Blogia
ma+s

HISTORIA

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso

 

Pablo de Tarso

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre los años 5[cita requerida] y 10 d. C., Tarso (actual Turquía) - † año 67 en Roma), aunque no perteneció al círculo de apóstoles de Jesucristo.

Introducción

Según Rinaldo Fabris, autor del Libro "Pablo, el apóstol de las Gentes", este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “praenomen” relacionado con una característica familiar (el cual es SAULO, su nombre judío), y un “cognomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es PABLO, que es su nombre romano).

El conocimiento de la cultura helénica —hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo— le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que su mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, una de las personas más importantes para el cristianismo; como también fueron Pedro y Juan.

Pablo es reconocido por los católicos como un Santo. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como una de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana.

Biografía

Nació entre el año 5 y el año 10[cita requerida] en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía). La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por nacimiento (Hechos 22:22-29). Por lo que Pablo era ciudadano romano pese a ser hijo de judíos.

Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, en su adolescencia es enviado a Jerusalén, donde estudió con el famoso rabino Gamaliel (Hch 22, 3). Tuvo una educación mucho mayor que los humildes pescadores que fueron los primeros apóstoles de Cristo.

Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de los cristianos bajo la influencia de los fariseos. De hecho él fue de los que participó y asintió en la ejecución de San Esteban, el primer mártir (denominado protomártir) de la iglesia de aquel entonces, quien fue víctima de lapidación no como consecuencia de la barbarie de la multitud, sino como cumplimiento de una ejecución judicial, pues Saulo contaba con la venia de Roma.[cita requerida]

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado.

Comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco y Arabia. Es perseguido por los judíos y huye a Jerusalén, donde es visto por Bernabé quien lo lleva con Pedro y con Santiago en el año 36 (La Biblia no especifica el nombre de los apóstoles. Ver Hechos 9: 27. Contexto de la cita Hechos 9: 26-28). Huye de Jerusalén, escapando de los judíos de habla griega. Se lo llevan a Cesárea y es enviado a refugiarse en Tarso.

Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.

La conversión

En las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo.

Según los Hechos de los Apóstoles "Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió." (Hechos 9)

En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús "Posteriormente, después de todos, se me apareció también a mí, como un abortivo" (1 Corintios 15; 8-9).

En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y "asolar" con "celo" las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gálatas 1; 13; Filipenses 3; 6), tuvo un testimonio que lo marcó para el resto de sus días, literalmente se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma. Pablo fue fiel hasta la muerte al testimonio que lo convirtió en uno de los apóstoles más efectivos de Jesucristo.

Viajes misionales

A partir del año 46 comienzan los tres grandes viajes misioneros de Pablo:

  • En el primer viaje misional, junto con Bernabé y su primo Juan Marcos de ayudante, parte de Seleucia, puerto de Antioquía, donde había predicado durante un año, hacia la isla de Chipre, concretamente a Salamina. Este era el primer lugar donde predicaban a los "no judíos", es decir, a los gentiles o paganos.

En Pafos, se convierte al cristianismo el procónsul romano Sergio Pablo, en su séquito se hallaba el mago Elimas o Barjesús. Pablo y Bernabé, según las escrituras, predican la palabra y el procónsul con su familia quiere convertirse, pero el mago lo quiere impedir. Pablo llama al mago embustero, embaucador, empedernido, hijo del diablo y enemigo de todo lo bueno, y deja a Elimas ciego. En ese momento el procónsul cree. Después de esto toman un barco con el que abandonan la isla de Chipre.

Es aquí donde Saulo comienza a ser llamado por su nombre romano Pablo que significa "el más pequeño". Navegan hacia Perge, en la región de Panfilia. Juan Marcos regresa a Jerusalén. Pablo y Bernabé continúan por el sur de Galacia. Encuentran mala acogida por parte de los judíos, y deciden dirigirse a los paganos, por los sitios nombrados formaban comunidades y dejaban encargados para cuidarlas. A partir de estas fechas, a los discípulos, también se les empezó a llamar cristianos. Los nuevos cristianos llamados "no judíos" enviaban dinero a Jerusalén por medio de Pablo y del apóstol Bernabé.

Los cristianos procedentes del judaísmo plantean la idea de que estos nuevos cristianos deberían aceptar también las leyes judías, como la circuncisión. Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén a su regreso en el año 49, ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio, el Concilio de Jerusalén, del año 50. Triunfó la postura de Pablo, sobre no imponer rituales judíos a los conversos gentiles.

  • En el segundo viaje misionero, Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia, por tierra, hacia Siria y Cilicia, llegando al sur de Galacia. En Listra, se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. Al parecer, se les une Lucas el Evangelista en Tróade. Decide ir a Europa, y en Macedonia funda la primera comunidad cristiana europea: la comunidad de Filipos. También en Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto. Se queda durante año y medio en Corinto, acogido por Aquila y Priscila, matrimonio judeo-cristiano que había sido expulsado de Roma debido al edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51 escribe la primera carta a los tesalonicenses, el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Al año siguiente vuelve a Antioquía.
  • En primavera del año 54 inicia su tercer viaje misionero, estableciendo su centro de operaciones en Éfeso, capital de Asia Menor. Permanece allí unos tres años. Le llegan noticias de los conflictos surgidos en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios en el año 54 y la segunda carta a los corintios a finales del 57. Atendiendo a los conflictos con los judeo-cristianos, escribe las cartas a los filipenses (año 57) y a los gálatas. Va a Corinto a finales del 57, donde pasa el invierno. Escribe la carta a los romanos, en la primavera del 58. Vuelve entonces a Jerusalén para entregar la colecta de las comunidades cristianas procedentes del paganismo, destinada a los pobres de las comunidades de Jerusalén.

Judíos procedentes de Antioquia lo acusan de violar la Ley e intentan matarlo en una revuelta. El tribuno romano impide que lo maten y lo encarcela. Es enviado a la provincia de Judea, donde el procurador Félix lo retiene durante dos años (del 58 al 60) a la espera de conseguir un rescate por su libertad. Porcio Festo sucede a Marco Antonio Félix como procurador de Judea. Pablo apela a su derecho, como ciudadano romano, a ser juzgado en Roma. Tras un accidentado viaje, llega a Roma en la primavera del año 61. Es liberado en el 63. Su carta a Filemón se supone escrita en este periodo de cautividad, entre el 58 y el 63.

Había expresado sus deseos de llegar, lo cual posiblemente se cumplió en el año 63. Al parecer, después visitó las comunidades de Oriente. Volvió a ser apresado en Roma durante las persecuciones de Nerón. Fue sentenciado a muerte, por lo que fue decapitado hacia el año 67. Por tener la ciudadanía romana, gozó del privilegio de la decapitación, ya que el suplicio de la cruz estaba destinado para quien no era romano. Según la tradición, la cabeza rodó por el suelo y lo golpeó tres veces, y de allí donde chocó, surgió una vía de agua.

Fue enterrado en la vía Ostiense de Roma. El 11 de diciembre de 2006 el Vaticano anunció el descubrimiento del sarcófago de San Pablo tras cuatro años de excavaciones arqueológicas bajo el altar mayor de la basílica que lleva su nombre.

Escritos

Se atribuyen a Pablo trece cartas o epístolas, llamadas comúnmente "las Epístolas paulinas", a saber:

 

San Pablo escribiendo sus epístolas, obra de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier, del siglo XVII.

  • A los Romanos
  • Primera a los Corintios
  • Segunda a los Corintios
  • A los Gálatas
  • A los Efesios
  • A los Filipenses
  • A los Colosenses
  • Primera a los Tesalonicenses
  • Segunda a los Tesalonicenses
  • Primera a Timoteo
  • Segunda a Timoteo
  • A Tito
  • A Filemón.

De estas 13 epístolas, existe consenso en que las 7 señaladas en negrita son auténticamente paulinas. Respecto a la Epístola a los Hebreos, los eruditos críticos (no cristianos) y la Iglesia Católica están de acuerdo en que no es de autoría paulina, lo que no es obstáculo para que tanto la Iglesia Católica como las Protestantes la consideren un texto válido y la incluyan en el canon bíblico.

Del resto, no existe acuerdo sobre si son de autoría paulina o han sido escritas por colaboradores o discípulos de Pablo. Según Antonio Piñero, en su libro "Guía para entender el Nuevo Testamento", una mayoría (que no unanimidad) de estudiosos cree que no son paulinas las epístolas a Timoteo y a Tito (las llamadas epístolas pastorales), mientras que sobre las epístolas a los Colosenses, Efesios y Segunda a los Tesalonicenses las opiniones están más divididas.

Relación con el Judaísmo

Pablo era judío, de la escuela de Gamaliel, de denominación fariseo, mencionando ésto último como algo de lo que se sentía orgulloso (Fil 3:5). El punto principal de su mensaje era que los gentiles no tienen necesidad de circuncidarse al igual que los judíos (1Cor 3:2), de hecho una buena parte de sus enseñanzas es un énfasis a los gentiles para que comprendan que su salvación no depende de copiar los rituales judíos; sino que tanto judíos como gentiles, en última estancia, son salvos por gracia Divina [claro que la gracia Divina se aplica por medio de la Fe (fidelidad)].

Fue el pionero en comprender que el mensaje de salvación de Jesús que comenzaba en Israel, se expandía a toda criatura independientemente de su origen. Para Saulo (en hebreo: Shaúl) los seguidores gentiles de Jesús (Yeshúa en hebreo) no deben seguir los mandamientos de la Torá (ley) que son exclusivos al pueblo de Israel. Y así queda establecido en el Concilio de Jerusalén (Gal 2:7-9), que los gentiles sólo deben guardar los preceptos de los gentiles (comúnmente conocidos en el judaísmo como: preceptos noájidas; Hch 21:25; Talmud, Sanedrín 56a y b).

Muchas de sus enseñanzas, al ser dirigidas a un pueblo gentil eran mal entendidas y mal interpretadas (2P 3:15-16). Algunos judíos por un lado interpretaron que Pablo enseñaba a abandonar la Torá de Moisés (Hch 21:28; Hch 21:21), lo cual no era cierto, y él mismo lo tuvo que desmentir (Hch 25:8; Hch 21:24,26). Por otro lado, había gentiles que interpretaban que la salvación por gracia les permitía pecar, y también lo tuvo que desmentir (Rom 6:15).

Cronología del Proximo Oriente Antiguo

Cronología del Proximo Oriente Antiguo

 

CRONOLOGIA DE P.O.A.

 

   Año                                                  Acontecimiento

 

 

9.000-8.000 a.c.         Inicio de  cultivos de cereales y legumbres

                                   Primeros asentamientos permanentes

 

8350-7350 a.c.           Fundación de Jericó, 1ª ciudad amurallada

 

7.000 a.c.                    1ª minas de cobre en Anatolia

 

6.250-5.400 a.c.         Florece Çaral Höyük (Anatolia), mayor ciudad de su tiempo

 

5.000 a.c.                    Colonización de la llanura aluvial de Mesopotámica, humanos conocedores del regadío

                                   Asentamiento agrícola en Egipto

 

4.000 a.c.                    1ª fundiciones de cobre en molde en Oriente Próximo, inicio del uso del arado

 

4.000-3.000 a.c.          Desedificación del Sahara, la población del norte de Africa se desplaza hacia el sur y el este

 

3.500 a.c.                    Periodo Protodinastico (surgimiento de la civilización sumeria)

Los sumerios colonizan Mesopotamia, 1ª civilización conocida

Construcción del templo de Eanna en la ciudad de Uruk, centro de Mesopotámica

 

3.400 a.c.                    Invención de la rueda

 

3.300 a.c.                    Aparición de la escritura en Mesopotamia

 

3.200 a.c.                    1º documentos legibles de Mesopotamia

 

3.100 a.c.                    Palacios en Abidos, construidos por la 1ª dinastía egipcia

                                    Unificación de Egipto bajo Menes

 

>3.000 a.c.                  Pictogramas sumerios

 

3.000 a.c.                    Época primitiva de Uruk 1ª ciudades sumerias

 

2.686-2181 a.c.           Periodo del Reino Antiguo de Egipto

 

2.900 a.c.                    Comienzo Periodo Dinástico Primitivo.

                                    Pictogramas se inclinan 90º en sentido horizontal, aparición  signos con valor fonético

 

2.850 a.c.                    Asentamiento urbano de Jemdet-Nasr. Ultima fase de la cultura de Uruk-Warka

 

2.815 a.c.                    Construccion de los 1º Zigurats

 

2.800 a.c.                    1ª ciudades sumerias

 

2.700 a.c.                    Periodo Protodinastico en Mesopotamia

                                    1ª dinastía de Kish,el rey Mebara promueve la separación de poder del templo y político

 

2.520 a.c.                    Umanshe crea la dinastía de Lagash

 

>2.500 a.c.                  El dibujo de los signos se fracciona en rasgos, adición de elementos gramaticales y de determinantes

 

2.500 a.c.                    Crecimiento urbanístico en el valle del Indo

 

2.490 a.c.                    1ª dinastía de Ur

 

2.460 a.c.                    Eannatum rey de Lagash y de Kish se impone a otras ciudades sumerias

 

2.450 a.c.                    Dinastía semita de Mari

Acadio primitivo, adopción de escritura cuneiforme

 

2.355 a.c.                    Lugalzagesi rey de Umma se proclama rey de Uruk y de Sumer, ocupa y saquea Lagash

 

2340 a.c.                     Imperio de Acad (de Sagon I a la invasión de los tuteos)

                                    Sagon I derroca el rey de Kish, vence a Lugalzagesi rey de Umma y establece en Acad la capital de su imperio.

 

2.300 a.c.                    Adopción del cuneiforme por el elamita, hurrita e hitita

 

2.284 a.c.                    Reinado de Rimush, primogenito de Sargon I y heredero del trono acadio

 

2.296 a.c.                    Reinado de Sargon I, inicio del Imperio Agade

 

2.260 a.c.                    Maxima extensión de Acad (hasta Arabia por el sur y los montes Zagros por el noreste

 

2.150 a.c.                    Invasión de los pueblos guteos. Destrucción y desintegración del Imperio de Acad

 

2.144 a.c.                    Renacimiento sumerio. Esplendor de la cultura de Lagash y Ur

                                    Periodo de prosperidad economica y social, renacimiento politico y cultural en Sumer bajo el gobierno de Judea, rey de Lagash

 

2.116 a.c.                    Utukhengal rey de Uruk, vence a los tuteos, los expulsa de Sumer y libera el reino

 

2.111 a.c.                    Urnammu, rey de Ur , III dinastía de Ur

 

2.029 a.c.                    Inicio del reinado de Shulgi de Ur

 

2.025 a.c.                    Naplanum funda la dinastía de Larsa

 

2.017 a.c.                    Invasión de los elamitas, extinción de la dinastía de Ur. Fin del esplendor sumerio

 

2.000 a.c.                    Los hititas invaden Anatolia y establecen su imperio

                                    Adopción del cuneiforme por el luvita

 

1.990 a. c.                   Comienza la conquista egipcia de Nubia

 

1.900 a.c.                    El sumerio deja de ser una lengua viva hablada, se emplea como lengua literaria

 

1.894 a.c.                    Dinastía semita de los Amorreos, proceden de la estepa de Siria, se impuso desde Babilonia

 

1.850 a.c.                    Inicio del periodo babilónico antiguo

 

1.749 a.c.                    Fundación del estado Asirio por el amorrita Shamsi-Adad y conquista Azur

 

1.728 a.c.                    Hammurabi funda el Imperio Babilónico

 

1.686 a.c.                    Hammurabi publica su código de leyes poco antes de morir

 

1.648 a.c.                    Los hicsos dominan Egipto

 

1.600 a.c.                    Inicio del periodo casita

Desaparición del empleo del sumerio como lengua literaria, uso limitado hasta 300a.c.

                                    Adopción del cuneiforme por el ugaritico como escritura alfabética de 30 signos

 

1.595 a.c.                    El hitita Mursili I saquea Babilonia

 

1.540 a.c.                    Kamose y Amosis expulsan de Egipto a los hicsos e inaguran el Reino Nuevo

 

1.500 a.c.                    Adopción del cuneiforme por el uraitiano

 

1.420 a.c.                    Tudhaliya I inicia la expansion hitita

 

1.390 a.c.                    Amenofis III  de Egipto se casa con la hija del rey casita Kurigalzu I de Babilonia

 

1.275 a.c.                    Batalla de Qadesh entre Ramses II y los hititas

 

1.200 a.c.                    Caida del Imperio Hitita. Exodo judio de Egipto a Palestina

                                    Inicio del Periodo Asirio

 

1.152 a.c.                    Muere Ramses III, ultimo gran faraón de Egipto

 

1.100-700 a.c.             Expansion de los fenicios por el Mediterraneo

 

1.025 a.c.                    Formación del reino de Israel

 

800 a.c.                       Adopción del cuneiforme por los antiguos persas, escritura silabica de 41 signos

 

700-600 a.c.                Signos del asirio babilonico

 

600 a.c.                       Inicio del Periodo Neobabilonico.

                                    La escritura cuneiforme se convierte en escritura silabica

 

300 a.c.                       Renacimiento de la escritura cuneiforme

 

100 a.c.                       Fin de la escritura cuneiforme

 

 

 

 

Cronología de España Antigua

 

CRONOLOGIA DE ESPAÑA ANTIGUA

 

   Año                                                  Acontecimiento

 

 

1 Millón - 800.000 a.c.            Homo antecesor (antes Neardenthal)

 

100.000 a.c.                Paleolítico inferior – Homo erectus

 

100.000 - 30.000 a.c. Paleolítico medio – Homo sapiens neadenthalen

 

30.000 - 8.000 a.c.     Paleolítico superior – Homo sapiens sapiens ( o de Cromagnon)

 

8.000 - 5.000 a.c.       Mesolítico

 

5.000 - 3.000 a.c.       Neolítico

 

3.000 - 2.000 a.c.       Edad del cobre (Calcolítico)

 

2.000 - 700 a.c.          Edad del bronce (Calcolítico)

 

700 – 500 a.c.             1ª Edad del hierro

 

500 -       a.c.              2ª Edad del hierro

 

S X – V a.c.                Tartesios, en el suroeste de la Península

 

S IX – VI a.c.              Fenicios, en la costa sureste de la Península

 

600 -      a.c.               Griegos focenses, en la costa este de la Península

 

S VI – 206 a.c.            Cartaginenses

 

218 – 19 a.c.               Hispania romana, conquista de la Península

 

S II a.c.                       Hispania dividida en 2 provincias (Ulterior y Citerior)

 

S I a.c.                        Hispania de Augusto: 3 provincias (Tarraconense, Betica y Lusitania)

 

Año 180 d.c.               Existencia de iglesias cristianas en la Península

 

S III                             Emperador Caracalla, nueva provincia (Gallaecia)

                                   Testimonio de obispos en ciudades hispánicas

 

S III finales                  Hispania dividida en 6 provincias (anteriores mas Cartaginense y Mauritania-Tingitana)

 

S IV                            Nueva provincia, la Balearica

 

Año 313                      Edicto de Milán, el cristianismo deja de ser perseguido

 

Año 380                      El cristianismo religión oficial del Imperio Romano

 

 

 

 

 

 

SUMERIA

SUMERIA

 

Sumeria

Sumeria (Sumer, Shumer o Shinar) (escrito en cuneiforme KI.EN.GI)[1] es una región histórica del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo. La procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis: la más aceptada hoy en día es la que argumenta que no hubo una ruptura cultural con el período de Uruk y que por lo tanto no tuvieron que ver factores externos, como podían ser invasiones o migraciones de otros territorios lejanos.

El término "sumerio" también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En la lengua sumeria esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, la «tierra de Súmer» (Senaar).

Origen del nombre

El término "Sumerio" es el nombre común dado a los antiguos habitantes del sur de la Mesopotamia por sus sucesores, los semitas Acadios. Los sumerios se llamaban a sí mismos sag-giga, que significa literalmente "El pueblo de cabezas negras".[2] La palabra Acadiana Shumer puede representar este nombre en el dialecto, pero se desconoce por qué los Acadios llamaron Shumeru a las tierras del sur.[3] [4] Algunas palabras como la bíblica Shinar, la egipcia Sngr, o la Hitita Šanhar(a) pueden haber sido variantes de Šumer.[3] De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron "extranjeros de caras negras".[5]

Historia

Primeros pobladores

En la Baja Mesopotamia existían asentamientos humanos desde el Neolítico como demuestra la cultura de Jarmo, (6700 a. C. - 6500 a. C.) y en el Calcolítico las de cultura Hassuna-Samarra (5500 - 5000 a. C.), El Obeid (5000 - 4000 a. C.), Uruk (4000 - 3200 a. C.) y Yemdet Nasr (3200 - 3000 a. C.).

Puesto que no existen registros escritos de esa etapa para conocer el origen de este pueblo; tampoco los cráneos hallados aclaran el problema del origen de este pueblo, debido a que están representadas tanto la dolicocefalia como la braquicefalia, con algunos testimonios del tipo armenoide. Se investigan las esculturas sumerias que muestran un alto índice de cráneos braquicéfalos en sus representaciones que quizá podían dilucidar la procedencia de este pueblo, junto con las coloraciones y las dimensiones de las esculturas, que son una mezcla entre caucásicos y miembros de raza negra. Con todo, esto no es suficiente evidencia para solucionar el problema puesto que la plástica podría haberse idealizado, como pasaba en las esculturas egipcias.

La posibilidad de identificación basada en la evolución de los tipos craneales en el conjunto del Oriente Medio se ha descartado por estar bastante mezclados, sin embargo podemos distinguir cuatro grandes grupos con los rasgos principales de cada uno de ellos de distintas épocas: antes de 4.000 a. C., sólo encontramos poblaciones dolicocéfalas del tipo "mediterráneo"; los "eurafricanos", que sólo es una variedad del mismo que no tuvieron un papel apreciable hasta 3.000 a. C.; el tipo "alpinos" braquicéfalos se manifiestan moderadamente después de 2.500 a. C., y los "armenoides", derivados tal vez de estos alpinos aparecen en abundancia después de 500 a. C. Los pueblos descendientes de los cimerios tienden a tener en promedio más cabezas "redondeadas" (braquicéfalas) que los demás pueblos de esa área y la palabra "sumerio" puede ser una transliteración de la palabra "cimerios" según algunos filólogos, es por esto que varios investigadores creen que ambos pueblos son un mismo pueblo en diferentes épocas, pero no hay suficientes evidencias para sustentar esta hipótesis.

Parece posible que los sumerios fuesen una tribu proveniente de fuera, posiblemente de las estepas, pero su origen concreto es desconocido. Esto es lo que se ha venido denominando desde el siglo XX como el "problema sumerio."

De todas formas, en el período de el Obeid se producen avances que cristalizan en Uruk como para considerar a éste como el inicio de la civilización sumeria.

Período de Uruk

Artículo principal: Período de Uruk

Uruk, la Erec bíblica y la árabe Warka, es el escenario de descubrimientos fundamentales para la historia de la humanidad: aparece la rueda por el 3500 a. C. y la escritura en el 3300 a. C., que es la datación más antigua de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme encontradas hasta la fecha. Son estos registros escritos los que confirman que los sumerios no eran un pueblo indoeuropeo ni tampoco camita ni tampoco semita ni tampoco elamo-drávida (grupo, este último, al que pertenece el pueblo elamita, por ejemplo). Así lo demuestra su lengua de tipo aglutinante. Por tanto, se especula, como se ha dicho que los sumerios no fueron el primer pueblo en asentarse en la baja Mesopotamia, en el curso bajo del Creciente fértil, sino que llegaron en un determinado momento de la Edad del Cobre o Calcolítico, allá por el año 3500 antes de nuestra era, durante el período ahora denominado U.

Período dinástico arcaico

La difusión de los avances de la cultura de Uruk por el resto de Mesopotamia dio lugar al nacimiento de la cultura Sumeria. Estas técnicas permitieron la proliferación de las ciudades por nuevos territorios. Estas ciudades pronto se caracterizaron por la aparición de murallas, lo que parece indicar que las guerras entre ellas fueron frecuentes. También destaca la expansión de la escritura que saltó desde su papel administrativo y técnico hasta las primeras inscripciones dedicatorias en las estatuas consagradas de los templos.[6]

Pese a la existencia de las listas reales sumerias la historia de este período es relativamente desconocida, ya que gran parte de los reinados expuestos en ellas tienen fechas imposibles. En realidad, estas listas se confeccionaron a partir del siglo XVII a. C., y su creación se debió probablemente al deseo de los monarcas de remontar su linaje hasta tiempos épicos. Algunos de los reyes son probablemente reales pero de muchos otros no hay constancia histórica y otros de los que se sabe su existencia no figuran en ellas.[6]

El dominio acadio

Hacia 2350 a. C., Sargón, un usurpador de origen acadio, se hizo con el poder en la ciudad de Kish. Fundó una nueva capital, Agadé y conquistó el resto de ciudades sumerias, venciendo a Lugalzagesi, el rey de Umma hasta entonces dominante. Este fue el primer gran Imperio de la historia y sería continuado por los sucesores de Sargón, que se tendrían que enfrentar a constantes revueltas. Entre ellos destacó el nieto del conquistador, Naram-Sin. Esta etapa marcó el inicio de la decadencia de la cultura e idioma sumerios en favor de los acadios.

El imperio se deshizo hacia el 2220 a. C., debido a las constantes revueltas y las invasiones de los nómadas amorreos y, principalmente, gutis. Tras su caída, toda la región cayó bajo el dominio de estas tribus, quienes se impusieron sobre las ciudades-estado de la región, especialmente en el entorno de la destruida Agadé. Las crónicas sumerias los describen constantemente de forma negativa, como "horda de bárbaros" o "dragones de montaña", pero es posible que la realidad no fuese tan negativa; en algunos centros se produjo un verdadero florecimiento de las artes. Es el caso de la ciudad de Lagash, especialmente durante el gobierno del patesi Gudea. Además de la calidad artística, en las obras de Lagash se utilizaron materiales provenientes de regiones lejanas: madera de cedro del Líbano o diorita, oro y cornalina del valle del Indo; lo que parece indicar que el comercio no se debió ver especialmente lastrado. Las ciudades meridionales, más alejadas del centro de poder guti, compraban su libertad a cambio de importantes tributos; Uruk y Ur prosperaron durante sus IV y II dinastías.[7] [8]

El Renacimiento sumerio

Según una tablilla conmemorativa fue Utu-hengal, rey de Uruk, quien en torno a 2100 a. C. derrotó y expulsó a los gobernantes gutis de las tierras sumerias. Su éxito no le sería de mucho provecho ya que poco después el rey de Ur, Ur-Nammu, consiguió la hegemonía en toda la región con la llamada III dinastía de Ur o Renacimiento sumerio. El imperio surgido a raíz de esta hegemonía sería tan extenso o más que el de Sargón, del que tomaría la idea de imperio unificador. Esta influencia se aprecia incluso en la denominación de los monarcas, que a imitación de los acadios se harán llamar "reyes de Sumer y Acad"[8]

A Ur-Nammu le sucederá su hijo, Shulgi, quien combatió contra Elam y las tribus nómadas de los Zagros. A éste le sucedió su hijo Amar-Suen y a éste primero un hermano suyo, Shu-Sin y después otro Ibbi-Sin. En el reinado de este último los ataques de los amorreos, provenientes de Arabia, se hicieron especialmente fuertes y en 2003 a. C. caería el último imperio predominantemente sumerio. En adelante será la cultura acadia la que predomine y, posteriormente, Babilonia heredará el papel de los grandes imperios sumerios.[8]

Periodo de Ur III

La desaparición del Imperio Acadio permitió el renacimiento de Sumer y el regreso al régimen de las ciudades estado. Tienen gran relevancia las reformas de Gudea de la II Dinastía de Lagash en esta época neosumeria (2175 a. C.). Posteriormente en la III Dinastía de Ur, Ur-Nammu lleva a cabo un código bien estructurado con numerosas cambios. En esta época se empiezan a nombrar como Reyes de Sumer y Akkad (2111 a. C.). Shulgi en 2093 a. C. impulsará una evolución referente a los pesos y medidas existentes, a la vez que reforzará las fronteras por el acoso de los semitas-amoritas.

Pese a ello, finalmente sucumbió a los ataques de los amoritas (amorreos) los cuales llevaban tropas auxiliares elamitas-semitas, procedentes de la meseta de Irán, las cuales prevalecieron y saquearon Ur(2003 a. C.). Se vuelve a un estado de fragmentación política y proliferan dinastías locales. Rimsin creará un pequeño imperio en 1792 a. C. donde se introducirá la propiedad privada, dándose una sociedad pre-capitalista. En cambio, en Babilonia se entronizará una dinastía amorita (1792 a. C.).

La sociedad de la III Dinastía de Ur se organiza de esta manera:

  1. mashda: "los segundos".
  2. eren: "muchedumbre de palacio". Posiblemente se tratará de servidumbre o corte del palacio.
  3. ir/game: criados (libres). Los padres vendían a sus hijos al templo aunque los pequeños no perdían su condición de libertad por ello.
  4. namra: esclavos. Se les distinguía por llevar un collar con el nombre o un mechón de pelo en la cabeza.

Administración y política

A fines del 4º milenio A.C. Sumer se dividió en una docena de Ciudades estado independientes cuyos límites fueron definidos por medio de canales y mojones. Estas ciudades era grandes centros mercantiles. Cada una estaba centrada en un templo dedicado al dios patrono particular de la ciudad y gobernado por un "patesi" (Ennsi) o a veces por un rey (lugal). Los patesi eran sacerdotes supremos y jefes militares absolutos, auxiliados por una aristocracia constituída por burócratas y sacerdotes. El patesi controlaba la construcción de diques, canales de riego, templos y silos, imponiendo y administrando los tributos a los que la toda la población estaba sujeta. La ciudades estado sumerias, tradicionalmente, eran ciudades-templos. Esto porque los sumerios consideraban que los dioses fundaban las ciudades para que fuesen centros de culto. Más tarde, conforme a la religión, los dioses se limitaban a comunicar a los soberanos los planos de los santuarios. El vínculo de los patesis con los ritos religiosos de la ciudad era extremadamente íntima.

Los templos estaban ligados al poder estatal y sus riquezas eran usufructuadas por los soberanos, considerados intermediarios entre los dioses y los hombres. Junto con los templos de las ciudades, homenajeando a su dios patrono, no raramente eran erguidos zigurats, pirámides de ladrillos macizos cocidos al sol que servían de santuarios y acceso a los dioses cuando éstos descendían hasta su pueblo.

Con el desarrollo de la ciudades, la tentativa de supremacía de una sobre otra se tornó inevitable. El resultado fue un milenio de embates casi incesantes sobre el derecho de uso de agua, rutas de comercio y tributos a tribus nómades.

Las "primeras" cinco ciudades declaradas de haber ejercido el reinado pre-dinástico son:

  1. Eridu (Tell Abu Shahrain)
  2. Bad-tibira (probablemente Tell al-Madain)
  3. Larsa (Tell as-Senkereh)
  4. Sippar (Tell Abu Habbah)
  5. Shuruppak (Tell Fara)

Otras ciudades principales:

  1. Kish (Tell Uheimir & Ingharra)
  2. Uruk (Warka)
  3. Ur (Tell al-Muqayyar)
  4. Nippur (Afak)
  5. Lagash (Tell al-Hiba)
  6. Ngirsu (Tello or Telloh)
  7. Umma (Tell Jokha)
  8. Hamazi[9]
  9. Adab (Tell Bismaya)
  10. Mari (Tell Hariri)[10]
  11. Akshak[9]
  12. Akkad[9]
  13. Isin (Ishan al-Bahriyat)

Otras ciudades menores de sur a norte:

  1. Kuara (Tell al-Lahm)
  2. Zabala (Tell Ibzeikh)
  3. Kisurra (Tell Abu Hatab)
  4. Marad (Tell Wannat es-Sadum)
  5. Dilbat (Tell ed-Duleim)
  6. Borsippa (Birs Nimrud)
  7. Kutha (Tell Ibrahim)
  8. Der (al-Badra)
  9. Eshnunna (Tell Asmar)
  10. Nagar (Tell Brak)

Lengua y escritura

Probablemente es el vestigio más antiguo conocido de escritura; y consta de pictogramas que representan cabezas, pies, manos, números y trillos.

El lenguaje sumerio se considera como un lenguaje aislado en la lingüística ya que no pertenece a ninguna familia lingüística conocida; el acadio pertenece a los idiomas afro-asiáticos. Ha habido muchos intentos fallidos para conectar el idioma sumerio a otros grupos lingüísticos. Éste era un idioma aglutinante, es decir, los morfemas ( "unidades de significado") se sumaban para crear palabras, a diferencia de los idiomas analíticos donde los morfemas se suman puramente para crear frases.

Los sumerios inventaron los jeroglíficos pictóricos que más tarde se convirtió en escritura cuneiforme, y su lengua junto con el del Antiguo Egipto compiten por el crédito de ser lenguaje humano escrito más antiguo que se conoce. Un gran cuerpo de cientos de miles de textos en el idioma sumerio ha sobrevivido, la gran mayoría de estos en tablillas de arcilla. Los textos sumerios conocidos incluyen textos personales y cartas de negocios y transacciones, recibos, listas de léxico, leyes, himnos y plegarias, encantamientos mágicos, incluidos textos científicos de matemáticas, astronomía y medicina. Las inscripciones monumentales y los textos en diferentes objetos como estatuas o ladrillos eran muy comunes también. Muchos textos sobrevivieron en múltiples copias, ya que éstos fueron transcritos varias veces por los escribas en formación. El sumerio continuó siendo el lenguaje de la religión y la ley en Mesopotamia mucho después de que los hablantes semitas se convirtieran en la raza gobernante.

La comprensión de los textos en sumerio puede ser problemático hoy en día, incluso para los expertos. Los más difíciles son los primeros textos, que en muchos casos no dan toda la estructura gramatical de la lengua.

Religión y creencias

Tratar un asunto tal como la "Religión sumeria" puede ser complicado, dado que las prácticas y creencias adoptados por aquellos pueblos variaron mucho a través del tiempo y la distancia, cada ciudad poseyendo su propia visión mitológica y o teológica. Los sumerios fueron posiblemente los primeros en escribir sobre sus creencias, que luego fueron la inspiración para gran parte de la mitología, religión y astrología mesopotámica.

Al igual que los pueblos que no han sido civilizados, los sumerios veían los movimientos a su alrededor como la magia de los espíritus, magia que era la única explicación que tenían de cómo funcionaban las cosas. Esos espíritus eran sus dioses. Y con muchos espíritus alrededor, creían en varios dioses, que tenían emociones humanas. Creían que el sol, la luna y las estrellas eran dioses, al igual que los juncos que crecían a su alrededor y la cerveza que destilaban.[11]

Creían que los dioses controlaban el pasado y el futuro, y que los dioses les revelaban las habilidades que poseían, incluyendo la escritura, y que los dioses les proporcionaban todo lo que necesitaban saber. No tenían la visión de que su civilización se hubiera desarrollado por sus propios esfuerzos. Y tampoco tenían visión de progreso tecnológico o social.[11]

Cada uno de los dioses sumerios (en su propia lengua, dingir y en plurar, dingir-dingir o dingira-ne-ne) era asociado a ciudades diferentes, y la importancia religiosa a ellos atribuida se intensificaba o declinaba dependiendo del poder político de la ciudad asociada. Según la tradición sumeria, los dioses crearon el ser humano a partir del barro con el propósito que fueran servidos por sus nuevas criaturas. Cuando estaban enojados o frustrados, los dioses expresaban sus sentimientos a través de terremotos o catástrofes naturales: la esencia primordial de la religión sumerio se basaba, por lo tanto, en la creencia de que toda la humanidad estaba a merced de los dioses.

Entre las principales figuras mitológicas adoradas por los sumerios, es posible citar:

  • An (o Anu), dios del cielo;
  • Nammu, la diosa-madre;
  • Inanna, la diosa del amor y de la guerra (equivalente a la diosa Ishtar de los acadios);
  • Enki en el templo de Erido, dios de la beneficencia, controlador del agua dulce de las profundidades debajo de la tierra;
  • Utu en Sippar, el dios sol;
  • Inanna, la deificación de Venus, en Uruk;
  • Nanna, el dios luna en Ur;
  • y Enlil, el dios del viento.

Los sumerios probablemente hayan cavado en la tierra unos metros y encontrado agua. Los sumerios creían que la tierra era un gran disco flotando en el mar. Llamaron a ese mar Nammu y pensaban que había estado desde siempre en el tiempo. Creían que Nammu había creado los peces que veían y los pájaros, cerdos salvajes y otras criaturas que aparecieron en las tierras pantanosas y húmedas.[11]

Según ellos, Nammu había creado el cielo y la tierra. El cielo se había separado de la tierra, dando nacimiento al dios masculino An y la tierra, una diosa llamada Ki. Creían que Ki y An habían procreado un hijo llamado Enlil, que era la atmósfera, el viento y la tormenta. Creían que el separó el día de la noche y que había abierto una concha invisible dejando caer agua desde el cielo. Creían que junto con su madre y Ki, Enlil sentó las bases de la creación de las plantas, los humanos y otras criaturas, que hacía germinar las semillas y que había dado forma a la humanidad a partir de la arcilla, impregnándola.[11]

El universo consistía en un disco plano cerrado por una cúpula de latón. La vida después de la muerte implicaba un descenso al vil submundo, donde se pasaba la eternidad en una existencia deplorable, en una especie de infierno.

Creían que los cultivos crecían porque un dios masculino se estaba apareando con su esposa diosa. Ellos veían los meses húmedos y calurosos del verano, cuando los campos y praderas se teñían de marrón, como el momento de la muerte de los dioses. Cuando los campos florecían denuevo en el otoño, creían que sus dioses resucitaban. Marcaron a éste, como el comienzo del año, que era celebrado en sus templos con música y cantos.[11]

No creían en el cambio social, aunque los sacerdotes sumerios alteraban las historias que contaban, creando nuevos giros en los cuentos antiguos; sin reconocer esto como un cambio inducido por los humanos o preguntándose por qué habían fallado en hacerlo bien la primera vez. Las nuevas ideas eran simplemente revelaciones de sus dioses.[11]

Habían diferentes tipos de sacerdotes. Algunos de los más comunes eran:

  • āšipu, exorcista y médico.
  • bārû, astrólogo y adivino.
  • qadištu, sacerdotisa.

Los templos sumerios consistían en una nave central con corredores en ambos lados, flanqueados por aposentos para los sacerdotes. En una de las puntas del corredor se encontraba un púlpito y una plataforma construida con ladrillos de barro, usada para sacrificios animales y vegetales.

Los graneros y depóstios generalmente se localizaban en la proximidad de los templos. Más tarde, los sumerios comenzaron a construir sus templos en la cima de las colinas artificiales, terraplenadas y multifacetadas: esos templos especiales se llamaban zigurats.

Agricultura y ganaderia

Los sumerios mantenían una producción de cebada, garbanzo, lentejas, mijo, trigo, nabo, dátiles, cebolla, ajo, lechuga, puerro y mostaza. También criaban ganado, cordero, cabra y puerco. Además de eso, usaban novillos como opción principal en el trabajo de carga y burros como animal de transporte. Los sumerios pescaban peces y cazaban aves gallináceas.

La agricultura sumeria dependía mucho del riego, efectuándose a través del uso de canales, estanques, diques y depósitos de agua. Las frecuentes y violentas inundaciones del Tigris, y en menor medida, del Éufrates, hacían que los canales necesitaran de reparación frecuente y de la continua extracción del limo, y el reemplazo continuo de los marcadores de inspección y mojones. El gobierno ordenaba a determinados ciudadanos la tarea de trabajar en los canales, aunque los ricos podían excluirse de esta tarea.

Después de la temporada de inundaciones y luego de la temporada de Equinoccio de Primavera y Akitu o Festival de Año Nuevo, con el uso de canales, los granjeros irrigaban sus campos y entonces drenaban el agua. Posteriormente dejaban que los novillos macerasen la tierra y matasen las hierbas dañinas. El paso siguiente era dragar los campos con picos. Después que se secara, araban, gradaban y rastrillaban el campo tres veces, revolviendo la tierra después con una azada antes de la siembra. Lamentablemente, la alta tasa de evaporación dio lugar a un aumento gradual de la salinidad de los campos. Por el período de Ur III, los agricultores pasaron del trigo a la cebada como principal cultivo, ya que ésta es más tolerante a la sal.

Los sumerios realizaban la cosecha durante la fase seca del otoño en equipos de tres personas, consistiendo de un segador, un enfardador y un segador. Los campesinos usaban un tipo de cosechadora arcaica para separar la cabeza de los cereales de sus respectivos tallos, para eso usaban una especie de carro de clasificación, que separaba los granos de los cereales. Después cribaban la mezcla de granos y barcia.

Características militares

Las casi constantes guerras, durante 2.000 años, entre las ciudades estado sumerias ayudaron a desarrollar la técnica y tecnología militar de Sumeria a un alto nivel. La primera guerra que se registra fue entre Lagash y Umma en el año 2525 a.C. en una estela llamada la Estela de los Buitres. Éste registro también muestra al rey de Lagash liderando un ejercito sumerio compuesto en su mayoría de infantería. Los soldados de infantería llevaban lanzas, cascos de cobre y escudos de cuero o mimbre. Los lanceros se muestran dispuestos en lo que parece ser una formación de falange, que requiere entrenamiento y disciplina. Esto implica que los sumerios hayan hecho uso de soldados profesionales.

La influencia clave en el ejército sumerio fue su paupérrima posición estratégica. Los obstáculos naturales para la defensa existían solamente en las fronteras del oeste (desierto) y del sur (Golfo Pérsico). Cuando los enemigos más populosos y poderosos aparecían por el norte o el este, los sumerios se volvían suceptibles a los ataques. Los sumerios participaban en guerras con sitio entre sus ciudades, defendidas por murallas de ladrillos de barro que, obviamente, no podían detener los enemigos que ya conocían ese material.

Los sumerios inventaron el carruaje, al cual ataban onagros (burros salvajes). Esas carrozas antiguas no funcionaban tan bien en combate como los modelos construidos posteriormente. Algunos sugieren que las carrozas servían primariamente como medio de transporte, aunque en tiempo de guerra transportaban hachas de guerra y lanzas. La carroza o carruaje sumerio constituía de un dispositivo de cuatro ruedas manejado por un equipo de dos personas y atado a cuatro onagros. La carroza estaba compuesta por cestas entretejidas, y las ruedas poseían un sólido diseño de tres piezas. Los sumerios usaban fundas y arcos simples, más tarde la humanidad inventaría el arco compuesto.

Cultura

Arquitectura

La planicie del Tigris-Éufrates carecía de minerales y árboles. Las edificaciones sumerias comprendían estructuras planoconvexas hechas de ladrillos de barro, desprovistas de argamasa o cemento. Debido a que los ladrillos planoconvexos eran de composición relativamente inestable, los albañiles sumerios adicionaban una mano extra de ladrillos, puestos perpendicularmente a cada pocas hileras. Entonces ahí, rellenaban los huecos con betume.

Las construcciones hechas con ladrillos de barro se acababan deteriorando, de forma que eran periódicamente destruidas, niveladas y reconstruidas en el mismo lugar. Esa constante reconstrucción elevó gradualemente el nivel de las ciudades, de modo que se erigieron por arriba de la planicie a su alrededor. Las construcciones resultantes se conocían con el nombre de tell y se encontraban en todo el antiguo Oriente Próximo.

El tipo más famoso e impresionante de entre las edificaciones sumerias, eran los Zigurats, una construcción de largas y amplias plataformas sobrepuestas en cuya cima había templos. Algunos académicos han teorizado que estas estructuras podrían haber sido la base de la torre de Babel bíblica, que se describe en el Génesis.

Los sellos cilíndircos sumerios también describen casas construidas con caña, similares a aquellas construidas por los árabes de las tierras bajas de la parte sur de Irak, hasta una fecha tan reciente como el 400 a.C. Por otro lado, los templos sumerios y palacios hicieron uso de materiales y técnicas más avanzadas como refuerzos (soportes para los ladrillos), recesos (esquinas), pilastras y clavos de arcilla.

Astronomía

Los sumerios son generalmente considerados los inventores de la astronomía, el estudio de la observación de los astros. En las ruinas de las ciudades sumerias escavadas por los arqueólogos desde el principio del siglo XX, fueron encontradas varias centenas de inscripciones y textos de este pueblo, sobre sus observaciones celestes. Entre estas inscripciones existen listas específicas de constelaciones y posicionamiento de planetas en el espacio, así como informaciones y manuales de observación.

Existen textos específicos sobre el sistema solar y el movimiento de los planetas en torno al sol, en su orden correcto. Los sumerios consideraban el sistema solar un conjunto de 12 planetas, contando el sol y la luna. El décimo planeta era llamado por ellos Nibiru, un planeta más allá de plutón con una órbita mucho más extensa. Muchas de estas inscripciones, cuya edad excede los 4.500 años de edad, están ahora conservadas en el Museo del Antiguo Oriente Próximo, un conjunto de 14 salas en el ala sur del Museo Pérgamo.

Tecnología

Los ejemplos de la tecnología sumeria incluyen: sierras, cuero, cinceles, martillos, pinzas, brocas, clavos, alfileres, anillos, azadones, hachas, cuchillos, lanzas, flechas, espadas, cola, puñales, odres de agua, cajas, sillas, botes, armaduras, carcaj, camisas, botas, sandalias, y arpones. Los sumerios construyeron tres tipos de barcos:

  • Barcos de piel, hechos a partir de caña y pieles de animales;
  • barcos de vela, caracterizados por ser fabricados con betún, siendo a prueba de agua;
  • y barcos a remo (con remos hechos de madera), a veces usados para aumentar la corriente, siendo tirados a partir de ambas márgenes del río por personas y animales.

Matemáticas

Los sumerios desarrollaron un complejo sistema de metrología alrededor del 4000 a.C. Esta metrología avanzada resultó en la creación de la aritmética, la geometría y el álgebra. Desde el 2600 a. C. en adelante, los sumerios escribieron tablas de multiplicación en tabletas de arcilla y trataron con ejercicios geométricos y problemas de división. Los primeros rastros de la numeración babilónica también se remontan a este periodo.[12] El periodo que desde el 2700 al 2300 a.C. vio la primera aparición del ábaco, y una tabla de columnas sucesivas que delimitaron el orden sucesivo de magnitud de su sistema de numeración sexagesimal. Los sumerios fueron los primeros en usar un sistema de numeración de notación posicional. También hay evidencia anecdótica de que los sumerios hayan usado un tipo de regla de cálculo en cálculos astronómicos. [1]

Medicina

Una tablilla encontrada en Nippur puede ser considerada el primer manual de medicina del mundo. En esa tablilla, donde había fórmulas químicas y formulas mágicas (encantamientos), usaban términos tan especializados que para traducirse se precisó de la ayuda de químicos.

En la farmacia, se usaban sustancia vegetales, animales y minerales. Laxantes y diuréticos fueron la mayoría de los remedios de aquel pueblo. Determinadas cirugías también eran puestas en práctica. Los sumerios manufacturaban salitre, conseguido a partir de la orina, la cal, de cenizas o de la sal. Combinaban esos materiales con leche, piel de cobra, caparazón de tortuga, casia, mirto, timo, sauces, higo, pera, abeto y o dátil. A partir de ahí, mezclaban esos agentes con vino, usando el resultado obtenido de dos formas: o pasando el producto como si fuera una crema, o luego se mezclaba junto con la cerveza, consumiendo el remedio por vía oral.

Los sumerios explicaban la enfermedad como una consecuencia del aprisionamiento, y la consecuente tentativa de escape, de un demonio dentro del cuerpo humano. El objetivo del remedio era persuadir al demonio a creer que continuar residiendo en aquel cuerpo sería una experiencia desagradable. Comúnmente los sumerios colocaban un cordero o una cabra cerca del enfermo. En el caso de no haber ovejas a disposición, probaban suerte con una estatua, que, si se conseguía transferir el demonio dentro de sí, sería cubierta de betún.

Literatura

Himno a Iddin-Dagan, rey de Larsa. Inscripciones cuneiformes en sumerio, en torno al 1950 a. C.

La literatura sumeria comprende tres grandes temas: mitos, himnos y lamentaciones. Los mitos se componen de breves historias que tratan de perfilar la personalidad de los dioses mesopotámicos: Enlil, principal dios y progenitor de las divinidades menores; Inanna, diosa del amor y de la guerra, o Enki, dios del agua potable frecuentemente enfrentado a Ninhursag, diosa de las montañas. Los himnos son textos de alabanza a los dioses, reyes, ciudades o templos. Las lamentaciones relatan temas catastróficos como la destrucción de ciudades o templos y el abandono de los dioses resultante.[13]

Algunas de estas historias es posible que se apoyasen en hechos históricos como guerras, inundaciones o la actividad constructora de un rey importante, magnificados y distorsionados con el tiempo.[13]

Una creación propia de la literatura sumeria fue un tipo de poemas dialogados basados en la oposición de conceptos contrarios. También los proverbios forman parte importante de los textos sumerios.[13]

Legado

Los sumerios tal vez sean más recordados debido a sus muchas invenciones. Algunos especialistas les dan el crédito por la invención de la rueda y el torno alfarero. Su sistema de escritura cuneiforme fue el primer sistema de escritura del que se tenga evidencia, adelantándose a los jeroglíficos egipcios en por los menos, 75 años. Los sumerios estaban entre los primeros astrónomos, poseyendo la primera visión heliocéntrica de la que se tenga conocimiento (la próxima aparecería devuelta en el 1500 a.C. por parte de los Vedas en la India). Afirmaban también que el sistema solar se constituía de 5 planetas (apenas 5 planetas podían ser vistos a ojo desnudo).

Desarrollaron también conceptos matemáticos usando sistemas numéricos basados en 6 y 10. A través de ese sistema, inventaron el reloj con 60 segundos, 60 minutos y 12 horas, además del calendario de 12 meses que usamos actualmente. También construyeron sistemas legales y administrativos con cortes judiciales, prisiones y las primeras ciudades estado. La invención de la escritura posibilitó a los sumerios el almacenamiento del conocimiento y la posibilidad de transferirlo a otros. Eso llevó a la creación de las escuelas, a la educación y oficialización de la matemática, religión, burocracia, divisón de trabajo y sistemas de clases sociales.

Los sumerios también inventaron la carroza y, posiblemente, las formaciones militares. Inventaron la cerveza. Lo más importante de todo, tal vez, sea el hecho que de acuerdo con muchos académicos, los sumerios fueron los primeros en domesticar tanto plantas como animales. En el caso de lo primero, a través de plantaciones sistémicas y de la cosecha de una descendencia de grama mutante, conocida actualmente como einkorn, y de simientes de mijo y trigo. Con relación a lo segundo, los sumerios domesticaron a través del confinamiento y de la procreación de carneros ancestrales (similares a la cabra montés y al ganado salvaje (búfalos). Fue la primera vez que esas especies fueron domesticadas y criadas a gran escala. Esas invenciones e innovaciones fácilmente colocan a los sumerios entre las culturas más creativas de toda la antigüedad, y mismo de la historia.

 

 

LOS SUMERIOS, LA PRIMERA CIVILIZACIÓN

Por Heródoto el Rojo

Es posible que alguna vez os hayáis preguntado cuando empieza la Historia. Para resolver esta difícil cuestión habría que entender primero cuáles son los conceptos básicos que definen el cambio de la Prehistoria neolítica a la Historia. De una manera sencilla se puede decir que los elementos esenciales para esta transición son la creación de núcleos urbanos y la aparición de la escritura como método de comunicación. Así hubo un primer pueblo que destacó sobre las demás culturas de su época, esta fue la Civilización de Sumer, cuna de la Historia.

ORÍGENES Y ANTECEDENTES

Como ya os he comentado en otros artículos, nada surge espontáneamente. Para comprender porqué los sumerios llegaron a un alto nivel de civilización hay que tener en cuenta dos factores:

Factores geográficos: Los territorios en los que estaban asentados eran los comprendidos entre los ríos Tigris y Eúfrates, el actual sur de Irak. Esta es la zona meridional de lo que también se conoce como Mesopotamia (entre dos ríos), o Creciente Fértil ( por su forma de media luna y aptitudes para los cultivos). La existencia del agua fue primordial para la aparición de la agricultura, la utilización del adobe como material de construcción y también como medio de transporte de mercancías a través de ríos y canales. Sin embargo esta zona carece totalmente de materias primas ( piedra, metales y madera), lo que provocó su búsqueda en otros lugares como Anatolia , Siria, el Cáucaso, Líbano y Montes Zagros, de esta necesidad nació el comercio.

Factores sociales: Los excedentes agrarios provocan la especialización de los individuos, ya no es necesario que cada uno cultive ni recolecte su alimento, aparece el intercambio y la artesanía. El mejor lugar para intercambiar sin duda era en la Ciudad, que se van creando según van aumentando la necesidad de nuevos productos. La Ciudad además es refugio de ataques. Estos cambios provocan una complejidad social tal, que hacen su aparición diferentes clases sociales, según su riqueza y función. Aparecen grandes señores y sacerdotes que pronto acaparan el poder.

Con estos factores nos encontramos unas primeras culturas preurbanas hacia el 7.000 a.C., que ya tenían artesanía y cerámica. El origen étnico de los sumerios es verdaderamente intrigante pues no corresponde con las tribus semitas que poblaban esas tierras. Las explicaciones más creíbles nos indican que seguramente fueran una evolución de las poblaciones autóctonas, otras teorías hablan que llegaron de la zona del mar Caspio y otros de la India.

La cultura llamada del Obeid (hacia el 4.500 ), se desarrolló en lo que se podría llamar primer asentamiento urbano, Eridu, la cual se sabe por restos arqueológicos que tenía gobernante y templos, así como una gran cerámica, también construyeron canales.


Más tarde apareció la cultura de la ciudad de Uruk, auténtico precedente de la civilización sumeria. A Uruk se la puede considerar como la primera ciudad-estado ( 3.500-3.000), además es en donde se han encontrado los restos de escritura más antiguos, sin duda como respuesta a la complejidad de la organización urbana, estos primeros escritos están relacionados con la organización de los almacenes de los templos.

Así pues nos encontramos hacia al año 3.000 con el principio de una nueva cultura que sobrepasará a las anteriores y que ante esta nueva organización social pasará a llamarse Civilización.

SUMERIA

La cultura de Uruk fue imponiéndose poco a poco, sin embargo no llegó a crearse un gran reino sino que era un país formado por varias ciudades-estado. Toda ciudad tenía un Zigurat (pirámide escalonada para observar los astros y hogar del Dios de la ciudad), un Palacio del rey, un Templo y asentamientos agrícolas en las afueras. Su historia se divide en tres periodos principales:

Periodo Predinástico (2.900-2300)

En esta primera época destaca la violencia con la que luchaban entre ellas, aunque nunca llegaban a destruirse del todo. Las ciudades más importantes de las que tenemos constancia arqueológica fueron Uruk, Ur, Kish, Nippur, Umma y Lagash. De entre ellas destacaba Kish como centro espiritual sumerio pues según su religión fue esa ciudad a donde llegó el primer rey después del diluvio, este trono era muy deseado y quien lo poseía solía ser árbitro de los conflictos entre ciudades.

De la ciudad que más datos tenemos en esta época es de Lagash, gracias a la gran cantidad de escritura y restos arqueológicos encontrados, aunque no era la más importante. Estaba situada en la ribera del Eúfrates y al igual que todas las ciudades tenía muchos poblados agrícolas en su territorio. Una de las principales características de este estado-ciudad eran las guerras continuas con su vecina Umma, de cuyos enfrentamientos tenemos gran cantidad de datos escritos. Así sabemos como el gobernante Eanatum conquistó Umma, sometiéndola a tributo y quitándola amplios territorios. Con esta victoria fue proclamado Ensi (señor) de Umma y Lugal (rey) de Kish. También envió expediciones militares y comerciales al norte e Irán.


Años más tarde llegaron los enfrentamientos internos entre el Palacio y el Templo, es decir el poder del príncipe contra el de los sacerdotes, por la hegemonía económica dentro de la ciudad. Al continuar las guerras contra Umma la ciudad sufrió una alta degradación al aumentar la presión social de las clases privilegiadas sobre las humildes, para mantener el interminable conflicto. Al final la situación se hizo insostenible, hasta que un nuevo príncipe-gobernante, Urukagina, realizó una serie de reformas que aliviaron económicamente a la población menos favorecida, además instauró una serie de leyes que les protegían de los abusos. Es de destacar la preferencia del pago de multas, frente al difundido “ojo por ojo”, de los condenados, además quitó gran poder a los sacerdotes del templo.

Sin embargo hacia el 2.300 la ciudad de Umma se había recuperado, un príncipe llamado Zagasi, consigue conquistar Lagash, a la que destruyó tras cientos de años de guerras. No sólo conquistó a su eterna rival, sino que tomó las ciudades de Ur, Kish, y Uruk, llegando su expansión hasta la región Sirio-Palestina, lo que le valió el título de Lugal-zagesi. A pesar de haber creado una especie de reino, el tiempo de los sumerios iba a cambiar radicalmente por la aparición de un nuevo factor exterior....los acadios.

El Imperio de Akkad.(2.300-2.200)

El norte de Sumeria estaba poblado desde hacía miles de años por poblaciones semitas. Éstas fueron absorbidas culturalmente, en parte, por los sumerios en un proceso lento de mestizaje. Los semitas se fueron instalando poco a poco en las ciudades del norte ( en la región de Babilonia), sobre todo en Kish, hasta que apareció un hombre de origen humilde, llamado Sargón, que se hizo con el poder en la ciudad sobre el año 2.300, ante la debilidad de los sumerios por sus guerras internas. Pronto Sargón de Akkad, nombre de la ciudad que eligió como capital, fue conquistando toda Mesopotamia, creando un Imperio desde el Mar Arábigo hasta las costas del Mediterráneo, pasando por Siria y Asia Menor, una extensión jamás conquistada por nadie anteriormente y por lo que Sargón es considerado el primer emperador de la historia, de hecho se proclamó como “Rey de las Cuatro Zonas”, es decir de todo el mundo conocido por ellos.

Esta nueva entidad política necesitaba una nueva organización, se dividió el Imperio en provincias con gobernadores, además se creó una especie de servicio de correos para una mejor administración y control de las provincias. Estas conquistas fueron posibles gracias a la creación de un ejército regular y la aplicación de nuevas tácticas militares. También se utilizó el ejército para campañas militares con objetivos económicos y comerciales, como sabemos las materias primas escaseaban por esta región. En estos años la cultura sumerio-acadia se fue fundiendo en una sola, aunque los sumerios nunca aceptaron ser sometidos por sus vecinos del norte.

Hacia el 2.150 la presión de una nueva oleada de pueblos nómadas, los Gutis, procedentes del Kurdistán, y los intentos de independencia de las ciudades sumerias del sur, hizo sucumbir el imperio heredado de Sargón.


Época Neosumeria o Ur III (2.200-1.800)

La caída del Imperio fue rápidamente aprovechado por las ciudades sumerias para volver a ser ciudades-estado. Hacia el 2.100 un Gobernador de Ur, en esos momentos bajo control de Uruk, consigue expulsar a los gutis de Babilonia y el norte de Sumeria. Después de este éxito se subleva del rey de Uruk y termina conquistando toda Mesopotamia, proclamándose rey de Summer y Akkad. Su nombre era Urnamu, con él empieza una dinastía hereditaria llamada “tercera dinastía de Ur”, o simplemente “Ur III”. En su reinado se dividió el territorio en provincias, creando un estado central que superó al imperio acadio, aún así a las antiguas ciudades-estado se las concedió una amplia autonomía. Por primera vez la administración se dividió en poder civil ( encabezado por el Ensi) y poder militar (Shagin), el cual se hacía con el poder en épocas de guerra. Además Urnamu es conocido por haber creado el primer “código de leyes” escrito que se conoce (se conserva a trozos).

Con esta dinastía la cultura sumeria vive un renacimiento extraordinario que superó ampliamente a épocas anteriores. Estos reyes se caracterizaron por su diplomacia y habilidad política, el hijo de Urnamu, Shulgi, consiguió una gran estabilidad y época de paz próspera que se tradujo en una gran cantidad de obras públicas, sobre todo canales, y un magnífico aparato burocrático. La administración se profesionalizó, llegando incluso a ser puestos hereditarios. Las únicas incursiones militares se realizaron para el mantenimiento de las rutas comerciales que les abastecían de materias primas, las cuales estaban controladas por el estado. El rey sumerio de esta época era más parecido a los acadios que a los antiguos príncipes de la época predinástica, es decir, un gran poder central que llegó casi a la divinización del monarca.

En el plano cultural la civilización sumeria conoció su “siglo de oro”en las letras y las artes. Los escribas ya no sólo escriben historiales de almacenes, aparecen los poetas y los eruditos. Destacan las historias épicas como la vida de “Gilgamesh”, auténtico precedente del prototipo de héroe.

Sin embargo, hacia el 2.100 el imperio tenía los días contados, algunas ciudades de la periferia se independizan (Isín y Larsa), además la exhaustiva presión económica sobre los agricultores creó un gran malestar en la población. Con este panorama un reino vecino, sometido por los sumerios, Elam, consiguen aprovechar la debilidad de Ur para conquistarla junto con la mayor parte de su imperio. Pero el desencadenante definitivo de la desaparición de los sumerios fue una nueva incursión de pobladores de origen semita, los amorreos, que poco a poco se fueron apoderando de las tierras de Mesopotamia. Sólo Isín y Larsa consiguieron mantenerse hasta que un rey amorrita de Babilonia, llamado Hammurabi (famoso posteriormente por su código de leyes), las conquistó hacia el año 1750.

Con ellas desapareció para siempre el mundo de los sumerios, sin embargo su influencia fue tal que los pueblos, reinos e imperios posteriores que se asentaron en sus territorios terminaron adoptando la mayor parte de su cultura, destacando sobre todo la escritura.


LA CULTURA SUMERIA

Las razones por las que la cultura sumeria sobrevivió a su pueblo habría que buscarlas en la excepcionalidad de esta cultura, los sumerios fueron el modelo a seguir por los imperios que le siguieron, sobre todo por los babilonios y asirios, eran considerados como la madre de su cultura, incluyendo a la lengua sumerio-acadia, que se conservó como lengua sagrada. Fueron para Mesopotamia como los griegos y romanos para los europeos. También son patentes la influencia que tuvo para los judíos, reflejado en la Biblia existen las conocidas referencias al Edén, el Diluvio Universal, la torre de Babel y la confusión de lenguas, etc.. todas ellas circunstancias que se referían a lo que fue el mundo de Sumeria, el origen del mundo no es el dios judío, son los sumerios. Veamos sus características más importantes.

Sociedad y religión.

La sociedad sumeria estaba condicionada en gran parte por su concepción religiosa del mundo. Las grandes catástrofes naturales que sufrían de vez en cuando (sequías e inundaciones), les hizo ver que no eran el centro del universo. El hombre estaba hecho para servir a los dioses, para que fueran benévolos con ellos. Con esta mentalidad es fácil entender el poder que tenía la clase sacerdotal, los almacenes del templo solían ser los más ricos por donaciones o por la cosecha de sus propias tierras, las cuales se consideraban tierra de los dioses. El templo y el clero era una unidad económica independiente que organizaba su propio comercio, tierras y escribas.

El poder civil estaba en manos del príncipe, los cuales nunca llegaron a ser divinizados hasta la época de Ur III. Eran sin embargo el juez supremo y jefe militar de su territorio. De él se esperaba protección y construcciones públicas en beneficio de la ciudad. El Palacio en el que vivía era un centro económico y administrativo, desde el cual se gobernaba al estado-ciudad.

La administración estaba dirigida por un ministro del príncipe, el cual organizaba y distribuía los impuestos, organizaba expediciones militares y controlaba los almacenes y a los escribas, los únicos que sabían escribir.

La mayor parte de la población de la ciudad se dedicaba a la agricultura, también había comerciantes y artesanos. La esclavitud no estaba muy extendida aunque existía, eran sobre todo prisioneros de guerra o cautivos por deudas sin pagar.

Los sumerios fueron grandes constructores, sin embargo la poca utilización de la piedra (no había canteras) y el uso común del adobe ha provocado que no nos haya llegado ninguna gran obra en buenas condiciones. El edificio principal fue el Templo y el Zigurat, morada del dios de la ciudad y desde donde se observaban los astros. La cosmología sumeria era muy complicada y dedicada a la interpretación de los deseos de los dioses, para ellos el universo era un caos.

El hecho de construir con barro hizo que nunca se llegara a utilizar la columna de piedra, con esto al tener que aumentar o cambiar algo de un edificio lo que hacían era tirarlo y hacerlo de nuevo. Así se construía sobre los restos de lo anterior, al cabo de los siglos la tierra se fue amontonando y dio al paisaje llano de la zona una característica común, los “Tell”, es decir, montañas de tierra que fueron antiguas ciudades.

Lo que si nos ha llegado en abundancia han sido la orfebrería y los relieves en piedra. Gracias a estos elementos conocemos la mayor parte de la vida de los sumerios. Las estatuillas de ofrendas eran muy comunes y representaban a las personas rezando. Los sellos y relieves en piedra nos han conservado el tipo de vida que hacían, desde el trabajo en el campo o la ciudad hasta las guerras.

La escritura

El legado de los sumerios es importante en muchos aspectos pero el más destacado sin duda fue el de la escritura.
La lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha habido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante (como el turco o finlandés), es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, lu=hombre, gal=grande, lugal=hombre grande=rey.

La escritura propiamente dicha apareció sobre el 3.500 a.C. en Uruk, al ser una zona de mucho barro pronto se dieron cuenta que la mejor forma para escribir era en tablillas de este material, que luego se cocían para endurecerlo. En un primer momento era una escritura pictográfica, es decir, se intentaba reproducir lo más fielmente posible la imagen de la cosa o acción que se pretendía expresar. Para los casos que podían ser confusos se les añadía otra imagen anexa, con el tiempo esa imagen con su signo auxiliar se asoció solamente a su valor fonético, apareciendo las palabras en sí.

El siguiente cambio en la escritura pictográfica fue debido al uso de las tablillas de barro para escribir. Al principio se escribía con una pequeña caña de forma corrida, con líneas rectas y curvas. Sin embargo pronto se dieron cuenta que en barro era más fácil escribir presionando una pequeña cuña, que hacía una incisión. De aquí viene el nombre que recibe este tipo de escritura: cuneiforme. Ahora sólo se podían reproducir líneas rectas, que si bien intentaban seguir reproduciendo al objeto o verbo, adquirieron una forma peculiar que con la evolución del tiempo las transformó en palabras que ya no se parecían pictóricamente a la palabra original.
Una característica curiosa de esta lengua eran los dialectos, utilizados según la categoría social del hablante.

El éxito de poder comunicarse de forma duradera y segura no sólo se utilizó para la administración y el comercio, aunque esta ha sido el 90 % del material escrito encontrado. Hacia el 2.700 ya se escribía rica literatura, que aunque era bastante monótona tenía una temática variada. De hecho los motivos literarios del Diluvio como castigo a los hombres, la búsqueda de la fama por el héroe Gilgamesh, el infierno, las fábulas, los proverbios, etc... aparecieron a la sombra de esta civilización.

Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo, sin embargo en Mesopotamia se dieron las circunstancias para que este pueblo fuera el primero en convertirse en el verdadero “pueblo elegido”.

 

 

Mesopotamia

Mesopotamia

Mesopotamia (del griego: Μεσοποταμία, "entre ríos", traducción del antiguo persa Miyanrudan, "la tierra entre los ríos", o del arameo Beth Nahrin, "entre dos ríos") es el nombre por el cual se conoce a la zona del Oriente Próximo ubicada entre los ríos Tigris y Éufrates, si bien se extiende a las zonas fértiles contiguas a la franja entre los dos ríos, y que coincide aproximadamente con las áreas no desérticas del actual Iraq. El término alude principalmente a esta zona en la Edad Antigua.

Historia [editar]

Artículo principal: Historia de Mesopotamia

Neolítico [editar]

Localización aproximada de las culturas Hassuna-Samarra y Halaf durante el "período 6".

En el interior de Mesopotamia, la agricultura y la ganadería se impusieron entre 6000 y 5000 a. C., suponiendo la entrada de lleno al Neolítico.[1] Durante este período, las nuevas técnicas de producción que se habían desarrollado en el área neolítica inicial se expandieron por las regiones más tardías, entre ellas la Mesopotamia interior.[1] Ello trajo el desarrollo de ciudades. Algunas de las primeras fueron Buqras, Umm Dabaghiyah y Yarim, y, más tardíamente, tell es-Sawwan y Choga Mami, que formaron la llamada cultura Umm Dabaghiyah. Posteriormente es sustituida por las culturas de Hassuna-Samarra entre 5600 y 5000 a. C., y Halaf, entre 5600 y 4000 a. C. (Halaf tardío).[2] [1]

Aproximadamente en el 3000 a. C., apareció la escritura, en aquella época utilizada solo para llevar las cuentas administrativas de la comunidad. Los primeros escritos que se han hallado están escritos sobre arcilla (muy frecuente en aquella zona) con unos dibujos formados por líneas (pictogramas).

La civilización urbana siguió avanzando durante el período de El Obeid[3] (5000 a. C.3700 a. C.) con avances en las técnicas cerámicas y de regadío[4] y la construcción de los primeros templos urbanos.[5]

Tras El Obeid, se sucede el Período de Uruk, en el cual la civilización urbana se asentó definitivamente con enormes avances técnicos como la rueda y el cálculo, realizado mediante anotaciones en tablillas de barro y que evolucionaría hacia las primeras formas de escritura.[5]

Los sumerios [editar]

Después del año 3000 a. C. los sumerios crearon en la baja Mesopotamia un conjunto de pueblos estado como lo son Uruk, Lagash, Kish, Uma , Ur y Eridu cuyo medio económico se basaba en el regadío. En ellas había un rey absoluto el cual se hacia llamar Vicario del dios protector de la ciudad.

Fueron los primeros en crear la escritura cuneifome, también construyeron grandes templos.

Artículo principal: Sumeria

El período dinástico arcaico [editar]

Artículo principal: Período dinástico arcaico

Situación de las principales ciudades sumerias y alcance de esta cultura durante el período dinástico arcaico.

La difusión de los avances de la cultura de Uruk por el resto de Mesopotamia dio lugar al nacimiento de la cultura Sumeria. Estas técnicas permitieron la proliferación de las ciudades por nuevos territorios. Estas ciudades pronto se caracterizaron por la aparición de murallas, lo que parece indicar que las guerras entre ellas fueron frecuentes. También destaca la expansión de la escritura que saltó desde su papel administrativo y técnico hasta las primeras inscripciones dedicatorias en las estatuas consagradas de los templos.[6]

Pese a la existencia de las listas reales sumerias la historia de este período es relativamente desconocida, ya que gran parte de los reinados expuestos en ellas tienen fechas imposibles. En realidad, estas listas se confeccionaron a partir del siglo XVII a. C., y su creación se debió probablemente al deseo de los monarcas de remontar su linaje hasta tiempos épicos. Algunos de los reyes son probablemente reales pero de muchos otros no hay constancia histórica y otros de los que se sabe su existencia no figuran en ellas.[6]

El Imperio Acadio [editar]

Artículo principal: Imperio Acadio

Mapa de la extensión del Imperio Acadio con las conquistas de Sargón y las principales revueltas posteriores. Los ciento cincuenta años de dominio acadio dejarán un profundo recuerdo en la metalidad mesopotámica, que, en los siglos posteriores, será la cuna de grandes imperios sucesivos, para cuyos monarcas, Sargón y su nieto, Naram-Sim, se convertirán en los modelos arquetípicos de emperador. Sobre el primero se proyectarán las virtudes a seguir, convirtiéndole en mito; sobre el segundo, el antimodelo del imperio agotado en sofocar rebeliones.[7]

Los semitas eran nómadas que habitaban en la península arábiga. Hacia 3000 a. C. se extendieron hacia el norte, fundando diferentes grupos como los amorreos, en los que se incluyen fenicios, israelitas y arameos. En Mesopotamia los más importantes fueron los acadios.

Hacia 2350 a. C., Sargón, un usurpador de origen acadio, se hizo con el poder en la ciudad de Kish. Fundó una nueva capital, Agadé y conquistó el resto de ciudades sumerias, venciendo al rey de Umma hasta entonces dominante, Lugalzagesi. Este fue el primer gran Imperio de la historia y sería continuado por los sucesores de Sargón que se tendrían que enfrentar a constantes revueltas. Entre ellos destacó el nieto del conquistador, Naram-Sin. Esta etapa marcó el inicio de la decadencia de la cultura e idioma sumerios en favor de los acadios.

El imperio se deshizo hacia el 2220 a. C., debido a las constantes revueltas y las invasiones de los nómadas amorreos y, principalmente, gutis. Tras su caída, la regíon entera cayó bajo el dominio de esta tribu, quienes se impusieron sobre las ciudades-estado de la región, especialmente en el entorno de la destruida Agadé. Las crónicas sumerias los describen constantemente de forma negativa, como "horda de bárbaros" o "dragones de montaña", pero es posible que la realidad no fuese tan negativa; en algunos centros se produjo un verdadero florecimiento de las artes. Es el caso de la ciudad de Lagash, especialmente durante el gobierno del patesi Gudea. Además de la calidad artística, en las obras de Lagash se utilizaron materiales provenientes de regiones lejanas: madera de cedro del Líbano o diorita, oro y cornalina del valle del Indo; lo que parece indicar que el comercio no se debió ver especialmente lastrado. Las ciudades meridionales, más alejadas del centro de poder guti, compraban su libertad a cambio de importantes tributos; Uruk y Ur prosperaron durante sus IV y II dinastías.[8] [7]

Renacimiento sumerio [editar]

Artículo principal: Renacimiento sumerio

Extensión del imperio de la Tercera Dinastía de Ur.

Según una tablilla conmemorativa fue Utu-hegal, rey de Uruk, quien en torno a 2100 a. C. derrotó y expulsó a los gobernantes gutis de las tierras sumerias. Su éxito no le sería de mucho provecho ya que poco después el rey de Ur, Ur-Nammu, consiguió la hegemonía en toda la región con la llamada III dinastía de Ur o Renacimiento sumerio. El imperio surgido a raíz de esta hegemonía sería tan extenso o más que el de Sargón, del que tomaría la idea de imperio unificador, influencia que se aprecia incluso en la denominación de los monarcas, que a imitación de los acadios se harán llamar "reyes de Sumer y Acad".[9]

A Ur-Nammu le sucederá su hijo, Shulgi que combatió contra Elam y las tribus nómadas de los Zagros. A éste le sucedió su hijo Amar-Suen y a éste primero un hermano suyo, Shu-Sin y después otro Ibbi-Sin. En el reinado de este último los ataques de los amorreos, provenientes de Arabia, se hicieron especialmente fuertes y en el 2003 a. C. caería el último imperio predominantemente sumerio. En adelante será la cultura acadia la que predomine y posteriormente Babilonia heredará el papel de los grandes imperios sumerios.[9]

Las dinastías amorritas [editar]

Con la caída de la hegemonía de Ur no se repitió un período de oscuridad como el que había acontecido con la del Imperio Acadio. Esta etapa estará marcada por el ascenso progresivo de dinastías amorritas en prácticamente todas las ciudades de la región.

Durante los primeros cincuenta años parece que fue la ciudad de Isín la que trató sin éxito de imponerse en la región. Posteriormente, hacia 1930 a. C. serán los monarcas de Larsa los que se lancen a la conquista de las ciudades vecinas, atacando Elam y las ciudades del Diyala y conquistando Ur, pese a lo cual no consiguió un dominio completo en la región; sin embargo, conservó su hegemonía hasta prácticamente la caída ante Hammurabi, salvo un período entre 1860 y 1803 a. C. en el que la vecina Uruk consigue desafíar su puesto.

En Elam la influencia acadia se hizo más fuerte y el reino estuvo plenamente inmerso en los asuntos mesopotámicos. En la mesopotamia septentrional y en Asiria, surgieron los primeros estados fuertes, posiblemente reformados por el comercio existente entre las áreas de más al sur y la Anatolia. Destacó el reinado de Shamshi-Adad I quien llegó hasta la costa mediterránea, imponienedo vasallaje a las ciudades de la región.

El Imperio Paleobabilónico [editar]

Artículo principal: Babilonia

Mapa del Imperio paleobabilónico tras las conquistas de Hammurabi, hacia 1750 a. C. Los nómadas casitas, tal vez originarios del sureste de Irán, ya se habían establecido en los montes Zagros, en el límite oriental del imperio. No tardarían en avanzar sobre él.

En 1792 a. C. Hammurabi llega al trono de la hasta entonces poco importante ciudad de Babilonia, a partir de la cual comenzará una política de expansión; en primer lugar se liberó de la tutela de Ur para, en 1786, enfrentarse al vecino rey de Larsa, Rim-Sin, arrébatandole Isín y Uruk; con la ayuda de Mari, en 1762 venció a una coalición de ciudades de la ribera del Tigris, para, un año después, conquistar la ciudad de Larsa. Tras esto se proclamó rey de Sumer y Acad, título que había surgido en tiempos de Sargón de Acad, y que se había venido utilizando por los monarcas que conseguían el dominio de toda la región de Mesopotamia. Tras un nuevo enfrentamiento con una nueva coalición de ciudades conquistó Mari, tras lo cual, en 1753, completó su expansión con las conquistas de Asiria y Eshnunna, al norte de Mesopotamia.

Con el paso de los siglos la imagen del monarca se mitificó, no sólo debido a sus conquistas, sino también a su actividad constructora y de mantenimiento de los canales de riego, y a la elaboración de códigos de leyes, como el conocido código de Hammurabi. Todo esto le colocó en la estela de Sargón I.

Hammurabi murió en 1750 a. C., tras lo cual reinó Samsu-iluna, quien tuvo que enfrentarse a un ataque de los nómadas casitas. Esta situación se repetiría en 1708, durante el reinado de Abi-Eshuh. En efecto, desde la muerte del conquistador, los problemas con los casitas se habían multiplicado. Esta presión fue constante y en progreso durante el siglo XVII a. C., lo que fue desgastando al imperio. Fue un ataque del rey hitita, Mursili I, lo que le dio la puntilla, tras lo cual la región cayó bajo el poder de los casitas.

Véase también: Babilonia y Asiria

Historia arqueológica [editar]

Los primeros sondeos en la región se llevaron a cabo en 1786 por el vicario general Joseph de Beauchamps, pero habría que esperar hasta 1842 para la primera excavación arqueológica real. Fue motivada por el consul francés en Mosul y se centró en el área de tell Kujunjik, ceca de Nínive. Los resultados no fueron interesantes pero, tras trasladarse la excavación por consejos de un aldeano, aparecieron unos bajorrelieves asirios, lo que supuso el primer hallazgo histórico de las civilizaciones mesopotámicas, desde las que, hasta entonces, sólo se sabía por las menciones en la Biblia.[10]

A partir de este momento la investigación estuvo marcada por la rivalidad entre ingleses y franceses. Los primeros hallaron el principio de la biblioteca de Asurbanipal, los segundos, el palacio de Sargón II en Khorsabad cuyos hallazgos tuvieron un desgraciado fin, al hundirse en el Tigris una embarcación con 235 cajas de material.[10]

En el área del sur, en la década de 1850, se descubrieron las ciudades de Uruk, Susa, Ur y Larsa, si bien no fue a partir de 1875 cuando se hallaron evidencias de la civilización sumeria. Hasta los primeros años del siglo XX aparecieron gran cantidad de restos, incluido un gran número de estatuas de Gudea. En esta etapa también comienzan a florecer las excavaciones de alemanes y estadounidenses.[10]

Cultura [editar]

Las culturas de Mesopotamia fueron pioneras en muchas de las ramas de conocimiento; desarrollaron la escritura que se denominó cuneiforme, en principio pictográfica y más adelante la fonética; en el campo del derecho, crearon los primeros códigos de leyes; en arquitectura, desarrollaron importantes avances como la bóveda y la cúpula, crearon un calendario de 12 meses y 360 dias e inventaron el sistema de numeración sexagesimal.

Sus restos, aunque quizás todavía hay muchos por descubrir, muestran una cultura que ejerció una poderosa influencia en otras civilizaciones del momento y por ende el desarrollo de la cultura occidental.

Ciencias [editar]

El cálculo floreció en Mesopotamia mediante un sistema decimal y sexagesimal, cuya primera aplicación fue en el comercio. Además de suma y resta conocían multiplicación y división y, a partir del II milenio a. C. desarrollaron una matemática que permitía resolver ecuaciones de hasta tercer grado. Conocían asimismo el número π, la raíz y la potencia, por lo que eran capaces de calcular volúmenes y superficies de las principales figuras geométricas.[11]

La evolución astronómica floreció de igual forma. Los sumerios sabían distinguir entre planetas –objetos móviles– y estrellas. Pero fueron los babilonios quienes más desarrollaron este campo, siendo capaces de prever fenómenos astronómicos con antelación. Este conocimiento de la astronomía les llevo a adoptar un preciso calendario lunar, que incluía un mes suplementario que lo ajustaba al solar.[11]

También se han encontrado tratados de medicina y listados sobre geología, en los que se trataba de clasificar los diferentes materiales.[11]

Literatura [editar]

Antes de hallar la literatura, el lenguaje escrito se usaba para llevar las cuentas administrativas de la comunidad. Con el tiempo, se le empezó a dar otro uso; explicar hechos, fitas, leyendas, catástrofes, etc.

La literatura sumeria comprende tres grandes temas, mitos, himnos y lamentaciones. Los mitos se componen de breves historias que tratan de perfilar la personalidad de los dioses mesopotámicos: Enlil, principal dios y progenitor de las divinidades meores; Inanna, diosa del amor y de la guerra o Enki, dios del agua dulce frecuentemente enfrentado a Ninhursag, diosa de las montañas. Los himnos son textos de alabanza a los dioses, reyes, ciudades o templos. Las lamentaciones relatan temas catastróficos como la destrucción de ciudades o templos y el abandono de los dioses resultante.[12]

Algunas de estas historias es posible que se apoyasen en hechos históricos como guerras, inundaciones o la actividad constructora de un rey importante magnificados y distorsionados con el tiempo.[12]

Una creación propia de la literatura sumeria fue un tipo de poemas dialogados basados en la oposición de conceptos contrarios. También los proverbios forman parte importante de los textos sumerios.[12]

Religión [editar]

La religion fue politeísta, doctrina que admite pluralidad de dioses; aunque en realidad, la mayoría de las religiones más aparentemente politeístas como la griega o la hindú, son monoteísmos en los cuales un Ser Supremo se manifiesta de formas diversas, como ocurre en la Trimurti hindú cuyos dioses fundamentales, Brama, Vishnu y Shiva, tienen una relación entre sí equivalente a la de las personas de la Trinidad cristiana. En tales casos, los historiadores de las religiones hablan de un Deus Otioso, es decir, un Ser Supremo que, por su sublimidad, solo es accesible a los fieles a través de sus manifestaciones o de sus ángeles o espíritus intermediarios. Así entonces, en cada ciudad se adoraba a distintos dioses, aunque había algunos comunes. Entre estos podemos ver a: Anu: Dios del cielo y padre de los dioses, Enki: Dios de la Tierra, Nannar: Dios de la Luna, Utu: Dios del Sol, Inanna: diosa Venus,Ea: creador de los hombres y Enlil dios del viento.

Algo que los caracterizaba y los desvalorizaba era que sus dioses estaban asociados a artes que ellos fueron viendo por si mismos, es decir que tenían dioses de la ganadería, escritura, confección, etc. Esto hizo que ellos tuvieran una religión muy amplia y para algunas personas muy interesante ya que podría ser mucho más estudiada.

Arte [editar]

Artículo principal: Arte de Mesopotamia

Este artículo o sección necesita fuentes o referencias que aparezcan en una publicación acreditada, como libros de texto u otras publicaciones especializadas en el tema.
Puedes dar aviso al autor principal del artículo pegando el siguiente código en su página de discusión: {{subst:Aviso referencias|Mesopotamia}} ~~~~

En la fértil de una y otra llanura, abundantemente regada en su parte inferior por los dos ríos que delimitan esta civilización, se produjo muy pronto la sedentarización de los pueblos nómadas que pasaban por allí convirtiéndose en agricultores y desarrollando una cultura y un arte con una sorprendente variedad de formas y estilos.

Con todo, el arte en general, mantiene bastante unidad en cuanto a su intencionalidad, que da como resultado un arte un poco rígido, geométrico y cerrado, pues, ante todo, tiene una finalidad práctica y no estética, se desarrolla al servicio de la sociedad.

 

Escultura [editar]

Unas veces representa soberanos, otros dioses, otros funcionarios, pero siempre personas individualizadas (a veces con su nombre grabado). Busca sustituir a la persona más que representarla. Cabeza y rostro desproporcionados respecto al cuerpo por este motivo, desarrollaron el llamado realismo conceptual: Simplificaban y regularizaban las formas naturales gracias a la ley de la frontalidad (parte derecha e izquierda absolutamente simétricas) y al geometrismo (figura dentro de un esquema geométrico que solía ser el cilindro y el cono). Las representaciones humanas se veían afectadas de una total indiferencia por la realidad. Los animales presentaban un mayor realismo.

Algunos temas recurrentes de la escultura mesopotámica son monumentales toros cachando y mamando a los genios protectores, monstruosos y fantásticos como todo lo sobre natural en Mesopotamia.

Sus técnicas principales fueron el relieve monumental, la estela, el relieve parietal, el relieve de ladrillos esmaltados y el sello: otras formas de esculpir y desarrollar auténticos comics o narraciones en ellos.

 

 

 

Pintura [editar]

Debido a las características del país, existen muy pocas muestras, sin embargo el arte es muy parecido al arte del período magdaleniense de la prehistoria. La técnica era la misma que en el relieve parietal, sin perspectiva. Al igual que los mosaicos (más perdurables y característicos) tenía un fin más decorativo que las otras facetas del arte.

En la pintura y grabados, la jerarquía se mostraba de acuerdo al tamaño de las personas representadas en la obra: los de más alto rango se mostraban más grandes a comparación con el Resto.

La pintura fue estrictamente decorativa. Se utilizó para embellecer la arquitectura. Carece de perspectiva, y es cromáticamente pobre: sólo prevalecen el blanco, el azul y el rojo. Uso de la técnica del temple. Se puede apreciar en mosaicos decorativos o azulejos. Los temas eran escenas de guerras y de sacrificios rituales con mucho realismo. Se representan figuras geométricas, personas, animales y monstruos. Se emplea en la decoración doméstica. No se representaban las sombras.

Arquitectura [editar]

Artículo principal: Arquitectura de Mesopotamia

Los mesopotámicos tenían una arquitectura muy particular debido a los recursos que tenían disponibles. Hicieron uso de los dos sistemas constructivos básicos: el abovedado y el adintelado.

Construyeron mosaicos pintados en colores vivos, a manera de murales. No había ventanas y la luz se obtenía del techo. Se preocupaban de la vida terrenal y no de la de los muertos, por tanto las edificaciones más representativas eran: el templo y el palacio.

El templo era un centro religioso, económico y político. Tenía tierras de cultivo y rebaños, almacenes (donde se guardaban las cosechas) y talleres (donde se hacían utensilios, estatuas de cobre y de cerámica). Los sacerdotes organizaban el comercio y empleaban a campesinos, pastores y artesanos, quienes recibían como pago parcelas de tierra para cultivo de cereales, dátiles o lana. Además, los zigurats tenían un amplio patio con habitaciones para alojar a las personas que habitaban en este pueblo.

El urbanismo regulado estuvo presente en algunas ciudades, como la Babilonia de Nabucodonosor II, mayoritariamente en danero. En cuanto a las obras de ingeniería, destaca la extensísima y antigua red de canales que unían los ríos Tigris, Éufrates y sus afluentes, propiciando la agricultura y la navegación.

Tecnología [editar]

El desarrollo de la tecnología en Mesopotamia estuvo condicionado en muchos aspectos a los avances en el dominio del fuego, conseguidos mediante la mejora de la capacidad térmica de los hornos, con los cuales, a partir de 300 ºC es posible conseguir yeso, y a partir de 800 ºC, cal. Con estos materiales se podía recubrir recipientes de madera lo que permitía ponerlos al fuego directo, lo que constituye una técnica predecesora de la cerámica a la que se ha llamado "vajilla blanca".[13]

Los inicios de esa técnica, se han encontrado en Beidha, al sur de Canaán, y datan del IX milenio a. C. aproximadamente, desde en los milenios posteriores se extiende hacia el norte y al resto del Próximo Oriente, cubriéndolo por completo entre 5600 y 3600 a. C.[13]

Cerámica [editar]

En Mesopotamia la cerámica comienza a desarrollarse ya empezado el neolítico, por lo que se habla de un Neolítico Precerámico. Tras este, se da un período en el que la cerámica aparece de forma intermitente en los restos. Esto es debido, más que a una serie de descubrimientos y olvidos, a que la "vajilla blanca" era aún suficiente para la mayor parte de las aplicaciones. Hacia el IV milenio a. C. la cerámica alcanzó un desarrollo pleno, con hornos donde el fuego y la cámara de cocción estaban bien diferenciados.[13]

A partir de aquí y con el dominio de temperaturas aún superiores, surgió una nueva técnica: la vitrificación de la pasta. Hacia el III milenio a. C., durante el período Jemdet Nasr se conseguía fabricar perlas de vidrio y un milenio después ya se dominaba la técnica del vidriado. Finalmente, durante el II milenio a. C., se logró la fabricación de objetos de vidrio.[13]

Metalurgia [editar]

Regiones productoras de metales utilizados en Mesopotamia. Mesopotamia carecía de yacimientos de metales propios, por lo que podía haberse visto en desventaja frente a las vecinas regiones montañosas; no fue así, ya que en esas zonas el desarrolló político era muy inferior al mesopotámico, y no se creó ningún estado poderoso a expensas de esta riqueza. A la larga, fueron los habiantes de Mesopotamia los que, mediante el comercio, controlaron este bien.[13]

La utilización de pequeños objetos metálicos tallados había sido una constante en la región desde el VI milenio a. C., sin embargo no fue hasta el desarrollo de hornos más potentes cuando se generalizó el uso de estos materiales mediante la aparición de la metalurgia. Este cambio puede situarse a mediados el III milenio a. C.; empieza a encontrarse mayor cantidad de objetos metálicos; por su composición, se aprecia que estos objetos son obtenidos mediante fundición, no por el tallado de metales en estado natural y se empieza a experimentar con aleaciones.[13]

Con el desarrollo de las aleaciones se produjo el nacimiento de la metalurgia del bronce, que se diferenció en dos vertientes según los metales con los que se obtenía la aleación; bien fuesen cobre y estaño o cobre y arsénico. El bronce arsenioso se desarrolló en las áreas del Cáucaso, este de Anatolia, sur de Mesopotamia y Palestina, trazando un eje norte sur. El bronce de estaño predomina en Irán, Mesopotamia completa, en el norte de Siria y en Cilicia, trazando un eje este-oeste. El punto de cruce de estos dos ejes es el sur de Mesopotamia, esto es, la cuna de la civilización sumeria. Esta situación se mantiene durante los milenios IV y III a. C., hasta que en el segundo el bronce arsenioso desaparece.[13]

Entre el 1200 y el 1000 a. C. se produce un nuevo avance; el hierro, que hasta entonces había sido esaso hasta el punto de costar igual que el oro, se populariza, debido probablemente al descubrimiento de la carburación, conseguido en el área del norte de Siria o en la tierra de los Hititas.[13]

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. a b c Margueron, Jean-Claude (2002): «La inicios del Neolítico en Mesopotamia», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  2. Asimov, Isaac (1986): «Los sumerios - Las grandes invenciones», en El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial, 1986. ISBN 978-84-206-3745-7
  3. Margueron, Jean-Claude (2002): «La época de El Obeid», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  4. Margueron, Jean-Claude (2002): «El dominio del agua», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  5. a b Margueron, Jean-Claude (2002): «¿El templo nació en la época de Obeid?», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  6. a b Margueron, Jean-Claude (2002): «La época del Dinástico Arcaico», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  7. a b Margueron, Jean-Claude (2002): «El imperio de Agadé», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  8. Asimov, Isaac (1986): «Los acadios - Los nómadas conquistadores», en El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial, 1986. ISBN 978-84-206-3745-7
  9. a b Margueron, Jean-Claude (2002): «El renacimiento sumerio de la III dinastía de Ur», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  10. a b c Margueron, Jean-Claude (2002): «La evolución de la exploración arqueológica», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  11. a b c Margueron, Jean-Claude (2002): «Las ciencias exactas», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  12. a b c Margueron, Jean-Claude (2002): «La época del Dinástico Arcaico», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5
  13. a b c d e f g h Margueron, Jean-Claude (2002): «El impulso del dominio del fuego y sus aplicaciones», en Los mesopotámicos. Fuenlabrada: Cátedra, 2002. ISBN 84-376-1477-5

 

El Impero Hitita

Hititas

 

Mapa del Imperio Hitita: en rojo oscuro, el territorio del reino hitita hacia 1560 a. C.; en rojo claro, su máxima extensión, antes de la Batalla de Qadesh.

Los hititas, también llamados hetitas o heteos, fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatolia entre los siglos XVIII y XII a. C., teniendo la ciudad de Hattusa como capital. Hablaban una lengua propia indoeuropea, usando jeroglíficos propios y en otras ocasiones escritura cuneiforme prestada de la asiria. Aglutinó a numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas y llegó a crear un influyente Imperio gracias a su superioridad militar y a su gran habilidad diplomática, constituyéndose así como la "tercera" potencia en Oriente Medio (junto con Babilonia y Egipto). Perfeccionaron el carro de combate ligero, empleándolo con gran éxito, y se les atribuye una de las primeras utilizaciones del hierro en Oriente Medio como objeto de lujo.

Arqueología de los hititas [editar]

A pesar de que hoy en día se conoce mucho sobre este pueblo, tras su desaparición los hititas cayeron en el más absoluto olvido hasta el siglo XIX. Es sorprendente que lo que llegó a constituir uno de los mayores Imperios de la Antigüedad, haya pasado totalmente inadvertido durante tantos siglos. Gracias a numerosas excavaciones, algunas tan importantes como el descubrimiento de lo que sería algo así como un "archivo nacional" de Hattusa, y muchas referencias de origen asirio y egipcio, se ha podido reconstruir su historia y a la vez llegar a descifrar la escritura.

El nombre de Hatti [editar]

No se sabe a ciencia cierta cómo se llamaban a sí mismos. El nombre de Hati proviene de las crónicas asirias que lo identificaban como el "País de Hatti" (Chati), y por otra parte los egipcios les denominaban "Heta", que es la transcripción arbitraria del jeroglífico "Ht" (la escritura egipcia carecía de vocales).

El término proviene de las referencias bíblicas. Éste era llamado "Hittim", que Lutero traduciría al alemán como "Hethiter", los ingleses lo convirtieron en "Hittites", mientras que los franceses los denominaron primeramente "Héthéens" para acabar llamándoles del mismo modo que los ingleses, "Hittites". "Hititas" es el término general que se usa en español (también se ha usado el de "Heteos", pero es poco frecuente y está en desuso). Las referencias en la Biblia sobre los hititas las encontramos en Josué (3,10), Génesis (15,19-21), (23,3) Números (13,29) y Libro II de los Reyes (7,6).

En el libro 2 de Samuel, (11, 1-21), se hace referencia a Urías el hitita, combatiente de los ejércitos del Rey David, y esposo de Betsabé. Luego de tomar a ésta última como concubina, mientras Urías se encontraba en campaña bélica contra los amonitas, David, después de embarazar a Betsabé, lo mandó matar.

El descubrimiento de los hititas [editar]

En el año 1834 Charles Félix Tesier (1802-1871) descubre las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy (la que después sería identificada como su capital, Hattusa). En 1839, en su libro Description de l'Asie Mineure afirma que esas ruinas pertenecían a una civilización desconocida. En 1822, en Viajes por Siria y Tierra Santa, Johann Ludwig Burckhardt habla del encuentro de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Pero en 1863, los norteamericanos Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Buckhardt en Hammath hasta encontrarla. Entre 1870-80 se investigan diversos restos por parte del misionero irlandés Willian Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y H. Skeene y George Smith, que descubren Carquemis, encuentran restos de la "escritura desconocida", la misma escritura que encontraría en el año 1879 Henry Sayce en Esmirna.

En 1880, Sayce afirma en una conferencia ante la "Society for Biblical Archaeology" que todos esos restos pertenecen a los hititas que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado: El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A.H. Sayce.

Hacia el año 1887 se descubre en Tell-el-Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Amenhotep IV "el rey hereje", que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los Jebusitas. En 1888, Karl Humann y Felix von Luschan dirigen unas excavaciones en Sendjirli, y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891-92 William Flinders Petrie descubre tablillas en la misma "lengua desconocida", que se le llamaría primeramente "lengua Arzawa", debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el francés E. Chante descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.

Pero el mayor descubrimiento lo hace entre 1905-09 Hugo Winckler, en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10.000 tablillas de lo que parecía ser un "archivo nacional", entre las cuales se hallan textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, entre los años 1911-1952 la investigación se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica un Manual hitita y en 1952-54 un Diccionario de lengua hitita.

El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las de Helmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas.

Historia [editar]

Artículo principal: Historia de los hititas

El reino hitita abarcó desde el siglo XVIII hasta el XII a. C., pasando por etapas de gran poder y de relativa decadencia. La historia del reino hitita se divide en tres grandes periodos: el Reino Antiguo (1650-1500 a. C.) o primera expansión, el Reino Medio (1500-1430 a. C.), etapa de relativa decadencia, y el Reino Nuevo, donde alcanza su mayor poderío.

Los reyes hititas creían ser descendientes de Anitta, caudillo del siglo XIX aC en Asia Menor. Durante el siglo XVII a. C., el reino vive su primera gran expansión con Hattusil I, llegando a saquear en el siglo XVI a. C. Babilonia bajo Mursil I. Sin embargo, tras Mursil I hubo una serie de reyes poco documentados hasta que Telepinu intenta restaurar la gloria del imperio mediante la codificación de algunas leyes básicas. Sin embargo, tras Telepinu, el reino hitita, ahora en etapa media, cae de nuevo en manos de las intrigas dinásticas, sucediéndose, durante casi un siglo, reyes de los que se sabe muy poco, mientras el reino de Mitani aumentaba su poder.

Tudhalia I sentó las bases del reino nuevo, al restaurar parte de la gloria del reino antiguo. Su nieto Tudhalia II logró consolidar el poder hitita en Asia Menor, permitiendo a Shubiluliuma I realizar grandes conquistas y convertir a Mitani en vasallo. Estas grandes conquistas, sin embargo, enfrentaron durante el reinado de Muwatallis II a los hititas con los egipcios durante el reinado de Ramsés II en la Batalla de Kadesh, enfrentamiento del que los hititas salieron mejor parados, pero que permitió a Asiria recuperar su poder. Los siguientes reyes hititas intentaron oponerse a los asirios, hasta que Tudhalia IV fue derrotado en Nihriya. Sin embargo, Tudhalia IV compensó esta derrota llevando al imperio a su máxima extensión.

Shubiluliuma II, hijo de Tudhalia IV, se vio sorprendido por los ataques de los pueblos del mar, que no supo repeler, y que, junto a nuevas invasiones de los bárbaros kaska, hicieron desaparecer al imperio hitita de la historia.

Geografía [editar]

El corazón del imperio hitita - llamado comúnmente el país de Hatti - estaba situado en el recodo del río Kizil-Irmak(Marrasantiya en lengua hitita), donde se hallaba la capital Hattusa. Este núcleo limitaba al norte con las tribus kaskas, al sur con Kizzuwadna, al este con Mitani y al oeste con Arzawa. En el momento de máxima expansión hitita, Kizzuwadna, Arzawa y una parte importante del territorio kaska fueron incorporados al imperio, que incluía, además, una buena parte (o la totalidad) de Chipre y diversos territorios en Siria, donde el reino hitita limitaba al este con Asiria y al sur con Egipto.

Algunas de las principales ciudades hititas han sido localizadas, entre ellas Nesa o la capital Hattusa. Aún quedan ciudades por hallar, como, por ejemplo, Kussara, Nerik o Tarhuntassa. En Siria estaban especialmente las ciudades comquistadas al antiguo reino de Iamhan de Alepo, Karkemish y Kadesh.

Cultura [editar]

Es muy probable que a partir de grafismos, los hititas hubieran llegado a desarrollar su propia escritura basada principalmente en pictogramas, pero aunque se encuentran pictogramas en la zona hitita, aún no es dable relacionarlos directamente con la cultura hitita ni tampoco es posible de momento calificarlos como una escritura sistematizada. Lo que sí es corroborable es que los hititas adoptaron la escritura cuneiforme usada a partir de Sumeria en la Mesopotamia. Esta escritura les sirvió para su comercio internacional, aunque podía estar "dialectizada" acorde al idioma hitita, si bien al usarla en gran medida de un modo próximo al de los ideogramas resultaba inteligible para pueblos vecinos alófonos.

El arte hitita que ha llegado a nuestros días ha sido calificado desde el tiempo de los griegos clásicos como un "arte ciclópeo" debido a la magnitud de sus sillerías y a las dimensiones y relativa tosquedad de sus bajorrelieves y algunas pocas esculturas en bulto. Estas pocas esculturas en bulto parecen haber recibido alguna influencia egipcia, mientras que los bajorrelieves evidencian influjos mesopotámicos, aunque con un típico estilo hitita caracterizado por la ausencia de delicadezas formales -se nota un escaso detallismo-. Sin embargo, el arte hitita más típico se observa en los pocos elementos metálicos (especialmente de hierro) que han llegado hasta nuestros días. Aquí también se nota un arte "rudo" y basto, aunque muy sugestivo por cierta estilización y abstracción de índole religiosa, en la cual abundan símbolos bastante crípticos.

Lengua hitita [editar]

Artículo principal: Idioma hitita

La lengua hitita, también llamada nesita, es la más importante de la extinguida rama anatolia de las lenguas indoeuropeas, siendo los otros miembros el luvita, el palaico, el lidio y el licio. Uno de los grandes logros de la arqueología y la lingüística es el haber descifrado esta lengua, que se considera la más antigua de entre todas las lenguas indoeuropeas documentadas. Precisamente, al ser la más antigua, resulta interesante por los elementos de los que carece y que se hallan presentes en lenguas documentadas posteriormente.

Una de sus características principales es el gran número de palabras no indoeuropeas que contiene, debido a la influencia de culturas de Oriente Próximo, como la hurrita o la cultura del pueblo de Hatti, siendo especialmente acusada esta influencia en los vocablos de origen religioso. Consta de la mayoría de los casos habituales en una lengua indoeuropea, dos géneros gramaticales (común y neutro) y dos números (singular y plural), así como diversas formas verbales.

Aunque parece que los hititas contaban con un sistema de pictogramas, pronto comenzaron a usar también el sistema cuneiforme.

Religión y mitología [editar]

La religión hitita llegó a ser conocida como «la religión de los mil dioses». Contaba con numerosas divinidades propias y otras importadas de otras culturas (muy especialmente, de la cultura hurrita), entre las cuales destacaba Teshub, el dios del trueno y la lluvia, cuyo emblema era un hacha (algo semejante, aunque puede ser casual, se observa en la civilización minoica, con su labrix), y Arinna, la diosa del sol. Otros dioses importantes eran Aserdus (diosa de la fertilidad), su marido Elkunirsa (creador del universo) y Sausga (equivalente hitita de Istar).

El rey era tratado como un escogido de los dioses y se encargaba de los más importantes rituales religiosos. Si algo no iba bien en el país, se le podía culpar a él si había cometido el más mínimo error durante uno de esos rituales, e incluso los propios reyes participaban de esta creencia; así, por ejemplo, Mursil II atribuyó una gran peste que asoló el reino hitita a los asesinatos que llevaron a su padre al trono, y realizó numerosos actos para pedir perdón ante los dioses.

Bibliografía [editar]

Referencia histórico-general [editar]

  • Bittel, Kurt (1976). Los Hititas. traducción por José Gil de Ramales. Madrid: Aguilar.
  • Bryce, Trevor (2001). El reino de los hititas. Ediciones Cátedra, S.A. ISBN 978-84-376-1918-7.
  • Ceram, C. W. (1985). El misterio de los hititas. Ediciones Destino, S.A. ISBN 978-84-233-0760-9.
  • Kuhrt, Amelie (2001). El Oriente próximo en la antigüedad, c. 3000-330 a. C.. Editorial Crítica. ISBN 978-84-8432-163-7.
  • Loon, Maurits N. van (1985). Anatolia in the second millennium B.C. Leiden: E.J. Brill.
  • Macqueen, J. G. (1986). The Hittites : and their contemporaries in Asia Minor. London: Thames and Hudson.
  • Sáez Fernández, Pedro (1988). Los hititas. Ediciones Akal, S.A.. ISBN 978-84-7600-335-0.

Textos hititas [editar]

  • Alp, Sedat (1991). Hethitische Briefe aus Masat-Höyük. Ankara: Türk Tarih Kurumu Basimevi.
  • Bernabé, Alberto (1979). Textos literarios hititas. Madrid: Editora Nacional.
  • García Trabazo, José Virgilio (2002). Textos religiosos hititas. Mitos, plegarias y rituales. colección: Biblioteca de Ciencias Bíblicas y Orientales número 6. Primera edición crítica bilingüe de los textos hititas realizada en España a partir de las ediciones cuneiformes. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-522-4.
  • Hagenbuchner, Albertine (1989). Die Korrespondenz der Hethiter. Heidelberg: Winter.
  • Kosak, Silvin (1982). Hittite inventory texts: CTH 241-250. Heildelberg: Winter.

Novela histórica [editar]

Historia de los hititas

Los hititas fueron un pueblo de la antigüedad asentado en la península de Anatolia. Alrededor del siglo XVIII a. C. fundaron un reino con capital en Hattusa, que, con el tiempo, llegó a convertirse en una de las grandes potencias de Oriente Próximo, junto a Mitani, Egipto y Asiria, abarcando, en el momento de su máxima expansión (siglo XIII a. C.), prácticamente toda Anatolia y partes importantes de Chipre, Siria y Mesopotamia. Los hititas desaparecieron bruscamente de la historia durante la embestida de los pueblos del mar, aproximadamente en el año 1200 a. C.

Tradicionalmente, la historia hitita se ha divido en tres partes: el reino antiguo, donde los hititas edificaron un poderoso reino; el reino medio, una etapa bastante oscura y con cierta decadencia de la fortaleza hitita; y el reino nuevo, donde los hititas alcanzan la categoría de imperio y su máxima expansión. No obstante, en la actualidad se dispone de suficiente información para desechar la existencia del reino medio, prefiriéndose hablar de una etapa oscura o de decadencia, anterior al reino nuevo.

Contenido

Anatolia central al comienzo del segundo milenio [editar]

La situación en Anatolia para la época de la que disponemos documentación, gracias a los restos arqueológicos de comerciantes asirios, es bastante complicada. Por un lado, parece existir una cultura nativa, de lengua no indoeuropea, representada por los Hattis, y que se caracteriza por una civilización urbana refinada, de la que se conservan numerosos vestigios en Hacilar, Çatal Hüyük y Alisar. Sin embargo, junto a esta cultura aparece otra, que usa lenguas indoeuropeas, particularmente en la ciudad de Nesa. No es posible saber si estos elementos indoeuropeos se corresponden con la migración de algún pueblo distinto al hatti, al que podríamos llamar hitita, y si esta migración, en caso de haberse producido, fue pacífica o violenta.

La teoría más común sobre el origen de los hititas es que una serie de tribus de habla indoeuropea emigraron desde Europa a Anatolia, mezclándose con (o conquistando) a las civilizaciones locales, para acabar formando una cultura común. Destaca particularmente la posibilidad de que el origen de los elementos indoeuropeos esté relacionado con la cultura de Kurgan (del ruso Kourga, que describe las tumbas de la élite de esta cultura), civilización del V milenio a. C., que con toda probabilidad hablaba una lengua próxima al indoeuropeo original, y se extendía por las llanuras entre el Dnieper y el Volga. Sin embargo, algunos historiadores, como Collin Renfrew, creen que los indoeuropeos llegaron a Anatolia por el este; y aún otros especialistas sostienen que en realidad nunca hubo una influencia cultural indoeuropea más allá del idioma nesita, y que existe una evidente continuidad entre los primitivos asentamientos de Çatal Hüyük y la civilización posterior.

Independientemente del origen de este complejo escenario, parece claro que a partir del segundo milenio, el nesita se convierte en la lengua de las cortes de Anatolia Central, y las diversas culturas, indoeuropeas o no, se acaban fusionando en una serie de principados políticos.

Influencia asiria y formación del reino hitita [editar]

Durante los primeros siglos del segundo milenio a. C., los asirios, destacados comerciantes, inundaron Anatolia de pequeñas colonias mercantiles, centralizadas en la ciudad de Nesitas, que ellos llamaban Kanesh. Los registros de sus transacciones nos permiten atisbar una fructífera importación de materiales como el bronce, escasos en Asia Menor, y una situación política fragmentada, con numerosos principados, que, sin embargo, tenían la suficiente estabilidad como para asegurar un marco legal útil para los asirios.

Poco se sabe sobre estos reinos - parece ser que Nesa perdió la preeminencia momentáneamente a manos de otra ciudad, Mana, e incluso fue destruida, pero, recolonizada, tardó poco en recuperar la hegemonía, sólo para perderla de nuevo a manos de Pittkhana (o Pithana) de Kushara y su hijo Anitta. Anitta edificó un pequeño imperio, conquistando numerosos reinos (entre ellos, la ciudad de Hattusas que destruyó totalmente y sobre la que lanzó un anatema). El imperio de Anitta se considera el precursor de los hititas, ya que aún después de su muerte, cuando la ciudad de Hattusas fue reconstruida (bajo Hattusil I), los monarcas hititas afirman descender de la casa de Kushara.

Aparte de Anitta, existen referencias a dos posibles antecesores de los hititas, Tudhalia y Pusarrumas, pero nada se sabe sobre ellos.

El Reino Antiguo [editar]

El reino antiguo (aproximadamente 1680-1430 a. C.) se corresponde con las fases iniciales del reino de Hattusa, que, de un pequeño principado, pasó a ser una potencia con intereses en Asia Menor y Siria, aunque en el último siglo de este periodo cedió poder y protagonismo a Mitani.

Los inicios del reino de Hattusa [editar]

Poco sabríamos de los primeros reyes de los hititas si uno de ellos, Telebino, no hubiese escrito 150 años después del inicio de este periodo, un edicto encaminado a justificar la necesidad de sus reformas, que incluye una introducción histórica al origen del poder hitita, en la que se menciona a tres monarcas: Labarna I, Hattusil I y Mursil I.

Se desprende de este documento que el verdadero fundador del imperio hitita fue Labarna, que agrupó a las diferentes ciudades-estado y los pequeños reinos bajo una autoridad central y ensanchó las fronteras del recién creado reino hacia el oeste y hacia los mares Negro y Mediterráneo. También es posible que consolidara la institución de la monarquía al dictar disposiciones que garantizaran la sucesión. El nombre de Labarna se usó con posterioridad como sinónimo de "rey", lo que lleva a algunos historiadores a dudar de la existencia real de este monarca.

Su hijo Hattusil I pudo apoyarse en la base política que Labarna le legó, para lanzar numerosas campañas militares, principalmente contra el reino de Alepo y contra los hurritas. Por otra parte, estableció en Hattusas la capital de los hititas, que se iba a mantener en esa ciudad hasta el final del imperio (excepto durante un breve periodo del reino nuevo). Hattusil, en un testamento que se ha conservado, repudió a su hijo, y nombra sucesor a Mursil I, su nieto, a quien también nombra hijo adoptivo.

Mursil I estrechó los lazos que unían a las ciudades-estado e incorporó éstos al reino hitita, de tal modo que puede ser considerado como el principal artífice de lo que sería el Imperio Arcaico o Reino Antiguo. Expandió aun más las fronteras, llevando, a modo de venganza, la conquista de Alepo (en cuya empresa había fracasado Hattusil), además de derrotar a los hurritas. Estas victorias convirtieron al reino hitita en una de las potencias de Oriente Próximo, hasta el punto de que, una vez conquistada Alepo (1595 a. C.), Mursil encabezó una expedición contra la ciudad de Babilonia, que tomó y saqueó, una empresa más sorprendente que efectiva, ya que la distancia impedía cualquier intento de control efectivo por parte hitita. Tras su marcha, el control de Babilonia pasó a manos de los casitas, posibles aliados de los hititas, lo que provocó la caída de los amorreos.

En el año 1590, poco después de su regreso, muere asesinado a manos de su cuñado, Hantil I, primero de una serie de reyes de los que poco se sabe (Hantil I, Zidanta I, Ammuna y Huzzia I). Durante esta época el país de Hatti, debido al poder y prestigio consolidados por Mursil, se mantuvo sin grandes modificaciones ni peligros, excepto en Siria, donde el creciente poderío de Mitani amenazaba las posiciones hititas. Además, durante esta época hacen su primera aparición documentada los Gasga o kaskas, un conjunto de tribus bárbaras situadas al norte de Hattusas que se convirtieron durante toda la historia hitita en una permanente amenaza para la capital, que los hititas nunca fueron capaces de destruir totalmente.

Estos contratiempos obtuvieron respuesta con la llegada al poder de Telebino (1525-1500 a. C.), que destaca, entre otras cosas, por la documentación del sistema hereditario, con el que se proponía acabar con la anarquía de sus inmediatos antecesores. Según el Edicto de Telebino, la sucesión quedaba asegurada por el ascenso automático al trono del heredero varón escogido por el rey; la garantía del cumplimiento la tenía el pankus, o Consejo de Nobles. Junto a este edicto, Telebino hizo la primera gran codificación de las leyes hititas, que destacaban por la benignidad de los castigos y las numerosas innovaciones jurídicas.

La sociedad hitita del reino antiguo [editar]

Uno de los elementos más importantes de la monarquía hitita era el ya mencionado pankus, al cual Telebino aseguró el derecho a la jurisdicción incluso ante el propio rey, ya que podía condenar a muerte a cualquier rey si se demostraba que éste planeaba el asesinato de algún familiar. A diferencia del resto de dinastías de la zona, los reyes hititas no se atribuían una estirpe divina, de modo que el pankus también tenía una función legitimadora de la monarquía.

Gran parte de la población hitita de la época estaba compuesta por personas libres que trabajaban alrededor de aldeas administradas por un consejo de ancianos que tenía fundamentalmente una función de carácter jurídico. Estas instituciones, a cambio de gozar de cierta autonomía, estaban obligadas a contribuir con mano de obra al rey.

La estructura económica giraba en torno a los templos y palacios, que actuaban como centros coordinadores de la actividad comercial y artesanal. Los artesanos trabajaban a cambio de ser alimentados, motivo por el cual el palacio debía disponer de excedente agrícola, necesario para el funcionamiento de la economía hitita, hasta el punto de que a veces se recurría a colonos militares para garantizarlo.

El periodo oscuro (Reino Medio) [editar]

Durante los años que siguen al reinado de Telebino, se produce una disminución del poderío hitita. El gobierno estuvo en manos de reyes que no pudieron evitar el ascenso y consolidación del poder de Mitani, que llegó a constituir una seria amenaza para el imperio hitita, arrebatándole diversos territorios en Siria.

Junto a esta relativa decadencia, se constata una escasez de documentación que impide conocer casi nada acerca de los reyes de la época (Alluanna, Tahurwaili, Hantil II, Zidanta II, Huzzia II y Muwatallis I), aunque parece posible constatar que hubo una continua lucha por el trono y numerosos desórdenes dinásticos.

El Reino Nuevo [editar]

El reino nuevo es el periodo (1430-1200 a. C., aproximadamente) durante el cual el imperio hitita alcanzó su máxima extensión y poderío, que mantuvo hasta la irrupción de los pueblos del mar, momento en el cual desapareció de la historia.

Nuevas armas: la equitación y el carro de combate [editar]

Durante esta época, empezó a desarrollarse en Irán y Asia Central la equitación, que, unida al carro ligero de combate (o carro de guerra), revolucionó el campo de batalla, al proporcionar una nueva movilidad a todos los ejércitos. El carro de combate se convirtió en el arma principal de los hititas durante el Imperio Nuevo, como ocurrió en el resto de reinos de Oriente Próximo.

Los carros hititas, de dos ruedas de seis radios, estaban tirados por dos caballos, y eran manejados por lo que hoy conocemos como auriga. Sus ocupantes disparaban flechas antes de la carga, durante la cual usaban lanzas. En las ruinas de Hattusas se han encontrado unas tablillas que contienen el manual de hipología más antiguo de entre todos los conservados. El texto está firmado por un tal "kikkuli", del país de Mitani, por lo que se considera que algún rey hitita habría tomado el servicio de un hurrita para que le enseñara la técnica de la equitación.

Las conquistas de Shubiluliuma I [editar]

Tras el asesinato de Muwatallis I, su sucesor Tudhalia I (1430-1400 a. C.) asienta las bases del nuevo imperio. Tras sofocar una serie de rebeliones y frenar la amenaza kaska, comenzó a recuperar terreno frente a Mitani, alcanzando Alepo. Arnuanda I,intentó proseguir la guerra con Mitanni, pero tuvo que enfrentarse a una invasión kaska que sólo pudo ser derrotada en tiempos de Tudhalia II, quien, a su vez, logró someter gran parte de Anatolia Occidental (a veces llamada Arzawa) al dominio hitita.

Esta expansión permitió, durante el reinado Shubiluliuma I (1344-1322 a. C.), una campaña militar decisiva contra Mitani, en la que se saqueó su capital. Después de algunos años de guerra, los hititas fueron capaces de apoderarse de gran parte de Mitani y convertir el resto en un estado vasallo. La debilidad de Egipto, Babilonia y una Asiria que comenzaba su renacimiento, facilitó a Shubiluliuma convertirse en la mayor potencia de la época, llegando a intentar una alianza matrimonial con Egipto, que fracasó al ser asesinado su hijo.

La rivalidad con Egipto: la batalla de Kadesh [editar]

Artículo principal: Batalla de Kadesh

 

Esferas de influencia de Hititas (rojo) y Egipcios (verde) poco antes de la Batalla de Kadesh (1274 a. C.)

A la muerte de Shubiluliuma en el 1322 a. C. le sucedió Arnuanda II, pero éste murió a causa de una epidemia un año más tarde, ocupando el trono su hermano mayor, Mursil II (1321-1295 a. C.). Tan pronto como accedió al trono, se vio obligado a mantener por las armas el legado de su padre. En una campaña de dos años destruyó el poderío de los estados de Arzawa, incluyendo Ahhiyawa, que algunos historiadores identifican con los Aqueos y Micenas, y luego se volvió contra los kaskas, a los que causó daños importantes, alejándolos de Hattusas por un tiempo.

Tras la muerte de Mursil heredó el trono su hijo Muwatallis II (1295-1272 a. C.), que vio cómo las tensiones acumuladas con Egipto por sus antecesores implicarían con casi toda seguridad una guerra. Como preparación ante las hostilidades, Muwatallis II trasladó la capital a Tarhuntassa y dejó a su hermano Hattusil III a cargo del norte del reino. Con la subida al trono egipcio del ambicioso faraón Ramsés II, la guerra se hizo inevitable y se produjo la batalla de Kadesh, de resultado incierto pero que frenó los intentos de expansión egipcia.

El resurgir de Asiria [editar]

Urhi-Teshub, hijo y sucesor de Muwatallis II, que llevó la capital de nuevo a Hattusas se encontró con que Asiria había aprovechado la lucha entre Egipto y el imperio hitita para ocupar lo que quedaba de Mitani. Para frenar esa amenaza, los hititas intentaron reinstaurar a su vasallo en el trono de Mitanni, pero fracasaron - a partir de este momento, Asiria se convertiría en una amenaza constante para el reino hitita.

Hattusil III, hábil militar que destacó por sus grandes éxitos contra los kaskas, logró el trono de su sobrino Urhi-Teshub, probablemente debido al desprestigio de éste, pero su usurpación creó una serie de problemas dinásticos que debilitaron todavía más al reino hitita, especialmente cuando Urhi-Teshub buscó refugio en la corte de Ramsés II, faraón con el que posteriormente Hattusil firmaría un tratado de paz. Estas debilidades, junto a la fortaleza de Asiria, dieron lugar a una expansión de esta última, que culminó, en tiempos de Tudhalia IV, hijo de Hattusil, en la derrota de Nihriya. Los asirios se apoderaron de ricas regiones mineras cerca del imperio hitita, y de Babilonia.

Desaparición del imperio hitita [editar]

Tudhalia IV fue capaz de recuperarse de la derrota frente a los asirios al reforzar el reino en Asia Menor y en Chipre, alcanzando probablemente la máxima expansión hitita. El trono pasó a sus hijos, primero Arnuanda III y luego Shubiluliuma II, que tuvieron un comienzo de reinado no muy distinto al resto de los reyes hititas, con revueltas en Arzawa, Siria, Chipre, etc.

Estas revueltas fueron sofocadas, y nada hacía presagiar un reinado muy distinto a Shubiluliuma II. Sin embargo, la aparición por sorpresa de los pueblos del mar (aproximadamente en 1200 a. C.), causó grandes desórdenes en todo el Mar Mediterráneo Oriental. Estos desórdenes, a los que se unieron las tradicionales invasiones kaskas, no pudieron ser combatidos eficazmente, y como consecuencia de ello, el reino hitita desapareció de la historia.

Algunas ramas colaterales de la familia real siguieron conservando reinos de cultura hitita, destacando el de Carkemish en Siria, que no fue conquistado por los asirios hasta el siglo VIII a. C.

Bibliografía [editar]

Referencia histórico-general [editar]

  • Bittel, Kurt (1976). Los Hititas. traducción por José Gil de Ramales. Madrid: Aguilar.
  • Bryce, Trevor (1999). The kingdom of the hittites. New York: Oxford U. P..
  • Ceram, C. W. (1981). El misterio de los hititas. traducción por Jaime Gascón. Séptima edición. Barcelona: Destino.
  • Kurth, Amélie (2000). El Oriente próximo en la antigüedad, c. 3000-330 a. C.. traducción por Teófilo de Lozoya. Barcelona: Crítica.
  • Macqueen, J. G. (1986). The Hittites : and their contemporaries in Asia Minor. London: Thames and Hudson.
  • Loon, Maurits N. van (1985). Anatolia in the second millennium B.C. Leiden: E.J. Brill.
  • Sáez Fernández, Pedro (1988). Los Hititas. Madrid: Akal.

Textos hititas [editar]

  • Alp, Sedat (1991). Hethitische Briefe aus Masat-Höyük. Ankara: Türk Tarih Kurumu Basimevi.
  • Bernabé, Alberto (1979). Textos literarios hititas. Madrid: Editora Nacional.
  • García Trabazo, José Virgilio (2002). Textos religiosos hititas. Mitos, plegarias y rituales. colección: Biblioteca de Ciencias Bíblicas y Orientales número 6. Primera edición crítica bilingüe de los textos hititas realizada en España a partir de las ediciones cuneiformes. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-522-4.
  • Hagenbuchner, Albertine (1989). Die Korrespondenz der Hethiter. Heidelberg: Winter.
  • Kosak, Silvin (1982). Hittite inventory texts: CTH 241-250. Heildelberg: Winter.

 

Monarcas hititas

 (Redirigido desde Lista de monarcas hititas)

Saltar a navegación, búsqueda

Monarca o rey hitita es el título habitual para los gobernantes del imperio que se extendió por Asia Menor y tuvo su capital en Hattusa.

Su estudio es bastante complicado por la falta de documentos, así que la mayoría de las dataciones son inseguras, particularmente durante el periodo oscuro o Reino medio. Sin embargo, existe un cierto consenso sobre la mayoría de los nombres contenidos en la siguiente lista, con excepción quizá de Kurunta y de Hattusil II.

 

Reyes hititas

Nombre

Fechas de reinado

Posibles predecesores

Pittkhana

Siglo XVIII aC

Anitta

Siglo XVIII aC

Tudhalia

Siglo XVIII aC

Pusarrumas

Siglo XVIII aC

Reino Antiguo

Labarna I

1680 - 1650 aC

Hattusil I

1650 - 1620 aC

Mursil I

1620 - 1590 aC

Hantil I

1590 - 1560 aC

Zidanta I

1560 - 1550 aC

Ammuna

1550 - 1530 aC

Huzzia I

1530 - 1525 aC

Telebino

1525 - 1500 aC

Periodo oscuro o Reino Medio

Alluanna

siglo XV aC

Tahurwaili

siglo XV aC

Hantil II

siglo XV aC

Zidanta II

siglo XV aC

Huzzia II

siglo XV aC

Muwatallis I

siglo XV aC, hasta 1430 aC

Reino Nuevo

Tudhalia I

1430 - 1400 aC

Arnuanda I

1400 - 1385 aC

Tudhalia II

1385 - ¿1360? aC

Hattusil II

siglo XIV aC

Tudhalia III

siglo XIV aC

Shubiluliuma I

Indeterminado, hasta 1322 aC

Arnuanda II

1322 - 1321 aC

Mursil II

1321 - 1295 aC

Muwatallis II

1295 - 1272 aC

Urhi-Teshub

1272 - 1265 aC

Hattusil III

1265 - 1237 aC

Tudhalia IV (primer reinado)

1237 - 1228 aC

Kurunta

1228 aC

Tudhalia IV (segundo reinado)

1228 - 1209 aC

Arnuanda III

1209 - 1208 aC

Shubiluliuma II

1207 - ¿1178? aC

 

 

 

 

El Antiguo Egipto

Antiguo Egipto

El Antiguo Egipto fue una civilización que se originó a lo largo del cauce medio y bajo del río Nilo, y que alcanza tres épocas de esplendor faraónico en los periodos denominados: Imperio Antiguo, Imperio Medio, e Imperio Nuevo. Alcanzaba desde el delta del Nilo en el norte, hasta Elefantina, en la primera catarata del Nilo, en el sur, llegando a tener influencia desde el Éufrates hasta Jebel Barkal, en la cuarta catarata del Nilo, en épocas de máxima expansión. Su territorio también abarcó, en distintos periodos, el desierto oriental y la línea costera del mar Rojo, la península del Sinaí, y un gran territorio occidental dominando los dispersos oasis. Históricamente, fue dividido en Alto y Bajo Egipto, al sur y al norte respectivamente. (Véase: Kemet)

Pirámide de Jafra y la Gran Esfinge de Giza.

La civilización egipcia se desarrolló durante más de 3000 años. Comenzó con la unificación de varias ciudades del valle del Nilo, alrededor de 3150 a. C., y se da convencionalmente por terminado en 31 a. C., cuando el imperio romano conquistó y absorbió el Egipto ptolemaico, que desaparece como estado. Este acontecimiento no representó el primer período de dominación extranjera, pero fue el que condujo a una transformación gradual en la vida política y religiosa del valle del Nilo, marcando el final del desarrollo independiente de su cultura. Su identidad cultural había comenzado a diluirse paulatinamente tras las conquistas de los reyes de Babilonia (siglo VI a. C.) y Macedonia (siglo IV a. C.), desapareciendo su religión con la llegada del cristianismo, en la época de Justiniano I, cuando en 535 fue prohibido el culto a la diosa Isis, en el templo de File.

Egipto tiene una combinación única de características geográficas, situada en África nordoriental y confinada por Libia, Sudán, el mar Rojo y el mar Mediterráneo. El Nilo fue la clave para el éxito de la civilización egipcia: el légamo fértil depositado a lo largo de los bancos del Nilo tras las inundaciones anuales significó para los egipcios el practicar una forma de agricultura menos laboriosa que en otras zonas, liberando a la población para dedicar más tiempo y recursos al desarrollo cultural, tecnológico y artístico.

La vida se ordenaba entorno al desarrollo de un sistema de escritura y de una literatura independientes, así como en un cuidado control estatal sobre los recursos naturales y humanos, caracterizado sobre todo de la irrigación del fértil valle del Nilo y la explotación minera del valle y de las regiones desérticas circundantes, la organización de proyectos colectivos, el comercio con las regiones vecinas de África del este y central y con las del mediterráneo oriental y finalmente, por empresas militares que mantuvieron una hegemonía imperial y la dominación territorial de civilizaciones vecinas en diversos períodos. La motivación y la organización de estas actividades dependía de una élite sociopolítica y económica que alcanzó consenso social por medio de un sistema basado en creencias religiosas, bajo la dirección del Faraón un personaje semi-divino, generalmente masculino, perteneciente a una sucesión de dinastías, no siempre del mismo linaje.

Valle del Nilo.

Cronología

Antiguo Egipto
Dinastías y faraones

Periodo predinástico

Periodo protodinástico

Periodo arcaico: - II

Imperio Antiguo: III IV V VI

I PI: VII VIII IX X XI

Imperio Medio: XI XII

II PI: XIII XIV XV XVI XVII

Imperio Nuevo: XVIII XIX XX

III PI: XXI XXII XXIII XXIV XXV

Periodo tardío: XXVI XXVII

XXVIII XXIX XXX XXXI

Periodo Helenístico:

Macedónico . Ptolemaico

Periodo Romano

La obtención de una cronología exacta del Antiguo Egipto es una tarea problemática. Existen desacuerdos entre egiptólogos, con variaciones de algunos años en el último período, convirtiéndose en décadas al principio del Imperio Nuevo, y casi en un siglo para el comienzo del Imperio Antiguo (véase: Dinastías de Egipto: Cronología comparada).

El primer problema surge por el hecho de que no utilizaron un sistema de datación homogéneo: no tenían un concepto de una era similar al Anno Domini, o la costumbre de nombrar los años, como en Mesopotamia (Véase Limmu). Databan con referencia a los reinados de los distintos faraones, solapando posiblemente los interregnos y las épocas de corregencia. Un problema añadido surge al comparar las distintas Listas Reales de los faraones, pues están incompletas o con datos contradictorios, incluso en el mismo texto; Las obras del mejor historiador sobre Egipto, Manetón, se perdieron y sólo las conocemos a través de epítomes de escritores posteriores como Flavio Josefo, Eusebio de Cesarea, Sexto Julio Africano o el monje Sincelo. Desafortunadamente las fechas de algunos reinados varían de uno a otro autor.

Los inicios de la civilización egipcia

Las evidencias arqueológicas indican que la civilización egipcia comenzó alrededor del sexto milenio a. C., durante el Neolítico, cuando se asentaron los primeros pobladores (véase el periodo predinástico). El río Nilo, en torno al cual se asienta la población, ha sido la línea de referencia para la cultura egipcia desde que los nómadas cazadores-recolectores comenzaron a vivir en sus riberas durante el pleistoceno. Los rastros de éstos primeros pobladores quedaron en los objetos y signos grabados en las rocas a lo largo del valle del Nilo y en los oasis.

A lo largo del Nilo, en el onceno milenio a. C., una cultura de recolectores de grano había sido substituida por otra de cazadores, pescadores, y recolectores que usaban herramientas de piedra. Los estudios también indican asentamientos humanos en el sudoeste de Egipto, cerca de la frontera con Sudán, antes del 8000 a. C. La evidencia geológica y estudios climatológicos sugieren que los cambios del clima, alrededor del 8000 a. C., comenzaron a desecar las tierras de caza y pastoreo de Egipto, conformándose paulatinamente el desierto del Sáhara. Las tribus de la región tendieron a agruparse cerca del río, en donde surgieron pequeños poblados que desarrollaron una economía agrícola. Hay evidencias de pastoreo y del cultivo de cereales en el este del Sáhara en el séptimo milenio a. C..

Alrededor del 6000 a. C., ya había aparecido en el valle del Nilo la agricultura organizada y la construcción de grandes poblados. Al mismo tiempo, en el sudoeste se dedicaban a la ganadería y también construían. El mortero de cal se usaba en el 4000 a. C. Es el denominado periodo predinástico, que comienza con la cultura de Naqada, aunque algunos egiptólogos lo sitúan antes, en el Paleolítico Inferior.

Entre el 5500 y el 3100 a. C., durante el Predinástico, los asentamientos pequeños prosperaron a lo largo del Nilo. En el 3300 a. C., momentos antes de la primera dinastía, Egipto estaba dividido en dos reinos, conocidos como Alto Egipto Ta Shemau y Bajo Egipto Ta Mehu.[1] La frontera entre ambos se situaba en la actual zona de El Cairo, al sur del delta del Nilo.

La historia de Egipto como estado unificado comienza alrededor del 3050 a. C. Menes, que unificó el Alto y el Bajo Egipto, fue su primer rey. La cultura y costumbres egipcias fueron notablemente estables y apenas variaron en casi 3000 años, incluyendo religión, expresión artística, arquitectura y estructura social.

La cronología de los reyes egipcios da comienzo en esa época. La cronología convencional es la aceptada durante el siglo XX, sin incluir cualesquiera de las revisiones que se han hecho en ese tiempo. Incluso en un mismo trabajo, los arqueólogos ofrecen a menudo, como posibles, varias fechas e incluso varias cronologías, y por ello puede haber discrepancias entre las fechas mostradas en las distintas fuentes. También se dan varias posibles transcripciones de los nombres. Tradicionalmente la egiptología clasifica la historia de la civilización faraónica dividida en dinastías, siguiendo la estructura narrativa de los epítomes de la Aigyptiaká (Historia de Egipto), del sacerdote egipcio Manetón.

Periodos de la historia de Egipto

Periodo Predinástico (c. 5500 a. C. - 3200 a. C.)

Artículo principal: Periodo predinástico

Véase también: Naqada I y Naqada II

 

Perro de piedra amratiense. Louvre

Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, en su huida de la creciente desertización del Sáhara.

Se sabe, por los restos arqueológicos, que antiguamente el Sáhara tenía un clima mediterráneo, más húmedo que el actual. En los macizos del Ahagar y el Tibesti había abundante vegetación. Para aquellos pobladores, el Sáhara sería una extensa estepa con grandes herbívoros que cazar. Las culturas saharianas son, en gran medida, desconocidas, pero no por ello inexistentes.

Las sucesivas fases del neolítico están representadas por las culturas de El Fayum, hacia el 5000 a. C., la cultura Tasiense, hacia el 4500 a. C. y la cultura de Merimde, hacia el 4000 a. C. Todas ellas conocen la piedra pulimentada, la cerámica, la agricultura y la ganadería. La base de la economía era la agricultura; esta se realizaba aprovechando el limo, fertilizante natural que aportaban las anuales inundaciones del río Nilo.

 

Vasija de terracota con forma de ave. (Naqada II).
Louvre.

Tras estas culturas aparecieron la cultura baderiense y la cultura amratiense, hacia 3800 a. C.

Hacia el año 3600 a. C. surge la gerzeense, que se difunde por todo Egipto, unificándolo. Esta consonancia cultural llevará a la unidad política, que surgirá tras un periodo de luchas y alianzas entre clanes para imponer su supremacía.

Para lograr mayor eficacia y producción, hacia 3500 a. C., comenzaron a realizarse las primeras obras de canalización y surge la escritura con jeroglíficos en (Abidos). En esta época comenzaron los proto-estados:
Las primeras comunidades hicieron habitable el país y se organizaron en regiones llamadas
nomos. Los habitantes del Delta tenían una organización feudal y llegaron a establecer dos reinos con dos jefes o monarcas respectivamente. Un reino estaba asentado en un lugar pantanoso, que se llamaba reino del Junco y tenía como símbolo un tallo de junco. Su capital era Buto; tenían a una cobra como tótem. El otro reino tenía como capital a Busiris y como tótem un buitre pero su símbolo era una abeja y llegó a conocerse como reino de la Abeja. Ambos reinos estaban separados por un brazo del río Nilo.

El reino de la Abeja conquistó al reino del Junco de manera que el Delta quedó unificado. Pero algunos de los vencidos huyeron a establecerse en la zona del Alto Egipto donde fundaron ciudades dándoles el mismo nombre que aquellas que habían dejado en el Delta. Por eso muchas ciudades de esta época tiene nombres semejantes en el Alto y Bajo Egipto. Estas gentes fueron prosperando considerablemente hasta llegar a organizarse en un Estado.

Periodo Protodinástico (c. 3200 - 3100 a. C.)

Artículo principal: Periodo protodinástico

Véase también: Naqada III

 

Paleta ceremonial de época protodinástica. Louvre

Considerado la fase final del periodo predinástico, también conocido como dinastía 0, predinástico tardío, o periodo Naqada III. Esta regido por gobernantes del Alto Egipto que residirán en Tinis, se hacen representar con un serej y adoran a Horus. El nombre de estos reyes figura en la Piedra de Palermo, grabada 700 años después. En este periodo surgen las primeras auténticas ciudades, tales como Tinis, Nubet, Nejeb, Nejen, etc. Son típicos de esta época los magníficos vasos tallados en piedra, cuchillos y paletas ceremoniales, o las cabezas de mazas votivas. Narmer pudo ser el último rey de esta época, y el fundador de la dinastía I.

Periodo Arcaico (c. 3100 - 2700 a. C.)

Artículo principal: Periodo Arcaico

 

Cuchillo ceremonial de época arcaica. Royal Ontario Museum

A finales del periodo predinástico, Egipto se encontraba dividido en pequeños reinos; los principales eran: el de Hieracómpolis (Nejen) en el Alto Egipto y el de Buto (Pe) en el Bajo Egipto. El proceso de unificación fue llevado a cabo por los reyes de Hieracómpolis.

La tradición egipcia atribuyó la unificación a Menes, quedando esto reflejado en las Listas Reales. Este personaje es, según Alan Gardiner, el rey Narmer, el primer faraón del cual se tiene constancia que reinó sobre todo Egipto, tras una serie de luchas, tal como quedó atestiguado en la paleta de Narmer. Según Manetón,este periodo lo conforman las dinastías I y II.

Egipto durante los imperios antiguo y nuevo

Imperio Antiguo (c. 2700 - 2250 a. C.)

Artículo principal: Imperio Antiguo

Bajo la dinastía III la capital se estableció definitivamente en Menfis, de donde procede la denominación del país, ya que el nombre del principal templo, Hat Ka Ptah "casa del espíritu de Ptah", que pasó al griego como Aegyptos, con el tiempo designó primero al barrio en el que se encontraba, luego a toda la ciudad y más tarde al reino.

En la época de la tercera dinastía comenzó la costumbre de erigir grandes pirámides y monumentales conjuntos en piedra, gracias al faraón Dyeser, pero fue durante la dinastía IV, con Seneferu, Keops y Kefrén, cuando se construyeron las mayores pirámides. Sin embargo, el esfuerzo y recursos invertidos en ellas determinó que el poder absoluto y prestigio del faraón se resintiera.

La dinastía V marca el ascenso del alto clero y los influyentes gobernadores locales, (nomarcas), y durante el largo reinando de Pepy II se acentuará una época de fuerte descentralización, denominada primer periodo intermedio de Egipto. Son las dinastías III a VI.

Primer Periodo Intermedio (c. 2250 - 2050 a. C.)

Artículo principal: Primer periodo intermedio

Fue un período de descentralización del estado egipcio. Esta época destacó por un gran florecimiento literario, con textos doctrinales o didácticos, que muestran el gran cambio social. El importante cambio de mentalidad, así como del crecimiento de la clases medias en las ciudades originó una nueva concepción de las creencias, reflejándose en la aparición de los denominados Textos de los Sarcófagos. Osiris se convirtió en la divinidad más popular, con Montu y Amón. Los nomos de Heracleópolis y Tebas se constituyeron como hegemónicos, imponiéndose finalmente este último. Son las dinastías VII a XI.

Mentuhotep II. MMNY.

Imperio Medio (c. 2050 - 1800 a. C.)

Artículo principal: Imperio Medio

Se considera que se inicia con la reunificación de Egipto bajo Mentuhotep II. Es un periodo de gran prosperidad económica y expansión exterior, con faraones pragmáticos y emprendedores. Este periodo lo conforma el final de la dinastía XI y la XII.

Se realizaron ambiciosos proyectos de irrigación en el El Fayum, para regular las grandes inundaciones del Nilo, desviándolo hacia el lago Moeris (El Fayum). También se potenciaron las relaciones comerciales con las regiones circundantes: africanas, asiáticas y mediterráneas. Las representaciones artísticas se humanizaron, y se impuso el culto al dios Amón. A mediados de 1800 a. C., los dirigentes hicsos vencieron a los faraones egipcios; lo que comenzó como una migración paulatina de libios y cananeos hacia el delta del Nilo, se transformó con el tiempo en conquista militar de casi todo el territorio egipcio, originando la caída del Imperio Medio. Los hicsos también vencieron porque poseían mejores armas, y supieron utilizar el factor sorpresa.

Segundo Periodo Intermedio (c. 1800 - 1550 a. C.)

Artículo principal: Segundo periodo intermedio

Durante gran parte de este periodo dominaron Egipto los gobernantes hicsos, jefes de pueblos nómadas de la periferia, especialmente libios y asiáticos, que se establecieron en el delta, y tuvieron como capital la ciudad de Avaris. Finalmente, los dirigentes egipcios de Tebas declararon la independencia, siendo denominados la dinastía XVII. Proclamaron la "salvación de Egipto" y dirigieron una "guerra de liberación" contra los hicsos. Fueron las dinastías XIII a XVII, parcialmente coetáneas.

Ramsés II. Imperio Nuevo. Luxor

Imperio Nuevo (c. 1550 - 1070 a. C.)

Artículo principal: Imperio Nuevo

Es un periodo de gran expansión exterior, tanto en Asia (donde llegan al Éufrates) como en Kush (Nubia). La dinastía XVIII comenzó con una serie de faraones guerreros, desde Ahmose I hasta Tutmosis III y Tutmosis IV. Bajo Amenhotep III se detuvo la expansión y se inició un período de paz interna y externa.

Esta se quebranto bajo su hijo Amenhotep IV o Ajenatón, que inició una reforma religiosa tendente al monoteísmo, ganándose la oposición del clero de Amón. A la vez se perdieron grandes posesiones en Asia ante los hititas.

Después de un período de debilidad monárquica, llegaron al poder las castas militares, la dinastía XIX, o Ramésida, que, fundamentalmente bajo Sethy I y Ramsés II, se mostró enérgica contra los expansionistas reyes hititas.

Durante los reinados de Merenptah, sucesor de Ramsés II, y Ramsés III, de la dinastía XX, Egipto tuvo que enfrentarse a las invasiones de los Pueblos del Mar, originarios de diversas áreas del Mediterráneo oriental (Egeo, Anatolia), y de los libios.

Tercer Periodo Intermedio (c. 1070 - 656 a. C.)

Artículo principal: Tercer periodo intermedio

Comienza con la instauración de dos dinastías de origen libio que se repartieron Egipto: una, desde Tanis, la bíblica Zoán, en el (Bajo Egipto), y otra, cuyos reyes tomaron el título de Sumos sacerdotes de Amón, desde Tebas. El periodo termina con la dominación de los reyes kushitas. Son las dinastías, parcialmente coetáneas, XXI a XXV.

Apries. Periodo Tardío.

Periodo Tardío (c. 656 - 332 a. C.)

Artículo principal: Periodo Tardío

Comienza con la dinastía Saíta, con dos periodos de dominación persa, así como con varias dinastías coetáneas de gobernantes egipcios independientes. Egipto se convirtió finalmente en una satrapía. Son las dinastías XXVI a XXXI.

Periodo Helenístico (332 - 30 a. C.)

Artículo principal: Periodo Helenístico de Egipto

Véase también: Alejandro Magno, Alejandría, y Periodo helenístico

Alejandro Magno

Se inicia con la conquista de Egipto por Alejandro Magno de Macedonia en 332 a. C., y la llegada al poder en 305 a. C. de la dinastía ptolemaica, de origen macedonio. Finaliza con la incorporación de Egipto al Imperio Romano tras la batalla de Actium, en el año 31 a. C. En el año 30 a. C. muere Cleopatra y Egipto se convierte en una provincia del Imperio Romano.

Periodo Romano (30 a. C. - 640 d. C.)

Artículo principal: Periodo Romano de Egipto

El 30 de julio del año 30 a. C. entró en Alejandría Octavio, que liquidó definitivamente la independencia política de Egipto, convirtiendolo en provincia romana.

Pasó a sus sucesores bizantinos después que el Imperio fuera repartido el año 395, y permaneció en sus manos hasta la conquista árabe del año 640. Los últimos vestigios de la tradicional cultura del Antiguo Egipto finalizan definitivamente a comienzos del siglo VI, con los últimos sacerdotes de Isis, que oficiaban el templo de la isla de File, al proscribirse el culto a los "dioses paganos".

Economía egipcia

Cosecha.

La economía de Egipto se basaba en la agricultura. La vida dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el río Nilo. Tenían un sistema de diques, estanques y canales de riego que se extendían por todas las tierras de cultivo. En las riberas del Nilo los campesinos egipcios cultivaban muchas clases de cereales. El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para elaborar pan y cerveza. Las cosechas principales eran de trigo, cebada y lino.

La agricultura estaba centrada en el ciclo del Nilo. Había tres estaciones: Akhet, Peret, y Shemu. Akhet, la estación de la inundación, duraba de junio a septiembre. Después de la inundación quedaba una capa de légamo en los bancos, enriqueciendo la tierra para la cosecha siguiente. En Peret, la estación de la siembra entre octubre y febrero, los granjeros esperaban hasta que se drenaba el agua, y araban y sembraban el rico suelo. Acabada la labor, irrigaban usando diques y canales. Seguía Shemu, la estación de la cosecha de marzo a mayo, cuando se recolectaba con hoces de madera.

En los huertos se cultivaban guisantes (arveja), lentejas, cebolla, puerros, pepinos y lechugas, además de uvas, dátiles, higos y granadas. Entre los animales que criaban por su carne, se encuentran los cerdos, ovejas, cabras, gansos y patos.

Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, y hacían intercambio de sus productos. Algunas de las materias que ellos importaban de territorios extranjeros eran el incienso, la plata, y madera fina de cedro. Gran parte del los productos del comercio egipcio se transportaba en barcos, por el Nilo y el Mediterráneo.

Durante la mayor parte de su existencia, unos tres milenios, el Antiguo Egipto fue el país más rico del mundo.

Administración y Hacienda

Lista de Sesostris I, nomos del 5º al 7º del Alto Egipto.

Egipto estaba dividido en sepat (provincias, o nomos en griego) con fines administrativos. Esta división se puede remontar de nuevo al período Predinástico (antes de 3100 a. C.), cuando los nomos eran ciudades-estados autónomas, y permanecieron por más de tres milenios, manteniendo sus costumbres. Bajo este sistema, el país fue dividido en 42 nomos: 20 del Bajo Egipto, mientras que el Alto Egipto abarcaba 22. Cada nomo estaba gobernado por un nomarca, gobernador provincial que ostentaba la autoridad regional.

El gobierno impuso diversos impuestos, que al no existir moneda eran pagados en especie, con trabajo o mercancías. El Tyaty (visir) era el responsable de controlar el sistema impositivo en nombre del faraón, a través de su departamento. Sus subordinados debían tener al día las reservas almacenadas y sus previsiones. Los impuestos se pagaban según el trabajo o las rentas de cada uno, los campesinos (o los terratenientes en periodos posteriores) en productos agrícolas, los artesanos con parte de su producción, y de forma similar los pescadores, cazadores, etc.

El estado requería una persona de cada casa para realizar trabajos públicos algunas semanas al año, haciendo o limpiando canales, en la construcción de templos o tumbas e incluso en la minería (esto último, sólo si no había prisioneros de guerra). Los cazadores y pescadores pagaban sus impuestos con capturas del río, de los canales, y del desierto. Las familias acomodadas podían contratar sustitutos para satisfacer esta obligación.

Lengua

Artículo principal: Lenguas egipcias

El egipcio antiguo constituye una parte independiente de la lengua de la (macro)familia afro-asiática. Sus parientes más cercanos son los grupos bereber, semítico y Beja. Los documentos escritos más antiguos en lengua egipcia se han fechado en el 3200 a. C., haciéndola una de las más antiguas y documentadas. Los eruditos agrupan al egipcio en seis divisiones cronológicas importantes:

 

Nombre de Narmer, egipcio arcaico.

  • Egipcio arcaico (antes de 3000 a. C.)

Recogido en las inscripciones del último predinastico y del arcaico. La evidencia más temprana de escritura jeroglífica egipcia aparece en los recipientes de cerámica de Naqada II.

  • Egipcio antiguo (3000-2000 a. C.)

Es la lengua del Imperio Antiguo y del primer período intermedio. Los textos de las pirámides son el cuerpo mayor de la literatura de esta fase, escritos en las paredes de las tumbas de la aristocracia, que a partir de este período también muestran escrituras autobiográficas. Una de las características que lo distinguen es la triple mezcla de ideogramas, fonogramas, y de determinativos para indicar el plural. No tiene grandes diferencias con la etapa siguiente.

  • Egipcio clásico (2000-1300 a. C.)

Esta etapa, llamada también media, se conoce por una variedad de textos en escritura jeroglífica e hierática, datadas en el Imperio Medio. Incluyen los textos funerarios inscritos en los ataúdes tales como los Textos de los Sarcófagos; textos que explican cómo conducirse en la otra vida, y que ejemplifican el punto de vista filosófico egipcio (véase el papiro de Ipuur); cuentos que detallan las aventuras de ciertos individuos, por ejemplo la historia de Sinuhe; textos médicos y científicos tales como el papiro Edwin Smith y el de Ebers; y textos poéticos que elogian a un dios o a un faraón, tal como el himno al Nilo. El idioma vernáculo comenzó a diferenciarse de la lengua escrita tal como evidencian algunos textos hieráticos del Imperio medio, pero el egipcio clásico continuó siendo usado en los escritos formales hasta el último período dinástico.

Estela de Ramsés II, egipcio tardío.

  • Egipcio tardío (1300-700 a. C.)

Aparecen documentos de esta etapa en la segunda parte del Imperio Nuevo. Forman un amplio conjunto de textos de literatura religiosa y secular, abarcando ejemplos famosos tales como la historia de Unamón (Wenamun) y las instrucciones del Ani. Era la lengua de la administración ramésida. No es totalmente distinto del egipcio medio, ya que aparecen muchos clasicismos en los documentos históricos y literarios de esta fase, sin embargo, la diferencia entre el clásico y el tardío es mayor que entre aquél y el antiguo. También representa mejor la lengua hablada desde el Imperio Nuevo. La ortografía jeroglífica consiguió una gran expansión de su inventario gráfico entre el periodo Tardío y el Ptolemaico.

  • Egipcio demótico (siglo VII - Siglo IV a. C.)

Artículo principal: Egipcio demótico

Se usó con fines económicos y literarios. En contraste con el hierático, que solía escribirse en papiros u ostracas, el demótico se grababa en piedra y madera. La lengua demótica es cronológicamente la última, se comenzó a usar alrededor del 660 a. C. y se convirtió en la escritura dominante cerca del 600 a. C., usándose con fines económicos y literarios. En contraste con el hierático, que solía escribirse en papiros u ostracas, el demótico se grababa en piedra y madera.

En los textos escritos en etapas anteriores, probablemente representó el idioma hablado de la época. Pero al ser utilizada cada vez más solamente con propósitos literarios y religiosos, la lengua escrita divergió cada vez más de la forma hablada, dando a los últimos textos demóticos un carácter artificial, similar al uso del egipcio medio clásico durante el período Ptolemaico. A inicios del siglo IV comenzó a ser reemplazado por el idioma griego en los textos oficiales: el último uso que se conoce es en el año 452 d. C., sobre los muros del templo dedicado a Isis, en File. Comparte mucho con la lengua copta posterior.

Inscripción copta.

  • Griego (305-30 a. C.)

Artículo principal: Idioma griego

Fue el idioma de la corte tras la conquista de Alejandro, el dialecto koiné, "lengua común", que era una variante del ático utilizada en el mundo helenístico, y que en Egipto convivió con el copto.

  • Copto (Siglo III – siglo VII d. C.)

Artículo principal: Idioma copto

Está testimoniado alrededor del siglo III, y aparece escrita con signos jeroglíficos, o en los alfabetos hierático y demótico. El alfabeto copto es una versión ligeramente modificada del alfabeto griego, con algunas letras propias demóticas utilizadas para representar varios sonidos no existentes en el griego. Como lengua cotidiana tuvo su apogeo desde el siglo III hasta el siglo VI, y perdura sólo como lengua litúrgica de la Iglesia Ortodoxa Copta.

Escritura

Durante años, la inscripción conocida más antigua era la Paleta de Narmer, encontrada durante excavaciones en Hieracómpolis (nombre actual, Kom el-Ahmar) en 1890, datada en el 3150 a. C. Hallazgos arqueológicos recientes revelan que los símbolos grabados en la cerámica de Gerzeh, del año 3250 a. C., se asemejan al jeroglífico tradicional. En 1998 un equipo arqueológico alemán bajo el mando de Günter Dreyer, que excavaba la tumba U-j en la necrópolis de Umm el-Qa'ab de Abidos, que perteneció a un rey del predinástico, recuperó trescientos rótulos de arcilla inscritos con jeroglíficos y fechados en el período de Naqada III-A, en el siglo 33 a. C.[2]

Según investigaciones, la escritura egipcia apareció hacia el 3000 a. C. con la unificación del Reino del Alto y Bajo Egipto y el advenimiento del estado. Durante largo tiempo sólo estuvo compuesta por unos mil signos, los jeroglíficos, que representaban personas, animales, plantas, objetos estilizados etc. Su número no llegó a alcanzar varios miles hasta la época Baja.[3]

Los egiptólogos definen al sistema egipcio como jeroglífico, y se considera como la escritura más antigua del mundo. La denominación proviene del griego "hieros" (sagrado) y "glypho" (esculpir, grabar). Era en parte silábica, en parte ideográfica. La hierática fue una forma cursiva de los jeroglíficos y comenzó a utilizarse durante la primera dinastía (c. 2925-2775 a. C.). El término demótico, en el contexto egipcio, se refiere a la escritura y a la lengua que evolucionó durante el periodo tardío, es decir desde la 25ª dinastía Nubia, hasta que fue desplazada por el Koiné griego en las últimas centurias a. C.. Después de la conquista por Amr ibn al-As en el año 640, la lengua copta perduró durante la Edad Media.

Alrededor del 2700 a. C., se comenzaron a usar pictogramas para representar sonidos vocales. Sobre el 2000 a. C., se usaban 26 para representar los 24 sonidos vocales principales. El más antiguo alfabeto conocido (c. 1800 a. C.) es un sistema abyad derivado de esos signos unilíteros, igual que otros jeroglíficos egipcios.

 

Papiro Westcar: tres historias mágicas en la corte del rey Jufu.

La escritura jeroglífica finalmente cayó en desuso alrededor del siglo IV a. C. Las tentativas de los europeos para descifrarla comenzaron en el siglo XV, aunque hubo tentativas anteriores por parte de eruditos árabes.

Literatura

Cultura

Artículo principal: Cultura del antiguo Egipto

La religión egipcia, plasmada en la mitología, es un conjunto de creencias que impregnaban toda la vida egipcia, desde la época predinastica hasta la llegada del Cristianismo y del Islam en las etapas greco-romanas y árabe. Eran dirigidos por sacerdotes, y el uso de la magia y los hechizos son dudosos.

El templo era un lugar sagrado en donde solamente se admitía a los sacerdotes y sacerdotisas, aunque en las celebraciones importantes el pueblo era admitido en el patio.

La existencia de momias y pirámides fuera de Egipto, indica que las creencias y los valores de las culturas prehistóricas se transmitieron de una u otra forma por el camino de la seda. Los contactos de Egipto con extranjeros incluyeron Nubia y Punt al sur, el Egeo y Grecia al norte, el Líbano y otras regiones del Cercano Oriente y Libia al oeste.

La naturaleza religiosa de la civilización egipcia influenció su contribución a las artes. Muchas de las grandes obras del Egipto antiguo representan dioses, diosas, y faraones, considerados divinos. El arte está caracterizado por la idea del orden y la simetría.

Durante los 3000 años de cultura independiente, cada animal retratado o adorado en el arte, la escritura o la religión es indígena de África. El dromedario, domesticado en Arabia, apareció en Egipto al comienzo del 2º milenio a. C.

Aunque el análisis del cabello de momias del Imperio Medio ha revelado evidencias de una dieta estable, las momias de circa 3200 a. C. muestran señales de anemia y desórdenes hemolíticos, síntomas del envenenamiento por metales pesados. Los compuestos de cobre, plomo, mercurio, y arsénico que fueron utilizados en pigmentos, tintes y maquillaje de la época pudieron haber causado el envenenamiento, especialmente entre la clase acomodada.[4] [5]

Vida después de la muerte

Creían en una vida de ultratumba, y se preparaban para ella, tanto siguiendo unas normas determinadas (Libro de los muertos) como preparando la tumba.

Antiguamente solo los faraones tenían derecho a participar en la vida futura, pero al llegar el nuevo imperio todos los egipcios esperaban vivir en el más allá, y se preparaban, de acuerdo a sus posibilidades económicas, su tumba y su cuerpo; a los cadáveres se le extraían los órganos, que eran depositados en los Vasos canopos, y después cubrían el cuerpo con resinas para preservarlo, envolviendolo con lino. En la cámara funeraria se depositaban alimentos y pertencias del fallecido, para su uso en la otra vida.

Véase también: Embalsamamiento

Véase también: Mitología egipcia

Logros

Los logros del Antiguo Egipto están bien estudiados, así como su civilización que alcanzó un nivel muy alto de productividad y de sofisticación.

  • El arte y la ingeniería estaban presentes en las construcciones para determinar exactamente la posición de cada punto y las distancias entre ellos (Topografía). El mortero fue inventado por los egipcios. Estos conocimientos fueron utilizados para orientar exactamente las bases de las pirámides, así como para otras obras:
    • Los canales para riego construidos para el aprovechamiento del lago de El-Fayum, que convirtieron la zona en el principal productor de grano del mundo antiguo. Hay evidencias de que faraones de la duodécima dinastía usaron el lago natural de El Fayum como depósito para regular y almacenar el exceso de agua, para su uso durante las estaciones secas.
    • A partir de la primera dinastía, o antes, los egipcios explotaron las minas de turquesas de la península del Sinaí.
    • El sarcófago encontrado en la gran pirámide se ha reexaminado recientemente. Nigel Appleby (La mansión de los dioses) considera que las perforaciones laterales se taladraron con una velocidad y precisión que no se pueden reproducir hoy. Publicaciones independientes de científicos e ingenieros avalan ambas afirmaciones.
  • La evidencia más temprana (circa 1600 a. C.) del empirismo tradicional se acredita a Egipto, según lo evidenciado por los papiros de Edwin Smith y de Ebers, así como el sistema decimal y las fórmulas matemáticas complejas, usadas en el Papiro de Moscú y el Ahmes. Los orígenes del método científico también se remontan a los egipcios. Conocían el número áureo, reflejado en numerosas construcciones,[6] aunque puede ser la consecuencia de un sentido intuitivo de la proporción y la armonía.[7]
  • Crearon su propio alfabeto, aunque se duda de si fue el primero debido al margen de error de la datación por carbono.
  • La fabricación del vidrio se desarrolló extraordinariamente, como evidencian los numerosos objetos de uso cotidiano y de adorno descubiertos en las tumbas.[8] [9] Recientemente se han descubierto los restos de una fábrica de cristal.[10]

Hitos históricos

Predinásticos

Dinásticos

 

La gran pirámide.

 

Los egipcios fueron los primeros en fabricar vidrio.

Enigmas

Artículo principal: Problemas no resueltos de la egiptología

 

"Zodiaco" de Dendera.

La civilización del Antiguo Egipto ha sido un campo fértil para la investigación científica, las tesis doctorales y la inspiración religiosa, pero también para la especulación. Entre los enigmas no explicados se incluyen:

  • El grado de sofisticación de la tecnología egipcia, ya que hay varios problemas referentes a antiguos logros egipcios, tanto verdaderos como alegados: Algunos obras no se entienden con los sistemas tecnológicos de su época.
  • Se desconoce el por qué no parece haber una progresión clara a la Edad del Hierro: los egipcios tardaron mucho en comenzar a usar el hierro. Un estudio del resto de África podría señalar las razones: durante siglos, sus vecinos del África sub-sahariana sólo usaban metales con propósitos agrícolas, pero los egipcios tenían una forma mucho más fácil de agricultura gracias a las crecidas anuales del Nilo con su fértil sedimento. No tenían ninguna necesidad de aperos agrícolas que estimularan la producción de hierro.
  • Se desconoce cómo los egipcios tallaban y trabajaban el granito. Una pista se encuentra en las exquisitas tallas de granito de los yoruba en África occidental; durante años, los investigadores fueron incapaces de explicar cómo los tallaron tan suavemente, hasta que los trabajadores contemporáneos mostraron el sistema: ellos pulen el cuarzo con arena y agua.
  • Se discute la fecha exacta en que se comenzó a producir cristal.
  • Se desconoce cuándo sus barcos fueron capaces de navegar largas distancias, y cuándo se convirtieron en expertos navegantes.
  • También se ha llegado a elucubrar sobre si tenían cierto conocimiento de la electricidad e incluso si utilizaron baterías.
  • Los relieves de Dendera se explican de distintas maneras por los diferentes especialistas, interpretándose tanto como un zodiaco, o como un mapa.
  • El asunto del planeador de Saqqara es polémico, al igual que el grado de comprensión de los egipcios sobre la aerodinámica. No existe dato alguno que permita afirmar que usaban planeadores o cometas.
  • Se sabe que la apicultura estuvo bien desarrollada en Egipto, como informan varios escritores romanos (Virgilio, Cayo Julio Higinio, Varrón y Columela), pero se desconoce si se desarrolló independientemente o fue importada de Asia meridional.

Bibliografía

Bibliografía temática

Notas

  1. Adkins, L. and Adkins, R. (2001). The Little Book of Egyptian Hieroglyphics. Londres: Hodder and Stoughton.
  2. Discovery Channel, diciembre 2005.
  3. "Egipto", Rose-Marie & Rainer Hagen
  4. Macko S, Engel M, Andrusevich V, Lubec G, O'Connell T, Hedges R (1999). Documenting the diet in ancient human populations through stable isotope analysis of hair. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci.
  5. Marin A, Cerutti N, Massa E.. Use of the amplification refractory mutation system (ARMS) in the study of HbS in predynastic Egyptian remains. Boll Soc Ital Biol Sper.
  6. Overview of Egyptian Mathematics.
  7. The Egyptian Pyramids - Mathematics and the Liberal Arts. Truman State University.
  8. *Fruen, Lois. Ancient Glass.
  9. Kemp, Barry (1989). Ancient Egypt. Routledge.
  10. Shortland, A.J (2007). Ancient Egyptian Glass. Cranfield University.
  11. Matemáticas egipcias, en inglés.
  12. Artículo en inglés de Richard Pierce
  13. Classic encyclopedia.
  14. Encyclopedia of de Orient.
  15. Richard J. Gillings (1972). Mathematics in the Time of the Pharaohs. Dover (Nueva York).

Véase también

Enlaces externos

Información adicional en las siguientes páginas de Internet:

 

 

 

La Edad de Hierro

 

La Edad de Hierro

Segunda Edad de Hierro
Época:
Inicio: Año 500 A. C.
Fin: Año 200 D.C.

Tras la Edad de Bronce se desarrolla la Edad de Hierro caracterizada por el empleo de utensilios y armas de hierro. Si bien en el Próximo Oriente aparecen instrumentos de hierro en el III milenio, no será hasta el siglo XIII a.C. cuando alcance un importante desarrollo en Anatolia , especialmente entre los hititas, quienes tendrán el monopolio de su uso durante un tiempo. Las relaciones comerciales impulsadas por griegos y fenicios motivarán la expansión del hierro hacia Europa donde se desarrollan entre el siglo VI y el III a.C. importantes culturas como la geométrica en Grecia, la villanoviana en Italia o Hallstatt y La Tène en Europa central. El desarrollo a gran escala de la agricultura, de los intercambios y de los poblados serán características destacadas de este momento prehistórico.

 

Europa Mediterránea.Asentamientos
Época: SegundaEdadHierro
Inicio: Año 500 A. C.
Fin: Año 200 D.C.
Antecedente:
Segunda Edad de Hierro
Siguientes:
Base económica
Relaciones distribución-circulación

En el área mediterránea de la Península Ibérica, los análisis sobre el patrón de asentamiento comienzan a ofrecer los primeros resultados y, con ello, significativas diferencias dentro de la geografía de la cultura ibérica. Los estudios sobre el Alto Guadalquivir de A. Ruiz y M. Molinos, han confirmado la existencia, desde mitad del siglo V a.C., de un modelo de asentamiento único que en las fuentes históricas escritas es conocido con el nombre de oppidum, sin que tenga mucho que ver con lo que serán algunos siglos después los oppida celtas. Se trata de asentamientos localizados en alturas entre los 300 y los 800 metros sobre el nivel del mar, en puntos de amplias posibilidades estratégicas por su gran visibilidad y altura relativa y, sobre todo, en el caso de los que ocupan las campiñas de Córdoba y Jaén, por dominar las fértiles tierras de secano de su entorno. Hacia el este y del mismo modo en las altiplanicies de Granada, el modelo se modifica sensiblemente porque los asentamientos, también oppida, se localizan junto a las vegas de los ríos, perdiendo parte de su valor estratégico visual pero ganando en su disposición respecto a las redes de comunicación, así como asegurando su supervivencia económica en el marco de una agricultura de regadío. Presentan los oppida ibéricos patentes fortificaciones con torres y, en la mayor parte de los casos conocidos, se levantan sobre los viejos asentamientos fortificados del siglo VII. Por otra parte, son, en algunas áreas como el Alto Guadalquivir, tal y como se ha señalado, el modelo único de asentamiento, con distancias entre sí de 8 kilómetros de media y tamaños diferentes que se pueden expresar en tres escalas: una superior, entre 10 y 20 hectáreas, otra media, entre las tres y seis, y un tercer nivel, de pequeños núcleos, en torno a la hectárea. No se puede señalar por el momento si existiría otra escala superior en asentamientos como Porcuna o Cástulo, que fueron los grandes centros de la zona, al menos desde el siglo III a.C. y tal vez antes si se siguen las fuentes literarias.
En el área valenciana, en torno al valle del río Turia, se observa otro modelo de asentamiento que podría ser algo más tardío, quizá a partir de mediados del siglo IV o inicios del III a.C. y que articula tres tipos diferentes de asentamiento, como han demostrado J. Bernabeu, C. Mata y H. Bonet. Esta vez a los oppida, que son escasos y se mueven en las escalas media e inferior de las referidas al Alto Guadalquivir (el asentamiento mayor es Lliria, con 10 hectáreas), se añaden pequeños caseríos sin fortificación y atalayas defensivas en los extremos del territorio del oppidum mayor, como es el caso del Puntal del Llops para los centros estratégicos o Castellet de Bernabé para las aldeas agrarias. En el área catalana, a los elementos reconocidos en el caso anterior se le añade la originalidad de presentar campos de silos, como se ha documentado en el Empordá, en las proximidades de la factoría griega de Emporio, o en el Bajo Llobregat. Por lo demás, mantienen el modelo valenciano de un gran oppidum, como se advierte en los casos de Ullastret o Burriac. El modelo citado, excepcionalmente en algunas áreas como la costa de Garraf, no muestra restos de fortificación en los asentamientos.
En el entorno de Marsella, un complejo de núcleos de altura fortificados como Entremont o Saint-Blaise dan idea de un modelo nuclearizado que recuerda el recogido en el Alto Guadalquivir. No obstante, tienen unas características específicas y distintas a las recogidas en aquel caso y, sobre todo, falta información sobre el territorio. Más significativo es, en la bibliografía, el debate en torno al problema de influencia griega sobre el hábitat indígena, dada la proximidad de Massalia. Para autores como Treziny, apenas se puede observar helenización antes de los inicios del siglo II a.C., en el que hacen su aparición los planos hipodámicos en Entremont o I'Ille-de-Martigues o las fortificaciones como en el primero de los dos asentamientos citados o en Saint-Blaise. Durante el periodo anterior, tanto la construcción de las fortificaciones en piedra, con torreones circulares, como el trazado filiforme de los poblados sólo mostrarían el peso de la tradición indígena. En contra de esta opinión se barajan cuestiones como la construcción, desde el siglo VI y de forma generalizada en el V a.C., de casas con zócalo de piedra y adobe o la impronta que a través del Ródano se va dejando notar hacia el interior de Europa del efecto focense massaliota.
En la península italiana también se conocen algunas referencias sobre el patrón de asentamiento, al margen del caso romano, ya un modelo clásico al que no se hará referencia aquí. En general, el desarrollo del siglo V a.C. muestra una serie de cambios importantes; así, en la Lucania desaparecen algunos núcleos, Ruvo del Monte o Ripacandida, en tanto otros, como Serra de Vaglio, sufren una importante transformación; en general, en esta área interior lucana del sur de la península, en Basilicata, se advierte un cambio en la estructura del paisaje sustituyéndose las antiguas aldeas por un sistema disperso que se hace patente en el segundo cuarto del siglo IV, si bien paralelamente se reafirma el sistema de núcleos fuertemente fortificados, unas veces ocupados, caso de Serra de Vaglio, y otras veces como simples recintos defensivos en los que concentrarse la población dispersa en situaciones críticas. Este último modelo que la investigación italiana conoce con el nombre de patrón de asentamiento pagano-vicánico o aldeano, ha sido muy bien estudiado en el área samnítica y sabina, que alcanza la vertiente adriática; se trata de una población dispersa que se organiza en factorías y se asocia a un gran recinto (oppidum) en el que son raros o inexistentes los edificios y es frecuente, también en la zona, la existencia de algún santuario local para las ferias periódicas. En la vertiente tirrénica y en el interior de la Campania, de nuevo en territorio lucano, se documenta asimismo el sistema de oppida fortificados asociados a un poblamiento disperso, es el caso de Roccagloriosa, que se muestra como un gran centro indígena desde el siglo V a.C.; sin embargo, aquí el proceso sigue una vía muy diferente al que se observa en el interior del territorio lucano, ya que la población en la segunda mitad del siglo IV salta la estructura fortificada disponiendo las estructuras de habitación de una forma muy regular, lo que se observa también en otros casos de la zona como Grumentum. Quizá en ello influya la expansión militar que en un momento dado había producido la toma de la colonia griega de Paestum por los lucanos.
Hacia el norte, la presencia céltica se hace cada vez más evidente con sus sistemas de oppida y aldeas, como se documenta en el oppidum de Monte Bibele, una pequeña aldea de pocas casas que, sin embargo, muestra diferencias significativas en su necrópolis.
En el tema de la planificación interior de los asentamientos para el área ibérica se constatan diversos modelos, que van desde los casos más pequeños con la planimetría de calle central o forma circular con espacio central vacío, muy documentados en el área catalano-levantina e identificados en las atalayas o las aldeas, como el caso de los sitios valencianos ya citados de Puntal dels Llops, Castellet de Bernabé o catalanes como Puig Castellet en Gerona, hasta planos muy complejos con acrópolis definidas por torres, también presentes en el área en el Bajo Ebro en el Coll del Moro. Un nivel con trazados más complejos, con diferentes manzanas y calles de distinto ancho, se documenta en los oppida de mayor tamaño; en Andalucía éste es el caso de Puente Tablas o Tejada la Vieja; en Valencia, de la Bastida o San Miguel de Liria, y en Cataluña, de Ullastret y Burriac.
Respecto a la estructura de las casas ibéricas, se observa una amplia tipología donde el modelo más simple lo constituye los departamentos únicos documentados en las atalayas o aldeas que, en algún caso como Puntal dels Llops, han sido interpretados como espacios insertados en una unidad mayor, el asentamiento, en la que las unidades constructivas se complementan entre sí en las diferentes funciones domésticas. En otros casos, como la recientemente excavada casa de Gaihlan, en el sur de Francia, se ha advertido que la estructura única distribuía después interiormente el espacio en dos salas y utilizaba el exterior para desarrollar gran parte de la actividad cotidiana. En el otro extremo del área ibérica, se conocen unidades mayores como las casas recientemente estudiadas en Puente Tablas, Jaén, con un patio al fondo o a la entrada, semicubierto lateralmente y donde se dispone el hogar y la mayor parte de las actividades de consumo, y una estructura cubierta al fondo, a veces a la entrada, compartimentada lateral u horizontalmente, en algún caso hasta en tres estancias. Los modelos más complejos disponen una segunda planta sobre la parte cubierta y pueden llegar a añadir un cuerpo lateral al patio, también cubierto. En general, las casas oscilan en tamaño entre los 6 y los 170 metros cuadrados de superficie en los edificios domésticos. No obstante y con la salvedad del sur de Francia, donde en algunos poblados persiste la cabaña de materiales perecederos hasta fechas muy tardías, todos los edificios presentan zócalos de piedra y construcción de las paredes en tapial o adobe, sin poderse documentar, hasta el momento con anterioridad al siglo III o II a.C., según las zonas, sistemas complejos de servicios urbanos como la canalización del agua o complejos pavimentos en las calles; no así los silos y los aljibes, que están presentes en muchas casas a nivel privado y en las zonas vacías interiores de los oppida.
Más complejo es el problema de los edificios singulares. En el sur de Italia, a partir de la destrucción del palacio de Braida en Serra de Vaglio, en la Basilicata, y la restructuración que sufre el poblado en el siglo V a.C., se levantaron varias casas señoriales o aristocráticas. De igual modo, estas situaciones se producen en la Daunia, con la persistente tradición de seguir enterrando cerca de la casa. En Forentum, en la Daunia interna, se construyeron cinco residencias aristocráticas a fines del siglo V a.C., con planta absolutamente idéntica, caracterizadas por un gran patio precedido por un pórtico decorado con un acroterio que muestra representaciones de caballeros.
En la Península Ibérica, estos signos de isonomía se perfilan en los edificios singulares que se documentan en Campello, Alicante, o, más recientemente, en San Miguel de Lliria en Valencia. El primero, con un almacén frente a él, y el segundo, con un patio con un betilo central, y un pozo con cenizas, y un rico ajuar en su interior. El debate sobre estos edificios está abierto en la actualidad entre los partidarios de considerarlos templos o residencias aristocráticas.

 

Europa templada y septentrional.Asentamientos
Época: SegundaEdadHierro
Inicio: Año 500 A. C.
Fin: Año 200 D.C.
Antecedente:
Segunda Edad de Hierro
Siguientes:
Bases económicas
Sistemas de distribución y circulación

La transición de Hallsttat D a La Tène A, en el siglo V a.C., no se presenta como un proceso de ruptura si se analiza en el marco global de la Europa central, sino como un desplazamiento del eje económico más fuerte de Hallsttat D hacia el norte, conformando así las bases de riqueza de los grupos de Hunsrück-Eifel y Aisne-Marne al oeste y Bohemia al este. Es en esta área, que cubre una franja muy amplia entre la Champagne y la Bohemia, donde se continúa y desarrolla la tradición de los centros fortificados y las últimas tumbas principescas, cuando los centros más importantes de Hallsttat D en su área clásica, como Heuneburg, han sido abandonados; sin embargo, el proceso al tratarlo de una forma particularizada se muestra mucho más complejo: en Befort, Luxemburgo, los resultados de la excavación, en opinión de algún autor como Collis, dan más una imagen de granja fortificada que de gran poblado. Diferente es la situación en Bundenbach en el Palatinado, donde parece existir una aglomeración significativa de población, pero en ningún caso da señales de ser un asentamiento como Heuneburg; es más, la mayor parte de los asentamientos se sitúan en llano y sin defensas, y es en estos últimos donde parece que pudo residir el sector más enriquecido de la sociedad. De todos modos, el paso al siglo IV a.C. en todas las zonas supone una importante caída demográfica, como lo prueba la reducción del número de tumbas en este lugar; también desde el punto de vista del poblamiento, en la zona de Bohemia se constata la desaparición de los poblados de altura y las aldeas se definen como el elemento más característico del patrón de asentamiento. Collis señala que habría que poner en relación esta baja poblacional y estos cambios en el patrón de asentamiento con los movimientos demográficos que se observan al iniciarse el siglo IV, y que las fuentes documentan en el 390 a.C. con el avance céltico en Italia hasta Etruria y la misma Roma.
El proceso se ve muy diferente dos siglos después, cuando se muestra en el territorio el patrón de asentamiento de la llamada civilización de los oppida, que se inicia primero a fines de La Tène C en Checoslovaquia y Alemania central y, algo después, en Francia y el sur de Alemania. Se trata de amplios asentamientos en altura o llano, defendidos por una fortificación a la que no le importa atravesar en su discurrir vallonadas y alturas, como en Zavist en Bohemia y en Mont-Beubray en la Borgoña. Los tamaños varían entre 20 ó 30 hectáreas, aunque una veintena oscila entre 90 y 600 hectáreas y algunos alcanzan las 1.500, como Heidengraben en el Jura. Collis destaca dos aspectos significativos en la valoración del modelo del oppidum.
Una primera cuestión, referida al desarrollo del proceso, indica una tendencia a abandonar los oppidum en llano por oppida de altura, como ocurre en Lebroux y Basilea; posiblemente se justifique este hecho porque se tienda a una concentración de población mayor, como se demuestra en Auvernia, en asentamientos como Mont-Beubray o Gergovia, el primero de 135 hectáreas y el segundo de 150. No obstante, en algún caso el oppidum en llano partió de una antigua aldea y se mantuvo en el mismo lugar; es el caso de Manching, con sus 200 hectáreas junto al río Danubio. En Checoslovaquia, en cambio, como se advierte en los oppida de Stare Hradisko y Stradonice, la construcción fue desde un primer momento en altura.
La segunda cuestión responde a la tipología de los oppida y su distribución espacial, a partir de su estructura de fortificación. Collis destaca dos tipos constructivos diferentes, uno conocido como el muro gálico, que consistía en realizar un entramado interior de la fortificación por un sistema de postes horizontales, que a veces sobresalían al exterior de la fortificación e iban asegurados por espigones de hierro. El muro era de tierra, si bien podía ser revestido al exterior por piedra y en su cara interna presentaba un talud de tierra. El segundo sistema constructivo era el tipo Kelheim y consistía en una pared construida con postes verticales, revestida por piedra al exterior y, como en el caso anterior, reforzada al interior por un terraplén de tierra; para el investigador anglosajón, si bien el modelo de muro gálico pudo estar presente en Alemania, como en Manching, es más característico del área gala, en tanto que el tipo Kelheim es característico de la zona centroeuropea.
El patrón de asentamiento de la civilización de los oppida no se limitaba exclusivamente a las áreas defendidas, aunque a veces como en Zavist, la fortificación más externa encerraba un tipo de asentamiento rural. En oppida como Mont-Beubray o Steinsburg se documentan pequeñas unidades dispuestas en sus proximidades que permiten concluir que el poblamiento de los oppida no era nuclearizado y que siguieron existiendo factorías y aldeas tal y como lo prueban los casos excavados de Steinebach en Baviera o Zaluzi en Checoslovaquia. El hecho lo destaca el propio César, cuando señala que entre los helvecios había 12 oppida, 400 vici, que deben interpretarse como aldeas y un número indeterminado de factorías, que define como edificios privados. Ello no excluye que en este marco los oppida se presenten como los centros que congregan las mayores concentraciones de población; de hecho, las estimaciones demográficas superan todos los cálculos realizados para las fases anteriores; así, a Manching se le calcula 1.700 habitantes, y a Zavist 3.400. Para Wells, con una posición más cauta, la mayor parte de los oppida oscilaron entre 1.000 y 2.000 habitantes.
En lo que respecta a la estructura interna de los oppida, uno de los casos mejor estudiados es Manching; a través de su investigación se sabe que la ordenación interna del asentamiento fue planificada de antemano, con calles de más de 10 metros de ancho, bordeadas por edificios rectangulares construidos en madera. Dentro del asentamiento se documentan áreas especializadas, separadas por empalizadas, como los grandes edificios interpretados como graneros o como posible barrio de artesanos y metalúrgicos, y áreas que se han interpretado para pasto del ganado, ya que la zona densamente ocupada con trazado de calles ocupa sólo 80 hectáreas. Este modelo de asentamiento, que tuvo incluso espacios para la acuñación de moneda, muestra el desarrollo de obras de carácter público como las calles empedradas de Hrazany en Bohemia, con edificios rectangulares que, a diferencia de Manching, son construidos con zócalo de piedra. Sin embargo, en ningún caso se documentan casas que se pueden interpretar como residencias aristocráticas o centros públicos, aunque son mencionados por César; no obstante, Collis resalta que algunos grandes edificios cercados, como los documentados en Villeneuve-Saint-Germain o el propio Manching, pudieron ser residencias de un grupo social dominante. Las casas son las que en algún momento hemos destacado por su función artesanal.
Algunas áreas europeas incluidas dentro del área celta ofrecieron, sin embargo, modelos diferentes de poblamiento, como se ha observado para el norte de Italia y ahora se valora en las islas Británicas y en el área atlántica de la Península Ibérica. En el primer caso, está muy presente la tradición agropecuaria ya señalada en el periodo anterior y que primaba a lo largo de la Edad del Hierro el papel de la granja, es decir, de las unidades aisladas sobre el resto de los modelos de poblamiento; en todo caso, se puede apreciar con el correr del tiempo una cierta diferencia de tamaño entre los casos más antiguos, que partirían de los siglos VII y VI a.C., como Little Woodbury y los más modernos, caso de Gussane All Saints. En el siglo I a.C., como ocurre en Europa, se produce la concentración pero aquí se hace de dos modos: en el sur, a partir del desarrollo y engrandecimiento de los antiguos "hill-forts": Maiden Castle o Danebury; que ahora aparecen con varias líneas de defensa para la guarda del ganado, aunque el hecho coincide con la reordenación interior del asentamiento, si bien manteniendo siempre la tradición de la casa de planta circular. En todo caso y como señala Cunliffe, la población nunca superó los 350 habitantes. En la nueva situación debió jugar un gran papel el puerto de Hengistbury Head, que fue un asentamiento de la
primera Edad del Hierro, muy reforzado en su papel comercial a partir de fines del siglo II a.C. Por el contrario, hacia el este y el sudeste, se abandonan los antiguos "hill-forts" y ya en el siglo II a.C. aparecen poblados defendidos por terraplenes, como Colchester, y localizados en los puntos estratégicos de las vías de comunicación definidas por los ríos y sus desembocaduras.
En
la Península Ibérica, hay una gran diferencia entre las unidades de poblamiento próximas al área ibérica, en La Mancha o Aragón, que tarde o temprano asumen ciertas tradiciones ibéricas y que producen grandes asentamientos como los casos de Complutum en Alcalá de Henares o Toletium entre los carpetanos y Bílbilis o Contrebia entre los celtiberos, con una significativa jerarquía territorial, y el noroeste, donde destacan el grupo de asentamientos vacceos, caracterizado por grandes núcleos muy distanciados entre sí, o Galicia y Asturias, con el mundo de los castros caracterizados por situarse en posiciones de altura, con fortificaciones, a veces dobles, y con casas de planta circular sin orden aparente en su distribución interna.
En la Europa septentrional, el modelo conocido en la fase anterior continuará con las mismas características de hábitat disperso, ya documentado. Sólo a fines del milenio se observará una tendencia al aumento de tamaño de algunas granjas y se observará la aparición de las primeras fortificaciones.

 

Primera Edad del Hierro (España)

Época: Prehistoria
Inicio: Año 800 A. C.
Fin: Año 1 D.C.

Al final de la Edad del Bronce no se detectan cambios bruscos ni discontinuidad cultural en casi ninguna región, pero tradicionalmente se estableció el límite de la Edad del Hierro en el 750 a. C., coincidiendo con la aparición de dicho metal en alguna de las regiones europeas.
La utilización del hierro no fue repentina ni se produjo en todos los lugares a la vez, puesto que a pesar del perfecto conocimiento técnico alcanzado por los metalurgistas del bronce, el trabajo del nuevo metal implicaba algunas variaciones como la adaptación de los hornos a mayor temperatura, la necesidad de purificar de escorias y, sobre todo, la imposibilidad de colar el metal fundido en moldes de piedra, como el cobre o el bronce, siendo necesario dar la forma a la pieza deseada por martilleo en caliente y luego templarla, enfriándola bruscamente en agua fría para obtener mayor dureza.
El descubrimiento de la tecnología del hierro se atribuye a una tribu armenia de la que enseguida pasó a los hititas, quienes consiguieron afianzar su poder en un amplio territorio debido, entre otras cosas, a su nuevo y más eficaz armamento. A la caída de su Imperio, a finales del segundo milenio antes de la era, el secreto de la reciente técnica se extendió rápidamente, tanto hacia Oriente como hacia Europa, favorecido por la abundancia de minerales de hierro que hay en todas partes y que haría más asequible su producción.
Algunos descubrimientos de los últimos años parecen demostrar la existencia de pequeños objetos de hierro ya en el V milenio en algunos yacimientos del Próximo Oriente, y su presencia más evidente en los siglos X-IX a. C. allí y en algunos lugares de Grecia, sin que ello supusiera su generalización hasta casi un siglo después. En el resto de Europa, tanto continental como mediterránea, su adopción fue posterior y la intensidad de su uso, así como las consecuencias que ello pudo implicar, son diferentes en cada caso.
Es en esta etapa de la Edad del Hierro cuando las diferencias en la evolución cultural de unas regiones y otras se hace más patente, pues mientras Europa continental y occidental, incluida la Península Ibérica, permanecen en la Protohistoria, los territorios del Mediterráneo Oriental habían entrado ya en época histórica, desarrollando altas culturas urbanas. El brillante desarrollo cultural de estos pueblos y su posterior expansión por el Mediterráneo influyeron decisivamente en la transformación de las restantes sociedades europeas, al establecerse nuevas vías de comunicación y redes comerciales de intercambio entre las colonias recién fundadas y los territorios del interior.
En la Península Ibérica se observa con claridad que no se produjo ningún cambio cultural violento entre el período del
Bronce Final y la Primera Edad del Hierro, pues hasta bien entrada esta última fase no se generalizó el uso del nuevo metal y no pareció implicar cambios sociales o económicos inmediatos.
Las influencias llegadas a nuestro territorio a comienzos del primer milenio son las que van configurando la diversidad cultural de las distintas regiones que ahora quedan ya netamente perfiladas y que, como recordaremos, fueron los
Campos de Urnas por los Pirineos, los colonizadores fenicios y griegos por el sur y los influjos atlánticos por la fachada occidental.
Las áreas costeras, debido a sus tradicionales y más directos contactos con el exterior, tuvieron un crecimiento más evolucionado que las áreas del interior y, por ejemplo, en las regiones andaluzas del suroeste se desarrolló la brillante
cultura tartésica dinamizada por las relaciones coloniales y en las costas mediterráneas la posterior cultura ibérica. Las costas de Portugal y Galicia seguían insertas en el círculo atlántico, ahora en decadencia debido sin duda al colapso de las redes de intercambio de metal, y la Cataluña interior, el valle del Ebro y la Meseta continuaban un desarrollo autóctono a partir de los influjos llegados por vía europea.
En este capítulo nos ocuparemos de los territorios interiores y occidentales mientras que las culturas que evolucionaron bajo la influencia directa de los pueblos históricos mediterráneos serán tratadas más adelante.
Los tesoros y depósitos característicos del Bronce Final Atlántico comienzan a desaparecer en este nuevo período, siendo muestra de que algo ha cambiado del contexto social y económico precedente y que algunos autores atribuyen al colapso sufrido en las redes de intercambio del metal que tanta pujanza habían alcanzado. A partir de
la Edad del Hierro se empiezan a detectar, en la mitad sur de los territorios del Occidente peninsular, influencias coloniales llegadas del foco de Cádiz y Huelva debido a la expansión de los pueblos mediterráneos que necesitaban ampliar sus mercados y tanto en Portugal como en Extremadura se habla de un período Orientalizante.
En el cuadrante noroccidental, es decir, en el norte de Portugal, Galicia y parte de Asturias aparecen nuevas características culturales que poco a poco van configurándose hasta llegar a perfilar la denominada
cultura castreña del noroeste, cuyo rasgo más distintivo es precisamente el poblado en altura fortificado o castro, es decir, que se detecta en una auténtica unidad de hábitat coincidente con un marco geográfico y cronológico bastante preciso. Esta cultura hunde sus raíces en el mundo occidental atlántico, aunque a principios de la Edad del Hierro debió recibir influencias llegadas desde la Meseta a finales de la Edad del Bronce pues se han descubierto algunas cerámicas con decoración de boquique, típica de la cultura de Cogotas I; posteriormente, durante la Edad del Hierro es cuando llegarían las controvertidas influencias celtas desde la Meseta, ya que allí habitaban los celtíberos, que eran los pueblos que sin lugar a dudas hablaban una lengua de carácter celta. Se producirían largos procesos locales de aculturación cuyo resultado final sería esta cultura castreña perfectamente definida que alcanzó su auge en las fases tardías de la Edad del Hierro y que llegó incluso a sobrevivir a la dominación romana.
Las áreas peninsulares que recibieron más directamente las influencias llegadas desde Europa continental, sobre todo las más interiores, no alcanzaron la prosperidad y el auge de los territorios meridionales, pero tampoco participaron directamente de las características de la cultura europea del Hallstatt, desarrollada durante la Primera Edad del Hierro. En todos estos lugares continuó un desarrollo cultural propio, a partir de los primeros contactos a comienzos del milenio, en el que se siguió practicando sin excepción el rito funerario de la incineración y el modelo de asentamiento siguió siendo el poblado o agrupación rural que en casi ningún caso sobrepasaba los cien habitantes.
En Cataluña es evidente la continuidad de uso en los poblados y en las necrópolis, sobre todo en las regiones interiores. En cambio, a la zona costera llegaron pronto las influencias coloniales -los griegos fundan
Ampurias en el 550 a. C.- y a partir del siglo VI se puede hablar ya de un horizonte cultural Ibérico Antiguo bien representado en yacimientos como El Coll del Moro, en Gandesa, Tarragona, Ullastret en Gerona o Els Vilars de Arbeca en Lérida.
La llegada de los colonos, primero
fenicios y después griegos, a las costas catalanas hace pensar en que fuera a través de esta vía por la que se introdujera el conocimiento del hierro en la Península, frente a la tradicional interpretación de pensar que el nuevo metal había sido traído por las gentes de los Campos de Urnas.
En el valle del Ebro, durante la etapa de la primera Edad del Hierro se observa una continuidad desde el mundo de los Campos de Urnas en la ocupación de algunos lugares de hábitat, aunque tras la destrucción de la ocupación anterior, caso del poblado de Cortes de Navarra, lo que ha hecho pensar a algunos autores en la llegada de nuevos grupos humanos que desestabilizasen en cierta manera a las gentes ya asentadas. Otros poblados muestran continuismo en el hábitat al seguir estando ocupados la mayoría de ellos -la Loma de los Brunos, Roquizal del Rullo, Cabezo de Monleón- que, como recordaremos, se ubicaban sobre pequeños cerros-o colinas de difícil acceso, caso del Cabezo de Monleón o, en el caso de que la subida fuera practicable, se protegían con murallas, como en Les Escondines Bajas o Tossal Redó, con claro valor estratégico, tanto defensivo como económico.
La disposición interna de los poblados responde al modelo ya conocido en el
Bronce Final de calle central, alineándose a sus lados las viviendas adosadas cuya pared trasera sigue el perímetro del cerro haciéndolo casi inaccesible. Las casas son de planta rectangular con la puerta en el lado más estrecho dando a la calle central y en su interior suelen estar compartimentadas, como en el caso de Cortes de Navarra, donde tienen tres habitaciones diferentes: un pequeño vestíbulo, a continuación la gran habitación central donde se situaba el hogar y, a veces, bancos corridos junto a las paredes y, al fondo, otra habitación más pequeña que hacía recursos y cabe suponer que eso se hiciera con los personajes que tuvieran un cierto prestigio dentro de la comunidad.
Tanto en las sepulturas que utilizan una u otra fórmula es habitual que la incineración esté acompañada de un ajuar compuesto por los objetos que debió utilizar en vida el difunto o por los que representaban algún símbolo después de la muerte; destaca la presencia de armas de variada tipología y de adornos personales como fíbulas, broches de cinturón, placas pectorales, etcétera que constituyen, a su vez, una buena muestra de la perfección que alcanzó la industria metalúrgica en esta época.
La Meseta es uno de los territorios más extensos de la Península, el más interior, alejado de las costas y, por lo tanto, el que recibió con mayor lentitud las influencias culturales llegadas desde el exterior. Durante el Bronce Final ya hemos visto que fue el lugar donde se desarrolló con mayor fuerza la cultura de
Cogotas I, que fue perdiendo vigencia al mismo tiempo que aparecían elementos culturales emparentables con los Campos de Urnas asentados en Cataluña y valle del Ebro desde los primeros siglos del último milenio antes de la era.
El área más oriental de la Meseta -norte de Guadalajara y sur de Soria- y el reborde meridional del valle del Ebro configuran el territorio que tiempo después fue la zona nuclear de la Celtiberia clásica, solar de los celtiberos que fueron los pueblos prerromanos más conocidos en los textos por los enfrentamientos bélicos que mantuvieron con Roma.
La cultura celtibérica, que será tratada con más detenimiento más adelante, se identifica perfectamente en el siglo V a. C. y en su formación es evidente que intervinieron elementos culturales procedentes de la
cultura Ibérica del Levante, pero también está claro que existió una etapa precedente durante la Primera Edad del Hierro, denominada Protoceltibérica, en la que se fueron gestando gran parte de sus principales características.
En estas zonas de la Meseta y del valle del Ebro se detecta claramente un sustrato cultural asentado desde
finales de la Edad del Bronce, en el que están presentes características típicas como el rito funerario de la incineración, modelo de asentamiento de los poblados, en altura y con esquema de calle central, formas de la cerámica a mano y algunos objetos de metal, todos ellos entroncados con los Campos de Urnas precedentes.
La etapa Protoceltibérica está documentada ya en numerosos yacimientos, por ejemplo, en las necrópolis de incineración de Cabezo de Ballesteros y La Umbría, en el sur de la provincia de Zaragoza, en la necrópolis de incineración con estructuras tumulares de Molina de Aragón y los poblados de Fuente Estaca y La Coronilla I, en el norte de la provincia de Guadalajara, o los poblados de Riosalido y Guijosa, en la misma provincia pero cerca ya de su límite con Soria.
En la Meseta más occidental, que fue el territorio originario de la cultura indígena de
Cogotas I, también se detecta la presencia de elementos culturales nuevos, emparentados con el mundo de los Campos de Urnas, desde los últimos momentos de la Edad del Bronce y con más nitidez desde el comienzo de la Primera Edad del Hierro, que dan lugar al horizonte cultural conocido con el nombre de grupo de Soto de Medinilla.
Entre las características culturales de todos estos pueblos meseteños de la Primera Edad del Hierro destacan el rito funerario de la incineración y los asentamientos en cerros medianamente elevados con el esquema urbanístico de calle central, ambos descritos con detenimiento en líneas precedentes, así como cerámicas fabricadas todavía a mano de formas bicónicas suaves.
En cuanto a la actividad económica de estos pueblos, que no pasaron de ser núcleos rurales más o menos grandes, parece que se basaba fundamentalmente en la agricultura, ya que la ubicación de los poblados elige siempre los valles de los ríos donde las tierras aluviales son muy propicias para el cultivo, y en la ganadería, documentada por los análisis de fauna de los distintos yacimientos, sobre todo en aquellos lugares en que los suelos son menos fértiles.
A la tradicional explotación de la cabra y la oveja hay que añadir la de los bóvidos, cuya significación económica -por la cantidad de carne proporcionada por cada individuo- y social debió ser grande ya que en las necrópolis de incineración, como por ejemplo Sigüenza, se han encontrado ofrendas de vacas junto a algunas sepulturas, lo que podría indicar el reconocimiento social que tenía el hecho de poseer uno de estos animales. También debió ir adquiriendo importancia el caballo tanto por su valor económico como por su valor bélico y social, dando testimonio de esto último la presencia de molares en las necrópolis y la abundancia de bocados de caballo entre las piezas de los ajuares de las sepulturas, lo que parece confirmar las posteriores citas de los textos clásicos en los que se señalaba a los celtíberos como consumados jinetes.
Otra actividad peor documentada entre estos pueblos del interior peninsular es la del comercio a larga distancia, que en las regiones continentales europeas tuvo una gran importancia durante la Primera Edad del Hierro al establecerse importantes redes comerciales con las colonias del Mediterráneo (Marsella). Aunque en la Península no se conocen los intercambios tan espectaculares de la Borgoña o el sur de Alemania, están documentados en las necrópolis de incineración, del final de la Primera Edad del Hierro y de época celtibérica, en los que los ajuares más ricos tienen algunas piezas -broches de cinturón de tipo ibérico, urnas de orejetas- que pueden considerarse objetos de importación desde la zona levantina y que seguramente marcaban las diferencias sociales existentes entre su poseedor y el resto de la población allí enterrada.
Este es el panorama cultural que ofrecía la Península Ibérica a comienzos de la II Edad del Hierro, última etapa de la Prehistoria en la que los pueblos indígenas ágrafos entraron de lleno en la órbita de otras culturas superiores, perfectamente urbanas. Los
griegos y los fenicios habían visitado y habían fundado colonias en nuestro territorio varios siglos atrás y en el año 218 a. C. los romanos desembarcaron en Ampurias, a causa del conflicto desencadenado por las guerras púnicas, iniciándose el proceso de la romanización que será tratado con detalle en el próximo volumen.