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HISTORIA

CALÍGULA

CALÍGULA

 

Calígula

 
Calígula
Emperador del Imperio romano
Caligula bust.jpg
Busto de Cayo Calígula en el Museo del Louvre, París
Reinado16 de marzo de 37-24 de enero de 41
(Cónsul desde 39)
Nombre realCayo Julio César Augusto Germánico
Nacimiento31 de agosto de 12
Anzio
Fallecimiento24 de enero de 41 (28 años)
Roma
PredecesorTiberio
SucesorClaudio
Cónyuge/sJunia Claudilla
Livia Orestilla
Lolia Paulina
Milonia Cesonia
DescendenciaJulia Drusilla
Dinastíadinastía Julio-Claudia
PadreGermánico
MadreAgripina la mayor

Cayo Julio César Augusto Germánico, en latín Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus (31 de agosto de 12 - 24 de enero de 41), también conocido como Cayo César o Calígula, fue emperador romano desde el 16 de marzo de 37 hasta su asesinato, el 24 de enero de 41. Fue el tercer emperador del Imperio romano y miembro de la dinastía Julio-Claudia, instituida por Augusto.

Era hijo de Germánico, quien a su vez era hijo adoptivo del emperador Tiberio. Germánico es considerado como uno de los más grandes generales de la historia de Roma. La madre de Calígula era Agripina. De niño acompañó a su padre en sus expediciones militares por Germania (14 - 16), donde se calzaba con las caligas de los legionarios, quienes le dieron el sobrenombre afectuoso de «Calígula» («botitas»). Tras la celebración en Roma del triunfo de su padre, marchó con él a Oriente. Germánico murió durante su estancia en Antioquía, en el año 19. Después de enterrar a su padre, Calígula regresó con su madre y sus hermanos a Roma, donde la incomodidad que su presencia generaba en el emperador degeneró en una enemistad, causante probable de las extrañas muertes de una serie de parientes del futuro emperador entre los que se contaban dos de sus tíos. Sus relaciones con Tiberio parecieron mejorar cuando éste se trasladó a Capri y fue nombrado pontifex. A su muerte —el 16 de marzo de 37—, Tiberio ordenó que el Imperio debía ser gobernado de forma conjunta por Calígula y Tiberio Gemelo.

Tras deshacerse de Gemelo, el nuevo emperador tomó las riendas del Imperio. Su administración tuvo una época inicial marcada por una creciente prosperidad y una gestión impecable; no obstante, la grave enfermedad que atravesó el emperador marcó un punto de inflexión en su modo de reinar. A pesar de que una serie de errores en su administración derivaron en una crisis económica y en una hambruna, emprendió un conjunto de reformas públicas y urbanísticas que acabaron por vaciar el tesoro. Acuciado por las deudas, puso en marcha una serie de medidas desesperadas para restablecer las finanzas imperiales, entre las que destaca pedir dinero a la plebe.

Oficialmente, su reinado se caracterizó por la anexión de la provincia de Mauritania, a cuyo monarca asesinó en una de sus visitas a Roma, por el fracaso en la conquista de Britania y por las tensiones que azotaron las provincias orientales del Imperio. En Oriente, dio muestras del valor de su gracia mediante la concesión de los territorios de Batanea y Traconítide a su amigo Herodes Agripa, y de su megalomanía al ordenar que se erigiera una estatua en su honor en el Templo de Jerusalén; mientras que en Occidente las dio de su demencia al pedir a su ejército que en vez de atacar a las tribus britanas se pusiera a recoger conchas, el tributo que según él esas aguas le debían a la Colina Capitolina y al Monte Palatino.

Según determinados historiadores, en sus últimos años de vida estuvo envuelto en una serie de escándalos entre los que destacan mantener relaciones incestuosas con sus hermanas e incluso obligarlas a prostituirse. El 24 de enero de 41, fue asesinado por los ejecutores de una conspiración integrada por pretorianos y senadores, y liderados por su praefectus, Casio Querea. El deseo de algunos conspiradores de restaurar la República se vio frustrado cuando los pretorianos declararon emperador al tío de Calígula, Claudio, el mismo día del asesinato de Calígula. Una de las primeras acciones de Claudio como emperador fue ordenar la ejecución de los asesinos de su sobrino.

Existen pocas fuentes supervivientes que describan su reinado, ninguna de las cuales lo refiere de manera favorable; por el contrario, las fuentes se centran en su crueldad, extravagancia y perversidad sexual, presentándole como un tirano demente. Aunque la fiabilidad de estas fuentes es difícil de evaluar, de acuerdo con lo que se conoce a ciencia cierta acerca de su reinado, trabajó incansablemente a fin de aumentar la autoridad del princeps; teniendo que hacer frente a varias conspiraciones surgidas con el objeto de derrocarle y luchando a fin de reducir la influencia del Senado, aplastando la oposición que este órgano legislativo continuaba ejerciendo. Se convirtió en el primer emperador en presentarse ante el pueblo como un dios.

Predecesor:
Tiberio
Emperador romano
37 – 41
Sucesor:
Claudio
Predecesor:
Tiberio
Dinastía Julio-Claudia
37 – 41
Sucesor:
Claudio
Predecesor:
Marco Aquila Juliano y Cayo Nonio Asprenas
Cónsul del Imperio romano
39 – 41
Sucesor:
Claudio y Cayo Cecina Largo

TIBERIO

TIBERIO

 

Tiberio

Tiberio
Emperador del Imperio romano
Tiberius bust.jpg
Busto del Emperador Tiberio

Emperador de Roma
14 - 37
PredecesorCésar Augusto
SucesorCalígula

Nombre realTiberio Julio César
Nacimiento16 de noviembre de 42 a. C.
Roma
Fallecimiento16 de marzo de 37
Miseno
Cónyuge/sVipsania Agripina
Julia la Mayor
DescendenciaDruso el Joven
DinastíaDinastía Julio-Claudia
PadreTiberio Claudio Nerón
MadreLivia

Tiberio Julio César Augusto , nacido con el nombre de Tiberio Claudio Nerón(16 de noviembre de 42 a. C. – 16 de marzo del 37), fue un emperador del Imperio romano que gobernó desde el 18 de septiembre de 14 hasta su muerte, el 16 de marzo de 37. Se convirtió tras su muerte en el segundo emperador romano perteneciente a la Dinastía Julio-Claudia. Era hijo de Tiberio Claudio Nerón y Livia Drusilla, perteneciendo por tanto a la gens Claudia.

Su familia se emparentó con la familia imperial cuando su madre se divorció de su padre y contrajo matrimonio con Octavio Augusto (39 a. C.). Tras este matrimonio, Tiberio se casó con la hija de Augusto, Julia la Mayor. Fue adoptado formalmente por Augusto el 26 de junio del año 4, entrando a formar parte de la gens Iulia. Tras la adopción, se le concedieron poderes tribunicios por diez años.

A lo largo de su vida, Tiberio vio desaparecer progresivamente a todos sus posibles rivales en la sucesión gracias a una serie de oportunas muertes. Los descendientes de Augusto y Tiberio continuaron gobernando el Imperio durante los próximos cuarenta años hasta la muerte de Nerón.

Como tribuno, reorganizó de nuevo el ejército, reformando la ley militar y creando nuevas legiones. El tiempo en filas ascendió a veinte años (16 años para un pretoriano o guardia imperial). Tras cumplir el tiempo de servicio, los soldados recibían una paga cuyo importe provenía de un impuesto del 5% sobre las herencias.

No obstante, posteriormente se enemistó con el emperador Augusto, y se vio obligado a exiliarse en Rodas. Sin embargo, tras la muerte de los nietos mayores de Augusto y previsibles herederos del Imperio, Cayo César y Lucio Julio César, unidos al destierro por traición de su nieto menor, Póstumo César, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor.

En el año 13 los poderes de Augusto y de Tiberio fueron prorrogados por diez años. Sin embargo Augusto murió poco después (19 de agosto de 14), dejando a Tiberio como único heredero. Tiberio sucedió al emperador Augusto el 19 de agosto del año 767 desde la fundación de Roma, correspondiente al año 14 del calendario cristiano actual. Tras su entronización, todos los poderes fueron transferidos a Tiberio sin ningún plazo.

Tiberio se convirtió en uno de los más grandes generales de Roma. En sus campañas en Panonia, Ilírico, Recia y Germania, Tiberio sentó las bases de lo que posteriormente se convertiría en la frontera norte del Imperio. Sin embargo, a Tiberio se le llegó a recordar como un oscuro, recluido y sombrío gobernante, que realmente nunca quiso ser emperador; Plinio el Viejo lo llamó «tristissimus hominum» («el más triste de los hombres»).Tras la muerte en el año 23 del hijo de Tiberio, Julio César Druso, la calidad de su gobierno declinó y su reinado terminó en terror. En 26 Tiberio se autoexilió de Roma y dejó la administración en manos de sus dos prefectos pretorianos Lucio Elio Sejano y Quinto Nevio Cordo Sutorio Macro. Tiberio adoptó a su nieto Calígula para que le sucediera en el trono.

Precedido por:
Augusto
Emperador romano
14 – 37
Sucedido por:
Calígula
Precedido por:
Augusto
Dinastía Julio-Claudia
14 – 37
Sucedido por:
Calígula
Precedido por:
Marco Licinio Craso Dives y Cneo Cornelio Léntulo
Cónsul del Imperio romano junto con Publio Quintilio Varo
13 a. C.
Sucedido por:
Marco Valerio Mesala Barbado Apiano y Publio Sulpicio Quirino
Precedido por:
Cayo Marcio Censorino y Cayo Asinio Galo
Cónsul del Imperio romano junto con Cneo Calpurnio Pisón
7 a. C.
Sucedido por:
Décimo Lelio Balbo y Cayo Antistio Veto
Precedido por:
Lucio Pomponio Flaco y Cayo Celio Rufo
Cónsul del Imperio romano junto con Julio César Germánico
18
Sucedido por:
Marco Junio Silano Torcuato y Lucio Norbano Balbo
Precedido por:
Marco Valerio Mesala Barbado y Marco Aurelio Cotta Máximo Mesalino
Cónsul del Imperio romano junto con Druso Julio César
21
Sucedido por:
Décimo Haterio Agripa y Cayo Sulpicio Galba
Precedido por:
Marco Vinicio y Lucio Casio Longino
Cónsul del Imperio romano junto con Lucio Elio Sejano
31
Sucedido por:
Cneo Domicio Ahenobarbo y Lucio Arruntio Camilo Escriboniano

CESAR AUGUSTO

CESAR AUGUSTO

 

César Augusto

César Augusto
Emperador del Imperio Romano
Statue-Augustus.jpg
Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto en el Museo Chiaramonti, Ciudad del Vaticano, Roma.
Reinado16 de enero de 27 a. C.-19 de agosto de 14 d. C.
Nombre realCayo Octavio Turino (desde su nacimiento hasta su adopción por Julio César en 44 a. C.);
Cayo Julio César (desde 44 a 27 a. C.);
Cayo Julio César Augusto (desde 27 a. C. hasta su muerte)
Nacimiento23 de septiembre de 63 a. C.
Roma, República Romana
Fallecimiento19 de agosto de 14 d. C.
Nola, Imperio Romano
EntierroMausoleo de Augusto
PredecesorNueva creación (como Emperador romano)
SucesorTiberio
ConsorteClodia Pulcra (? – 40 a. C.)
Escribonia (40 a. C. 38 a. C.)
Livia Drusila (38 a. C. - 14 d. C.)
DescendenciaJulia la Mayor;
Cayo César (adoptivo);
Lucio Julio César (adoptivo);
Tiberio (adoptivo)
DinastíaJulio-Claudia
PadreCayo Octavio Turino; adoptado por Julio César
MadreAtia Balba Cesonia
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Los siguientes artículos cubren la historia de la Antigua Roma y la caída de la República:

República Romana, Marco Antonio, Cleopatra VII, Cneo Pompeyo Magno,

Teatro de Pompeyo, Marco Tulio Cicerón, Primer Triunvirato

Caius Iulius Caesar Augustus (Roma, 23 de septiembre de 63 a. C. – Nola, 19 de agosto de 14 d. C.), en español Cayo Julio César Augusto, conocido como César Augusto y más habitualmente como sólo Augusto, fue el primer emperador del Imperio Romano. Gobernó entre 27 a. C. y 14 d. C.,[Nota 1] año de su muerte, convirtiéndose así en el emperador romano con el reinado más prolongado de la Historia (en total, 44 años de mandato).[1] [2]

Nacido bajo el nombre de Cayo Octavio Turino, fue adoptado por su tío abuelo Julio César en su testamento, en el año 44 a. C. Desde ese instante hasta 27 a. C. pasó a llamarse Cayo Julio César Octaviano. En 27 a. C. el Senado le concedió usar el cognomen de «Augusto», y por consiguiente se convirtió en Cayo Julio César Augusto.[Nota 2] A causa de los varios nombres que ostentó, es común llamarlo «Octavio» al referirse a los sucesos acontecidos entre 63 y 44 a. C., «Octaviano» de 44 hasta 27 a. C. y «Augusto» después de 27 a. C. En las fuentes griegas, Augusto es conocido como Ὀκταβίος («Octavio»), Καῖσαρ («César») o Αὔγουστος («Augusto»), dependiendo del contexto.

El joven Octavio se convirtió en heredero de Julio César tras el asesinato de éste en 44 a. C. Un año después, en 43 a. C., conformó junto a Marco Antonio y Lépido una dictadura militar conocida como el Segundo Triunvirato. Como triunviro, Octaviano gobernó Roma y la mayor parte de sus provincias[Nota 3] como un autócrata, haciéndose con el poder consular tras las muertes de los cónsules Aulo Hircio y Pansa y haciéndose reelegir a sí mismo todos los años. Tiempo después, el triunvirato se iría rompiendo ante las ambiciones de sus creadores: Lépido fue obligado a exiliarse, mientras que Marco Antonio terminó suicidándose tras su derrota en la batalla naval de Accio frente a la flota de Octavio, dirigida por Agripa en 31 a. C.

Con la desaparición del Segundo Triunvirato, Octavio restauró los principios de la República Romana, con lo que el poder gubernamental pasó a establecerse en el Senado, aunque en la práctica él retendría su poder autocrático. Pasaron varios años para que se llegara a determinar la estructura exacta por la cual una entidad republicana podría ser dirigida por un único gobernante; el resultado pasó a conocerse como el Principado. El título imperial nunca llegó a considerarse como un cargo similar a lo que había significado la dictadura romana de la República, y que César y Sila habían ostentado con anterioridad; Augusto rechazó formalmente dicho cargo después de que la sociedad romana «le rogara que asumiera la dictadura».[3] Por ley, Augusto contaba con toda una colección de poderes perpetuos conferidos por el Senado, incluyendo aquellos relativos al tribuno de la plebe y el censor. Ocupó el consulado hasta 23 a. C.[4] Por otro lado, su poder real fue creciendo gracias a su poder económico y a los recursos obtenidos de sus conquistas, creando relaciones de clientela a lo largo del Imperio Romano,[Nota 4] y ganándose la lealtad de muchos soldados y veteranos militares, la autoridad implícita en los muchos honores y títulos que le eran concedidos por el Senado,[5] y el respeto de la gente. El control de Augusto sobre la mayoría de las legiones de Roma existentes supuso una amenaza armada que podía ser usada contra el Senado, permitiéndole de esta forma coaccionar las decisiones del mismo. Con este poder para eliminar la oposición senatorial mediante el uso de armas, el Senado pasó a adoptar un perfil dócil hacia su estatus soberano. Su reinado por medio del clientelismo, el poder militar y la acumulación de los cargos propios de la extinta República, se convirtió en el modelo a seguir para los posteriores gobernantes.

El mandato de Augusto inició una era de paz relativa conocida como la Paz romana o Pax Augusta (en su honor). Salvo por las constantes guerras fronterizas, y con la excepción de una guerra civil de sucesión imperial que duró un año, la sociedad del Mediterráneo gozó de un ambiente pacífico durante más de dos siglos. De igual forma, Augusto expandió el Imperio Romano, asegurando en el proceso sus fronteras mediante la subordinación a Roma de las regiones circundantes. Además, celebró un acuerdo de paz con el Imperio Parto —el más poderoso de sus vecinos— por la vía diplomática, reformó el sistema tributario romano, desarrolló redes de caminos que contaban con un sistema oficial de mensajería, estableció un ejército permanente (así como un pequeño cuerpo de marina), y creó la Guardia Pretoriana junto a fuerzas policiales de seguridad, tanto para mantener el orden como para combatir los incendios en Roma. Resulta destacable añadir que gran parte de la ciudad se reconstruyó bajo su reinado.

Tras su muerte en 14 d. C., el Senado lo divinizó, siendo posteriormente adorado por el pueblo romano.[6] A manera de legado, sus nombres «César» y «Augusto» serían adoptados por todos los emperadores posteriores, y el mes de Sextilis sería renombrado «Agosto» en su honor. Asimismo, sus logros son relatados en un documento conocido como «Los escritos de Divino Augusto» que, a petición del propio Augusto, fue grabado en un par de pilares de bronce y colocado enfrente de su mausoleo, llegando tiempo después a tallarse en gran cantidad de edificaciones, muchas de las cuales han sobrevivido. No obstante, este material es considerado poco objetivo históricamente, y más bien es tratado como un escrito publicitario cuyo objetivo es ofrecer una visión idílica del principado ejercido por Augusto. Tras un largo proceso para solventar los problemas en torno a su heredero, César Augusto fue sucedido por su hijastro Tiberio.

Predecesor:
Aulo Hircio y
Cayo Vibio Pansa Centroniano
Cónsul sufecto de la República Romana
junto con Quinto Pedio

43 a. C.
Sucesor:
Lépido y
Lucio Munacio Planco
Predecesor:
Marco Antonio, Lucio Escribonio Libón y Lucio Emilio Lépido Paulo
Cónsul de la República Romana
junto con Lucio Volcacio Tulo

33 a. C.
Sucesor:
Cneo Domicio Ahenobarbo y
Cayo Sosio
Predecesor:
Cneo Domicio Ahenobarbo y
Cayo Sosio
Cónsul del Imperio Romano
31 – 23 a. C.
Sucesor:
Marco Claudio Marcelo y
Lucio Arruntio
Predecesor:
Décimo Lelio Balbo y
Cneo Antistio Veto
Cónsul del Imperio Romano
5 a. C.
Sucesor:
Cayo Calvisio Sabino y
Lucio Pasieno Rufo
Predecesor:
Lucio Cornelio Léntulo y
Marco Valerio Mesala Mesalino
Cónsul del Imperio Romano
2 a. C.
Sucesor:
Coso Cornelio Léntulo y
Lucio Calpurnio Pisón
Predecesor:
Julio César
Dinastía Julio-Claudia
44 a. C. – 14 d. C.
Sucesor:
Tiberio
Predecesor:
Julio César como Imperator de la República Romana (45 a. C)
Emperador romano
27 a. C. – 14 d. C.
Sucesor:
Tiberio
Predecesor:
Lépido
Máximo Pontífice
12 a. C. – 14 d. C.
Sucesor:
Tiberio

Emperadores de Roma

 

Principado

  Dinastía Julio-Claudia

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
16 de enero de 27 a. C. al 19 de agosto de 14 d. C.AugustoGAIVS OCTAVIVS CAEPIAS
GAIVS IVLIVS CAESAR OCTAVIANVS
IMPERATOR CAESAR DIVI FILIVS
IMPERATOR CAESAR DIVI FILIVS AVGVSTVS12 a. C.: Pontifex Maximus
19 de agosto de 14 al 16 de marzo de 37TiberioTIBERIVS CLAVDIVS NERO
TIBERIVS IVLIVS CAESAR
TIBERIVS CAESAR AVGVSTVS15: Pontifex Maximus
18 de marzo de 37 al 24 de enero de 41CalígulaGAIVS IVLIVS CAESAR GERMANICVS
GAIVS CAESAR AVGVSTVS GERMANICVS CALIGVLA
GAIVS CAESAR AVGVSTVS GERMANICVSApodado Caligula, (botas pequeñas); 37: Pontifex Maximus, Pater Patriae;
Asesinado
24 de enero de 41 al 13 de octubre de 54ClaudioTIBERIVS CLAVDIVS DRVSVS
TIBERIVS CLAVDIVS DRVSVS NERO GERMANICVS
TIBERIVS CLAVDIVS CAESAR AVGVSTVS GERMANICVS PONTIFEX MAXIMVS42: Pater Patriae;
Posiblemente asesinado por envenenamiento
octubre de 54 al 11 de junio de 68NerónLVCIVS DOMITIVS AHENOBARBVS

NERO CLAVDIVS CAESAR DRVSVS GERMANICVS

NERO CLAVDIVS CAESAR AVGVSTVS GERMANICVS55: Pontifex Maximus; después Pater Patriae;
Suicidado

 Año de los cuatro emperadores

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
8 de junio de 68 al 15 de enero de 69GalbaSERVIVS SVLPICIVS GALBASERVIVS GALBA IMPERATOR CAESAR AVGVSTVSAsesinado por Otón;
ver: Año de los cuatro emperadores
15 de enero de 69 al 16 de abril de 69OtónMARCVS SALVIVS OTHOIMPERATOR MARCVS OTHO CAESAR AVGVSTVSSuicidado;
ver: Año de los cuatro emperadores
17 de abril de 69 al 20 de diciembre de 69VitelioAVLVS VITELLIVSAVLVS VITELLIVS GERMANICVS IMPERATOR AVGVSTVSCoemperador; asesinado en el foro;
ver: Año de los cuatro emperadores

 Dinastía Flavia

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
1 de julio de 69 al 24 de junio de 79VespasianoTITVS FLAVIVS VESPASIANVSIMPERATOR VESPASIANVS CAESAR AVGVSTVS70: Pontifex Maximus Pater Patriae
Coemperador;
ver: Año de los cuatro emperadores
24 de junio de 79 al 13 de septiembre de 81TitoTITVS FLAVIVS VESPASIANVS
TITVS CAESAR VESPASIANVS
IMPERATOR TITVS CAESAR VESPASIANVS AVGVSTVS70: Pontifex Maximus Pater Patriae
desde agosto de 69
IMPERATOR TITVS CAESAR VESPASIANVS AVGVSTVS
14 de septiembre de 81 al 18 de septiembre de 96DomicianoTITVS FLAVIVS DOMITIANVS
CAESAR DOMITIANVS
IMPERATOR CAESAR DOMITIANVS AVGVSTVS, PONTIFEX MAXIMVS PATER PATRIAEa finales de 83: Germanicus;
asesinado

 Antoninos

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
18 de septiembre de 96 al 27 de enero de 98NervaMARCVS COCCEIVS NERVAIMPERATOR NERVA CAESAR AVGVSTVS, PATER PATRIAE 
28 de enero de 98 al 7 de agosto de 117TrajanoMARCVS VLPIVS TRAIANVS
MARCVS VLPIVS NERVA TRAIANVS GERMANICVS
IMPERATOR CAESAR DIVI NERVAE FILIVS NERVA TRAIANVS GERMANICVS AVGVSTVS98: Pater Patriae; 102: Dacicus; 114: Parthicus; Ag./Sep. 114: Optimus
11 de agosto de 117 al 10 de julio de 138AdrianoPVBLIVS AELIVS HADRIANVS
PVBLIVS AELIVS TRAIANVS HADRIANVS
IMPERATOR CAESAR TRAIANVS HADRIANVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVS 
10 de julio de 138 al 7 de marzo de 161Antonino PíoTITVS AVRELIVS FVLVIVS BOIONIVS ARRIVS ANTONINVS
IMPERATOR TITVS AELIVS CAESAR ANTONINVS
IMPERATOR CAESAR TITVS AELIVS HADRIANVS ANTONINVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVSdespués del 7 de marzo de 161: Pius; 139: Pater Patriae
143Proclamado emperador por segunda vez
7 de marzo de 161 al 17 de marzo de 180Marco AurelioMARCVS ANNIVS VERVS
AVRELIVS CAESAR AVGVSTI PII FILIVS
IMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS ANTONINVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVScoemperador con Lucio Vero hasta marzo de 169; 164: Armeniacus Medicus Parthicus Maximus; 166: Pater Patriae; 172: Germanicus; 175: Sarmaticus
7 de marzo de 161 hasta marzo de 169Lucio VeroLVCIVS CEIONIVS COMMODVS
LVCIVS AELIVS AVRELIVS COMMODVS
IMPERATOR CAESAR LVCIVS AVRELIVS VERVS AVGVSTVSCoemperador con Marco Aurelio164: Armeniacus; 165: Parthicus Maximus; 166: Medicus, Pater Patriae
175Avidio CasioGAIVS AVIDIVS CASSIVS Usurpador; proclamado emperador: reinó en Egipto y Siria; asesinado por un centurión
177 hasta el 31 de diciembre de 192CómodoLVCIVS AVRELIVS COMMODVS ANTONINVS
LVCIVS AVRELIVS COMMODVS CAESAR ANTONINVS
IMPERATOR CAESAR LVCIVS AVRELIVS COMMODVS AVGVSTVS PATER PATRIAECoemperador con Marco Aurelio hasta el 17 de marzo de 180;
desde 180IMPERATOR CAESAR LVCIVS AVRELIVS COMMODVS ANTONINVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVS PATER PATRIAE(en solitario) desde 17 de marzo de 180 – hasta su asesinato el 31 de diciembre de 192

Dinastía Severa

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
1 de enero de 193 al 28 de marzo de 193PertinaxPVBLIVS HELVIVS PERTINAXIMPERATOR CAESAR PVBLIVS HELVIVS PERTINAX AVGVSTVSreconocido emperador por Septimio Severo; asesinado por soldados en el Palatino
28 de marzo de 193 al 1 de junio de 193Didio JulianoMARCVS DIDIVS SEVERVS IVLIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS DIDIVS SEVERVS IVLIANVS AVGVSTVSCondenado a muerte por el Senado; asesinado en el Palatino
9 de abril de 193 al 4 de febrero de 211Septimio SeveroLVCIVS SEPTIMIVS SEVERVSIMPERATOR CAESAR LVCIVS SEPTIMVS SEVERVS PERTINAX AVGVSTVS PROCONSVL9 de junio de 193: Pontifex Maximus; a finales de 193: Pater Patriae; 195: Divi Marci Pii filius Divi Commodi Frater; Pius; Arabicus, Adiabenicus; 198: Parthicus Maximus; 209/210: Britannicus Maximus
193 a 194/195Pescenio NígerGAIVS PESCENNIVS NIGER Pretendiente: emperador en Siria
193/195 a 197Clodio AlbinoDECIMVS CLODIVS SEPTIMIVS ALBINVS Pretendiente: emperador en Britania
198 al 4 de abril de 217CaracallaLVCIVS SEPTIMIVS BASSIANVS
CARACALLA
IMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS SEVERVS ANTONINVS PIVS AVGVSTVS199: Pater Patriae; 200: Pius Felix; 209/210: Britannicus Maximus
4 de febrero de 211 al 8 de febrero de 217IMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS ANTONINVS AVGVSTVS PATER PATRIAE BRITANNICVS MAXIMVS PROCONSVL213: Germanicus Maximus;
Asesinado por Macrino
209 al 4 de febrero de 211GetaPVBLIVS SEPTIMVS GETA Asesinado por Caracalla
4 de febrero de 211 a diciembre de 211IMPERATOR CAESAR PVBLIVS SEPTIMIVS GETA AVGVSTVS
11 de abril de 217 a junio de 218MacrinoMARCVS OPELLIVS MACRINVSIMPERATOR MARCVS OPELLIVS SEVERVS MACRINVS AVGVSTVS PIVS FELIX PROCONSVL?Junio de 217: Pater Patriae; Pontifex Maximus;
Ejecutado
Mayo de 217 a junio de 218DiadumenianoMARCVS OPELLIVS DIADVMENIANVSIMPERATOR MARCVS OPELLIVS ANTONINVS DIADVMENIANVS CAESAR SEVERVSEjecutado
Junio de 218 a 222HeliogábaloVARIVS AVITVS BASSIANVS
MARCVS AVRELIVS ANTONINVS
ELAGABALVS
IMPERATOR MARCVS AVRELIVS ANTONINVS PIVS FELIX AVGVSTVS PROCONSVLJulio de 218: Pater Patriae, Pontifex Maximus; 220: Sacerdos Amplissimus Dei Invicti Solis Elagabali
Asesinado
13 de marzo de 222 a ?marzo de 235Alejandro SeveroBASSIANVS ALEXIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS SEVERVS ALEXANDER PIVS FELIX AVGVSTVSPontifex Maximus
Asesinado

 Crisis del siglo III

 Gobernantes durante la cumbre de la crisis

ReinadoNombre ComúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
Febrero/marzo de 235 a marzo/abril de 238Maximino el TracioGAIVS IVLIVS VERVS MAXIMINVS THRAXIMPERATOR CAESAR GAIVS JVLIVS VERVS MAXIMINVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAsesinado por las tropas
principios de enero/marzo de 238 a finales de enero/abril de 238Gordiano IMARCVS ANTONIVS GORDIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS ANTONIVS GORDIANVS SEMPRONIANVS AFRICANVSSuicidado
principios de enero/marzo de 238 a finales de enero/abril de 238Gordiano IIMARCVS ANTONIVS GORDIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS ANTONIVS GORDIANVS SEMPRONIANVS AFRICANVSMuerto en batalla
principios de febrero de 238 a principios de mayo de 238Pupieno MáximoMARCVS CLODIVS PVPIENVS MAXIMVSIMPERATOR CAESAR MARCVS CLODIVS PVPIENVS MAXIMVS AVGVSTVSAsesinado por los pretorianos
principios de febrero de 238 a principios de mayo de 238BalbinoDECIMVS CAELIVS ANTONIVS BALBINVS
DECIMVS CAELIVS CALVINVS BALBINVS
 Asesinado por los pretorianos
Mayo de 238 a febrero de 244Gordiano IIIMARCVS ANTONIVS GORDIANVS
MARCVS ANTONIVS GORDIANVS PIVS
IMPERATOR CAESAR MARCVS ANTONIVS GORDIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSAsesinado
240Sabiniano  Autoproclamado emperador; muerto en batalla
Febrero de 244 a septiembre/octubre de 249Filipo el ÁrabeMARCVS IVLIVS PHILLIPVSIMPERATOR CAESAR MARCVS IVLIVS PHILLIPVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSMuerto en batalla por Decio
248PacatianoTIBERIVS CLAVDIVS MARINVS PACATIANVS Autoproclamado emperador; asesinado por sus propios soldados
248JotapianoMARCVS FVLVIVS RVFVS IOTAPIANVS Pretendiente
248Silbanaco  Usurpador
249 a junio de 251Decio o Trajano DecioGAIVS MESSIVS QVINTVS TRAIANVS DECIVSIMPERATOR CAESAR GAIVS MESSIVS QVINTVS TRAIANVS DECIVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSprimer emperador, con su hijo, que pereció en batalla contra un enemigo exterior
249 a 252PriscoGAIVS IVLIVS PRISCVS Autoproclamado emperador en las provincias orientales. Probablemente fue asesinado al comienzo del reinado de Galo
250LicinianoLiciniano|IVLIVS VALENS LICINIANVS Pretendiente
principios de 251 al 1 de julio de 251Herenio EtruscoQVINTVS HERENNIVS ETRVSCVS MESSIVS DECIVSIMPERATOR CAESAR QVINTVS HERENNIVS ETRVSCVS MESSIVS DECIVS AVGVSTVSCoemperador con su padre Decio. Muertos ambos en batalla.
251HostilianoCAIVS VALENS HOSTILIANVS MESSIVS QVINTVSIMPERATOR CAESAR CAIVS VALENS HOSTILIANVS MESSIVS QVINTVS AVGVSTVSCoemperador con Galo, muerto por la peste
Junio de 251 a agosto de 253Treboniano GaloGAIVS VIBIVS TREBONIANVS GALLVSIMPERATOR CAESAR GAIVS VIBIVS TREBONIANVS GALLVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAsesinado por sus propios soldados
Julio de 251 a agosto de 253VolusianoGAIVS VIBIVS VOLVSIANVSIMPERATOR CAESAR GAIVS VIBIVS AFINIVS GALLVS VELDVMNIANVS VOLVSIANVS AVGVSTVSHijo y coemperador con Treboniano Galo. Asesinado por sus propios soldados
Agosto de 253 a octubre de 253EmilianoMARCVS AEMILIVS AEMILIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AEMILIVS AEMILIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAsesinado por sus propios soldados
253 a junio de 260ValerianoPVBLIVS LICINIVS VALERIANVSIMPERATOR CAESAR PVBLIVS LICINIVS VALERIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Galieno; capturado por Sapor I, Emperador sasánida (persas), y muerto en cautiverio
253 a septiembre de 268GalienoPVBLIVS LICINIVS EGNATIVS GALLIENVSIMPERATOR CAESAR PVBLIVS LICINIVS EGNATIVS GALLIENVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Valeriano desde 253 hasta 260; asesinado
260SaloninoPVBLIVS LICINIVS CORNELIVS SALONINVSIMPERATOR CAESAR CORNELIVS LICINIVS SALONINVS VALERIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Galieno; asesinado
258 o junio de 260Ingenuo  Autoproclamado emperador. Murió en el combate, o se suicidó para evitar el cautiverio.
260Regaliano  Proclamado emperador
260 a 261Macriano el ViejoFVLVIVS MACRIANVS Proclamado emperador; vencido y muerto en batalla
260 a 261Macriano el JovenTITVS FVLVIVS IVNIVS MACRIANVS Proclamado emperador; vencido y muerto en batalla
260 a 261QuietoTITVS FVLVIVS IVNIVS QVIETVS Pretendiente
261 a 261 o 262Musio EmilianoLVCIVS MVSSIVS AEMILIANVS Proclamado emperador
268 a 268Aureolo  Autoproclamado emperador; sometido a Claudio II el Gótico

Imperio Galo (260-274)

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
260 a 269PóstumoMARCVS CASSIANIVS LATINIVS POSTVMVSIMPERATOR CAESAR MARCVS CASSIANVS LATINIVS POSTVMVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS
269LelianoVLPIVS CORNELIVS LAELIANVSIMPERATOR CAESAR GAIVS VLPIVS CORNELIVS LAELIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSAutoproclamado emperador de la Galia
269MarioMARCVS AVRELIVS MARIVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS MARIVS PIVS FELIX AVGVSTVS 
269 a 271VictorinoMARCVS PIAVONIVS VICTORINVSIMPERATOR CAESAR MARCVS PIAVONIVS VICTORINVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS 
270 a 271Domiciano  Proclamado emperador de la Galia
271 a 274Tétrico ICAIVS PIVS ESVVIVS TETRICVSIMPERATOR CAESAR GAIVS PIVS ESVVIVS TETRICVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS 

Emperadores ilirios

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
268 a agosto de 270Claudio II el GóticoMARCVS AVRELIVS VALERIVS CLAVDIVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS CLAVDIVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSMuerto por la peste
Agosto de 270 a septiembre de 270QuintiloMARCVS AVRELIVS QVINTILLVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS CLAVDIVS QVINTILLVS INVICTVS PIVS FELIX AVGVSTVSBrevemente coemperador con Aureliano; suicidado
Agosto de 270 a 275AurelianoLVCIVS DOMITIVS AVRELIANVSIMPERATOR CAESAR LVCIVS DOMITIVS AVRELIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAsesinado por la guardia pretoriana
271Septimio  Proclamado emperador en Dalmacia; asesinado por sus propios soldados
Noviembre/diciembre de 275 a julio de 276TácitoMARCVS CLAVDIVS TACITVSIMPERATOR CAESAR MARCVS CLAVDIVS TACITVS PIVS FELIX AVGVSTVSAsesinado
Julio de 276 a septiembre de 276FlorianoMARCVS ANNIVS FLORIANVS PIVSIMPERATOR CAESAR MARCVS ANNIVS FLORIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSAsesinado
Julio de 276 a finales de septiembre de 282ProboMARCVS AVRELIVS EQVITIVS PROBVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS PROBVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAsesinado por sus propios soldados
280SaturninoIVLIVS SATVRNINVS Pretendiente: impuesto por sus tropas, se autoproclamó emperador; fue muerto por sus soldados
280Próculo  Pretendiente: accedió a las peticiones de la población de Lugdunum; muerto por Probo
280BonosoGALLVS QVINTVS BONOSVS Autoproclamado emperador; vencido por Probo y suicidado
Septiembre de 282 a julio/agosto de 283CaroMARCVS AVRELIVS NVMERIVS CARVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS CARVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCausa de la muerte desconocida; enfermedad, un rayo, se cayó a un pozo, una herida recibida en batalla contra los Hunos y haber sido asesinado por la Guardia Pretoriana han sido las alternativas sugeridas
primavera de 283 a verano de 285CarinoMARCVS AVRELIVS CARINVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS CARINVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Numeriano; asesinado
Julio/agosto de 283 a noviembre de 284NumerianoMARCVS AVRELIVS NVMERIVS NVMERIANVSIMPERATOR CAESAR MARCVS AVRELIVS NVMERIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSCoemperador con Carino

 Dominado

Tetrarquía y Casa de Constantino

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
20 de noviembre de 284 al 1 de mayo de 305DioclecianoDIOCLES
(no se conoce el nombre completo)
GAIVS AVRELIVS VALERIVS DIOCLETIANVS IOVIVS
IMPERATOR CAESAR GAIVS AVRELIVS VALERIVS DIOCLETIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVS PATER PATRIAE PROCONSVLCoemperador con Maximiano; 285: Germanicus Maximus, Sarmaticus Maximus; 286: Iovius; 287: Germanicus Maximus; 295: Persicus Maximus; 297: Britannicus Maximus, Carpicus Maximus; 298: Armenicus Maximus, Medicus Maximus, Adiabenicus Maximus
Abdicó
1 de abril de 286 al 1 de mayo de 305MaximianoMAXIMIANVS
(no se conoce el nombre completo)
MARCVS AVRELIVS VALERIVS MAXIMIANVS HERCVLIVS
IMPERATOR CAESAR GAIVS AVRELIVS VALERIVS MAXIMIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Diocleciano; 286: Germanicus Maximus, Sarmaticus Maximus; 287: Iovius; 288: Germanicus Maximus; 294: Persicus Maximus; 298: Britannicus Maximus, Carpicus Maximus; 299: Armenicus Maximus, Medicus Maximus, Adiabenicus Maximus;
Forzado a abdicar
junio o julio a diciembre de 297Domicio DomicianoLUCIUS DOMITIUS DOMITIANUS Sublevado en Alejandría, muerto quizá por causas naturales
1 de mayo de 305 al 25 de julio de 306Constancio I CloroFLAVIVS VALERIVS CONSTANTIVS
CHLORVS
IMPERATOR CAESAR GAIVS FLAVIVS VALERIVS CONSTANTIVS AVGVSTVS 
1 de mayo de 305 a mayo de 311GalerioCAIVS GALERIVS VALERIVS MAXIMIANVSIMPERATOR CAESAR GALERIVS VALERIVS MAXIMIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Severo II
Agosto de 306 al 16 de septiembre de 307Severo IIFLAVIVS VALERIVS SEVERVSIMPERATOR SEVERVS PIVS FELIX AVGVSTVSCoemperador con Galerio
28 de octubre de 306 al 28 de octubre de 312MajencioMARCVS AVRELIVS VALERIVS MAXENTIVSMARCVS AVRELIVS VALERIVS MAXENTIVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSAhogado por orden de Constantino I
307 a 308MaximianoMAXIMIANVS
(no se conoce el nombre completo)

MARCVS AVRELIVS VALERIVS MAXIMIANVS HERCVLIVS
IMPERATOR CAESAR GAIVS AVRELIVS VALERIVS MAXIMIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVS HERCVLIVS GERMANICVS MAXIMVS SARMATICVS MAXIMVS IOVIVS GERMANICVS MAXIMVS PERSICVS MAXIMVS BRITANNICVS MAXIMVS CARPICVS MAXIMVS ARMENICVS MAXIMVS MEDICVS MAXIMVS ADIABENICVS MAXIMVSAbdicó
307 al 22 de mayo de 337Constantino I el GrandeGAIVS FLAVIVS VALERIVS CONSTANTINVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS CONSTANTINVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVS PONTIFEX MAXIMVS PATER PATRIAE PROCONSVL307: Germanicus Maximus; 312: Maximus; 323: Sarmaticus Maximus; 324: Victor substituting Invictus; 328: Gothicus Maximus; 336:Dacicus Maximus
308Domicio AlejandroLVCIVS DOMITIVS ALEXANDER Autoproclamado emperador
11 de noviembre de 308 al 18 de septiembre de 324LicinioVALERIVS LICINIANVS LICINIVSIMPERATOR CAESAR GAIVS VALERIVS LICINIVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador; abdicó; (ejecutado a comienzos de 325)
1 de mayo de 310 a julio/agosto de 313Maximino DayaDAIA
MAXIMINVS GAIVS GALERIVS VALERIVS
IMPERATOR CAESAR GALERIVS VALERIVS MAXIMINVS PIVS FELIX AVGVSTVSCoemperador; suicidado
Diciembre de 316 al 1 de marzo de 317Valerio ValenteAVRELIVS VALERIVS VALENSIMPERATOR CAESAR AVRELIVS VALERIVS VALENS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Licinio; ejecutado por Constantino I
Julio al 18 de septiembre de 324MartinianoSEXTVS MARCIVS MARTINIANVSIMPERATOR CAESAR SEXTVS MARCIVS MARTINIANVS PIVS FELIX INVICTVS AVGVSTVSCoemperador con Licinio; ejecutado a comienzos de 325
337 a 340Constantino IIFLAVIVS CLAVDIVS CONSTANTINVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS VALERIVS CONSTANTINVS AVGVSTVSCoemeprador; muerto en batalla
337 a 361Constancio IIFLAVIVS IVLIVS CONSTANTIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS IVLIVS CONSTANTIVS AVGVSTVSCoemperador
337 a 350ConstanteFLAVIVS IVLIVS CONSTANSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS IVLIVS CONSTANS AVGVSTVSCoemperador; asesinado por Magnencio
Enero de 350 al 11 de agosto de 353MagnencioFLAVIVS MAGNVS MAGNENTIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS MAGNVS MAGNENTIVS AVGVSTVSUsurpador; suicidado
c. 350Vetraniono se conoce Autoproclamado emperador contra Magnencio, reconocido por Constancio II.
c. 350Nepociano  Autoproclamado emperador contra Magnencio.
Noviembre de 361 a junio de 363JulianoFLAVIVS CLAVDIVS IVLIANVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS CLAVDIVS IVLIANVS AVGVSTVSMuerto en batalla
363 al 17 de febrero de 364JovianoFLAVIVS IOVIANVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS IOVIANVS AVGVSTVSMuerto en accidente

 (286-297)

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
286 a 293CarausioMARCVS AVRELIVS MAVSAEVSIMPERATOR CAESAR CARAVSIVS PIVS FELIX AVGVSTVS 
293 a 297Alectono se conoceIMPERATOR CAESAR ALLECTVS PIVS FELIX AVGVSTVS 

 Dinastía Valentiniana

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imeprialNotas
26 de febrero de 364 al 17 de noviembre de 375Valentiniano IFLAVIVS VALENTINIANVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS VALENTINIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSEmperador en el oeste.
28 de marzo de 364 al 9 de agosto de 378ValenteFLAVIVS IVLIVS VALENSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS IVLIVS VALENS PIVS FELIX AVGVSTVSEmperador en el este. Muerto en batalla
Septiembre 365 al 27 de mayo de 366Procopio  Usurpador; ejecutado por Valente
24 de agosto de 367 a 383GracianoFLAVIVS GRATIANVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS GRATIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSAsesinado
375 a 392Valentiniano IIFLAVIVS VALENTINIANVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS VALENTINIANVS PIVS FELIX AVGVSTVSDepuesto; muerto en circunstancias sospechosas
383 a 388Magno MáximoMAGNVS MAXIMVS Usurpador en el oeste; una vez reconocido por Teodosio I, fue depuesto y ejecutado
c.386 a 388Flavio VíctorFLAVIVS VICTOR Hijo de Magno Máximo, asesinado por orden de Teodosio I
392 a 394EugenioFLAVIVS EVGENIVS Usurpador en el oeste; muerto en batalla

 Dinastía Teodosiana

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
379 al 17 de enero de 395Teodosio IFLAVIVS THEODOSIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS THEODOSIVS PIVS FELIX AVGVSTVSCoemperador; emperador en el este desde 379. Tomó la trascendental decisión de hacer del cristianismo niceno o catolicismo la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica de 380
383 a enero de 395ArcadioFLAVIVS ARCADIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS ARCADIVS PIVS FELIX AVGVSTVSSe convierte en emperador de Oriente en enero de 395
23 de enero de 393 a 395HonorioFLAVIVS HONORIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS HONORIVS PIVS FELIX AVGVSTVSSe convierte en emperador de Occidente

Imperio de Occidente

ReinadoNombre comúnNombre auténtico y título
de nacimiento/
a su acceso
Nombre imperialNotas
395 al 15 de agosto de 423HonorioFLAVIVS HONORIVSIMPERATOR CAESAR FLAVIVS HONORIVS PIVS FELIX AVGVSTVSCoemperador con Constancio III (421)
407 a 411Constantino IIIFLAVIVS CLAVDIVS CONSTANTINVS Pretendiente
409 a 411Constante II  Pretendiente, coemperador con Constantino III
409 a 411Máximo  Pretendiente, reinó en Hispania
409 a 410Prisco Atalo IMPERATOR CAESAR PRISCVS ATTALVS PIVS FELIX AVGVSTVSProclamado emperador por los Visigodos
411 a 413Jovino  Pretendiente
412 to 413Sebastiano  Pretendiente, coemperador con Jovino
414 a 415Prisco Atalo IMPERATOR CAESAR PRISCVS ATTALVS PIVS FELIX AVGVSTVSProclamado emperador por los Visigodos
421Constancio IIIFLAVIVS CONSTANTIVS Coemperador con Honorio
423 a 425JoannesIOHANNES Pretendiente
425 al 16 de marzo de 455Valentiniano IIIFLAVIVS PLACIDVS VALENTINIANVS Murió asesinado por dos antiguos amigos de Aecio
17 de marzo de 455 al 31 de mayo de 455Petronio MáximoFLAVIVS PETRONIVS MAXIMVS  
Junio de 455 al 17 de octubre de 456AvitoMARCVS MAECILIVS FLAVIVS EPARCHIVS AVITVS  
457 al 2 de agosto de 461MayorianoIVLIVS VALERIVS MAIORIANVS Abdicó
461 a 465Libio SeveroLIBIVS SEVERVS  
12 de abril de 467 al 11 de julio de 472AntemioPROCOPIVS ANTHEMIVS Ejecutado
Julio de 472 al 2 de noviembre de 472OlibrioANICIVS OLYBRIVS  
5 de marzo de 473 hasta junio de 474Glicerio  Abdicó
Junio de 474 al 25 de abril de 480Julio Nepote  Emperador en el Oeste hasta 475, depuesto por Orestes, huyó; desde 476 reconocido por Odoacro; asesinado en 480
31 de octubre de 475 al 4 de septiembre de 476Rómulo Augusto
Rómulo Augústulo
FLAVIVS ROMVLVS
ROMVLVS AVGVSTVS
 Depuesto por Odoacro; muerte desconocida, según algunas fuentes posterior a 511.

PRISCILIANO

 

 

Prisciliano

«Prisciliano enseñó que los nombres de los Patriarcas corresponden a las partes del alma, y de modo paralelo, los signos del Zodíaco se corresponden con partes del cuerpo». Cita de Orosio, en su Communitorium de errore Priscillianistarum et Origenistarum.

Prisciliano de Ávila (¿Gallaecia?, aprox. 340 – Civitas Treverorum, actual Tréveris, 385), obispo hereje hispano, fundador del priscilianismo, fue, junto a otros compañeros, el primer hereje ajusticiado por el gobierno secular en nombre de la Iglesia Católica.


 Orígenes y primeros pasos

Según Próspero de Aquitania, se cree que nació en la provincia romana de Gallaecia, en el entorno de una familia senatorial. Pero, por las referencias a su origen noble, es probable su ligación con la Bética o Lusitania, donde había un mayor desarrollo de fundus aristocráticos que en la Gallaecia, aunque otros autores han señalado una mayor importancia de este tipo de latifundios en el noroeste de la Península Ibérica de la considerada hasta ahora. En torno al año 370 viaja a Burdigala (Burdeos) para formarse con el retórico Delphidius. A las afueras de esta ciudad funda una comunidad de tendencia rigorista junto a su mentor y la mujer de éste, Eucrocia. Se le reconoce una relación con la hija de ambos, Prócula, aunque San Jerónimo hace mención a una mujer llamada Gala como su pareja oficial. Su principal adversario, Itacio de Ossonoba, atribuye sus conocimientos de astronomía y magia a un tal Marcos de Memphis. Sin embargo, este nombre parece remitir a un mago alejandrino del siglo I citado por San Ireneo en su Adversus haereses. Hacia el 379, durante el consulado de Ausonio y de Olybrio vuelve al noroeste peninsular y comienza su período predicante. Sus ideas obtuvieron gran éxito, en especial entre las mujeres y las clases populares, por su rechazo a la unión de la Iglesia con el Estado imperial y a la corrupción y enriquecimiento de las jerarquías. Ante la rápida extensión de sus enseñanzas, Higinio de Córdoba, el sucesor de Osio, envía una carta informando de la situación al obispo de la sede metropolitana de Emerita Augusta (Mérida, capital de la Dioecesis Hispaniarum), El conflicto

Estos dos obispos, junto a Itacio de Ossonoba, convocan el Concilio de Caesaraugusta (actual Zaragoza) en el año 380 (otras fuentes lo sitúan unos años antes, en el 378) , con el fin de condenar las ideas priscilianistas. A este sínodo acudieron dos obispos aquitanos y diez hispanos, lo que parece indicar una fuerte y rápida expansión del movimiento ascético iniciado por Prisciliano, pero la ausencia de los dos principales obispos acusados de priscilianistas, Instancio y Salviano, evita la condena en firme. Las actas dicen que el obispo de Astorga, Simposio (padre de Dictinio, quien años más tarde ocupará esa sede) abandonó el Concilio al segundo día. Este prelado ocupará años después un lugar relevante entre los discípulos del hereje galaico. El obispo Valerio, anfitrión del sínodo, recoge las recomendaciones de Dámaso, obispo de Roma, de evitar la condena in absentia. Poco después esos dos obispos (Instancio y Salviano) elevarán a Prisciliano a la sede vacante de Abula (Ávila).

En un intento de acercar posturas, Instancio y Salviano viajan a Emerita Augusta (Mérida) para entrevistarse con Hidacio pero se ven obligados a huir de una turba de exaltados arengada por el obispo metropolitano.

Se produce entonces un nutrido cruce de acusaciones epistolares entre priscilianistas y ortodoxos. Hay que tener en cuenta que la extensión de las enseñanzas de Prisciliano se produce en todos los estratos sociales, incluyendo muchas familias influyentes de casi todas las provincias hispanas. Finalmente, una carta enviada por Hidacio a Ambrosio, obispo de Mediolanum (Milán), donde se encuentra instalada la corte imperial, convence a éste para obtener un rescripto del emperador Graciano excomulgando y desterrando de sus sedes a Prisciliano y sus seguidores.

  El viaje

Corre el año 382 y Prisciliano decide viajar a Roma para defenderse, pero el obispo de Roma, Dámaso (en plena pugna por obtener la primacía de la sede romana y convertirse, así, en el primer Papa «oficial»), y también de familia oriunda de Hispania, se niega a recibirle por no considerarse competente para anular un rescripto del emperador. Finalmente viaja a Milán, y aprovecha la ausencia de Graciano para convencer a su magister officiorum (Mayordomo Mayor) Macedonio de que anule el anterior decreto imperial.

De este modo regresa a Hispania, reafirmando la situación de su grupo y consiguiendo, de paso, que Itacio sea acusado de perturbador de la Iglesia. El procónsul Volvencio ordena la detención del obispo antipriscilianista y éste se ve obligado a huir a Civitas Treverorum (Tréveris), bajo el amparo del obispo Britto.

En el año 383 el también hispano Magno Clemente Máximo, gobernador de Britania, cruza a las Galias al mando de 130.000 soldados haciendo huir al emperador Graciano, a quien finalmente asesina en una emboscada en los bosques de Lugdunum (Lyon). Sus legiones lo nombran nuevo imperator de Occidente, pero este nombramiento no es visto con buenos ojos por Teodosio, emperador de los territorios Orientales. Esta situación delicada le hace buscar apoyos en la Iglesia Católica, a su vez necesitada de amparo institucional para enfrentarse a los numerosos movimientos disidentes que la asedian (arrianos, rigoristas, binionitas, patripasianos, novacianos, nicolaitas, ofitas, maniqueos, homuncionitas, catáfrigos, borboritas, o los propios priscilianistas).

 La condena

En esa alianza de conveniencia se encuadra el desarrollo posterior de los acontecimientos: la Iglesia oficial se enfrenta a un movimiento popular muy extendido por toda la península Ibérica y buena parte de las Galias, y Máximo desea ofrecer una mano tendida en forma de condena oficial al priscilianismo. Pero la aplicación de una sentencia por herejía conlleva la confiscación por parte del Estado de todos los templos de la secta, lo que no interesa a la jerarquía eclesiástica ni sirve a los intereses del emperador. De este modo se diseña un proceso judicial ad hoc que pretende condenar a los obispos hispanos por maleficium (brujería). Esta sentencia, más favorable a las arcas del nuevo emperador, incluye la requisa de todas las propiedades personales de los acusados, quienes, recordemos, pertenecen a pudientes familias hispanas, sin afectar al patrimonio eclesiástico.

Se convoca, entonces, un nuevo concilio en Burdeos al que deciden acudir Prisciliano y varios de sus seguidores, y en el que se condena de nuevo la herejía priscilianista, pero del que sólo se obtiene de facto la deposición de Instancio de su sede. Durante la celebración de este cónclave, una multitud enajenada lapida a Urbica, una discípula de Prisciliano. Éste abandona el cónclave y se dirige al norte, a Tréveris, en la Germania Superior, donde Máximo ha establecido su corte, para convencer al emperador de que tercie a favor de su grupo, sin saber que allí Itacio de Ossonoba ya ha tejido la red que acabará con su vida.

En el año 385 Prisciliano llega a Tréveris, donde es acusado, a través de Evodio, prefecto del emperador, de la práctica de rituales mágicos que incluyen danzas nocturnas, el uso de hierbas abortivas y la práctica de la astrología cabalística.

Tras obtener mediante tortura una confesión del mismo Prisciliano, es decapitado junto a sus seguidores Felicísimo, Armenio, Eucrocia (la viuda de Delphidius), Latroniano, Aurelio y Asarino. Todos ellos se convierten en los primeros herejes ajusticiados por la Iglesia Católica a través de una institución civil (secular).

Priscilianismo

Tras la ejecución de Prisciliano el movimiento herético se mantuvo en vigor durante al menos dos siglos más, sobre todo en su Gallaecia de origen, como lo demuestran los sucesivos concilios convocados para tratar el tema.

Inmediatamente después del proceso de Tréveris, Máximo envía dos comisarios a Hispania para depurar las sedes episcopales de todo rastro de priscilianismo, iniciándose una cadena de ajusticiamientos y deportaciones que acabaron por despertar las iras de sectores de la iglesia oficial descontentos con el curso de los acontecimientos. Martín de Tours, Jerónimo en Roma y Ambrosio de Milán representaban una facción, dentro del cuadro de ortodoxos leales a Roma, que se había opuesto desde un principio a la injerencia imperial en asuntos eclesiásticos. Son estos padres de la Iglesia, en especial Martín, quienes detienen el desproporcionado movimiento itaciano, denominado así por su principal impulsor, Itacio, el obispo de Ossonoba.

San Agustín de Hipona, uno de los padres de la iglesia más activos contra el priscilianismo.

En el año 388 Máximo es derrotado y decapitado por Teodosio, y la situación da un vuelco hasta el punto de que el propio Itacio es excomulgado en el 389 por su implicación directa en el juicio secular contra Prisciliano. En este año, según Sulpicio Severo, varios discípulos viajan hasta Tréveris con el permiso de Roma para exhumar los restos de su líder y llevarlos a su Gallaecia natal. A la cabeza de esta delegación se encuentra Dictinio, autor de uno de los pocos opúsculos priscilianistas de los que se conoce su existencia (aunque no se conserva ningún ejemplar). De ese libro, titulado Libra, se conservan tan sólo referencias indirectas en la obra de San Agustín de Hipona Contra mendacium. Refiere este autor que los priscilianistas consideran lícito mentir para proteger su existencia, hasta el punto de que se recoge un santo y seña mediante el que se reconocen: Iura, periura, secretum prodere noli (juramento de inviolabilidad de los secretos del grupo, aun a costa de mentir).

En el año 396 se convoca un Concilio en Toledo en el que los seguidores de Prisciliano abjuran de sus ideas y declaran haber abandonado los errores de la secta, pero la constatación de la pervivencia de costumbres priscilianistas (consagración de la eucaristía con leche y uvas, ayuno, la presencia de clérigos con el pelo largo...) obliga a la celebración de un nuevo concilio en Toletum en el año 400. En este sínodo se asegura que once de los doce obispos de la Gallaecia eran priscilianistas. El único obispo no priscilianista era el de la diócesis de Bretoña, no galaica, sino británica. (Entre los siglos IV y V miles de celtas de la provincia romana de Britania bajo el mando del obispo Maeloc cruzan a Armórica, en la Galia, y a Gallaecia, fundando la provincia-obispado de Bretoña. Un par de siglos después será también un monje bretón, Pelagio, el que anuncie el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago). Las actas de ese concilio recogen el testimonio de abjuración de su herejía de Simposio, su hijo Dictinio y el presbítero Comasio.

Tras la muerte de Máximo, Teodosio se proclama emperador de Oriente y Occidente; pero su muerte en el 395 deja de nuevo el imperio dividido entre sus dos hijos. Al mayor, Arcadio, le corresponden los territorios orientales y al joven Honorio, con apenas once años, el imperio occidental, tutelado por Estilicón. El movimiento priscilianista se ha ido transformando en este tiempo en una sociedad secreta, que ejerce el suficiente poder en el noroeste peninsular para que el papa Inocencio I decrete la Regula fidei contra omnes hereses, maxime contra Priscillianistas en el año 404. Entre las filas del movimiento priscilianista algunos autores han incluido a Baquiario, un monje itinerante de finales del siglo IV, y a Egeria, autora de la primera crónica de viajes a tierra santa del cristianismo escrita por una mujer.

En el año 409 Honorio define su política decantándose en contra del movimiento priscilianista, condenando a sus seguidores a perder sus bienes y derechos civiles, llegando a imponer multas a los funcionarios civiles remisos a perseguir la herejía.

Es el año en que los bárbaros se desbordarán por el imperio, y el priscilianismo sobrevivirá en el noroeste peninsular, sobre todo en el entorno rural, al amparo de la independencia política de Roma. A mediados del siglo V, Santo Toribio, obispo de Astorga, se aplicó a arrebatar de manos de los fieles todos los libros priscilianistas y, comprendiendo que todavía este remedio era ineficaz, remitió al papa San León el Magno el Communitorium, enumeración de los errores consignados en los libros apócrifos, y el Libellus, donde refutaba el priscilianismo. San León aconsejó la celebración de un concilio en Toledo, o un sínodo de obispos galaicos, si lo anterior fuese imposible por el estado de independencia política de Gallaecia respecto a Roma y el conflicto generalizado en la Península Ibérica. Se convocó el sínodo de Aquis Caelenis (actual Caldas de Reis), donde los heterodoxos, aún aparentando admitir la Assertio fidei, perseveraron en sus doctrinas y prácticas, hasta mediado el siglo VI. Finalmente el primer Concilio de Braga (561) vuelve a hacer referencia al problema, condenándose en siete de sus diecisiete cánones las proposiciones priscilianistas. El segundo concilio de Braga, celebrado varios años después, aún refleja en sus actas alusiones a la secta, e incluso aparece una alusión en el IV concilio de Toledo (683), en el que se condena, como lacra priscilianista, el «delirante pecado» de no cortarse el pelo de la clerecía gallega.

Corpus ideológico del priscilianismo

Prisciliano fundó una escuela ascética, rigorista, de talante libertario, precursora del movimiento monacal, inspirada en la tradición gnóstica, y opuesta a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica imperante en el siglo IV. Los aspectos más polémicos, en cuestiones formales, son el nombramiento de «maestros» o «doctores» a laicos, la presencia de mujeres en las reuniones de lectura y su marcado carácter ascético. Las fuentes principales que informan de la particular liturgia del priscilianismo son los cánones promulgados en los sucesivos concilios. En el concilio de Caesaraugusta de 380, por ejemplo, se hace referencia a costumbres indeseables como «mujeres que asisten a lecturas de la Biblia en casas de hombres con quienes no tienen parentesco; el ayuno dominical y la ausencia de las iglesias durante la cuaresma; la recepción de las especies eucarísticas en la iglesia sin consumirlas de inmediato; el apartamiento en celdas y retiros en las montañas; andar descalzos (nudis pedibus incedere)».

Las piedras abraxas con simbología priscilianista, como gallos, remiten a la influencia gnóstica del movimiento.

Intentó la reforma del clero a través del celibato y la pobreza voluntaria, y posteriormente amplió la reforma a todos los fieles. Su carácter maniqueo (dualismo alma-cuerpo, la primera divina, el segundo mortal y, por lo tanto, corrupto) lleva al establecimiento de un ascetismo difícil de practicar, sentando así las bases (de manera parecida a la herejía donatista) del camino de perfección cátaro: una moral más laxa para los fieles y otra más estricta para los «perfectos».

Abogó por la interpretación personal de los textos evangélicos, planteando el principio del libre examen. Exigió que la Iglesia volviera a unirse a los pobres. Enfatizó el estudio de los símbolos y la superación del literalismo en la interpretación de la Biblia. No es fácil separar las aserciones genuinas de Prisciliano de las atribuidas a él por sus enemigos, ni de las que posteriormente hicieron grupos que fueron etiquetados como "priscilianistas". El hecho es que, para lograr su condena, fue acusado de usar magia (delito castigado por la ley romana), de reuniones nocturnas con mujeres, gnosticismo y maniqueísmo, y posteriormente de negar que las tres personas de Dios son distintas y con ello negar el misterio de la Trinidad. Su pensamiento real o supuesto es llamado priscilianismo.

Sus reuniones, frecuentemente nocturnas, en bosques, cuevas o en villae alejadas de las ciudades, y con el baile como una parte importante de la liturgia, incluían tanto a hombres como a mujeres. Sustituyó la consagración oficial con pan y vino por leche y uvas; acogió a las mujeres y los esclavos en las sesiones de lectura de textos evangélicos (incluyendo apócrifos) e incorporó el concepto del emanatismo: el alma «surge» de una especie de almacén y debe descender hasta el mundo terrenal, donde es inevitablemente corrompida por el maligno. Este origen divino del alma, junto con la concepción sabeliana del dogma de la Trinidad, son los principales motivos de controversia teológica con los sectores más ortodoxos de la Iglesia.

Partidario de la libre interpretación de Las Escrituras y los Evangelios apócrifos, llegó a ser obispo de Ávila pero no fue reconocido de forma oficial.

Quiero desatar y quiero ser desatado.

Quiero salvar y quiero ser salvado.
Quiero ser engendrado.
Quiero cantar; cantad todos.
Quiero llorar: golpead vuestros pechos.
Quiero adornar y quiero ser adornado.
Soy lámpara para ti, que me ves.
Soy puerta para ti, que llamas a ella.
Tú ves lo que hago. No lo menciones
La palabra engañó a todos, pero yo no fui
completamente engañado.

—Himno a Jesucristo, de fuerte inspiración gnóstica, atribuido a Prisciliano.

Tumba

Catedral de Santiago de Compostela — ¿Tumba de Prisciliano?

En el año 813 un ermitaño llamado Payo comunica a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, que en el bosque de su diócesis llamado Libredón se ven unas luces extrañas. El obispo referirá después al rey Alfonso II el Casto que buscando el origen de las luces halló un sepulcro, que no duda en atribuir inmediatamente al apóstol Santiago. La noticia se hace oficial con el Papa León III.

En el año 1900 el hagiógrafo Louis Duchesne publica en la revista de Toulouse Annales du Midí un artículo bajo el título « Saint Jacques en Galice » en el que sugiere que el que realmente está enterrado en Compostela es Prisciliano, basándose en el viaje que sus discípulos hicieron con los restos mortales del hereje hasta su tierra natal. Posteriormente Sánchez-Albornoz y Unamuno se hacen eco de esta hipótesis que ha pasado a convertirse en una hipótesis muy popular, alternativa a la tradición cristiana.

Oponiéndose a esta teoría, Monseñor Guerra Campos indica la existencia de un lugar que podría ser el lugar de enterramiento de Prisciliano: Los Martores (en gallego, Os Martores), perteneciente a la parroquia de San Miguel de Valga, en la provincia española de Pontevedra. Ahí hay una ermita, dedicada a San Mamede, en cuyo interior han aparecido sarcófagos antropoideos tallados en piedra que bien pudieran pertenecer al siglo IV. La teoría de Guerra Campos se basa en la denominación popular con la que se conoció a los discípulos ajusticiados en Tréveris, hasta mucho tiempo después de su muerte: Los mártires (en gallego: Os mártires, gallego dialectal Os mártores), siendo este el único topónimo de estas características en toda Galicia. Una última teoría, planteada por Celestino Fernández de la Vega, establece el posible lugar de enterramiento de Prisciliano en Santa Eulalia de Bóveda, localidad próxima a Lugo.

125 aniversario de la estatua de la libertad

 

Estatua de la Libertad

 
Statue of Liberty
(Estatua de la Libertad)1
Patrimonio de la Humanidad — Unesco
Statue of Liberty 7.jpg
Coordenadas40°41′21″N 74°2′40″O / 40.68917, -74.04444
PaísBandera de los Estados Unidos Estados Unidos
TipoCultural
Criteriosi, vi
N.° identificación307
Región2Europa y América del Norte
Año de inscripción1984 (VIII sesión)
1 Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
2 Clasificación según la Unesco.
Monumento nacional Estatua de la Libertad
(Statue of Liberty National Monument,
Ellis Island and Liberty Island)
Registro Nacional de Lugares Históricos (EE. UU.)
Monumento Nacional
Liberty Island.jpg
Vista aérea de la Estatua y de la isla de la Libertad
UbicaciónBandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Flag of New York.svg Nueva York
Isla de la Libertad
Ciudad más cercanaNueva York
Coordenadas40°41′21″N 74°2′40″O / 40.68917, -74.04444Coordenadas: 40°41′21″N 74°2′40″O / 40.68917, -74.04444 (mapa)
Construido/Fundado01886-10-28 28 de octubre de 1886
ArquitectoFrédéric Auguste Bartholdi
Nombrado01924-10-15 15 de octubre de 1924
01965-10-15 15 de octubre de 1965 (Isla Ellis)
Agregado al NRHP01966-10-15 15 de octubre de 1966
Visitas3,5 millones (en 2011)
Referencia NRHP66000058[1]
AdministraciónServicio de Parques Nacionales

Red pog.svg
New York Locator Map with US.PNG

«La libertad iluminando el mundo» (Liberty Enlightening the World), conocida como la Estatua de la Libertad (Statue of Liberty en inglés, Statue de la Liberté en francés), es uno de los monumentos más famosos de Nueva York, de los Estados Unidos y de todo el mundo. Se encuentra en la isla de la Libertad al sur de la isla de Manhattan, junto a la desembocadura del río Hudson y cerca de la isla Ellis. La Estatua de la Libertad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones. Fue inaugurada el 28 de octubre de 1886 en presencia del presidente estadounidense de la época, Grover Cleveland. La estatua es obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi y la estructura interna fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel.[2] El arquitecto francés Eugène Viollet-le-Duc, estuvo encargado de la elección de los cobres utilizados para la construcción de la estatua. El 15 de octubre de 1924, la estatua fue declarada como monumento nacional de los Estados Unidos y el 15 de octubre de 1965 se añadió la isla Ellis. Desde 1984 está considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.[2]

La Estatua de la Libertad, además de ser un monumento importante en la ciudad de Nueva York, se convirtió en un símbolo en Estados Unidos y representa, en un plano más general, la libertad y emancipación con respecto a la opresión. Desde su inauguración en 1886, la estatua fue la primera visión que tenían los inmigrantes europeos al llegar a Estados Unidos tras su travesía por el océano Atlántico. En términos arquitectónicos, la estatua recuerda al famoso Coloso de Rodas, una de las «siete maravillas del mundo». Fue nominada para las «nuevas maravillas del mundo», donde resultó finalista. El nombre asignado por la Unesco es «Monumento Nacional Estatua de la Libertad». Desde el 10 de junio de 1933 se encarga de su administración el Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos.

Batalla de las Termópilas

 

Batalla de las Termópilas

Batalla de las Termópilas
Parte de Guerras Médicas
Jacques-Louis David 004.jpg
Leónidas en las Termópilas, por Jacques-Louis David (1814)
Fecha7 de agosto[1] ó 8-10 de septiembre,[2] 480 a. C.
LugarTermópilas, Grecia
CausasAcceso al paso de las Termópilas para la invasión de Grecia
ResultadoVictoria del Imperio persa
Cambios territorialesPersia gana el control de Beocia y marcha hacia Atenas
Beligerantes
Ciudades-Estado griegasFaravahar.svg Imperio persa
Comandantes
Leónidas I, Rey de Esparta †Jerjes I, Emperador de Persia
Fuerzas en combate
300 espartanos, 700 tespios, 2120 arcadios, 1000 locrios opuntios, 400 tebanos, 400 corintios, 200 hombres de Fliunte, 80 micenos y 1000 hoplitas focenses
En total:
5.200+ (Heródoto)
7.400+ (Diodoro Sículo)
11.200 (Pausanias)
Entre 150.000 y 400.000[3]


Según Heródoto ~2.080.000[4]
Según Ctesias ~80.000[5]
Según estimaciones modernas ~200.000

Bajas
Entre 1.000 y 4.000, según Heródoto,[6] incluyendo a Leónidas I, los 300 espartanos y los 700 tespios~ 20.000 según Heródoto[7]
Para otros usos de este término, véase Batalla de las Termópilas (desambiguación).

La Batalla de las Termópilas fue una batalla de la Segunda Guerra Médica en la que se enfrentaron una alianza de poleis griegas lideradas por Esparta y el Imperio persa de Jerjes I.

Se desarrolló durante tres días en el paso de las Termópilas (cuyo nombre se traduce por Puertas Calientes - de θερμός,-ή,-όν caliente y Πύλη,ης puerta; derivaba de los manantiales cálidos que existían allí), en agosto o septiembre de 480 a. C. (en las mismas fechas en que tenía lugar la batalla de Artemisio).

La invasión persa fue una respuesta tardía a la derrota sufrida en la Primera Guerra Médica, que había finalizado con la victoria de Atenas en la batalla de Maratón. Jerjes reunió un ejército y una armada inmensas para conquistar la totalidad de Grecia y, como respuesta a la inminente invasión, el general ateniense Temístocles propuso que los aliados griegos bloquearan el avance del ejército persa en el paso de las Termópilas, a la vez que bloqueaban el avance de la armada persa en los estrechos de Artemisio.

Un ejército aliado formado por unos 7.000 hombres aproximadamente marchó al norte para bloquear el paso en el verano de 480 a. C. El ejército persa, que conforme a las estimaciones modernas estaría compuesto por unos 300.000 hombres, llegó al paso a finales de agosto o a comienzos de septiembre. Enormemente superados en número, los griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total (incluyendo tres de batalla), antes de que la retaguardia fuera aniquilada. Durante dos días completos de batalla, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de Esparta bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía utilizar para acceder a Grecia. Tras el segundo día de batalla, un residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que podían utilizar para acceder a la retaguardia de las líneas griegas. Sabiendo que sus líneas iban a ser sobrepasadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo para proteger su retirada junto con 300 espartanos, 700 tespios, 400 tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la mayoría de los cuales murieron en la batalla.

Tras el enfrentamiento, la armada aliada en Artemisio recibió las noticias de la derrota en las Termópilas. Dado que su estrategia requería mantener tanto las Termópilas como Artemisio, y ante la pérdida del paso, la armada aliada decidió retirarse a Salamina. Los persas atravesaron Beocia y capturaron la ciudad de Atenas, que previamente había sido evacuada. Sin embargo, buscando una victoria decisiva sobre la flota persa, la flota aliada atacó y derrotó a los invasores en la batalla de Salamina a finales de año. Temiendo quedar atrapado en Europa, Jerjes se retiró con la mayor parte de su ejército a Asia, dejando al general Mardonio al mando del ejército restante para completar la conquista de Grecia. Al año siguiente, sin embargo, los aliados consiguieron la victoria decisiva en la batalla de Platea, que puso fin a la invasión persa.

Tanto los escritores antiguos como los modernos han utilizado la batalla de las Termópilas como un ejemplo del poder que puede ejercer sobre un ejército el patriotismo y la defensa de su propio terreno por parte de un pequeño grupo de combatientes. Asimismo, el comportamiento de los defensores se ha utilizado como ejemplo de las ventajas del entrenamiento, el equipamiento y el uso del terreno como multiplicadores de la fuerza de un ejército, y se ha convertido en un símbolo de la valentía frente a la adversidad insuperable.

 

Busto de Heródoto. Museo del Ágora de Atenas.

La fuente primaria principal en lo relativo a las Guerras Médicas es el historiador griego Heródoto. Este autor, que ha sido calificado como "El Padre de la Historia",[8] nació en el año 484 a. C. en Halicarnaso, en Asia Menor (una zona gobernada por el Imperio persa). Escribió su obra Historias entre 440 y 430 a. C., intentando encontrar los orígenes de las Guerras Médicas, que por entonces todavía eran un hecho relativamente reciente en la historia (las guerras acabaron finalmente en 449 a. C.).[9] El enfoque de Heródoto fue una completa novedad, al menos en la sociedad occidental, y por esta razón se considera que inventó la Historia tal y como la conocemos hoy en día.[9] El historiador Holland afirma sobre el particular que: "Por primera vez, un cronista se propuso encontrar los orígenes de un conflicto no en un pasado tan remoto como para que resultase fabuloso, ni en los caprichos o deseos de algún dios, ni en una afirmación del pueblo manifestando su destino, sino mediante explicaciones que pudiera verificar él personalmente."[9]

Muchos de los posteriores historiadores antiguos, a pesar de seguir sus pasos, menospreciaron a Heródoto y se consideraron a sí mismos seguidores de Tucídides.[10] Sin embargo, Tucídides eligió comenzar su historia a partir del punto en donde terminó Heródoto (en el sitio de Sestos), por lo que debió considerar que éste había hecho un trabajo razonablemente bueno resumiendo la historia anterior. Plutarco, por su parte, criticaba a Heródoto en su ensayo Sobre la malignidad de Heródoto, describiéndole como "Philobarbaros" (amante de los bárbaros) por no haber sido suficientemente pro griego. Esto sugiere que Heródoto pudo haber realizado un buen trabajo en lo que a neutralidad se refiere.[11] A la Europa del Renacimiento acabó llegando una visión negativa sobre Heródoto, si bien su obra continuó leyéndose de forma habitual.[12] Sin embargo, a partir del siglo XIX su reputación fue rehabilitada drásticamente por los descubrimientos arqueológicos que fueron confirmando de forma repetida su versión de los hechos.[13] La visión que prevalece actualmente sobre Heródoto es que, en general, hizo un buen trabajo en su Historia, aunque algunos detalles específicos (en especial el número de soldados y las fechas) deberían observarse con escepticismo.[13] Por otro lado, sigue habiendo algunos historiadores que consideran que Heródoto inventó gran parte de su historia.[14]

El historiador siciliano Diodoro Sículo, que escribió en el siglo I a. C. su obra Biblioteca histórica, en la que también ofrece el relato de las Guerras Médicas, se basó parcialmente en el historiador griego Éforo de Cime. Sin embargo, su relato es bastante consistente en comparación con el de Heródoto.[15] Además, las Guerras Médicas también reciben la atención, con menor detalle, de otros historiadores antiguos, entre los que se incluyen Plutarco y Ctesias, y también aparecen en obras de otros autores, como en Los persas, del dramaturgo Esquilo. Las evidencias arqueológicas, tales como la Columna de las Serpientes, también ofrecen un respaldo a algunas de las afirmaciones concretas de Heródoto.[16]

Trasfondo histórico

La expansión constante de los griegos por el Mediterráneo, tanto hacia oriente como occidente, llevó a crear colonias en las costas de Asia Menor. Estas colonias se ubicaron en territorios controlados por el Imperio aqueménida, que siempre les concedió un elevado grado de autonomía,[17] a pesar de lo cual los colonos helenos siguieron aspirando a la libertad absoluta. Se sublevaron contra el poder imperial y obtuvieron algunas victorias iniciales, pero conocían su inferioridad ante el coloso asiático, por lo que pidieron ayuda a los griegos continentales. Los espartanos se negaron en un principio, pero los atenienses sí los apoyaron, dando comienzo a las Guerras Médicas.

Las ciudades estado de Atenas y Eretria apoyaron la revuelta jónica contra el Imperio persa de Darío I, la cual tuvo lugar entre los años 499 y 494 a. C. Por aquella época, el Imperio persa era todavía relativamente joven y, por tanto, más susceptible de sufrir revueltas entre sus súbditos.[18] [19] Además, Darío no había accedido al trono pacíficamente, sino tras asesinar a Gaumata, su predecesor, lo que había supuesto la necesidad de extinguir un serie de levantamientos en su contra.[18] Por todo ello, la revuelta jónica no era un tema menor, sino una verdadera amenaza a la integridad del Imperio, y por ese motivo Darío juró castigar no sólo a los jonios, sino también a todos aquellos que hubiesen estado involucrados en la rebelión (especialmente a aquellos pueblos que no eran parte del Imperio).[20] [21] Además, Darío vio la ocasión de expandir su poder hacia el fraccionado mundo de la Antigua Grecia.[21] Por ello, envió una expedición preliminar bajo el mando del general Mardonio en 492 a. C. para asegurar el acercamiento a tierra griega reconquistando Tracia y obligando al reino de Macedonia a convertirse en vasallo de Persia.[22]

En 491 a. C. Darío envió emisarios a todas las poleis de Grecia, solicitando la entrega 'del agua y la tierra' como símbolo de su sumisión a él[23] y tras la demostración del poder persa del año anterior, la mayoría de las ciudades griegas se sometieron. Sin embargo, Atenas juzgó a los embajadores persas y les ejecutó lanzándoles a un foso. En Esparta, simplemente fueron arrojados a un pozo.[23] [24] Esto provocó que Esparta también estuviera, oficialmente, en guerra con Persia.[23]

Darío comenzó a preparar en 490 a. C. una misión anfibia bajo el mando de Datis y de Artafernes, la cual comenzó con un ataque sobre Naxos y la posterior sumisión de las Cícladas. La fuerza invasora se trasladó luego a Eretria —ciudad de la isla de Eubea—, que asedió y destruyó.[25] Finalmente, se dirigió hacia Atenas y desembarcó en la bahía de Maratón, en donde se encontró con un ejército ateniense al que superaba en número. Sin embargo, en el enfrentamiento de los dos ejércitos en la batalla de Maratón, los atenienses obtuvieron una victoria decisiva que supuso la retirada del ejército persa de Europa y su retorno a Asia.[26]

Esparta no participó en la batalla contra los persas. Atenas, con la finalidad de hacer frente a la invasión, solicitó ayuda a los espartanos para luchar pero, como se ha dicho, el origen del problema residía en las colonias griegas en Asia, y Esparta no había fundado ninguna ni tampoco las había ayudado en la rebelión. Por tanto, los lacedemonios no se sentían implicados. Tanto es así que no acudieron a la batalla de Maratón por estar celebrando las fiestas de Apolo Carneo (llamadas Carneas).

Mapa de Grecia en el que se muestran las distintas invasiones persas que tuvieron lugar durante las Guerras Médicas.

En cualquier caso, y tras la derrota, Darío reaccionó comenzando a reclutar un nuevo ejército de inmenso tamaño, con el que pretendía sojuzgar Grecia. Sin embargo, sus planes se vieron interrumpidos cuando, en 486 a. C., se produjo una revuelta en Egipto que obligó a posponer indefinidamente la expedición.[19] Darío murió durante los preparativos para marchar contra Egipto y el trono de Persia pasó a su hijo, Jerjes I.[27] Jerjes aplastó la rebelión egipcia y rápidamente retomó los preparativos para la invasión de Grecia que, al tratarse de una invasión a gran escala, necesitaba una larga planificación que permitiese acumular las provisiones necesarias y para reclutar, equipar y entrenar a los soldados.[28] Jerjes decidió construir puentes sobre el Helesponto para permitir a su ejército atravesar desde Asia hasta Europa, y cavar un canal a través del istmo del monte Athos (canal de Jerjes) para que lo atravesasen sus naves (una flota persa había sido destruida en 492 a. C. mientras rodeaba ese cabo).[29] Estas obras de ingeniería eran operaciones de una gran ambición que estaban fuera del alcance de cualquier otro estado contemporáneo.[29] Finalmente, a comienzos de la década de 480 a. C., se completaron los preparativos para la invasión, y el ejército que Jerjes había reunido en Sardes marchó en dirección a Europa, cruzando el Helesponto sobre dos puentes flotantes.[30]

Los atenienses, por su parte, también se habían estado preparando para afrontar una guerra contra Persia desde mediados de la década de los años 480 a. C. Finalmente, en 482 a. C. se tomó la decisión, bajo la guía del estadista ateniense Temístocles, de construir una masiva flota de trirremes, imprescindible para que los griegos pudiesen enfrentarse a los persas.[31] Sin embargo, los atenienses carecían de la capacidad y la población suficiente para enfrentarse al enemigo a un mismo tiempo en tierra y en el mar, por lo que para combatir a los persas necesitaban llegar a una alianza con otras poleis de Grecia. En 481 a. C. el emperador Jerjes envió embajadores por toda Grecia solicitando de nuevo la tierra y el agua, pero omitiendo deliberadamente a Atenas y a Esparta.[32] Sin embargo, algunas ciudades fueron alineándose con estos dos estados líderes, para lo cual se celebró un congreso de poleis griegas en Corinto a finales del otoño de 481 a. C.,[33] del que surgió una confederación aliada de ciudades estado. Esta confederación tenía el poder de enviar emisarios solicitando ayuda y de enviar tropas desde los estados miembros hasta los puntos de defensa tras haberlo consultado conjuntamente. Este hecho en sí mismo era de gran trascendencia en atención a la desunión que había existido históricamente entre las ciudades estado, y en especial si se tiene en cuenta que muchas de ellas estaban todavía técnicamente en guerra unas con otras.[34]

La confederación volvió a reunirse en la primavera de 480 a. C. Una delegación tesalia sugirió que los aliados se reunieran en el angosto valle de Tempe, en las fronteras de Tesalia, para bloquear el avance de Jerjes.[35] Se envió una fuerza compuesta por 10.000 hoplitas al valle, considerando que el ejército persa iba a verse obligado a atravesarlo. Sin embargo, una vez ahí fueron avisados por Alejandro I de Macedonia de que el valle podía ser atravesado y rodeado por el paso Sarantoporo, y de que el ejército persa era de un tamaño inmenso, por lo que los griegos se retiraron.[36] Poco después recibieron la noticia de que Jerjes había atravesado el Helesponto.[35]

Temístocles sugirió entonces una segunda estrategia a los aliados. La ruta hacia el sur de Grecia (Beocia, Ática y el Peloponeso) exigía que el ejército de Jerjes atravesase el estrechísimo paso de las Termópilas. Este paso podía bloquearse fácilmente con los hoplitas griegos a pesar del abrumador número de soldados persas. Además, y para evitar que los persas superaran la posición griega por mar, los navíos atenienses y aliados podrían bloquear el estrecho de Artemisio. Esta estrategia dual fue finalmente aceptada por la confederación.[37] Sin embargo, las ciudades del Peloponeso prepararon planes de emergencia para defender el istmo de Corinto en el caso de que fuera necesario, a la vez que las mujeres y niños de Atenas fueron evacuados en masa hacia la ciudad peloponesia de Trecén.[38]

 Preludio

En el mapa se pueden observar los avances griegos y persas hacia las Termópilas y Artemisio.

Parece ser que el ejército persa se desplazó a un ritmo algo lento a través de Tracia y Macedonia y que sería finalmente en agosto cuando llegaron a Grecia las noticias de la inminente llegada de los persas.[39] En aquella época los espartanos, líderes militares de facto de la alianza, estaban celebrando la festividad religiosa de las Carneas. Durante ese festival la actividad militar estaba prohibida por la ley espartana y, de hecho, los espartanos no llegaron a tiempo a la batalla de Maratón por estar celebrando el festival.[40] También se estaban celebrando los Juegos Olímpicos, por lo que debido a la tregua imperante durante su celebración habría sido doblemente sacrílego para los espartanos si marchasen en su totalidad a la guerra.[40] [41] En esta ocasión, sin embargo, los éforos decidieron que la urgencia era lo suficientemente importante como para justificar el envío de una expedición avanzada para bloquear el paso; expedición que estaría comandada por uno de los dos reyes espartanos, Leónidas I. Leónidas llevó consigo a 300 hombres de la guardia real, los Hippeis, así como a un número mayor de tropas de apoyo procedentes de otros lugares de Lacedemonia (incluyendo hilotas).[41] La expedición debería intentar agrupar el mayor número posible de aliados sobre la marcha y esperar a la llegada del ejército espartano principal.[41]

La leyenda de las Termópilas, tal y como la cuenta Heródoto, dice que los espartanos consultaron al Oráculo de Delfos ese mismo año sobre el resultado de la guerra. Se dice que el Oráculo dictaminó que, o bien la ciudad de Esparta sería saqueada por los persas, o bien debían sufrir la pérdida de un rey descendiente de Heracles.[42] Heródoto dice que Leónidas, en línea con la profecía, estaba convencido de que se dirigía a una muerte segura al no contar con unas fuerzas adecuadas para la victoria y que por eso eligió como soldados sólo a espartanos que contaran con hijos vivos.[43]

En el camino hacia las Termópilas el ejército espartano fue reforzado por contingentes procedentes de diversas ciudades, llegando a alcanzar una cifra superior a los 5.000 soldados en el momento en que llegaron a su destino.[44] Leónidas eligió acampar y defender la parte más estrecha del paso de las Termópilas, en un lugar en el que los habitantes de Fócida habían levantado una muralla defensiva algún tiempo atrás.[45] También le llegaron noticias a Leónidas, desde la cercana ciudad de Traquinia, de la existencia de un camino montañoso que podía ser utilizado para rodear el paso de las Termópilas. En respuesta, Leónidas envió a 1.000 soldados focidios para que se estacionaran en las alturas y evitasen esa maniobra.[46]

Finalmente el ejército persa fue avistado atravesando el golfo Maliaco y acercándose a las Termópilas a mediados de agosto,[47] y ante este hecho los aliados mantuvieron un consejo de guerra en el que algunos peloponesios sugirieron retirarse hasta el istmo de Corinto para bloquear el paso al Peloponeso.[48] Sin embargo, los habitantes de Fócida y Lócrida, regiones cercanas a las Termópilas, se indignaron por la sugerencia, y aconsejaron defender el paso a la vez que enviaban emisarios a pedir más ayuda. Leónidas se mostró de acuerdo con defender las Termópilas.[48]

Entre las curiosidades y leyendas que Heródoto cuenta de la batalla, a propósito del gran tamaño del ejército persa, es famosa la anécdota según la cual, en palabras del autor, el más valiente de los griegos fue el espartano Dienekes, pues antes de entablarse el combate dijo a los suyos que le habían dado buenas noticias, que le habían dicho que los arqueros de los persas eran tantos que «sus flechas cubrían el sol» y «volvían el día en noche» (ὡς ἐπεάν ὁι βάρβαροι ἀπιέωσι τὰ τοξεύματα τὸν ἥλιον ὑπό τοῦ πλήθεος τῶν οῒστών ἀποκρύπτουσι "que cuando los bárbaros disparan sus arcos, ocultan el sol bajo la cantidad de sus flechas") y que de este modo, si los persas les tapaban el sol, en lugar de tener que combatir bajo él, podrían luchar a la sombra (εἰ ἀποκρυπτόντων τὣν Μήδων τὸν ἥλιον ὑπό σκιή ἔσοιτο πρὸς αυτούς ἡ μάχη καὶ οὐκ ἐν ἡλίω).[49] Dienekes, y los espartanos en general, consideraban el arco como un arma poco honorable, ya que evadía el enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

Jerjes envió un emisario para negociar con Leónidas. Ofreció a los aliados su libertad y el título de "Amigos del Pueblo Persa", indicándoles que serían asentados en tierras más fértiles que las que ocupaban en ese momento.[50] Cuando Leónidas rechazó los términos, el embajador le volvió a solicitar que depusiera las armas, a lo que Leónidas respondió con la famosa frase «Ven a buscarlas tú mismo» (en griego Μολών Λαβέ, que literalmente significa «ven y cógelas»).[51] Al fracasar la negociación la batalla se volvió inevitable. Sin embargo, Jerjes retrasó el ataque durante cuatro días, esperando que los aliados se dispersasen por sí mismos ante la gran diferencia de tamaño entre los dos ejércitos, hasta que se decidió finalmente a avanzar.[52]

Composición de los ejércitos

 Ejército persa

Imagen de Jerjes I en un relieve en su palacio de Persépolis, en la actual Irán.

Las cifras sobre los soldados reunidos por Jerjes para la segunda invasión de Grecia han sido objeto de interminables discusiones, debido al gran tamaño que ofrecen las fuentes clásicas griegas. Heródoto defendía que Jerjes había reunido 2,5 millones de hombres solamente en personal militar, que a su vez iban acompañados por un número equivalente de personal de apoyo.[53] El poeta Simónides de Ceos, que era casi contemporáneo, habla de cuatro millones. Ctesias, por su parte, cifra en 800.000 hombres el tamaño total del ejército de Jerjes.[5]

La historiografía actual considera más o menos realistas los datos sobre los efectivos griegos y, durante muchos años, la cantidad ofrecida por Heródoto sobre los persas no fue puesta en duda. No obstante, a principios del siglo XX el historiador militar Hans Delbrück calculó que la longitud de las columnas para abastecer a una fuerza de combate de millones de hombres sería tan larga que los últimos carros estarían saliendo de Susa cuando los primeros persas llegaran a las Termópilas.[54]

Los historiadores modernos tienden a valorar las cifras de Heródoto y de otras fuentes antiguas como completamente irreales, resultado de cálculos erróneos o exageraciones por parte del bando vencedor.[55] El tema ha sido debatido en profundidad, pero parece que existe un consenso en lo referente al tamaño del ejército, que oscilaría entre los 200.000 y los 250.000 hombres, lo que en cualquier caso sería un ejército colosal para los medios logísticos de la época.[55] [56] Sean cuales fueran las cifras exactas, sin embargo, lo que sí que parece claro es que Jerjes estaba ansioso por asegurar el éxito de la expedición, para lo cual reunió a un ejército numéricamente muy superior tanto en tierra como en mar al de sus enemigos.[56]

También existen dudas sobre si en las Termópilas se encontraba reunido la totalidad del ejército persa de invasión. No está claro si Jerjes dejó previamente guarniciones de soldados en Macedonia y Tesalia, o si avanzó con todos los soldados disponibles. La fuerza de las Termópilas probablemente estaba compuesta por la mayoría del ejército de invasión, contando con alrededor de unos 200.000 hombres.[55] La única fuente antigua que comenta este punto es Ctesias, que sugiere que 80.000 persas lucharon en las Termópilas. Sin embargo, este relato es sólo fragmentario y ofrece errores graves, como por ejemplo una afirmación según la cual la batalla de Platea habría tenido lugar antes que la batalla de Salamina.[5]

Ejército griego

De acuerdo con las cifras que aportan Heródoto[44] [57] y Diodoro Sículo,[58] el ejército aliado estaba compuesto por las siguientes fuerzas:

GrupoNúmeros - HeródotoNúmeros - Diodoro Sículo
Espartanos300300
Lacedemonios/
Periecos
900?[59]1.000
(¿incluyendo a los espartanos?)
Hilotas espartanos900?[59]-
Mantineos5003.000
(otros peloponesios enviados con Leónidas)
Tegeatas500
Arcadios de Orcómeno120
Otros arcadios1.000
Corintios400
Fliuncios200
Micenos80
Total Peloponesios3.100[44] ó 4.000[60]4.000 ó 4.300
Tespios700-
Malianos-1.000
Tebanos400400
Focidios1.0001.000
Locros"Todos los que tenían"1.000
Total5.200 (ó 6.100) más los locros7.400 (ó 7.700)
Estatua de Leónidas I.

Notas:

  • Sobre el número de peloponesios:

Diodoro Sículo sugiere la cifra de 1.000 lacedemonios y otros 3.000 peloponesios, de un total de 4.000. Heródoto concuerda con esta cifra en un párrafo, en el que hace mención a una inscripción atribuida a Simónides de Ceos, en la que se afirma que había 4.000 peloponesios.[60] Sin embargo, en otro punto del párrafo citado Heródoto reduce la cifra de peloponesios a 3.100 soldados antes de la batalla.[44] El historiador de Halicarnaso también afirma que cuando Jerjes mostró los cadáveres de los griegos al público también incluyó entre ellos los de los hilotas,[61] pero no dice cuántos había ni cuál era la labor en la que servían al ejército. Por lo tanto, una posible explicación para la diferencia entre estas dos cifras podría ser la existencia de 900 hilotas en la batalla (tres por cada espartano).[59] Si los hilotas estuvieron presentes en la batalla, no existe razón para dudar que sirviesen en su papel tradicional de escuderos de los espartanos. Otra alternativa, sin embargo, es que los 900 soldados de diferencia entre las dos cifras fueran periecos, y que se correspondieran con los 1.000 lacedemonios que menciona Diodoro Sículo.[59]

  • Sobre el número de lacedemonios:

Otra cifra en la que existe cierta confusión es el número de lacedemonios que incluye Diodoro, puesto que no queda claro si los 1.000 lacedemonios a los que hace referencia incluyen a los 300 espartanos o no. Por un lado dice que «Leónidas, cuando recibió el mandato, anunció que sólo un millar de hombres le acompañarían en la campaña».[58] Sin embargo, luego dice que «Había, por tanto, un millar de los lacedemonios, y con ellos trescientos espartiatas».[58]

El relato de Pausanias concuerda con las cifras de Heródoto (al que probablemente leyó), salvo por el hecho de que sí que ofrece el número de locros que Heródoto no llegó a estimar. Debido a que residían directamente en el lugar por el que iba a transcurrir el avance persa, los locros aportaron a todos los hombres en edad de combatir que poseían. Según Pausanias serían unos 6.000 hombres lo que, sumado a la cifra de Heródoto, daría un total de 11.200 soldados aliados.[62]

Muchos historiadores modernos, que normalmente consideran a Heródoto como el autor más creíble,[63] suman los 1.000 lacedemonios y los 900 hilotas a los 5.200 soldados de Heródoto, obteniendo una estimación de 7.100 (o alrededor de 7.000) hombres, y rechazan contabilizar los 1.000 soldados de Mélida que cita Diodoro y a los locros de Pausanias.[64] [65] Sin embargo, se trata de una sola aproximación, pudiendo haber muchas otras combinaciones probables. Además, los números cambiaron a lo largo de la batalla, esencialmente cuando la mayor parte del ejército se retiró y sólo permanecieron en el campo de batalla aproximadamente unos 3.000 hombres (300 espartanos, 700 tespios, 400 tebanos, probablemente 900 hilotas y 1.000 focidios, sin contar con las bajas sufridas en los días anteriores).[63]

 Consideraciones estratégicas y tácticas

Mapa de la batalla de las Termópilas.

Desde un punto de vista estratégico, la defensa de las Termópilas suponía para los aliados la mejor forma posible de emplear sus fuerzas.[66] Si lograban evitar que el ejército persa se internara dentro de Grecia, no tendrían necesidad de buscar una batalla decisiva, y podrían simplemente permanecer a la defensiva. Además, y con la defensa de dos pasos estrechos como las Termópilas y Artemisio, la inferioridad numérica de los aliados era menos problemática.[66] Por su parte, los persas se enfrentaban al problema de aprovisionamiento de un ejército tan grande, lo que significaba que no podían permanecer en un mismo lugar durante mucho tiempo.[67] Los persas, por tanto, se veían obligados a retirarse o avanzar, y avanzar implicaba atravesar las Termópilas por la fuerza.[67]

La batalla se libraría en un lugar conocido como el paso de las Termópilas, un angosto desfiladero de unos 100 m de anchura (actualmente más de un km debido a la erosión.[68] ) Tácticamente, el paso de las Termópilas era ideal para el tipo de lucha del ejército griego:[66] la estrechez del paso anulaba la diferencia numérica, y la formación de falange hoplita de los helenos podría ser capaz de bloquear el estrecho paso con facilidad y, al tener los flancos cubiertos, no se veía amenazada por la caballería enemiga. En esas circunstancias la falange supondría un enemigo muy difícil de superar para la infantería ligera persa, equipada con una panoplia mucho más ligera y por tanto menos protectora.[66] Además, las largas dory de la falange (lanzas de falange, no tan largas como las sarissas utilizadas por el ejército de Alejandro Magno) podrían ensartar a los enemigos antes incluso de que estos pudieran tocarlos, tal y como había sucedido en la confrontación de la batalla de Maratón.[3] Por consiguiente, la lucha no tenía inicialmente por qué ser suicida, dado que había posibilidades reales de aguantar la posición.

Por otro lado, el principal punto débil que ofrecía el campo de batalla elegido por los aliados era el pequeño paso montañoso que transcurría en paralelo a las Termópilas, y que permitía que el ejército fuese sobrepasado por el flanco y, por lo tanto, rodeado. Aunque probablemente este flanco no era practicable para la caballería, la infantería persa podría atravesarlo con facilidad (y más cuando buena parte de los soldados persas estaban familiarizados con la lucha en terreno montañoso).[69] Leónidas era consciente de la existencia de este paso gracias al aviso de los habitantes de Traquinia, por lo que posicionó a un destacamento de soldados focenses para que lo bloquearan.[46]

Topografía del campo de batalla

Mapa del área de las Termópilas comparando la línea de costa actual con la que existía en el año 480 a. C.[70]

En la época en la que tuvo lugar la batalla, el paso de las Termópilas consistía en un desfiladero a lo largo de la costa del golfo Maliaco tan estrecho que no podían atravesarlo dos carros al mismo tiempo.[71] Al sur el paso lindaba con unos grandes acantilados, mientras que al norte se encontraba el propio golfo Maliaco. A lo largo del paso había tres pasos más estrechos o "puertas" (pylai), y en la puerta central se erigía una muralla que había sido construida por los focidios en el siglo anterior para defenderse de las invasiones procedentes de Tesalia.[71] El lugar recibía el nombre de "Puertas Calientes" debido a los manantiales de agua caliente que se podían encontrar en ese lugar.[45]

Hoy en día el paso ya no se encuentra cerca del mar, sino varios kilómetros tierra adentro, lo cual se debe a la sedimentación que se ha ido produciendo en el golfo Maliaco. El viejo camino se encuentra al pie de las colinas que rodean la llanura, flanqueada por una carretera moderna. No obstante, se han tomado muestras de la composición del terreno que indican que en la época en la que tuvieron lugar los hechos el paso sólo tenía unos 100 metros de ancho y que el agua alcanzaba el nivel de las puertas.[72] Por otro lado, el paso ha seguido siendo utilizado como posición defensiva natural por ejércitos modernos, como por ejemplo durante la batalla de las Termópilas de 1941, en la que soldados británicos defendieron el paso frente a la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 La batalla

 Primer día

Recreación de una falange griega basada en las fuentes de The Perseus Project.

En el quinto día a partir de la llegada de los persas a las Termópilas, Jerjes finalmente decidió lanzar un ataque sobre los aliados griegos. Primero envió a los soldados de Media y a los del Juzestán contra los aliados, con instrucciones de capturarlos y llevarlos ante él.[73] [74] Estos contingentes lanzaron un ataque frontal contra la posición griega,[73] que se había situado delante de la muralla focidia, en la parte más estrecha del paso.[75] [76] Sin embargo, se trataba de tropas de infantería ligera, numerosas pero en franca desventaja de armamento y armadura frente a los hoplitas griegos. Al parecer iban armados con escudos de mimbre, espadas cortas y lanzas arrojadizas, poco efectivas contra la muralla de escudos y lanzas largas de los espartanos. La táctica normal del Imperio aqueménida era lanzar una primera oleada que abrumara al enemigo por su número y, si no funcionaba, lanzar a los Inmortales; esta táctica era efectiva en las batallas en Medio y Lejano Oriente, pero no funcionaba igual de bien contra los griegos, cuyas tácticas, técnicas y armamento eran muy diferentes.[77]

Los detalles sobre las tácticas empleadas son escasos: Diodoro comenta que "los hombres se mantuvieron hombro con hombro" y que los griegos fueron "superiores en valor y en el gran tamaño de sus escudos",[78] lo cual probablemente describe el funcionamiento de la falange griega estándar, en la que los hombres formaban una muralla de escudos y de puntas de lanza y que habría sido altamente efectiva si era capaz de cubrir toda la anchura del paso.[79] Los escudos más débiles y las lanzas más cortas de los persas les impidieron enfrentarse cuerpo a cuerpo y en igualdad de condiciones con los hoplitas griegos.[78] [80] Heródoto afirma también que las unidades de cada ciudad se mantuvieron juntas, y que rotaban hacia el frente de batalla y hacia la retaguardia buscando con ello prevenir la fatiga, lo cual implica que los griegos contaban con más hombres de los que eran estrictamente necesarios para bloquear el paso.[81] Según Heródoto, los griegos mataron a tantos persas que se dice que Jerjes se levantó del asiento desde el que observaba la batalla hasta en tres ocasiones.[82] Según Ctesias, la primera oleada fue hecha pedazos con tan sólo dos o tres bajas entre los espartanos.[5]

Según Heródoto y Diodoro, el rey persa, tras haber tomado la medida del enemigo, envió a sus mejores tropas en un segundo asalto ese mismo día: los Inmortales, un cuerpo de soldados de élite formado por 10.000 hombres.[78] [80] Sin embargo, los Inmortales no lograron más de lo que habían hecho los soldados enviados con anterioridad, fracasando en abrir una brecha en las líneas de los aliados.[80] Los espartanos parece que emplearon una táctica de fingir una retirada para después darse la vuelta y matar a los desorganizados soldados persas que corrían en su persecución.[80]

Segundo día

Representación de soldados persas, probablemente del cuerpo de los Inmortales.

En el segundo día, Jerjes envió de nuevo a su infantería para atacar el paso, "suponiendo que sus enemigos, siendo tan pocos, estaban ya incapacitados por las heridas recibidas y no podrían resistir más."[82] Sin embargo, los persas no lograron ningún progreso[82] y el rey persa finalmente detuvo el asalto y se retiró a su campamento, totalmente perplejo.[5]

A finales del segundo día de batalla, y mientras el rey persa estaba valorando qué hacer, recibió la visita de un traidor griego de Tesalia llamado Efialtes que le informó de la existencia del paso montañoso que rodeaba las Termópilas, ofreciéndose a guiarles.[83] Efialtes actuó motivado por el deseo de una recompensa.[83] El nombre Efialtes, tras los hechos relatados, quedó estigmatizado durante muchos años. El nombre se tradujo por "pesadilla", y se convirtió en el arquetipo de "traidor" en Grecia (al igual que Judas para los cristianos).[84]

Heródoto comenta que Jerjes envió a su comandante Hidarnes esa misma noche junto con los hombres bajo su mando, los Inmortales, para que rodeasen a los aliados a través del paso, partiendo de noche. Sin embargo, no dice nada más sobre los hombres que comandaba.[85] Los Inmortales habían sufrido duras bajas durante el primer día de batalla, por lo que es posible que Hidarnes recibiera el mando sobre una fuerza incrementada, en la que estuvieran los Inmortales supervivientes y otros soldados. Según Diodoro, Hidarnes contó con una fuerza de 20.000 hombres para esta misión.[86] [87] El paso dirigía desde el este del campamento persa a lo largo de la colina del Monte Anopea por detrás de los acantilados que flanqueaban el paso y tenía una ramificación que dirigía a Fócida, y otra que bajaba hasta el golfo Maliaco en Alpeno, la primera ciudad de Lócrida.[88]

Diodoro añade que Tirrastíadas, un hombre de Cime, escapó de noche del campamento persa y reveló a Leónidas la trama del traquinio.[86] Dicho personaje no es mencionado por Heródoto, para quien los griegos fueron advertidos de la maniobra envolvente de los persas por desertores y por sus propios vigías.

Relata Diodoro que los soldados griegos se lanzaron a un ataque nocturno sobre el campamento persa, en el causaron una matanza y que Jerjes habría encontrado la muerte de haber estado en su tienda.[89] Heródoto no menciona ese episodio. La fuente de Diodoro tal vez fue Éforo de Cime.

Tercer día

El desfiladero de las Termópilas, pequeño paso que limitaba en un extremo con el Golfo Maliaco y en otro con los montes Eta y Calidromo. Comunicaba Lócrida con Tesalia.

Al amanecer del tercer día, los focidios que guardaban el paso sobre las Termópilas se dieron cuenta de la llegada de la columna persa por el crujido de sus pisadas sobre las hojas de los robles. Heródoto dice que se incorporaron de un salto y ciñeron sus armas.[90] Los persas quedaron sorprendidos al verles correr rápidamente para armarse, pues no esperaban encontrarse con ningún ejército en ese lugar.[91] Hidarnes temió que se tratase de los espartanos, pero fue informado por Efialtes de que no lo eran.[90] Los focidios se retiraron a una colina próxima para preparar su defensa asumiendo que los persas habían venido a atacarles,[90] pero los persas, que no querían retrasarse, les acosaron con flechas mientras continuaban su camino, buscando su principal objetivo de rodear al ejército aliado.[90]

Cuando un mensajero comunicó a Leónidas que los focidios no habían podido defender el paso, convocó un consejo de guerra al amanecer.[92] Algunos aliados defendieron la retirada, pero el monarca espartano decidió permanecer en el paso con sus guerreros.[92] Muchos de los contingentes aliados eligieron en ese momento retirarse o fueron ordenados a hacerlo por Leónidas (Heródoto admite que existen dudas sobre lo que realmente ocurrió).[92] [93] El contingente de 700 soldados de Tespias, liderados por Demófilo, se negó a retirarse con los demás griegos, y se quedaron para luchar.[94] También permanecieron los 400 tebanos, así como probablemente los hilotas que acompañaban a los espartanos.[91]

Las acciones de Leónidas han sido objeto de muchas discusiones. Una afirmación habitual es la que indica que los espartanos estaban obedeciendo las leyes de Esparta al no retirarse, pero parece que fue precisamente la no retirada en las Termópilas lo que hizo nacer la creencia de que los espartanos no se retiraban nunca.[95] También es posible (y era la creencia de Heródoto) que, recordando las palabras del Oráculo de Delfos, Leónidas estuviese decidido a sacrificar su vida para salvar a Esparta. La respuesta que recibieron de labios de la Pitia fue que Lacedemón sería devastada por los bárbaros o que su rey moriría.

Mirad, habitantes de la extensa Esparta,


o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo, o no lo es;
pero, en ese caso, la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles.
Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros o de los leones, ya que posee la fuerza de Zeus.


Proclamo, en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una u otro hasta los huesos.[96]

Sin embargo, dado que la profecía no hacía mención específica a Leónidas, parece una débil razón como para justificar que cerca de 1.500 hombres luchasen también hasta la muerte.[95]

Cita de Leónidas I en la batalla- Μολὼν λαβέ! (molon labe!)-Venid y conseguidlo!.

La teoría que quizá ofrece más credibilidad es aquella que afirma que Leónidas eligió formar una retaguardia con el fin de proteger la retirada del resto de contingentes aliados.[95] [97] Si todas las tropas se hubiesen retirado al mismo tiempo, los persas habrían podido atravesar el paso de las Termópilas rápidamente con su caballería para luego dar caza a los soldados en retirada. Por otro lado, si todos hubieran permanecido en el paso habrían sido rodeados y eventualmente habrían muerto todos.[91] Con la decisión de una retirada parcial, Leónidas podría salvar a más de 3.000 hombres, que podrían continuar la lucha más adelante.[97]

También ha sido objeto de discusión la decisión de los tebanos. Heródoto sugiere que fueron llevados a la batalla en calidad de rehenes para asegurar el buen comportamiento de Tebas en la guerra.[43] Sin embargo, y como ya Plutarco apuntó, eso no explicaría por qué no se les envió de vuelta con el resto de los aliados.[95] Lo más probable es que se tratase de tebanos leales que, contrariamente a la mayoría de tebanos, se opusiesen a la dominación persa.[95] Es probable que, por ello, acudieran a las Termópilas por su propia voluntad y permanecieron hasta el final porque no podían volver a Tebas si los persas conquistaban Beocia.[91]

Los tespios, por su parte, que no estaban dispuestos a someterse a Jerjes, se enfrentaban a la destrucción de su ciudad si los persas tomaban Beocia,[95] aunque este hecho por sí solo tampoco explica que permanecieran ahí, teniendo en cuenta que Tespias había sido evacuada con éxito antes de que los persas llegaran.[95] Parece que los tespios se ofrecieron voluntarios como un simple acto de sacrificio, lo cual es todavía más asombroso si se tiene en cuenta que su contingente representaba todos los soldados hoplitas que su ciudad podía reunir.[98] Esto parece un rasgo de los tespios: en al menos otras dos ocasiones en la historia un ejército tespio se sacrificaría en una lucha a muerte.[95]

Al amanecer Jerjes realizó una libación religiosa, esperó para dar a los Inmortales tiempo suficiente para finalizar el descenso por la montaña, y luego comenzó su avance.[76] Los aliados en esta ocasión avanzaron más allá de la muralla para hacer frente a los persas en la zona más ancha del paso, intentando con ello incrementar las bajas que pudieran infligir al ejército persa.[76] Lucharon con sus lanzas hasta que todas ellas estuvieron rotas por el uso y luego utilizaron sus xifos (espadas cortas).[99] Heródoto cuenta que en la lucha cayeron dos hermanos de Jerjes: Abrocomes e Hiperantes.[99] Leónidas también murió en la lucha y los dos bandos pelearon por hacerse con su cuerpo, consiguiéndolo finalmente los griegos.[99] A medida que se aproximaban los Inmortales, los aliados se retiraron y se hicieron fuertes en una colina tras la muralla.[100] Los tebanos, "se alejaron de sus compañeros y, con las manos levantadas, avanzaron hacia los bárbaros" (según la traducción de Rawlinson), pero todavía mataron a algunos antes de aceptar su rendición.[100] El rey persa más tarde haría que los prisioneros tebanos recibieran la marca real.[101] Del resto de defensores, Heródoto dice:

"Aquí se mantuvieron hasta el final, aquellos que todavía tenían espadas usándolas, y los otros resistiendo con sus manos y sus dientes."
Heródoto[100]

Derribando parte del muro, Jerjes ordenó rodear la colina y los persas hicieron llover flechas sobre los defensores hasta que todos los griegos estuvieron muertos.[100] En 1939, el arqueólogo Spyridon Marinatos descubrió excavando en las Termópilas un gran número de puntas de flecha de bronce de estilo persa en la colina Kolonos, lo que hizo que se modificaran las teorías acerca de la colina en la que habían muerto los aliados, puesto que antes de la excavación se creía que se trataba de otra más pequeña y cercana a la muralla.[102]

Finalmente, el paso de las Termópilas quedó abierto para el ejército persa. Según Heródoto, la batalla supuso un coste para los persas de 20.000 bajas.[103] Las fuerzas aliadas que quedaron en la retaguardia fueron aniquiladas, con una probable pérdida en vidas de unos 2.000 hombres, incluyendo a aquellos que murieron durante los dos primeros días de batalla.[104] Heródoto dice en un momento de su relato que murieron 4.000 aliados, pero asumiendo que los focidios que guardaban el paso montañoso no murieron en la batalla (como Heródoto insinúa), esto supondría la casi totalidad de soldados aliados presentes (según las propias estimaciones de Heródoto), por lo que ese número es probablemente demasiado alto.[105]

 Eventos posteriores

 
Paso de las Termópilas. Se cree que la línea de la costa en tiempos de la batalla se encontraba donde ahora pasa la carretera, o incluso más cerca de las montañas.

Cuando los persas se hicieron con el cuerpo de Leónidas, Jerjes, furioso, ordenó que se cortase la cabeza al cadáver y que su cuerpo fuese crucificado. Heródoto hace la observación de que este trato era muy poco común entre los persas, que tenían el hábito de tratar con gran honor a los soldados valientes.[100] [106] Por otro lado, Jerjes también era conocido por sus momentos de cólera, como el caso en el que ordenó que se dieran latigazos sobre el Helesponto por no obedecerle.[107] Tras la partida de los persas, los aliados recuperaron los cadáveres de sus soldados y los enterraron en la colina. Además, cuando finalizó la invasión persa, se erigió una estatua en forma de león en las Termópilas, para conmemorar a Leónidas.[108] Cuarenta años después de la batalla los huesos de Leónidas fueron llevados de vuelta a Esparta, en donde fue enterrado de nuevo con todos los honores. Se celebraron juegos funerarios anuales en su memoria.[109]

Con las Termópilas abiertas al paso del ejército persa, resultó ya innecesario continuar el bloqueo de Artemisio. Por lo tanto, finalizó la batalla naval que transcurría ahí de forma simultánea y que se había quedado en tablas, y la flota aliada pudo retirarse en orden hasta el golfo Sarónico, en donde ayudaron a transportar a la población ateniense que quedaba hasta la isla de Salamina.[97]

Tras atravesar las Termópilas, el ejército persa prosiguió su avance, saqueando e incendiando Platea y Tespias, ciudades de Beocia que no se habían sometido a los persas, para luego marchar sobre la ciudad de Atenas, que ya había sido evacuada por aquel entonces.[110] Mientras tanto, los aliados, en su mayoría del Peloponeso, prepararon la defensa del istmo de Corinto, demoliendo la única carretera que lo atravesaba y construyendo una muralla que lo cruzaba.[111] Como en el caso de las Termópilas, para que esta estrategia fuese efectiva se requería que la armada aliada bloquease simultáneamente a la flota persa, impidiéndole el paso a través del golfo Sarónico, para evitar que las tropas persas simplemente desembarcaran pasado el istmo, en el Peloponeso.[112] Sin embargo, en lugar de un mero bloqueo, Temístocles persuadió a los aliados para que buscaran una victoria decisiva contra la flota persa. Engañaron a los persas para que llevasen su armada hacia los estrechos de Salamina, en donde los aliados consiguieron destruir gran parte de sus naves en la batalla de Salamina, que acabó con la amenaza sobre el Peloponeso.[113]

Jerjes, temiendo que los griegos atacasen los puentes del Helesponto y que pudieran dejar atrapado a su ejército en Europa, se retiró con gran parte del mismo de vuelta a Asia.[114] Dejó un ejército más reducido de fuerzas escogidas al mando de Mardonio, para que completaran la conquista a lo largo del año siguiente.[115] Sin embargo, presionados por los atenienses, los aliados peloponesios finalmente aceptaron intentar atraer a Mardonio a una batalla, por lo que marcharon sobre el Ática.[116] Mardonio se retiró a Beocia para llevar a los griegos a terreno abierto y los dos bandos se acabaron enfrentando cerca de la ciudad de Platea.[116] Ahí tuvo lugar la batalla de Platea, en la que los griegos obtuvieron una victoria decisiva, destruyendo gran parte del ejército persa y finalizando la invasión de Grecia.[116] Mientras tanto, en la casi simultánea batalla naval de Mícala, los griegos destruyeron también lo que quedaba de la flota persa, reduciendo con ello la amenaza de futuras invasiones.[117]

No obstante, durante el transcurso de la invasión los ejércitos de Jerjes causaron serios daños a las ciudades griegas y muchas de ellas fueron quemadas y arrasadas, como le sucedió a la propia Atenas, que fue pasto de las llamas, incluyendo los principales templos de su Acrópolis.

Significatividad histórica

La batalla de las Termópilas es una de las batallas más famosas de la antigüedad, referida repetidamente tanto en la cultura antigua, como en la reciente y contemporánea. En Occidente, al menos, son los griegos lo que reciben las alabanzas por su actitud en la batalla.[118] Sin embargo, y dentro del contexto de la invasión persa, las Termópilas fue sin ningún género de dudas una grave derrota para los aliados, que supuso unas desastrosas consecuencias para los griegos.[119]

Cualquiera que hubiese sido el objetivo de los aliados, es presumible que su estrategia no fuese la rendición de toda Beocia y Ática a los persas.[66] Por ello, probablemente no se puedan sostener las lecturas de la batalla de las Termópilas en las que se considera un intento exitoso de retrasar la acción persa, dando tiempo suficiente a los aliados para prepararse para la batalla de Salamina,[120] [121] ni aquellas que sugieren que las bajas persas fueron tantas que supuso un gran golpe moral para ellos (sugiriendo que los persas obtuvieron una victoria pírrica).[66]

La teoría según la cual la batalla de las Termópilas dio tiempo suficiente a los aliados para prepararse para Salamina ignora el hecho de que la armada aliada se encontraba al mismo tiempo luchando y sufriendo bajas en la batalla de Artemisio. Es más, comparado con el tiempo probable que transcurrió entre las Termópilas y Salamina, el tiempo durante el cual los aliados fueron capaces de mantener la posición en las Termópilas frente a los persas no es particularmente significativo.[122] Parece claro que la estrategia aliada era mantener bloqueados a los persas en las Termópilas y en Artemisio y que, al fallar en su objetivo, sufrieron una dura derrota.[66] La posición griega en las Termópilas, a pesar de encontrarse en una gran inferioridad numérica, era casi inexpugnable.[97] Si hubiesen sido capaces de mantener la posición durante más tiempo, es posible que los persas hubiesen tenido que retirarse por falta de agua y comida.[67] Por ello, y a pesar de las bajas, forzar el paso por las Termópilas fue una clara victoria persa, tanto desde el punto de vista táctico como estratégico.[97] La retirada con éxito de la mayor parte de las tropas griegas, pese a ser una inyección de moral, no fue de ningún modo una victoria, aunque redujo un poco la magnitud de la derrota.[97]

La fama de las Termópilas deriva por lo tanto no de su efecto en el resultado final de la guerra, sino en el ejemplo inspirador que supuso.[122] [123] La batalla es famosa por causa del heroísmo de los soldados que se quedaron en la retaguardia pese a saber que su posición estaba perdida y que se enfrentaban a una muerte segura.[118] Desde entonces, los eventos que tuvieron lugar en las Termópilas han sido objeto de alabanzas desde multitud de fuentes.[124] Una segunda razón que sirvió como un ejemplo histórico de un grupo de hombres libres luchando por su país y su libertad:

"Por ello, casi inmediatamente, los griegos contemporáneos vieron las Termópilas como una lección moral y cultural crítica. En términos universales, un pequeño grupo de hombres libres habían luchado contra un inmenso número de enemigos imperiales que luchaban bajo el látigo. Más especialmente, la idea occidental de que los soldados decidían dónde, cómo y contra quién luchaban contrastaba con la noción oriental del despotismo y la monarquía - probándose la libertad como la idea más fuerte ante la mayor valentía mostrada por los griegos en las Termópilas, atestiguada por las posteriores victorias en Salamina y Platea."

Si bien este paradigma del "hombre libre" contra los "esclavos" podría verse como una generalización demasiado burda, es sin embargo cierto que muchos comentaristas han usado las Termópilas para ilustrar este punto.

Desde el punto de vista militar, aunque la batalla no fue demasiado significativa en el contexto de la invasión persa, sí que tiene alguna significatividad especial, basándose en lo acontecido durante los dos primeros días de lucha. En efecto, la capacidad de los defensores se usa como ejemplo de las ventajas que aporta el entrenamiento, el equipamiento y el buen uso del terreno como multiplicadores de la fuerza militar de un ejército.[

San Francisco de Asis

 

Francisco de Asís
San Francesco.jpg
Representación de San Francisco de Asís, en un fresco de Cimabue en la Basílica de Asís, se cree que es la imagen más fiel del santo
fundador
NombreGiovanni di Bernardone
Nacimiento5 de julio de 1182[1]
Asís (Italia)
Fallecimiento3 de octubre de 1226 (44 años)[2]
Asís (Italia)
Venerado enIglesia Católica
Canonización16 de julio de 1228, en Asís, por el papa Gregorio IX
Principal SantuarioBasílica de San Francisco de Asís (Italia)
Festividad4 de octubre[3] [4]
Atributosestigmas, calavera (en representación no sólo del rechazo de la vida de placer, sino de la "hermana muerte", lobo, aves
Patronazgoanimales, medio ambiente, comerciantes (en particular fabricantes de telas, sastres y tejedores), belenismo, Italia, Filipinas, Quito (Ecuador), ciudad de Meycauayan, Telchac Pueblo (México)

 

Francisco de Asís (en italiano Francesco d’Assisi) (Asís, 5 de julio de 1182 – ibídem, 3 de octubre de 1226), santo italiano, que fue diácono, fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media, al contrario de otras hermandades —como los cátaros— que fueron consideradas herejes. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de musulmanes al cristianismo.

Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aún así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Es conocido también como il poverello d’Assisi («el pobrecillo de Asís», en italiano).

Contexto histórico

Cruz cátara, también cruz de Occitania.

En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.

Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz. Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes". Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV.

 Infancia y juventud

Nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pietro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo. Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores

Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas; como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.

En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.

Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con el Imperio, y Francisco formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.

Estatua de San Francisco en Asís que lo representa regresando a la ciudad tras abandonar la guerra.
La renuncia a los bienes terrenales, según Giotto.

De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia (1205) mientras marchaba a pelear, cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias.

Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual. Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la Pobreza.

El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía extremadamente amargo mirar. Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber visto al crucifijo de esta iglesia decirle: Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas. Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.

Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.

Francisco ante las autoridades eclesiales

Su padre le reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo.[16] Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo libró de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pedro Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio,[16] acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.

Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y al obispo de Asís, de nombre Guido, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.

 Comienzos de la orden

Porciúncula.

No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula (“la partecita”, llamada así porque estaba junto a una construcción mayor).

Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208, cuando escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc., 10). Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.

En unos meses sus discípulos eran once: Bernardo di Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.

Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.

 Audiencia ante el Papa para la aprobación de la regla

Francisco de Asís en la pintura de Francisco Zurbarán.

Hacia abril o mayo de 1209, Francisco se decidió a presentarse ante el papa Inocencio III, para que le aprobara la primera regla de la Orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

Fue bajo la intervención del obispo Guido de Asís como pudo tener audiencia con el Papa. Éste y ciertos cardenales objetaban el programa franciscano por el peligro de crear otra organización nueva, debido a los movimientos anticlericales de la época y a la falta de una mínima base material de la orden; pero bajo la influencia del cardenal Juan de San Pablo y su apoyo, Francisco pudo tener una nueva audiencia para que se considerara la aprobación de su hermandad de pobres.

El Papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla. Fue por esta época (seis años después de su conversión según Celano) cuando fundó, junto a Clara de Asís, la llamada segunda orden.

 Rivo Torto

Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivo Torto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores o Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordinis Fratrorum Minorum, abreviado O.F.M.).

Después de la estadía en Rivo Torto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.

 Crecimiento y expansión

Francisco dando un sermón a las aves según fresco en la Basílica dedicada al santo.

Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales del año 1212 y nuevamente dos años más tarde, pero ambas empresas se frustraron.

Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no sólo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.

Concilio de Letrán

Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de San Benito o la de San Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el Papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz; de ahí en adelante el poverello fue devoto de este símbolo.

En esa época, el cardenal Hugolino les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aún en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados.»

 Indulgencia en la Porciúncula

Bajo el pontificado de Honorio III en 1216, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del Papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.

Desde el año 1217[32] organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.

 Viaje a Oriente

Captura de Damieta durante las cruzadas.

Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Hugolino para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios» y de acuerdo con reglas como la de San Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad. La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».

En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados. Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.

Frente al sultán de Egipto

Tomó como misión la conversión de los musulmanes. Para ello se acompañó del hermano Illuminato para adentrarse en esas tierras; al encontrarse con los primeros soldados sarracenos fue golpeado, pero inmediatamente pidió ser llevado ante el Sultán, que entonces era al-Malik al-Kamil.

Según las crónicas de Buenaventura, el poverello, en su afán de convertirlo al cristianismo, invitó a los ministros religiosos musulmanes a entrar con él en una gran fogata, para así demostrar qué religión era la verdadera; los mulás rehuyeron la propuesta. Francisco ofreció entrar solo y retó al Sultán a que, si salía ileso, se convertiría al cristianismo e incitaría a su pueblo a hacerlo; el príncipe rechazó también esa posibilidad. Al final, sus pretensiones se frustraron. Tiempo después obtuvo del sultán al-Mu’azzam de Damasco, hermano de al-Malik, permiso sólo para visitar Siria y Tierra Santa.

Crisis y reorganización

La orden, durante su ausencia, sufrió una crisis: hubo disensiones, falta de organización y desacuerdos con la ruda vida diaria. El rumor de la muerte de Francisco en el Oriente dio pie a implantar reformas, entre ellas ciertas medidas disciplinarias, ayunos e incluso la institución de una casa de estudio en Bolonia; muchos consideraron estos cambios contrarios a la idea original del fundador. Enterado de estos sucesos, Francisco fue ante el Papa Honorio III y le rogó que designara al cardenal Hugolino para reorganizar la orden.

La nuevas disposiciones tuvieron un nuevo Ministro General, Elias Bombarone, y una nueva regla, la de 1221 (Regla no bulada) que entre otros temas trató el año de noviciado, la prohibición del vagabundeo y de la desobediencia ante órdenes contrarias a los principios franciscanos.

 La tercera orden

Ante el incremento de las vocaciones y el peligro de inclusión de gente de dudosa vocación espiritual, nació la llamada Tercera Orden, para permitir a hombres y mujeres laicos vivir una vida franciscana. Obtuvo su estatus legal en 1221 también con la ayuda del cardenal Hugolino. Es en posteriores escritos como se rescata su contenido, porque el original se perdió. Consistía de trece capítulos en los que se reglamentaba la santificación personal de los terciarios, su vida social y la organización de la nueva fraternidad.

Bajo influencia nuevamente de este cardenal, la orden reabrió el convento de Bolonia para el estudio, a pesar de la convicción de Francisco de la primacía de la oración y la prédica de los Evangelios por sobre la educación formal.

 La regla definitiva

La regla definitiva

Bajo la insistencia de ministros de la orden, fue obligado a redactar una nueva regla, ya que ciertos opositores a la entonces vigente consideraban que le faltaba consistencia y definición, y que eso le impedía obtener una definitiva aprobación del Papado. Nuevamente aceptó las exigencias. Para ello se retiró dos veces a la ermita de Fonte Colombo cerca de Rieti, a redactar una definitiva regla bajo ayuno y oración. El 29 de noviembre de 1223, con otra participación del cardenal Hugolino, la regla tuvo su forma definitiva y fue aprobada por el Papa Honorio III.

Navidad en Greccio

Terminada la labor de aprobación de la regla definitiva, Francisco decidió retornar a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad, a la que él tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese año de 1223; para ello convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas de un terreno de su propiedad.

Pretendió que la celebración se asemejara lo más posible a la natividad de Jesús, y montó un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes de los alrededores acudieron a la misa en procesión. Allí el poverello asistió como diácono y predicó un sermón. Aunque no fue la primera celebración de este tipo, es considerada un importante evento religioso, una fiesta única.

 Los estigmas

La estigmatización según un fresco en la Basílica de San Francisco.

Francisco asistió en junio de 1224 a lo que fue su último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto resolvió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alvernia, a unos 160 kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: León, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo.

Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando, quien llevaba provisiones a los hermanos. Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda, donde después se aisló. La oración ocupó un lugar central en la vida de Francisco; para ello buscaba la vida eremítica, el silencio y soledad interior. Reforzaba sus plegarias postrándose, ayunando, e incluso, gesticulando.

En ese lugar, León fue testigo de los actos de su soledad: lamentos por el futuro de la orden y estados de éxtasis. Al saber que era espiado, decidió irse a un sitio más apartado en una saliente de montaña. En la fiesta de la Asunción Francisco decidió hacer un ayuno de cuarenta días.

Por órdenes del poverello, León lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua. Según los relatos que recogieron los testimonios de León, éste fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio, Francisco le comentó que algo grande estaría por ocurrir. Le hizo abrir tres veces el misal para encontrar respuesta, y las tres veces se abrió en la historia de la Pasión de Jesús.

Probablemente el 14 de septiembre de 1224, oró para recibir dos gracias antes de morir: Sentir la pasión de Jesús, y una enfermedad larga con una muerte dolorosa. Después de intensas oraciones, entonces en un trance profundo —según relato de San Buenaventura — el mismo Nazareno se le presentó, crucificado, rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, sus hermanos vieron los estigmas de Francisco, que él conservó por el resto de su vida. Sin embargo, Francisco -al igual que otros santos estigmatizados- hizo todo lo posible para ocultarlos a la vista de los demás por considerarse indigno, no del dolor que sentía, sino de ser portador de las señales de la Pasión de Jesús. Por eso, fue desde entonces con las manos metidas entre las mangas del hábito, y con los pies cubiertos por medias y zapatos.

Muerte

Basílica de San Francisco.

Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por León; en su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio. Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.

Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico del Hermano Sol, que hizo también cantar a sus compañeros. Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del pobrísimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos; según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara. Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.

Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra. En su lecho escribió su Testamento. En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Angelo y León.

La tumba de Francisco en Asís

De acuerdo con su último deseo, fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226 a la edad de 43.

Así relata San Buenaventura la verificación de las llagas de Francisco después de su muerte:

"Al emigrar de este mundo, el bienaventurado Francisco dejó impresas en su cuerpo las señales de la pasión de Cristo. Se veían en aquellos dichosos miembros unos clavos de su misma carne, fabricados maravillosamente por el poder divino y tan connaturales a ella, que, si se les presionaba por una parte, al momento sobresalían por la otra, como si fueran nervios duros y de una sola pieza. Apareció también muy visible en su cuerpo la llaga del costado, semejante a la del costado herido del Salvador. El aspecto de los clavos era negro, parecido al hierro; mas la herida del costado era rojiza y formaba, por la contracción de la carne, una especie de círculo, presentándose a la vista como una rosa bellísima. El resto de su cuerpo, que antes, tanto por la enfermedad como por su modo natural de ser, era de color moreno, brillaba ahora con una blancura extraordinaria. Los miembros de su cuerpo se mostraban al tacto tan blandos y flexibles, que parecían haber vuelto a ser tiernos como los de la infancia. Tan pronto como se tuvo noticia del tránsito del bienaventurado Padre y se divulgó la fama del milagro de la estigmatización, el pueblo en masa acudió en seguida al lugar para ver con sus propios ojos aquel portento, que disipara toda duda de sus mentes y colmara de gozo sus corazones afectados por el dolor. Muchos ciudadanos de Asís fueron admitidos para contemplar y besar las sagradas llagas. Uno de ellos llamado Jerónimo, caballero culto y prudente además de famoso y célebre, como dudase de estas sagradas llagas, siendo incrédulo como Tomás, movió con mucho fervor y audacia los clavos y con sus propias manos tocó las manos, los pies y el costado del Santo en presencia de los hermanos y de otros ciudadanos; y resultó que, a medida que iba palpando aquellas señales auténticas de las llagas de Cristo, amputaba de su corazón y del corazón de todos la más leve herida de duda. Por lo cual desde entonces se convirtió, entre otros, en un testigo cualificado de esta verdad conocida con tanta certeza, y la confirmó bajo juramento poniendo las manos sobre los libros sagrados."
San Buenaventura, Leyenda Mayor de San Francisco 15,4

Al día siguiente, el cortejo fúnebre se encaminó hacia San Damiano y después a San Giorgio, donde fue sepultado. Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís.