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LIGA 2ªDiv. 2021/22 JORNADA Nº23 (9.1.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3544

PONFERRADINA 0-0 REAL ZARAGOZAReal Zaragoza SAD

 Ficha de PartidoTemporada 2021/2022 | Jornada 23 
Fecha:  09/01/2022      Hora:  20:30 h  




























Ponferradina
1     AMIR
4     PASCANU
5     Amo
6     PAUL ANTON
7     Dani Ojeda
8     Agustin
9     Sergi Enrich
11     Cristian
14     Pujol
22     PARIS
28     Delgado
0 0

ÁRBITROS

Principal :     Galech Apezteguia, Iosu
Asistente :     Rodríguez Portela, Ion
Asistente :     Ortuño Sierra, Miguel
4º Arbitro :     Fernández Buergo, Carlos
:     Lopez Toca, Jose Antonio
:     Caparrós Hernández, Iván
Real Zaragoza
 Alvarez
 JAIR JR
 PETROVIC
 Juan Jose
15   Chavarria
18   Fran Gamez
20   Gimenez
22   Bermejo
24   Lluis Lopez
26   Sainz
27   Serrano

ENTRENADOR

Perez Alonso, Juan A

SUSTITUCIONES

16   Baeza       

Delgado (60’)
3   Rios Reina       

Pujol (60’)
24   Zalazar       

Cristian (69’)
23   Saul       

PAUL ANTON (83’)
GOLES

TARJETAS
Amo (29’)     
Dani Ojeda (56’)     
Agustin (87’)     
Sainz (75’)     

ESTADIO: E.M. El Toralín



Ciudad: Ponferrada
Fecha: 09 de enero de 2022

ACTA DEL PARTIDO

 

ENTRENADOR

Martinez Jimenez, Juan Ignacio

SUSTITUCIONES

33   Miguel       

Bermejo (63’)
21   Zapater       

Sainz (76’)
17   Nieto       

Juan Jose (89’)
8   Adrián       

Gimenez (89’)


Ponferradina 0-0 Real Zaragoza

55.1 % Posesión  44.9 %
5 remates dentro 3
5 disparos bloqueados 2
8 remates fuera 4
9 disparos recibidos 18
3 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
11 faltas recibidas 13
13 faltas cometidas 12
166 perdidas de posesion 154
73 recuperaciones de posesion 73
1 fueras de juego 4
xxxxxx

El Real Zaragoza suma un punto en Ponferrada (0-0) que no le saca de pobre

El equipo aragonés, ramplón y sin demasiada ambición en su fútbol, corta su racha de derrotas pero no es capaz de reencontrarse con el gol ni la victoria en El Toralín.

Atasco. Colapso. Declive. El Real Zaragoza no fue capaz de frenar este domingo los preocupantes síntomas que viene emitiendo desde hace semanas y, tras empatar 0-0 frente a la Ponferradina en El Toralín, sigue estancado, enredado en un fútbol en caída libre. Con casi toda la segunda vuelta por delante, el equipo aragonés presenta indicios de agotamiento harto peligrosos. Anoche sumó un punto ramplón y sudado, lo máximo a lo que podía aspirar ante un rival que fue superior en el grueso principal del encuentro. De hecho, cuando mejor estaba el Zaragoza –mediada la segunda mitad–, Jim, su entrenador, fue sentando atacantes para poblar el campo de centrocampistas y defensas. No quería volver a perder Jim, sabedor de que la cuarta derrota consecutiva iba a disparar irremediablemente las luces rojas de crisis. El empate, el cambio, frena la deriva de tropiezos, pero no saca al Zaragoza de pobre. Pobre, además, sin gol.

El técnico alicantino regresó en El Toralín al sistema de cuatro defensas, dejando esta vez al equipo con solo dos mediocentros (Francho y Petrovic), lo que alejó al Zaragoza de la posesión del balón ante una Ponferradina que fue de más a menos en el partido, acusando su gran esfuerzo de la primera parte.

El encuentro nació con el guión previsto, con el equipo local superior, haciendo gala de su clásica fortaleza en su estadio esta temporada. El delantero Sergi Enrich, un tanque con una capacidad sobresaliente para ganar duelos aéreos, impuso pronto su ley sobre Jair y Lluís López, la pareja de centrales zaragocista en el retorno de la línea de cuatro tras el fallido experimento de los cinco atrás por los que Jim apostó ante el Mirandés y el Sevilla. A pesar de ser el punta único, Enrich, un futbolista con pasado y goles de Primera, dominó los tiempos y los duelos. A partir de sus descargas, la Ponferradina se hacía fuerte en la línea de tres cuartos de campo, con Dani Ojeda, Agus Medina y Saverio, su línea de mediapuntas, intercambiando posiciones y roles.

Muy distinta fue la puesta en escena del cuarteto atacante del Real Zaragoza. Álvaro Giménez apenas ganó duelos individuales y al borde del descanso perdonó una ocasión pintiparada para anotar el 0-1. Sainz se mostró incisivo pero sin capacidad de resolución, Bermejo se perdió en sus habituales batallas y Narváez sigue sin encontrar su ritmo, a pesar de que Jim esta vez le ubicó en su teórica posición predilecta: por detrás del punta.

En los primeros diez minutos, el eléctrico inicio de la Ponferradina se había traducido ya en tres ocasiones nítidas: un latigazo de Saverio que despejó con acierto Cristian a córner, otro disparo de Ojeda que rozó la madera y un cabezazo alto de Enrich. El Real Zaragoza debía entender pronto que el partido sería de brega, sin concesiones. Por eso, por el sistema de solo dos centrocampistas que alineó Jim y por los propios miedos con los que acudía al partido después de tres derrotas seguidas, apenas arriesgó en jugadas elaboradas. No hubo medular. Jair y Lluís López enviaron múltiples balones largos sin apenas receptores a los atacantes, perdidos en islas, especialmente un desacertado Giménez. Y las veces que amasó el balón, en cadenas de largos pases sin verticalidad, siempre lo hizo sin saber muy bien qué hacer con él ante la sólida y bien posicionada defensa de los locales.

Ante un Zaragoza sin mordiente, la Ponferradina estuvo a milímetros de adelantarse en el 21. Un chut de Agus Medina se envenenó tras tocar en Enrich y, cuando todo El Toralín ya estaba cantando el gol, Cristian Álvarez voló para sacar una milagrosa mano. Quizá su parada de más mérito de la temporada y una de sus intervenciones más impactantes del largo catálogo que presenta ya en su etapa en el Real Zaragoza. Poco después, Jair desvió otro disparo del intenso Medina que se marchó a córner rozando el larguero. Ojeda no encontró puerta por poco en el 31… ¿Y el Zaragoza? Apenas una llegada aislada de Narvaéz en el 26 y la citada ocasión cristalina que perdonó Giménez tras dudar en el mano a mano con el guardameta Amir poco antes del intermedio.

Los cambios de Jim

La segunda mitad arrancó sin cambios y con la Ponferradina dominando de nuevo los tiempos y la posesión. Aun así, el primer remate fue zaragocista, de Francho, que probó al guardameta Amir en el 54 con un punterazo raso dentro del área tras un control defectuoso de Giménez. La Ponferradina seguía mandado en el partido, pero le costaba más encontrar los caminos de la portería de Cristian, con López y Jair más entonados, más sobrios. En general, los zaragocistas elevaron un par de grados su nivel de intensidad, orden y concentración.

A la hora de juego, Jim sentó a Bermejo y dio entrada al joven Puche tratando de encontrar un chispazo de efervescencia y velocidad. Sainz rozó el gol en el 71 en la más clara del Zaragoza. El extremo, que jugó en la izquierda a pie cambiado, disparó con veneno al segundo palo y el portero Amir despejó en una estirada de quilates. Era el mejor momento del Zaragoza en el partido, que coincidía con el bajón físico de los locales. Y, cuando el equipo aragonés parecía irse a por el 0-1, Jim sentó a Sainz, el mejor de los avispas, para introducir a Zapater. Un cambio ‘amarrategui’. El técnico entendió que le servía el punto, el 0-0.

Atendiendo a la lógica, la Ponferradina se volvió a hacer con el timón tras la permuta y Medina y Pascanu tuvieron dos ocasiones claras para anotar el tanto de la victoria. El partido seguía vivo y, en los últimos cinco minutos, con la idea de sellar definitivamente el empate, Jim metió centímetros con Nieto y Adrián sentando a Narváez y Giménez. Una declaración de intenciones definitiva. Dos delanteros al banquillo y un defensa y otro centrocampista más al verde.

Pese a todo, fue Chavarría el que tuvo en el descuento la última ocasión de la noche. Su disparo desde la frontal lo atrapó el meta local y así murió el partido. 0-0 y gracias. Un punto que al Zaragoza le sirve de poco pero que al menos corta su sangría derrotas. Las victorias tendrán que esperar al menos dos semanas más.

Ficha técnica

Ponferradina: Amir, Adot, Amo, Pascanu, Pujol (Ríos Reina, 60), Paul Antón (Crespo, 83), Cristian (Zalazar, 68), Saverio (Baeza, 60), Agus Medina, Dani Ojeda y Sergi Enrich.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez, Gámez, Lluís López, Jair, Chavarría, Petrovic, Bermejo (Puche, 62), Francho, Narváez (Nieto, 88), Borja Sainz (Zapater, 75) y Álvaro Giménez (Adrián, 88).

Árbitro: Galech Apezteguía (comité navarro). Amonestó a los locales Amo, Ojeda y Medina y al visitante Borja Sainz.

Incidencias: partido correspondiente a la 23ª jornada de Segunda División disputado en el estadio de El Toralín ante la presencia de 3.500 espectadores. Noche fresca en Ponferrada, con ocho grados al inicio del encuentro tras un día marcado por la lluvia intermitente. El césped presentó unas condiciones notables.

Solo vale el punto

El Zaragoza frena su mala racha de derrotas con un empate gris y sin apenas síntomas de mejora. Cristian salvó al equipo al principio y este subió el tono tras el descanso, pero sigue sin nada de gol

El Real Zaragoza frenó su sangría de derrotas con un empate (0-0) en el feudo de la Ponferradina que tiene más sabor depresivo que otra cosa. El punto no es malo ante un rival en ’playoff’, aunque tenga más objeciones en el cómo, en una primera media hora donde el enemigo pudo cerrar el pleito y con la nulidad ofensiva de un equipo que lleva 4 jornadas sin marcar y que es el menos goleador de la categoría, y en el cuándo, porque la reacción requería de una victoria y esta no se logró en El Toralín, donde al final el Zaragoza en los mensajes que su técnico le mandó con los cambios y por el cansancio dio por bueno el punto cuando más parecía que podía dañar a los leoneses.

La distancia con el pozo se mantiene en seis puntos en un Zaragoza decimosexto que ve cómo la promoción empieza a adquirir tintes quiméricos. Y no solo por los 10 puntos, que es una distancia considerable con 19 jornadas por delante, sino sobre todo por la incapacidad de un equipo al que le cuesta un mundo marcar goles, un hándicap que es tremendo y que amenaza con convertir la temporada en totalmente anodina. Al menos, el Zaragoza cerró su portería, aunque para eso contó con la mejor versión de Cristian, pero está claro que la mejoría fue insuficiente. Casi no la hubo.

Thank you for watching

Con un cambio de dibujo olvidando los tres centrales y dando un perfil más ofensivo al esquema clásico para que Narváez jugara junto Álvaro en un 4-4-2 con Bermejo y Borja Sainz en los costados y Francho y Petrovic como dúo en el eje. Así salió un Zaragoza que enseguida notó el vértigo y la intensidad de la Ponferradina, que pese a la baja de última hora de su goleador Yuri se sintió a gusto sobre el césped porque en la medular encontraba muchos espacios para el disfrute y la calidad de Saverio, Ojeda y Agus Medina, mientras que Sergi Enrich daba muchos problemas a Jair y a un Lluís lópez demasiado blando en la faceta defensiva.

Salvador Cristian

No tardó nada la ’Ponfe’ en avisar a los zaragocistas. Saverio, tras irse de un Fran Gámez muy exigido, se encontró con la respuesta de Cristian y Agus Medina, el más activo, rozó el gol en un disparo junto al palo. La Ponferradina recuperaba y tocaba a sus anchas a la espalda de Petrovic y a Francho no le daba para tapar huecos. Habría necesitado tres pulmones.

Con el Zaragoza ausente en ataque, deslavazado en la presión, donde algunos como Narváez ni se molestaban en ella, lento en sus transiciones y nulo en el juego estático, el partido era local y el gol bien pudo llegar en una jugada entre Pujol y Agus Medina que se encontró con un mal despeje de Lluís López para mandar un misil que rebotó en Sergi Enrich y se topó con la milagrosa respuesta de Cristian. Chavarría le quitó un balón a Agus Medina en un córner y Ojeda lo intentó dos veces desde lejos con una sensación de peligro permanente por parte de la Ponferradina mientras el Zaragoza ni sabía ni podía achicar el agua.

El chaparrón local bajó de intensidad en el último cuarto de hora, con una Ponferradina menos agresiva, pero ni así despertó el Zaragoza, que tuvo sin buscarlo la mejor ocasión, pero Álvaro controló mal un pase de Bermejo y propició el corte de Paris Adot cuando estaba solo ante Amir. JIM no tocó nada tras el descanso, pero el Zaragoza se sintió mejor sobre el césped, también porque el rival bajó varios puntos. Aun así, Lluís López estuvo a punto de liarla ante Sergi Enrich para propiciar un gol que salvó la buena salida de Cristian, pero Francho, tras un robo de Fran Gámez, puso por fin a prueba a Amir cuando el reloj ya llegaba casi a la última media hora.

Puche fue la apuesta de JIM para buscar más profundidad y el canterano mejoró la gris versión de Bermejo. Narváez, en un mal control, y Borja Sainz, en un remate peligroso que provocó la respuesta de Amir, tuvieron el gol y JIM, escudándose después en el cansancio, dibujó un perfil más defensivo a un Zaragoza que estaba haciendo daño a su rival y que dio un paso atrás con Zapater por Borja Sainz para volver al 4-1-4-1 en el que el bloque se blindó con Petrovic más asentado y con Francho ayudado en su despliegue.

Los últimos minutos trajeron otra parada de Cristian a remate de Ojeda, varios despejes de Jair ante una Ponferradina a la que la salida de Zalazar y Baena tampoco mejoró en la faceta ofensiva y con Sergi Enrich ya desaparecido de circulación para alegría de la zaga zaragocista. Pascanu tuvo la última en un córner y el Zaragoza acabó con Nieto y Puche en sus bandas en ataque y con Adrián como referencia. La apuesta ofensiva lo dice todo, pero Chavarría, el mejor argumento en ataque, pudo marcar en un buen remate que se encontró con Amir para dejar un empate que vale solo en eso, en el punto.

Ficha técnica

Ponferradina: Amir; Paris, Amo, Pascanu, Pujol (Ríos Reina, M. 59); Saverio (Baeza, M. 59), Paul Anton (Saúl, M. 83), Cristian Rodríguez (Zalazar, M. 68), Dani Ojeda; Agus Medina y Sergi Enrich.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Fran Gámez, Lluís López, Jair, Chavarría; Petrovic, Francho; Bermejo (Puche, M. 62), Borja Sainz (Zapater, M. 75); Juanjo Narváez (Nieto, M. 88) y Álvaro Giménez (Adrián González, M. 88).



Los orígenes del branding (Parte 2): el origen de los arquetipos

«Como decíamos ayer»… el hombre es un animal simbólico, y para comprenderlo, Platón tuvo que dividir el mito en una alegoría simbólica que se encontraba a caballo entre dos mundos: uno sensible y conocido a través de los sentidos, y otro inteligible solo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón. Ese ejercicio le llevó a ser el primero en coquetear con la idea del Arquetipo cuando se refirió a las «formas de intuición» que alimentan al símbolo como modelos de comprensión intuitiva. Aunque el término Arquetipo no se acuñaría como tal hasta principios del siglo XX gracias al psiquiatra, psicólogo y antropólogo suizo, Carl Gustav Jung.

Antes de continuar quiero hacer un inciso para avisarte que este no es el típico artículo que define escrupulosamente los 12 arquetipos de Jung. Tienes cientos de páginas que te los van a explicar uno a uno y de la misma manera. El motivo por el que escribo estas líneas es para ir un paso más atrás y conocer cuáles son sus orígenes.

Jung y los arquetipos de marca

Una de las teorizaciones más celebradas de Jung fue llevar sus investigaciones sobre el psicoanálisis a un terreno que trascendiera las funciones de lo físico, es decir, al inconsciente. Para Jung nuestra mente tiene un componente heredado culturalmente que da forma a nuestra manera de percibir e interpretar las experiencias que nos ocurren como individuos. Para comprenderlo mejor desarrolló el concepto del Arquetipo, que no es más que varios patrones emocionales y de conducta, que se cumplen en el ser humano de manera ancestral. Estos arquetipos se almacenan en el fondo de nuestro Inconsciente Colectivo creando una estructura que nos ayuda a interpretar y dar significado a lo que vivimos. Dicho de otra manera, son patrones de imágenes y símbolos universales que aparecen recurrentemente bajo diferentes formas en todas las culturas y se heredan generación tras generación. Por lo tanto, el arquetipo nos ayuda a fijar el símbolo. Esto ya te lo conté en la primera parte de este artículo.

Por eso Jung clasificó los arquetipos en Eventos Arquetípicos como El Nacimiento, La Muerte, La Creación o La Venganza… tal y como hizo Joseph Campbell en “El Camino del Héroe”. Pero también diferenció Figuras Arquetípicas como El Padre, El Héroe, El Sabio, La Virgen o El Embaucador, entre otros muchos. Precisamente la existencia del Inconsciente Colectivo en la estructura psíquica que argumentaba Jung, fue una de las grandes discrepancias que tuvo con su maestro, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis.

Jung demostró que todos los seres humanos tenemos deseos básicos, primitivos y, sobre todo, instintivos. Por ejemplo el vínculo entre el trébol y la buena suerte. Este símbolo de fortuna es inherente a todas las culturas y a todos los tiempos porque es concebido como una anomalía de la naturaleza entendida como un regalo. “Lo normal es tener tres hojas pero la naturaleza me ha regalado un trébol con cuatro.” Este tipo de asociaciones instintivas también suceden con colores, formas, olores…

De Jung a Bernays: Los arquetipos como persuasión

Pero quien puso esos deseos primitivos al servicio de las marcas fue otro pupilo de Freud, su sobrino Edward Bernays; un publicista que puso al servicio de las marcas el concepto del inconsciente para persuadir a las masas. Buena parte de sus estudios quedaron recogidos en “Propaganda” un libro que ha sido estudiado por infinidad de publicistas del siglo XX y XXI. Entre ellos se encuentra el Ministro de Propaganda Nazi, Joseph Goebbels, quien no dudó en aplicar las recetas persuasorias de un judío como Bernays.

Una de las acciones más relevantes que consiguió Bernays tocando los hilos del inconsciente fue duplicar el consumo de tabaco en EEUU y posteriormente del mundo entero. Verás… a finales de los años 20 del siglo XX (esto tenemos que ir especificándolo ya) el fumar un cigarrillo era un gesto exclusivo de hombres. Si lo hacía una mujer estaba mal visto, era indigno, de rameras, por eso las que fumaban lo hacían a escondidas. Pero, como reza la letrilla de Quevedo, “Poderoso caballero es Don Dinero”. Las tabaqueras norteamericanas querían aumentar su facturación, y para tal fin no podían permitirse que el 50% de la población no consumiera sus cigarrillos. Así que el presidente de American Tobacco Company se puso en manos de Edward Bernays.

Tras realizar decenas de estudios y consultar a varios psicoanalistas, concluyó que la forma alargada y cilíndrica de los cigarrillos podrían compensar el deseo ancestral que tenían las mujeres de tener pene. –Sí, has leído bien– Teoría que, por cierto, ya desarrolló su tío Sigmund Freud para defender que la mujer envidia al hombre.
 
Una vez trazada la teoría había que ejecutarla y qué mejor que una acción de street marketing bien viralizada. Así que en mitad del desfile multitudinario del Easter Parade de Nueva York, un grupo de mujeres se paró y encendió un pitillo delante de una muchedumbre ojiplática, entre la que había decenas de fotógrafos que inmortalizaron el momento. La acción pasó a conocerse como el desfile de Las antorchas de la libertad, en clara alusión a la estatua de la libertad, la ruptura con las prohibiciones, y el incipiente movimiento feminista. El resultado, creo que ya lo conoces.

El gran acierto de Bernays fue trasladar esas atribuciones personales del Inconsciente Colectivo al mundo de la empresa. En otras palabras… personificó a las marcas, las dotó de atributos, de vínculos emocionales que fueron más allá de lo meramente económico y les aportó un valor afectivo. Esto además se ve muy bien en los copys de la época: “Enciende un Lucky y jamás echarás de menos los dulces que te hacen engordar”. Este vínculo emocional permitió y permite a las marcas articular estrategias coherentes y notables, pero para construirlas es necesario tener antes una personalidad que facilite una relación de igual a igual, no de empresa a persona.

Los arquetipos de marca en la actualidad 

En la actualidad, el trabajo de Jung es utilizado para nutrir de contenido a las marcas y sobre todo para dividir los mercados en función de sus públicos objetivo. Para ello, los que nos dedicamos a construir o “reconstruir” marcas, nos apoyamos en 12 de esos instintos primitivos a los que Jung relacionó con un arquetipo: Poder – El Mago, Liberación – El Rebelde, Maestría – El Héroe, Intimidad – El Amante, Pertenencia – El Hombre Corriente, Servicio – El Cuidador, Control – El Gobernante, Innovación – El Creador, Seguridad – El Inocente, Conocimiento – El Sabio, Diversión – El Bufón, y Libertad – El Explorador.

No te voy a negar que alguna vez me he topado con algún responsable de marca o CEO que me ha dicho: “Vale, este juego de cartitas está muy bien, mi arquetipo dominante es El Cuidador… pero dónde está mi logo”. La personalización de los comportamientos que hacemos con los arquetipos nos permite ser meticulosamente precisos y necesarios para alinearnos con lo que nuestra audiencia espera de nosotros. Si no hacemos una lectura a este nivel, no habrá conexión con la audiencia y nos quedamos en algo tan superfluo como comunicar beneficios o precio… vamos que no seremos diferenciales. Por eso cuando me encuentro interlocutores así, les digo que aunque no lo entiendan, les parezca una chorrada, o no lo quieran entender, es algo que funciona como un reloj suizo. Y si sabemos “jugar” con el instinto y la programación de serie del cerebro, el posicionamiento de marca resonará en nuestro público objetivo de manera instintiva ¡¡así que no seas melón y confía!!.

El uso de los arquetipos de marca en Disney: más allá del branding

Seguro que has visto o sabes de qué van la mayoría de las películas de Disney. Cada una de ellas ensalza unos valores y transmite un mensaje muy concreto. Pues te diré un secreto… están construidas con arquetipos. Y el culpable tiene nombre y apellidos: Christopher Vogler. 
 
Tras su flamante época dorada, en el último cuarto del siglo XX, la compañía de Mickey Mouse necesitaba reconectar con su público y no sabía cómo hacerlo. Así que contrataron a Vogler como consultor de guiones. Lo primero que hizo fue enfrascarse en un estudio para establecer patrones entre las historias, cuentos, mitos, fábulas y leyendas de la historia. –Casi ná– Y estudió las obras del mencionado Joseph Campbell, los hermanos Grimm, Esopo, Jean de la Fontaine, Charles Perrault, Hans Christian Andersen, Homero… 
 
El resultado de este trabajo fueron las líneas maestras argumentales de Disney hasta la compra de Pixar, es decir, desde “El Rey León” hasta “Cars». Todas estas películas están basadas en arquetipos que entroncan con “El camino del héroe” de Campbell, quien sostiene que los héroes de numerosos mitos de tiempos y culturas diferentes comparten estructuras y desarrollos fundamentales que estructuró en diecisiete etapas. Por su parte Vogler compiló todos sus descubrimientos en un libro muy cotizado entre los amantes del storytelling titulado “El viaje del escritor”.

La dualidad del uso de arquetipos de marca

Pero el uso de los arquetipos en el branding puede ser una espada de doble filo. Sí, porque las grandes marcas están enfocadas, vaya, que se las clasifica rápidamente con un solo arquetipo. Y hay ocasiones en las que “queremos” tener lo mejor de varios arquetipos y terminamos haciendo un Mr. Potato arquetípico que solo genera confusión. Esto se ve muy bien en un estudio que hizo Margaret Mark en el que aseguraba que las marcas definidas con un arquetipo aumentaron su valor en un 97% en los 6 años posteriores a su reposicionamiento, frente a las marcas Mr. Potato.
 
Piensa que los arquetipos representan a todas las personalidades, por lo tanto representan tanto a tus clientes como a tu marca. Por eso es habitual usar dos arquetipos. Un Arquetipo Dominante que esté pegado a tu negocio, que según Stephen Houraghan debe representar como mínimo el 70% de la personalidad de tu marca (Si no serás un Mr. Potato y no empatizarás con la gente), y el 30% restante es para un Arquetipo Persuasivo y enfocado al público deseado. En este punto, la clave está en detectar la personalidad de tu cliente y luego alinear tu marca con el arquetipo que más le atraiga. Aunque también se puede usar un arquetipo dominante que vaya en contra de tu sector para forzar una oportunidad que te permita destacar respecto a la competencia. Es estrategia pura. 

Los arquetipos en «El héroe de las mil caras»

Si nos llevamos todo a términos narrativos, podemos decir que el arquetipo te ayuda a construir a tu “personaje», pero una vez que lo tienes definido tienes que desarrollar “su historia”. En este sentido, el antropólogo y mitólogo Joseph Campbell, en su conocida obra “El héroe de las mil caras”, dijo que la gran mayoría de los héroes (las marcas) no pasaban por todas las etapas, por lo que dividió éstas en tres grupos: La Salida, La Iniciación y El Retorno. De hecho llevo años estudiando la historia de marcas muy curiosas y te puedo garantizar que este patrón se cumple religiosamente.

En La Salida el héroe (la marca) parte de una situación mundana en la que de repente le llega una información que actúa en su mente como llamada hacia lo desconocido, y comienza una búsqueda. Por ejemplo: “Nos estamos cargando el planeta, no tengo pasta para cambiarlo pero tengo que hacer algo”. 
 
Durante La Iniciación se somete a pruebas o hazañas que van a iniciar su transformación. Ejemplo: “Tras crear y vender varias startups consigo el dinero para romper el mercado y lanzarle un órdago a la industria automovilística creando la primera fábrica de coches eléctricos”. 
 
Por último, en El Retorno, después de haber encontrado la felicidad y la iluminación en el otro mundo, el héroe (la marca) debe regresar con ese conocimiento para transmitírselo a sus semejantes. Ejemplo: “Ahora que he demostrado que se pueden construir coches eléctricos con las mismas prestaciones que los de gasolina voy a utilizar el know-how y los recursos obtenidos para buscar nuevos horizontes para la humanidad”.

Esta narrativa visionaria que acabo de aplicar a Tesla bajo el arquetipo de El Creador, es la misma que se aplica en la construcción del relato de las marcas que definió magistralmente Annette Simmons en su libro: “The Story Factor”, pero esto da para otro artículo mucho más extenso. Aunque sea someramente tenemos que tener encuesta todo esto cuando reposicionemos una marca porque si logramos una buena historia, tendremos muchas papeletas para que la marca tenga éxito. Está demostrado que la pregnancia de la mente fija más una historia que un simple hecho. Esto es así porque las historias activan el sistema límbico, una suerte de estructuras cerebrales que afectan principalmente al hipocampo y la amígdala. Mientras que un mero intercambio de datos no lo hace. Resumiendo mucho, las historias nos conectan con el narrador (la marca). 

El historiador José Luis Corral se apoya en la antropología para explicar cómo se contaban historias en la antigüedad. Originalmente las historias, el conocimiento, se transmitía de forma oral entorno al fuego. Este fuego se encontraba en el centro de todo, en el centro de las cuevas, en el centro de las estancias, en el centro de los salones de las primeras casas… según fueron apareciendo nuevas formas de transmisión del conocimiento, el fuego dejó de estar situado en el centro de las estancias para estar ubicado en las paredes. Pasó de ser fuente de conocimiento a ser un “simple” emisor de calor. En cualquier caso, quien encendía el fuego, quien contaba aquellas historias, era considerado portador o heredero de la experiencia que acababa de narrar. Druidas, magos, maestros… personalidades que sabían sintonizar como nadie las emociones de la gente para ganarse su crédito y confianza. 
 
Al margen de todo esto, con lo que quiero que te quedes es con que los arquetipos son una herramienta esencial para la construcción de marcas emocionales que tienen un origen ancestral y que no es una moda de hace un par de años. Son algo que siempre han estado ahí. ¡Ah! y ten en cuenta que lo que te he contado responde a una estrategia transversal que afecta a la personalidad y el discurso de las marcas. Por eso, además, tenemos que construir una identidad visual, un tono de comunicación, una actitud, unos verbatims, y unas acciones, coherentes y alineadas. De esta forma lograremos conectar con esos deseos instintivos que nos permitirán ser más memorables.

Fuente:

https://brandemia.org/los-origenes-del-branding-parte-2-el-origen-de-los-arquetipos

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COPA DEL REY 2021/22 3ª Ronda (6.1.2022)

PARTIDO OFICIAL Nº 3543

Real Zaragoza SADREAL ZARAGOZA 0-2 SEVILLA 

Ficha de PartidoTemporada 2021/2022 | Jornada 4 
Fecha:  06/01/2022      Hora:  18:00 h  
Real Zaragoza
13     Raton
3     JAIR JR
4     PETROVIC
5     Clemente
7     Juan Jose
8     Adrián
15     Chavarria
21     Zapater
24     Lluis Lopez
26     Sainz
34     Lopez
0 2

ÁRBITROS

Principal :     Pizarro Gómez, Valentín
Asistente :     Garrido Romero, Jose Antonio
Asistente :     Masso Granado, Ivan
4º Arbitro :     Collado López, Luis
Sevilla
 Dmitrovic
 G. MONTIEL
 AUGUSTINSSON
 REKIK
 Ocampos
 GUDELJ
10   I. RAKITIC
14   Rodriguez
23   KOUNDE
24   GOMEZ
36   Romero De Avila

ENTRENADOR

Martinez Jimenez, Juan Ignacio

SUSTITUCIONES

20   Gimenez       

JAIR JR (61’)
22   Bermejo       

Adrián (61’)
27   Serrano       

PETROVIC (76’)
33   Miguel       

Sainz (76’)
19   C.YANIS       

Juan Jose (80’)
GOLES
0-1     KOUNDE (31’)
0-2     Mir (69’)

TARJETAS
PETROVIC (72’)     
Diego Carlos (51’)     
GUDELJ (59’)     

ESTADIO: La Romareda



Ciudad: Zaragoza
Fecha: 06 de enero de 2022

ACTA DEL PARTIDO

ENTRENADOR

Lopetegui Agote, Julian

SUSTITUCIONES

12   Mir       

Romero De Avila (46’)
8   Jordán       

Rodriguez (60’)
21   Oliver Torres       

GUDELJ (65’)
19   ACUÑA       

AUGUSTINSSON (65’)
43   Quintana       

Ocampos (82’)


Real Zaragoza 0-2 Sevilla 

43 % Posesión  57 %
0 remates dentro 6
4 disparos bloqueados 1
5 remates fuera 4
11 disparos recibidos 9
2 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
14 faltas recibidas 11
11 faltas cometidas 17
146 perdidas de posesion 133
56 recuperaciones de posesion 61
5 fueras de juego 2

La hazaña imposible

El Sevilla tira de calidad y galones para eliminar a un equipo sin gol, pero que compitió bien en el comienzo de la segunda parte y que ahora ya se puede centrar en intentar elevar el vuelo en su crisis liguera

El Real Zaragoza ya puede centrarse en la recuperación en la Liga tras decir adiós a un torneo copero digno, con dos eliminatorias pasadas, y una despedida ante un Sevilla (0-2) de otro nivel, cómodo a ratos y al que exigió sacar mucha de la artillería que tenía y que sufrió en el comienzo de la segunda parte ante el empuje zaragocista. Ahí, cuando se acercó a Dmitrovic, quedó de nuevo de manifiesto la falta de pólvora de un equipo que volvió a quedarse sin marcar ante un enemigo que anda sobrado de gol y de todo. Marcaron Koundé en la primera parte y Rafa Mir a falta de 20 minutos para poner el punto final a un duelo en el que La Romareda, con algo menos de la entrada esperada, pudo hasta ilusionarse en algunas fases para darse de bruces con la realidad de una hazaña imposible.

Esa realidad que durante tantos años estuvo nivelada entre Sevilla y Zaragoza ahora tiene un abismo entre ambos. El equipo sevillista es un transatlántico, con jugadores enormes como Koundé, Ocampos o Papu, que dejaron su sello ante un Zaragoza donde la medular no funcionó y en defensa estuvo más ajustado en esa línea de tres centrales que tuvo mala pinta en Anduva. Con todo, el choque lo decidió la pegada y el Zaragoza tiene mucha menos. Los de JIM ya solo pueden mirar a la Liga, donde urge una reacción rápida en Ponferrada tras tres derrotas seguidas para que el abismo no abra más sus fauces.

Con un caso más de covid y bajas de última hora como la de Iván Azón, el Zaragoza repitió dibujo de Anduva con tres centrales, con la entrada de Jair, para plantar cara a un Sevilla en el que Rekik dejó sitio a Diego Carlos para que jugara con la pareja de centrales titular junto a Koundé y mostrara otras referencias de calado como Ocampos, Rakitic y Papu. El partido empezó frío y sin ritmo, sin que ninguno de los dos equipos tomara el mando.

Gol en la primera llegada

Ángel, de nuevo en el costado derecho para hacer más méritos en Copa, cumplía el guion y el balón era más del Sevilla, pero el Zaragoza apenas sufría, también porque su enemigo no veía necesario pisar el acelerador. Así, la primera ocasión fue para los zaragocistas en un saque de banda que rozó Zapater y Borja Sainz mandó al limbo. Sin embargo, el ánimo blanquillo fue cayendo, con Petrovic o Adrián muy apagados, y el Sevilla por la banda izquierda y en alguna acción aislada del Papu o de Ocampos empezaba a amenazar. Apenas lo tuvo que hacer para golpear. Un buen envío del argentino lo despejó demasiado centrado Chavarría y Koundé bajó el balón y embocó el balón desde el balcón del área como el que no quiere la cosa cuando el reloj se aproximaba a la media hora.

Al Sevilla, con la ventaja ya hecha, aún le interesaba menos que pasaran cosas y solo vivía pensando en aprovechar algún desajuste del Zaragoza sin pisar el acelerador. Estuvo a punto de hacerlo Rakitic en un fallo de Lluís López y los últimos minutos trajeron algo más de empuje zaragocista, con un centro de Chavarría que despejó con apuros Diego Carlos y un córner al que Adrián no llegó por poco para arribarse al descanso con ventaja sevillista.

Comenzó el Zaragoza con más bríos tras el descanso dando un paso competitivo mayor con Borja Sainz al mando de las operaciones y con buenos minutos de Zapater o Narváez. Petrovic tuvo de cabeza el empate y Diego Carlos tapó una buena jugada de Borja Sainz y Narváez que acabó en disparo del extremo.

La grada se empezaba a animar y con olés que aumentaron con algún conato de tangana y varias entradas duras del Sevilla. Jair tuvo otra y JIM cambió el esquema para volver a su 4-1-4-1 con la entrada de Álvaro y Bermejo para que el Zaragoza aumentara su espíritu ofensivo. Un gran pase de Bermejo se encontró con la buena intervención de Koundé para que Álvaro no pudiera encañonar y el posterior intento de Narváez dio en Papu. Aún tuvo otra Borja Sainz tras un córner antes de que el Sevilla, que había ido metiendo más titulares (Rafa Mir, Joan Jordán, Acuña y Óliver Torres) cerrara el pleito tras una jugada en una transición rápida del rival, otra más, donde Petrovic quedó retratado ante Ocampos, que asistió a Rafa Mir para marcar el segundo y acordarse de forma estúpida en su celebración de los pitos que había recibido en su salida tras el descanso.

El partido ya no existió entonces. Francho, Puche y el casi inédito Yanis tuvieron minutos, pero fue el Sevilla el que pudo marcar con ocasiones de Rafa Mir y Ocampos, salvo en una acción en la que Puche tiró de calidad para dejar casi un gol a Álvaro en su centro-chut en un Zaragoza con un 4-2-3-1 y con el partido ya escrito por completo para que el equipo blanquillo se pueda centrar en su gris pan de cada día toda vez que el espejismo copero ya se ha diluido como ha pasado en esta historia reciente en Segunda para una entidad que tanta gloria tuvo en este torneo y ahora solo lo mira desde la distancia en la prioridad por un ascenso del que sigue tan lejos.

Ficha técnica

R. Zaragoza: Ratón; Ángel López, Lluís López, Jair (Álvaro Giménez, m.62), Clemente, Chavarría; Petrovic (Francho, m.76), Zapater, Adrián (Bermejo, m.62); Borja Sainz (Puche, m.76) y Juanjo Narváez (Yanis, m.80).

Sevilla: Dmitrovic; Montiel, Koundé, Diego Carlos, Augustinsson (Acuña, m.66); Gudelj (Óliver Torres, m.66), Rakitic, Óscar Rodríguez (Jordán, m.60); Ocampos (Nacho Quintana, m.83), Papu Gómez e Iván Romero (Rafa Mir, m.46).

Goles: 0-1. M.31. Koundé; 0-2. M.70. Rafa Mir.

Árbitro: Pizarro Gómez (Comité Madrileño). Amonestó al zaragocista Petrovic y a Diego Carlos y Gudelj, del Sevilla.

Incidencias: Partido de dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio La Romareda ante 16.500 espectadores.

El Real Zaragoza repite errores en la Copa y cae ante el Sevilla de Primera por 0-2

El Real Zaragoza repite errores en la Copa y cae ante el Sevilla de Primera por 0-2

Se acabó la andadura copera por este año. El Real Zaragoza no estuvo a la altura de un Sevilla mermado pero que, aun así, fue superior en la mayor parte del partido de los dieciseisavos de final. Un gol en cada tiempo, para dar forma al 0-2 final, solo fue rebatido durante un rato por los de Juan Ignacio Martínez ‘Jim’, en el inicio del segundo tiempo. Un tramo que sacó a la luz un día más las carencias, miserias y problemas de hondo calado que están horadando día a día la leve carrocería del equipo blanquillo en la liga de Segunda, su verdadero reto.

Fue un duelo de Copa, con formato de ese torneo del KO, pero respecto del Real Zaragoza perfectamente asimilable a su costumbre última en el torneo liguero de plata. A saber: un inicio efervescente de los de Jim, con 20 minutos de iniciativa con el balón pero llena de insustancialidad en los terrenos de verdad; un bajonazo repentino al ver que no eran capaces de hacer cosquillas a un mega Sevilla que puso seis titulares de inicio (Koundé, Diego Carlos -este por lesión en el calentamiento de Rekik-, Augustinsson, Rakitic, Papu Gómez y Ocampos), un regalo defensivo grueso -grosero dicen algunos- de Chavarría y un gol del cotizadísimo central Koundé en el que fue único chut a puerta de los sevillistas antes del descanso. ¿Les suena el guion? Es clavado a los partidos contra cualquier rival de Segunda, Amorebieta, Mirandés, Fuenlabrada, Ponferradina, el filial de la Real o el sursum corda.

Todo esto bajo el manto táctico de cinco defensas, tres centarles, un 5-3-2 idéntico al que Jim propuso por primera vez, sin ningún éxito, el otro día en Miranda de Ebro. Insiste el alicantino por ver si sus muchachos se acostumbran a esta fórmula, tal vez la elegida para tratar de subir un escalón en el escaso nivel de prestaciones de un equipo plano y romo en las funciones básicas del fútbol: nula visión de gol, blandura en la retaguardia con severas penalizaciones y espesura constante en la elaboración de fútbol en la medular. O sea, tres pecados gravísimos en esta disciplina futbolística. Y no sirve de excusa que enfrente estuviera el Sevilla, segundo en la liga de Primera tras el líder Real Madrid. Los de Lopetegui vinieron a Zaragoza con la ley del mínimo esfuerzo. Sabiéndose ganadores a poco que tuvieran un día normal, por más que faltasen piezas sonoras como Navas, Fernando, Lamela, Suso, En Nesiry, Munir, Delaney o el exblanquillo Bono.

Una acción reseñable en ataque dejó el pobre Zaragoza en toda la primera parte, un remate de volea de Sainz en el área tras un saque de banda que peinó Zapater. El balón se le fue alto, en el minuto 7, cuando aún se soñaba con ver algo distinto. No hubo nada más que escarceos del apagado Narváez y algún balón colgado que nadie remató jamás ante el poderío sevillano. El equipo visitante tampoco dejó una imagen brillante, ni mucho menos. Fue un Sevilla comodón, de manejo de pelota sencillo, a la espera de que el higo se cayera de la higuera por sí solo. Y así sucedió. A la media hora de juego, en medio del aburrimiento, un centro al área aragonesa, lo despejó de cabeza Chavarría demostrando

una vez más que sus fundamentos defensivos dejan mucho que desear. Fue una asistencia perfecta a Koundé, un zaguero que se va al ataque permanentemente y que aprovechó el ‘pase’ del lateral blanquillo para fusilar desde la frontal a Ratón. Los de Primera, los buenos, no fallan eso.

Solo Rakitic, en una pifia garrafal de Lluís López en el 39, con caída cómica incluida, probó suerte por segunda vez en los sevillistas. El balcánico echó el balón muy alto y se esfumó la ocasión. El intermedio fue un alivio para los espectadores, pues la calidad del juego no levantó emociones jamás. En las filas zaragocistas, los centrales Lluís López, Jair y Clemente mostraron algún rozamiento en el mecanismo defensivo. Los laterales, el joven Ángel López -nervioso- y Chavarría, no dieron ninguna profundidad a lo que requiere el libreto del 5-3-2. En la media, Petrovic tan escaso como habitualmente. Zapater, con poca participación. Y Adrián González, con detalles de que puede ser más titular de lo que lo es de normal. Arriba, Sainz y Narváez, un dúo sin pólvora.

En el descanso, Lopetegui, muy gesticulante con los suyos, dejó fuera al filial Romero, una isla como delantero centro, y metió metralla con Mir. No le gustó al vasco lo que vio. Jim dejó todo tal cual. De entrada, el Zaragoza volvió a salir con gas nuevo, tras la charla crítica de la caseta. Zapater inició una sobresaliente jugada por la izquierda, regate incluido, y su centro en el minuto 49 lo erró de cabeza Petrovic en el área pequeña. Ahí pudo llegar el 1-1, pero siguió vigente la ceguera de este equipo ante los marcos contrarios. El público, con ganas de disfrutar, aunque sea con cuestiones menores, se vino arriba y el partido se calentó en un par de roces entre jugadores, con Narváez siempre en la salsa.

En el 56, una internada de Sainz aumentó la presión zaragocista jaleada desde las tribunas. Su disparo raso en el área dio en Diego Carlos y se fue al lateral de la red, córner a dos palmos del gol. Este tramo del choque era otra cosa. Más digerible que todo el primer periodo. Al menos había rasmia, algo de vida. Qué menos se puede pedir a un local. Lopetegui reaccionó insertando a otro titular, Jordán, en la línea media sevillista y Jim replicó cambiando el sistema al 4-4-2, introduciendo en el campo a Álvaro Giménez y Bermejo y retirando a Jair y Adrián, que se fue con gesto muy torcido.

A los pocos segundos de esos cambios de pizarra, en el 62, Giménez erró el posible empate delante del portero Dmitrovic. Le pasó el balón Bermejo -eran los dos nuevos- y en vez de disparar, trató de controlar y perdió la posesión de una pelota de gol. Eran ya tres oportunidades claras de marcar del Real Zaragoza que, como es hábito, se habían ido al limbo. Tremenda la incapacidad ofensiva final de los de Jim. Y para que nada cambie en las rutinas, el rival, en este caso un Sevilla de altos vuelos, en la primera vez en la que tuvo un balón franco en su delantera, logró el 0-2 y la puntilla para este Zaragoza etéreo.

Fue en el minuto 69, tras una salida desde atrás de Petrovic en la que el balón le sobrepasó por lentitud. Ocampos asistió al hueco a Mir, pitado desde su salida por su pasado oscense, que encaró solo a Ratón y lo supero por raso. El gesto hacia el público, que venía cantado, le sobró al ariete. Los males zaragocistas, los de cada día, seguían repitiéndose como las letanías y los rezos de un rosario. Infalibles. Siempre iguales. Inquebrantables. Solo que aquí, los misterios (no gozosos) no son misterios. Son certezas. Jim puso en danza al joven Puche, quizá pensando a futuro pues Azón no estuvo en la citación a la vez que se anunciaba por el club otro caso de covid, lo mismo que pasó hace 72 horas con Francés e Igbekeme. El fútbol de la pandemia. También a

Francho y al singular Yanis. Movimientos para dar forma al acta. Sin más. Como los últimos de Lopetegui, metiendo a un joven con el 43 a la espalda.

El partido feneció con una metáfora, quizá una moraleja. Puche lanzó un centro-chut que Álvaro Giménez remató alto, solo bajo los palos. Imposible fallar ese gol… menos para el actual Real Zaragoza. Así se dijo adiós a la Copa un año más, de este serial en Segunda donde esta competición es un estorbo, un imposible para el ramplón Zaragoza. El 0-2 quedó bien al final, pues Mir, por dos veces (una tras una pifia de órdago de Ratón), y Ocampos tuvieron más goles en su revólver en el último cuarto de hora, lo que hubiese dado forma a una goleada dolorosa. Ahora, los cinco sentidos a la liga, donde de no mediar una reacción inmediata en Ponferrada este domingo, vienen curvas.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Ratón; Ángel López, Lluís López, Jair (Álvaro Giménez, 61), Clemente, Chavarría; Petrovic (Francho, 75), Zapater, Adrián González (Bermejo, 61); Sainz (Puche, 75) y Narváez (Yanis, 79).

Sevilla FC: Dmitrovic; Montiel, Koundé, Diego Carlos, Augustinsson (Acuña, 65); Gudelj (Óliver Torres, 65), Rakitic; Papu Gómez, Óscar Rodríguez (Jordán, 60), Ocampos (Quintana, 82); e Iván Romero (Mir, 46).

Árbitro: Pizarro Gómez (Comité Madrileño). Amonestó a Diego Carlos (51), Narváez (51), Gudelj (59) y Petrovic (72).

Goles: 0-1, min. 30: Koundé. 0-2, min. 69: Mir.

Incidencias: Tarde muy fría en Zaragoza, con 6 grados pese al día soleado al inicio del choque (18.00), que fueron dos menos menos al anochecer. El césped de La Romareda presentó un buen estado. Asistieron a las gradas alrededor de 18.000 espectadores.