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PARTIDO Nº 726 ESPAÑA 1-2 FRANCIA (10-Oct-2021)

PARTIDO Nº 726 ESPAÑA 1-2 FRANCIA (10-Oct-2021)

ESPAÑA

bandera españa circular

Partido 726


FRANCIA

Bandera Redonda Francia PNG transparente - StickPNG  

1-2

 1-0 (64´) Oyarzabal

Finals Naltions League 2021

10 Octubre 2021

Milan

Estadio: San Siro 

1-1 (66´) Benzema
1-2 (81´) Mbappé
FICHA TÉCNICA
España (1):
Unai Simón, Laporte, Èric García, Azpilicueta, Marcos Alonso, Sergio Busquets, Rodri Hernández (Fornals 85´), Gavi (Koke 75´), Ferran Torres (Mikel Merino 85´), Oyarzabal y Sarabia (Yéremy Pino 61´).

Seleccionador: Luis Enrique Martínez
Francia (2):
Lloris, Varane (Upamecano 43´), Kimpenbe, Koundé, Pogba, Tchouameni, Pavard (Dubois 80´), Theo Hernández, Griezmann (Veretout 92´), Mbappé y Benzema.

Seleccionador: Didier Deschamps
1-0 (64´) Oyarzabal de zurdazo cruzado tras recibir un balón en profundidad.
1-1 (66´) Benzema de lanzamiento a la escuadra
1-2 (81´) Mbappé bate por bajo a Unai Simón en su salida

Anthoy Taylor (Inglaterra): Mostró tarjeta a amarilla a Laporte (86´) por parte de España y a Pogba (46´), Koundé (55´) y Mbappé (89´) de Francia.

Árbitros asistentes: Gary Beswick y Adam Nunn (Inglaterra)

Cuarto árbitro: Craig Pawson (Inglaterra)

Árbitro asistente de vídeo: Stuart Attwell

Final de la Liga de las Naciones de la UEFA 2023

Estadio de San Siro (Milán, Italia)

Siguió el partido desde el palco de autoridades el presidente de la RFEF, Luis Rubiales. Tras la final, entregó el trofeo el presidente de UEFA, Aleksander Čeferin.
España 
Unai Simón, Marcos Alonso, Eric Garcia, Azpilicueta, Laporte, Rodrigo (Fornals, min. 83), Pablo Páez Gavira (Koke, min. 74), Busquets, Ferrán Torres (Merino, min. 83), Oyarzabal y Sarabia (Yeremy Pino, min. 60)
Francia 
 Lloris, Kimpembe, Koundé, Varane (Dayotchanculle Upamecano, min. 42), Benjamin Pavard (Dubois, min. 79), Theo Hernández, Aurelien Tchouameni, Pogba, Benzema, Kylian Mbappe y Griezmann (Veretout, min. 91)
Goles 1-0 min. 63: Oyarzabal. 1-1 min. 65: Benzema. 1-2 min. 79: Kylian Mbappe.
Tarjetas amarillas Pogba (min. 45), Koundé (min. 54), Laporte (min. 85) y Kylian Mbappe (min. 88)
España 1-2 Francia 

63.9 % Posesión 36.1 %
8 remates a puerta 8
3 remates paradas 3
4 remates fuera 4
4 otros 2
1 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 10
11 faltas cometidas 14
140 balones perdidos 126
55 balones recuperados 60
0 fueras de juego 2
3 intervenciones portero 3

 

España termina encerrando a Francia y consigue el subcampeonato de la UEFA Nations League (1-2)

Los actuales campeones del mundo han remontado el tanto inicial de Mikel Oyarzabal en la finalísima de Milán

Los franceses, rivales este domingo en la gran final de la Liga de las Naciones, poseen una expresión, l’esprit de l’escalier, para sintetizar lo que cualquier persona siente cuando deja cosas por decir o hacer en su desempeño diario.

El ingenio de la escalera, que es como puede traducirse en castellano apela al instante justo posterior al encuentro con un vecino en la escalera común, momento en que nos viene a la cabeza aquello que deberíamos haberle dicho a esa persona que quedó peldaños arriba sin que llegase a sus oídos lo que ahora recordamos y echamos en falta no haber pronunciado.

En este encuentro futbolístico de vecinos que ha sido la gran final de Milán, a España sólo le ha quedado decir la última palabra en forma de título, pero su discurso durante todo el torneo es suficientemente rotundo y esperanzador para pensar que nuestra escalera sólo puede conducir al éxito.

Francia, vigente campeona del mundo, ha terminado pidiendo la hora, encerrada en su área y sobreviviendo gracias a las paradas de Lloris ante una España ofensiva e irreverente, merecedora de un título que a buen seguro no tardará en llegar.

De inicio, el seleccionador introducía dos cambios en las figuras de Èric García y Rodri Hernández respecto del equipo que superó las  frente a Italia, aunque el escenario táctico iba a cambiar diametralmente respecto del choque del pasado miércoles.

Españoles y franceses iban a jugar una genuina partida de ajedrez con las estrategias claras: balón para España con pases cortos y pelotas largas a la espalda de la defensa en caso de los galos, asfixiados en todo momento por la espectacular presión de Luis Enrique y los suyos.

Así las cosas, los vigentes campeones del mundo no llegaban a tirar ni una vez a la portería de Unai Simón durante un primer acto en el que además lamentaban la baja por lesión de Varane al borde del descanso.

Se mantenía el escenario tras la reanudación con España gozando de alguna opción gracias a las recuperaciones por la presión en campo francés.

Pablo Sarabia dejaba su puesto en el campo a Yéremy Pino y justo antes de entrar en el último cuarto de partido, lo que antes era rigidez táctica se tornaba en una electrizante sucesión de acontecimientos que terminarían decantando la finalísma.

Primero Francis estaba cerca de marcar con un disparo de Theo Hernández al travesaño que terminaría botando a pocos centímetros de la línea de gol.

En la acción siguiente, golpeaba España con todo su talento gracias a un balón en profundidad sobre Mikel Oyarzabal que el eibarrés escondía de la carga de Upamecano para soltar un zurdazo seco que sorprendía a Lloris.

A esas alturas, Francia aún no había tirado entre los tres palos pero, justo después de recibir el gol Mbappé combinaba con Benzema, quien en un chut parabólico superaba la estirada de Unai Simón pese a que el guardameta llegaba a tocar con los dedos la pelota.

Vuelta a empezar pero con los corsés definitivamente desatados y en esa ruleta rusa iban a ser los galos quienes se beneficiasen del giro vertiginoso del tambor con una individualidad de Mbappé con desmarque, remate bajo ante Unai Simón y validación de la jugada, al borde del fuera de juego, en la revisión del VAR.

Restaban poco menos de diez minutos y en ese tiempo emergía la figura de Lloris ante una España desatada, dominante y que ponía cerco a la fortaleza francesa hasta el último aliento de una final decidida por varias intervenciones de mérito del guardameta galo.

1-2 final y un subcampeonato de la Liga de Naciones al que la historia dará pronto su justa dimensión. Esta España se marcha del torneo con más estatus del que llegó y consciente de que, como proclama su particular esprit de l’escalier, lo más bonito está aún por decirse y disfrutarse.

A España le faltó Mbappé

La selección de Luis Enrique se queda a un paso de la cima en la Liga de las Naciones tras competir bien con una Francia aupada en el tramo final por Benzema y un confuso y polémico gol de la estrella del PSG (1-2)

A un escalón de volver a la cima, España se quedó corta. El peso final de Benzema y Mbappé fue tajante. Aparecieron las estrellas y la Roja, firme y nada quebradiza hasta entonces, ya no resistió. Una España sin benzemas y mbappés, pero coral y bien estructurada. Una selección con recorrido que debería salir reforzada de esta Liga de las Naciones en la que abrumó a Alemania, hizo descarrilar a Italia y tuvo a tiro a Francia. Ahora, a remar para discutir de nuevo con la élite en el cercano Mundial de Qatar.

Hasta pasada la hora, discurrió un partido muy bloqueado. Mucha, mucha contención. Todos con espanto al error, sin audacias. No había quien se animara a alguna fechoría. Tantos duelos perdía el intrascendente Mbappé inicial ante Eric o Laporte como el primer Oyarzabal ante los centrales de Deschamps, por ejemplo. España fluía desde la trinchera con muchos pases subordinados, pero no avisaba en el último sector, fallón Sarabia e impreciso Ferran, esta vez extremo. La zaga gala era de mármol. Su forro no lo delata, pero Gavi, titular de nuevo, también percute como una hormigonera, lo mismo dio que se cruzara con los hercúleos Pogba y Tchouaméni.

Una maniobra de Benzema a los cinco minutos, que dejó a gatas a Unai Simón pero no precisó la asistencia a Mbappé, resultó un espejismo. Ni un tirito a puerta en todo el primer acto. Un duelo silencioso, anestesiado, embridados unos y otros. Francia, blindado con su exuberante poderío físico. Cuesta creer el aislamiento de Mbappé y Benzema durante tantos minutos. Sus camaradas no les dan el hilo debido. Ni siquiera Griezmann, ubicado a sus espaldas, en su posición favorita. Busquets, el Busquets de la selección, le cerró el paso al tiempo que marcaba la hora en el juego español. Toda una cátedra, por su sentido del quite y por su armoniosa concepción del juego.

A Francia, salvo en apuros como ante Bélgica, le va otra veta, la que hace prevalecer el músculo. El fútbol macizo. Para contrarrestarlo, Luis Enrique requirió a Rodri junto a Busquets en detrimento de Koke, más liviano para los pulsos previstos. Competía España, pero sin fuego, precavida ante la posibilidad de que Mbappé soltara la cometa. O se iluminara el ilustrado Benzema.

Alrededor de Busquets irrumpió otra España tras el descanso. Mayor gobernanza. Otra marcha. Cuando mejor se articulaba el equipo de Luis Enrique, con Francia solo ocupada de la custodia al adversario, se desató la tormenta. En apenas cinco minutos el partido saltó por los aires. Del freno al vértigo. Una jugada costera de Benzema derivó en un trallazo de Theo al larguero de Unai. En un parpadeo, Busquets enfiló a Oyarzabal. El vasco le ganó el cuerpo a cuerpo a Upamecano —relevo del lesionado Varane antes del intermedio— y estampó la pelota en la red con un disparo cruzado.

El toque de Eric

No hubo tiempo para mucho confeti. Y los que hubo distrajeron de tal forma a los españoles que tras el saque de gol, Benzema hizo de Benzema. Desde un vértice del área enchufó su privilegiado telescopio, cargó la pierna derecha y ajustó un tiro combado a la escuadra izquierda de Unai, en vuelo sin éxito. Un gol mayúsculo. Un gol de autor de Benzema. Sin un suspiro para festejos o lamentos, apareció Mbappé a la carrera, con ese arranque jamaicano que le distingue. Unai, lejos de casa, le concedió el disparo por encima de su cogote. Pero el célebre jugador del PSG no estuvo clínico. Sí lo estaría después.

En desventaja, como en la semifinal, se soltó Francia. O sea, Benzema y Mbappé. El equipo les espera demasiado o ellos se demoran. Pero activados, el conjunto de Deschamps es otro. Con el partido abierto, una confusa jugada concluyó en el 1-2. Theo hizo despegar a Mbappé, que pareció salir disparado en fuera de juego. Ocurre que Eric tocó ligeramente el balón, lo que habilitaría al francés, según la interpretación arbitral. Un absurdo, por mucho reglamento que manoseen a escondidas. Ni VAR ni gaitas. Todo cada día más confuso y embrollado. Mbappé sorteó a Unai y a la cazuela.

 

No se evaporó España, tenaz hasta el final, ya con toda la carga y expuesta al supersónico Mbappé. Amenazaba el francés y la Roja a pecho descubierto en un choque frenético en el último tramo. A España le faltó puntería, le sobró Lloris, crucial ante los remates de Oyarzabal y Pino, y quizá sintiera nostalgia de algún nueve con naturaleza de nueve. A ese puesto se sumó hasta Unai Simón, lanzado al ataque en las últimas jugadas. No hubo remedio y España, una buena España, sucumbió ante los ganchos de Benzema y Mbappé. Justo lo que no siempre tiene la Roja: el mazo. Lo que distingue a Francia, por más que le cueste despojarse de su versión más conservadora.

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