Publicado: 20/09/2020 20:45 por Miguel Anchel Sanz en ARAGON

Los restos de Juan de Lanuza viajan a EE. UU. para su identificaciónRAMÓN J. CAMPOHeraldo de Aragón20 septiembre 2020
La pandemia dilata, pero no frena. La investigación sobre la identidad de los huesos del Justicia de Aragón Juan de Lanuza y Urrea (15641591), decapitado por el rey Felipe II, ha cruzado el océano Atlántico. Expertos del laboratorio Beta Analytic, situado en Florida (EE. UU.), acaban de practicar la prueba del carbono 14 a los restos y concluyen que son compatibles con los años finales del siglo XVI, cuando este personaje histórico falleció en Zaragoza.El equipo de investigación, dirigido por el profesor del departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina Salvador Baena, envió las muestras. Los restos están depositados en el citado centro universitario después de que la Hermandad de la Sangre de Cristo los trasladara el pasado mes de enero desde la iglesia de San Cayetano, donde se custodiaban desde el año 1914.El antecedente del Papa LunaEste laboratorio de EE. UU. ya era conocido en Aragón, dado que fue el encargado de identificar el cráneo del Papa Luna, después de su robo del Palacio de los Condes de Argillo de Sabiñán y de su posterior recuperación. Los investigadores tuvieron en cuenta que este centro de investigación americano exigía poco peso de muestra y ofrecía una respuesta muy rápida.Los investigadores aragoneses remitieron para su análisis un metacarpiano y dos fragmentos costales, que apenas pesaban 8,1 gramos. El envío se hizo el 17 de enero, primero a Dublín (Irlanda) y luego a Florida (EE. UU.).El Justicia de Aragón, Ángel Dolado, defiende la importancia de este proyecto en el año en que la institución va a cumplir sus 25 años y a través de una investigación científica desarrollada por expertos de la Universidad de Zaragoza. «Juan de Lanuza es una figura emblemática para Aragón, como los reyes aragoneses, como un defensor de las libertades al que le cortaron la cabeza. Es una referencia en defensa de los ciudadanos ante el poder establecido», señaló Dolado. «No son juegos florales, sino que es una investigación que se rige por el método científico, en el que estamos también junto a los miembros de la Sangre de Cristo, la Universidad de Zaragoza y HERALDO», agregó.El informe del carbono 14 concluye que la muestra de la costilla analizada es compatible con el siglo XVII, muy próximo a la fecha del fallecimiento en 1591. Mientras tanto, el resultado del metacarpiano se ha descartado, porque se produjo la contaminación del esqueleto con otros restos óseos o por la falta de sensibilidad de la prueba.Signos de decapitaciónAdemás, el estudio osteoscópico postcraneal descubre que en la segunda vértebra cervical hay signos compatibles con la decapitación de Juan de Lanuza, que es como se considera que murió el Justicia en la plaza del Mercado de la capital aragonesa. Felipe II lo llevó al cadalso porque había dado protección a Antonio Pérez, quien había sido secretario del monarca.«Los resultados de la prueba del carbono 14, como los hallazgos craneales y cervicales, nos orientan a pensar que son unos restos óseos que podrían ser los de Juan de Lanuza. Por ello debíamos pasar a la segunda fase, la del análisis de ADN, así como a la tomografía axial computerizada», concluye la primera fase de la investigación.El prestigioso investigador José Aso, médico forense en excedencia y especialista en Neurocirugía, se ha encargado de la medición de las principales longitudes, alturas, diamétricos y perímetros del cráneo del supuesto Justicia Mayor de Aragón. También se ha emprendido un estudio odontológico y de los huesos más largos que determinan que la talla del fallecido tiene un mínimo de 158,3 centímetros y un máximo de 165,9.En la segunda fase, el equipo seguirá concretando y ampliando los hallazgos, que de momento son prometedores. Bajo la coordinación del decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Eliseo Serrano, se revisarán los trabajos de historiadores como Jesús Gascón sobre Juan de Lanuza para situar el contexto en el que vivió. Ayudará además la próxima búsqueda de descendientes para empezar a hacer pruebas de ADN.

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PRETEMPORADA 2020/21-4º AMISTOSO (19.9.2020)

REAL ZARAGOZA 1-0 GERONA

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray (Francés, 77), Guitián (Clemente, 65), Atienza, Nieto; Eguaras (Zapater, 77), Javi Ros; Nick (Francho, 77), Lasure (Chavarría, 65); Vuckic (Sancho, 77) y Narváez (Baselga, 77).

Gerona FC: Muric; Calavera (Maxi Villa, 75), Ramalho (Alcalá, 60), Bernardo, Franquesa; Gumbau (Diamanka, 60), Ibrahima Kebé (Granell, 27); Valery (Gallar, 60), Samu Sáiz (Ferrán, 75), Jairo (Turmo, 75); y Pablo Moreno (Zeballos, 60).

Árbitro: Baiges Dones (Comité Aragonés). Amonestó a Nick (52).

Goles: 1-0, min. 62: Vuckic.

Incidencias: Tarde fresca, 22 grados al inicio del choque (a las 19.00), con ambiente húmedo de tormenta y con lluvia débil y constante. El césped de La Romareda poco a poco va mejorando del tratamiento que se le ha hecho en las últimas tres semanas y está con un aspecto aceptable.

Victoria del Real Zaragoza, que mejora su imagen del verano ante el Girona

Un gol de Vuckic en la segunda parte dio el triunfo a los de Baraja, que disiparon muchas de las dudas emitidas en los amistosos previos y dejaron destellos esperanzadores.

Fin de la pretemporada del Real Zaragoza con un triunfo, tan necesario como agradable, ante el Girona, uno de los favoritos en Segunda División un nuevo año. El equipo aragonés ganó 1-0 con un gol del recién llegado Vuckic en la segunda parte, después de haber sido superior en el transcurso del duelo preparatorio a los catalanes. Fue un episodio balsámico para todo el mundo, plantilla, técnicos, dirigentes y afición, después de la preocupación que habían originado los dos enfrentamientos anteriores contra el Getafe y el Nástic de Tarragona.

Interesante resultó ya el primer tiempo, pese al 0-0 parcial. Al menos, a diferencia de los dos días previos ante Getafe y Nástic, se apreció una idea clara de juego, un plan con el 4-4-2 que quiere poner en escena cada fin de semana Baraja. Y eso que faltaron timoneles, pues ni Eguaras ni Ros, el doble pivote elegido, tuvieron inspiración con la pelota en los pies. El mejor del equipo aragonés fue, con diferencia, el delantero colombiano Narváez, muy extenso en su repertorio: bajó a recibir, cubrió bien muchos balones a espaldas de la zaga catalana, abrió espacios, se fajó permanentemente con los defensores sacando faltas y, además, logró hallar dos remates que podían haber acabado perfectamente dentro.

El primero, en el minuto 7, en una volea en carrera, muy bonita, a pase elevado de Lasure (interior zurdo a falta de extremos aptos físicamente para jugar, por las bajas de Zanimacchia, Bermejo y Papunashvili). El nuevo delantero zaragocista empalmó con buena dirección pero el portero Muric hizo un paradón evitando el 1-0, que hubiese sido de ovación. Y el segundo, en el 39, empalmando en el área de primeras un centro raso de Nick, encontrándose de nuevo a Muric atinado abajo.

Las otras dos opciones de gol que firmó el Real Zaragoza antes del descanso llegaron muy pronto, en un inicio efervescente de los de Baraja, ambas mal culminadas por el citado Nick, activo y con ganas pero extrañando el papel de interior-extremo derecho que le volvió a otorgar el entrenador vallisoletano. En el minuto 2, el guineano no logró conectar una pelota suelta tras un centro raso al área de Lasure que se quedó a placer para buscar la portería gerundense. Y en el 5, el canterano zaragocista, solo en la corona del área, chutó mal, muy desviado, con todo a favor. Nunca fue lo suyo el disparo entre palos.

Por parte visitante solo cupo anotar una ocasión, pero fue realmente clara. La protagonizó el joven Pablo Moreno, cedido por el Manchester City, anticipándose a las espaldas de los dos centrales blanquillos, en esta cita Atienza y Guitián. Por fortuna, Cristian Álvarez previó la acción y llegó a tiempo en su salida, mano a mano, de abortar un gol que anduvo cerca. Poca pólvora presentaron los de Francisco, que puso un once inicial con muchas alternativas a los titulares. Y, además, ya no tiene a su matador del año pasado, el uruguayo Stuani, ni tampoco al mediapunta Borja García, ya en el Huesca. Solo Samu Sáiz, muy nervioso y alterado con Guitián toda la tarde, mostró aquella intención ofensiva que hizo del Girona un equipo mandón el año precedente.

En el Real Zaragoza se apreció que Baraja no da tanta rienda suelta a los laterales. Tanto Vigaray (y éste lo nota) como Nieto se han de ceñir mucho más a defender que a atacar. Sin chispa ni imaginación en la pareja de medios centro (los referidos Eguaras y Ros), las transiciones llegaron mayormente a través de pases largos desde las esquinas, con Lasure de más a menos (atinado al inicio, cansado después) y con Nick muy previsible. Arriba, Narváez dejó muestras de ser un punta muy aprovechable cuando el equipo empiece a tener ciertos automatismos adquiridos. Pero Vuckic, por tercera tarde consecutiva, se mostró flotante, con pocos recursos para fabricarse él solo las jugadas de peligro, sin aparición potable durante largos y largos minutos. El esloveno parece no haber encontrado la sintonía del Real Zaragoza todavía.

El segundo periodo arrancó sin cambios, más allá del forzado del potente centrocampista Kebé en el Girona a los pocos minutos por lesión. Se esperaba con ansias la confirmación de la mejoría del Real Zaragoza. Para ello era necesario ver más afán incisivo en punta, más continuidad en los balones y combinaciones cerca del área gerundense. Sabido es que sin gol no hay nada que hacer en esto del fútbol.

De entrada, el que salió más enchufado de la caseta fue el Girona. En 5 minutos pisaron el campo zaragocista más que en toda la primera mitad. En la primera llegada al área de Álvarez, el extremo Valery avisó empalmando alto por poco un centro largo al segundo palo que no restó de cabeza Nieto. Hubo un par de saques de esquina, esta vez bien defendidos (no como en Tarragona) por los blanquillos. Otro avance a destacar en los tiempos que corren.

La réplica de desahogo del Zaragoza llegó en un avance del esperado Vuckic, que cayó a la banda derecha, condujo la pelota con inteligencia entre tres rivales y asistió a Ros en la frontal para que buscase el marco visitante. El disparo del navarro se fue al Auditorio, muy alto. Poco a poco los de Baraja retomaron la iniciativa y, en esa fase de crecimiento, hubo un penalti por mano (codo) de Ramalho en un disparo de Eguaras desde la frontal, a pase de Nick en una jugada excelente de Vigaray por la línea de fondo, que el árbitro aragonés Baiges Dones no vio. En estos bolos de verano no hay VAR. En un partido de liga, seguramente hubiese habido pena máxima y se hubiese visto si hay lanzador nuevo en la remozada plantilla, pues se viene de un año con hasta 7 penales fallados.

A la hora de juego, Vuckic encontró el balón que lo hizo emerger como goleador blanquillo. Fue en el minuto 62 y el asistente iba de amarillo, era del Girona, el capitán Granell, que hizo una cesión errada, suicida, a su portero Muric. Realmente le entregó la pelota al ariete internacional con Eslovenia, que agradeció la gentileza para encarar al guardameta kosovar, regatearlo con clase y marcar así a puerta vacía el primer tanto del Real Zaragoza en esta breve pretemporada. Estos goles de regalo también sirven. Y mucho. De hecho, cuando es al revés, los palos para quienes fallan son superlativos. Así que está muy bien saber sacar provecho cuando son los otros los que la pifian. El 1-0 vino a hacer justicia con la mejor puesta en escena de los de Baraja todo el partido. Y, enseguida, llegó la batería primera de sustituciones en los locales. La recta final se afrontaba, pues, con otras hechuras diferentes.

El Girona intentó reaccionar y Samu Sáiz estuvo cerca de gestar el empate en un contragolpe individual en el minuto 74, pero ni disparó ni pasó bien a Gallar, por lo que el Real Zaragoza se libró del disgusto. Entre el alboroto de las caras nuevas en unos y otros, el equipo aragonés provocó un par de contras interesantes, una tras un corte de Chavarría que acabó mal el de Figueras y otra llevada por Baselga, también con mal final en el pase definitivo.

Con apenas tres partidos de pruebas en solo 7 días el Real Zaragoza, con las bajas por problemas físicos de Jair, Zanimacchia, Bermejo, Gabriel Fernández, Papunashvili, Igbekeme y Raí, más la especial situación de Guti y Kagawa (que se deben ir del equipo en breve tiempo), queda ya dispuesto para engancharse a la liga el sábado que viene en La Romareda ante Las Palmas. Se acabaron los escasos disparos con balas de fogueo. Lo siguiente ya tiene puntos en juego.

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PRETEMPORADA 2020/21-3º AMISTOSO (16.9.2020)

G. TARRAGONA 1-0 REAL ZARAGOZA

Ficha Técnica

Gimnástic Tarragona: Wilfred (Gonzi, 46); Albarrán (Guíu, 46), Trilles (Miranda, 46), Rueda (Caballero, 65), Joan Oriol (Sanz, 65); Brugué (Lasso, 46), Fausto (Lucas Prudhomme, 57), Ribelles, Bonilla (Carbia, 46); Gerard Oliva (Prats, 65) y Pedro Martín (Pol Ballesteros, 46).

Real Zaragoza: Ratón; Borge (Vigaray, 46), Atienza (Francés, 46), Clemente (Guitián, 60), Chavarría (Nieto, 60); Zapater (Francho, 60), Javi Ros (Eguaras, 46); Nick (Adrián González, 60), Narváez (Vuckic, 46); Papunashvili (Puche, 60) y Baselga.

Árbitro: Godia Soler (Comité Catalán). Amonestó a Fausto (40) y Clemente (53).

Goles: 1-0, min. 45 (+2): Pedro Martín.

Incidencias: Tarde calurosa en Tarragona, con 27 grados, nubes, humedad y algo de brisa. El césped del Nou Estadi presentó un excelente estado.

Nueva derrota del Real Zaragoza, esta vez por 1-0 ante el Nástic de Segunda B

Los de Baraja, en un flojo partido, cayeron en Tarragona con un gol encajado al borde del descanso en un córner. El cuadro catalán falló un penalti en la segunda parte.

Foto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou EstadiFoto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou EstadiReal Zaragoza

El Real Zaragoza volvió a perder en el segundo amistoso de pretemporada, esta vez por 1-0 en Tarragona, ante el Nástic de Segunda B. Un gol de los catalanes al borde del descanso tras un error garrafal en la defensa aragonesa decantó un duelo en el que los jugadores que dirige Rubén Baraja no lograron nunca demostrar su superior categoría y, según avanzó el partido, aumentaron la sensación de dudas alrededor de la propuesta futbolística que se deberá poner en marcha en solo 9 días, cuando la liga empiece para los zaragocistas ante Las Palmas en La Romareda.

El equipo propuesto por Baraja en campo catalán, con solo dos jugadores repitiendo en el once inicial -Nick y Papunashvili-,supuso un experimento diferente al del primer día ante el Getafe en La Romareda. Una amalgama de futbolistas nunca vista, con dos nuevos fichajes (Chavarría y Narváez), tres chicos promocionados desde el filial (Borge, Nick y Baselga), un retornado de cesión al que se quiere intentar ver algo a toda prisa (el citado Papu), la mezcla de los veteranos capitanes Zapater y Ros en la línea medular… Era difícil que de ahí surgieran maravillas. Seguramente nadie aspiraba a eso de antemano. La debilidad manifiesta del Nástic, ahora fuera del ámbito profesional, hizo que los aragoneses fueran acumulando paso a paso un amplio porcentaje de la posesión del balón, superior al 70 por ciento incluso pasada la media hora. Pero, de esas coordenadas generales, lejos de gestar peligro ante la portería de Wilfred, lo que hizo el Real Zaragoza fue aburrirse de circular de lado a lado sin apenas profundidad. Así siempre. De principio a fin del primer periodo.

Faltó siempre imaginación, iniciativas en la creación. Este es un síntoma -peligroso- que ya se vió el sábado ante el más potente Getafe. Algo que enseguida se vislumbra en cuanto se ve desenvolverse a este tierno Zaragoza actual, en plena revolución interna. Y la derivada directa de esta nebulosa mental que siempre muestran los zaragocistas con el balón en los pies en todas las líneas es la ausencia de veneno arriba. En punta, el equipo de Baraja no existe. No hay un patrón de juego claro. Es todo demasiado al tuntún, a ver qué sale. Y, para que ese mal paladar que se va amontonando en cualquier observador de los partidos preparatorios de los blanquillos (esta vez estrenando su nuevo uniforme tomate, con amarillo) termine siendo agrio, llegan los errores gruesos que cuestan goles en el sistema defensivo propio, además en minutos claves. Algo que se sufrió con enorme dolor en la recta final de la pasada liga, jugada contra natura y que acabó costando el ascenso a Primera División.

El Nástic, flojito y desaparecido con el balón en casi todos los minutos de la primera fase, logró el 1-0 en el minuto 47 del primer tiempo, en el aumento, a escasos segundos del pitido del árbitro para señalar el descanso. Algo inconcebible, repetitivo desde hace meses. Solo que antes se señalaba a Víctor Fernández como maestro en la pizarra. Ahora ya no está. Es otro el profesor. Porque, además del minuto fatídico para encajar este tipo de tantos, está la forma, el método: un córner en contra que se defiende puerilmente, con blandura, sin intensidad ni rigor en los movimientos. Pedro Martín, delantero ex del Mirandés en Segunda años atrás, metió el balón en la red de Ratón solo en el segundo palo tras un centro de Bonilla que fue peinado antes por un jugador del Nástic. La defensa zaragocista fue una escena del Belén de Navidad. Todos colocaditos, pero quietos mirando al horizonte. Y, claro, los del Nástic, a pelota detenida, sacaron el mayor provecho que ofrece el fútbol a los equipos inferiores de antemano.

Foto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou Estadi
Foto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou EstadiReal Zaragoza

En toda la primera mitad, el Real Zaragoza solo hizo un disparo a portería: Papunashvili, en el minuto 42, ya muy al final, lo hizo raso, flojo, mal, a las manos de Wilfred desde fuera del área. Qué poca cosecha para tanto dominio estéril. Los locales, mientras tanto, metidos atrás siempre, viéndolas venir sin presión (que no haya público ayuda al débil en estos casos), aprovecharon errores en los pases en la medular, a veces de Zapater, a veces de Chavarría, a veces de Ros, para lanzar diagonales largas al espacio que en dos ocasiones generaron peligro en la portería aragonesa. En el minuto 21, Joan Oriol culminó mal un centro de Brugué anticipándose al joven Borge. Y en el 26, Gerard Oliva remató cruzado, fuera por poco, desde el pico del área. Tenía el balón el Real Zaragoza pero quien llegaba con peligro era el Nástic. Una mala praxis futbolística, cuando se produce semejante efecto desde el punto de vista del presunto dominador.

Individualmente, poco cupo anotar en el apartado de destacados. Quizá un par de avances largos por su banda del lateral Chavarría, con malas definiciones en los centros (en uno, en el minuto 16, pudo haber penalti sobre el inédito Narváez, al que golpeó cabeza con cabeza el local Ribelles). Y poco más. Baraja se empeña en poner a Papunashvili de delantero en un 4-4-2, lejos de la banda, y eso hace menor a un jugador que hace largo tiempo que ya es poca cosa. También insistió en ubicar a Nick en rol de extremo-interior, esta vez por la derecha. No está acostumbrado el guineano a moverse fuera del círculo central. El entrenador metió a Baselga como exterior zurdo, lejos del área, un mal sitio para el goleador del filial. El cóctel salió nuevamente repelente, nada agradable a la vista del zaragocismo.

Con la amargura del 1-0 recibido en la última acción de la primera parte se dio paso al segundo acto. Se pensó que, con las sustituciones, como sucedió ante el Getafe el otro día, habría mejoría en los zaragocistas. En esta ocasión fue al revés. De la falta de solvencia de los primeros 45 minutos se pasó a un preocupante desbarajuste en los primeros 20 minutos de la reanudación. Si, en ese tramo, el Nástic hubiese metido uno, dos o hasta tres goles más, todo el mundo habría tenido que callar… porque los tuvo a mano. El Zaragoza, ya con Vigaray, Eguaras, Vuckic y Francés como refrescos, no hizo suelo en ningún momento. Y el Nástic, también remodelado con media docena de sustituciones ejecutadas por Toni Seligrat, su preparador, rozó el gol en el minuto 48, con un remate en el segundo palo fallido de Ribelles en otro córner gemelo al del gol. Y repitió en el 51, con Guíu rematando a placer, solo en el área, un centro del veloz Ballesteros, fuera por dos palmos con Ratón batido. Y reincidió en el 58 cuando Ballesteros superó al portero zaragocista con una vaselina, en un balón procedente de un saque de puerta tarraconense peinado en medio campo, que acabó fuera del marco por centímetros. Y Miranda, en el 65, casi anotó a la salida de una falta lejana volcada por alto al área zaragocista.

La falta de contundencia defensiva, tanto atrás del todo como en la línea media del Real Zaragoza, hizo del equipo un queso gruyere. Agujeros claros con consecuencias inevitables en forma de ocasiones claras del rival, que menos mal que era el Nástic y no un equipo de superiores prestaciones. Mientras tanto, a la vez, los jugadores presumiblemente obligados a generar fútbol ofensivo y llevar balones al área del contrincante de turno, no aparecieron nunca en las filas aragonesas. Nada por aquí, nada por allá. Magia negra. Y, claro, si esto ocurre frente a un rival de Segunda B, las sensaciones de resquemor aumentan su diapasón inevitablemente. A Baraja parece que la pretemporada se le va a quedar más corta de lo que ya es. A su equipo le faltan horas y horas de hervor, tal vez mejores ingredientes y maceración para transmitir algo de calma y seducción al zaragocismo. Y de eso no va a haber en pocos días, cuando la liga se eche encima de los blanquillos.

A la hora de juego asomaron al césped Nieto, Guitián, Adrián González y los chavales Francho y Puche. Savia nueva, sangre fresca que, lejos de revitalizar al equipo, se contagiaron enseguida de la languidez de los demás. En el 74, cuando se notaba cierta desesperación entre los zaragocistas por su manifiesta incapacidad para crear la más mínima aproximación al gol ante el portero Gonzi (el suplente, al que no se le vio jamás), Adrián repitió la comisión de un penalti, como ante el Getafe. Esta vez fue en un derribo a Carbia por un mal despeje. A falta de un cuarto de hora, Ratón evitó el 2-0 parando la pena máxima a Ballesteros e impidiendo así un tanteador más amplio y doloroso.

Foto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou Estadi
Foto del partido amistoso Nástic-Real Zaragoza en el Nou EstadiReal Zaragoza

Lejos de ser un acicate esta jugada para los muchachos del Real Zaragoza,nada cambió ni se modificó en la recta final del partido. En condiciones normales, en cualquier equipo, el final de un choque que se va perdiendo por un gol ante un rival de menor rango es una llamada a rebato instintiva. Todo el mundo sabe que hay que ir a por todas, que jugársela como sea en pos del empate, al menos. Bien, pues este Zaragoza que perdió en Tarragona en este 16 de septiembre no respondió a esos modelos. No hubo reacción como tal. El Nástic no sufrió, más allá de un córner postrero rematado por Guitián de cabeza sin ningún peligro. Como tantas veces últimamente, pareció que aunque el encuentro hubiese durado hasta las 3 de la madrugada el Real Zaragoza no hubiera anotado un solo gol, ni siquiera lo hubiera amagado.

En tiempos de pretemporada siempre gusta hablar de los fichajes, de los buenos indicios, de los cambios ilusionantes que se avecinan de cara al año siguiente. Por ahora, en estos dos primeros simulacros del Real Zaragoza ante Getafe y Nástic de Tarragona, nada de eso se ha podido hacer desde una posición analítica. Derrotas por 2-0 y 1-0 resumen estos dos duelos con fallos serios en defensa y, claro está, con ceguera absoluta ante la portería de en frente y ausencia de ideas futbolísticas que lleven el balón a los puntas con cierta soltura y plasticidad. El sábado, ante el Girona en La Romareda, tercera y última oportunidad para cambiar esta tendencia. Una visión que no admite demasiados puntos de vista distintos ni sujetaría debates de hondura como subterfugio para el actual equipo de Baraja. El otro día se dijo que el Zaragoza está inmaduro, verde. Hoy se puede añadir que, asimismo, se muestra escaso.