al que le cambió el mapa del partido desde la alineación de Carcedo. 

El Tenerife, desquiciado y ansioso, no dio una, ante un Zaragoza que jugó varios partidos en uno: supo sufrir y contener al rival, supo anestesiarlo con la pelota cuando se le puso en ventaja, supo cuándo lanzarle el ataque final en la segunda mitad y supo cerrar el duelo en el tramo final protegiéndose cerca del área.

Nunca es mal sitio la desesperación para encontrar soluciones, y Juan Carlos Carcedo le pegó una sacudida profunda al once del Real Zaragoza, como si en su decisión se adivinaran los pliegues de un tormento al que quiso dar apresurada salida con un equipo inédito y algo disforme: sin Jair Amador pero con cinco defensas, plagado de centrocampistas, con Mollejo como único extremo o similar, y con Simeone de delantero único.

Más que una alineación, lo de Carcedo en Tenerife pareció una denuncia. Un grito a medio camino de la disconformidad y la resignación pegado entre volcanes canarios. A esta plantilla, Carcedo no le había cogido aún el truco, si es que lo tiene, pues solo había que echar un vistazo a los jugadores de segunda línea (extremos, mediapuntas…) que se sentaron en el banquillo del Heliodoro Rodríguez López. Poco bocado que llevarse a la boca. Pero Carcedo le dio sentido al asunto gastando una de sus últimas balas con una reforma del sistema.

El técnico, en su continuada e infatigable pelea consigo mismo y la búsqueda de respuestas dentro del equipo, entendió que al Tenerife había que ganarle con tres jugadores de funciones similares como Petrovic, Manu Molina y Jaume Grau, con un Vada a medio camino de todo, que ni es extremo ni es mediapunta, y con la pareja Francés-Jair, el mayor argumento competitivo del Zaragoza pasado, amputada por el lado del hispanoportugués el día que el rival, el Tenerife, levantaba la torre de Enric Gallego en la punta del ataque. En ese tejido, también se presentó la titularidad de Larra como carrilero derecho.

Thank you for watching

Sin embargo, a todos estos hilos aparentemente sueltos, le dio forma Carcedo con un nuevo sistema: 5-4-1, con Petrovic insertado entre centrales, alas largas y un cuadrado en el centro del campo: Grau y Molina en la primera línea y Mollejo y Vada en la segunda. Un Zaragoza de mucha pierna, de piernas duras y resistentes, y pocas licencias creativas, pero que iba a saber moverse bien por la epidermis del partido.

En el Zaragoza de los últimos años, las defensas de cinco (tres centrales, carrileros altos…) siempre fueron signo de tiempos convulsos y entrenadores con agobios. Carcedo se lanzó por esa vía en Tenerife por una mezcla de todo y algo más. Las bajas, las pocas alternativas que ofrecía el fondo de armario de la plantilla, pero también el rival: la presencia de Eric Gallego, sobre quien pivotó buena parte de la trama, en el Tenerife empujó al técnico a proteger el juego directo hacia él. Lo hizo con una paradójica fórmula: dejó en el banquillo a su central de más estatura, Jair, y sacó otro hombre de anatomía alargada, pero pies más aseados. Petrovic, un pivote, le dio al Zaragoza, como ese guardián central, centímetros e ideas en la salida de la pelota, aspecto del juego en el que el equipo más progresado lució en Tenerife.

Al partido se le observaron rápido las líneas maestras. Eric Gallego atraía todo el juego del Tenerife, en largo y frontal, mientras el Zaragoza se desplegaba a lo ancho del campo cerca de su área. Los locales amenazaron con su delantero centro desde el inicio: un remate alto nada más empezar el duelo, otro centro que le cayó a Iván Romero en una salida en falso de Cristian y el andaluz cruzó al lateral de la red, otro cabezazo de Gallego a centro de Mellot… El Zaragoza ya veía por dónde le atacaba la tropa canaria, pero contenía con cierta compostura esas acometidas. Los de Carcedo apenas arriesgaban, se refugiaban en la pelota, viviendo muy lejos de su ataque, de un Simeone desabastecido, pero no desconectado. En plena lluvia sobre Eric Gallego, el Zaragoza avisó con un tiro a la media vuelta de Mollejo que lamió el poste izquierdo.

El paso de los minutos le fue borrando al Tenerife las rutas hacia su delantero. El rumor de la grada de un equipo también en problemas entró en juego. Y el Zaragoza, de la mano de Larrazabal, comenzó a agujerear la red de Ramis por esa banda. Un centro del vasco desde la derecha, un envío raso y puntiagudo, lo rozó de espuela Mollejo para que Vada apareciera en el corazón del área como un ratón. Este tipo de jugada es la que define a un futbolista de difícil catalogación como él, tan indescifrable: la llegada, su capacidad para encontrar, en el nido de trampas que siempre es esa región del campo, un lugar por el que morder el queso. Se puede decir que Vada vive de eso, de esas apariciones terminales, del gol. Es su salvoconducto particular entre la espesura de otros atributos de su fútbol.

El gol del argentino, la ventaja, fue como el agua sacada de un oasis. Refrescó al Zaragoza, le dio aire, serenidad, esperanzas. El marcador giró hacia su lado, pero también el juego. Comenzó a mezclarse con pases, a juntarse en torno a la pelota, mientras le buscaba la vertiente débil al Tenerife. Los locales apenas respondieron con un cabezazo de Gallego en un saque de esquina que negó Cristian con su puntual presencia. Dauda también lo buscó de lejos. Sin embargo, el Zaragoza no daba la sensación de sufrir. Mientras Petrovic y Gallego se embestían entre sí en un duelo de alto tonelaje, el partido se disolvía por efecto de un Zaragoza que supo esconder la pelota, moderar su uso y atraer al rival. En una de esas, Larrazabal sacó un centro que casi se le envenena a Soriano tras pegar en Mellot.

La segunda mitad se introdujo según lo esperado. Una internada de Dauda salpicó de peligro el área del Zaragoza, con una pelota perdida y sin dueño que casi sale cara. Contestó el Zaragoza mientras el partido se abría y distanciaba sus zonas de juego. Con tantos metros a explotar, Carl Lewis se apoderó del cuerpo de Simeone. El argentino se pegó una carrera colosal contra Mellot y Sipcic, pero no culminó, ya con las piernas derretidas por el ácido láctico. Pero Simeone no es de los que afloja. Se busca la vida como puede y ve pan donde solo hay migas. A puro tesón, casi fuerza un gol de rebote: la pelota pegó en la madera.

El partido se inflamaba. El Tenerife se iba a pecho descubierto a por el gol y el Zaragoza comenzó a gestionar sus ofensivas a la carrera. A oler la sangre. Nadie se mueve en esa sopa como Simeone. El argentino, un constante arañazo en la segunda mitad para el Tenerife, picaría una pelota en un saque de esquina que Soriano contuvo justo antes de que Vada se guisara el segundo gol. Cogió la pelota a 40 metros, se abrió ángulo como un topógrafo y detectó el terreno hacia el que debía mandarla: rasgó un disparo que se coló ajustado al palo, cruzado, imposible. El Zaragoza tenía una ventaja de dos goles. En Segunda, una ventaja de un gol es un lingote de oro. Dos, el banco entero.

Poco más pasó entre cambio y cambio. El Zaragoza puso la muralla y el Tenerife se estrelló contra ella. El Zaragoza estaba mal antes del partido, pero aún había quien estaba peor. No es mal consuelo después de haber ganado y de que, entre el ruido de cuchillos, Carcedo encontrara una nueva idea, un nuevo camino. A priori, más coherente con lo que es una plantilla de muchos centrocampistas, pocos extremos y mediapuntas, con delanteros solventes y carrileros como Larrazabal que lucen con este traje. Y un reciclado Petrovic. Otro que volvió de Tenerife haciéndonos recordar que en el fútbol la última palabra nunca está dicha.

Ficha técnica

Tenerife: Juan Soriano; Mellot, Sipcic, León, Nacho Martínez; Larrea (Alonso, 71); Aitor Sanz (Jurado, 60); Teto (Alassan, 71), Mo Dauda (Appiah, 82); Iván Romero (Borja Garcés, 60) y Enric Gallego.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal (Gámez, 71), Francés, Lluís López, Fuentes; Petrovic, Grau (Jair, 85), Manu Molina (Zapater,, 77); Vada (Lasure, 71), Mollejo (Puche, 77); Simeone.

Goles: 0-1, min. 23: Vada. 0-2, min. 67: Vada.

Árbitro: García Verdura (Comité de Catalunya). Mostró amarillas a Petrovic (50’), Nacho Martínez (64’), Lluis López (75’), Eric Gallego (76’). y Jurado (88’)

Incidencias: Partido de la décima jornada de liga jugado en El Sardinero, ante 9.900 espectadores. Un centenar de zaragocistas acompañaron al equipo desde la grada. Noche agradable de temperatura y terreno de juego en muy buen estado.

 SD HUESCA X-X SD HUESCA 

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº12 (21.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3574

GRANADA 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Rubio 47’




Titulares


1 RAÚL F. (P) 1 Alvarez (P) (C)
4 Rubio 3 JAIR JR
6 Bodiger 5 Jaume   82’
9 CALLEJON   88’ 7 Miguel   67’
10 Antonio Puertas   88’ 10 Bermejo   46’
11 UZUNI   70’ 12 Larra
12 Meseguer 18 Fran Gamez
16 Victor Diaz (C) 23 Molina
17 Quini   49’ 24 Lluis Lopez
21 Melendo   70’
30 Sánchez

Suplentes



7 Soro 4 PETROVIC
8 AREZO 6 Frances
14 Ignasi   70’ 8 Valderrama
19 Molina   70’ 11 VADA   46’
23 Rochina   88’ 13 Raton
24 Erick Cabaco 17 Nieto
26 Zaragoza   88’ 20 Simeone   54’
29 Sanchez   49’ 21 Zapater   82’
33 Lopez 22 Martin
35 Martin 27 Luna   67’
39 Gutierrez 28 Mollejo   67’

 

Sustituciones



17 Quini   29 Sanchez 49’ 10 Bermejo   11 VADA 46’
21 Melendo   14 Ignasi 70’   20 Simeone
11 UZUNI   19 Molina 70’ 7 Miguel   28 Mollejo 67’
10 Antonio Puertas   23 Rochina 88’   27 Luna
9 CALLEJON   26 Zaragoza 88’ 5 Jaume   21 Zapater 82’

Granada 1-0 Real Zaragoza

48.3 % Posesión 51.7 %
 remates dentro 
 disparos bloqueados 
 remates fuera 
7 disparos recibidos 14
5 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
12 faltas recibidas 12
13 faltas cometidas 12
150 perdidas de posesion 170
50 recuperaciones de posesion 56
3 fueras de juego 6
xxxxxx

Ni un átomo de mejoría y nueva derrota del Real Zaragoza por 1-0 en Granada

En el quinto partido fuera de casa sin marcar un solo gol, los de Carcedo retornan a la planicie de fútbol, al atasco de ideas y la nulidad ofensiva que es harto preocupante.

 

Goles son amores, dijo Carcedo en la previa. Así que el Real Zaragoza, que cayó 1-0 en Granada en la jornada 12 este viernes, sigue viviendo alejado de la pasión, de la seducción del fútbol. Fue el quinto partido de seis lejos de La Romareda con el cero en su guarismo, un indicio de severos problemas a futuro. Y, como en otros días precedentes, solo la falta de puntería del rival y las excelentes paradas de Cristian Álvarez evitaron una goleada cruenta.

El primer tiempo se jugó a bajo ritmo, con dos equipos diésel, más preocupados por sus mandatos tácticos que por inventar, encarar al rival o jugar al fútbol con la naturalidad de antaño. Mal el Granada durante 20 minutos de nada, de vacío de contenido. Mal el Real Zaragoza, que no dio cuatro pases seguidos y se limitó a buscar un par de centros de Fuentes, un lateral que tiene más brillos en ataque que en defensa, asunto peligroso a largo plazo. 

En ese primer tramo de partido aburrido, de bostezo, solo elevó las pulsaciones el centro-chut del minuto 1 de Quini, que botó en el área avispa (uniforme zaragocista) y se fue a un palmo del palo más lejano, por fortuna. Y, en el otro lado, una penetración de Larrazabal, extremo titular por primera vez (realmente un doble lateral, muy atrasado de partida), que fue derribado por Víctor Díaz en lo que pudo ser empujón, y penalti por lo tanto, y que el árbitro consideró carga legal con el hombro.

Del letargo general sacó el guion del choque el albanés Uzuni en el minuto 21. Lanzó un derechazo potente desde la frontal del área en una volea después de un mal resto de la zaga aragonesa y Cristian Álvarez estrenó su balance de paradones, enviando a córner en buena estirada. Rubio cabeceó alto en el 24 una falta lejana volcada a la zona de los goles que no restó por alto Lluís López. 

De repente, el Granada entraba en modo resurrección mientras el Zaragoza no veía con claridad las proximidades del portero Raúl Fernández. Solo merodeaba el área sin que nadie tuviera idea de cómo es eso de meter un gol. Un entrenador granadino, precisamente, Lucas Alcaraz, gustaba de esa palabra: merodear. Pues este Zaragoza de Carcedo es un buen merodeador, pero un pésimo rematador. Lo denuncian los números y lo evidencia, día a día, su modo de operar en ataque.

Andaban los granadinos crecidos al ver la inoperancia con la pelota de los avispas y Callejón erró el gol cantado más claro del primer tiempo en el portal de Cristian Álvarez. Centro Ricard atrás en el área, el pase de la muerte clásico, y el internacional español regresado de Italia empalmó, solo, echando la pelota fuera cerca del poste izquierdo, por fortuna. Por cierto, entre el las subidas de ese lateral, Ricard, y el veterano Puertas volvieron loco a Fuentes. Por ahí vino el peligro una y otra vez, con escasas ayudas de Puche en los repliegues.

Al equipo de un discutido Karanka se le fundieron los plomos como al principio, repentinamente. Y el Zaragoza tuvo un par de avances peligrosos en un breve periodo de respiro. Bermejo, en uno de ellos, protagonizó el único disparo a puerta de todo el primer tiempo. Sí, el único. Controló por alto en el 40 una dejada atrás del ariete Gueye, peleón pero sin fortuna, y empalmó un derechazo que se fue al poste izquierdo de un rebasado Raúl. Ahí pudo decantar la pugna el Zaragoza hacia su lado después de pasarlo mal y ser dominado por un deslavazado Granada mucho tiempo. En otro avance en esa fase de inspiración transitoria de los de Carcedo, el árbitro, González Francés, perjudicó una contra que iba para buena al no conceder la ley de la ventaja para sacar una tarjeta a Bodiger en el inicio de la acción en medio campo. Grave marro técnico del juez.

Eso sí, este atisbo de reacción zaragocista fue flor de un suspiro. El primer tiempo acabó con dos ocasiones claras de nuevo de un Granada con más calidad en ataque, aunque no tuviera acierto al final. Puertas controló solo en el área y su disparo, mordido, lo paró Cristian en el 43. Y un minuto más tarde, Ricard remató en una mala decisión, pues le quitó el chut en mejor posición a Quini, y de nuevo el portero zaragocista evitó el 1-0. Lo de casi siempre.

En el descanso, Carcedo dejó en la ducha a Bermejo que, salvo ese disparo puntual al poste, no había olido el balón en el resto del juego. Mal estreno del ‘10’ como mediapunta, por el centro, donde tanto se le reclama ante su mala praxis en la banda en la mayoría de días. Vada fue su relevo. No le dio tiempo al equipo zaragocista a poner en práctica lo hablado. Al minuto del segundo tiempo ya perdía 1-0. Error garrafal en la defensa de un córner, Fuentes que se enganchó y evitó el fuera de juego tras el rechace inicial, y Rubio marcó a placer solo ante Cristian. Horrible inicio de la reanudación. Lo peor que puede suceder.

Y pudo ser peor. Lluís López, hacia su propia portería (como en Miranda), despejó hacia atrás un centro raso de Puertas, que volvió a sentar a Fuentes, y el balón dio en el poste y no entró de milagro. Era el minuto 51 y el equipo de Carcedo, como el propio técnico, estaba grogui, lo habitual cuando encajan un gol. Porque el técnico, en decisión que define su afán ofensivo, metió desde el banquillo a Simeone (hasta ahí bien), pero sustituyendo a Gueye. Esto, con 1-0 abajo. Pieza por pieza. Si ninguna cintura para arriesgar y modificar sus pautas ni cuando el marcador lo pide a gritos.

En el 56, el Granada volvió a marcar, de parecida manera al 1-0, en otro córner que defendieron los avispas con la vista y que embocó de nuevo el central Rubio adentro. Menos mal que estaba en fuera de juego, que vio el linier y corroboró el VAR. Se evitó el 2-0, que se estaba mascando en las gradas igual que los bocadillos de tortilla y jamón a esa hora de la velada. En el 61, Callejón entró solo por la banda de Fuentes, que venía andando desde medio campo, cruzó un zapatazo seco y Cristian Álvarez salvó en otro paradón.

De ese calvario salió el Real Zaragoza gracias a Simeone, aunque con menos éxito del que pudo ser de no mediar un par de centímetros de fuera de juego. Porque el argentino marcó un gol en una contra de las suyas, en velocidad al espacio, en el minuto 63. Batió entre las piernas a Raúl… pero estaba adelantado en la recepción del pase. Cuestión de azar, de mala suerte. Al menos, pobre consuelo, ahí se cortó el aluvión de ataques peligrosísimos de los granadinos. Carcedo consideró que la solución pasaba por el doble cambio de Mollejo y el joven Luna en vez de Puche y Larrazabal en el 67.

 

Entretanto, el pichichi de Segunda, Uzuni, estuvo a tres dedos de su 9º gol en el 68, pero tras una incursión individual excelente, su rosca se marchó fuera rozando literalmente el poste izquierdo. Karanka, criticado, modificó sus líneas y reforzó la defensa: quitó al segundo punta, Melendo, e introdujo otro central, Ignasi Miquel. En todos sitios cuecen habas… Aun así, los rojiblancos prosiguieron superando a un paupérrimo Zaragoza, que no pisaba el área ni en broma. Jaime Molina, recién entrado, erró solo a quemarropa con todo a favor en el 74. Y en la siguiente acción, Puertas y Callejón se quisieron adornar tanto en el área pequeña, de lujos, que ni llegaron a rematar a puerta el 2-0 que ya se cantaba.

El Granada perdonó una goleada seria en esta fase de la segunda mitad. Como el último viaje el Racing. O el penúltimo en Mirandés. Los síntomas del Real Zaragoza, lejos de mejorar, se acrecientan. Sería conveniente que alguien lo viera con sensatez. Encajar un gol primero no debe ser sinónimo de abatimiento e impotencia. Y esa patología la sufre peligrosamente este equipo de Carcedo.

El ‘arreón’ final del Zaragoza resultó inerte. Alborotado, al tuntún. Modo ejército de Pancho Villa. Pretender arreglar en 5 minutos lo que no se ha sabido fraguar en 90 es funambulismo sin barra. Vada remató fatal un rechace de la zaga en el 87. Mollejo rozó el palo en el 90 tras tocar un defensor local. ¿Por qué no ataca con ese fervor el equipo zaragocista desde el minuto inicial? Qué terrible sensación futbolística. En ese desorden final, el exzaragocista Rochina se quedó solo ante Cristian Álvarez y este le quitó el segundo tanto con otra parada descomunal. Una pena que no sirva para nada su trabajo en tantos días gemelos.

 

Ficha Técnica

Granada CF: Raúl Fernández ; Ricard, Rubio, Víctor Díaz, Quini (Pepe Sánchez, 49); Bodiger, Meseguer; Puertas (Rochina, 89), Melendo (Ignasi Miquel, 70), Uzuni (Jaime Molina, 70); y Callejón (Bryan Zaragoza, 89).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez, Lluís López, Jair, Fuentes; Grau (Zapater, 82), Molina; Larrazabal (Luna, 67), Bermejo (Vada, 46), Puche (Mollejo, 67); y Gueye (Simeone, 53).

Árbitro: González Francés (Canario). Amonestó a Bodiger (39), Uzuni (68), Meseguer (77), Víctor Díaz (83), Jaime Molina (96) y Lluís López (96).

Goles: 1-0, min. 46: Rubio.

Incidencias: Noche fresca en Granada, con 19 grados, al inicio del partido (las 21.00) y un viento que resultó molesto. El césped de Los Cármenes presentó un buen estado. En las gradas hubo alrededor de 15.000 espectadores, entre ellos alrededor de medio centenar de zaragocistas. Tras el gol local, estos cantaron un día más el ‘Carcedo, vete ya’.

 SD HUESCA X-X SD HUESCA 

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº11 (15.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº11 (15.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº11 (15.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3573

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 2-1 VILLARREAL B 

  • 1-0 Jaume 45’
  • 1-1 Daniel 74’
  • 2-1 Zapater 90’

Titulares



1 Alvarez (P) (C) 1 JÖRGENSEN (P)
5 Jaume   86’ 2 MIGUE
6 Frances 4 De La Fuente (C)
7 Miguel   75’ 6 Del Moral
10 Bermejo 7 Collado   46’
11 VADA   61’ 8 Carlo Adriano
18 Fran Gamez   86’ 11 Niño   83’
23 Molina 18 Carlos   46’
24 Lluis Lopez 26 Rodrigo   46’

32 Thiago Ezequiel   72’

Sustituciones



11 VADA   12 Larra 61’ 7 Collado   3 Daniel 46’
  9 Azon 18 Carlos   14 HASSAN 46’
7 Miguel   28 Mollejo 75’ 26 Rodrigo   20 Pacheco 46’
5 Jaume   21 Zapater 86’ 32 Thiago Ezequiel   17 Fores 72’
18 Fran Gamez   27 Luna 86’ 11 Niño   10 Ontiveros 83’

Real Zaragoza 2-1 Villarreal B 

50.9 % Posesión 49.1 %
4 remates dentro 4
5 disparos bloqueados 1
8 remates fuera 3
8 disparos recibidos 17
4 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
6 faltas recibidas 9
11 faltas cometidas 6
134 perdidas de posesion 135
71 recuperaciones de posesion 65
1 fueras de juego 1
xxxxxx

Zapater salva la victoria del Real Zaragoza en el minuto 92 ante el Villarreal B

El capitán hizo el 2-1 cuando el partido ya agonizaba entre la bronca de la afición, que volvió a pedir la marcha de Carcedo y Torrecilla en otro duelo lleno de deficiencias.

Zapater salva la victoria. Zapater salva el lío que se preparaba en la grada contra Carcedo y Torrecilla, censurados desde muy pronto desde las gradas. El gol del capitán, el 2-1 ganador, logrado en el tiempo de aumento cuando el partido y más cosas agonizaban, es la metáfora de este día tan especial en el primer cuarto de la liga 22-23. No da síntomas de mejora notable el cuadro de Carcedo, que ante un rival de poco fuste estuvo en un tris de volver a empatar y quedarse atascado en el fango de la cola de la clasificación, de la que ahora sale ligeramente.

El partido fue raro desde el minuto 1, cargado de iones negativos desde casa con el entrenador, Carcedo, como receptor de miradas, sospechas y censuras. El equipo blanquillo se mostró lento, atrancado, nervioso desde el silbido inicial y le costó media hora soltarse los grilletes mentales. Y eso que, dato importante, en frente hubo esta vez un rival juvenil, flojito de remos, sin fuerza en los balones divididos, sin ideas ofensivas claras, con una blandura defensiva impropia de la categoría (lo del lateral zurdo Romero fue de aurora boreal). Este Villarreal B, en condiciones normales, era el típico ‘sparring’ que se lleva una goleada para la historia, de esas que son caras de ver. Pero ni aun así los chicos de Carcedo se impusieron con rotundidad por su pulso tembloroso cada vez que llegan al área del contrincante.

Carcedo, que había metido 5 cambios de inicio con una insólita alineación (sin el sancionado Simeone, sin Azón, sin Jair…), se mostró desconcertado cuando en el minuto 28 la afición repitió el "Carcedo vete ya" después de una fase de errores serios con la pelota y, en especial, de reiteración de pases inútiles en la defensa, con Cristian Álvarez como partícipe incluso de ese colapso en la salida del balón. En el minuto 30, Torrecilla, el director deportivo, también salió a la pizarra de acusados y se pidió su dimisión desde las tribunas. El 0-0 y la fealdad, por incapacidad zaragocista para superar a uno de los más insuficientes rivales que han pasado por La Romareda en la última década en Segunda, estaba calentando la caldera.

Hasta entonces, de forma esporádica siempre, cupo anotar un cabezazo de Puche (extremo izquierdo esta vez) en el minuto 10 en un córner cerrado que el portero Jorgensen detuvo con apuros en un barullo en el área chica. Y en el 22, el único acercamiento castellonense con peligro en todo el primer tiempo, acabado por Carlo Adriano con una rosca de derecha desde el borde del área que se marchó fuera rozando el palo izquierdo de un superado Cristian. El tostón era de los gruesos. Puche, otra vez, esta vez en un mal disparo con la diestra en el 27, erró un centro de Fuentes que tenía muchas más posibilidades de éxito que la pifia que le salió a la altura del punto de penalti.

Tras el parón para hidratarse (la tarde era de agosto) y el meneo oral del público ya mostrado hacia el palco, se notó cierta iniciativa distinta en los zaragocistas. En el 35, Gueye, un ariete tanque que mostró luces y sombras en el día de su debut como titular, marcó de cabeza un gol que anuló el linier -y después el VAR- porque cuando centró Puche el balón ya había rebasado la línea de fondo. Cuestión de milímetros… o menos incluso. Los del Villarreal juvenil (eran más pipiolos que un B) se derritieron en su zaga como la mantequilla. Y Vada en el 37 falló un gol cantado tras un buen recorte en la corona del área que culminó, solo y a placer, con un chut fuera a un palmo del palo izquierdo. El Zaragoza prosiguió aprovechando la desorientación amarilla, tremenda, propia de un equipo de bastantes categorías menos que la Segunda División, para acosar hasta el último segundo la portería de Jorgensen.

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En el 45, Gueye cabeceó una falta lejana botada por Molina y el balón dio en el larguero, después en la cabeza del portero visitante y salió a córner. Una carambola jocosa que traería el 1-0 y, con ello, apagó la bronca que ya se preparaba en los graderíos. Porque en ese saque de esquina, ya en tiempo de aumento, Vada puso el balón al área pequeña y, ante la complacencia de los villarrealenses, espectadores en vez de defensores, Grau fusiló con la puntera delante del marco. Mano de santo para disolver los malos augurios que estaba dejando una mala primera mitad. Fue un gol de azúcar para un café amargo bien cargado.

Triple cambio

En el descanso, el entrenador del filial mediterráneo, Miguel Álvarez, llevó a cabo un triple cambio. Definitorio de lo mal que actuó en la escena su equipo. Un desastre táctico, físico y de talante este joven plantel en su estreno oficial en Zaragoza en 90 años de historia. Cambio a su lateral zurdo, por supuesto, y metió a dos puntas frescos a ganarse el sitio. Carcedo, aliviado por el postrero gol de Grau a balón parado, dejó las cosas como al principio, a ver hacia dónde se encaminaban sus muchachos con el viento a favor.

No salió mandón el cuadro zaragocista. El impulso del 1-0 no fue de aprovechamiento para crecer, sino que enseguida se vio que volvía la especulación. El Villarreal B dio varios pasos adelante en sus líneas y comenzó a dominar la pelota, algo impensable antes del intermedio. Quería meterse en el partido, donde nunca estuvo por juego, ni con el 0-0. Hassan, uno de los recién entrados, reclamó penalti por zancadilla en el 53. El VAR revisó largo tiempo por si tenía que rectificar la negativa de Cordero Vega a señalarlo. No lo hizo, para alivio aragonés. Estaba claro que si no llegaba un segundo gol, palabras mayores en este Zaragoza raquítico, el sufrimiento estaba garantizado.

Bermejo cabeceó a las manos de Jorgensen en el 58 la primera llegada zaragocista, en otro centro de Puche, tan efervescente como poco atinado en los golpeos claves. Y Carcedo hizo el primer doble cambio en el 61. Azón y Larrazabal al campo, Gueye y Vada a la ducha. Estuvo cerca de empatar el cuadro de Castellón en ese preciso momento del cambio. Del Moral, en el segundo palo, cabeceó solo y rechazó Cristian Álvarez; la pelota le volvió al mismo jugador amarillo, que empalmó con la derecha y se volvió a topar con el cuerpo del guardameta argentino, salvador de nuevo.

El oxígeno de los dos cambios generó la réplica zaragocista, en el minuto 68. Azón erró un gol tremendo, bajo palos, con el portero vencido, después de un centro de Larrazabal en su primera incursión por la derecha. Ese 2-0 que se fue al limbo era la puntilla para los infantes villarrealenses que, sin embargo, quedaron de nuevo con vida por la pifia del ariete zaragozano. Y el fútbol es bastante fiel a este tipo de paradigmas in illo témpore. Perdonó el Zaragoza y 7 minutos más tarde el Villarreal B ya había puesto el 1-1 en el tanteador. Increíble, viendo las hechuras de los ‘groguets’ toda la tarde, pero cierto. El lateral Tasende, uno de los cambios de Álvarez en el intermedio, voleó en el segundo palo con clase un centro de Leal, el otro carrilero, y marcó un gol de bandera. El sistema defensivo de Carcedo estaba mirando a la Luna, y eso que eran las 5 de la tarde y 50 minutos.

Se entró en el último cuarto de hora del duelo con la histeria a flor de piel. Ni un partido tan sencillo como este, viendo la estructura del adversario y su ‘pipiolez’, iba a saber ganar el equipo zaragocista de no mediar una reacción final de esas que, este año, aún no se había dado jamás. Quedó aturdido el Zaragoza, como siempre. Qué poca personalidad tiene este equipo cuando recibe un gol. Y se olió el 1-2 en el minuto 84, cuando el central Mbacke cabeceó otro centro al área blanquilla tras un córner y la pelota se marchó fuera por alto cerca del marco. El susto fue enorme. Como la sorpresa del doble cambio último de Carcedo, que hizo debutar al joven lateral derecho Luna… como extremo, por delante de Larrazabal, al que retrasó pues quien se marchó fue Gámez.

 

La tarde tenía un epílogo escrito en su guion secreto lleno de épica y de simbología. Porque Zapater, el capitán, salvó en el 92 a Carcedo, Torrecilla y Sanllehí de un follón ineludible. Marcó el ejeano el 2-1 pasado el tiempo, en un centro de Azón. Un minuto antes, Alberto había fallado un pase y fue abroncado en la desesperación general. Justicia divina se llama esto. Zapater dejó la victoria en casa, evitó otro patinazo, metió tres puntos en vena a la horrible clasificación que se le presentaba al Real Zaragoza de no haber vencido y… no pudo hacer más. Porque la gente celebró el gol con fuerza y, sin pausa alguna, acabó la tarde con un coral ‘Carcedo vete ya’ y un ‘Torrecilla dimisión’ como postre. La afición discriminó claramente la importancia de lo sucedido en el marcador, por un lado, y las deficientes hechuras que tiene este equipo de cara a la larga temporada que hay por delante, por otro.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez (Luna, 85), Francés, Lluís López, Fuentes; Grau (Zapater, 85), Molina; Bermejo, Vada (Larrazabal, 61), Puche (Mollejo, 74); y Gueye (Azón, 61).

Villarreal B: Jorgensen; Leal, Dela, Mbacke, Romero (Tasende, 46); Del Moral, Carlo Adriano; Ojeda (Forés, 72), Rodrigo (Pacheco, 46), Collado (Hassan, 46); y Fer Niño (Ontiveros, 82).

Árbitro: Cordero Vega (Comité Cántabro). Amonestó a Lluís López (21), Vada (52), Puche (62), Mbacke (80), Jorgensen (83) y Zapater (94).

Goles: 1-0, min. 45+1: Grau, 1-1, min. 73: Tasende. 2-1, min. 92: Zapater.

Incidencias: Tarde calurosa en Zaragoza, con 27 grados al inicio del partido, las 16.15. El césped de La Romareda presentó un buen estado, con leves calvas en ambas áreas. En las gradas hubo alrededor de 16.000 espectadores.

Zapater salva a Carcedo

Un gol providencial del capitán en el descuento decide la victoria del Zaragoza frente al Villarreal B. Pese al triunfo, La Romareda cargó contra el técnico y Torrecilla.

Un gol providencial de Zapater en el descuento le hizo justicia al Real Zaragoza y salvó de paso la cabeza de Juan Carlos Carcedo, al que La Romareda, igual que al director deportivo Miguel Torrecilla, no perdona ni en las victorias y lo recibió y despidió con música de viento. El equipo aragonés, en una situación límite para su entrenador, ofreció la mejor primera parte de la temporada, pero acabó logrando un triunfo agónico en el minuto 93 que pone fin a su racha de cuatro jornadas sin ganar y le saca de posición de descenso.

Carcedo revolucionó su alineación con hasta cinco cambios, renovando totalmente su frente de ataque. A saber, Francés, Bermejo, Vada, Puche y Gueye entraron por Jair, Mollejo, Francho, el sancionado Giuliano e Iván Azón. Por su parte, Miguel Álvarez presentó cuatro novedades en el ‘mini submarino’ respecto de la última jornada: Leal, Romero, Rodri Alonso y Ojeda relevaron a Carreira, Tasende, Pacheco y Hassan.

El Zaragoza, exigido por las circunstancias, salió a la carrera, con una presión alta para intentar acogotar al rival y sin dejar de buscar la cabeza del gigante Gueye, al que Carcedo le dio la primera titularidad de la temporada. El equipo aragonés, esta vez sí, cargó con decisión con el peso del partido y, agitado por Bermejo, tuvo una ocasión muy clara en las botas de Puche que le hubiera hecho provecho a sus méritos. Pero ni eso evitó que a la media hora La Romareda coreara a gritos el ¡Carcedo, vete ya! y pidiera inmediatamente después la destitución del director deportivo Torrecilla, cuya renovación fue una de las decisiones más impopulares y contestadas de la historia reciente.

Pero tanto fue el cántaro a la fuente que en el descuento de la primera parte y tras un formidable cabezazo de Gueye al poste, Jaume Grau abrió la lata amarilla a la salida de un córner. El gol vino a premiar una notable primera parte del Zaragoza, acaso la mejor del campeonato, frente a un Villarreal B blando y contemplativo, que no pudo asentarse ni imponer un ritmo más pausado. Y es que todo su peligro fue un disparo desde fuera del área de Carlo García.

Tan mal vio Miguel Álvarez a su equipo que metió hasta tres cambios de golpe en el descanso -Tasende, Pacheco y Hassan sustituyeron a Romero, Rodri Alonso y Collado- y la segunda parte ya fue otro cantar muy distinto. El Zaragoza, que se replegó demasiado y perdió la iniciativa, pudo sentenciar en dos contras, especialmente en el minuto 66 en un remate de Iván Azón, relevo de Gueye, a pase de Larrazábal, recambio de Vada, pero también el Villarreal tuvo el empate en un doble remate a bocajarro de Del Moral que conjuró Cristian Álvarez.

El conjunto amarillo fue creciendo hasta hacerse con el control del partido, y eso tuvo una consecuencia inmediata: un centro pasado de Leal desde la banda derecha lo empalmó de volea de forma inapelable Tasende para poner la igualada en el marcador a un cuarto de hora del final. Y aún pudo ser peor, porque el central Fall, anticipándose a Jaume Grau, desaparecido en la segunda mitad, cabeceó rozando el larguero una falta sacada por Leal.

El Zaragoza ya tuvo que jugar entonces a la desesperada, pero cuando los cánticos contra Carcedo y Torrecilla arreciaban, Zapater, oportunísimo, apareció en el área chica para rematar un centro de Azón ponerle firma a una victoria que saca al equipo aragonés del pozo de la clasificación.

 

 SD HUESCA 0-0 RACING DE SANTANDER


LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº10 (12.10.2022)

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PARTIDO OFICIAL Nº 3572

RACING SANTANDER 1-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

  • Pombo 71’



Titulares


1 M. Parera (P) 1 Alvarez (P) (C)
3 Satrustegui   69’ 3 JAIR JR
4 Moreno 5 Jaume
6 Iñigo (C) 9 Azon   69’
8 Fausto   69’ 14 Serrano   69’
10 Vicente   79’ 18 Fran Gamez   79’
14 Mboula 20 Simeone
15 Gonzalez 23 Molina   79’
19 Matheus Aias   88’ 24 Lluis Lopez
23 Fernandez 28 Mollejo   55’
24 Pombo   88’
Suplentes


5 BOBADILLA 4 PETROVIC
7 Gonzalez 6 Frances
11 Camus   79’ 7 Miguel   79’
13 JOKIN 10 Bermejo
16 Germán 11 VADA   55’
18 Garcia   69’ 12 Larra   79’
22 Molina   69’ 13 Raton
27 Gonzalez 16 Lasure
29 Fernandez   88’ 17 Nieto
30 Mario 21 Zapater   69’
45 Jabbari   88’ 27 Luna
Cuerpo Técnico


Paredes Martinez, David, (2º Entrenador) Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador)
Fernandez Romo, Guillermo, (Entrenador) Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador)
Calzada Univaso, Delfín, (Delegado) Belsue Arias, Alberto, (Delegado)
Sustituciones


3 Satrustegui   18 Garcia 69’ 28 Mollejo   11 VADA 55’
8 Fausto   22 Molina 69’ 9 Azon   69’
10 Vicente   11 Camus 79’ 14 Serrano   21 Zapater 69’
24 Pombo   29 Fernandez 88’ 23 Molina   7 Miguel 79’
19 Matheus Aias   45 Jabbari 88’ 18 Fran Gamez   12 Larra 79’

Racing Santander 1-0 Real Zaragoza

48.8 % Posesión 51.2 %
9 remates dentro 0
5 disparos bloqueados 2
9 remates fuera 2
4 disparos recibidos 23
3 tarjetas amarillas 4
0 tarjetas rojas 1
17 faltas recibidas 8
9 faltas cometidas 17
128 perdidas de posesion 122
49 recuperaciones de posesion 49
0 fueras de juego 2
xxxxxx

Pombo tumba al Real Zaragoza en Santander

Un gol del canterano aragonés firma la victoria (1-0) del Racing contra un Real Zaragoza que jugó medio partido con uno menos por expulsión de Simeone. El portero Cristian salvó al equipo de una goleada escandalosa.

 

Jorge Pombo le ató el cachirulo al cuello al Real Zaragoza con cinco nudos, hasta dejarlo sin respiración, ajusticiándolo con la macabra poética que persigue al equipo aragonés en esta vida en Segunda. Si alguien debía tumbarlo, ese era Pombo, uno de los amantados en sus pechos. La derrota deja al Zaragoza en un verdadero apuro. Ya son cuatro semanas sin victorias, y Carcedo sigue debilitándose. El equipo amagó con renacer en una primera mitad en la que tuvo fases prometedoras, pero la expulsión de Simeone fue letal. Después de una buena entrada en el partido, esa roja lo cambió todo, dejando al Zaragoza toda la segunda parte en manos de un Racing que se fue a por él. Cristian salvó una goleada terrible. De este modo, el conjunto aragonés acentúa su crisis, vuelve a quedarse sin marcar en un partido y los problemas clasificatorios ya han tomado cuerpo: los zaragocistas presentes en la grada, un centenar y pico, cantaron: “Carcedo, vete ya”

Carcedo le dio una ligera pincelada de nombres al equipo en una semana de calendario comprimido. Desalojó a un Vada en caída libre e introdujo en la segunda línea a Víctor Mollejo con afán de incrementar la agitación, la intensidad y los esfuerzos defensivos. Además, sacó a Petrovic del once y devolvió a Manu Molina después de un par de semanas en el confesionario. Y, por último, en el lateral derecho, Fran Gámez recuperó la plaza por Larrazábal respecto a la cita del fin de semana contra el Oviedo. Quedó todavía en el banquillo Alejandro Francés y permaneció en la suplencia, de modo llamativo, Sergio Bermejo.

Con estos mimbres, Carcedo elaboró un cesto distinto al de la jornada previa. Reordenó al equipo en un 4-3-3 en el que sus hombres de ataque gozaron de libertad. El colectivo pareció asimilar bien esta fórmula y salió con ritmo y energía, sometiendo al Racing en el tramo inicial. Los locales se refugiaron en su 4-2-3-1 habitual, pero el Zaragoza comenzó a encontrarle fisuras gracias al dinamismo y el empuje de Francho y Manu Molina, oceánico durante la primera mitad: estaba en todos los lados. Simeone, en una acción individual de su sello, se hizo hueco hasta las tripas del área y cedió un balón de gol que Azón no pudo controlar. Al poco, Jair Amador no atinó en un saque de esquina con un cabezazo virado. El Zaragoza jugaba cómodo y mandón, moviéndose con agresividad por delante del balón. Pasaba la pelota con intención, pausa y verticalidad, recuperando las esencias de las primeras jornadas de liga. Pareció que resurgía su mejor versión, pero, poco a poco, esa posesión comenzó a alejarse cada vez más de los espacios importantes, y el Racing comenzó a respirar.

Sus dos mejores opciones las impulsó un Pombo juguetón, animado, a sus anchas. El zaragozano también sirvió desde el balón parado las dos pelotas más peligrosas: Cristian debió repeler dos balones de gol a sendos cabezazos de Fausto Tienza y Rubén Alves. Por el medio, un fallo de comunicación de Francho y el portero argentino casi cuesta un gol de Matheus. El Zaragoza protestó: un tiro que Simeone no se atrevió a pegar y otro bloqueado a Francho fueron su respuesta.

Pero, sobrepasada la mitad del periodo, al Zaragoza se le cayeron las ideas a los pies. Fue espesándose y bloqueándose en la iniciación del juego. No carburaba. No creaba. Cuando encontraba la espalda de Fausto e Íñigo, doble pivote, le faltaba precisión. Mollejo comenzó a guerrear por su cuenta sin tino en el pase, eligiendo mal los momentos y los espacios. Fran Gámez lo mismo. Carcedo buscaba que su equipo descosiera al Racing por dentro con superioridades sobre sus mediocentros y atacando el sector derecho, donde Íñigo Vicente, extremo local, dejaba ciertas lagunas. Pero el Zaragoza moría donde casi siempre. Llegaba a los últimos 25 metros y se ahogaba. Llegaba más que otros días a ese punto, pero con la misma ceguera. No remataba. Era un quiero y no puedo, y al equipo le entraron los sudores fríos naturales de su estado de necesidad. En esas, Simeone, muy desesperado ante la falta de suministro durante el último mes, midió mal, con demasiado nervio, cuando tenía una amarilla y se fue a la calle. Al Zaragoza se le cayó el cielo encima justo en ese momento, al filo del descanso.

El vestuario aragonés sirvió de peritaje. Tiempo de valorar daños y fijar oportunidades. Carcedo ajustó, desplazando a Francho como interior izquierdo. Pero, cuando el Zaragoza volvió a asomar por el campo, casi se da la vuelta. El Racing salió como un maremoto al que solo los brazos en cruz de Cristian salvaron de la destrucción. El argentino es así. Venía de regalar un gol al Oviedo, pero sus proezas nunca se descosen. Le salvó tres goles al Racing en cuatro minutos. Cada intervención superaba la divinidad de la anterior: a Jair le evitó un gol en propia puerta tras un despeje inválido, a Matheus le metió una manopla a un cabezazo, y al brasileño le rozó con las yemas un balón para desviárselo lo justo hacia la madera. El Zaragoza era una brigada de bomberos sin mangueras. No daba abasto. El Racing le levantaba un incendio en cada ataque. Carcedo, entonces, sacó a Mollejo del campo por Vada y aprovechó para ajustar a Grau como tercer defensa, insertándolo entre centrales. Eso le dio oxígeno y mangueras al equipo durante un tramo, conteniendo los avances exteriores del Racing. Un nuevo paradón de Cristian fue la antesala de la entrada de Zapater y Gueye por Francho y Azón, fundidos de correr. Y en esas, en un nuevo balón parado, en un saque de esquina, Pombo le metió una cabeza mortal. Pombo, de cabeza. En un córner. Así fue la sentencia.

El Racing, con el gol, aflojó, pero el Zaragoza estaba desfondado de pulmones y piernas, y lo que es peor, su estado emocional se quebrantó. Los miedos ya han entrado en los cuerpos de unos futbolistas precipitados, imprecisos, atemorizados. Cristian siguió parando hasta el último esfuerzo. El Zaragoza ni siquiera salió a flote: si hace unos días el Éibar le resistió con 9; en Santander, no encontró la fórmula para soportar a un rival que sí supo moverlo, estirarlo y atacarle. Quizá con 11 el relato hubiera sido otro, quizá no hubiera perdido el Zaragoza. Pero perdió.

FICHA TÉCNICA

Racing: Parera; Dani Fernández, Pol Moreno, Rubén Alves, Satrústegui (Saúl, 69), Íñigo Sainz, Fausto Tienza (Arturo Molina, 69); Mboula, Pombo (Gerard Fernandez, 88); Íñigo Vicente (Camús, 79); y Matheus Aias (Ayoub, 88).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Fran Gámez (Larrazábal, 72), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau, Manu Molina (Puche, 79); Francho (Zapater, 54), Mollejo (Vada, 54); Simeone y Azón (Gueye, 69).

Goles: 1-0, min. 72: Pombo.

Árbitro: Mateo Busquets Ferrer (Comité de Baleares). Mostró amarillas a los locales Pombo (15), Fausto Tienza (15) y Peque (90) y a los visitantes Cristian (55), Manu Molina (74) y Grau (95). Expulsó por doble amonestación a Simeone (13 y 45).

Incidencias: Partido de la décima jornada de liga jugado en El Sardinero, ante 9.900 espectadores. Un centenar de zaragocistas acompañaron al equipo desde la grada. Noche agradable de temperatura y terreno de juego en muy buen estado.

R. OVIEDO 0-1 SD HUESCA





  • Carrillo 55’

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº9 (9.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº9 (9.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº9 (9.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3571

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 1-1 REAL OVIEDO

  • Azon 3’
  • Montoro 49’


Titulares


1 Alvarez (P) (C) 3 Rodri Tarín
3 JAIR JR 4 David Costas   46’
4 PETROVIC   46’ 5 Luismi
5 Jaume 6 Javi   54’
9 Azon   68’ 7 Viti   80’
11 VADA   79’ 9 BORJA (C)
12 Larra   68’ 13 T. Nadal (P)
14 Serrano   46’ 15 Luengo
20 Simeone 19 Montoro   80’
24 Lluis Lopez 21 Pomares

28 Abel   73’
Suplentes


6 Frances 1 QUENTIN BRAT
7 Miguel   68’ 8 Sangalli   80’
10 Bermejo   68’ 11 MARCELO FLORES
13 Raton 14 Jaime   80’
16 Lasure 16 Obeng   73’
17 Nieto 17 Aceves
18 Fran Gamez   46’ 20 Hugo Rama   54’
21 Zapater   79’ 23 Sergi Enrich
23 Molina   46’ 24 Lucas   46’
27 Luna
28 Mollejo
Cuerpo Técnico


Corona Nacarino, Sebastian Manuel, (2º Entrenador) Ballesteros Lago, Pablo, (2º Entrenador)
Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador) Perez Alonso, Juan Antonio, (Entrenador)
Belsue Arias, Alberto, (Delegado) Bautista Pina, Daniel, (Delegado)
Navea Fauste, Francisco Javier, (Delegado)
Sustituciones


14 Serrano   18 Fran Gamez 46’ 4 David Costas   24 Lucas 46’
4 PETROVIC   23 Molina 46’ 6 Javi   20 Hugo Rama 54’
12 Larra   10 Bermejo 68’ 28 Abel   16 Obeng 73’
9 Azon   7 Miguel 68’ 19 Montoro   14 Jaime 80’
11 VADA   21 Zapater 79’ 7 Viti   8 Sangalli 80’

Real Zaragoza 1-1 Real Oviedo

55 % Posesión 45 %
 remates dentro 
 disparos bloqueados 
 remates fuera 
9 disparos recibidos 10
4 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
12 faltas recibidas 15
15 faltas cometidas 12
162 perdidas de posesion 146
45 recuperaciones de posesion 50
3 fueras de juego 5
xxxxxx

El Real Zaragoza no sale del laberinto y solo empata 1-1 con el Oviedo

Azón marcó en el minuto 2 y Carcedo mostró un plan muy conservador. Tras el empate asturiano, los blanquillos fueron un barullo constante y el público censuró al entrenador con fuerza.

El Real Zaragoza no sale del laberinto en el que está atrapado en el arranque de liga y solo pudo empatar 1-1 ante un Oviedo que le perdonó la vida en al menos media docena de ocasiones claras de gol marradas ante Cristian Álvarez. Carcedo fue fuertemente censurado por la afición zaragocista, pidiendo incluso su marcha. Es la consecuencia de otro partido más cargado de inoperancia ante el gol, insuficiencia creativa y falta de rigor durante la mayor parte del juego.

Por fin llegó un gol tempranero de los zaragocistas en La Romareda, hecho que cambió con seguridad las coordenadas de navegación táctica del partido, que se presumía larguísimo, cerrado y de mucho miedo por parte de dos entrenadores amenazados ya por las dudas en sus respectivos entornos, Carcedo y Bolo. Lo marcó Azón en el minuto 2, tras un saque de banda rápido de Simeone al espacio, que hizo bueno el ‘9’ aragonés dejando atrás al central Luengo con un leve golpe de puntera al balón, que colocó después en suave vaselina por encima del portero Nadal casi sin ángulo. Una virguería que puso el 1-0 enseguida y dio calma a los blanquillos y destrozó los planes ovetenses de aguantar metidos atrás con tres centrales (Tarín, Costas y Luengo) colocados en muralla con apoyos de los laterales y los medios centro.

Algo parecido, no obstante, a lo que tenía preparado Carcedo en semana de puyazos en el entorno. Dejó fuera a Gámez y Bermejo, titularísimos en su plan A del curso. Y también a Molina, este por segundo partido seguido, su escudero de confianza. Dio la banda derecha a Larrazabal y sorprendió con Petrovic en el timón, junto a Grau en algunos tramos, pero en realidad metido como tercer central en fase defensiva. Fue un 4-4-2 que derivó en un 5-3-2 las más de las veces, pues tras el 1-0 fue el Oviedo el que más tuvo la pelota y la famosa posesión. De no haber sido por ese tanto tan prematuro, quedará siempre en el limbo el formato de duelo que se habría visto, seguramente con empacho de pizarra y ajedrez.

El Zaragoza pudo marcar el 2-0 de inmediato, de nuevo por medio de Azón, que cabeceó una falta lateral sacada por Simeone, alto por poco en el minuto 3. Felices se las prometía ahí todo el mundo en las pobladas gradas del estadio. Esa buena pinta duraría poco y solo la ventaja zaragocista hizo sobrevivir a muchos en plena digestión de un domingo pilarista. Carcedo mandó controlar la situación tácticamente, aunque su equipo dejara el balón en poder de los astures. Y el minutero empezó a correr sin que Azón y Simeone, los dos delanteros por fin juntos en paralelo, olieran un solo pase. Ni uno. Hasta el minuto 43 sería así. O sea, casi 40 minutos sin ver una sola jugada ligada en ataque de los locales. De no ser por el 1-0 que se veía en los marcadores, los pitos que empezaron a sonar en las tribunas en el minuto 36 y que fueron in crescendo durante un rato -hasta que Cristian Álvarez mando mensajes mímicos a la afición de parar las críticas- hubieran ensordecido el ambiente mucho antes.

Y es que, en el discurrir de este feo primer periodo, el Oviedo tiró a la basura tres ocasiones clarísimas de gol por la mala actitud de uno de sus delanteros en cada caso, que cayeron en fuera de juego milimétrico. Primero, en el minuto 20, el exzaragocista Borja Bastón aprovechó un error serio de Jair a su espalda para quedarse mano mano ante Cristian, pero remató fuera. Se anuló la acción por media bota adelantada. En el 36, el susto más serio, Javi Mier pareció empatar, pues marcó un golazo raso… pero el pase previo de Bretones vino de un fuera de juego de dos dedos. El VAR le dio la razón a un buen juez de línea, que los vio todos. Y en el 39, Bastón provocó en otro mano a mano un paradón abajo de Álvarez. Ahí se soliviantó la hinchada aragonesa, que veía las orejas al lobo de la no victoria un día más, pese al prometedor inicio del choque que se quedó en nada.

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Tras este primer tiempo de nivel bajo en lo plástico, en el que solo era bueno el gol de Azón y la victoria momentánea, se presentaba un segundo periodo donde el Oviedo debía irse aún más a la desesperada arriba y Carcedo mover alguna ficha para no dar la sensación de que su misión era guardar el gol desde el minuto 2 hasta el 98. Eso La Romareda nunca lo llevó bien, históricamente. Bolo, en el intermedio, quitó a uno de sus centrales y dio un paso adelante. Y Carcedo se guardó de riesgos y retiró a los dos amonestados, Petrovic y Francho, para recuperar a dos de sus piezas básicas, Molina y Gámez, con lo que Larrazabal pasó a ser extremo, o algo así. En todo caso, de valiente, este doble paso… nada de nada.

Fallo garrafal de Cristian Álvarez

Y la reanudación ejecutó en breve tiempo lo que venía avisándose antes de la pausa. El 1-1 lo marcó el Oviedo en el 49, enseguida. Fue un fallo garrafal de Cristian Álvarez, quizá cegado por el sol de la portería de la vieja Feria de Muestras. Metió un puño blando a un globo provocado tras un córner y regaló el remate de cabeza a placer de Montoro. El castigo a la racanería de Carcedo y su sumisa plantilla ya estaba servido en ese momento, además con algo que duele siempre en los últimos años, un error del héroe habitual, el portero argentino. Así que al técnico riojano se le acabó ahí el plan conservador. Y nacía otro partido nuevo. Con el importante matiz de que el Oviedo estaba enchufado a atacar desde largo tiempo, mientras que el Zaragoza no lo había hecho apenas desde el inicio del envite.

Los del Principado perdonaron el 1-2 en el minuto 56 en pleno aturdimiento zaragocista. Primero, Bretones forzó a Cristian Álvarez a sacar una mano salvadora abajo tras un chut raso en el área. En la segunda jugada inmediata, Viti asistió a Borja Bastón para que fusilara el tanto a placer. El ariete intentó un lujo, rematar de tacón, y el balón le pegó en su propio pie de apoyo, cometiendo una pifia impropia de él. El yerro indultó al cuadro aragonés de ponerse por debajo y, con seguridad, de una bronca mayúscula en el graderío. Y de nuevo Bastón tuvo el gol del volteo en el 63, al culminar mal un nuevo centro de Viti, al que Fuentes perdió la matrícula con demasiada asiduidad, mal en las marcas el colombiano. El balón se fue a dos palmos del palo izquierdo. Entretanto, el Zaragoza no pasaba de lanzar algún córner, siempre mal, y de ver cómo Larrazabal, Gámez y el citado Fuentes no eran capaces de poner un centro en condiciones al área. Lo ya visto desde agosto. Nada nuevo.

En el minuto 65, la afición zaragocista silbó a Carcedo para que hiciese más cambios. No solo no reaccionaba su equipo, sino que el Oviedo estaba mucho más cerca de llevarse los 3 puntos. El runrún fue bronca en el 67 cuando de nuevo Borja Bastón remató al aire con la portería a su merced otro centro de Viti, que definitivamente se había merendado a un catastrófico Fuentes en labores de cierre. El follón fue ya mayúsculo cuando, en el ansiado doble cambio por la hinchada, Bermejo y Puche sustituyeron a Larrazabal y… Azón. La gente no dio crédito a la decisión. Porque, si Azón ya no podía más físicamente, ¿para qué ha venido Gueye, el delantero centro estrella?

Bolo vio que podía ganar el partido a poco que arriesgase un poco más. Y metió al ariete Obeng con celeridad. Él no limó con la esméril su ataque, sino que juntó a dos tanques, pues Borja Bastón siguió en el campo y el que se marchó fue Bretones. La comparativa dejaba a Carcedo retratado. Y el diapasón aún aumentó más los decibelios en el 79 cuando el técnico zaragocista retiró a Vada para dar entrada a… Zapater. El capitán, que debutaba esta temporada, fue aplaudido. El cambio, generó hilaridad y enfado hasta a las piedras del estadio.

Entremedias de todo esto, lo nuclear, el fútbol, la perentoria reacción para tratar de ganar otro partido que se iba por el sumidero, no existió jamás. Los argumentos de los de Carcedo siguen siendo cercanos a nulo cuando se trata de llevar balones de peligro al área rival. Y la famosa estrategia ofensiva, es algebraicamente conjunto vacío. Nada de nada. La Romareda empezó a gritar ¡fuera, fuera! en el minuto 86 ante los constantes errores defensivos de Lluís López, Jair, Fuentes… un peligro constante cada vez que los asturianos llegaban cerca de Cristian Álvarez. Y el coro de la grada pasó al ¡Carcedo, vete ya! un minuto más tarde. Ver a Molina de delantero centro hacía sangrar los ojos. Zapater, en esa fase de ofuscación general, protagonizó el único remate serio del segundo tiempo, respondido por Nadal con una buena intervención.

Fueron 8 los minutos de aumento. En un avance a todo tren, Simeone marcó en el 91 a puerta vacía tras un pase de Bermejo, en claro fuera de juego este por dos metros. El Oviedo llevaba un rato conformándose con el 1-1. No quería perder Bolo. Ni los zaragocistas encontraron un segundo de inspiración divina, ni los ovetenses buscaron más el triunfo. Así que firmaron las tablas, que a ninguno de los dos sacan de pobres. Lo del Real Zaragoza es, como se ve venir hace un tiempo, un problema mayúsculo.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal (Bermejo, 69), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau, Petrovic (Molina, 46); Francho (Gámez, 46), Vada (Zapater, 79), Simeone; y Azón (Puche, 69).

Real Oviedo: Nadal; Tarín, Luengo, Costas (Lucas, 46) Pomares; Luismi, Montoro (Jimmy, 81); Viti (Sangalli, 81), Javi Mier (Hugo Rama, 54), Bretones (Obeng, 73); y Borja Bastón.

Árbitro: Milla Alvendiz (Comité Andaluz). Amonestó a Montoro (17), Javi Mier (28), Francho (33), Petrovic (45), Fuentes (57) y Grau (82).

Goles: 1-0, min. 2: Azón. 1-1, min. 49: Montoro.

Incidencias: Tarde excelente, con 24 grados y sol a la hora del comienzo (las 16.15), ya en plenas fiestas del Pilar. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. En las gradas hubo alrededor de 21.500 espectadores.

 

El Zaragoza, de mal en peor

Azón abrió el marcador en el minuto 3, pero una cantada de Cristian Álvarez sirvió el empate a un Oviedo que mereció más. La Romareda cantó el ¡Carcedo, vete ya!

De la cita de urgencias en La Romareda salió el Real Zaragoza de Carcedo peor de lo que estaba, con otro empate en casa y sin convencer a nadie. El equipo aragonés se adelantó prontísimo con un gol de Azón, pero, lejos de aprovecharlo, volvió a exhibir sus miserias y estuvo casi toda la tarde a merced de un Oviedo valiente y decidido que hizo méritos para haberse llevado la victoria.

Carcedo sorprendió con Larrazábal y Petrovic, dos de los que estuvieron este verano hasta el último momento en la rampa de salida, mandó al banquillo a Fran Gámez y a Bermejo y ordenó a su equipo en un 4-4-2, con Francho y Vada en los costados y la dupla Giuliano-Azón en la punta del ataque. Por su parte, Bolo, en su búsqueda permanente de soluciones, introdujo hasta tres novedades en su alineación: Luengo, Montoro y Bretones por el lesionado Miguelón, Marcelo Flores y Sergi Enrich. Y también varió el sistema, pasando a jugar por primera vez con tres centrales.

El Zaragoza llevaba dos partidos sin ver puerta, pero frente al Oviedo sólo necesitó de tres minutos para abrir el marcador: una desatención en un saque de banda permitió a Iván Azón controlar la pelota ante su marcador y elevarla después junto al palo sobre la salida de Tomeu Nadal. Un gol providencial y celebradísimo por el equipo aragonés, que pudo iniciar el partido con viento de cola.

El Oviedo acusó el golpe y le costó entrar en harina hasta que a los veinte minutos un envío profundo cogió descolocado a Petrovic, en un grave desajuste defensivo, y Borja Bastón cruzó demasiado ante Cristian Álvarez en inmejorable situación. Milla Alvéndiz señaló fuera de juego a instancias de su línea, pero el goleador astur estaba en posición legal.

Desde esa acción hasta el descanso, el Oviedo se hizo con el control, en gran medida porque el Zaragoza volvió a acularse en su área para defender su ventaja y le facilitó muchísimo las cosas. Primero Javi Mier, al que el VAR le anuló un gol por fuera de juego previo de Bretones por apenas un par de centímetros, y después Borja Bastón sorprendieron a un zaga muy estática y llena de miedos.

El Zaragoza anduvo veinte minutos persiguiendo el balón y toda su respuesta fue un cabezazo de Giuliano en un saque de esquina que conjuró Tomeu Nadal a una mano en el 43′.

Carcedo y Bolo movieron sus banquillos en el intermedio. En el Zaragoza, Fran Gámez y Manu Molina reemplazaron a Francho y a Petrovic, ambos con tarjeta amarilla, mientras Lucas Ahijado suplió a Costas en el Oviedo, que pasó a ordenarse en 4-4-2 y dio un decidido paso adelante con un fruto inmediato, favorecido por una cantada de Cristian Álvarez, cómo no a la salida de un córner. El portero argentino, recién renovado, despejó muy blandito un cabezazo peinado de Manu Molina y permitió a Montoro empatar también de cabeza. Un verdadero regalo.

El gol le hizo justicia a la ambición del Oviedo y castigó de nuevo la renuncia del Zaragoza, que vivió momentos de verdadera zozobra con tres centros que se pasearon por su área pequeña ante el creciente enfado de La Romareda. Para encrespar más los ánimos, Carcedo sustituyó a Iván Azón, el único que podía cambiar las cosas con su empuje y agitación, lo que provocó una sonora pitada contra el técnico, al que el tiempo ya le empieza a correr a toda velocidad y que al final del partido tuvo que escuchar el ¡Carcedo, vete ya!


 SD HUESCA 1-1 SC HUESCA




  • Valentin 54’
  • Cuellar 68’

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº8 (3.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº8 (3.10.2022)

LIGA 2ªDiv. 2022/23 JORNADA Nº8 (3.10.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3570

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 0-0 REAL ZARAGOZA




















Titulares


1 Alvarez (P) (C) 5 Berrocal   29’
3 JAIR JR 6 Sergio A.
5 Jaume 8 Pereira
9 Azon   67’ 13 Yoel (P)
10 Bermejo   67’ 14 Muñoz
11 VADA   83’ 15 A. Tejero
14 Serrano   83’ 17 Jose Corpas   42’
18 Fran Gamez   46’ 18 BAUTISTA   46’
20 Simeone 19 Stoichkov   42’
24 Lluis Lopez 23 Arbilla (C)

30 Garcia De Albeni   88’
Suplentes


4 PETROVIC 1 Ander
7 Miguel   83’ 3 F. VENANCIO   29’
12 Larra   46’ 4 Rober Correa   42’
13 Raton 7 Quique   88’
16 Lasure 9 Blanco   46’
17 Nieto 11 Y. RAHMANI
21 Zapater 21 Vadillo
22 Martin 22 Nolaskoain   42’
23 Molina   83’ 25 Luca
28 Mollejo   67’
Cuerpo Técnico


Carcedo Mardones, Juan Carlos, (Entrenador) Azkargorta Gezalaga, Andoni, (2º Entrenador)
Belsue Arias, Alberto, (Delegado) Garitano Aguirre, Gaizka, (Entrenador)
Navea Fauste, Francisco Javier, (Delegado) Andueza Berregui, German, (Delegado)

Sustituciones



18 Fran Gamez   12 Larra 46’ 5 Berrocal   3 F. VENANCIO 29’
10 Bermejo   28 Mollejo 67’ 19 Stoichkov   4 Rober Correa 42’
9 Azon   67’ 17 Jose Corpas   22 Nolaskoain 42’
11 VADA   23 Molina 83’ 18 BAUTISTA   9 Blanco 46’
14 Serrano   7 Miguel 83’ 30 Garcia De Albeni   7 Quique 88’

 

Real Zaragoza 0-0 Eibar 

58.9 % Posesión 41.1 %
3 remates dentro 1
2 disparos bloqueados 2
5 remates fuera 0
3 disparos recibidos 10
2 tarjetas amarillas 8
0 tarjetas rojas 2
12 faltas recibidas 14
14 faltas cometidas 12
140 perdidas de posesion 133
55 recuperaciones de posesion 53
2 fueras de juego 1
xxxxxx

El Real Zaragoza sin gol no sabe ganar a un Eibar que acabó el partido con nueve jugadores

Otro 0-0 lleno de impotencia ante la portería rival deja a los de Carcedo en evidencia en otro mal partido. Los vascos jugaron con uno menos desde el primer tiempo y con dos menos los últimos 20 minutos.

 

Otro 0-0. El Real Zaragoza no logró ganar a un Eibar que, más allá de ser un rival desdibujado con once jugadores, se quedó con diez aún en la primera parte y acabó con nueve desde su segunda expulsión en el minuto 74. Ni en estas coordenadas tan favorables, los de un atenazado Carcedo pudieron sacar adelante el partido que tan a favor se les había puesto por la dureza de los guipuzcoanos.

Poca historia futbolística tuvo la primera mitad. Todo lo jugoso que sucedió fue anejo, de la materia punible, de lo disciplinario y las brusquedades y sus consecuencias. El partido fue en ese tiempo anodino, sin el ritmo preciso. Carcedo, de tanto querer controlar el juego, acaba apagándolo como una hoguera de poco tiro con un vaso de agua. Aburrimiento generó lo visto en la inmensa mayoría del tiempo porque, además, el poderoso Eibar, uno de los favoritos de esta liga de plata, que vino como 3º en la tabla al inicio de esta jornada 8, resultó una decepción por su planicie. En su campo de Ipurúa lo bordan, pero como visitantes son una cara B del disco. Y bien que se vio en La Romareda este efecto de agentes dobles. En las filas zaragocistas, juntos por primera vez en punta Azón y Simeone, el resultado de la mezcla en los primeros 53 minutos (eso duró el primer periodo) no fue satisfactorio por falta de balones suministrados a la pareja.

De ocasiones de gol, pocos apuntes hubo en el folio. La estructura del partido fue de mucha pizarra, marcas cercanas en la línea media de unos y otros, demasiadas pérdidas de balón gratuitas y nadie con capacidad de desborde en el uno contra uno. Falta de calidad, se ha llamado siempre. Tuvo más el balón el Real Zaragoza, pero siempre con demasiada parsimonia y con una ausencia de imaginación que a estas alturas ya no sorprende. La afición acaba aplaudiendo carreras inútiles, presiones arriba del todo que no sacan rentas, algún gesto de Grau en el área propia que se sobrevalora entre tanta mediocridad. El valenciano perdió la opción de marcar el primer tanto en el minuto 8 al recrearse en la suerte del regate en el área cuando ya tenía posición de disparo tras una acción son Simeone. Ni tiró a puerta, le rebañaron la pelota.

Corpas, en el 15, dispuso de la que sería única oportunidad de gol del raquítico Eibar. Remató de primeras un centro de Imanol, tocó el Jair levemente y salió a córner rozando el palo. No habría más sustos para un inédito Cristian Álvarez. Pero el problema es que el Zaragoza tampoco llegaba. Jair, en la segunda jugada tras un córner (qué mal los saca todos el cuadro de Carcedo), cabeceó fuera por poco en el 22. De ahí hasta que Simeone, en el 45, colgó la pelota en la torre de la antigua Feria de Muestras, nadie probó al portero Yoel, que tampoco se manchó la ropa, como Cristian.

En el envoltorio de ese 0-0 que era lógico visto lo visto, pobre y con inmensas carencias futbolísticas entre todos los participantes en el soporífero espectáculo, hubo una acción clave que alteró el pulso del juego. La expulsión del central Venancio en el 39, tras una agresión a Vada en la espera del lanzamiento de una falta. El VAR tuvo que llamar a un despistado Trujillo Suárez y, tras seis minutos de debate videoarbitral, se decidieron por la roja. El portugués Venancio acababa de suplir a Berrocal, que se lesionó la rodilla con mala pinta un rato antes. Total, que Gaizka Garitano puso al tercer central en ese puesto en menos de 40 minutos, Nolaskoain, y retiró a los dos extremos, Corpas y Stoichkov, para meter otro lateral, Correa. Acabó el Eibar antes del descanso con un 5-3-1, una fortaleza defensiva que anunciaba que el empate a cero les servía. Iban a jugar todo el segundo tiempo en inferioridad numérica.

Carcedo, ante tal circunstancia de vital importancia, de entrada puso a Larrazabal para buscar profundidad por la derecha, en vez de un amonestado y gris Gámez (cambio ya habitual). Quizá era ya el momento de meter al tanque Gueye, pero sabido es que el riojano es de esperar. Aún confiaba en que despertaran los Bermejo, Vada, Grau, Francho… mustios hasta el intermedio. El duelo se había convertido en otro tipo de examen para este Zaragoza de dientes de sierra, dubitativo desde agosto: demostrar que sabe superar a un rival con un futbolista menos sobre el césped. Como primer dato sobre esto sirva este rotundo: se cumplió el cuarto de hora de la segunda parte y el equipo de Carcedo no había tirado ni una sola vez a portería. Mucho merodeo por los alrededores del área, pero no hay nadie que tenga una ingeniosa idea con el balón.

El Eibar, según lo esperado, se pertrechó atrás del todo para defender el 0-0 y esperar una flauta y un soplo de aire casual por si podía hacer el milagro de ganar en Zaragoza jugando a nada. Pero a nada de nada. El asunto es que, en frente, el Real Zaragoza no mostró argumentos sólidos para tumbar este plan durante la primera hora del duelo. Y cuando surgió uno, en el 62, en una jugada de Bermejo que acabó en la red de Yoel tras irse de Arbilla tocándole ligeramente la cara en el lance, el VAR se encargó de abortar el 1-0 que Trujillo había dado por bueno. La noche estaba cibernética en las decisiones claves. A Bermejo le cambió la suerte y de héroe pasó a sustituido por Mollejo, en un doble movimiento simultáneo de Carcedo, que relevó a un difuminado Azón por Gueye. Era el minuto 66 y tocaba jugar más directo, algo también novedoso desde el inicio del verano, pues el ariete senegalés llegó demasiado tarde, con la liga ya en marcha y tres jornadas consumidas. Es octubre, de hecho, y aún no se le ha visto.

Los vascos, duros desde un principio, aún elevaron más el nivel de rasponazos en las entradas, codos incluidos. En el 75, Trujillo le perdonó otra roja a Blanco Leschuk, pero tuvo que echar inevitablemente a Javi Muñoz por un entradón brutal a Fuentes. El Eibar iba a acabar el último cuarto de hora largo con 9 jugadores. Un reto para los zaragocistas saltar los cerrojos del 0-0. Pero a Carcedo este escenario le vino grande. Atacaba el equipo blanquillo con pocos efectivos, dejando a cuatro y hasta cinco jugadores por detrás del balón. Así no se afrontan este tipo de finales de choques con tanta superioridad. Hace falta mucha más valentía. Ah, y con Gueye en el área, es cuestión de ponerle balones por arriba. Ni uno le llevaron sus colegas durante largos minutos.

El reloj era una liebre. Corría a toda velocidad. Y el gol no llegaba. Puche y Molina fueron dos balas de plata finales de Carcedo. Las tarjetas amarillas eran a granel. Los líos, una constante. Los eibarreses, claro, iban a lo suyo. A que no hubiera fútbol. Piscinazos, lesiones fingidas, caídas por nada… lo de siempre. Con nueve, no aspiraba a más el cuadro armero. Mientras, al Zaragoza se lo fue comiendo su ineficacia creativa y su inoperancia rematadora. Salvo un remate fallido de Vada de cabeza en el 79, que ni cogió portería, no se acercaron al gol los zaragocistas jamás. Era una noche peligrosa porque iban a quedar retratadas todas las máculas de esta plantilla mal gestada.

Impotencia, ceguera, nerviosismo, precipitación… todo eso mostró el equipo de Carcedo en el segundo tiempo. No achuchó como es debido este pobre Zaragoza al acogotado Eibar. La falta de recursos fue manifiesta. Preocupante. Tanto en el campo como en la banda. Jair remató forzado con el pie en el 94 y Gueye lo hizo de cabeza en el 96, en pleno aumento, que fue de 8 mimnutos. Poca chicha para lo que la noche requería. El africano aún trataría de poner remedio al nuevo fiasco zaragocista en el 98 sobrepasado, pero lo suyo fue un pase al portero.

La contienda (nunca mejor dicho) acabó entre la bronca del público zaragocista que ya se huele un nuevo año de padecimientos. Sin gol ,como se sabía desde el 1 de julio, es imposible competir en condiciones en el fútbol profesional. Y por tercer año consecutivo, el Real Zaragoza no lo tiene en los mínimos exigibles. Este nuevo 0-0 ante un rival que jugó hasta con dos piezas menos muchos minutos, es un teorema en sí mismo. El problema es muy serio.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez (Larrazabal, 46), Lluís López, Jair, Fuentes; Grau, Francho (Molina, 82); Bermejo (Mollejo, 66), Vada (Puche, 82) Simeone; y Azón (Gueye, 66).

SD Eibar: Yoel; Tejero, Berrocal (Venancio, 29), Arbilla, Imanol (Quique Glez., 87); Sergio Álvarez, Matheus; Corpas (Rober Correa, 41), Javi Muñoz, Stoichkov (Nolaskoain, 41); y Bautista (Blanco Leschuk, 46).

Árbitro: Trujillo Suárez (Canario). Expulsó con roja directa (39) a Venancio, por agresión a Vada; y a Javi Muñoz (76) por entrada violenta a Fuentes. Amonestó a Berrocal (24), Tejero (27), Gámez (34), Arbilla (39), Rober Correa (52), Matheus (68), Blanco Leschuk (74), Imanol (85), Jair (92) y Nolaskoain (92).

Goles: No hubo.

Incidencias: Noche muy agradable en Zaragoza, con 24 grados. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. Por lo intempestivo del horario, en las gradas solo hubo 18.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Edu Navarro, entrenador de porteros del Aragón, fallecido en las últimas fechas, así como por las víctimas de la tragedia del estadio de Indonesia.

El Zaragoza no puede contra nueve

Ejercicio heroico de resistencia del Eibar en La Romareda que deja a Carcedo señalado y temblando. Venancio y Javi Muñoz fueron expulsados.

Ni contra nueve es capaz de ganar el Zaragoza de Carcedo, un equipo plano, reservón e ineficaz, reflejo de su entrenador y producto de dos arquitectos sin ojo clínico como Torrecilla y Sanllehí. El Eibar sufrió las expulsiones de Venancio (39′) y de Javi Muñoz (77′), pero hizo todo un ejercicio de resistencia en La Romareda que deja a Carcedo temblando y al Zaragoza con todas las alarmas encendidas.

Carcedo le dio a Iván Azón la primera titularidad de la temporada, relegando al banquillo a Mollejo y desplazando a Giuliano a la banda izquierda, y, exigido por las circunstancias, deshizo su doble pivote de las siete primeras jornadas, Manu Molina-Jaume Grau, y dio entrada a Francho, su centrocampista con mayor ritmo. Por su parte, el Eibar presentó un único cambio en su alineación: Javi Muñoz por el lesionado Aketxe.

El Zaragoza no se decidió a atacar de salida y alternó la presión alta con pasajes en los que se dedicó a esperar al Eibar en su campo. Y como Garitano, que perdió a Berrocal a la media hora, tampoco quiso correr riesgos, se impuso el fútbol control y apenas hubo ocasiones claras en la primera mitad. Acaso una por bando: un disparo en semifallo de Corpas desde la frontal del área que se fue rozando el poste izquierdo de Cristian Álvarez y un cabezazo de Jair a la salida de un córner que se marchó fuera por un palmo.

Todo muy igualado hasta que un manotazo en el cuello de Venancio a Vada en un forcejeo, antes del saque de una falta, acabó en el minuto 39 con la expulsión con roja directa del central portugués, relevo del lesionado Berrocal, después de que el árbitro acudiera a ver la repetición de la acción al monitor del VAR por la presión de La Romareda. El Eibar se quedó con diez de forma inesperada, y quizá exagerada, y eso empujó a Garitano a reestructurar su alineación, sacrificando a sus extremos Corpas y Stoichkov, que se marchó enfadadísimo, y recurriendo a Nolaskoain y Rober Correa para formar una defensa de cinco. Pese a que Trujillo Suárez dio ocho minutos de añadido, el Zaragoza no logró incomodar a Yoel.

Con un hombre menos y con sus futbolistas más peligrosos en la ducha, especialmente su goleador Stoichkov, el Eibar se limitó toda la segunda parte a resistir, dejando arriba como un islote al argentino Blanco Leschuk, recambio de Bautista en el descanso. También Carcedo movió su banquillo en el intermedio relevando a Fran Gámez por Larrazábal en un intento vano por abrir más la banda derecha.

El Zaragoza se dedicó a mover, o más bien, a trasladar, el balón sin apenas intención hasta que en el minuto 63 Bermejo recibió de Francho en el pico del área grande, se deshizo de Arbilla con un quiebro y un levísimo golpe con la mano en la cara, y batió a Yoel de un disparo con efecto junto al poste. Un gran gol que se llevó por delante el VAR quizá con la misma exageración que la expulsión de Venancio.

Inmediatamente después, Carcedo sustituyó a Azón y a Bermejo, que se vio de golpe sin gol y en la caseta, por Gueye y Mollejo, pero nada cambió en el Zaragoza ni en el partido hasta que en el 77′ el árbitro expulsó también con roja directa a Javi Muñoz por una dura entrada a Fuentes. El Eibar se quedaba con nueve para afrontar el último cuarto de hora, pero ni con esas tuvo Carcedo un alarde de valentía. Hizo otros dos cambios -Puche y Manu Molina-, pero siguió jugando con cuatro defensas y a marear la perdiz. Sanllehí dice de él que es un entrenador “trabajador, experto y moderno”, pero a este paso veremos cuánto le dura la paciencia al director general, porque el Zaragoza no juega a nada y no le marca un gol al arcoirís. Y Carcedo ya no le gusta a nadie.

GRANADA 0-0 SD HUESCA 






 

PARTIDO Nº 736 PORTUGAL 0-1 ESPAÑA (27-Sep-2022)

PARTIDO Nº 736 PORTUGAL 0-1 ESPAÑA (27-Sep-2022)

 

PORTUGAL

Bandera De Portugal Como Redonda Icono Brillante. Botón Con Bandera  Portuguesa Ilustraciones Svg, Vectoriales, Clip Art Vectorizado Libre De  Derechos. Image 29186411.

Partido 735


ESPAÑA

bandera españa circular   

 


0-1



 

 

Liga de Naciones 2022

27 Septiembre 2022

Braga

Estadio: Estadio Municipal de Braga

0-1 | 88´ | Morata

 FICHA TËCNICA

Portugal

Diogo Costa, Rúben Dias, Danilo Joao Cancelo, Nuno Mendes, William Carvalho (Leao 78´), Rúben Neves (Joao Felix 89´), Bruno Fernandes, Cristiano Ronaldo, Bernardo Silva (Joao Mario 73´) y Diogo Jota (Vitinha 78´).

Seleccionador: Fernando Santos

España

Unai Simón, Hugo Guillamón (Sergio Busquets 46´), Pau Torres, Carvajal, Gayà, Rodrigo Hernández, Koke (Pedri 60´), Carlos Soler (Gavi 60´), Sarabia (Yéremy Pino 60´), Ferran Torres (Nico Williams 73´) y Morata.

Seleccionador: Luis Enrique Martínez

0-1 | 88´ | Morata a placer después de un centro de Carvajal con dejada de Nico Williams.

Daniele Orsato (Italia): Mostró tarjeta amarilla a Bernardo Silva (47´) y Nuno Mendes (83´) por parte de Portugal y a Hugo Guillamón (31´) y Carvajal (56´) de España

Árbitros asistentes: Ciro Carbone y Alessandro Giallatini (Italia)

Cuarto árbitro: Daniele Doveri (Italia)

Árbitro asistente de vídeo: Massimiliano Irrati (Italia)

AVAR: Giorgio Peretti (Italia)

Sexta jornada del grupo 2 en la Liga A de la UEFA Nations League.

Estadio Municipal de Braga (Portugal). 28.196 espectadores en las gradas.

Asistió al partido el presidente de la RFEF, Luis Rubiales.

 

Portugal 0-1 España

32.4 % Posesión 67.6 %
4 remates a puerta 5
2 remates paradas 3
3 remates fuera 2
10 disparos recibidos 9
3 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
14 faltas recibidas 15
15 faltas cometidas 14
120 balones perdidos 121
64 balones recuperados 63
3 fueras de juego 2
intervenciones portero

 

Morata lleva a España a la Final Four

Un gol del delantero del Atlético en el 87′, tras asistencia de Nico Williams, da la victoria a La Roja en Portugal y luchará por el título en junio de 2023 en Países Bajos.

Y el nueve hizo de nueve. Y el gol de Morata se gritó como si la Nations League fuera un Mundial, porque el fútbol regala las emociones como le da la gana. España ganó en Braga a Portugal y volverá a estar entre las cuatro selecciones que disputen el título el próximo junio en Países Bajos. Gracias a su carácter y a cómo estrujó la pizarra Luis Enrique tras el descanso. Ya habrá tiempo para detenerse en detalles y diseccionar todo lo diseccionable, por lo pronto disfrutemos de dos meses en los que pensar únicamente en Qatar 2022. Una cita así merece tener cien ojos en ella.

España reparó algunos de los errores de hace solo cuatro días en Zaragoza. El primer antídoto contra las jugadas a balón parado que tanto daño nos hizo frente a Suiza fue adelantar la línea defensiva. En la primera falta de la que dispuso Portugal, la zaga española arrancó en estampida dejando a cinco jugadores lusos en fuera de juego. El trabajo de vídeo daba sus primeros frutos. Sin balón, España se mostraba seria, también lo hacía con él en los pies pese a que la alineación inicial presagiara que íbamos a disfrutar de menor posesión sin Busquets, Gavi y Pedri en liza.

Pero la estadística al paso por el primer cuarto de hora nos decía que La Roja dominaba por 68% a 32%. Fernando Santos torcía el gesto. Su plan de vuelo se cumplía solo a medias, en lo que se refería a evitar que el peligro rondara por la meta defendida de Diogo Costa. Sin embargo, la pelota apenas le duraba un suspiro cuando William Carvallo o Rúben Neves la recuperaban. Tal era así que su mejor ocasión llegó en un mal control de Unai Simón, que en su intento de driblar a Cristiano a punto estuvo de cometer penalti. Todo quedó en un susto, solo eso. Fue la primera acción en la que el genio de Funchal fue protagonista; en la segunda, apenas cinco minutos después (30′), forzó la amarilla de Guillamón, titular como central derecho, quien le pisó en su intento de perseguirle casi hasta el centro del campo.

El primer sobresalto para España llegó en el 32′, cuando Unai tuvo que emplearse a fondo en un remate de Diogo Jota, virtuoso para moverse en los espacios cortos. Esa acción refleja el ADN con el que tanto ha crecido Portugal en los últimos años, su capacidad para acelerar las jugadas nada más recuperar el balón. Dos, tres toques a lo sumo, y remate. El peligro luso se cocina en microondas. España, mientras, pecaba de lo de siempre. Demasiados toques sin apenas amagar, con Morata como un islote y Rodri lejos de encontrar aliados con los que hacer llegar al balón al delantero del Atlético. Se echaba en falta a Gavi o Pedri a la hora de romper líneas rivales gracias a una conducción o un regate, suertes que no son innatas en Koke o Soler.

No funcionaba La Roja y Luis Enrique dio una vuelta de tuerca más en el descanso al cambiar a Guillamón, con tarjeta, por Rodri. A su vez, el puesto que dejaba vacante el centrocampista del City lo ocupó Busquets. A Cristiano le bastaron dos minutos para oler sangre. Le telegrafió un desmarque a Jota, se coló entre la innovadora pareja de centrales y su remate no acabó en gol de nuevo por el guante salvador de Unai. A medida que avanzaban los minutos, Portugal ganaba en colmillo, así que, con media hora aún por delante para enderezar un partido con aroma a final, Luis Enrique apostó por un triple cambio como ya hiciera el sábado ante Suiza. Entraron los jugones del Barça, Gavi y Pedri, que se unían a Busquets para recomponer la media titular en La Romareda, y también lo hizo Yeremy Pino, quien se fue a la banda derecha con el consiguiente trasvase de Ferran a la izquierda.

Koke, Soler y Sarabia tomaban asiento en el banquillo mientras La Roja adelantaba diez metros sobre el césped. No quedaba otra. Aun a riesgo de desnudarnos en defensa, a España solo le valía el gol para atrapar la ansiada victoria que conducía a la Final Four. Así que el duelo se convirtió en un cara o cruz en el que los sustos viajaron de una portería a otra: Carvajal despeja a córner casi bajo palos (69′); Costa detiene el disparo raso de Morata (71′); Gayà la roba un remate franco a Cristiano (71′); Costa bloca la rosca de Nico Williams, que acababa de entrar en el campo (73′); Costa para un zurdazo lejano de Morata (76′)... Una catarata de intenciones que encontró finalmente premio en el minuto 87, cuando Carvajal se sumó al vendaval ofensivo y centró al segundo palo, donde Nico Williams, acertadísimo, cedió a Morata, que remató a placer. Un golazo como mandan los cánones que hizo correr a Luis Enrique y gritar al aficionado. España vuelve a estar en la gran fiesta de la Nations League, a la que solo llegan cuatro elegidos. Ahora nos toca cambiar el chip a modo Mundial. Tenemos muchas páginas, podcasts y parrillas televisivas que llenar hasta que La Roja aterrice en Doha. El gran sueño.

 

Un plan perfecto para dinamitar todas las piedras del camino (0-1)

 

Avisábamos en la previa que a este equipo le lanzan piedras y se construyen un castillo con ellas, máxime cuando de lo que se trataba era de jugarse la clasificación frente a domicilio, frente a la todopoderosa Portugal y en un estadio como tallado en la roca y dentro de una antigua cantera.

Tras caer frente a Suiza, la final a cuatro de la Liga de Naciones parecía lejana en tiempo y espacio, pero esta Selección ha vuelto a demostrar que, tal y como dijo Luis Enrique la víspera del partido, podrá morir de cualquier cosa menos de miedo.

El seleccionador introducía siete cambios de inicio en Braga frente a una Portugal espoleada por su público, que cedía el balón a España durante toda la primera parte, pero aprovechaba su velocidad en las transiciones para gozar de las mejores oportunidades.

Pese a que Sarabia avisaba a los ocho minutos tras una recuperación, los lusos se multiplican en contragolpes, internadas y peligrosos disparos desde la frontal en las botas de William Carvalho, Ruben Neves y sobre todo en un zambombazo de Diogo Jota rebasada la media hora, que se encontraba con un inconmensurable Unai Simón, erigido esta noche en el muro infranqueable de A Pedreira.

Portugal superaba en ocasiones a España y tras la reanudación Cristiano Ronaldo volvía a disponer de otra bala que Unai mandaba al limbo. 

El empate favorecía a los lusos, pero era entonces cuando Luis Enrique tiraba de genialidad estratégica con un triple cambio -Pedri, Gavi, Yéremy Pino- que insuflaba juventud, desparpajo, atrevimiento y sentido vertical al juego español.

Poco después la terna se completaba con el navarro Nico Williams y a los locales le entraba el miedo de quien tiene al meta a pocos minutos de consumación.

Con apenas 120 segundos para que se cumpliese el tiempo reglamentado y después de avisar en varias ocasiones, un centro de Carvajal lo amansaba Nico Williams cediendo a la boca de la gruta donde Morata remachaba con rabia al fondo de la portería rival.

Era el hecho providencial que lo cambiaba todo, unida a otra gran parada de Unai Simón a disparo de Cristiano Ronaldo y a un plan perfecto que culmina una gran fase de grupos para España.

Ahora llega un trimestre de locura mundialista para el equipo de todos, que en junio del próximo año volverá a luchar por otro título: el castillo de los éxitos sigue en construcción.