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CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1964

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1964

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1964

TITULO: desconocido

Autor: Guillermo Pintrez Baylo, "Guillerm"

En 1964 la Comisión de Festejos encargó directamente al pintor e ilustrador "Guillermo" la elaboración de un boceto para cartel de fiestas del Pilar. El que envió fue un buen cartel com un tema que ya había aparecido en otros carteles pero siempre formando parte de una escena en la que la auténtica protagonista era siempre la mujer: ahora un baturro es el único personaje y aparece tocando la guitarra.

Pero no es el tema lo más interesante del cartel sino el tratamiento que le da a la figura, que llena toda la superficie del cartel y está situada en un espacio totalmente abstracto. La representación es realista pero tiende hacia la síntesis a lo que contribuye una gruesa línea negra que aparece bordeando toda la figura mediante unos trazos muy vigorosos que dan fuerza y expresividad al cartel, remarcada por el color, y, así sobre un tono ocre y blanco, resaltan el negro y sobre todo el rojo de la faja de la imponente figura del baturro que además está vista desde un punto de vista bajo, dando, de esa manera, una mayor sensación de monumentalidad.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1963

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1963

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1963

TITULO:

Autores: Jarke, Jesus Benito y Pedro Beltrán

Al igual que en 1962, en 1963 el cartel de fiestas fue otro fotomontaje en el que aparece en primer plano fotografiado el pregonero mayor y al fondo un dibujo difuminado del templo del Pilar.

El cartel apareció reproducido en Heraldo de Aragón y parece ser que gustó bastante, al menos por lo novedoso de la técnica tal y como lo describía el comentario al pie de la ilustración:

"Ofrecemos a nuestros lectores la fotografía del cartel anunciador de las fiestas en honor de Nuestra Señora del Pilar, que se celebrarán en Zaragoza desde el 11 al 20 de octubre del corriente año. Una idea del teniente de alcalde presidente de la Comisión de Festejos, don Mariano Arribas, llevada a cabo por los dibujantes

Benito y Beltrán y el  fotógrafo Jarke, en una combinación pulcrísima de dibujo y fotografía a todo color. Sobre el fondo algo difuminado del Pilar, una fotografía admirable del pregonero mayor, encarnado por Ignacio Moreno, sobre el caballo "Brillante", de las caballerizas municipales. Un bonito y llamativo cartel, de mucho y acertado color, impreso en Octavio y Félez.".

En este cartel, pues, no se puede hablar de un artista o de un autor sino que se trata del resultado de un equipo de trabajo con un resultado artístico de parecidos logros al del año anterior.

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NOTAS

No se convocó concurso de carteles. La Comisión de Festejos lo encargó directamente a este artista, utilizando la técnica del fotomontaje.

Los carteles de los años 1958 y 1963 son de Pedro Beltrán Montesano.

El cartel de 1958, lo hizo en solitario, ese año no hubo concurso y fue por encargo. Esto ha sucedido en más de una ocasion.

El cartel del año 1963, lo realizó y presentó a concurso junto con su amigo y socio Jesús Benito (tenían un estudio de dibujo publicitario en el Paseo Pamplona). Esta firmado por "Benito y Beltrán", en lugar del cartel del año 1958 que lo hizo en solitario. Este cartel está realizado con la técnica de fotocomposición.

Pedro Beltrán fue discípulo de Manuel Bayo Marín que participó en muchos de sus proyectos y también presentó varios carteles de las fiestas del Pilar. También perteneció durante muchos años al Estudio Goya. En sus inicios de forma independiente, se dedicó entre otras cosas a hacer caricaturas para el desaparecido periódico Amanecer cuya hemeroteca se puede consultar en la Biblioteca de Aragón. Durante mucho tiempo hizo trabajos publicitarios para Juan García y Hermanos, una tienda de ropa muy conocida en aquella época que estaba en la calle Alfonso. Entre otros trabajos, realizó durante un tiempo un cómic publicitario para ellos. También trabajó mucho para Industrias del Cartonaje, lo que le derivó lentamente a una vertiente más industrial.

Su trabajo en dibujo publicitario derivó poco a poco hacia un taller de artes gráficas, con lo que su producción en la parte artística se vió bastante mermada al tener que dedicarse a otras tareas más administrativas, aunque no dejó por ello de aportar ideas y dedicación personal al diseño, para muchos de sus clientes. Ha sido el autor de algunos diseños de logotipos comerciales que han perdurado desde los años 50 y 60, hasta hace muy poco y alguno es posible que aún se siga utilizando. Una gran parte de su trabajo se desarrolló en el diseño de estuches de cartoncillo para diversos productos: farmacia, perfumería, cosméticos, turrones, chocolatería, bombonería, prendas deportivas, camisas, juguetería, gaseosas, pastelería industrial, etc.

Aparte del diseño publicitario, también dedicó tiempo al dibujo artístico, pintando sobre todo cuadros de pueblos y paisajes utilizando acuarela, óleo, acrílico y si no recuerdo mal, también alguna experiencia con técnica mixta.

En el año 2015 se publicó el libro Diseño gráfico en Zaragoza (1939-1969) de la autora Josefina Clavería Julián, en el que, entre otros muchos, se habla brevemente de este autor.



CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1962

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1962

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1962

TITULO:

Autor: Manuel Coyne

No se convocó concurso de carteles. La Comisión de Festejos lo encargó directamente a este artista.

El cartel de fiestas sería mucho más realista ya que se trató de una fotografía del farol de la Hispanidad (que aparecía en el Rosario de Cristal), situado en una escena nocturna ante el templo del Pilar. Este fotomontaje está hecho con una gran sencillez ya que el artista no tiene ninguna finalidad más que la de representar el objeto.  Por otra parte, el tema no es excesivamente original pero ese año debió de elegirse como algo representativo ya que con las fiestas del Pilar coincidía la celebración de la Semana de la Hispanidad en Zaragoza.

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1962: Se estrena el fotomontaje en las composiciones 
Las fiestas del Pilar de 1962 fueron anunciadas con un cartel más realista. Lo consiguió Manuel Coyne utilizando la técnica del fotomontaje, aunque con gran sencillez porque solo pretende representar el objeto. En este caso, el farol de la Hispanidad del Rosario de Cristal protagonizó la composición en una escena nocturna ante el templo del Pilar. La celebración de la Semana de la Hispanidad de Zaragoza coincidió ese año con los festejos de la Virgen del Pilar, por lo que la obra pudo elegirse como algo representativo. La década de los sesenta se caracterizó por una renovación técnica, como se observa en este ejemplo, o en la creación de 1963, en la que también se empleó una fotografía del pregonero.

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1961

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1961

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1961

TITULO: desconocido

Autor: R. Cortés y Dentaz

LA DE CADA DE LOS SESENTA: HACIA UNA RENOVACION TECNICA DEL CARTEL.

En 1961 los autores del cartel de fiestas del Pilar fueron los zaragozanos Cortés y Díaz y la obra se reprodujo, al igual que todos los carteles que se hacían en esta época en Zaragoza, en la casa Octavio y Félez. En él aparece en primer plano una castañuela donde se representa el escudo de la ciudad y ésta a su vez va atravesada por un clavel rosa al que se le ha colocado un cachirulo verde; al fondo aparece la clásica silueta del templo del Pilar. La representación de los distintos elementos simbólicos se hace de una forma totalmente realista, casi fotográfica, lo único que se sintetiza es la silueta del Pilar, en una composición en la que se intenta fundir lo festivo y lo tradicional.

11.5.2008 - LIGA 2007/08 - JORNADA Nº37 Partido Nº 1833 del R.ZARAGOZA en 1ª Div.

escudo R.Zaragoza REAL ZARAGOZA 2  REAL MADRID 2  ESCUDO R. MADRID

El Madrid desbrava al Zaragoza

 

Zaragoza

2

 

2

R. Madrid

1

C. Sánchez A.

3

Paredes

6

Ayala

23

Sergio

8

Aimar

16

Celades

20

Matuzalem

21

Zapater

9

Sergio García

12

Oliveira

22

Diego Milito

 

 

25

Dudek

4

Sergio Ramos

5

Cannavaro

12

Marcelo

21

Metzelder

6

Diarra

14

Guti H.

23

Sneijder

10

Robinho

17

V. Nistelrooy

20

Higuaín

 

 

CAMBIOS

56’

Aimar por Gabi

77’

Matuzalem por Oscar

 

 

62’

V. Nistelrooy por Balboa

69’

Marcelo por M. Torres

74’

Higuaín por Saviola

 

 

 

ENTRENADORES

Manolo Villanova

 

 

Bernd Schuster

 

 

 

GOLES

19’

Gol Oliveira

84’

Gol Sergio

 

 

21’

Gol V. Nistelrooy

77’

Gol Robinho

 

 

 

TARJETAS

68’

Paredes Tarj. A

72’

Celades Tarj. A

82’

Sergio Tarj. A

 

 

16’

Marcelo Tarj. A

19’

Higuaín Tarj. A

35’

Robinho Tarj. A

55’

Sneijder Tarj. A

70’

Metzelder Tarj. A

 

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

1ª División

 

Estadio: La Romareda

11/05/2008 21:00

Arbitro: Pérez Lasa

 

Cuarto Arbitro: Istúriz Latorre

Jueces de Línea:Núñez Fernández , Laviña Plagaro

Incidencias:

 

 

 

 

 

Todo en una bala, la última. El Real Zaragoza se jugará la permanencia en Ono Estadi, en Mallorca, en la última jornada de Liga. La irregular campaña del conjunto aragonés no puede tener un colofón más agónico: el cuadro de Manolo Villanova resolverá su futuro -su sentido y su ser en Primera- ante un Mallorca que logró la victoria en el Camp Nou (2-3), en la despedida de Rijkaard, en el minuto 93. Los de Gregorio Manzano fueron capaces de levantar un 2-0 ante todo un Barcelona. Y acarician la Copa de la UEFA.

Es el rival -y el panorama- que encontrará el Real Zaragoza el próximo domingo, en su duelo a vida o muerte -a vida o muerte, sin tópicos- por
la permanencia.

Tuvo ayer el conjunto blanquillo una oportunidad única para liderar el grupo de los desamparados, de los que no han sabido hacer los deberes y a los que les escalda el alma en las calderas. Nunca antes el Real Madrid se presentó en La Romareda de forma tan relajada. Es difícil que lo vuelve a hacer: sin seis de sus titulares y sin aparente motivación, el cuadro de Bernd Schuster acudió a Zaragoza a querer jugar arriba y dar fe de sus destellos y a dejar jugar. Sobre todo, a dejar jugar.


Sin un sistema de contención sólido, el cuadro merengue dejó hacer a los de Villanova desde el comienzo, aunque también dio muestras de su clase con los zarpazos que pusieron a prueba a un inspiradísimo César.

El Zaragoza creó innumerables ocasiones de gol. Cada balón merecía un instante de emoción y un ¡ay! en las gargantas de los aficionados zaragocistas.

Es verdad que el gol de Oliveira encendió la ilusión de la parroquia. Pero los tantos de Van Nistelrooy y Robinho presagiaban una noche de luto. Hasta que Sergio Fernández encendió la luz de la esperanza del zaragocismo.

El gol no sacó al Real Zaragoza del descenso. Ahí está estancado, en los puestos de la condena. Pero es una bombona de oxígeno para los de La Romareda. Porque con este tanto el Zaragoza depende de sí mismo. Ganando, se salva.

No es fácil. Porque el fin de semana se enfrentan un equipo en clara progresión -el Mallorca- y un equipo -el Real Zaragoza- que hace jornadas que deambula por el alambre, que se ha acostumbrado a coquetear con el descenso y que es, al fin y al cabo, el equipo que más boletos le ha comprado a la Segunda División.

Porque el conjunto aragonés es el equipo que, recién concluida la penúltima jornada, ocupa la tercera de las plazas que dan acceso a la División de Plata -¡qué eufemismo!-, al infierno de la Segunda. Antes han sacado su billete el Levante y el Murcia.

Una rendija a la esperanza


El empate abre una puerta a la esperanza, tal vez raquítica, tal vez solo una rendija, pero real. Porque la victoria es el camino a la salvación. Antes, la derrota, tras el gol de Robinho, dejaba al equipo pendiente de otros equipos y más allá del borde del abismo. Ahora, el equipo se sostiene por un raquítico hilo de vida. Incluso, puestos a soñar, el empate también podría valer... siempre que pierda el Recreativo o si también cae en Santander el Club Atlético Osasuna.

Hay ahí un elemento que juega a favor del cuadro aragonés: el Racing se juega -como el Mallorca- la Copa de la UEFA. No puede salir relajado ante los de Ziganda. Incluso si deja resuelto su compromiso en los primeros minutos, el Mallorca perdería sus opciones de abrir las puertas de la competición europea y tal vez bajara los brazos ante el Real Zaragoza...

Quimeras. A estas alturas de temporada resulta casi impensable que un equipo nacido para luchar por todo -¡qué fácil se vende el humo!- tenga que recurrir a una carambola improbable para certificar su seguro de vida.

Porque -que nadie lo olvide- la vida del conjunto aragonés va a pasar por la permanencia en Primera División. ¿Es posible la continuidad de este proyecto fuera del marco de la máxima categoría? En realidad, altamente improbable...

Hay que agarrarse a un clavo ardiendo. Como hace la afición, como lo ha demostrado un público admirable, que no se ha cansado de animar, de llevar en volandas al equipo, de empujarlo en los momentos más comprometidos, contra viento y marea.

Que a nadie le quepa duda de que este es el verdadero patrimonio del Real Zaragoza, su aval, como lo ha demostrado a lo largo de los 75 años de su vida. Ellos, una afición asombrosa y admirable, es la que menos se merece lo que le que está ocurriendo al conjunto blanquillo. Y los que mejor están llevando el duelo.

La afición estaba convencida ayer de que el Real Zaragoza se salvará. Seguramente porque pasó de la desazón a ese chorro de esperanza del gol de Sergio Fernández. Porque es ese ánimo el que más confía en el equipo. Como dan muestras cada fin de semana; por encima de los dirigentes, del vestuario... La garantía de la fe.

La temporada pasa por un partido, el del próximo fin de semana en el Oni Estadi. Ahí se concentra el proyecto de Agapito y de Bandrés; los retos de Pedro Herrera y Miguel Pardeza; las aspiraciones de Víctor Fernández, de Garitano, de Irureta y de Manolo Villanova; los compromisos de todo un vestuario. El Real Zaragoza debe responder y dar la cara; por la dignidad profesional, por respeto a unos colores, por 75 años de historia. Y por el futuro de la entidad. Ya no valen las excusas, ni los nervios, ni los fallos, ni los errores -los que se multiplicaban ayer-. El Zaragoza se juega la campaña a un duelo, en una bala. Y no puede desperdiciarla. Bajo ningún concepto.

 

 

 

 

El equipo blanquillo mantendrá la categoría si gana en la última jornada tras empatar contra el campeón

Zaragoza - 11/05/2008

El Zaragoza mordió, apretó los dientes y peleó con exasperación cualquier balón dividido. Pero ante el Madrid se contentó con el empate porque le mete en la zona de descenso pero le permite depender de sí mismo en la última jornada de la Liga. Se le presuponía una actitud condescendiente al Madrid, coronado recientemente como campeón de la Liga y dulcificado tras repasar al Barcelona en el Bernabéu. Acostumbrado a los festejos y al alborozo del éxito, el Madrid planteó un suicidio que casi acabó por convertirse en un seguro de vida. Tanto le divierte atacar como le revienta defender, tarea que consideró de los sufridores y no de un equipo que ya tiene el laurel sobre los cabellos. Así, abocado al ataque, con Robinho e Higuaín desatados, el Madrid propuso un duelo abierto, de correcalles y sucesivas alternativas. Fue un disparate atractivo, generoso y atento con el espectáculo. Sneijder y Guti representaron al dedillo el estado anímico del Madrid, alegre hacia delante pero perezoso a sus espaldas. El Zaragoza jugó a remolque: atacó cuando tuvo oxígeno; se defendió mal pero de uñas.

El Zaragoza también participa del mismo pecado, el de no cuidar la retaguardia. Con el ADN narcisista, que enfoca con denuedo el marco adversario pero se limita a mirar con el rabillo del ojo el retrovisor cuando pierde el balón, el equipo se muestra tremendamente dócil cerca de su área. Justo lo que exprimió el Madrid.

Omnipresente Guti en la fase de construcción, el conjunto madridista resolvió sin demasiados apuros los escasos entuertos que le presentó el Zaragoza en la medular. La apuesta era simple pero pragmática. Balones interiores a las diagonales de Higuaín o largos a las carreras de Robinho, que se resiste a concluir el curso como telonero y exige un papel principal, que ya acaparó en el ecuador del curso. Higuaín recogió el cuero en la frontal y leyó con acierto el desmarque de Robinho. El extremo falló en el mano a mano con César, pero el rechace lo recogió Carpanta Van Nistelrooy, que juega con un nuevo tobillo pero con la misma gazuza de siempre.

El Zaragoza parece portar con jactancia el cilicio de sus deficiencias. Más que nada porque los cuatro entrenadores que lo han cogido han sido incapaces de paliar los defectos. No carburan los carrileros, sello distintivo en el pasado porque las bandas corrían por su parte, ni los centrales, donde Ayala se sonroja ante cualquier delantero veloz. Tampoco ayudan los dos descartes del Atlético, Gabi y Luccin. Su mayor flaqueza, sin embargo, pasa por las alas, donde los volantes tienen ojeriza a la línea de cal y se remiten a las diagonales como única arma ofensiva. Así, los goles de la delantera se quedan en poco.

Anoche, sin embargo, subsanó la inferioridad numérica en el eje con empuje, con situar sus medios un par de pasos más adelantados que la segunda línea contraria. Lo aprovechó Sergio García, que profundizó por su banda y sometió sin rubor a Marcelo, que palideció a cada embiste. Sus movimientos descuajaringaron a la defensa del Madrid, más pendiente de atar en corto a los dos delanteros rivales que a las llegadas desde la segunda línea. Matuzalem asistió a la carrera de Sergio García, que pisó línea de fondo y asistió a su vez a la llegada del brasileño Oliveira, que punteó el balón a placer. El arrebato duró un tiempo, hasta que el Madrid se ruborizó y decidió jugar el balón. Higuaín volvió a contestar con Robinho y el habilidoso extremo hizo una cuchara de aúpa para batir a César.

Ante la aquiescencia del Madrid, condescendiente e incluso paternalista a la hora de defender, Milito y Oliveira probaron a Dudek ?el Madrid reservó a Casillas para que mantenga el Zamora? con insistencia. Pero poco ajustada la mirilla y acertado el meta, la ofensiva resultó estéril. Hasta que Sergio Fernández cazó un balón en el borde del área y selló el empate.

Pudo definir el Zaragoza pero se topó con Dudek. Así, el Madrid aguarda a los nuevos aplausos y al último pasillo al tiempo que el Zaragoza regresa a la zona peligrosa cuando resta una jornada Pero depende de sí mismo.

El Zaragoza se condena solo

11/05/2008

Los errores del Zaragoza en el remate le han condenado a luchar por evitar el descenso en la última jornada contra el Mallorca. Cuando uno se está jugando la vida no se pueden malgastar tantas ocasiones de gol como hizo el Zaragoza.

Son tiempos duros para el Zaragoza, un equipo construido para estar en la zona noble de la clasificación y que en la última jornada de Liga se jugará la permanencia en Primera en Mallorca. Contra el Real Madrid, que presentó una alineación con varios suplentes, se vio un resumen de lo que ha sido este conjunto durante el curso. Mucho corazón, mucha entrega, demasiada ansiedad, momentos, pocos, de buen fútbol, una defensa endeble y una torpeza infinita en el remate. Escribió el peruano Julio Ramón Ribeyro que quien no conoce la tristeza deportiva, no sabe nada de la tristeza. En Zaragoza saben demasiado de tristezas.

En un partido muy abierto, demasiado para los intereses del Zaragoza, y con un rival, como el Madrid, que siempre propone el toque frente al físico, no se pueden malgastar tantas ocasiones de gol. Sólo alguien que viva en la abundancia puede permitirse ese lujo. Por ejemplo, el Madrid, que, con el título ya ganado, ponía en juego la dignidad y el prestigio. No fue un rival sencillo, pero tampoco el peor enemigo que se podía encontrar el Zaragoza, que cometió el pecado de dejarle tocar, de perder el balón. Por muy relajado que esté, nada le gusta más que eso al Madrid.

Comenzó bien el Zaragoza, muy enchufado, como exigía el guión, y a los diez minutos Sergio García tiró un caño espectacular a Cannavaro, que quedó retratado, pero definió mal ante Dudek, que completó un encuentro más que correcto, con alguna intervención de mérito, incluido un mano a mano al final frente a Sergio García. Después fue Diego Milito, quien después de un error de Sergio Ramos, que intentó sacar el balón jugado de tacón, no fue capaz de superar al portero polaco. Sí acertó Oliveira cerca de los 20 minutos. El brasileño marcó a puerta vacía después de una gran acción individual de Sergio García, el mejor de su equipo. Ganó la espalda a Marcelo y le regaló el tanto a su compañero.

El gol no centró al Zaragoza, todo lo contrario. Perdió el balón y con ello la iniciativa. Van Nistelrooy sólo necesitó cinco minutos para empatar. Robinho rompió el fuera de juego, César rechazó su disparo y el holandés sumó su tanto número 14 en la Liga, una cifra de mérito si se tiene en cuenta el tiempo que ha estado de baja.

El empate inclinó el encuentro del lado del Madrid, que comenzó a sentirse más cómodo y a tocar. El Zaragoza empezó a sufrir y ya no dejó de hacerlo hasta el final. Logró al menos mantener el empate hasta el descanso. Un paradón de César a un cabezazo de Ramos evitó el segundo del Madrid y poco después apareció de nuevo Ramos, esta vez para sacar bajo los palos un tiro de Oliveira.

Salió con fuerza al Zaragoza en la segunda parte, pero entre sus errores en el remate y la inspiración de Dudek la portería del Madrid se fue haciendo cada vez más pequeña. Sufrió momentos de acoso el Madrid, que se veía atacado por todos los flancos. Las oportunidades de gol se sucedían para los locales, pero todas tenían el mismo destino y terminaban en nada. Y cuando Dudek se vio superado, el larguero repelió un cabezado de Aimar para dejarlo todo como estaba.

La desesperación aumentaba en La Romareda, que temía estar viendo el último partido de Primera en mucho tiempo. Pero como todo lo que va mal aún puede ir peor, a falta de un cuarto de hora Robinho rompió el fuera de juego y superó con sutileza a César. Silencio absoluto, el desastre para el Zaragoza, que nunca se rindió y siguió en busca de un empate que llegó de la forma menos previsible. El reloj se acercaba al tiempo añadido cuando un balón cayó en los pies de Sergio Fernández. El central tuvo toda la tranquilidad que le faltó a sus compañeros de ataque y consiguió un tanto para la esperanza.

 

 

EL CHIQUIPARTIDO

Perra,perrea
La aficion del Zaragoza mola mogollon
hoy se fue a Mestalla animar de corazon
Pero el Chikizaragoza estaba de siestita
y la defensa estaba muy tontita.
No juega Diogo,defiende bien suave,
no juega Oscar,mi amor ya tu sabes.
no juega,Luccin,no juega mi hermano,
y dejan a Cesar con braga en la mano.
Y el chikizaragoza se baila asi:
uno:no corre nadie
dos:miedo me dan
tres:¿son de primera?
cuatro:el Gaby-cop
Juamos de azul y sin el traje a rayas
y al que nos mande a 2a le dire,¿por que no te callas?.
El domingo en la romareda tenemos que ganar,
cantaremos el himno y “el muerto” se salvara.
Yel chiqui zaragoza se bailara asi:
uno:gol de Oliveira
dos:el de Milito
tres:el Sergio-yason
cuatro:el Matu-gol
!!! GOLEA,GOLEA !!!.”.


7.5.2008 - LIGA 2007/08 - JORNADA Nº36 Partido Nº 1832 del R.ZARAGOZA en 1ª Div.

ESCUDO VALENCIA  VALENCIA 1  REAL ZARAGOZA  0 ESCUDO REAL ZARAGOZA

Impotencia e incapacidad

 

El Real Zaragoza no dio la talla en el crucial partido de Valencia y cayó derrotado por un rival con las ideas mucho más claras

 

 

Valencia

1

 

0

Zaragoza

13

Hildebrand

4

Albiol

5

Marchena

15

I. Helguera

20

Alexis

23

Miguel

8

Baraja

14

Vicente

17

Joaquín

21

Silva

7

Villa

 

 

1

C. Sánchez A.

2

Diogo

3

Paredes

6

Ayala

11

Juanfran

24

Chus Herrero

5

Oscar

7

Luccin

14

Gabi

9

Sergio García

12

Oliveira

 

 

CAMBIOS

43’

Vicente por Mata

76’

Joaquín por Arizmendi

87’

Villa por Albelda

 

 

46’

Oscar por Aimar

60’

Chus Herrero por Matuzalem

64’

Luccin por Diego Milito

 

 

 

ENTRENADORES

Voro

 

 

Manolo Villanova

 

 

 

GOLES

19’

Gol Silva

 

 

 

 

 

TARJETAS

80’

I. Helguera Tarj. A

84’

Albiol Tarj. A

86’

Silva Tarj. A

86’

Silva Tarj. R

88’

Baraja Tarj. A

 

 

55’

Ayala Tarj. A

59’

Gabi Tarj. A

76’

C. Sánchez A. Tarj. A

88’

Oliveira Tarj. A

 

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

1ª División

 

Estadio: Mestalla

07/05/2008 20:00

Arbitro: Medina Cantalejo

 

Cuarto Arbitro: Mariscal Sánchez

Jueces de Línea:Gutiérrez Pérez , Giráldez Carrasco

Incidencias:

 

 

 

 


Cúanta razón tenía Manolo Villanova cuando advertía el pasado lunes, insistiendo una vez más en sus pronósticos, que todo el mundo se olvidase de la euforia post-Deportivo y que se mentalizase de que la situación del Real Zaragoza sigue siendo muy delicada. Viejo zorro, Villanova. Con un gran olfato futbolístico viendo lo que tiene entre manos.

Recordaba el veterano técnico que, tras dos buenos partidos del equipo a su llegada -Atlético y Villarreal- los jugadores se entregaron al conformismo y firmaron sendos desastres colectivos ante Valladolid y Betis que dieron con los huesos del Zaragoza en los puestos de descenso. "Esa experiencia me dice que las euforias son malas en estos momentos tan complicados", avisó Manolo.

Y, en efecto, el bajonazo que barruntaba Villanova llegó anoche en Mestalla. De nuevo, apareció el Zaragoza de fuera de casa. El blando, el desnortado, el indolente, el incosistente, el desdibujado, el inconexo, el vacío de contenidos, el que cabrea a la afición blanquilla a través de la televisión, el incapaz... así, hasta mil calificativos negativos que se ajustan perfectamente a lo que estamos viendo desde hace más de año y medio fuera de La Romareda con este perfil de jugadores que alguien trajo a la carta en tiempos pretéritos y que aquí ha dejado.

El Zaragoza tiró el partido a la basura en la primera mitad y, tras el descanso, no tuvo argumentos para rescatarlo del contenedor en ningún momento, a pesar de la histeria que agarrotó al Valencia en el último cuarto de hora. Los mejores jugadores azules anoche (con este uniforme gafe volvió a jugar ayer el cuadro blanquillo) fueron Zapater, Sergio Fernández, Celades, Milito, Matuzalem... es decir, los ausentes del once inicial. Y ya se sabe cuando los mejores son los que no están... ¡Qué desastre de primera parte jugó el equipo zaragocista en Mestalla! ¿Así se afronta un partido de este calibre, un asalto por la vida de tanto calado? A uno se le quedó escasa la aplicación de la mayor parte de los protagonistas, como por otra parte ya había sucedido en anteriores lances fuera de casa.

Sin duda, a Villanova le salió fatal su apuesta por el músculo. Este equipo hace días que no puede presumir ni de carácter rocoso, ni de toque, ni de nada de nada. Desde los tiempos de Víctor Fernández, el Zaragoza es algo amorfo, gaseoso, lleno de improvisación. Y anoche, a falta de solo 270 minutos para acabar la Liga y con el agua al cuello, se demostró que la cosa tiene mal arreglo, por no decir nulo, hasta que no haya una regeneración total en todos los ámbitos de la entidad que modifique el carácter actual de este grupo.

En tres cuartas partes del choque, el Zaragoza no vio el balón en ningún momento y fue borrado del juego por un voluntarioso Valencia que, desde el primer minuto, apoyado por su público, se volcó sobre el área de César en busca de los tres puntos que le asegurasen la permanencia en Primera División. Fue desesperante ver jugar al Zaragoza. Ni dos pases seguidos. Ni un desmarque en condiciones. Una máquina de perder pelotas en medio campo y la punta. Un coladero en ambos laterales de la defensa, especialmente en la derecha donde Diogo (acabó lesionado, roto sobre el campo durante 20 minutos) fue sobrepasado por Vicente y Villa de manera permanente.

A pesar de que la falta de acierto de Silva y el Guaje ex zaragocista (en tres claras ocasiones, una al palo) evitó una goleada que hubiera estado servida ya en los primeros 45 minutos, el Zaragoza (que arrancó la segunda mitad vivo y coleando), no tuvo reacción. No hubo gobierno en la medular, no se cuajó ni una sola acción digna de recordarse por las bandas. Y Oliveira y García arriba, vivieron como dos islas, solos como juncos en el agua. Ni la salida de Aimar, Matuzalem y Milito logró aportar un mínimo plus de esperanza para haber logrado el empate. La agonía va a ser larga.

 

El Zaragoza pierde ante el Valencia y tendrá que seguir peleando (0-1)

El gol del valencianista Silva abrió el marcador en Mestalla, donde el Real Zaragoza se enfrenta al Valencia C. F. en un vibrante partido, clave en la salvación para evitar el descenso a Segunda División.

 

 

Los jugadores, cariacontecidos.


El Valencia se impuso al Zaragoza en un partido tenso, bronco y lleno de urgencias, en el que el 1-0 con el que acabó el encuentro deja al equipo valenciano muy cerca de la permanencia en Primera División y obliga al Zaragoza a continuar en la pelea en las dos jornadas finales de la Liga.

Fue un partido a cara de perro, en el que no hubo tregua, en el que ambos equipos dieron todo lo que tenían y en el que la entrega y el tesón fue mucho más protagonista que el fútbol.


El Valencia impuso el ritmo del partido en el primer periodo, pero en la segunda parte fue el Zaragoza el que marcó la pauta del encuentro, aunque a base de balones lejanos y bombeados, sin disponer de verdaderas opciones de gol.

Esta dinámica se intensificó en los compases finales del partido, cuando el Valencia perdió a Silva por expulsión, aunque hacia ya muchos minutos que el Zaragoza jugaba en inferioridad porque Diogo estaba lesionado y tuvo que seguir en el terreno de juego al haber realizado su equipo todos los cambios.

Desde el principio, el juego fue tan intenso como las necesidades de unos y otros hacían prever, por lo que los minutos iniciales fueron de nervios para ambos equipos, aunque el Valencia se los quitó de encima antes que el Zaragoza a partir del momento en el que Rubén Baraja tomó las riendas del juego local, serenó al equipo y empezó a dar pases preciosos a sus compañeros.

El Valencia abría el campo y penetraba por ambas bandas ante un Zaragoza sin apenas salida, lo que no impidió que el gol del Valencia llegara en un pase por el centro de Baraja a Silva, que no dio opción a César en su remate a los 20 minutos de juego.

Tras el gol, el Zaragoza fijó un 4-2-3-1 y dio su primera señal de vida en un buen disparo de Sergio García que Hildebrand envió a córner. Era el minuto 28 y esta acción dio paso a unos minutos de fuerzas niveladas, pero sin aproximaciones claras a la puerta contraria por parte de ninguno de los dos equipos.

La primera parte acabó con la lesión del valencianista Vicente, tras una dura entrada de Diogo y con un balón en profundidad muy bien enviado sobre Oscar, que neutralizó el meta alemán del Valencia.

Aunque el Zaragoza salió muy centrado en el segundo tiempo, los marcadores de otros partidos metieron al Valencia en el encuentro, ya que se encontró con la permanencia y el público empezó a llevarlo en volandas.

El partido se había abierto y las alternativas, pero sobre todo las interrupciones, eran frecuentes en un encuentro en el que ambos equipos buscaban el gol, en pos del empate en el caso del Zaragoza y para asegurar el triunfo en el del Valencia. No había calidad, pero sí mucha intensidad y emoción.

Cuando el encuentro llegó al ecuador del segundo periodo, el Zaragoza había completado su apuesta ofensiva con la entrada de Aimar, Matuzalem y Milito, lo que dio un mayor dominio a su equipo el dominio aragonés, pero también espacios al Valencia al contragolpe.

Una falta muy bien lanzada por Gabi encontró la réplica en un disparo del valencianista Villa y el partido llegó a su conclusión, con lesiones, caídas, pérdidas de tiempo y la expulsión de Silva.

El Valencia fue uno de los grandes beneficiados de la jornada, ya que su victoria le aleja del descenso, mientras que el Zaragoza, encuentra el consuelo en las derrotas de Recreativo y Osasuna.

 

 

 

El Valencia acaricia la salvación

Silva anotó el único tanto del encuentro. El juego del Zaragoza, faltó de intensidad, era impropio de un equipo al borde del descenso. Albelda volvío a saltar a jugar en Mestalla una vuelta después.

07/05/2008

La salvación está cada día más cerca para el Valencia. El conjunto ’che’, tras una temporada para olvidar, ha cumplido su último e inesperado objetivo, la permanencia. Y como casi siempre pasa, para que unos rían otros deben llorar, y esta vez le toca al Zaragoza, que vuelve a dar un paso atrás en sus aspiraciones tras su victoria de la semana pasada ante el Depor. Virtualmente el Valencia es equipo de primera. La salvación matemática dependía de los tropiezos de Valladolid y Recreativo, y sólo estos últimos fallaron. Caso bien diferente es el del Zaragoza, que se queda a un punto de la plaza de descenso que resta por asignar, y que por el momento ocupa el Recreativo.

El Valencia no hizo nada del otro mundo, pero lo hizo bien, es decir, jugó bien, que no vistoso. Vamos, como el Valencia de los títulos, de la época dorada, y que tenía que haber sido el de toda la temporada. A eso recordó, de lejos, el Valencia de hoy. Lo único que le faltó fue la pegada de otros tiempos y la solvencia a la hora de ganar en su campo, pero poco más se le puede pedir al peor equipo en casa de la liga. Es sólo un reflejo de que los problemas de este equipo no son relativos a la calidad de la plantilla. En lo anecdótico, el choque nos dejó el regreso de Albelda a Mestalla. El capitán ingresó en el terreno de juego en el minuto 90 sustituyendo a Villa, y en un momento complicado.

El conjunto visitante desperdició gran cantidad de minutos por su falta de decisión. Sólo en los al borde del final se fue descaradamente hacia el gol, con los mismos problemas de juego, pero al menos con determinación, algo que no había ocurrido prácticamente en los noventa minutos anteriores.

Silva desnivela

El Valencia se hizo acreedor de la victoria desde bien pronto. El Zaragoza se desinfló demasiado pronto. Tuvo un comienzo esperanzador, propio de un equipo en sus circunstancias. Mantuvo el balón, no se dejó intimidar por el espectacular ambiente de Mestalla y miró hacia el marco de Hildebrand? durante los primeros diez minutos de juego. El resto de la primera mitad fue completamente para el Valencia.

Los hombres de Voro, se hicieron con el dominio del centro del campo. La trama nacional planteada por el técnico valencianista tuvo el día bueno. Baraja, Silva, Vicente, Joaquín y Villa se entendieron a la perfección de medio campo para adelante, aunque alguno de ellos sigue sin mostrar el nivel de otras épocas, como Vicente, y otros han cogido una dinámica irregular, como Silva.

El de Arguineguín fue el encargado de abrir el marcador a los 19 minutos tras un buen pase de Baraja, que este tramo final de liga está siendo de los mejores (recordemos la final de Copa). Poco antes sólo un cabezazo de Villa a pase de Joaquín que César desbarató había creado peligro. El Valencia mostraba su capacidad de llegar por cualquier parte, tiene equipo para ello, pero las cosas a veces no salen como deberían. El Zaragoza mostró poca capacidad de reacción.

Sin Aimar ni Milito sobre el campo, quién lo diría al principio de la temporada, sólo Sergio García intentaba sorprender a Hildebrand. Hacía falta algo más.

El resto de la primera parte tuvo un discurrir apacible. Salvo una remate de Villa, que envió el balón al palo (por fuera), no hubo ninguna ocasión relevante. El Valencia se limitó a ejercer ese control del encuentro que antes realizaba tan bien y que era secreto de su éxito. Un poco a la italiana, con ventaja en el marcador y a dejar correr el reloj sin pasar apuros. El Zaragoza la verdad es que se lo ponía bastante fácil.

El oficio valencianista contra la inoperancia maña

La segunda mitad discurrió más o menos como su predecesora. Se vio en el Zaragoza un tímido atisbo de reacción, pero luego fue incapaz de acercarse al marco de Hildebrand durante un buen rato. La entrada de Aimar apenas cambió las cosas y Villanova, poco después, hechó el resto dando entrada a Matuzalem en lugar de Chus Herrero, lesionado, y a Diego Milito por Luccin, que volvió a hacer alarde de sus limitaciones para jugar el balón. El Zaragoza aglutinaba en el césped un total de 6 jugadores de clara vocación ofensiva.

Curiosamente, el menos ofensivo de todos ellos, Gabi, tuvo la mejor ocasión para su equipo. Un tiro lejano que se marchó rozando el poste. Pésimo bagaje a estas alturas de encuentro. El Valencia seguí a lo suyo, confiado en su capacidad para contener el caudal ofensivo maño y poder sorprender en alguna jugada aislada.

En los momentos finales, cuando se acercaba el minuto 90 el Zaragoza intensificó su ataque. El gol estuvo cerca por primera vez de cualquiera de los dos equipos, aunque siempre más del Valencia. Los visitantes se vieron en superioridad numérica tras la expulsión de Silva en el 86, pero ya no quedaba tiempo. Incluso pudieron volverse a casa con otro tanto en contra, pero César salvó un disparo de Miguel en el último suspiro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mestalla respira aliviado

El Valencia supera el miedo al abismo y se aleja de la cola al derrotar un Zaragoza muy apocado

Valencia - 07/05/2008

Muy avaros toda la temporada, los jugadores del Valencia les han ofrecido escasísimos regalos a sus aficionados. Un puñado en la Copa del Rey y unos cuantos en la Liga. Ayer fue uno de ellos. El equipo de Voro superó el miedo al abismo y dio la mejor versión de sí mismo. A lomos de un Baraja siempre preciso, un Villa infatigable y un Silva magistral, el cuadro de Voro impuso su convicción ante un Zaragoza apocado de principio a fin. Ni siquiera al final, tras la expulsión de Silva, el cuadro de Villanova se volcó sobre Hildebrand. Se entiende perfectamente que haya sido el segundo peor de la Liga fuera de su estadio. Nada que ver con el Zaragoza que arrolló al Depor hace unos días en La Romareda.

El Valencia tuvo un arranque impecable. Media hora de iniciativa, orden y talento. Villa, en todas las salsas. Un taconazo por aquí, un caño dentro del área por allá, una lucha constante en todo el frente de ataque. Y a sus espaldas, un referente tranquilizador: Baraja, que hallaba la opción más conveniente. Por delante, Silva ejerció de cuchillo en la gelatinosa defensa zaragocista. Se coló una y otra vez entre los centrales. Se puso de perfil para recibir el pase interior de Baraja, amortiguó la pelota con un toque y la envió raudo al otro palo. Raso y esquinado. Mérito del pase de Baraja y del desmarque, control y remate de Silva, pero también error del ayer lateral izquierdo Paredes, que no cerró como debía.

Aquello premió la apuesta desinhibida del Valencia, en la que Vicente, la gran sorpresa de la alineación, le daba una frescura inesperada. En el uno contra uno, siempre superó a Diogo, que lo cazó un puñado de veces como única respuesta. Y, claro, como Vicente sufre unos tobillos de cristal, antes de acabar la primera parte ya estaba pidiendo el cambio, en esa cadena sinfín de lesiones.

Tan poca cosa fuera de La Romareda, el Zaragoza sólo hizo acto de presencia cuando su jugador más efervescente, Sergio García, envió un zurdazo que limpió de polvo los guantes de Hildebrand. Fue, sin embargo, Luccin quien sacó lustre al exterior de su botín derecho para enviar un pase medido entre los dos centrales a Óscar, cuyo mal control desbarató una ocasión de oro. Eso le costó a Óscar visitar la ducha en el descanso, lo que permitió que Aimar pisara de nuevo el campo de Mestalla. Sin ningún éxito. Impreciso y nervioso Aimar, el Zaragoza llegó muy poco.

Más dispuesto a pisar campo contrario, Ayala, que volvió como capitán a Mestalla, rozó el empate con un cabezazo desviado. Se lesionó el otro central, Chus Herrero, y Manolo Villanova decidió reemplazarlo por el creativo Matuzalem. El próximo en entrar sería Diego Milito. La abundancia de hombres de ataque, sin embargo, no se tradujo en una avalancha de ocasiones.

El Valencia decidió explorar el contragolpe y la especulación. Bien dirigido, eso sí, por un inteligente Baraja. El Zaragoza no se lanzó en tromba, sino que prefirió un ataque tan escalonado como inocuo. Y quedó perjudicado cuando se lesionó Diogo. Villanova, que ya había hecho los tres cambios, no le pudo reemplazar.

Mestalla se puso a cantar exultante a falta de 10 minutos. Se sentía dueño de los tres puntos que le aseguraban la permanencia. Pero le quedaba sufrir mucho. Sobre todo desde que el árbitro expulsó a Silva por protestar una falta que, efectivamente, no había cometido. El público se volcó con su equipo y Voro premió a Albelda con el final para que supliera al exhausto Villa.

 

 

 

3.5.2008 - LIGA 2007/08 - JORNADA Nº35 Partido Nº 1831 del R.ZARAGOZA en 1ª Div.

escudo R.Zaragoza REAL ZARAGOZA 1  DEPORTIVO 0 escudo Depotivo

   

Redentor Ayala

El Zaragoza bate al Depor en la última jugada y sale del descenso

 

 

Zaragoza

1

 

0

Deportivo

1

C. Sánchez A.

3

Paredes

6

Ayala

23

Sergio

8

Aimar

16

Celades

20

Matuzalem

21

Zapater

9

Sergio García

12

Oliveira

22

Diego Milito

 

 

1

Aouate

2

Manuel Pablo

3

Filipe

4

Lopo

5

Coloccini

24

Pablo Amo

6

De Guzmán

8

Sergio

14

Wilhelmsson

11

Riki

23

Xisco

 

 

CAMBIOS

65’

Aimar por Oscar

81’

Diego Milito por Juanfran

88’

Celades por Luccin

 

 

63’

Riki por Cristian

63’

Xisco por Rubén

84’

Wilhelmsson por Juan Rodríguez

 

 

 

 

ENTRENADORES

Manolo Villanova

 

 

Miguel A. Lotina

 

 

 

 

GOLES

90’

Gol Ayala

 

 

 

 

 

 

 

TARJETAS

56’

Zapater Tarj. A

68’

Sergio Tarj. A

85’

Oscar Tarj. A

87’

Celades Tarj. A

 

 

89’

De Guzmán Tarj. A

 

 

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

1ª División

 

Estadio: La Romareda

03/05/2008 22:00

Arbitro: Teixeira Vitienes

 

Cuarto Arbitro: García García

Jueces de Línea:García Fernández , Torre Cimiano

Incidencias:

 

 Ayala provoca el éxtasis en La Romareda

 04/05/2008

El Zaragoza resopló en el último resuello, cuando Matuzalem lanzó una falta desde la medular, Aouate cantó en la salida y Sergio García cedió el balón a Ayala, que lo punteó sin oposición. Victoria madurada del Zaragoza, que sale del descenso, y tropiezo lógico del Depor, si se atiende a su racanería sobre el césped, más pendiente de tapar agujeros que de enfocar al marco contrario. Se batieron dos equipos antagónicos en La Romareda. El Depor acumuló cinco defensas y dejó a un punta por delante de la pelota; el Zaragoza reunió a tres delanteros (Oliveira, Milito y Sergio García) con dos trescuartistas (Matuzalem y Aimar). El primero entiende el fútbol como un juego de generosidad, donde prevalecen las coberturas; el segundo es un equipo narcisista y egoísta, donde los medios se desentienden de defender. Uno ataca desde los costados; el otro estrecha el campo y se despliega por el interior. Venció el Zaragoza, más descarado y valiente, sobresaliente al presionar en campo contrario.

El Zaragoza rebajó por completo al Deportivo al adelantar las líneas. Pero sin ningún volante o exterior, obvió las alas y se limitó sobremanera, al punto de que la acumulación de zagueros rivales, la encomiable tarea de De Guzmán ?pequeño pero matón?, y las manoplas de Aouate, resultaron trascendentales para desdibujar el empuje de Sergio García y Oliveira. En el área opuesta, sin embargo, apenas hubo vida. Sólo Wihelmsson, aplicado en la banda, de velocidad endiablada y desborde fácil, ofreció una alternativa: el contragolpe. No resultó porque Sergio estuvo excelente en las ayudas al lateral. Asustó el Zaragoza con los disparos de Sergio García y los remates de Oliveira y Milito. Pero cuando agonizaba el equipo, definió en el último suspiro Ayala, que se estrenó como goleador. Un gol redentor; una victoria que levanta la cabeza.

04/05/2008

Un gol del argentino en el último segundo hizo justicia y dio los tres puntos al Zaragoza tras un partido jugado casi en su totalidad en el campo del Depor. El Zaragoza desperdició ocasiones por tierra, mar y aire pero encontró el premio cuando nadie lo esperaba. El Deportivo fue de más a menos y depende de los resultados de mañana para seguir cerca de Europa.

Vaya partido el de esta noche. Puede que al final no sirva para que el Zaragoza se salve, pero los maños llevaron a cabo un acto de fe tras 90 minutos de asedio al Deportivo que bien vale otro año en Primera. Los aficionados ya lloraban la injusticia y pensaban en un regreso a casa con la cabeza gacha cuando apareció Ayala de la nada para llevar el éxtasis, el delirio, el júbilo infinito a las gradas del estadio. Pero empecemos por el principio.

La Romareda recibió a su equipo de la mejor manera posible: llenazo hasta el gallinero y mosaico blanquiazul que cubría toda la grada. Más que un partido por la salvación parecía que venía el Manchester a jugarse la Champions, pero el Depor se encargó muy pronto de enseñar sus cartas y demostrar que su pelea por Europa no es un espejismo.

Los de Lotina agarraron el balón desde el principio y no especularon con los contraataques, sino que buscaron las bandas, con Wilhelmsson y Filipe como encargados de abrir la defensa local. El 5-4-1 de Lotina solo es así cuando su equipo defiende, porque con la posesión del balón el interior izquierdo (hoy Riki) se suma al ataque y deja la banda libre para las subidas de Filipe, con lo que el esquema pasa a 4-4-2.

El Zaragoza toma el mando

Los locales se dieron cuenta de que necesitaban algo más que la voluntad de su público para superar al Depor, porque los de Coruña llegaban con relativa facilidad aunque nunca tuvieron ocasiones verdaderamente claras. El empate no le valía a los locales, y a base de empuje empezaron a encerrar al Deportivo. Desde entonces el partido fue blanquillo, y a los gallegos solo se les vio porque iban vestidos de rojo.

Aimar volvió a tener momentos de protagonismo, pero ni una sola intervención que marcara la diferencia. Oliveira tuvo alguna que otra oportunidad y, sobre todo, un mano a mano con Aouate que no llegó a concretarse porque el linier pitó un fuera de juego que no existía. La otra ocasión clara que disfrutó el Zaragoza en la primera mitad fue un cabezazo del propio Oliveira que se estrelló en el palo tras un buen centro de Zapater.

En el inicio de la segunda parte Sergio García deslumbró a La Romareda con un jugadón que no terminó en gol gracias a una intervención providencial de Coloccini, pero es que antes del disparo el ariete catalán había regateado a cuatro rivales. El Deportivo había desaparecido del campo, y es que el descenso a Segunda quema más que una posibilidad incierta de jugar en Europa.

No hay gol

Lotina quiso reaccionar con los cambios: Riki y Xisco por Cristian y Rubén. En teoría se trataba de dar aire a una delantera que llevaba muchos minutos sin entrar en juego, pero el partido siguió con el mismo guión. El Zaragoza era dueño y ejecutor absoluto de lo que pasaba sobre el césped. Aunque lo de ejecutor es relativo, porque no hubo gol. Una vez era un mal control, la siguiente un disparo defectuoso, la de más allá una buena intervención de la defensa, pero por unas cosas o por otras el balón no quería entrar.

La ocasión que desesperó por completo a la afición fue una parada inverosímil de Aouate tras una gran jugada y un disparo venenoso de Sergio García. Tras esta ocasión prácticamente se acabó el partido, porque el Zaragoza se desfondó de repente, agotado como estaba tras un partido disputado prácticamente en el campo de su rival.

Pero todavía faltaba lo mejor. Corría el minuto 94 y algunas lágrimas en las gradas, cuando el último ataque, el de la desesperada, llevó el éxtasis a La Romareda. Una falta frontal, sin mayor peligro, encontró la ayuda de Aouate, que ’cantó’ por bulerías, y cuando parecía que el balón se iba a perder por la línea de fondo apareció Sergio García, el mejor del partido, que salvó la pelota y cedió atrás para que Ayala, en una de sus peores temporadas en España, apareciera para empujar el balón y sacar al Zaragoza del descenso. La salvación, más cerca, y tres jornadas más de sufrimiento...