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XLVII Trofeo Carlos Lapetra

(Trofeo Ciudad de Zaragoza)

12.8.2017 – 8º AMISTOSO – PRETEMPORADA 2017/18

REAL ZARAGOZA 0-2 EIBAR

 

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Ratón; Benito, Verdasca, Grippo, Ángel Martínez; Eguaras, Javi Ros (Zapater, 69); Pombo (Toquero, 69), Febas, Buff (Oyarzun, 69); y Borja Iglesias.

SD Eibar: Dmitrovic; Calavera, Elgezabal (Gálvez, 79), Paulo Oliveira, José Ángel Cote; Dani García, Jordán; Alejo, Rubén Peña, Inui; y Charles.

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). No mostró tarjetas.

Goles: 0-1, min. 53: Inui. 0-2, min. 65: Benito, en propia puerta.

Incidencias: Noche agradable en Zaragoza, con 26 grados y algo de viento. El césped de La Romareda presentó un aspecto algo irregular, con los clásicos hongos propios de la época veraniega. Floja entrada en las gradas, apenas 5.000 espectadores, al ubicarse este duelo de presentación del equipo en pleno puente de la Virgen de agosto.

Derrota por inmadurez en el último ensayo del verano ante el Eibar

El Real Zaragoza cayó por 0-2 en el Memorial Lapetra, mostrando sus carencias en todas las facetas del juego.

No conviene asustarse. Esto sigue siendo la pretemporada, aunque sea ya el último ensayo con balas de fogueo del Real Zaragoza en este corto verano. Pero resultó una evidencia que al Real Zaragoza de nuevo cuño le falta bastante tiempo de cocción todavía. Es una pena que el periodo de pretemporada se acabe tan pronto. La liga empieza ya y los blanquillos están aún verdes. Menos que el día de Logroño, en el primer amistoso de hace 25 días, pero aún sin el cuajo necesario para extraer conclusiones con hondura y calado. Era un riesgo que se sabía que se corría en este singular verano. Y justo ahí están las cosas. La derrota por 0-2 ante el Eibar, rival de Primera División con muchas bajas y una alineación de ensayo, sirve de aviso para navegantes, ahora que ya empiezan los partidos de verdad.

Harto decepcionante resultó la primera parte. Sin duda, lo peor del Real Zaragoza en lo que va de verano. Nulo en la creación y con problemas puntuales, alguno grosero, en defensa. El equipo de Natxo González no pisó el área del Eibar ni una sola vez en 45 minutos. Ni una. Literal. Ni por aproximación. De hecho, el juego transcurrió en un 95 por ciento del tiempo en el campo zaragocista, con los blanquillos replegados permanentemente ante el dominio constante de la pelota por parte del cuadro vasco. Feo, muy feo resultó el juego globalmente, porque los guipuzcoanos tampoco presentaron un once demasiado ducho en el manejo de la pelota. Solo el japonés Inui, chispeante por la banda izquierda y bien escoltado por el lateral José Ángel, fue capaz de mantener cierta regularidad en las penetraciones con veneno.

Con este envoltorio, que ningún zaragocista logró romper en ningún momento en positivo, los minutos fueron pasando sin atisbar la más mínima gatera por la que generar una sola jugada de peligro cerca del inédito Dmitrovic. El exportero del Alcorcón solo tocó el balón en tres salidas muy lejos de su área para cortar los posibles contragolpes de Borja Iglesias, al que se buscó con lanzamientos largos como única fórmula ‘imaginativa’ entre la espesura. La falta de soltura de los jugadores del Real Zaragoza también se vio en la incapacidad para sacar provecho de las múltiples segundas jugadas que nacieron de los rechaces de sus defensas cuando el Eibar buscaba centros al área de Ratón, que se mostró poco seguro en un par de balones por arriba, que no agarró y se limitó a despejar.

Los primeros 20 minutos fueron de desechable tanteo. Unos no podían (los chicos del Real Zaragoza) y los otros no sabían (los del Eibar). A partir de esa frontera temporal, los de Mendilíbar se dieron cuenta de que el partido estaba a su alcance a poco que buscasen cosas nuevas. El carrilero zurdo José Ángel, en el 34, penetró hasta el fondo del área con poderío y el árbitro, un adormilado Ocón Arráiz (como el propio choque), pudo pitar penalti tras un escarceo de Benito que se pudo entender al final como derribo o agarrón. Fue el aviso de lo que venía segundos después. Verdasca, muy irregular en su solvencia, perdió un balón letal en la salida desde atrás. Se lo regaló a Inui, que se quedó solo, mano a mano, ante Ratón. Por suerte para los aragoneses, el remate del nipón se estrelló en el poste con el portero local batido. Fue la espita que encendió los nervios dentro y fuera del césped. Un error de riesgo mortal cuando la competición comience en apenas 5 días en Tenerife.

Y, en el minuto 41, de nuevo Inui se metió en el área, quebró a Benito y su disparo con márchamo de gol lo interceptó Verdasca enviando la pelota a córner. El descanso se necesitaba en las filas de Natxo para intentar aclarar las escasas ideas mostradas en este grumoso periodo inicial.

Eguaras y Ros, el doble pivote de turno, esta vez se mostró obturado por completo para armar una sola combinación. Febas, en la media punta, volvió a mostrarse alborotado, sin eficacia alguna en la transición. Los extremos, esta vez en bandas cambiadas respecto de los otros ensayos (Pombo entró por la derecha y Buff por la izquierda), resultaron inertes por falta de suministro. Evidentemente, el ariete Borja Iglesias se convirtió desde el inicio en una isla desierta, peleando solo contra cuatro gigantes azulgranas. Nulo en su pelea arriba. Los laterales, Benito y Ángel Martínez, tras los desajustes de Tarragona, esta vez tenían orden de no subir tan alegremente al ataque. Y el equipo lo echó en falta. No hubo salidas por ahí.

Y los centrales… Ah, los centrales. Grippo, fuerte y rocoso, alternó buenos cortes con lagunas en su zona. Y Verdasca mostró su inmadurez, peligrosa por la responsabilidad del puesto, en demasiadas acciones, tanto defensivas como en la apertura del fútbol del equipo desde atrás del todo. En definitiva, que lo mejor de la primera mitad fue el marcador. Ese 0-0 era una maravilla para lo visto sobre el césped de La Romareda. Tocaba reparar muchas cuestiones en el cuarto de hora de ínterin.

La segunda mitad arrancó sin cambios. El Eibar vino con lo justo y no tenía previsto revolucionar el once inicial (solo cinco suplentes), mientras que el Real Zaragoza debía intentar dar minutos al que parece puede ser, en gran medida, el equipo que arranque la liga la semana que viene en el Heliodoro Rodríguez López tinerfeño.

Y el Real Zaragoza salió enrabietado de la caseta. Parecío otro en los primeros instantes de la reanudación. Febas se dejó el alma en la presión y fue capaz de provocar dos llegadas con peligro. En una, su centro lo cortó in extremis Elgezabal para echar a córner en el primer palo. En la siguiente, asistió a Benito para que su pase atrás en busca de Iglesias lo interceptara Oliveira y despejara con problemas también a saque de esquina. El problema, como en todo el verano, fue que de la ilusión atacante se pasó al chasco defensivo, al encajar el 0-1 enseguida tras un yerro grave de Javi Ros en un saque de banda a favor que le dio Ángel Martínez en medio campo. Jordán le arrebató la pelota, montó una contra en superioridad que remató a gol Inui, solo ante Ratón. En el momento en que el equipo de Natxo se fue un paso hacia delante, se descosió atrás. La canción suena.

Intentó reaccionar el equipo aragonés tras ese golpe bajo. Pero se regresó a la espesura con el balón en los pies. Nadie fue capaz de echarse al equipo a la espalda. Es evidente que el estado de maduración de la nueva plantilla está todavía en un estado muy prematuro. Para la incubadora durante algunas semanas más. Y, para que no quedase ninguna duda de que no era la noche de los de Natxo, Benito se marcó en propia puerta el 0-2 en la siguiente llegada clara del Eibar al área zaragozana, en el minuto 65. Centró Alejo tras marcharse hacia el área del mal marcaje de Grippo y, tras el falló a quemarropa de Rubén Peña, el lateral blanquillo empujó el balón sin querer a la red de Ratón.

A falta de 21 minutos, el entrenador blanquillo metió en juego a Toquero, Oyarzun y Zapater. Intento de arreglo de las cosas con poco tiempo por delante y con sensaciones poco esperanzadoras en el desarrollo del partido por parte del Real Zaragoza. La revitalización no llegó. El Eibar manejó bien los tiempos y no dejó de buscar las cosquillas en los puntos más flacos de los locales. Véase, por ejemplo, Verdasca, que las pasó canutas cada vez que era encarado por Inui en velocidad. De nuevo, uno de los principales problemas del equipo fue la mala colocación para robar en las segundas jugadas. Todos los rechaces y balones divididos iban a parar a los vascos, generalmente solos en los terrenos intermedios.

En los coletazos finales, más con corazón que con fe, Oyarzun dio forma a dos ataques destacables del Real Zaragoza. En uno, lanzó un pase medido de 40 metros a la penetración por la derecha de Toquero, que eligió mal el centro a Iglesias. En el otro, fue el extremo zurdo el que optó por disparar duro desde 25 metros, pero no sorprendió a un bien colocado Dmitrovic. Dos acciones aisladas en la perenne falta de imaginación creativa de los Eguaras, Febas y demás jugadores de la medular. También Toquero remató de primeras un centro de Ángel Martínez cuando el partido ya se moría, pero el balón se marchó fuera por un par de metros.

El pitido final de Ocón llegó entre el silencio del graderío. Como en los toros, síntoma de cautela y máxima precaución de una afición que sabe que este proyecto requiere paciencia. La cuestión clave en este inicio de temporada en un equipo totalmente nuevo.

 

1971  1.FC Köln               * Triangular Trophy
1972  Hamburger SV            * Triangular Trophy
1973  Borussia Mönchen.       * Triangular Trophy
1974  Real Zaragoza         1-0 Eintracht Frankfurt 
1975  Real Zaragoza         2-0 CA Boca Juniors
1976  Real Zaragoza         2-0 Górnik Zabrze
1977  CSKA Sofia            2-1 Real Zaragoza
1978  Real Zaragoza         2-1 CA Nacional
1979  Real Zaragoza         1-0 Dinamo Zagreb
10 1980  RCD Español           3-2 Real Zaragoza
11 1981  Real Zaragoza         1-1 Nottingham Forest   [on pen.]
12 1982  Manchester United FC  5-3 Real Zaragoza
13 1983  Real Zaragoza         3-2 Club América (México)
14 1984  Videoton SC           3-1 Universidad Católica
15 1985  FC Barcelona          2-0 Real Zaragoza
16 1986  Real Zaragoza         1-1 1 FC Köln           [on pen.]
17 1987  Real Zaragoza         2-0 Czechoslovakia
18 1988  CA Peñarol            0-0 Real Zaragoza       [on pen.]
19 1989  Real Zaragoza         4-3 Club Atlante
20 1990  Dinamo Moskva           * Triangular Trophy
21 1991  Real Zaragoza         4-1 Dinamo Bucuresti
22 1992  Real Zaragoza         3-1 FC Barcelona
23 1993  CR Vasco da Gama      0-0 Real Zaragoza       [on pen.]
24 1994  Real Zaragoza         2-1 CSKA Moskva
25 1995  Real Zaragoza         3-0 CA Nacional
26 1996  Real Zaragoza         1-0 Hamburger SV
27 1997  SS Lazio              2-0 Real Zaragoza
28 1998  AS Parma              0-0 Real Zaragoza
29 1999  Real Zaragoza         2-0 SC Feyenoord 
30 2000  Real Zaragoza         2-2 AS Parma            [on pen.]
31 2001  Real Zaragoza         5-0 Twente Enschede
32 2002  Real Zaragoza         2-1 Athletic Club de Bilbao
33 2003  Real Zaragoza         2-1 Chievo Verona
34 2004  Atlético de Madrid    2-0 Real Zaragoza
35 2005  Real Zaragoza         2-2 Real Madrid CF      [on pen.]
36 2006  Real Zaragoza         2-1 AS Livorno
37 2007  Real Zaragoza         2-1 FC Juventud
38 2008  Getafe                2-2 Real Zaragoza
39 2009  Lazio                 2-0 Real Zaragoza      
40 2010  Huesca                * Triangular Trophy
41 2011  Real Zaragoza         1-1 Español
42 2012  Real Zaragoza         1-1 Español
43 2013  Real Zaragoza         1-1 Getafe
44 2014  Real Zaragoza         1-2 Villareal 
45 2015 Real Zaragoza 3-0 Real Sociedad
46 2016
Real Zaragoza 2-2 Eibar
 
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9.8.2017 – 7º AMISTOSO – PRETEMPORADA 2017/18

 

 G. TARRAGONA  2-1 R. ZARAGOZA

 

Ficha Tecnica

G. Tarragona: Dimitrevski; Suzuki, Perone, Djetei (Kakabadze, 51), Javi Jiménez (Abraham, 60); Molina (Sandro, 86), Maikel Mesa (Carlos García, 86); Omar (Tete, 71), Muñiz (Rayco, 71), Delgado; y Barreiro (Stephane Emana, 60).

Real Zaragoza: Ratón; Benito (Leto, 81), Jesús Valentín (Verdasca, 81), Grippo (Zalaya, 81), Ángel Martínez (Marcén, 81); Zapater (Javi Ros, 76), Eguaras (Febas, 66); Papunashvili, Buff (Raúl Guti, 76), Pombo (Oyarzun, 66); y Borja Iglesias (Toquero, 66).

Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear), de Segunda División. Expulsó a Leto (83) con roja directa por una dura entrada. Amonestó a Javi Ros (80) y Stephane Emana (85).

Goles: 1-0, min. 39: Maikel Mesa. 1-1, min. 49: Borja Iglesias, de penalti cometido sobre Pombo. 2-1, min. 55: Maikel Mesa.

Incidencias: Tarde-noche tormentosa, con temperatura agradable, algo fresca, 20 grados. La lluvia comenzó a caer con fuerza desde hora y media antes del comienzo del partido. El césped del Nou Estadio, además del agua caída, no presentó un buen estado, con infinidad de pequeñas calvas. En las gradas, alrededor de 4.000 espectadores. El partido era a la 9ª edición del Trofeo Ciudad de Tarragona.

La pegada del Nástic tumba a un Zaragoza que falló en el último pase

Los de Natxo tuvieron más el balón, intentaron buenas combinaciones, pero el rival aprovechó mejor sus ocasiones para llevarse el amistoso. Borja Iglesias marcó el gol de penalti.

El Real Zaragoza cayó por 2-1 ante el Nástic en el quinto amistoso de pretemporada como consecuencia de su falta de precisión en ataque y de la pegada enorme de los de Tarragona en los ataques que cuajaron con verticalidad en el área aragonesa, que fueron menos en cantidad que los gestados por los de Natxo González, pero mucho más certeros. En un partido irregular, donde el equipo blanquillo dejó detalles positivos en la primera hora de juego, el marcador final premió a quien estuvo más atinado ante la portería contraria, por encima del dominio del balón y de las intenciones de juego colectivo. Intentó más cosas el Zaragoza, pero fue el Nástic el más práctico.

Fue una pena que en el primer tiempo los zaragocistas fallasen, una vez tras otra, en el último pase. Llegaron con cierta facilidad, tanto en los momentos de dominio del balón como en los contragolpes, hasta el borde del área. Pero quedó en evidencia que falta mucha compenetración en los momentos cumbre. Con un poco de acierto, el Real Zaragoza podría haber marcado varios goles ante Dimitrevski. Borja Iglesias pecó de individualista un par de veces, obviando a Papunashvili y Buff, solos a su lado. Estos dos, también estuvieron espesos en la asistencia crucial en sendos ataques. Pombo, el más participativo, aunque igual de impreciso por exceso de conducción, también pudo dejar solo a Iglesias en otras dos buenas penetraciones. Esta cuestión parece que puede arreglarse con algo más de tiempo.

El Real Zaragoza dominó el tiempo del juego en la primera media hora, espacio en el que el Nástic no se acercó al área aragonesa ni una vez con sentido. Pero ahí erró todo lo bueno que hizo en ataque. Tres ocasiones se computaron en las botas zaragocistas. Pombo, en el minuto 12, ejecutó el primer remate, franco, al borde del área, pero el contacto deficiente con el balón hizo que se le marchara fuera, raso. En el 20 los blanquillos ligaron la mejor acción, con un centro de Pombo al segundo palo que Buff empalmó con la derecha, solo en el área, mal. Aun así, Borja Iglesias estuvo a milímetros de conectar la cabeza para empujar el balón a la red en ese yerro inicial, pero solo bajo palos el balón lo rebasó y se marchó fuera. Y en el 23, Borja Iglesias recogió una pelota suelta fuera del área y chutó duro para que Dimitrevski, el internacional por Macedonia, hiciera una gran parada a dos manos.

Por todo esto, sentó fatal el tanto del Nástic, cuando solo restaban 6 minutos para el descanso. Después de una contra mal solucionada por Iglesias, en la pérdida del balón se montó el ataque local y pilló descolocada a la zaga zaragozana. Omar se metió solo en el área por la derecha del ataque catalán y asistió raso a Maikel Mesa, que fusiló a puerta vacía llegando desde atrás. El equipo de Tarragona, sin hacer casi nada, tomó ventaja aprovechando las imprecisiones y desajustes que todavía evidencia el equipo de Natxo González a estas alturas del verano. Los de Carreras fueron un equipo ramplón, sin continuidad, al que el Real Zaragoza pareció siempre tener controlado. Pero encontraron petróleo en esa jugada del 1-0 y le sacaron todo el provecho posible.

El cuadro zaragocista se mostró con cierto rigor en la medular, con Eguaras menos activo que el último día en Teruel ante el Levante, y Zapater haciendo su trabajo constante de área a área. Los laterales, Benito y Ángel Martínez, abrieron bien el campo, metiéndose Pombo y Papunashvili por dentro en muchas jugadas de combinación. Se vieron intenciones, algunas realidades positivas. Pero nadie halló un buen último pase por precipitación, por falta de sintonía de tanta gente nueva. Atrás, Grippo y Jesús Valentín, los centrales, se mostraron firmes, sin trabajo exigente. Y el portero, Ratón, estuvo casi inédito en este primer periodo.

Zapater pudo empatar en el último instante, en el lanzamiento de una falta directa en la frontal del área. Pero su rosca la despejó con los dos puños Dimitrevski con ciertos apuros. Y llegó el intermedio, en el que ningún entrenador hizo cambios. Ambos quisieron darle seriedad al ensayo.

Nada más empezar el segundo tiempo, el Real Zaragoza logró el 1-1. Había salido de nuevo dominador el equipo de Natxo y, en una buena penetración de Pombo en el área, el canterano fue derribado por Suzuki. La pena máxima sirvió para que Borja Iglesias se estrenara como goleador en un partido serio. Batió a media altura al portero local y puso la justicia en el tanteador. Los zaragocistas se crecieron por la rapidez del tanto y el 1-2 estuvo a punto de llegar tres minutos después. Papunashvili, tras una dejada de esgrima de Buff en una contra de Pombo, remató de rosca en carrera al poste derecho, con Dimitrevski ya batido. Una lástima porque la acción mereció lo mejor. Y sobre todo, porque de nuevo el Nástic replicó con el inesperado 2-1 instantes después.

Fue de nuevo el navarro Maikel Mesa, esta vez de cabeza, tras un centro preciso de Omar, el extinerfeñista, que fue el mejor de los catalanes y, en esa jugada, pudo claramente con Ángel Martínez en la banda. Sin duda, los de Tarragona tenían veneno por ese flanco y con las llegadas de Mesa desde atrás. De nuevo tocaba remar contra corriente para los de González dado que no lograron alcanzar la consistencia defensiva por la que tanto está trabajando el entrenador vitoriano. El Zaragoza tenía más y mejor el balón, pero quien golpeaba con rotundidad era el Nástic.

A falta de 25 minutos, Natxo movió el banquillo. Debutó Toquero, volvió Oyarzun y se estrenó Febas en el puesto de medio centro creativo. Ir abajo en el marcador fue la razón de esta apuesta marcadamente ofensiva. Hasta cinco futbolistas de miras atacantes puso en el campo el técnico vasco. Carreras también fue cambiando la faz de su equipo, y la recta final del choque se encaró con el alboroto habitual en los bolos de verano. Tal vez por esto, y también porque el equipo se aceleró en exceso contra el reloj, el Real Zaragoza perdió tono y le costó mucho llegar al área catalana. Solo una contra montada por Febas, con un buen pase a Toquero que acabó en los pies de Oyarzun tras un rechace, provocó la opción del 2-2. Era el minuto 74. Pero el disparo del guipuzcoano, solo en el área pequeña, tocó en Perone y se marchó a córner rozando el palo.

A falta de 9 minutos, Natxo decidió que el partido de disolviera definitivamente. En una falta a favor del Nástic, sustituyó a los cuatro defensas e introdujo, así, a los dos laterales del filial, Leto y Marcén, novedades de apoyo en este desplazamiento. El partido se endureció tras una dura entrada de Ros y la correspondiente tangana. De tal guisa que el debutante Leto, que repitió juego violento segundos después, fue expulsado el día de su debut ¡sin llegar a tocar siquiera la pelota! Un final indeseado a la tormentosa noche de Tarragona. Esa joven y extraña defensa estuvo a punto de encajar dos goles a bocajarro, por su inestabilidad, pero Bustos y Stephane Emana erraron sendos tantos cantados cuando el duelo ya concluía. Todo derivó por el camino contrario al que el Real Zaragoza debió buscar con el marcador en contra. Era evidente que a Natxo no le importaba demasiado esta derrota de precampaña.

 

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6.8.2017 – 6º AMISTOSO – PRETEMPORADA 2017/18

 

 REAL ZARAGOZA  0-2 LEVANTE

 

Ficha Técnica

Levante UD: Raúl Fernández; Iván López (Luna, 73), Postigo (Rober Pier, 73), Tendillo (Chema Rodríguez, 73), Toño García (Luna, 73); Lerma (Verza, 73), Manzanara (Bardhi, 73); Alex Gil (Chris 46), Pepelu (Campaña, 73), Manu Viana (Morales, 73); y Alegría (Jason, 73).

Real Zaragoza: Ratón; Benito (Delmás, 55), Verdasca (Jesús Valentín, 73), Grippo (Zalaya, 73), Lasure; Eguaras, Javi Ros (Raúl Guti, 73); Buff (Papunashvili, 46), Febas (Zapater, 73), Pombo (Xumetra, 73); y Borja Iglesias (Rubio, 73).

Árbitro: Díaz Luque (Comité Aragónes). Amonestó a Manu Viana (53).

Goles: 0-1, min. 30: Pombo. 0-2, min. 85: Luna, de cabeza en propia puerta, tras centro de Papunashvili.

Incidencias: El campo de Pinilla, como el pasado miércoles, presentó un buen estado del césped. Tarde tormentosa en Teruel, con temperatura alta, 29 grados y sensación de bochorno. La lluvia cayó intermitentemente y con fuerza durante la hora previa al comienzo del partido y en la segunda parte. En las gradas hubo alrededor de 900 espectadores.

Notable mejoría y triunfo del Real Zaragoza ante el Levante de Primera

Los de Natxo González cuajaron un buen partido para ganar 2-0, con goles de Pombo y Luna, en propia puerta.

Disueltas las dudas en 90 minutos de prestigio del Real Zaragoza ante el Levante, adversario de Primera División en el cuarto amistoso estival. En un buen partido en líneas generales, los blanquillos se impusieron por 2-0 a los valencianos, dando muestras de seriedad, reacción respecto de lo visto hasta ahora en lo que va de pretemporada, y de capacidad de asimilación rápida de lo que Natxo González va a exigir en cuanto comience la liga dentro de 13 días en Tenerife. El regreso a casa desde Teruel, en este 5 de agosto, supone un subidón de moral en toda la tropa zaragocista, la de dentro del campo y la de fuera, pues lo observado en el césped de Pinilla fue sensiblemente mejor, apto para que el optimismo y las esperanzas rebroten tras los primeros chascos de precampaña, siempre tan engañosos por otra parte.

Excelente fue el primer tiempo del equipo zaragocista. Bien ubicados en el campo, con pausa en el toque del balón, con buen repliegue defensivo, con ideas combinativas en ataque y con todos los jugadores implicados al unísono en la idea matriz de juego. Por primera vez, el día en el que en frente estaba el rival más potente de cuantos se ha topado este verano el equipo de Natxo González, el Real Zaragoza fue un equipo con cuajo. Eguaras fue el mejor de este periodo, un medio centro de recorrido largo, con infinidad de apoyos a los centrales para restar las contras levantinistas, con ofrecimientos constantes en el inicio de las jugadas propias y con escasos errores en las entregas, algunas de larga distancia y dificultad.

También destacó Borja Iglesias, ese ‘9’ grande pero con enorme movilidad que abre espacios, cuerpea de maravilla y genera ocasiones como la que le regaló a Pombo en el minuto 30 para anotar el primer gol blanquillo, un gran tanto gestado por el joven gallego y culminado llegando con inteligencia desde atrás por el canterano aragonés. Lástima que a Iglesias, por ahora, se le está negando el acierto, pues marró un tanto cantado, mano a mano, en el 38, que hubiera puesto de pie a Pinilla como colofón a una gran jugada ligada por Febas -bullicioso pero demasiado acelerado- y el propio Pombo, que demostró sus buenas dotes en la segunda línea de ataque.

Fueron 45 minutos de total seriedad. De presencia sobre el campo, de una primera demostración de personalidad por parte de este renovado Real Zaragoza que está armando Lalo Arantegui desde la dirección deportiva. Solo se concedió al Levante, que mezclaba titulares con jóvenes aspirantes en su once inicial, un par de ocasiones de peligro. Un cabezazo de Manzanara a la salida de un córner que se marchó cruzado, fuera por poco (cuidado con el balón parado en defensa, que sigue inmaduro) y, al borde del descanso, un disparo lejano del internacional Jefferson Lerma que atrapó bien Ratón.

En la otra portería, Buff fabricó el primer chut con veneno de los blanquillos en el minuto 25, tras un control orientado de su repertorio, pero con una culminación ‘mordida’ que llevó el balón fuera del marco. En el 35, Borja Iglesias no llegó por un metro a un balón profundo de Pombo, tras un gambeteo de Febas entre líneas. De la igualdad entre ambas escuadras, muy tácticas en su comportamiento, el Real Zaragoza fue el que mejor se desenvolvió en todas las facetas del juego.

Grippo y Verdasca, los centrales, se mostraron sobrios en la mayor parte de los balones comprometidos. En los laterales, Benito empezó activo, con algún problema en el retroceso; y Lasure, que jugó de improviso al lesionarse Ángel Martínez en el calentamiento previo, cumplió defensivamente sin ningún alarde ofensivo. Javi Ros, esta vez, se dedicó más al trabajo oscuro, como escudero del brillante Eguaras.

Natxo solo hizo un cambio de cara a la segunda parte: Papunashvili suplió a Buff. Le gustó lo que vio y le dio continuidad. Muñiz, en los granotas, mantuvo a los veteranos Jesús Fernández, Iván López, Postigo, Toño García, Lerma y Alegría como esqueleto principal de este ensayo.

El Real Zaragoza continuó con su dominio territorial, con igual tino que antes descanso. Eguaras se erigió en el dueño de la medular, al primer toque, sabiendo lo que iba a hacer con la pelota antes de recibirla. El Levante fue incapaz de quitarle el timón a los aragoneses, pese al poderío físico de Lerma. Con el 1-0 a favor, muy al estilo de Natxo González, el cuadro blanquillo supo manejar el reloj, el discurrir de los minutos.

Solo sufrió en un córner cerrado en el que Ratón volvió a quedarse bajo palos sin salir, pero por fortuna, esta vez, Alegría no conectó su cabeza a tiempo. En la otra portería, la primera opción para el 2-0 la tuvo de nuevo Borja Iglesias, que se revolvió en el área en el 65 y disparó sobre la salida de Jesús Fernández. Tres minutos después, Pombo gozó de la mejor opción de la tarde, en un mano a mano desde medio campo, tras un pase al hueco preciso de Febas. Pero el zaragozano quiso lucirse con una vaselina sutil que se le marchó fuera.

Antes de que el Levante cambiase a todo el equipo prácticamente de golpe, a falta de 20 minutos, y de que Natxo también diera salida al resto de los reservas, Lerma lanzó una falta desde 20 metros con enorme potencia fuera por muy poco. El Real Zaragoza no permitió a los valencianos construir una sola jugada. Perfecta la presión en las zonas clave, con Delmás (sustituto de Benito enseguida), pleno de casta y con Lasure, que junto a Eguaras y Ratón fue el único que completó los 90 minutos, muy sobrio en su posición. El bloque levantinista, en esa recta final del choque, con mayoría de su equipo titular sobre el campo, intentó arreglar el marcador adverso. Era una buena prueba para las dotes defensivas y de manejo de resultados favorables del nuevo Zaragoza.

Y no solo se vio a un equipo tranquilo y seguro de sí mismo en labores defensivas, sino que incluso fue capaz de anotar el 2-0 que acababa con las aspiraciones del rival de Primera División. En un centro potente de Papunashvili después de un córner, el defensor granota Luna tocó con la cabeza hacia su marco superando por alto a Jesús Fernández sin remedio. Faltaban 5 minutos y el Real Zaragoza ataba una victoria de calidad, de necesidad para aliviar la sensación de dudas que había generado la trilogía de amistosos previos antes los Segundas B Logroñés, Mirandés y Vllarreal B, saldados sin triunfos y con enormes carencias. Ya llueve menos. Ahora, el horizonte se ve más despejado. Con esa normalidad que ha tardado dos semanas de pruebas en llegar.