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SELEC.ESPAÑOLA 2010 - 18

PARTIDO Nº 640 ESPAÑA - MACEDONIA (9-9-2014)

PARTIDO Nº 640 ESPAÑA - MACEDONIA (9-9-2014)

 

ESPAÑA

Partido 640

  

MACEDONIA

5-1  

1-0. M. 15. Ramos (p).

2-0. M. 16. Alcácer.

3-1. M. 47. Busquets.

4-1. M. 49. Silva.

5-1. M. 91. Pedro

Clasificación Eurocopa 2016

8-Septiembre-2014

Valencia

Estadio: Ciudad de Valencia

2-1. M. 27. Ibraimi (p).

 

 

España

 

ARYM

 

1

Iker Casillas (PO) (C)

 

1

Tome Pacovski (PO) (C)

 

 

2

Raúl Albiol

 

4

Ardian Cuculi

 

 

5

Juanfran

 

5

Daniel Mojsov

 

 

8

Koke

36

77

6

Vance Sikov

 

 

9

Paco Alcácer

17

57

7

Aleksandar Trajkovski

 

 

10

Cesc Fàbregas

83

9

Adis Jahović

 

 

11

Pedro Rodríguez

90+1

10

Agim Ibraimi

’ alt=Goal v:shapes="_x0000_i1031"> 28

 

15

Sergio Ramos

’ alt=Goal v:shapes="_x0000_i1032"> 16

" alt="Substitution" v:shapes="_x0000_i1033"> 68

13

Stefan Ristovski

14

 

16

Sergio Busquets

alt=Goal v:shapes="_x0000_i1035">45+3

15

Egzijan Alilovski

46

 

18

Jordi Alba

 

19

Besart Abdurahimi

alt="Yellow Card" v:shapes="_x0000_i1037"> 26

74

 

21

David Silva

50

20

Stefan Spirovski

64

 

suplentes

 

23

Kiko Casilla (PO)

 

22

Martin Bogatinov (PO)

 

13

David de Gea (PO)

 

12

Kristijan Naumovski (PO)

 

3

César Azpilicueta

 

2

Aleksandar Todorovski

 

4

Marc Bartra

68

3

Aleksandar Damchevski

 

7

Raúl García

 

8

Muhamed Demiri

46

14

Ander Iturraspe

 

11

Feran Hasani

 

17

Mikel San José

 

14

Darko Velkoski

 

19

Munir El Haddadi

77

16

Krste Velkoski

74

20

Santi Cazorla

 

17

Marjan Radeski

64

22

Isco

57

18

Darko Glisic

 

 

 

 

21

Kirce Ristevski

 

 

 

 

23

Jovan Kostovski

 

Entrenador

 

 

Vicente del Bosque (ESP)

 

 

Bosko Gjurovski (MKD)

 

 


España gana tiempo

Con Silva al frente, la selección golea a Macedonia (5-1) y enfila la transición sin sobresaltos

La Roja precisa el paso adelante de los que ya estaban en la alta pasarela y de los que llegan

En esta etapa de escepticismo general, España resolvió el trámite con Macedonia en un placentero partido que no dejó mejor conclusión que la de ganar tiempo de cara al rearme del equipo. Partidos sin cuajo ante rivales sin hueso no permiten mucho más. Serán otras aventuras las que midan la transición de esta España en mudanza. Una selección que precisa examinar el paso adelante de los que ya estaban en la alta pasarela y los que ahora llegan, como Bartra, Isco, Alcácer o Munir. Para profundizar en la renovación, nada mejor que evitar sobresaltos y disponer de duelos tan terapéuticos como el disputado ante los macedonios. Un encuentro que subrayó a Silva, llamado a capitanear el futuro. Le costó despegar, pero terminó por dar expresividad al equipo. Ahora habrá que ver si el canario envida por igual en batallas de altos vuelos. Aunque fuera ante Macedonia, su productividad fue la mejor señal de España, un guiño optimista para el futuro.

Fue un partido sin trama, sin otro relato que el de esta España que ahora lucha consigo misma. Ante un adversario dócil, sin chicha, el equipo español no acabó por coger el hilo hasta el segundo acto, y durante muchos trechos del primero fue la nadería. En principio, en Valencia se desplegó una selección discontinua, productora de algún que otro chispazo fruto de la ingenuidad de los macedonios, un grupo amistoso de aire aficionado. A España le sirvió con un goteo individual para descorchar el partido sin ruido. Era una ocasión ideal para que algunos dieran un paso al frente y marcaran territorio en esta época de cambio, de puertas abiertas para gente que en los tiempos de bienaventuranzas no se sintió en primer plano, caso de Cesc y Silva, por ejemplo.

A la espera del rodaje de Koke en el doble papel de Xabi y Xavi, la tarea más ardua, el equipo español tardó en encontrar el faro en Cesc y Silva, cuya relevancia inmediata es primordial. Ambos deben interpretar que el presente es suyo, que ya no tienen coartadas. A Silva, jugador de gran talento, la selección le necesita con urgencia como líder futbolístico. Hoy no basta con el Silva intermitente, episódico. España requiere a un Silva protagonista, como lo fue en el segundo periodo, cuando se desquitó con un cuarto gol del error anterior ante el meta macedonio, un fallo que hizo inevitable rebobinar a su pifia ante Holanda antes del descalabro. Silva logró que el partido finalmente fuera un carrusel español. Al jugador del City habrá que medirle en faenas no de aliño. En Valencia, al menos, estuvo en las mejores escenas de España. Le hicieron un penalti, goleó y asistió. El Silva buscado tanto tiempo.

De entrada, a Koke le costó mover al grupo porque solo tuvo auxilios intermitentes. La noche pintaba un festín para jugadores de su corte, ante un contrario sin hueso y con 2-0 al cuarto de hora. Pero esta España no está para muchos confetis. Con adversarios como Macedonia no cabe medir al equipo por el resultado, sino por el fútbol. En partidos de este pelo los goles caen solos, no siempre son consecuencia del juego. De inicio, así ocurrió, con un penalti a Silva que ejecutó con torería Sergio Ramos y una estocada de ariete puro como es Paco Alcácer, que anidaba donde lo hacen los goleadores esenciales para cerrar una buena jugada colectiva.

Macedonia amagó con un penalti cometido por Juanfran que aprovechó Ibraimi. Un espejismo. No tiene para más y Busquets, con un tiro lejano, selló el 3-1 justo antes del descanso. Una España a medias ya tenía el partido en el guante. Asegurado el marcador, a la Roja solo le quedaba disfrutar. Y lo hizo al comienzo del segundo tiempo, con el Silva más animado, con Pedro como socio para todo, con Isco de ariete postizo, con pruebas de laboratorio del seleccionador, como la entrada de Bartra en sustitución de Ramos para alistarse como central junto a Albiol. Y la posterior irrupción de Munir, desde este fecha internacional español de por vida. Ya sin contienda, España jugaba con España, en busca de sus nuevas señas de identidad. Con Silva al frente, fue un equipo más recreativo y el canario cerró el repertorio con una estupenda asistencia a Pedro para el 5-1. Ese es el Silva que urge a la selección. Él, como Cesc, Busquets o Ramos deben pilotar el tránsito, ser el sostén. En Valencia, al menos Silva dejó rastro. Tan bueno como el resultado. España necesita las dos cosas.

ESPAÑA, 5-MACEDONIA, 1

España: Casillas; Juanfran, Albiol, Ramos (Bartra, m. 69), Alba; Koke (Munir, m. 79), Busquets, Cesc; Silva, Alcácer (Isco, m. 56), Pedro. No utilizados: Azpilicueta, R. García, San José, Casilla, De Gea, Cazorla, Iturraspe.

Macedonia: Pacovski; Ristovski, Mojsov, Sikov, Cuculi, Alioski (Demiri, m. 47); Ibrahimi, Spirovski (Radeski, m. 64), Trajkovski, Abdurahimi (Velkovski, m. 76); Jahovic. No utilizados: Ristevski, Glisic, Kostovski, Hasani, Naumovski, Bogatinov, Todorovski, Damchevski.

Goles: 1-0. M. 15. Ramos (p). 2-0. M. 16. Alcácer. 2-1. M. 27. Ibraimi (p). 3-1. M. 47. Busquets. 4-1. M. 49. Silva. 5-1. M. 91. Pedro.

Árbitro: A. Sidiropoulos (Grecia). Amonestó a Ristovski, Abdurahimi, Koke y Cesc.

Ciutat de Valéncia. 22.000 espectadores.

 

 

Datos y estadísticas

 

62%                                                   POSESIÓN                                      38%

REMATES

Al poste

1-0

A puerta

8-7

Paradas

6-3

Fuera

7-2

Otros

7-0

  • 2 TARJETAS AMARILLAS 2
  • 0 TARJETAS ROJAS 0
  • 10 FALTAS RECIBIDAS 8
  • 8 FALTAS COMETIDAS 10
  • 67 BALONES PERDIDOS 81
  • 56 BALONES RECUPERADOS 47
  • 2 FUERA DE JUEGO 1
  • 1 PENALTIES 1 
  • 13 INTERVENCIONES DEL PORTERO 7

PARTIDO Nº 639 FRANCIA - ESPAÑA (4-9-2014)

PARTIDO Nº 639 FRANCIA - ESPAÑA (4-9-2014)

 

 

FRANCIA

Partido 639

  

ESPAÑA

1-0  

(1-0) 73’m. Rémy

Amistoso

4-Septiembre-2014

Paris

Estadio: Saint-Denis

 

 

Ficha técnica

Francia: Lloris; Debuchy, Varane, Sakho, Evra (Digne, m. 68); Pogba, Sissoko (Schneiderlin, m. 79), Matuidi (Cabaye, m. 68); Valbuena (Cabella, m. 75), Benzema, Griezmann (Rémy, m. 58). No utilizados: Ruffier, Mandanda; Mangala, Sagna, Mathieu, Mavuba y Lacazette.

España: De Gea; Carvajal, San José, Ramos, Azpilicueta; Koke, Busquets (Iturraspe, m. 46), Cesc Fàbregas (Pedro, m. 67); Raúl García (Silva, m. 57), Diego Costa (Alcácer, m. 67), Cazorla (Isco, m. 78). No utilizados: Casillas, Casilla; Juanfran, Bartra, Albiol y Alba.

Gol. 1-0. M. 73. Rémy.

Árbitro. Alain Bieri (Suiza).

Estadio de Francia en Saint-Denís. Unos 80.000 espectadores.

 

Francia

 1-0

España

 47%

Posesión

53%

 5

Remates a puerta

0

 3

Remates  fuera

2

 0

Paradas

4

 0

al poste

 0

2

Otros

 5

 0

Tarjetas amarillas

 0

 0

Tarjetas rojas

 0

9

Faltas recibidas

9

92 

Balones perdidos

101

 80

Balones recuperados

66

 4

5

Fueras de juego

Intervenciones del portero

3

11

La nueva España sigue en Brasil

Un equipo sin pólvora y con seis jugadores ausentes en el Mundial sucumbe ante Francia

Una jugada de pardillos acabó con la nueva España en París. Con cuatro debutantes y, en total, seis ausentes de Brasil, la selección de Del Bosque resistió ante una Francia más fermentada que alistó al bloque del Mundial. El equipo de Deschamps no padeció en defensa, pero tuvo oposición hasta que su novato adversario creyó que el juego se detendría al estar Cazorla momentáneamente fuera del campo. No fue así y Remy condenó a La Roja en su primer paso del nuevo ciclo. Un partido sin muchas sacudidas, poco deslumbrante, que dejó algunos apuntes interesantes de los nuevos. Un encuentro para medir a los que llegan más que para examinar a un colectivo embrionario. Lo peor, un viejo problema: un ataque raquítico. Con Diego Costa a la cabeza, a España le faltó pólvora, le sobró cierta retórica, nunca se vertebró del todo y jamás llegó a ser concreta. Nada nuevo.

Las circunstancias obligan y España busca a otra España. El estropicio en Brasil y la retirada de futbolistas tan determinantes y con tanta huella comoXavi, Alonso y Villa no le dejan otro remedio. Es hora de resetearse y al equipo le llevará tiempo coger cuajo, dar con el formato que le permita conjugar sus principios básicos con el perfil de los que llegan de refresco.

En París, Vicente del Bosque envidó de entrada con tres debutantes, Carvajal, San José y Raúl García —luego lo haría Paco Alcácer—. Fue excelente el lateral madridista, picante en ataque y muy vivo en las basculaciones defensivas. El resto cumplió.

Tras probar con Nacho y Bartra, el seleccionador prueba ahora con otro suplente. España no tiene vivero defensivo y a la espera de ver si remonta Piqué, el vacío es considerable.

Las variantes en la retaguardia no alteraron el ecosistema de la selección, más mutante de medio campo hacia adelante. Xavi y Alonso eran más que dos clásicos, su peso era infinito, determinante. Ambos lograban que España se refugiara a partir de la pelota. A Koke, futbolista para todo, le correspondió el papel del guipuzcoano junto a Busquets, mientras que Cesc, aquel ariete postizo de tiempos cercanos se maquilló como su excompañero azulgrana, a la espalda de Diego Costa.

Lo peor, un viejo problema: un ataque raquítico. Con Diego Costa a la cabeza

El muestrario también cambió con Raúl García. Acostado en la banda derecha, el colchonero no es un extremo como Pedro o Navas; tampoco un interior que desborde y asista como Silva. Raúl se encumbra cuando rastrea por sorpresa las zonas calientes del gol. Como centrocampista juega con pértiga, más predispuesto a las batallas aéreas para dar carrete a las jugadas o descolgar la pelota hacia los volantes, que al juego de pies. Y en la terminal, Diego Costa, que no acaba de engancharse y al que, pese a su gran momento de forma en el Chelsea, esposó de maravilla Varane.

Con su nueva armadura, a España le costó definirse. Arrancó con muchas pérdidas, se consolidó antes del descanso y con la rueda de sustituciones se fue deshilachando. En ninguna de las tres fases amenazó a Lloris, el portero francés, capitán de una selección que alistó a once mundialistas de Brasil. Es la cepa con la que Deschamps aspirar a conquistar como local la Eurocopa de 2016. Es un equipo en proyección, macizo, con jugadores de chasis poderoso. Pogba, el más sutil, Matuidi y Sissoko, puro hormigón. Ellos sometieron a un tratamiento de choque primero a Busquets y Koke y, luego a Koke e Iturraspe, en su segundo partido internacional. Ninguna de las dos parejas se desvaneció y, a falta de que el equipo encuentre el nuevo equipaje, mantuvieron el tipo. Como el aprendiz San José ante los reputados Benzema y Griezmann.

La mejor señal fue la de Carvajal, con el mismo poso que en el Madrid

No hubo mejor señal para España que la de Carvajal, que en su estreno tuvo el mismo poso que en el Madrid. Se ha matriculado como lateral, no se alborota como atacante, porque elige con tino cuándo ejecutar el asalto y se ha fortalecido como cierre. En un partido sin mucho guión ofensivo, con pocas escenas de área, sobre todo en la francesa, Carvajal fue el español más pujante junto a Silva en el tramo final, en el que ya en desventaja también se dejó ver Isco, que reclamó un penalti en el último suspiro. De Diego Costa tampoco esta vez hubo noticias. Ni con las luces cortas para que haga de diana y dé salida al equipo ni con las largas para que estire al conjunto; la Roja no le encuentra por ahora.

Equilibrado el duelo fuera de las áreas, España pagó su bisoñez en el gol de Remy, ante el que nada pudo hacer De Gea, firme toda la noche. Su titularidad se supone que tuvo que ver con el carácter amistoso del choque y lo que el propio Del Bosque define como “ambigua” situación de Iker Casillas. El próximo lunes, en Valencia ante Macedonia, ya en partido oficial, se espera al capitán. Entonces, la España en transición tendrá que ganar o ganar. Sin excusas. La nueva España no puede seguir en Brasil. Es hora de despertar.

España aún no ha vuelto

Cayó con justicia ante Francia. Sólo apretó cuando se vio abajo en el marcador pero sigue sin gol. Decidió un tanto de Rèmy. Debutaron cuatro y Casillas fue suplente.

Costará volver al paraíso, incluso cuando regresen Iniesta y Piqué y sanen o maduren Javi Martínez, Thiago, Jesé o Deulofeu. Sin concluir que se pone el sol en el imperio, la Selección se vio por debajo de una Francia con energía y moral a la que había dominado en los últimos años. Ya no es el de Deschamps un equipo en vías de desarrollo y tuvo personalidad para sobreponerse a media hora de tiqui-taca sin provecho de España y mandar luego con autoridad. El choque, en cualquier caso, dejó la suplencia de Casillas, que apunta a relevo por tiempos, la grata imagen deCarvajal, algunos apuntes del mejor Cesc, el mal endémico de la falta de gol (ni un solo remate a puerta) y la necesidad de ofrecerle más rango a Silva y más minutos a Isco, a los que mejor les suena esta música.

Fue el primer día de otra vida y se notó. Tres debutantes, algunas bajas, las bazas que se guardó Del Bosque y un gallo agrandado enfrente ofrecieron una España cautelosa de salida. Durante un cuarto de hora, la Selección modelo de los últimos seis años pasó de dominante a resistente. También la alineación invitó a ello. Del Bosque le entregó la banda derecha a Raúl García, buen futbolista pero desambientado en este ballet. Le cuesta traducir el juego sofisticado y preciso de España, donde apenas aparece la segunda jugada, aunque le echó cemento a la primera línea de presión cuando el vigor de los centrocampistas apretó de firme. Koke, Busquets y Cesc no fueron río sino presa ante Sissoko, Pogba y Matuidi, los tres decatletas que aguantan el peso de Francia. Aquel cuarto de hora, en cualquier caso, tuvo más ruido que nueces, porque sólo derivó en un remate cruzado que De Gea le adivinó a Benzema, excepcional en casi todo lo que hizo pero con más fama de gato aún aquí que en el Madrid.

Estos amistosos entre gigantes no dan puntos pero sirven para marcar el territorio para el futuro. Una victoria amistosa hoy amedrenta mañana en una Eurocopa o un Mundial. Y eso pretendió Francia, que después de ocho años se siente de nuestro tamaño, durante los primeros combates. Después, brevemente, regresó la España premundial, que tomó la pelota y minimizó el músculo del adversario. La obra comenzó en Carvajal, debutante y tren bala, que en dos recuperaciones de manual levantó el ánimo del equipo. Después llegó Cesc y acabaron sumándose todos para agarrar la pelota y marear, sin remate, a la Selección francesa. Y es que una cosa es ocupar y otra preocupar. Bordamos lo primero y no nos dio para lo segundo. Sólo dejamos un disparo de Cesc, que a decir verdad tomó peligro en el rechace de un zaguero. Diego Costa buscó por dentro y fuera y se dejó el alma sin que le llegase un balón aprovechable. Koke amagó sin dar en la estrategia y Cazorla pesó poco en el juego. El mediocentro del Atlético irá a más porque no hay jerarquía sin partidos. Hasta Xavi fue novato.

Entre todos se sacudieron el pesimismo y domaron por momentos a la selección de Deschamps, que tampoco sacó provecho de la movilidad de Valbuena y Griezmann pero que del descanso volvió con un nuevo impulso. Y esta vez de mayor alcance. Varane avisó con un cabezazo y aBenzema le anularon un gol claramente legal. El madridista puso el remate perfecto a la jugada de encaje de Pogba y Sissoko. Sólo falló el línea.

Esta segunda tormenta ya no amainó, ni siquiera con la entrada de Silva por Raúl García, el regreso a la suerte natural, y el refresco del frente de ataque, con Pedro y Alcácer. Francia siguió apretando y encontró su gol en una magnífica secuencia Valbuena-Benzema-Sissoko-Valbuenaque acabó rematando inapelablemente Remy. A España le pilló el asunto quejándose porque Cazorla andaba en el suelo y nadie paró el partido.

Sólo entonces apretó desde su estilo, entregado a Silva e Isco, dos llamados a ser importantes en lo que venga. El canario tuvo el empate, pero cruzó en exceso su remate, y al malagueñopudieron hacerle un penalti sobre la bocina. Fue una reacción tardía de un equipo cuyo mañana está aún muy lejos del ayer.

PARTIDO Nº 638 ESPAÑA - AUSTRALIA (23-6-2013)

PARTIDO Nº 638 ESPAÑA - AUSTRALIA (23-6-2013)

  ESPAÑA 

Partido 638

AUSTRALIA

3-0

 

(1-0)  m36’ Villa

(2-0)  m68’ Torres

(3-0)  m81’ Mata

Copa del Mundo 2014

23-Junio-2014

Curitiba

Estadio: Arena da Baixada
 

Ficha técnica:


0 - Australia: Ryan; Davidson, Spiranovic, Wilkinson, Mcgowan; Jedinaki, Mckay; Leckie, Bozanic (Bresciano, m.72), Oar (Holland, m.61); y Taggart (Halloran, m.46).
Seleccionador: Ange Postecoglou.

3 - España: Reina; Juanfran, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xabi Alonso (Silva, m.83), Koke, Iniesta; Cazorla (Cesc, m.68), Villa (Mata, m.56) y Fernando Torres.
Seleccionador: Vicente del Bosque.

Goles: 0-1, m.36: Villa. 0-2, m.69: Fernando Torres. 0-3, m.82: Mata.
Árbitro: Nawaf Shukralla (BAH). Amonestó a Jedinak por Australia; y a Sergio Ramos por España.

Incidencias: tercer encuentro del Grupo B, disputado en el estadio Arena de Baixada de Curitiba, lleno, con 39.631 en las gradas. Césped en mal estado. 

 

Australia

 

España

0

Goles marcados

3

4

Disparos realizados

9

0

Disparos a puerta

5

4

fuera

1

0

Detenidos

1

0

al poste

0

2

Córners

6

0

Fueras de juego

5

2

Tarjetas amarillas

1

0

Tarjetas rojas

0

15

Faltas cometidas

9

9

Faltas recibidas

13

España vence de luto

Villa, Torres y Mata alivian ante Australia la triste despedida de la selección española

La Roja dejó Brasil de negro, el luto que merecía tras un torneo que le ha supuesto una tortura. Como no tiene consuelo posible, su victoria ante la entusiasta y ramplona Australia solo fue un leve analgésico, un paño para frenar su hemorragia en este Mundial para el olvido. Irrelevante en lo colectivo, el partido dejó algunas postales individuales, como la de Iker Casillas y Xavi a la sombra. El mayor desahogo fue para Villa, que cerró su carrera internacional como lo que siempre fue, un goleador de primera, el cuarto español que marca en tres Mundiales tras Julio Salinas, Raúl y Fernando Hierro. Tuvo que ser el Guaje el primer ariete de Del Bosque que rematara entre los palos en este campeonato. Ni Diego Costa ni Fernando Torres lo habían hecho. Elocuente para definir el papelón español en el torneo. Como paradigmático supone repasar las cuatro grandes asistencias que ha dado Iniesta: la falló Silva ante Holanda, la desperdició Diego Costa con Chile y… embocaron Villa y Torres en el partido de la nada. Con una secuencia en orden inverso, España aún tendría predicamento por Brasil, cuya gente coreó con insistencia “eliminados, eliminados, eliminados”, y a pleno pulmón el “canta y no llores”. Mofa y respeto a la vez. Cuando el fútbol hace bostezar, como el encuentro de sobremesa en la soleada Curitiba, la hinchada agudiza el ingenio.

 Para la última traca, Del Bosque solo alistó de inicio a cuatro de los titulares que despegaron ante Holanda, Ramos, Alba, Alonso e Iniesta, con lo que solo De Gea se ha quedado sin minutos en el calvario. En contra de lo habitual, el seleccionador envidó con dos delanteros, los dos clásicos de la etapa triunfal de los últimos tiempos, Torres y Villa, ambos anticipados por Diego Costa, una más entre las grandes decepciones españolas. Tras un inicio con la caraja, de mal trato a la pelota y con todos los españoles tiesos y con el gesto propio del convaleciente, poco a poco, sin tirar cohetes, el equipo se soltó, agitado por Villa en la izquierda y Juanfran en la derecha.

Frente a Australia, su posible apeadero antes de su aventura en Estados Unidos, al asturiano aún le alcanzó para descorchar el juego de ataque con sus peculiares amagos y recortes. Villa percutía, pero nadie remataba. Hasta que poco después de la media hora, Iniesta filtró un pase a Juanfran con precisión de cirujano.

 El lateral, muy enchufado en el partido, llegó a la línea de fondo y su pase al área menor lo dejó Villa en la red con el taco, con clase, como merecía sellar su jubilación. No ha sido un cualquiera y no podía irse con un tanto cualquiera. Resultó conmovedor ver el relevo de Villa antes del final, compungido antes de romper a llorar en el banquillo mientras conversaba con los doctores del equipo. En ese paseíllo hasta el banco quedó enmarcado el fin de una etapa. En la figura de Koke, el pase de página.

En ese paseíllo hasta el banco de Villa quedó enmarcado el fin de una etapa

Sin trama alguna, para los penitentes españoles la pejiguera cita supuso un incordio difícil de manejar. Con la vista en la vuelta a casa, la mente saturada y un torniquete en las piernas, que menguara el tiempo era la mejor noticia para La Roja. El partido era una faena de aliño. Ya sin Villa y con el encuentro muy sosaina, Iniesta hizo otro solo de violín para citar a Fernando Torres con Ryan, el meta australiano.

El Niño dejó la pelota en la red con la misma sutileza que luego haría Mata a servicio de Cesc. Para idea de lo que es Australia, los tres tantos españoles se produjeron en duelos personales con el guardameta y sin que mediara una contra de por medio. Balsámico para una España que no está para muchos asaltos. Para una selección que perdió su estrella en Brasil cuando el torneo no ha concluido ni la primera fase. Un escarmiento mayúsculo.

PARTIDO Nº 637 ESPAÑA - CHILE (18-6-2013)

PARTIDO Nº 637 ESPAÑA - CHILE (18-6-2013)

  ESPAÑA 

Partido 637

CHILE

0-2

 

Copa del Mundo 2014

18-Junio-2014

Rio Janero

Estadio: Maracana
 

Ficha técnica:
0 - España: Casillas; Azpilicueta, Javi Martínez, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xabi Alonso (Koke, m. 46), Busquets; Pedro (Cazorla, m. 76), Silva, Iniesta; y Diego Costa (Fernando Torres, m. 69).
Seleccionador: Vicente del Bosque.
2 - Chile: Claudio Bravo; Isla, Silva, Medel, Jara, Mena; Aranguiz (Felipe Gutiérrez, m. 69), Díaz; Alexis, Vidal (Carmona, m. 87) y Vargas (Valdivia, m. 86).
Seleccionador: Jorge Sampaoli.
Goles: 0-1, m. 20: Vargas. 0-2, m. 43: Charles Aranguiz.
Árbitro: Mark W. Geiger (Estados Unidos). Amonestó a los chilenos Vidal y Medel y al español Xabi Alonso.
Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo B del Mundial de Brasil 2014, disputado en el estadio Maracaná ante 74.374 espectadores, 30.000 de ellos chilenos. Lleno. 


España

 

Chile

0

Goles marcados

2

16

Disparos realizados

7

7

Disparos a puerta

4

7

fuera

3

7

Detenidos

2

0

al poste

0

7

Córners

1

1

Fueras de juego

1

1

Tarjetas amarillas

2

0

Tarjetas rojas

0

12

Faltas cometidas

14

13

Faltas recibidas

12

 

España fue el Titanic

La España que más ha merecido un hasta siempre con todos los honores cerró su relato de hadas de forma espantosa, con un chasco mundial. Una pesadilla de campeonato para el resto de los tiempos, como también prevalecerán sus éxitos. Ante Chile, el campeón siguió en la lona, sonado por completo tras el desplome monumental con Holanda. No hubo campana que le salvara y el borrón es de tal calibre que La Roja, sin tinte y rasgada, se convirtió en la primera selección eliminada en Brasil, el mismo trance que la irrelevante Australia. Desde Francia 1998, el equipo no dejaba un Mundial por la trasera, en la primera ronda. Entonces, España tenía metabolizado hasta el hueso el pesimismo crónico.

 Ahora resultaba impensable un petardazo semejante, pero el fútbol es amnésico y mañana es ayer. A los cuatro años de Johanesburgo y solo a dos de la Eurocopa de Kiev, Brasil supuso el Titanic español.

Como el fútbol no tiene alma, para desdicha española tuvo que ser en Maracaná donde le tocara pasar página sin consuelo alguno. Un desengaño absoluto para una generación que puso a España en la cima, de la que ha caído de forma sísmica. Una casta para el recuerdo infinito y un Mundial para el olvido. A ella le debe el fútbol español haber conquistado no solo sus mejores trofeos, sino dejar un legado único, el pensamiento propio en un país donde al fútbol solo lo definía la diversidad de los clubes. Gracias a estos bajitos aventureros que desde 2008 hasta hoy decidieron desafiar a la ortodoxia, España ha sido la última gran reserva del fútbol. Con su testamento, la renovación inevitable al menos ahora tiene un manual. Y pocos han inspirado más ese formato que Xavi, de alguna forma, el gran ideólogo con botas de la España más feliz. Tan triste fue el portazo en Brasil que el azulgrana pasó el que quizá sea su último partido a la sombra del banquillo. Comerse el marrón del engorro que resta con Australia sería peor aún. El destino fue especialmente cruel con Xavi y alguno más, como Iker y Alonso, otros dos de los iconos de la España con estrella.

Tan triste resultó el portazo en Brasil que Xavi vio el partido desde el banquillo de Maracaná

 Del Bosque dio carrete a Pedro y Javi Martínez en lugar de Xavi y Piqué. Como si el Barça, con sello de autor en esta selección, y la propia España llevaran caminos paralelos. De la mano llegaron a la cúspide y del mismo modo ambos tendrán que proceder a la cirugía inmediata. Frente al rocoso y bien enhebrado equipo chileno, la selección española subrayó punto por punto que la masacre con Holanda no fue casual. El ocaso estaba a la puerta, ya fuera porque el grupo llegara marchitado a estas tierras o porque no se pudiera recuperar tras profundas secuelas de la primera jornada. O ambas cosas a la vez, lo que requerirá un análisis fino y preciso cuando se despeje un poco la conmoción. Convendrá examinar con frialdad si la reforma podía haberse anticipado, si realmente de Brasil fue exiliado algún jugador de mayor vuelo actual que los presentes.

Lo cierto es que en Río, desde el mismo arranque del partido, España fue un equipo con tiritona, de aquellos que se sienten vulnerables y dan todas las pistas al adversario. Una España desconocida, capaz de provocar algún esguince a la pelota en pases parvularios, sin el tonelaje de Chile, que con su resistencia vietnamita se imponía en cada pulso. Si ante Holanda estuvo pintona en el primer acto, con Chile de por medio no tuvo de casi nada, falto de chispa y de chicha, sin toque, tiqui ni remate. Al grupo español le temblaban hasta los cordones y ya al minuto la defensa se hizo un nudo y Alba casi bate a Casillas. España no encontraba el ritmo, Chile le había decretado prisión en todas las zonas del campo. La Roja no encontraba la manera de subordinar pases, su especialidad, y al choque perdía cada asalto. Varios le correspondieron a Xabi Alonso, y en una pérdida se originó el primer gol sudamericano. El error de Alonso desencadenó una defensa caótica de la jugada, hasta que embocó Vargas. Fue el propio Alonso el que estuvo a punto de remediarlo, pero Bravo le bajó la persiana con su salida sin demora.

El equipo subrayó punto por punto que la masacre ante Holanda en el primer encuentro no fue casual

España no encontraba salvamento ni en los pretorianos ni en los recién llegados, con Azpilicueta superado de nuevo por el peso de la cita, y Diego Costa en la proa del naufragio, sin hilo con nadie. Aránguiz, al filo del descanso, puso la sentencia al estampar en la red el balón rechazado por Casillas tras una falta lanzada por Alexis. Entre el enjambre de jugadores en el perímetro del capitán español, la cazó un chileno. En ocasiones no todo sale mal, sino aún peor.

Con 2-0 ya no había rescate posible. A Chile le bastó con mantener el tipo y no descuidarse ni a tiros. La voluntad española no alivió su crepitar. Un acto con Holanda y un primer tiempo con Chile y al destierro inmediato. El segundo tramo con los de Sampaoli solo aceleró los obituarios de una selección para la memoria eterna que se precipitó de mala manera al vacío. El ayer no suaviza el hoy y se agitarán las críticas y los avisperos. Motivos ha dado el equipo, pero como sostenía el escritor brasileño Nelson Rodrigues: “Ay, de quien no cultiva sus santas nostalgias”.

PARTIDO Nº 636 ESPAÑA - HOLANDA (13-6-2013)

PARTIDO Nº 636 ESPAÑA - HOLANDA (13-6-2013)

  ESPAÑA 

Partido 636

HOLANDA

1-5

26’ Xabi Alonso

Copa del Mundo 2014

13-Junio-2014

Salvador de Bahia

Estadio: Arena Forte Nova
  • 43’ Van Persie
  • Gol 53’ Robben
  • Gol 64’ de Vrij
  • Gol 72’ Van Persie
  • Gol 80’ Robben
 

Ficha técnica:
1 - España: Casillas, Azpilicueta, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba, Busquets, Xabi Alonso (Pedro, m.62), Xavi, Iniesta, Silva (Cesc, m.78) y Diego Costa (Fernando Torres, m.62).

5 - Holanda: Cillessen; Janmaat, Vlaar, De Vrij (Leroy Fer, m.76), Martins Indi, Blind; De Guzmán (Wijnaldum, m.62), Nigel De Jong, Sneijder, Robben; y Van Persie (Lens, m.78).

Goles: 1-0, m.27: Xabi Alonso de penalti. 1-1, m.44: Van Persie. 1-2, m.54: Robben. 1-3, m. De Vrij. 1-4, m.72: Van Persie. 1-5, m. Robben.

Árbitro: Amonestó a Casillas por España; y a De Guzmán, De Vrij y Van Persie por Holanda.

Incidencias: primer partido del Grupo B del Mundial de Brasil, disputado en el Arena Fonte Nova de Salvador ante 48.173 espectadores

Estadísticas de los partidos

España
Holanda
1Goles marcados5
8Disparos realizados12
3Disparos a puerta11
3fuera1
2Detenidos6
0al poste1
4Córners1
5Fueras de juego5
1Tarjetas amarillas3
0Tarjetas rojas0
4Faltas cometidas16
12Faltas recibidas3

España sufre un descalabro mundial

España se hunde en la segunda parte ante Holanda porque todas las estrellas de Del Bosque estuvieron irreconocibles

Habrá que ver si La Roja está ante el ocaso de su mejor selección

n su regreso a la escena que le hizo legendario y se llevó una zurra monumental tras un partido de los que dejan boquiabierto al universo. Peor que la peor pesadilla imaginable para una España que jamás desde 2008 había recibido en Eurocopa o Mundial más de un gol. En Bahía, el colapso fue total, un infierno. Un cataclismo en toda regla. España recibió una descarga holandesa de las que hacen época y en un caótico segundo tiempo acabó en el lodo. Y pudo ser mucho peor. El castañazo, con esa diferencia de goles, deja a España con un camino con mucho más que espinas. Su pase al segundo tramo del campeonato peligra a la primera.

Al equipo de Del Bosque de nada le sirvió adelantarse en el marcador con un penalti que se sacó de la chistera Diego Costa. Holanda se vengó con saña de la derrota de hace cuatro años en Sudáfrica y con Robben al frente dejó a España en tanga, como un muñeco de trapo a merced de un adversario que en el segundo tiempo fue la marabunta. No hubo español reconocible. Ni una migaja de ese equipo que ha competido de forma sublime desde la Eurocopa de Viena. España fue una hemorragia, calamitosa en todas sus líneas y terminó por los suelos, como un guiñapo. Casillas no era ni la peor sombra de Casillas, Ramos no era Ramos, Iniesta no era Iniesta… Así, uno tras otro. Costa no fue una solución y en la costa de Casillas todo fue un esperpento. Fue algo más que una mala tarde; fue una sesión de terror.

El siniestro español puede ser de los que dejen huella. Habrá que ver si España está ante el ocaso de la mejor selección de su historia o el grupo aún es capaz de levantarse de la lona tras un castigo semejante. Ante la repentina avalancha holandesa del segundo acto, el equipo de Del Bosque no tuvo tiempo ni de refugiarse en las cuerdas. Los oranje llevaban cuatro años rumiando un segundo asalto, pero ni en sus mejores sueños pudieron imaginar lo de Bahía. Los chicos de Van Gaal terminaron con una vuelta al ruedo ante su parroquia, que se frotaba los ojos.

Resultaba increíble pensar que el gol del empate de Van Persie, al filo del descanso, pudiera tener un efecto tan devastador para un equipo como el español, curtido y que se les sabe casi todas. El tanto del capitán holandés fue el preludio de lo que iba a llegar. Ante un centro lateral de Blind, Piqué no se escalonó bien con Ramos, el andaluz despegó tarde y Casillas se quedó planchado ante la llegada del rival. La ejecución de Van Persie, con un cabezazo en vaselina sobre Iker, fue soberbia. Dos pasos atrás del portero español y Holanda no hubiera cantado bingo.

Antes del vuelo de Van Persie, a España le había costado dar con las primeras teclas del partido. Quizá porque no se esperara que Van Gaal subiera varios escalones su defensa de tres centrales y dos laterales y kilométricos. El seleccionador holandés, sabedor de que para su adversario el centro del campo no es un apeadero cualquiera, quiso convertir en un zulo esa zona vital para La Roja. Ahí cuece todo, pero el tapete del Arena Fonte Nova quedó reducido a un minifundio en el que no había forma de que corriera el aire. España no tenía metros para pensar y Holanda tenía a Diego Costa a varias cuadras de su portero. Al oriundo brasileño ya le conocen en su tierra, le han tomado la matrícula y en cada intervención es abucheado con estruendo.

Costa condicionó el juego español, que, en ocasiones, abusó de su referencia. Como le costaba la transición por falta de espacios, Piqué puso el borroso guion inicial: la pelota en vuelo hacia el delantero de Lagarto, al que intentaban arrestar tres centrales, Vlaar y dos jovenzuelos como Martins Indi y De Vrij. Con Costa como diana, España no encontraba soltura, se veía atrofiada, sin la chispa del toque que le distingue. Holanda, además, le puso en guardia con un mano a mano de Sneijder con Casillas, que el capitán español resolvió con un manotazo a la pelota, un guiño a Robben y sus tiempos en Johanesburgo. Otro espejismo de lo que estaba por llegar. Máxime cuando Xavi filtró un pase para Costa y este hizo lo imposible y mucho más para que De Vrij picara como un pardillo. Alonso, tan errático anoche en el pase, al menos acertó en el penalti. De inmediato, Silva se midió a solas con el meta holandés, pero se quedó corto al querer elevar la pelota sobre su flequillo. En un parpadeo, el gol de Van Persie.

Por lo visto, el intermedio no sirvió de sosiego. Holanda creyó en sí misma y a España, a esta España de cuajo, se le aflojaron las piernas de forma misteriosa. Se resquebrajó en todas las zonas del campo y a gente como Robben y Van Persie no conviene darle ánimos. El primero se la debía a sí mismo, víctima de Casillas como se fue de Johanesburgo. En Bahía le ganó el duelo más que con creces, hasta el punto de lograr que el capitán español se hiciera un nudo en el cuarto gol, el segundo de Van Persie, y le faltara contundencia en el tercero, el de De Vrij, por más que tuviera algo de razón en reclamar falta de Van Persie. Holanda sacudía por todos los lados, España estaba fundida, sin que la entrada de Torres y Pedro supusiera un alivio.

A punto para el desguace, el campeón solo confió en que el tiempo menguara y menguara. Ahora le tocará sentarse en el diván y mirarse al espejo. De él depende discernir si es un problema de arrugas competitivas o solo un día infernal. El tiempo dirá, pero en Bahía no pudo defender ni su estilo. No tuvo tablón al que agarrarse.

Holanda se toma la revancha y golea a España en su debut

Dos goles de Van Persie, dos de Robben y uno de De Vrij sentencian el choque, 5-1.

Holanda cumplió su esperada venganza mundialista cuatro años después de caer en la prórroga de la final de Johannesburgo, remontó a España en el estreno de Brasil 2014 y empujó al abismo con crueldad al vigente campeón, España, ridiculizado con una desconocida fragilidad defensiva (1-5).

La búsqueda del más difícil todavía, la defensa del título Mundial en el ciclo de oro del fútbol español, comenzó con la derrota más sonrojante que jamás recibió un campeón en el primer capítulo. Holanda asestó un baño de fútbol mayúsculo a una España que perdió su estilo en el camino, víctima de errores infantiles impropios en una gran cita y con una desconfianza en sí mismo que puede conducir a la debacle de la peor forma posible.

El destino deparó un duelo de altos vuelos en el primer paso del Mundial 2014, ese que marca el miedo a perder por las heridas que deja la derrota y el poco tiempo para curarlas. España y Holanda se reencontraban cuatro años después de la final de Johannesburgo, con un plan de continuidad en la Roja y una renovación acertada en la ’oranje’.

Andrés Iniesta cerraba los ojos, concentrado en el túnel de vestuarios. Con su gol para la eternidad en el minuto 116 en su memoria. Visualizando un nuevo reto y sin poder imaginar el repaso que les esperaba. España comenzó a pelear con ocho campeones del mundo en su once. Vicente del Bosque no dio paso a sus jóvenes talentos, fiel a los futbolistas con los que la Roja tocó el cielo futbolístico que tuvieron el día más negro de sus carreras como internacionales.

El duelo nacía con un ambiente en contra de Diego Costa, brasileño de nacimiento que renunció a su selección. Pero Costa no es futbolista de amilanarse. Con abucheos e insultos de la grada salió a su particular pelea, ante tres centrales porque Louis Van Gaal parapetó a Holanda en defensa, juntó líneas y renunció a la posesión. No quiso elaboración y sí juego directo. Buscó las cosquillas a la Roja atacando a sus laterales, con la velocidad de Sneijder y Robben que completaba Van Persie en un trío temible.

Comenzó España con demasiado balón en largo con imprecisiones. Y se agarró a la figura de Casillas antes del peor día del capitán. Apareció en un mano a mano a los siete minutos ante Sneijder. Robben le dejó solo aprovechando un error en la salida de balón de Jordi Alba, Iker aguantó en pie y sacó el puño derecho ante el disparo.

Holanda rozó el premio a su plan, aguantar en su terreno y dañar con velocidad, pero de inició lo frenó España. Iniesta chutó arriba cuando buscaba la escuadra y Silva generó dos ocasiones gracias a su entrega en la presión. Diego Costa no remató la primera, enredado en una bicicleta, y mandó al limbo la segunda. Al menos metió miedo unos minutos en el cuerpo del rival.

Fueron los únicos minutos que España se acercó a un resultado positivo. Xavi encontraba un nuevo socio a su visión, con un devorador de espacios como Costa. Silva perdonó la primera por generoso, antes de que Diego Costa, con poca confianza para chutar, optase por recortar y se encontró el regalo de De Vrij, que fue al suelo y el colegiado interpretó que le barrió. El penalti lo materializó Xabi Alonso, para disipar las dudas sembradas en las penas máximas.

España lograba el objetivo, adelantarse en el marcador, y la conexión Iniesta-Silva invitaba a soñar. Un pase mágico del manchego, mirando al tendido, dejó solo al isleño. Picó el balón a la salida de Cillessen, que despejó con sus dos puños. Nadie sabe lo que habría pasado en caso de marcar pero seguro que la caída de los campeones no habría sido tan cruel.

Pasó la Roja de tener dos tantos de ventaja y poder manejar el partido a su antojo a ser víctima de su primer grave error defensivo. Cada carrera de los holandeses dejaba síntoma de peligro pero el tanto clave en la remontada partió de la nada. Un pase medido en largo, desde el costado izquierdo de Blind que cabeceó Can Persie por encima de Casillas a media salida. Un exceso de confianza de Ramos. Una mala posición de Piqué que rompía el fuera de juego. Al borde del descanso el tanto marcó el duelo.

Porque en la reanudación cuando España quiso no pudo y acabó atropellada por un vendaval de fútbol eléctrico, con el agua al cuello superado físicamente y regalando un marcador histórico como venganza más dulce para Holanda. A los 54 minutos una pérdida de Xabi Alonso dio inicio a los peores minutos de la ’era Del Bosque’. Otro pase en largo de Blind a Robben, con metros cedidos por Piqué. Recorte y disparo que supera a Casillas por el centro. Era la venganza de un jugador marcado por la última final.

En un abrir y cerrar de ojos, España había encajado los mismos goles que todo el Mundial pasado. Su seguridad defensiva enterrada y desde las desconfianza perdió el control del partido para ser un muñeco en manos del rival.

Se divirtió Holanda sobre el césped, con su verdugo arrodillado y pidiendo un rápido final. Van Persie estrelló un latigazo en el travesaño y Casillas lamentó el tercer tanto, al ver como su mala salida a un balón desde el costado encontró una falta de Van Persie que el colegiado no apreció, para que De Vrij marcase a placer en el segundo palo. Los españoles pedían a Rizzoli que mirase la repetición en el vídeo marcador, pero de poco sirvió.

Fuera del partido, los cambios de Del Bosque no surgieron efecto. Sin Xabi Alonso perdió aún más el centro del campo y Pedro, el jugador en mejor forma de la Roja cuya suplencia sorprendió, no pudo levantar de la lona a su equipo. Su testarazo lo sacó Cillessen y Silva marcó en fuera de juego.

Con España superada Casillas sacó las que pudo y acabó cometiendo uno de los errores más graves de su carrera. Cuando la cabeza no está en el fútbol y se repite continuamente un error ocurren imágenes que marcan. Un pase atrás de Ramos lo controló mal. Van Persie, más listo que nadie, le robó la cartera y marcó a placer.

El broche lo puso Robben, con su partido soñado, deseando que nunca acabase para borrar tanto dolor por su mano a mano fallado en Johannesburgo. Hoy definió bien y hasta dejó en evidencia a todos sus rivales. A alta velocidad se fue de todos, tumbó a Iker y cerró una goleada histórica. España comienza de la misma forma que el último Mundial, con derrota. Tan abultada que le empuja a la depresión y le deja en el alambre para jugarse el todo o nada con Chile y Australia ya sin margen de error.

PARTIDO Nº 635 ESPAÑA - BOLIVIA (7-6-2013)

PARTIDO Nº 635 ESPAÑA - BOLIVIA (7-6-2013)

  ESPAÑA

 

Partido 635

EL SALVADOR

2-0

0-1, 59’: Villa,

0-2, 87’: Villa

Amistoso

7-Junio-2014

Washington

Estadio: FedEx

 

ESPAÑA, 2; EL SALVADOR, 0

España: Casillas (De Gea, m. 83); Juanfran, Javi Martínez, Sergio Ramos, Jordi Alba; Koke, Xabi Alonso (Busquets, m. 67), Fàbregas (Silva, m. 46); Pedro (Villa, m. 46), Diego Costa (Xavi, m. 73), Iniesta (Cazorla, m. 46).

El Salvador: Henry Hernández; Xavi García, Barrios (Blanco, m. 87), Mendoza, Larín; Arturo Álvarez (Jaime Alas, m. 66), Ceren, Menjivar; Santamaría (Senderos, m. 56), Burgos, Flores.

Goles: 1-0. M. 61. Villa, tras un pase atrás de Sergio Ramos de cabeza. 2-0. M. 87. Villa, a pase de Silva.

Árbitro: Baldomero Montero (EEUU). Sin amonestaciones.

Unos 50.000 espectadores en el estadio FedEx de Washington (EEUU).

ESPAÑA   EL SALVADOR
75,40% POSESION 24,60%
75% 1º TIEMPO 25%
75,70% 2º TIEMPO 24,30%
8 DISPAROS A PUERTA 1
11 JUGADAS EN EL AREA 1
24 CENTROS AL AREA 2
10 CORNER A FAVOR 0
4 FUERAS DE JUEGO 1
72 BALONES PERDIDOS 85
64 BALONES RECUPERADOS 49
86% PASES BUENOS 58%
14% PASES MALOS 42%

 

Villa hace buena la prueba a Diego Costa

Dos goles del Guaje derrotan a El Salvador en el último amistoso antes del Mundial, y el hispanobrasileño disputa 73 minutos

Juan cruzó hace 40 años la frontera de los Estados Unidos siendo un adolescente huyendo de la guerra en El Salvador. En Washington conoció a su esposa, que le dio tres hijos: los dos mayores son marines, con carrera universitaria; la tercera está a punto de terminar un máster en biología. Camarero en un hotel en el centro de la capital federal, ayer por la mañana solo pedía una cosa, camino del TedExField de Landover, donde acudió a animar a la selección de su país: que España no les humillara.

En el último amistoso de España antes del Mundial, La Roja fue muy superior, Fàbregas falló un penalti, Busquets estrelló un balón en el larguero, pero al final Juan se fue contento a casa. España sólo pudo ganar al Salvador por 2-0, goles de Villa, que lleva 58 en los 86 partidos con la selección. Juan puede estar contento, pero Del Bosque también: Costa está recuperado y pudo hacer debutar a De Gea.

El seleccionador pasó el algodón sobre media selección y la prueba no dejó engaños. Ya sabe que Diego Costa está para ser titular contra Holanda: aguantó 73 minutos; a Juanfran el tobillo le da para subir y bajar como un ascensor; Javi Martínez entiende los automatismos que se le exigen al central; Fàbregas le sirve para llevar el volante como le sirvió de falso nueve; y Koke mezcla bien con Alonso aunque Busquets sea mucho Busi. O sea, que por mucho que se trate siempre de ganar, porque el prestigio existe y exige si eres lo que eres, campeón del mundo, hay días, como el de Landover (Maryland), con el Mundial a la vuelta de la esquina, que al final de lo que se trata para no torcer el mostacho es que a ojos del salmantino se advierta actitud, y estilo, conceptos, voluntad y coherencia en las formas, eso que Del Bosque resume como la mirada, de Koke o de quien sea, más allá de que a España le costara 60 minutos batir al portero de los salvadoreños.

Al final tuvo que ser David Villa, un 7 con sabor a 9, el que le dio a La Roja lo que se había ganado. Remató El Guaje cuando Costa parecía dispuesto a marcar su primer gol con España, pura cuestión de instinto. Igual con otro resultado, el asturiano hubiera sido más generoso. Pero ayer, después de ganar la posesión, los duelos por el balón, la estadística de remates, faltaba ganar el partido. Y ahí apareció El Guaje.

Más allá de que faltaron goles en el primer tiempo, o sea, un poco de salsa al cocido, y nunca mejor dicho, dada la temperatura a la que se gestó el juego, La Roja tardó en dominar el partido lo que le costó recuperar la pelota tras el saque de centro: apenas unos segundos. A partir de ahí, el juego se desarrolló en 20 metros, volcado el partido sobre la portería de Hernández. Fue un esparring la selección del catalán Roca, que si no se venció antes en el marcador fue porque a los tres minutos Fàbregas desaprovechó el penalti que el portero cometió sobre Costa. Y porque uno tras otro, los 11 remates en el primer tiempo quedaron sin premio. No cambió la situación tras el descanso, cuando Silva, Villa y Cazorla le cambiaron la cara al equipo, pero no los gestos.

Con Costa, el equipo gana verticalidad más allá del toque

Lo de ayer en el estadio de los Redskins fue un entrenamiento con público, que sirvió básicamente para probar el muslo de Costa y dar minutos a siete de los ocho jugadores que se han incorporado esta semana procedentes de la final de Lisboa, de entrada a todos menos a Villa, que llegó a tiempo. El brasileño aporta el hecho diferencial al equipo de jugar mejor lejos del balón que al tenerlo, así que de sus desmarques a la espalda de la zaga azul dieron rédito el equipo, que gana verticalidad y sorpresa más allá del control y el toque. Puede que víctima de su ansiedad, perdiera el gol.

Cuando un equipo domina con tanta superioridad que la estadística advierte que da 400 pases en 45 minutos por menos de 90 del rival, el resumen es evidente: atacar a un muro no resulta fácil y menos si falta una marcha por activar, cosa lógica cuando se huele el Mundial y no se quiere arriesgar a que una desgracia te baje del avión, al que la selección se sube mañana en Baltimore camino de Curitiba. Pese a que el marcador pueda engañar, Del Bosque tenía motivos para irse contento del partido. Y Juan, el camarero salvadoreño, también.

ESPAÑA 2 - EL SALVADOR 0

Diego Costa juega; marca Villa

Dos goles del Guaje, que llega a 58, dan la victoria a la Selección antes del debut en el Mundial contra Holanda. Diego Costa y Juanfran pasaron la prueba. Cesc falló un penalti.

Diego Costa pasó la prueba y Villa marcó dos goles (jugaba en casa). El resumen es más lustroso que el desarrollo del partido, un amistoso sin mucha historia que, más que crédito, nos permite ganar amigos, en El Salvador, concretamente. Dicho de otro modo: victoria sin víctimas camino de Brasil.

El duelo terminó mejor de lo que había empezado. Mucho mejor. El hombre más incisivo de España en la primera parte fue el árbitro, el estadounidense Baldomero Toledo. A los dos minutos, el colegiado hizo un sentido homenaje a sus ancestros hispanos. Así hay que entender el penalti que nos empaquetó con lazo. El portero salvadoreño había arrebatado el balón a Diego Costa sin que la jugada generara la más mínima protesta, si acaso inquietud por el bíceps femoral del delantero.

Cesc, encargado del lanzamiento desde los once metros, disparó por encima del larguero. Si lo hizo intencionadamente, su actuación merece un Oscar: doble paradiña y lamento posterior. No marcó, pero tratándose del estadio de los Red Skins el pateo convalida como un ’field goal’ (tres puntos).

Con la mínima oposición de El Salvador, España se aplicó a un doble ejercicio: toque y juego largo. Se hartó de practicar. La defensa adelantada del adversario fue una tentación permanente, especialmente para los pases de Sergio Ramos o Xabi. Sin embargo, la Selección apenas sacó beneficio de esa invitación. Cuando no se anticipó el portero, falló el último control de los puntas.

Del toque, qué decir. Una vez más, el dominio absoluto no tuvo relación con el peligro generado. Tocamos tanto que le borramos el dibujo al balón, pero seguimos pensando que la sangre mancha, incluso la ajena. Cesc tuvo un par de ocasiones, pero cuando no tropezó con los defensas lo hizo contra su propia ansiedad.

Lo mejor fue comprobar que Diego Costa está recuperado, corrió mucho (participó algo menos), completó 73 minutos y no se protegió en ningún choque; los lagartos se regeneran rápido. Juanfran tampoco pareció arrastrar ningún problema y se animó no pocas veces a subir la banda. El pivote Alonso-Koke también dejó una buena impresión.

En la segunda mitad, Villa, Cazorla y Silva entraron por Cesc, Pedro e Iniesta. Se notó el refresco y se notó el cansancio de El Salvador, también su felicidad; después del empate en los primeros 45 minutos, los jugadores ya eran héroes en su país. Albert Roca va camino de ser el Azkargorta la Selecta.

El gol llegó tras un pase largo a Sergio Ramos, que buscó de cabeza el punto de penalti y encontró allí a Villa, más rápido que Diego Costa. No fue una hermosura de jugada, pero mostró un camino. España repitió esa acción varias veces y siempre con peligro.

El acoso se fue estrechando y Henry Hernández, portero salvadoreño, se ganó un contrato en Europa. Busquets hizo temblar el larguero y la Selección se inventó un juego nuevo: meter dentro de la portería el balón y a los once salvadoreños.

Villa, más práctico, marcó de nuevo. Quiso demostrar que no está de retirada, que quiere jugar, que los goles no empachan si se tiene buena digestión y que la sangre no mancha. Quien busque un nueve, aquí tiene uno.

PARTIDO Nº 634 ESPAÑA - BOLIVIA (30-5-2013)

PARTIDO Nº 634 ESPAÑA - BOLIVIA (30-5-2013)

  ESPAÑA

 

Partido 634

BOLIVIA

2-0

1-0. M. 51. Torres, penalti

2-0. M. 84. Iniesta.

Amistoso

30-Mayo-2014

Sevilla

Estadio: Sánchez Pizjuán

 

ESPAÑA, 2 – BOLIVIA, 0

España: Reina; Azpilicueta, Piqué (Albiol, m. 46), Javi Martínez, Alberto Moreno; Xavi (Cesc, m. 61), Iturraspe (Silva, m. 61), Cazorla (Busquets. m. 61); Mata (Iniesta, m. 46), Torres y Pedro (Deulofeu, m. 80). No utilizados: De Gea; y Jordi Alba.

Bolivia: Quiñónez; Diego Bejarano, Raldés (Zenteno, m. 90), Eguino, Gutiérrez, Marvin Bejarano; Chumacero (Danny Bejarano, m. 64), Melean (Miranda, m. 64), Mojica (Cardozo, m. 73), Juan Carlos Arce (Vicente, m. 73); y Martins (Peña, m. 82). No utilizados: Vaca; y Arrascaita.

Goles: 1-0. M. 51. Torres, de penalti. 2-0. M. 84. Iniesta.

Árbitro: Lorenc Jemini (Albania). Mostró la cartulina amarilla a Chumacero.

Sánchez Pizjuán. 37.000 espectadores.

Brotes verdes de Iniesta

El manchego, en conexión con Silva, diseñó la mejor versión de España, que se rodó ante una Bolivia digna, tocó el balón con soltura y volvió a mostrar que le cuesta marcar

Veinte años después, España se volvió a ver las caras con Bolivia. Xabier Azkargorta, técnico de los sudamericanos, tiene el bigote mucho más blanco; también Vicente del Bosque. No le falta vigor al seleccionador vasco, que protestó todas y cada una de las faltas que Bolivia le hizo a España al borde del área. La actitud beligerante de Azkargorta fue toda una señal de seriedad en un partido de escaso fuste competitivo. Bolivia fue digna ante una España plagada de suplentes, que se tomó su primer amistoso antes del Mundial con un poco más de intensidad que cualquier entrenamiento. Quizás porque los roles en esta selección están bien definidos. Los campeones son los campeones y muy pocos de los que jugaron ante Bolivia serán titulares ante Holanda en el estreno en la Copa del Mundo: Azpilicueta, Piqué, Xavi y quizá Pedro.

España se rodó en un ambiente festivo en Sevilla, como siempre entregada. Pero hasta que no entró Iniesta, el fútbol no estaba para algarabías. Mejoró España con el seis, pronto acompañado por el sutil pie de Silva. Sin desmerecer, en cualquier caso, las ganas de Xavi, que parece dispuesto a despedirse por la puerta grande del fútbol mundial. Del mismo modo, se expresaron Pedro, siempre veloz y con chispa con la selección, e Iturraspe, que manejó el balón y el ritmo desde el eje de la medular. Chirrió, sin embargo, ver a Mata de extremo. Torres, consciente de que no será titular, agradeció con entrega la confianza que le tiene Del Bosque. Pero todo se resumió en el segundo tiempo comandado por Iniesta, en conexión con Silva y Cesc, resguardados con un doble pivote. Reflejo realista del estilo innegociable que ha llevado a este grupo a la gloria.

Ante una Bolivia ordenada y de aceptable defensa, España no pasó por ningún apuro, pero tampoco llegó con fluidez a la meta defendida por Quiñones. Las mejores ocasiones llegaron a balón parado, como en un remate de Javi Martínez de cabeza que sacó el meta, o en disparos desde fuera del área, caso de Azpilicueta. España tocó bien, pero sin profundidad y escasa convicción.

La selección, que tiene un problema con el gol, pues hace los justos, marcó en un penalti más que discutible sobre Javi Martínez. Marcó Torres, que también falló una vaselina poco después tras un gran pase de Iniesta. El manchego ya estaba en el campo. Con él, apareció cierta magia en el equipo, también con la entrada, de una tacada, de Busquets, Silva y Cesc. Pocas selecciones disponen de tanta artillería. Mejor para Del Bosque, que pudo percibir, entonces, algo de la fragancia que ha acompañado a este equipo campeón. Se estrenó Deulofeu y el partido fue muriendo a medida que Azkargorta dejó de hacer aspavientos.

España mereció algún gol más, pero le cuesta mucho marcar. No lo hizo en jugada hasta que Iniesta volvió a elevar su fútbol con un ajustado disparo desde fuera del área. Iniesta, ya de capitán, fue lo mejor de esta España que se afina en busca del Mundial. Mientras llega el resto de la tropa, no está mal seguir sumando victorias y sentir buenas sensaciones, las que desprende Iniesta.

Faena de aliño

A la espera de que hoy Del Bosque haga pública esa lista de 23 que tanto morbo ha despertado a costa de Diego (ídem), España solventó con limpieza el bolo ante Bolivia. Buenas sensaciones a la espera de madridistas y atléticos.

 

Aprobado general. No era día de exámenes finales. El rival, cumplidor. Sin más. España, sin los finalistas de Lisboa (ni madridistas ni atléticos). El resultado, engañoso. Pese al corto 2-0, fue un monólogo de color rojo. Sin pasión, eso sí. Tampoco era necesario. Vimos debutar a Iturraspe y Deulofeu (20 añitos tiene el chaval). Asistimos al partido 131 de Xavi, que en Brasil volverá a liderar el juego del equipo en la sala de máquinas, a un Cazorla trepidante, un Pedro explosivo y fresco como una rosa (gracias, Tata), un lateral en plan Iron Man (Azpilicueta) y un Iniesta que llega a la cita con las ganas de empezarlo como lo acabó: siendo el ejecutor de Holanda. El gol del mago manchego a Quiñónez tuvo un punto grotesco por la dejación de funciones del boliviano. Pero la puso donde duele. No hubo lesionados y hoy tenemos lista de 23. Ya huele a Mundial...

Torres, alternativa. Mientras que Diego Costa sigue con su rutina de las últimas semanas, aparente recuperación que no aventura nada especialmente bueno (Barça y Madrid pueden dar fe de ello), Fernando Torres presentó su candidatura al 9 en su regreso a la Roja un año después. Se le vio muy activo, rápido y liberado mentalmente. Definió con maestría en el penalti que abrió la lata (el albanés Jemini fue generoso) y dejó un sms a Del Bosque: “Míster, si tiene dudas con la musculatura de Costa, aquí me tiene con la escopeta cargada...”.

Recuerdos de Chicago. El 27 de junio de 1994, un servidor estuvo presente en las repletas gradas del Soldier Field de Chicago viendo el España-Bolivia del Mundial de Estados Unidos. Único precedente en nuestros enfrentamientos con los andinos. Caminero hizo un doblete y recuerdo que Bolivia jugó correctamente, sin alardes pero sin complejos. El 3-1 final fue abultado y engañoso. En su banquillo estaba Azkargorta, con su mismo bigote selvático y la misma personalidad para leer el fútbol con dignidad estética. Veinte años después ahí sigue en la lucha, capaz de meter al Bolívar en las semifinales de la Libertadores (como la Champions pero en versión Sudamérica). España se deja ver en todos los rincones del planeta. Nuestro fútbol es la referencia.

Ramos, el Jefe. Sergio Ramos está en pleno estado de nirvana existencial. Se echó una novia de bandera (Pilar Rubio), ha sido padre por primera vez y ha firmado el gol de la Décima que le entronizará para los restos en el imaginario sagrado de los madridistas. Para completar ese derroche de felicidad, ayer la ciudad de Sevilla se congració con él y le concedió la Medalla de la Ciudad. Todo justo. Todo merecido. Sergio se integra al grupo este lunes. Será el martillo de Thor en Brasil. A este no le arrugará nadie. Me huelo que va a ser el Mundial de Ramos. Escrito queda...

Damián, in memoriam. Damián García fue utillero de la Selección durante 25 años y una leucemia inmisericorde se lo llevó para siempre. Al Tiriti, como le conocían los jugadores, le adoraban y por eso ayer le dedicaron una pancarta antes de empezar el partido. Damián era de Sorihuela de Béjar, pueblo de la misma tierra que Del Bosque (Salamanca). En las gradas del Pizjuán estaban sus hijas Noelia y Sandra, muy emocionadas con el recuerdo a su padre, como me comenta Matallanas.

Optimismo. Ya queda menos para el España-Holanda del 13 de junio. Yo creo mucho en esta Selección. ¡Vamos España!

PARTIDO Nº 633 ESPAÑA - ITALIA (5-3-2013)

PARTIDO Nº 633 ESPAÑA - ITALIA (5-3-2013)

  ESPAÑA

 

Partido 633

ITALIA 

1-0

 

Amistoso

5-Narzo-2014

Madrid

Estadio: Vicente Calderon

 

Ficha tecnica: ESPAÑA, 1 - ITALIA, 0

España: Casillas (Valdés, m. 46); Azpilicueta, Javi Martínez, Sergio Ramos (Albiol, m. 65), Jordi Alba; Thiago, Busquets (Xabi Alonso, m. 46), Cesc (Silva, m. 46); Pedro (Cazorla, m. 82), Diego Costa e Iniesta (Navas, m. 65). No utilizados: Reina; Juanfran, Xavi, Koke y Negredo.

Italia: Buffon; Maggio (Abate, m. 46), Barzagli, Paletta, Criscito; Motta (Giaccherini, m. 62), Montolivo, Marchisio; Candreva (Pirlo, m. 46), Cerci (Destro, m. 69) y Osvaldo (Inmobile, m. 69). No utilizados: Sirigu y Perin; Bonucci, Chiellini, Astori, De Sciglio, Parolo, Verratti, Gilardino e Insigne.

Gol: 1-0. M. 63. Pedro.

Árbitro: Levgenii Aranovskyi (Ucrania). Amonestó a Criscito y Destro.

Unos 30.000 espectadores en el Calderón.

 Pedro marca el camino a Costa

Un gol del canario acaba con la resistencia de Italia en el gris estreno del hispanobrasileño

Van y vienen los delanteros de España y ahí sigue Pedro, enganchado como ninguno en esta selección, donde es un modelo de eficacia y sacrificio. Como lo ha sido Diego Costa en el Atlético, que con parecidos atributos se ha ganado con creces el gancho de la Roja. Él era el principal atractivo en el enésimo clásico con Italia, un equipo de mayor o menor talento pero que siempre tiene cuajo. Y en el día de Costa, un estupendo futbolista anoche algo extraviado, Pedro tomó la delantera y fue cabeza de cartel, por su gol y fútbol chisposo de principio a fin. Un valor seguro para Del Bosque, como de nuevo quedó constatado en el Calderón. Si Pedro cayó con buen pie en el Barça, aún mejor en esta España que ya tiene a la vista la gran cita brasileña. El partido ante los transalpinos no será muy rebobinado, pero, al menos, sirvió para certificar que el campeón tiene materia prima. Más allá de lo que consiga en el Mundial, la veta no se ha secado. Con algunas limitaciones en la zaga, en el resto de las líneas la pujanza es extrema y muchos futbolistas de primerísima fila tendrán que pelear por un asiento hasta el último suspiro.

Sin contratiempos finales, no resultaría extraño que Del Bosque enfilara el estreno en Brasil ante Holanda con siete de los titulares que se alistaron ante Italia en el Manzanares. Tal es el vivero español que los cuatro en duda son indiscutibles en el Bayern Múnich (Javi Martínez y Thiago), el Chelsea (Azpilicueta) y el Atlético (Diego Costa), equipos de alcurnia donde el puesto no se discute con descamisados. Lo que ocurre con quienes se quedaron a la expectativa, ni más ni menos que ilustres como Xavi, Alonso, Silva o Negredo, por ejemplo. La competencia es máxima en una selección en la que cuesta encontrar plaza para gente como Torres, Villa, Mata y otros tantos. En la España de arietes postizos ha irrumpido Costa y en la España que no fecunda centrales y laterales piden paso Javi Martínez y Azpilicueta. Lo de Thiago es otra cosa: se trata de clonar a Xavi.

En un duelo distendido y de vuelo raso con los de Prandelli ninguno mereció el suspenso, tampoco la matrícula. Nadie tenía más focos encima que Diego Costa, que tiene el tiempo justo para dar con el formato de una selección de trazo corto, que detesta el pelotazo por más que ahora disponga de una diana en el horizonte. Al menos ante Italia fue evidente que será el hispano brasileño el que se tenga que amoldar al juego corto, asociativo y en espacios reducidos. En esta España no se busca el área rival a la carrera. Ese es el punto de partida, por más que con el delantero rojiblanco el equipo pueda improvisar otro repertorio si fuera preciso. Frente a Italia, que jamás se constipa delante de Buffon, el de Lagarto no estuvo cómodo, le faltó el paisaje al que acostumbra. Si España no ve el fútbol con las luces largas, los italianos, se llamen como se llamen, no aflojan los grilletes jamás. Bien que lo comprobó Diego Costa, cuyas muchas cualidades no son desdeñables para España.

Sin sobresaltos Azpilicueta —lateral sin ruido, pero con los tiempos ajustados para el ataque y la prudencia— y Javi Martínez —con cuerpo para el choque, buen cabeceador y pierna suelta para articular el fútbol desde la cueva—, Thiago se repartió en escena junto a Busquets y Xabi Alonso, la pareja bisagra de Del Bosque. Con el rodaje en la Bundesliga el hijo de Mazinho ha encontrado la pausa. Se siente relevante, que es lo que quería, y no precisa ser Maradona o Zidane en cada jugada, en cada pase, en cualquier situación intrascendente. En el Calderón se le vio suelto, pero con mayor rigor táctico. Más maduro, en definitiva. Como recursos nunca le faltaron, ahora apunta a jugadorazo, a ser el mejor alumno de la gran factoría española de mediocampistas de los últimos tiempos. Un semillero infinito del que también ha salido Silva, cuya aparición en el segundo acto resultó capital. El canario puso la gracia que le había faltado al campeón tras un inicio de partido muy académico.

Con Silva al frente, España fue más eléctrica en los últimos metros, lo que multiplicó su producción ofensiva, reducida a las aventuras de Pedro, futbolista tan solvente que en la Roja ve transitar a un pelotón de delanteros aspirantes que no acaban de asegurar el escaño. Por su alrededor han gravitado y gravitan Villa, Torres, Soldado, Negredo, Llorente, Navas… lo mismo da, Pedro siempre al frente. Del Bosque es un devoto del canario, que se lo ha ganado a pulso. Es uno de esos jugadores que nunca te deja tirado, que en sus jornadas menos brillantes garantiza como el que más el tajo. Frente a los italianos halló la recompensa tras una ingeniosa partitura entre Iniesta y Silva. Como Pedro barre todo el frente de ataque, porque no tiene freno, siguió la jugada hasta emerger a tiempo para superar a Buffon, que en el gol no fue el gran Buffon. En realidad, no hubo italiano por encima del resto. Por más que en estos tiempos se alinee con un central y un ariete argentinos (Paletta y Osvaldo) y pivote sobre un brasileño (Motta), Italia mantiene el cromosoma del calcio. Una selección con oficio, gremial, un hueso casi siempre, pero que juega en tinieblas cuando Pirlo está apagado.

Con Silva al frente, España fue más eléctrica en los últimos metros y multiplicó sus ataques

Resuelto el amistoso sin serpentinas, a menos de 100 días para el Mundial, a Del Bosque ya solo le queda seleccionar en la distancia, porque para los dos ensayos que restan antes de la apertura, con la temporada de clubes finalizada, se disputarán con la convocatoria final prácticamente decidida. El seleccionador tendrá que hilar fino por su bendito problema de la abundancia —salvo en defensa, donde hay poca lista de espera—, tanto en el medio como en ataque, donde deberá enhebrar a Costa o al que elija para remar con el irreductible Pedro.