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PARTIDO Nº 571 FRANCIA - ESPAÑA (3-3-2010)

PARTIDO Nº 571 FRANCIA - ESPAÑA (3-3-2010)

 

 

FRANCIA

Partido Nº 571

0-2 

ESPAÑA

 Stade de France  - Paris

(0-1) 21’ David Villa

(0-2) 45’ Sergio Ramos

 

 

 

 

Francia

0

 

 

2

España

 

  1

Lloris

  2

Sagna

  3

Ciani

  4

Escude

  13

Evra

  6

Diarra

  8

Gourcuff

  14

Toulalan

  12

Henry

  22

Ribery

  39

Anelka

 

 

  1

Iker Casillas

  2

Arbeloa

  3

Piqué

  5

Puyol

  15

Sergio Ramos

  6

Iniesta

  10

Cesc

  14

Xabi Alonso

  16

Busquets

  21

Silva

  7

David Villa

 

 

CAMBIOS

 

63’

Henry por Govou

73’

Ribery por Malouda

76’

Anelka por Cisse

 

 

46’

Cesc por Xavi

46’

David Villa por Fernando Torres

46’

Puyol por Albiol

63’

Iniesta por Jesús Navas

63’

Xabi Alonso por Marcos Senna

80’

Silva por Güiza

 

 

ENTRENADORES

 

Raymond Domenech

 

 

Vicente del Bosque

 

 

GOLES

 

 

 

 

 21’ 

0-1 Gol David Villa

 45’ 

0-2 Gol Sergio Ramos

 

 

TARJETAS

 

 

 

 

53’ 

Sergio Ramos Tarj. A

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

 

Seleccion

Estadio: Stade de France

03/03/2010 21:00

Arbitro: Craig Thomson

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRECEDENTES

 

 

 

Jugados

Ganados

Empatados

Perdidos

G.F.

G.C.

29

12

6

11

55

35

 

Fecha y Lugar

Partido

Resultado

TC

06/02/2008 Málaga

España - Francia

1 - 0

A

27/06/2006 Hannover

España - Francia

1 - 3

M

28/03/2001 Valencia

España - Francia

2 - 1

A

25/06/2000 Brujas

España - Francia

1 - 2

E

28/01/1998 París

Francia - España

1 - 0

A

15/06/1996 Leeds

Francia - España

1 - 1

E

12/10/1991 Sevilla

España - Francia

1 - 2

CE

20/02/1991 París

Francia - España

3 - 1

CE

23/03/1988 Burdeos

Francia - España

2 - 1

A

27/06/1984 París

Francia - España

2 - 0

E

05/10/1983 París

Francia - España

1 - 1

A

18/02/1981 Madrid

España - Francia

1 - 0

A

08/11/1978 París

Francia - España

1 - 0

A

17/03/1971 Valencia

España - Francia

2 - 2

A

17/10/1968 Lyon

Francia - España

1 - 3

A

 

09/01/1963 Barcelona

España - Francia

0 - 0

A

10/12/1961 París

Francia - España

1 - 1

A

02/04/1961 Madrid

España - Francia

2 - 0

A

17/12/1959 París

Francia - España

4 - 3

A

13/03/1958 París

Francia - España

2 - 2

A

17/03/1955 Madrid

España - Francia

1 - 2

A

19/06/1949 París

Francia - España

1 - 5

A

15/03/1942 Sevilla

España - Francia

4 - 0

A

24/01/1935 Madrid

España - Francia

2 - 0

A

23/04/1933 París

Francia - España

1 - 0

A

14/04/1929 Zaragoza

España - Francia

8 - 1

A

22/05/1927 París

Francia - España

1 - 4

A

28/01/1923 San Sebastián

España - Francia

3 - 0

A

30/04/1922 Burdeos

Francia - España

0 - 4

A

 

 

 

FRANCIA 0 - ESPAÑA 2

 

Francia aplaude a España

 

La selección muestra su superioridad ante un anémico equipo francés al tiempo que se gana los "olés" y la hinchada local carga contra Henry y Domènech

España salió a hombros de París , con el reconocimiento unánime de los feligreses de Saint Denis. Hoy no hay selección más encantadora, antes y después de los Pirineos. El equipo de Del Bosque jugó con aplomo, efectividad y la cosmética que le ha hecho universalmente oscarizada. En la capital francesa, España exhibió sus dos vías, fue una selección de paso corto al inicio y de zancada larga luego. Frente al excelente momento español, en Francia reina el caos.

Francia hace tiempo que vive una evidente contradicción futbolística. La hinchada, un crisol de razas, responde sin achaques a cada partido de les bleus. La grada es festiva, Saint Denis un santuario. Antes de la solemnidad de La Marsellesa, ya deja ver su primer desagrado: Raymond Domènech, un técnico sin predicamento al que los fieles hace tiempo que no soportan sus desplantes. Y mucho menos el ulceroso fútbol de su equipo. Cuando se sube el telón, ya no hay confetis. El público francés no encuentra satisfacción alguna en el juego local. Entonces arrecian los gritos contra el seleccionador; pero nadie simboliza mejor la decadencia del subcampeón mundial como su capitán, Henry, un eslabón de Doménech. Hace mucho que está de espaldas al fútbol y con esa desgana aparente que le caracteriza lo mismo da una patada a la hierba que al aire; lo mismo pierde un sprint con dos cuadras de ventaja que desperdicia la pelota una y otra vez de forma parvularia. Ni el doble manotazo a Irlanda le ha redimido. La gente le tolera tan poco como a su entrenador. Éste tampoco es el más diplomático. Relevó a su jefe de cuartel para que la bronca del graderío tuviera mayor eco. Así fue. Tras abuchear a Henry, el público pidió por enésima vez la dimisión de Domènech. Una reivindicación permanente toda la noche. Tiempos convulsos en París.

De la decadencia de Henry sacó provecho España, que ya gobernaba el choque son la soltura de esos equipos tan cuajados que no necesitan una quinta marcha. La superioridad actual de España sobre Francia es rotunda. Al equipo de Del Bosque le había bastado con ese juego de escuadra y cartabón, delicado, sutil, casi almibarado cuando no encuentra oposición, para descorchar el partido a su antojo. Hasta que Henry bostezó ante Piqué, éste le robó la pelota e Iniesta enfiló a Villa hacia el gol con un pase que iba orientado a Silva. Esta España acierta hasta cuando se equivoca. Villa no falló en su cita con Lloris. Siempre puntual ante el gol, el asturiano es taladrante. Con el tanto, el juego español aún fue más armónico. Una sinfonía de rondos ante un adversario anémico, sin la agitación de Ribèry, superado por Arbeloa, más fiable que Capdevila para marcajes tan exigentes, con Anelka en esa versión de chico melancólico y desamparado que tanto le distingue. A veces, desde que está en el Chelsea baja de Marte; pero no es muy frecuente. De Francia sólo hubo huellas de Lass, que tiró de cuchillo ante su compañero Xabi Alonso y ante Iniesta. Mal asunto si sólo hay pistas de quien enseña los tacos.

Del Bosque optó para la ocasión por uno de sus planes mundialistas. Cauteloso con Fernando Torres, que está de vuelta de la enfermería, el técnico se inclinó por Villa como único ariete. La fórmula garantiza a España la superioridad en el medio campo y con Busquets de remiendo para sus centrales, el grupo se siente más arropado. Con este sistema el juego tiene una cadencia más pausada. Idónea para Alonso, Iniesta, Silva... No tanto para Cesc, que sigue incómodo en la selección. No encuentra aún el traje que le etiqueta en el Arsenal. Pero el equipo tiene otros registros. Hay una quinta marcha cuando se alista Torres, que es un tiro cuando está en plenitud. Anoche, ya con Xavi por Cesc en el segundo acto, sus compañeros le buscaron con empeño. El delantero del Liverpool percutió varias veces contra el área francés. Aún está algo rígido, como es lógico. A la marcha del segundo tramo se sumó Navas, un velocista de primera. Con él y Torres, la selección gana vértigo, busca más los planos abiertos. Un modelo tan eficaz como el trazo corto que culmina en Villa. A 98 días del Mundial, Del Bosque tiene de todo, un catálogo extraordinario. En Suráfrica se verá. En un Mundial los antecedentes no siempre tienen valor, pero ilusionan.

Por tener, España tiene hasta un racimo de jugadores muy versátiles. Sergio Ramos, por ejemplo, tan capacitado como central del Real Madrid como lateral internacional. Lo mismo ocurre con Arbeloa, que da puntadas en los dos laterales. En ninguna de las dos orillas han sobrado los recursos incluso en estos tiempos de bonanza española. Capdevila ha sido la solución recurrente. De un arranque de su compañero Ramos llegó el segundo tanto. Xabi Alonso le cruzó por dos veces la pelota desde la frontal del área gala. A la segunda ocasión, Ramos embocó con la red de Lloris tras un desvío de un futbolista local. Saint Denis estaba rendida al campeón de Europa. Sólo faltaba la puntilla, pero aún mayor horizonte a espaldas de la defensa francesa, España no supo concretar el gol que hubiera certificado la goleada. Al fin y al cabo era un duelo amistoso, por mucho que se alinearan jugadores de los mejores equipos del mundo (Barça, Real Madrid, Chelsea, United, Arsenal, Bayern, Liverpool, Valencia...) y ya se había ganado la ovación francesa.

 

Francia 0 - España 2

Francia: Lloris; Sagna, Ciani, Escudé, Evra; Lass, Toulalan; Ribéry (Malouda, m. 73), Gourcuff, Henry (Govou, m. 64); y Anelka (Cisse, m. 76).No utilizados: Mandanda; Carasso, Boumsong, Cissokho, Fanni, Rami, Cheyrou, Sissoko, Ben Arfa y Remy.

España: Casillas; Ramos, Piqué, Puyol (Albiol, m. 46), Arbeloa; Busquets; Silva (Güiza, m. 80), Cesc (Xavi, m. 46), Xabi Alonso (Senna, m. 63), Iniesta (Navas, m. 63); y Villa (Torres, m.46). No utilizados: Reina, D. López, Marchena, Capdevila, Mata y Negredo.

Goles:0-1. M. 21. Villa. 0-2. M. 45. Ramos

Árbitro:Craig Thompson (Escocia) mostró tarjeta amarilla a Ramos (m. 53).

80.000 espectadores en el Stade de France -Saint Denis. Los jugadores de Francia y España, guardaron un minuto de silencio antes del inicio del amistoso en memoria de las víctimas del terremoto de Chile y del temporal en el oeste del país galo.

 

28.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 29

28.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 29

 

28.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 29

Partido Nº 1863 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

 

 

 REAL ZARAGOZA 3-0 VALENCIA   

20100328195809-escudo-valencia.jpg

 

Real Zaragoza

3

0

Valencia

 

  1

Roberto

  2

Diogo

  3

Paredes

  4

Contini

  12

Edmilson

  8

Ander

  14

Gabi

  21

Jarosik

  18

Eliseu

  19

Arizmendi

  25

Suazo

 

 

  1

César

  2

Bruno

  3

Maduro

  15

Dealbert

  20

Alexis

  17

Joaquín

  18

Fernandes

  19

Pablo Hernández

  24

Banega

  9

Zigic

  10

Mata

 

 

CAMBIOS

 

75’

Ander por Pennant

80’

Eliseu por Adrián Colunga

87’

Gabi por Abel Aguilar

 

 

68’

Mata por Domínguez

80’

Joaquín por Vicente

83’

Banega por Baraja

 

 

ENTRENADORES

 

José Aurelio Gay

 

 

Unai Emery

 

 

GOLES

 

 42’ 

1-0 Gol Diogo

 62’ 

2-0 Gol Arizmendi

 72’ 

3-0 Gol Jarosik

 

 

 

TARJETAS

 

23’ 

Edmilson Tarj. A

23’ 

Contini Tarj. A

40’ 

Diogo Tarj. A

86’ 

Paredes Tarj. A

 

 

23’ 

Zigic Tarj. A

29’ 

Alexis Tarj. A

45’ 

Zigic Doble A

58’ 

Mata Tarj. A

65’ 

Joaquín Tarj. A

65’ 

Fernandes Tarj. A

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

 

1ª División

Estadio: La Romareda

27/03/2010 22:00

Arbitro: Paradas Romero

Cuarto Arbitro: Ortiz Blanco

Jueces de Línea:Sánchez Castañer , Marañón Cantón

 

 

ESTADÍSTICAS

POS

NOMBRE

M

T

C

S

G

PP

GP

PF

GE

P

TA

DA

TR

P

Carrizo

1440

16

0

0

0

0

0

0

29

0

1

0

0

P

López Vallejo

630

7

0

0

0

0

0

0

18

0

0

0

0

P

Roberto

540

6

0

0

0

0

0

0

6

0

1

0

0

D

Ayala

1125

13

1

0

0

0

0

0

 

0

7

0

0

D

Babic

617

7

4

7

0

0

0

1

 

0

1

0

0

D

Contini

810

9

0

0

1

0

0

0

 

0

6

0

0

D

Diogo

1028

11

2

2

2

0

0

0

 

0

8

0

0

D

Edmilson

520

6

3

3

0

0

0

0

 

0

3

0

0

D

Goni

479

5

0

1

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Laguardia

270

3

0

0

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Obradovic

110

1

1

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Pablo Amo

434

4

0

2

0

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Paredes

1367

17

6

1

0

0

0

0

 

0

8

1

0

D

Pavón

961

11

1

0

2

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Pulido

1495

18

3

0

1

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Abel Aguilar

1237

15

7

3

4

0

0

0

 

0

7

0

0

M

Ander

1616

16

6

6

1

0

0

0

 

0

7

0

1

M

Gabi

1712

20

6

3

0

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Jarosik

1080

12

0

0

2

0

0

0

 

0

4

0

0

M

Jorge López

1589

18

5

5

2

0

0

0

 

0

4

0

0

M

Kevin

39

0

0

3

0

0

0

0

 

0

0

0

0

M

Lafita

1487

15

3

7

3

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Pennant

1123

13

9

9

0

0

0

0

 

0

2

0

0

M

Ponzio

2280

26

3

0

0

0

0

0

 

0

10

0

0

M

Songo´o

81

0

0

5

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Adrián Colunga

354

3

1

4

3

0

0

0

 

0

2

1

0

A

Alex

49

0

0

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

A

Arizmendi

1733

21

13

5

6

0

0

0

 

0

4

0

0

A

Braulio

34

0

0

3

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Eliseu

893

11

7

2

1

0

0

0

 

0

2

0

0

A

Ewerthon

393

1

0

9

2

0

2

0

 

0

1

0

0

A

Suazo

1023

12

3

0

4

0

1

0

 

0

1

0

0

A

Uche

130

2

2

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

 

 

REAL ZARAGOZA 3- VALENCIA 0

 

Goles para la salvación.

El Real Zaragoza vence por tres goles a cero al Valencia, en un partido jugado con intensidad y entrega

Esta era la particular final de Champions que afrontaba el Real Zaragoza en la búsqueda de la permanencia en Primera, según anunció José Aurelio Gay en la víspera del encuentro, y sus jugadores se comportaron como si de tal cita se tratara. Desplegaron una intensidad y un coraje que habían quedado enterrados unos días antes, en Almería. Pero en esta ocasión, exhibieron una disposición irreprochable, en una exposición de fútbol generosa, franca, sin que cupiera reserva. La dedicación destinada a la empresa, que no era sencilla en ningún caso, terminó por transformarse en una goleada al Valencia.

Es cierto que el rival se empleó en La Romareda sin Villa ni Silva en su vanguardia. Tampoco estuvieron Albelda, Baraja o Marchena en el centro del campo, y atrás Unai Emery debió amoldarse a las circunstancias ante las ausencias del portugués Miguel y de Mathieu. Pero nada de esta relación resta valor al triunfo local, basado en méritos propios, no en dejaciones de función o en un liberal dejar hacer por parte del rival, que aspira a la auténtica Champions.

Gay regresó a sus planteamientos más conocidos, a los nombres comunes en sus alineaciones y a la disposición táctica que más provecho le ha producido desde que tomó la dirección deportiva del proyecto. Exigido por la crítica y, sobre todo, por la mala experiencia vivida en el estadio Juegos del Mediterráneo de Almería, volvió sobre sus pasos, en una postura de apariencias prudentes al primer golpe de vista. El partido le dio la razón, casi una razón absoluta. Obtuvo el fruto y la gloria de un triunfo ante un grande de la Liga.

La contienda se cerró en la grada con una fiesta. Corrió la ola por los anfiteatros y se corearon nombres de varios futbolistas locales, en una hermandad entre equipo y afición que, desde luego, puede hacer más fuertes a los hombres de Gay. De este tipo de encuentros se alimenta el espíritu colectivo, que tuvo ayer algún nombre propio.

La presencia de Contini, fundamental

La presencia de Marco Contini la agradeció todo el equipo, no sólo la línea de defensa, donde también brillaron Carlos Diogo y Jiri Jarosik, ambos goleadores. Con el transalpino en el eje de la retaguardia se ganó en carácter, en firmeza, en personalidad, en seguridad, en todos aquellos aspectos que cohesionan a un bloque y lo arman desde su base. El liderazgo que ejerce Contini dentro del terreno ha cobrado en unas pocas semanas un peso manifiesto. Es la voz que manda. Anoche firmó un encuentro memorable. Zaragoza necesitaba un temperamento de este estilo y por fin parece que lo ha encontrado. Gerhard Poschner, el director general, se empeñó en buscarlo durante la revolución de invierno y con la primavera recién iniciada comienza a ser evidente a ojos de todo aquél que quiera verlo.

El gol anotado por Carlos Diogo cuando se aproximaba la conclusión de la primera mitad significó la concreción de los méritos adquiridos por parte del conjunto aragonés. Durante ese tiempo creó más fútbol y llegó al área rival con intenciones mejor definidas. Zigic, por su sola estatura, y una incorporación vertical de Mata fueron los mayores riesgos padecidos. Roberto dio respuesta cuando fue preciso y la fortuna evitó que uno de los remates del gigante serbio encontrara el destino que pretendía.

Durante ciertas fases dio la impresión de que los mayores contratiempos podían llegar de parte de Paradas Romero, un árbitro arbitrario y de escaso rigor. Alteró por medio de su desvarío a la grada de La Romareda, que le dedicó pañuelos, pitos y lenguaje duro; pero no desvió al equipo aragonés hacia sendas equivocadas. En este sentido, no importó en exceso que escamoteara un palmario penalti cometido sobre el ‘Chupete’ Suazo, cuando el chileno se disponía a disparar con todo a su favor. El Real Zaragoza siguió en lo suyo, en su empeño, que no era otro que ganar en primer término la batalla del centro del campo y la trama del encuentro como consecuencia derivada. La expulsión de Zigic poco antes de acudir al descanso terminó por aclarar el horizonte.

Frente a diez jugadores durante la segunda parte, el Real Zaragoza saltó al césped decidido al liquidar cualquier debate de fondo. Amenazó Suazo y concretó poco después Arizmendi, despejando cualquier interrogante que se pudiera plantear. Con esa ventaja nítida, el Real Zaragoza aún creció algo más, al mismo tiempo que el equipo de Emery se entregaba a la suerte definitiva del partido.

Jarosik, con un remate a la salida de un córner, terminó por cerrar el partido con marcador de goleada. A partir de ahí, el Zaragoza navegó con el favor de la corriente. Dejó que las cosas transcurrieran dentro del orden que quiso. Sus jugadores guardaron bien el balón en el centro mediante apoyos cortos y constantes, de la misma manera que se cerraron bien. Alguna internada por la banda de Joaquín y Pablo Hernández provocó que el músculo de Contini y la defensa se tensara al máximo, mas esos lances nunca terminaron por convertirse en algo de interés para el equipo valenciano.

Emery, sin la convicción necesaria, hizo cambios; pero tuvieron un aspecto más formal que de contenido. Ni Vicente ni Baraja le aportaron tramas nuevas o giros inesperados. El partido tenía un dueño, el Real Zaragoza, que no dejó que se le fueran de las manos las riendas. Una vez que las tomó, siempre las tuvo bien sujetas y cortas. Sólo fue cuestión de dejar correr el tiempo para que se produjera el triunfo que era necesario desde diferentes perspectivas: desde la inmediata, que atañe a la clasificación, a la más honda, que hace referencia a las creencias relativas al modo en que discurrirá el futuro.

 

 

Una dosis de orgullo en el momento preciso

El Real Zaragoza cuajó un excelente partido frente al poderoso Valencia en una jornada en la que el riesgo de hundimiento era mayúsculo en caso de derrota. La casta y el empeño de todos los futbolistas superaron incluso a un arbitraje muy perjudicial de Paradas.

Ante la adversidad, a un equipo que se está jugando el presente y el futuro, la vida en términos deportivos y financieros en definitiva, al menos hay que exigirle casta y orgullo. En ausencia de mejores prestaciones técnicas, quienes viven agobiados y presionados por la clasificación han de recurrir a la pelea y el empeño en cada balón para sacar adelante los puntos. Es una ley del fútbol desde que los ingleses lo inventaron a finales del XIX.

Y anoche, el Real Zaragoza respondió a ese patrón a pies juntillas. Justo en un día en el que el riesgo de catástrofe era mayúsculo, sobre todo tras la peligrosísima recaída vivida el miércoles en Almería y las malas vibraciones que habían vuelto a instalarse en el entorno del grupo en las últimas cuatro semanas. La proliferación de los vicios y errores que han dejado al cuadro blanquillo luchando por la permanencia desde el mismo inicio del campeonato requería una puesta en escena así, llena de amor propio y de interés manifiesto por honrar la camiseta, el escudo, la institución, la afición y la ciudad que defienden cada semana.

Solo cabe loar como merece la reacción manifestada por los futbolistas del Real Zaragoza durante todo el choque ante el Valencia, un potente y duro adversario que, además, contó con la inestimable ayuda de Paradas Romero, el árbitro andaluz. Las perjudiciales decisiones del juez malagueño (ignoró un penalti clarísimo sobre Suazo que debería haber acarreado la expulsión de Dealbert y perdonó poco después la segunda amarilla a Alexis a la media hora de juego) no hicieron sino aumentar los méritos de los zaragocistas al sacar adelante un partido en el que el Valencia partía como favorito por decenas de razones apriorísticas.

No hubo resquicio alguno para que se produjera un divorcio con la grada. Desde el primer balón del duelo, los jugadores blanquillos convencieron al entregado público de La Romareda de su implicación. Nadie se escondió. Todos, cada uno a su manera, aplicaron los cinco sentidos en cada lance del juego. No hay demasiadas posibilidades de ver fútbol brillante, ya se sabe de antemano. Pero sí se tiene constancia, porque se ha visto en el inicio de la segunda vuelta en varios choques, que el actual Zaragoza puede salir del pozo a base de un intenso despliegue de ardor en la pelea.

Anoche, en hora y media, los Roberto, Diogo, Jarosik, Contini, Gabi, Herrera, Eliseu, Suazo y demás tropa (soldaditos disciplinados en la más pura etimología de los calificativos) lograron, otra vez más, como ya hicieron en enero y febrero, ahuyentar los miedos y vértigos que habían reaparecido en el último mes de horribles resultados.

Y, además de por tener que luchar con un enemigo inesperado como fue el árbitro Paradas (lo peor que ha pasado por el estadio municipal este año, un desastre injustificable en decenas de decisiones flagrantes que enjuició erradamente), el gran mérito del sobresaliente partido del Real Zaragoza lo genera el hecho de tener enfrente al tercero de la Liga. Un Valencia que, aunque viniese disminuido por las bajas de seis titulares y por tener la mente puesta en la eliminatoria de cuartos de final de la ’Europa League’, vino de cara a por el triunfo. De no ser por las grandes paradas de Roberto y por los fallos del atribulado Zigic en los primeros 25 minutos del partido, es probable que el final de la feliz historia de ayer hubiese tomado otros derroteros mucho más desagradables para los zaragocistas.

Ganar y golear a un oponente de este calibre en un día con tantas trampas escondidas sobre el césped es una de las mejores noticias de esta pesadilla de temporada. Se trata de un empujón moral tremendo para toda la burbuja zaragocista. Para los jugadores, para los técnicos, para la afición, para los dirigentes. Y, por derivación, una inyección de autoestima que debe ser, a falta de tan solo nueve partidos para el final del torneo, decisiva para lograr el objetivo de salvar la categoría.

Es de suponer que Gay, que ayer recuperó el dibujo táctico y el repertorio de piezas que más y mejor ha rendido en lo que va de curso, no volverá jamás a caer en la tentación de buscar esnobismos en los clásicos ’ataques de entrenador’ que los técnicos sufren de vez en cuando en todos los lares. Con los actuales mimbres, el de ayer es el mejor Zaragoza posible hasta nueva orden, cuando, ojalá, el equipo certifique en mayo que es de Primera y se deba acometer una profunda remodelación de la plantilla y, si alguien tiene algo de criterio ahí dentro, de todas las parcelas del club.

 

 Todos los VALENCIA - REAL ZARAGOZA 

 

Victorias del REAL ZARAGOZA 22

 Empates 17 

Victorias del VALENCIA 14 
 Goles marcados 86

Goles encajados 66

 

En Primera División

2007-08

Jda. 17

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

2006-07

Jda. 15

REAL ZARAGOZA

0 - 1

VALENCIA

2005-06

Jda. 2

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

2004-05

Jda. 30

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

2003-04

Jda. 32

REAL ZARAGOZA

0 - 1

VALENCIA

2001-02

Jda. 28

REAL ZARAGOZA

0 - 1

VALENCIA

2000-01

Jda. 25

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1999-00

Jda. 19

REAL ZARAGOZA

4 - 2

VALENCIA

1998-99

Jda. 8

REAL ZARAGOZA

1 - 4

VALENCIA

1997-98

Jda. 29

REAL ZARAGOZA

0 - 2

VALENCIA

1996-97

Jda. 3

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1995-96

Jda. 25

REAL ZARAGOZA

4 - 1

VALENCIA

1994-95

Jda. 38

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

1993-94

Jda. 16

REAL ZARAGOZA

1 - 0

VALENCIA

1992-93

Jda. 35

REAL ZARAGOZA

2 - 1

VALENCIA

1991-92

Jda. 26

REAL ZARAGOZA

0 - 3

VALENCIA

1990-91

Jda. 6

REAL ZARAGOZA

2 - 1

VALENCIA

1989-90

Jda. 27

REAL ZARAGOZA

0 - 1

VALENCIA

1988-89

Jda. 1

REAL ZARAGOZA

0 - 0

VALENCIA

1987-88

Jda. 10

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

1985-86

Jda. 27

REAL ZARAGOZA

2 - 1

VALENCIA

1984-85

Jda. 34

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

1983-84

Jda. 26

REAL ZARAGOZA

0 - 3

VALENCIA

1982-83

Jda. 25

REAL ZARAGOZA

3 - 2

VALENCIA

1981-82

Jda. 1

REAL ZARAGOZA

2 - 0

VALENCIA

1980-81

Jda. 6

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1979-80

Jda. 16

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1978-79

Jda. 11

REAL ZARAGOZA

3 - 0

VALENCIA

1976-77

Jda. 16

REAL ZARAGOZA

2 - 2

VALENCIA

1975-76

Jda. 9

REAL ZARAGOZA

0 - 2

VALENCIA

1974-75

Jda. 2

REAL ZARAGOZA

3 - 1

VALENCIA

1973-74

Jda. 15

REAL ZARAGOZA

2 - 1

VALENCIA

1972-73

Jda. 21

REAL ZARAGOZA

0 - 1

VALENCIA

1970-71

Jda. 26

REAL ZARAGOZA

0 - 2

VALENCIA

1969-70

Jda. 8

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1968-69

Jda. 3

REAL ZARAGOZA

3 - 1

VALENCIA

1967-68

Jda. 26

REAL ZARAGOZA

0 - 0

VALENCIA

1966-67

Jda. 10

REAL ZARAGOZA

3 - 1

VALENCIA

1965-66

Jda. 14

REAL ZARAGOZA

2 - 0

VALENCIA

1964-65

Jda. 26

REAL ZARAGOZA

4 - 2

VALENCIA

1963-64

Jda. 15

REAL ZARAGOZA

5 - 1

VALENCIA

1962-63

Jda. 17

REAL ZARAGOZA

1 - 0

VALENCIA

1961-62

Jda. 1

REAL ZARAGOZA

3 - 0

VALENCIA

1960-61

Jda. 6

REAL ZARAGOZA

1 - 1

VALENCIA

1959-60

Jda. 6

REAL ZARAGOZA

3 - 1

VALENCIA

1958-59

Jda. 30

REAL ZARAGOZA

6 - 1

VALENCIA

1957-58

Jda. 27

REAL ZARAGOZA

1 - 2

VALENCIA

1956-57

Jda. 13

REAL ZARAGOZA

0 - 0

VALENCIA

1952-53

Jda. 30

REAL ZARAGOZA

0 - 2

VALENCIA

1951-52

Jda. 20

REAL ZARAGOZA

4 - 2

VALENCIA

1942-43

Jda. 6

REAL ZARAGOZA

0 - 0

VALENCIA

1940-41

Jda. 15

REAL ZARAGOZA

1 - 2

VALENCIA

1939-40

Jda. 13

REAL ZARAGOZA

1 - 0

VALENCIA

 

40 Aniversario cierre linea internacional de Canfranc

40 Aniversario cierre linea internacional de Canfranc

 

¡¡¡REAPERTURA YA!!!

Canfranc, 40 años en vía muerta

Cuatro décadas en vía muerta. Cuarenta años de frustración y dejadez. Mañana, sábado, se cumplirá el aniversario del cierre de la línea ferroviaria Zaragoza-Canfranc-Pau a causa del accidente entonces de un tren en Estanguet. Desde entonces el único paso ferroviario a Francia del que dispone Aragón está cerrado.
Cuatro décadas en vía muerta. Cuarenta años de frustración y dejadez. Mañana, sábado, se cumplirá el aniversario del cierre de la línea ferroviaria Zaragoza-Canfranc-Pau a causa del accidente entonces de un tren en Estanguet, al otro lado de la frontera. Desde entonces, el único paso ferroviario a Francia del que dispone Aragón está cerrado.

La coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) y el comité para la reapertura de la línea Olorón-Canfranc (Creloc) recordarán mañana el 40 aniversario del cierre de esta línea internacional con varios actos en Canfranc y en Bedous (Francia).

Crefco pretende que, a lo largo del año (por lo menos hasta el 18 de julio, aniversario de la inauguración de la línea), los ciudadanos de forma individual, y los sindicatos y asociaciones en grupo, se desplacen hasta la estación internacional de Canfranc para atar a la verja cintas con mensajes pidiendo la reapertura de la línea. En la Oficina de Turismo de Canfranc se entregarán cintas gratuitamente a todo aquel que las solicite.

La iniciativa busca emular las banderolas de oración que los tibetanos colocan en los pasos de montaña por los que se accede a su país, en las que escriben mantras budistas, ya que Canfranc y su túnel ferroviario, ahora fuera de uso, son también un paso entre dos valles y están cargados de simbolismo.

Con esta iniciativa, Crefco pretende visualizar el protagonismo que los ciudadanos aragoneses y bearneses han tenido y tienen en la reivindicación del ferrocarril que, hasta el año 1970, unía España y Francia de forma eficaz y respetuosa con el Pirineo.

En Bedous, tendrá lugar un debate en el que intervendrán Robert Claraco (consultor ferroviario, autor del estudio 'Línea ferroviaria Olorón Santa María-Canfranc', realizado en 2006), Bernard Férié (cineasta), Luis Granell (geógrafo y periodista español), David Grosclaude (periodista francés) y Jürg Suter (geógrafo y autor del estudio 'Prestación de servicio en la línea férrea Zaragoza-Canfranc-Pau. Necesidad y posibilidad de realización del servicio de viajeros y mercancías', realizado en 2005).

Hoy, la reapertura de la línea internacional de Canfranc sigue aún sin tener fecha. Salvo alguna actuación aislada, el olvido de los gobiernos español y francés ha ido degradando poco a poco el estado de las infraestructuras ferroviarias.

Canfranc recuerda el 40 aniversario del cierre de la línea internacional

HUESCA 27/03/2010

Representantes españoles y franceses de las coordinadoras para la reapertura colocaron cintas con mensajes reivindicativos en la verja de acceso a la estación

La coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) y el comité para la reapertura de la línea Olorón-Canfranc (Créloc), recordaron hoy el 40 aniversario del cierre de esta línea internacional de ferrocarril con varios actos en la localidad altoaragonesa y en Bedous (Francia).

Hoy se cumplen cuarenta años del accidente que motivó el hundimiento del puente de Estanguet y el cierre de la parte francesa de la línea Zaragoza-Canfranc-Pau y, por este motivo, en la verja de acceso a la estación internacional de Canfranc se colocaron las primeras cintas de colores, en las que escribieron sus deseos sobre la recuperación del único ferrocarril internacional de Aragón.

Crefco pretende que, a lo largo del año (por lo menos hasta el 18 de julio, aniversario de la inauguración de la línea) los ciudadanos de forma individual, y los sindicatos y asociaciones en grupo, se desplacen hasta Canfranc para atar a la verja nuevas cintas con sus propios deseos.

En la Oficina de Turismo de Canfranc se entregarán cintas gratuitamente a todo aquel que las solicite.

La iniciativa pretende emular las banderolas de oración que los tibetanos colocan en los pasos de montaña por los que se accede a su país, en las que escriben mantras budistas ya que Canfranc y su túnel ferroviario, ahora fuera de uso, es también un paso entre dos valles de montaña y está cargado de simbolismo.

Con esta iniciativa, Crefco pretende visualizar el protagonismo que los ciudadanos aragoneses y bearneses han tenido y tienen en la reivindicación del ferrocarril que, hasta el año 1970, unía España y Francia de forma eficaz y respetuosa con el Pirineo.

Posteriormente se celebró una rueda de prensa conjunta de ambos colectivos y después los representantes de ambas organizaciones se desplazaron hasta Bedous para denunciar de forma gráfica que la línea sigue cortada 40 años después.

Finalmente, esta tarde se celebrará en esta población un debate en el que intervendrán Robert Claraco (consultor ferroviario, autor del estudio "Línea ferroviaria Olorón Santa María - Canfranc", realizado en 2006), Bernard Férié (cineasta), Luis Granell (geógrafo y periodista español), David Grosclaude (periodista francés) y Jürg Suter (geógrafo y autor del estudio "Prestación de servicio en la línea férrea Zaragoza - Canfranc - Pau. Necesidad y posibilidad de realización del servicio de viajeros y mercancías", realizado en 2005

VALENCIA CLUB de FUTBOL

VALENCIA CLUB de FUTBOL

 

VALENCIA C.F.

Orígenes y antecedentes:

Se sabe que el fútbol entró en la capital valenciana a principios del s. XX procedente de los marineros e importadores de cítricos de origen británico que atracaban en el puerto, pero sin duda, los torneos de Copa celebrados en Madrid desde 1902 y la amplia relación que Valencia mantenía con Barcelona, ciudad donde se estableció este deporte con antelación, hicieron mella entre la juventud local surgiendo claramente dos núcleos principales de distinta índole social, uno aburguesado en el centro histórico y otro obrero en el puerto. El profundo arraigo que tenía la pelota valenciana en sus distintas modalidades y el incipiente ciclismo por el que se sentía devoción, impidieron un mayor despegue del balompié, apareciendo a mediados de 1904 los primeros practicantes en la ciudad. Tras un pequeño periodo de aprendizaje de sus reglas, pronto sintieron la necesidad de constituir un club, surgiendo este el 30 de enero de 1907 con el nombre de Foot-ball Club Valencia, bajo la presidencia de Alfonso Ferrer. Este vestía con camisa blanca y pantalón y medias azul marino, disputando sus encuentros en un solar situado en el Camino Hondo del Grao, propiedad de Hilario Miquel.

 

F.C. Valencia (1907)

Al poco tiempo, desde los poblados marítimos también cundió tal inquietud y los muchachos que formaban el autodenominado Foot-ball Club Cabañal con sede en el Campo de La Malvarrosa, conocido como La Platgeta, y que recientemente se habían enfrentado en varias ocasiones al F.C. Valencia, decidieron constituirse en sociedad, inscribiéndose el 10 de mayo de 1907 en el Gobierno Civil bajo el nombre del barrio que les amparaba. Esta sociedad (presidida por Enrique Ochando) y los valencianistas, fueron los que mantuvieron viva la llama del fútbol hasta que en junio de 1909, con motivo de la Exposición Regional, se establece un torneo que lanzará este deporte y en el que se invita a F.C. Barcelona, C.D. Español de Barcelona y Sociedad Gimnástica Española de Madrid. Dado el presunto bajo nivel de los locales, se dirime un torneo previo entre los dos únicos conjuntos valencianos y el hermano Alicante Recreation Club, saliendo vencedor el F.C. Valencia quien se enfrenta a los tres forasteros.

El terreno de la Gran Pista pasa en el verano de 1909 a ser sede tanto de F.C. Valencia como del Foot-ball Club Levante, nombre recientemente adquirido el 6 de septiembre por el F.C. Cabañal. La eclosión que supone este torneo determina que se forme la Federación Regional Valenciana de Clubs de Foot-ball en septiembre y nazcan nuevas sociedades como el Hispano F.C. y F.C. España en julio, F.C. Lo Rat-Penat en agosto y la Sociedad Gimnástico Patronato el 6 de septiembre, sociedad esta respaldada por los jesuitas del Patronato de la Juventud Obrera que emplea el campo de la entidad religiosa, y que con miras de convertirse en la sociedad multideportiva más importante, pasa en 1910 a jugar en el Campo del Camino Hondo, situado en Algirós, importante en el futuro valencianista.

En 1910 llega a la ciudad el salesiano Padre Guillermo Viñas, imponiendo el fútbol entre sus discípulos para fomentar el deporte y requerir su atención, surgiendo con ello la formación de futbolistas que luego serán claves en el panorama futbolístico valenciano. Pero no es el único movimiento, pues a finales de año aparece la Sociedad Gimnástica Valenciana, un club creado con miras de ser multideportivo y convertirse en el más importante de todos y que conlleva la desaparición del F.C. Valencia al integrar a gran parte de sus componentes, además de tener como base el Campo del Camino Hondo del Grao. En la última semana de 1910, Hispano F.C. y F.C. España se fusionan dando como resultado al Hispania F.C., quien juega en la Gran Pista.

En 1911 se producen grandes revueltas en la ciudad con motivo del rechazo a la Guerra de África, provocando numerosas víctimas que ocasionan el estado de sitio por parte del orden militar. Este hecho resulta fatal para la normal actividad cívica y con ello deportiva, sumiéndose Valencia en unos años de escasez futbolística a nivel oficial, que no particular, de la que saldrá a principios de 1915. En medio de estos sucesos, el año 1912 es un año agridulce; dulce, por cuanto que en este nace el C.D. Español, fundado por los dos hermanos Milego, los tres Bonora y Gonzalo Medina, con campo en la Gran Vía, el F.C. Sagunto, con el Padre Viñas al frente, el Eureka F.C. y el Regional F.C., con un campo situado a escasos metros del C.D. Español; triste, por la desaparición de la Gran Pista, ocasionando la retirada de F.C. Levante e Hispania F.C.. El fútbol entra en una profunda depresión y entre 1913 y 1917 tan solo subsisten algunos clubs como el Gimnástico F.C. (nueva denominación de la Sociedad Gimnástico Patronato), F.C. Sagunto, C.D. Español y Regional F.C., el más importante en esas fechas.

Habrá que esperar a 1917 con motivo de la inauguración de la Feria de Muestras de Valencia, a que el Ayuntamiento establezca una Copa con el ánimo de fomentar el fútbol. Este evento hace que se refunden viejos clubs como los ahora Levante F.C. y España F.C., mostrándose los gimnásticos como los más fuertes de todos los contendientes.

 

Historia del club:

En enero de 1919, Luís Bonora, jugador del C.D. Español se rompe una pierna durante un encuentro en Elche y a causa de una embolia fallece. Sus compañeros desolados y consternados por tan lamentable pérdida deciden deshacer el club, pero el gusanillo del fútbol ha prendido profundamente entre todos y Octavio Augusto Milego, pocos meses después junto al mecenas Gonzalo Medina (ex del F.C. Sagunto), Pascual Gascó, Julio Gascó, Fernando Marzal, Salvador Aliaga y Pepe Llorca, todos ellos ex futbolistas, deciden en el Bar Torino fundar un nuevo club que en el futuro compita con los grandes de entonces.

Así pues, el 18 de marzo de 1919 quedaba constituido el Valencia Foot-ball Club, teniendo como finalidad la práctica de todos los deportes. La indumentaria elegida en principio fue camisa blanca y pantalón blanco, adoptando en 1920 el negro para el pantalón. Presidente fue elegido Milego y en septiembre de 1919 alquilaron el Campo de Algirós (cuya inauguración oficial se celebró el 7 de diciembre frente al Sport Club Castalia), para poder efectuar sus encuentros.
Sus inicios fueron complicados y los clubs rivales en la ciudad pronto lo tomaron como el rival a batir, protagonizando duros enfrentamientos frente a Real Gimnástico F.C. y Levante F.C. preferentemente. En 1921 cambian de escudo abandonando el primitivo con balón y símbolos locales adoptando el actual.

La década de los veinte se caracteriza por la expansión social que sufre el club, la cual obliga a construir el Campo de Mestalla en 1923 y la consecución de diversos Campeonatos Regionales como el de Levante de la 22/23, y los de Valencia de las temporadas 25/26 y 26/27. Destacan dos jugadores, Montes y Cubells, quienes arrastran y dividen a partes iguales a la afición. Famosos son sus duelos con el Real Gimnástico F.C., dominador hasta mediada la década y posteriores con el Levante F.C.. Pese a todo, no alcanzaba notoriedad a nivel nacional y prueba de ello es que no consigue entrar en la Primera División de la temporada 28/29. Aún así disputa una serie final con Real Betis Balompié, Sevilla F.C. y Real Racing Club del que sale este último victorioso para adjudicarse la décima plaza en juego. La entrada de Luís Colina como secretario técnico le va a dar el empuje que necesita. Su debut en Segunda División finaliza con un quinto puesto, mientras es sexto en la 29/30. En la 30/31 es campeón con un gran equipo y asciende a Primera.

En los primeros años de los treinta, el club se instala en Primera y el objetivo es asentarse y progresar deportivamente. Se conquistan el Campeonato de Valencia, temporadas 30/31, 31/32, 32/33, 33/34, 37/38 y 39/40, y el de Levante en la 36/37. El club ha crecido enormemente y ya es sin discusión el primero de la ciudad, con una plantilla completamente profesional. La irrupción de la Guerra Civil en 1936 frena en seco la progresión de un club que sueña con cotas mayores. Pese a ello el Valencia F.C. sigue disputando encuentros y torneos para mantener su plantilla en forma hasta 1938, y prueba de ello es un cuarto puesto en la Liga Mediterránea, celebrada durante la temporada 36/37. Así mismo, el 18 de julio de 1937 disputa la Final de la Copa de la España Libre en Barcelona, perdiendo 1-0 frente al Levante F.C.. Durante el conflicto, su campo sufre cuantiosos daños al ser bombardeado y casi destruido.

Tras la contienda entran los militares en la dirección y se acomete la reforma de Mestalla. Luís Casanova accede a la presidencia y con su empeño y una base de jugadores en la que destaca la delantera eléctrica, Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza, se consiguen tres Campeonatos de Liga en las temporadas 41/42, 43/44 y 46/47. En 1941 cambia el nombre de la sociedad pasando a llamarse Valencia Club de Fútbol por decreto. En la Copa del Generalísimo se obtiene un triunfo en la edición de 1941 frente al Real C.D. Español tras vencer por 3-1, malográndose las de 1944, 1945 y 1946 frente a Atlético de Bilbao, 0-2 y 2-3, y Real Madrid C.F. por 3-1 en la última edición. En 1949 vuelve a perder en la final, en esta ocasión frente al Atlético de Bilbao por 0-1. Con esta derrota se cierra un ciclo de grandes éxitos deportivos.

El Valencia C.F. es ya un club grande y en la ciudad del Turia tienen lugar varios acontecimientos. En septiembre de 1939 se fusionan Levante F.C. y Gimnástico F.C. para dar origen al U.D. Levante Gimnástico, como Levante U.D. desde 1941, y en la sede del equipo ché se forma en 1943 el C.D. Mestalla aprovechando la estructura del C.D. Cuenca, un club de barrio. Este club ha de ser la base de la cantera valencianista en el futuro.

En los cincuenta entra en escena el suecano Antonio Puchades, el gran capitán valencianista que marcará historia en el club ché. En la Liga surge la novedad de la entrada de extranjeros, beneficiando en gran medida a Real Madrid C.F. y C.F. Barcelona, quienes con mayores presupuestos establecen desde este instante la supremacía. El Valencia C.F. cuenta con buenas plantillas pero la distancia con los dos grandes se incrementa sobremanera. Lo más destacable es la presencia en dos finales de Copa teniendo como rival al C.F. Barcelona. En la edición de 1952 se pierde por 2-4 con dos tantos de Badenes y en la de 1954 se toman venganza ganando por 3-0, con dos tantos de Fuertes y otro de Badenes. Si Puchades es la estrella, el defensa Quincoces es quien le acompaña como colofón en esta década. En octubre de 1957 la ciudad sufrió la embestida del río Túria, cuyas aguas se desbordaron y causaron una gran tragedia humana y social en la ciudad y alrededores. El presidente Casanova dimite en 1959 cerrando un brillante ciclo deportivo que se ve enardecido con la presencia del C.D. Mestalla en Segunda División durante varias temporadas y ensombrecido por la repentina muerte de Luís Colina.

La década de los sesenta se caracteriza por la consecución de varias Copas de innegable valor. La Liga se ha convertido en coto privado para el Real Madrid C.F., auténtico dominador en España y Europa, con alguna incursión del Club Atlético de Madrid. Así, abandonada la idea de conquistar alguna Liga, el Valencia C.F. se concentra en las competiciones coperas. Han llegado las de Europa y la de ciudades en Feria, denominación más tarde sustituida por Copa de la UEFA. El club valenciano se inscribe en esta última y gana la edición de 1962 teniendo como rival al C.F. Barcelona: 6-2 en casa y empate 1-1 en la vuelta, disputada en el Nou Camp. En 1963 repite triunfo, esta vez frente al N.K. Dinamo de Zagreb croata: victoria por 1-2 en la ida y 2-0 en Mestalla. En la edición de 1964 se llega a la final frente al Real Zaragoza C.D. de los cinco magníficos, perdiendo por 2-1 en Barcelona. La derrota escuece y no será hasta 1967 cuando se consiga un nuevo trofeo, en esta ocasión del Generalísimo, al vencer por 2-1 al Club Atlético de Bilbao, con goles de Jara y Paquito. Destacan en esta década el presidente Julio de Miguel y los jugadores Waldo y Guillot, en sus principios. En el segundo tramo aparecen Juan Cruz Sol, Pepe Claramunt y Roberto Gil. A final de década el club participa en la Recopa, pero sus intervenciones no pasan más allá de las primeras eliminatorias.

La década de los setenta tiene dos partes claramente diferenciadas; en la primera se llega a la final de Copa de 1970, perdiendo con el Real Madrid C.F. por 3-1 cuando todo lo tenían a favor. En abril de 1970 llega Alfredo di Stéfano al banquillo y se consigue milagrosamente la Liga 70/71 en una jornada final de infarto en la que Club Atlético de Madrid y C.F. Barcelona tienen opciones al triunfo y deben jugar entre sí. Estos empatan y pese a la derrota del Valencia C.F. en Sarriá frente al Real C.D. Español por 1-0, los valencianistas salen beneficiados por tener mejor gol average. En la final de Copa de 1971 se pierde tras un fenomenal partido frente al C.F. Barcelona por 3-4 tras prórroga. En la Liga 71/72 se es subcampeón tras perder un encuentro vital en casa frente al Real Madrid C.F. a pocas jornadas del final. Un desconcertante arbitraje de Ortiz de Mendivil le da el trofeo en bandeja al club merengue. En la Copa se pierde una nueva final, en esta ocasión frente al Club Atlético de Madrid por 1-2. Llegan tiempos de crisis y Francisco Ros Casares accede a la presidencia en 1973. El club tiene un bajo presupuesto y ni en Liga ni en Copa se consiguen buenos resultados. En Europa tampoco. Destaca en esta era la iniciación de las obras de la ciudad deportiva en Paterna y la presencia de grandes futbolistas como el portero Abelardo, Jara, Valdez y Johny Rep.

La segunda parte de la década viene marcada por la llegada en 1976 de José Ramos Costa a la presidencia y se ficha a Lobo Diarte y Kempes. Este jugador marca el tramo final de los setenta, pues personalmente consigue dos Pichichis y el Campeonato del Mundo con Argentina. Se gana la Copa del Rey de 1979 frente al Real Madrid C.F. por 2-0, pero económicamente se inicia un gran endeudamiento, que junto a las obras de ampliación de Mestalla en vistas al Mundial de 1982, suponen un trauma para el club.

La década de los ochenta empieza con el triunfo en la Recopa de 1980, final en la que se enfrentan al Arsenal F.C. de Londres y que concluye con empate a cero. Tras la prórroga llegan los penaltis y tras numerosos lanzamientos el portero Pereira detiene el último y definitivo y consigue el título. Es la época de Carrete, Botubot, Bonhof, Saura, Solsona y el gran Ricardo Arias. En 1981 se consigue la Supercopa de Europa al derrotar al campeón de Europa Nottingham Forest F.C.: derrota por 2-1 en el City Ground, y victoria por 1-0 en casa con gol de Felman. El valor doble de los goles conseguidos fuera de casa le proporciona el título.

En la Liga el club baja muchos enteros y se ve amenazado por perder la categoría. En la temporada 82/83 se salva milagrosamente en el último encuentro al derrotar al Real Madrid C.F. por 1-0 cuando este se jugaba el título y gracias a una serie de combinaciones que se dan entre otros clubs. En la temporada 85/86 la suerte no acompaña, se deben algunas nóminas y los fichajes no responden a las expectativas. Con una plantilla llena de promesas se desciende amargamente tras una nefasta temporada, y pese a ganar en la última jornada, el empate entre Cádiz C.F. y Real Betis Balompié salvó a los gaditanos, condenando al club a su primer descenso de la historia a la categoría de plata. La campaña 86/87 se vive en Segunda División, en una Liga que se disputa con el desastroso Play-off, y que al final se abandona al concluir primero, con 57 puntos y campeón de Liga. Después de tan grande frustración, el Valencia C.F. resurge de sus cenizas y bajo la mano de Arturo Tuzón se enmienda la deuda económica, y bajo el entrenador Víctor Espárrago la deportiva. En la temporada 88/89 finaliza tercero y en la 89/90 segundo. Es la época de Fernando, Voro, Giner y Penev, quienes empezarán la siguiente década.

En las primeras ediciones de los noventa, el club se asienta en Primera y participa en Europa, aunque con escaso éxito, y no es hasta la temporada 95/96 cuando vuelve a tener claras opciones de conseguir una Liga con Zubizarreta en la portería y Mijatovic en el centro del campo. En el año 1992 se convierte en Sociedad Anónima Deportiva, cambiando su denominación desde entonces y pasando a ser Valencia Club de Fútbol, SAD. En el verano de 1996 entra Francisco Roig en la presidencia y con él Romario, su gran adalid. El club no prospera y en medio de la crisis deportiva en diciembre de 1997 toma el testigo Pedro Cortés. En agosto de 1998, gana la Copa Intertoto al vencer en la Final al S.V. Wüstenrot Salzburg. Con Rainieri en el banquillo y el protagonismo de Piojo López y Mendieta, se alza la Copa del Rey de 1999 frente al Club Atlético de Madrid al vencer por 3-0.

El presente siglo se inicia con Héctor Cuper en el banquillo, con quien se llega a dos finales de la Champions League bajo el nuevo formato. En la edición de 2000, tras superar las dos fases de grupos y eliminar al S.S. Lazio en cuartos y al F.C. Barcelona en la semifinal, pierde la final con el Real Madrid C.F. por 3-0 en un partido marcado por el nerviosismo valenciano. En la de 2001, superadas las fases de grupo, vence en cuartos al Arsenal F.C. en cuartos y al Leeds United A.F.C. en semifinales, cayendo derrotado en la final frente al F.C. Bayern München en los decisivos penaltis, tras empate a uno final con prórroga incluida. Son dos grandes oportunidades perdidas para inscribir las letras del club en oro.

Llega Jaime Ortí a la presidencia y trae de entrenador a un desconocido pero prometedor Rafa Benitez. Con él se forma un equipo muy serio en defensa y oportunista en ataque que proporciona dos Ligas al club en las ediciones 01/02 y 03/04, más una Copa de UEFA en el año 2004 al derrotar al Olympique de Marseille por 2-0, con tantos de Mista y Vicente. Lamentablemente, la entrada de Juan Bautista Soler a la presidencia del club trae una falta de acuerdo con el entrenador y este abandona la entidad. Se ficha como entrenador a Ranieri y se consigue la Supercopa de Europa 2004 al derrotar al F.C. Porto por 2-1 con goles de Baraja y Di Vaio. A partir de este momento la plantilla esta en un periodo de remodelación, con constantes idas y venidas, cambios en presidencia y directiva, y con el objetivo de recuperar pasadas glorias deportivas que traigan gozo a la afición. En la temporada 07/08, se consigue un discreto décimo puesto en Liga, ganándose contra priori la Final de la Copa del Rey ante el Getafe C.F. por 3-1 con goles de Mata, Alexis y Morientes, bajo la batuta de Ronald Koeman.

Actualmente, se esta ejecutando la obra de un nuevo estadio que albergue futuros éxitos situado en la Avenida de las Cortes Valencianas, marcado por una situación económica de grandes deudas en la entidad del Turia que ha desembocado en el paso de Vicente Soriano, Javier Gómez y Manuel Llorente por la presidencia del club.

24.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 28

 


24.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 28


Partido Nº 1862 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.


 























































Almería1





0Real Zaragoza



































  1Diego Alves
  2Pellerano
  6Cisma
  16Míchel
  18Acasiete
  15Corona
  22Vargas
  23Soriano
  25Bernardello
  5Uche
  11Piatti



































  1Roberto
  5Pablo Amo
  22Pulido
  7Jorge López
  8Ander
  14Gabi
  16Abel Aguilar
  21Jarosik
  23Ponzio
  10Adrián Colunga
  25Suazo




CAMBIOS











62' Bernardello por Crusat
74' Míchel por Juanma Ortiz
89' Piatti por Goitom











63' Ander por Eliseu
69' Suazo por Arizmendi
74' Abel Aguilar por Edmilson




ENTRENADORES




Juan M. Lillo




José Aurelio Gay




GOLES





 60' Gol Uche






TARJETAS











16' Piatti Tarj. A
36' Soriano Tarj. A
70' Bernardello Tarj. A














36' Abel Aguilar Tarj. A
41' Ander Tarj. A
43' Ponzio Tarj. A
77' Edmilson Tarj. A




OTROS DATOS DE INTERÉS














1ª División Estadio: Estadio de los Juegos Mediterráneos
24/03/2010 20:00
Arbitro: Iturralde González Cuarto Arbitro: Barberá Fuentes
Jueces de Línea:Núñez Fernández , Díaz Pérez





 


Preocupante recaída


Gay llevó a cabo una tremenda revolución en el once inicial que derivó en una derrota muy dolorosa.Kalu Uche hizo el único gol, tras el que el Zaragoza no tuvo reacción alguna. Gabi remató al larguero con 0-0 en el marcador y Corona falló un penalti.


No está de más que suenen las sirenas de alarma con toda su potencia. Que se oigan bien. El zaragocismo está legitimado desde anoche a sentir sus miedos y sus dudas sobre su gaseoso equipo. Una vez más. Como ya es habitual en los últimos tres años, esos en los que el agapitismo vigente nos tiene abonados al desasosiego permanente sobre el futuro deportivo -y extradeportivo- de esta entrañable entidad que acaba de cumplir los 78 años de edad.

La derrota de anoche en Almería, ante un rival de los iguales, da pie a cualquier tipo de conjeturas, una vez parece haber pasado el efecto efervescente del inicio de la segunda vuelta. Ese tramo ilusionante donde, los múltiples refuerzos invernales y la acumulación de una serie de puntos que hizo salir al Zaragoza de los tres puestos de descenso, hicieron pensar a los más crédulos, forofos o interesados que la faena de la salvación era coser y cantar de aquí a mayo.
Desde ayer, la desconfianza ya vuelve a tener forma de sombra con guadaña para todos. No solo por el revolcón que supuso caer ante un flojo Almería, sino por la forma de hacerlo. El regusto que dejó el Real Zaragoza sobre la hierba se asemeja al que plasmaba en los paladares zaragocista cada sorbo de la primera vuelta. Agrio, con aromas amargos.

Provocando vértigos y advirtiendo riesgos de colapso general. Después de la esperanzadora mejoría del enfermo, vivida entre enero y febrero, la llegada de marzo está suponiendo una recaída que da que pensar. Sabido es que estos síntomas de regresión en la salud de un achacoso son indicios harto preocupantes de cara a su curación. Un organismo tan dañado como es el actual Real Zaragoza, cogido con pinzas y con las carencias propias de quien viene de una paupérrima planificación veraniega restaurada a base de retales en el mercado invernal, arrastra consigo la incertidumbre de si será capaz de reponerse a un segundo infarto de resultados. Ahí, en esa estación, se quedó anclado el equipo blanquillo tras el 1-0 adverso cosechado en el rincón del sureste peninsular, junto al Cabo de Gata, y que es la segunda derrota seguida en solo tres días.

Gay, por propia voluntad, quedó señalado además como el principal responsable del paso atrás dado por el equipo en un duelo tan transcendente como era este. El técnico madrileño optó ayer por revolucionar un once inicial que, en los últimos tiempos, ya tenía un rostro reconocible. Con más o menos solvencia, dependiendo de los rivales y de su puntual inspiración, pero reconocible. Lo de ayer, fue una operación de cirugía estética que sonó más a capricho que a pura necesidad.

Hasta cinco caras nuevas puso en liza cuando, en verdad, solo estaba obligado a cambiar una: por sanción, el central Contini. En Almería, repentinamente, aparecieron Pulido, Pablo Amo, Abel Aguilar, Jorge López y Colunga. Y del 4-2-3-1 de los mejores días y marcadores, retornó al 4-4-2 de antaño. Ese que llevó a la hoguera al 'demonio' de Marcelino, en algunos foros el causante de todas las plagas de la humanidad.

Con ese libreto, el Zaragoza escenificó un encuentro donde abundó la materia desechable. Feo, antiestético, aburrido, deslabazado, amorfo, inconstante... Todos estos ingredientes, y cien más con ese contenido peyorativo, contuvo anoche el partido.

Quizá fuera el miedo de ambos a perder -otra vez se repitió la historia, como hace diez días en Santander- el que derivó en una actitud conservadora de todo el mundo. El Almería, porque Lillo (el ex zaragocista, también demonizado hace una década junto al Ebro) sabía que ganando tenían la salvación de la categoría prácticamente asegurada. Y el Zaragoza, porque vive en un sinvivir cada vez que el vestuario mira el calendario que se les viene encima.

Fuera lo que fuera, lo cierto es que el primer tiempo resultó insoportable. Aunque las marcas no eran precisamente de las llamadas férreas, los centrocampistas y delanteros de ambos equipos amagaban pero no daban una y otra vez. El balón iba de lado al lado, de frontal del área a frontal del área con cierta fluidez, pero ahí moría como el yeso, sin remedio. Nadie encontró nunca el último pase. Nadie fue capaz de irse jamás en un uno contra uno. Táctica, mucha táctica. Almerienses y zaragocistas parecieron jugar con una mano atada a la espalda.

Un dato resumió los primeros 45 minutos. La primera y única ocasión clara de gol, con disparo franco de un rematador, llegó pasado ya el tiempo reglamentado. La tuvo el ariete local, Kalu Uche -hermano mayor de Ikechukwu, el zaragocista-, pero chutó alto cuando se había quedado solo ante Roberto. Antes de eso, hubo tres cuartos de hora de morralla. De peloteo insulso. Nada de nada.

Tras el descanso, era el momento de despejar la incógnita. ¿Quién de los dos medrosos rivales sería capaz de resolver mejor la ecuación dentro de la bajísima calidad del juego? Fue el Almería. Pudo haberlo hecho el Zaragoza, pero Gabi, nada más reanudarse el juego, disparó al larguero una ocasión infallable, solo ante el portero local. Fue la oportunidad que el destino puso a mano del errático equipo de Gay en la noche andaluza. Pero Gabi la marró y el azar cambió de bando.
Ocho minutos después, en el 60, Kalu Uche halló la aguja en el pajar para un Almería que empezaba a ser recriminado por sus seguidores. Recibió un balón en el borde del área, hizo un ovillo de Pablo Amo y Pulido -los puso en evidencia- y batió a Roberto. La balanza estaba decantada y era hora de reaccionar por parte aragonesa. Y ahí vino lo peor dentro de lo peor. No se apreciaron mecanismos ni ansias por volver a la vida. El Zaragoza no remató a puerta en la última media hora. No llegó jamás al área con convencimiento. Incluso otro ex, Corona, falló un penalti que Iturralde regaló al Almería. La decepción fue de las que dejan huella.


Ficha técnica:



1 - UD Almería:
Diego Alves; Michel (Juanma Ortiz, m. 74), Pellerano, Acasiete, Domingo Cisma; Fabián Vargas, Bernardello (Crusat, m. 62), Fernando Soriano; Corona, Piatti (Goitom, m. 90) y Kalu Uche.

0 - Real Zaragoza: Roberto; Pulido, Pablo Amo, Jarosik, Ponzio (5); Gabi, Abel Aguilar (Edmilson, m. 74), Ander Herrera (Eliseu, m. 63), Jorge López, Suazo (Arizmendi, m. 68) y Colunga.

Goles
: 1-0, m.61: Kalu Uche.

Árbitro:
Iturralde González, del colegio vasco. Amonestó a los locales Piatti, Bernardello y a los visitantes Abel Aguilar, Ander Herrera, Ponzio y Edmilson.

Incidencias:
Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada del Campeonato de Liga BBVA, celebrado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, ante 15.772 espectadores.

24.3.2010 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 28

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Partido Nº 1862 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

20091101065205-escudo-almeria.jpg

  ALMERIA 1-0 REAL ZARAGOZA  

 

 

 

Almería

1

0

Real Zaragoza

 

  1

Diego Alves

  2

Pellerano

  6

Cisma

  16

Míchel

  18

Acasiete

  15

Corona

  22

Vargas

  23

Soriano

  25

Bernardello

  5

Uche

  11

Piatti

 

 

  1

Roberto

  5

Pablo Amo

  22

Pulido

  7

Jorge López

  8

Ander

  14

Gabi

  16

Abel Aguilar

  21

Jarosik

  23

Ponzio

  10

Adrián Colunga

  25

Suazo

 

 

ENTRENADORES

 

Juan M. Lillo

 

 

José Aurelio Gay

 

 

GOLES

 

 61' 

Gol Uche

 

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

 

1ª División

Estadio: Estadio de los Juegos Mediterráneos

24/03/2010 20:00

Arbitro: Iturralde González

Cuarto Arbitro: Barberá Fuentes

Jueces de Línea:Núñez Fernández , Díaz Pérez

 

 

ESTADÍSTICAS

POS

NOMBRE

M

T

C

S

G

PP

GP

PF

GE

P

TA

DA

TR

P

Carrizo

1440

16

0

0

0

0

0

0

29

0

1

0

0

P

López Vallejo

630

7

0

0

0

0

0

0

18

0

0

0

0

P

Roberto

360

4

0

0

0

0

0

0

5

0

1

0

0

D

Ayala

1125

13

1

0

0

0

0

0

 

0

7

0

0

D

Babic

617

7

4

7

0

0

0

1

 

0

1

0

0

D

Contini

720

8

0

0

1

0

0

0

 

0

5

0

0

D

Diogo

938

10

2

2

1

0

0

0

 

0

7

0

0

D

Edmilson

414

5

3

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Goni

479

5

0

1

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Laguardia

270

3

0

0

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Obradovic

110

1

1

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Pablo Amo

344

3

0

2

0

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Paredes

1277

16

6

1

0

0

0

0

 

0

7

1

0

D

Pavón

961

11

1

0

2

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Pulido

1405

17

3

0

1

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Abel Aguilar

1160

14

6

2

4

0

0

0

 

0

6

0

0

M

Ander

1478

14

4

6

1

0

0

0

 

0

6

0

1

M

Gabi

1535

18

5

3

0

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Jarosik

900

10

0

0

1

0

0

0

 

0

4

0

0

M

Jorge López

1499

17

5

5

2

0

0

0

 

0

4

0

0

M

Kevin

39

0

0

3

0

0

0

0

 

0

0

0

0

M

Lafita

1487

15

3

7

3

0

0

0

 

0

5

0

0

M

Pennant

1108

13

9

8

0

0

0

0

 

0

2

0

0

M

Ponzio

2190

25

3

0

0

0

0

0

 

0

9

0

0

M

Songo´o

81

0

0

5

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Adrián Colunga

254

2

1

3

3

0

0

0

 

0

2

1

0

A

Alex

49

0

0

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

A

Arizmendi

1622

20

13

4

5

0

0

0

 

0

4

0

0

A

Braulio

34

0

0

3

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Eliseu

786

10

6

1

1

0

0

0

 

0

2

0

0

A

Ewerthon

393

1

0

9

2

0

2

0

 

0

1

0

0

A

Suazo

864

10

2

0

4

0

1

0

 

0

1

0

0

A

Uche

130

2

2

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

 

 

Sin capacidad de reacción

El Zaragoza lleva cuatro partidos sin conseguir una necesaria victoria y dos encuentros sin puntuar. Mientras, sus competidores directos siguen escalando posiciones.

El Almería sumó la victoria (1-0) en un difícil encuentro ante un Zaragoza que fue dueño del partido en la primera parte, pero que careció de pegada.

El Almería, en la segunda parte fue mejor, tuvo más llegada y la falta de acierto de la primera parte la solventó Kalu Uche con una gran acción y un disparo que batió a Roberto.

En la primera parte, el peso del partido inicialmente fue para el conjunto zaragocista, que movió el balón con cierta tranquilidad ante un Almería que se mostraba espeso con él en los pies y con continuas pérdidas.

El equipo de Juanma Lillo carecía de profundidad y cuando la había no acertaba en el último pase. Por eso, el que estuvo cerca de marcar fue el conjunto maño. En el 18, la acción llegó por la banda izquierda, con Gabi conduciendo el balón y centrándolo para el posterior remate de Pablo Amo que se marchó fuera.

En el 21 dispuso de otra ocasión antes de que el partido se durmiera. La acción la provocó un disparo de Jorge López, que se marchó cruzado lejos de la meta de Roberto.

A partir de ahí el fútbol no existió. El balón corrió más hacia los lados que en vertical y sólo Uche, en el 41, pudo haber resuelto ante Roberto, pero resbaló cuando iba a disparar y lo mandó fuera.

En la segunda parte, el partido comenzó con otra intensidad. El Almería lo pasó mal porque el Zaragoza tuvo las dos primeras ocasiones. La primera, en el 47, fue un centro de Suazo que Acasiete intentó dejarla a Alves de cabeza, resbaló y casi marcó en propia meta. En el 52, la acción fue clarísima con un servicio de Suazo a Gabi, que se plantó solo ante Alves, pero se le quedó el balón atrás y estrelló el balón en el larguero.

El Almería apretó. Piatti siguió aportando velocidad para tratar de sorprender a un Real Zaragoza que seguía bien posicionado atrás. El argentino la tuvo en el 57, pero su disparo llevó el mismo marchamo que el resto de los lanzamientos a puerta de unos y otros.

Sin embargo, en el 61, el que más puso en la segunda parte se llevó el premio. Un balón colgado desde la banda derecha lo 'amagó' con el pecho Kalu Uche, que se deshizo de tres centrales y con la zurda envió el balón al fondo de las mallas.

A partir de ahí el Zaragoza estiró líneas y el Almería pudo sentenciar en el 65, en una gran acción de Kalu Uche a pase de Corona, pero Roberto detuvo el peligro. Y en el 84 la ocasión fue de Corona en un penalti cometido por Ponzio, pero el talaverano no acertó.

Los últimos minutos fueron casi de sufrimiento para un Almería que está más cerca de la permanencia.

Con este, el Zaragoza lleva cuatro partidos sin conseguir una necesaria victoria y dos encuentros sin puntuar. Mientras, sus competidores directos siguen escalando posiciones.

Ficha técnica:


1 - UD Almería:
Diego Alves; Michel (Juanma Ortiz, m. 74), Pellerano, Acasiete, Domingo Cisma; Fabián Vargas, Bernardello (Crusat, m. 62), Fernando Soriano; Corona, Piatti (Goitom, m. 90) y Kalu Uche.

0 - Real Zaragoza: Roberto; Pulido, Pablo Amo, Jarosik, Ponzio (5); Gabi, Abel Aguilar (Edmilson, m. 74), Ander Herrera (Eliseu, m. 63), Jorge López, Suazo (Arizmendi, m. 68) y Colunga.

Goles
: 1-0, m.61: Kalu Uche.

Árbitro:
Iturralde González, del colegio vasco. Amonestó a los locales Piatti, Bernardello y a los visitantes Abel Aguilar, Ander Herrera, Ponzio y Edmilson.

Incidencias:
Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada del Campeonato de Liga BBVA, celebrado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, ante 15.772 espectadores.

 

 

 Todos los REAL ZARAGOZA - ALMERIA 

 

Victorias del ALMERIA 0

Empates 0

Victorias del REAL ZARAGOZA 2 
 Goles marcados 0

Goles encajados 2

 

 

En Primera División

2007-08

Jda. 10

ALMERIA

0 - 1

REAL ZARAGOZA

En Segunda División

2002-03

Jda. 31

ALMERIA

0 - 1

REAL ZARAGOZA

 

 

Historia de la Corona de Aragon

Historia de la Corona de Aragon

 

Corona de Aragón

Corona de Aragón
BanderaBandera1164–1707

Bandera de España 1701-1748.svg

BanderaEscudo
BanderaEscudo
Ubicación de Aragón
CapitalItinerante[1] [2]
Idioma principalCancilleria Real:[3]
aragonés
catalán/valenciano[4] [5] [6] latín[4]
Otros idiomasitaliano, siciliano, occitano, castellano, griego
ReligiónCatólica
GobiernoMonarquía
Rey 
 • 1164 - 1196Alfonso II
 • 1700 - 1724; 1724 - 1746Felipe IV (V de Castilla)
Historia 
 • Unión dinástica entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona1164
 • Conquista del Reino de Mallorca1229
 • Conquista del Reino de Valencia1238 - 1245
 • Conquista del Reino de Sicilia1282
 • Conquista del Reino de Nápoles1443
 • Decretos de Nueva Planta25 de enero de 1707
Superficie
 • 1443250,000 km2
Población
 • 1443 est.300,000 
     Densidad1,2 hab./km²
MonedaDe cuento: libra, sueldo, dinero.
De curso:alfonsí, aragonés, armellino, carlino, cavallo, cornado o coronado, cruzado o croat, dinar, dinero, dobla, pirrial, real, sestino, timbre.
De vellón: ardite, dobler, meaja, menudo o menut, óbolo, pellofa.
De oro: mancuso, florín aragonés, ducado y escudo.

La Corona de Aragón (en aragonés: Corona d'Aragón; en catalán: Corona d'Aragó; conocida también por otros nombres alternativos) englobaba al conjunto de territorios que estuvieron sometidos a la jurisdicción del rey de Aragón, de 1164 a 1707.[7]

El 13 de noviembre de 1137, Ramiro II el Monje, rey de Aragón, depositó en su yerno Ramón Berenguer el reino (aunque no la dignidad de rey), firmando este en adelante como Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón. Petronila tomó el título de "Reina de Aragón" y Ramón Berenguer tomó el nombre de príncipe y dominador de Aragón al hacerse el matrimonio bajo la forma de Matrimonio en Casa (esto supone que, al no haber heredero varón, el esposo cumple la función de gobierno, pero no la de cabeza de la casa, que solo se otorgará al heredero).[8] En 1164, Alfonso II de Aragón heredaría el patrimonio conjunto.

Más tarde, por conquistas de nuevos territorios y matrimonio, esta unión de reino y condado en una sola corona, ampliaría sus territorios del Aragón y Cataluña históricas hasta incluir otros dominios: fundamentalmente los reinos de Mallorca, Valencia, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles, así como, durante breve tiempo, los ducados de Atenas y Neopatria.

Con la boda de los Reyes Católicos en 1469, se inicia el proceso de convergencia con la Corona de Castilla, formando la base de lo que luego se convertiría en la Corona de España, aunque los distintos reinos conservarían sus sistemas legales y características. Con los Decretos de Nueva Planta de 1705-1716, Felipe V elimina finalmente todos estos privilegios y fueros, terminando así la unificación.

Algunos historiadores actuales se suelen referir a los monarcas por su alias y no por su numeración, debido a que algunos de ellos tenían una numeración diferente según el territorio al que se hace referencia. Por ejemplo, "Pedro el Católico" en lugar de "Pedro II de Aragón".

Nombres alternativos

El nombre de «Corona de Aragón» se aplica en la historiografía actual a partir de la unión dinástica entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona,[7] aunque no se utilizó históricamente hasta el reinado de Jaime II el Justo a finales del siglo XIII, y entre el siglo XII y el XIV la expresión más extendida para referirse a los dominios del rey de Aragón fue la de «Casal d'Aragó».[9]

Entre los siglos XIII y XV, el conjunto de las posesiones del rey era designado con variados nombres como «Corona regni Aragonum» (Corona del reino de Aragón), «Corona Regum Aragoniae» (Corona de los Reyes de Aragón), «Corona Aragonum» (Corona de Aragón) o «Corona Regia», y Lalinde Abadía señala que no hay muchas más razones para hablar de «Corona de Aragón» que para hacerlo de la «Corona del Reino de Aragón» u otras denominaciones cuyo elemento común es ser el conjunto de tierras y gentes que estaban sometidas a la jurisdicción del Rey de Aragón.[10] Otros nombres de fines del siglo XIII son «Corona Real», «Patrimonio Real» y una sola vez se menciona "Corona de Aragón y de Cataluña".[11] A partir del siglo XIV se simplificó a "Corona de Aragón", "Reinos de Aragón" o simplemente "Aragón".

Por otra parte, existe un sector de la historiografía que considera la estructura territorial de la Corona de Aragón equivalente a la de una confederación actual.[12] Sin embargo, esta concepción es discutida pues aplica conceptos políticos actuales a estructuras políticas de la Edad Media. También parece incorrecto, a pesar de los debates surgidos, referirse a la Corona de Aragón como corona catalano-aragonesa,[13] puesto que esta denominación fue establecida en el siglo XIX y surge a partir de la renaixença, en obras como la monografía de Antonio de Bofarull y Broca, La confederación catalano-aragonesa (Barcelona, Luis Tasso, 1872).[14] Por último, cabe señalar que tampoco el propio término Corona de Aragón, a pesar de su mayor arraigo y amplio uso en la historiografía actual en castellano, se encuentra libre de polémica entre especialistas.[15]

La formación de la Corona de Aragón

La formación de la Corona tiene su origen en la unión dinástica entre el reino de Aragón y el condado de Barcelona.

Tras la muerte sin descendencia de Alfonso el Batallador el año 1134, durante el sitio de Fraga, su testamento cedía sus reinos a las órdenes militares del Santo Sepulcro, del Hospital de Jerusalén y de los Templarios. Ante este hecho insólito, los habitantes de Navarra, que en aquel momento formaba parte de las posesiones del rey de Aragón, proclamaron rey a García V Ramírez y se separaron definitivamente de Aragón. En este contexto, los nobles aragoneses tampoco aceptaron el testamento y nombraron nuevo rey a Ramiro II el Monje, hermano de Alfonso y que era entonces obispo de Roda-Barbastro. Ante esta situación, Alfonso VII de Castilla aprovechó para reclamar derechos sucesorios sobre el trono de Aragón, mientras que García V manifestaba sus aspiraciones y el Papa exigía el cumplimiento del testamento.

Las pretensiones de Castilla creaban un problema para el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, pues coincidían con la rivalidad entre el condado y el reino de Aragón por la conquista de las tierras musulmanas de la taifa de Lérida. El rey de Castilla Alfonso VII dejó claras sus intenciones cuando en diciembre de 1134 penetró con una audaz expedición en Zaragoza e hizo huir a Ramiro. Sin embargo, esos hechos no acabaron siendo favorables a las aspiraciones del rey castellano, quien finalmente habría de renunciar a sus pretensiones sobre el reino aragonés. Por su parte, Ramiro II, a pesar de su condición de eclesiástico, se casó con Inés de Poitiers,[16] matrimonio del que tuvieron una hija, Petronila, en 1136. Ello obligaba a planear el futuro matrimonio de la niña, lo que suponía elegir entre la dinastía castellana o la barcelonesa.

Anales de la Corona de Aragón, de Jerónimo Zurita.

El condado de Barcelona, en aquella época, estaba en manos de Ramón Berenguer IV. Anteriormente, ya había consolidado su supremacía sobre otros condados catalanes como Osona, Gerona o Besalú. Al mismo tiempo, se había puesto de manifiesto la potencialidad de la flota catalana, con hechos como la conquista momentánea de Mallorca (1114) o las expediciones llevadas a cabo por los condes barceloneses en tierras moras de Valencia, siendo frustradas sus intenciones por la intervención de Castilla, personificada por Alfonso VI y el Cid (derrota de Berenguer Ramón el Fratricida en la batalla de Tévar). Al mismo tiempo, se iniciaba una política de alianzas ultrapirenaicas que culminarían en la unión de Barcelona y Provenza por el casamiento de Ramón Berenguer III con Dulce de Provenza.

Alfonso VII presentó la candidatura de su hijo Sancho, futuro Sancho III de Castilla, pero la nobleza aragonesa acabó eligiendo a la Casa de Barcelona, con la que se negociaron detalladamente los términos del acuerdo, por los cuales Ramón Berenguer IV recibiría el título de "príncipe" y "dominador" de Aragón. Se especificaba que si muriese la reina Petronila antes que Berenguer, el reino no quedaría en manos del conde hasta después de la muerte de Ramiro. Además, el Reino sí iría a manos de Berenguer si Petronila moría sin descendencia, o tenía sólo hijas, o hijos varones pero estos morían sin descendencia.

Ramón Berenguer pacta con el rey aragonés Ramiro Y yo el rey Ramiro sea rey, señor y padre en mi reino de Aragón y en todos tus condados mientras me plazca, entregando a la Corona de Aragón todos sus dominios como "dominador" o princeps[17] para ejercer la potestas real, pero no cedió ni el título de Rey ni la dignidad ni el apellido o linaje.

La capacidad de Ramón Berenguer para ejercer la potestas real en Aragón se muestra en hechos como que es al conde de Barcelona (venerande Barchinonensium comes), como gobernante de Aragón,[18] a quien los Caballeros del Santo Sepulcro, los Hospitalarios y los Templarios hacen concesión de sus derechos como herederos del rey Alfonso de acuerdo a su testamento, reconociéndole así como soberano en ejercicio sobre los territorios aragoneses.[19]

En 1164, el hijo de Ramón Berenguer y Petronila, Alfonso II de Aragón, se convertiría en el primer rey de la Corona y tanto él, como sus sucesores, heredarían los títulos de "rey de Aragón" y de "conde de Barcelona".

La entidad resultante fue una mera unión dinástica, pues ambos territorios mantuvieron sus usos, costumbres y moneda, y a partir del siglo XIV fueron desarrollando instituciones políticas propias. Del mismo modo, los territorios anexionados posteriormente por la política expansionista de la Corona, crearían y mantendrían separadas sus propias instituciones. La obra de Jerónimo Zurita, de 1580, Anales de la Corona de Aragón contribuye decisivamente a la difusión de esta denominación, que se impondrá a partir del siglo XVI. El término «Corona de Aragón» obedece a la preeminencia del título principal de dignidad con el que se conocía el conjunto de territorios, reconocida ya por Pedro IV el Ceremonioso con sus propias palabras: «los reyes de Aragón están obligados a recibir la unción en la ciudad de Zaragoza, que es la cabeza del Reino de Aragón, el cual reino es nuestra principal designación y título».[2]

Los territorios de la nueva Corona

Expansión peninsular y baleárica de la Corona de Aragón.
Territorios peninsulares de la corona, dentro de la España actual.
A raíz de las resoluciones testamentarias de 1243 y 1244, Jaime I de Aragón definió los límites entre Cataluña y el Reino de Aragón. Los límites de Cataluña se ampliaron «desde Salses hasta el Cinca» y los límites del reino y tierra de Aragón se constituyeron «desde el Cinca hasta Ariza»:
Íncipit: «Quia super limitibus Cathalonie et Aragonum (...) predecessorum nostrorum vestigiis inherentes comitatum Barchinone cum Cathalonia universa a Salsis usque Cincham ex certa scientia limitamus (...) Regnum autem terram Aragonum a Cincha usque ad Ferizam consituimus»[20]
(ACA, Canc. Perg. Jaime I, n. 935 d.)

Los territorios que pasaron a formar parte de la Corona de Aragón fueron los siguientes:

  • El Reino de Aragón (Jaca, Roda de Isábena, Huesca, Barbastro, Tarazona, Zaragoza y Calatayud).
  • Condados catalanes:
    • Condado de Barcelona (Cornellá, Besalú, Berga, Vic, Gerona, Manresa, Barcelona y Tarragona).
    • Herencia provenzal de la casa de Barcelona, de soberanía directa durante treinta años del reinado de Alfonso II de Aragón entre 1166 y 1196:[21] Provenza (Arles, Niza, Aix-en-Provence, Marsella), Carladès (Carlat), Gavaldá (Mende); y Millau (desde 1172).
    • Los territorios feudatarios y vasallos de la Corona: Béarn (Pau), Bigorra (Tarbes), Cominges (Saint Bertrand), Pallars Sobirá (Sort), Pallars Jussá (Tremp), Urgel (Castelciutat, Balaguer), Carcasona (Carcasona), Rasés, Rosellón (Castellrosselló) y Condado de Ampurias (Castelló de Ampurias).
  • Las conquistas de Ramón Berenguer IV: Daroca, Monreal del Campo, Montalbán, Caspe, Fraga, Lérida y Tortosa.

En cuanto al estatus jurídico, las nuevas adquisiciones de Ramón Berenguer IV (Daroca, Monreal del Campo, Montalbán) y Alfonso II (Teruel, Alcañiz) en los territorios aragoneses al sur de Zaragoza, que ya habían sido sometidos y después perdidos por Alfonso I el Batallador, fueron incorporados sin solución de continuidad al reino de Aragón y a sus usos y costumbres, obteniendo fueros y cartas de población heredadas de las de Jaca y Zaragoza.

En las conquistas de Tortosa y Lérida, Ramón Berenguer IV estableció sendos marquesados (marcas de frontera, al modo en que lo fue la Marca Hispánica franca), no dependientes ni de Aragón ni de Barcelona, sino de su propio patrimonio personal. A su muerte acabarán incorporándose a la Corona, tras algunas vacilaciones en el caso de la marca de Lérida —que en un principio perteneció a la diócesis de Roda-Barbastro—, pasando a formar parte de la órbita catalana.

Por lo que respecta a los condados independientes: Urgel, los Condados de Pallars (que carecían de frontera con el condado de Barcelona, separado de este casal por el poderoso condado de Urgel y estaba compuesto por el Pallars Sobirá o Alto Pallars y el Pallars Jussá o Bajo Pallars), Rosellón y Condado de Ampurias, cada uno se fue incorporando a la Corona de diversos modos desde segunda mitad del siglo XII hasta el siglo XIV. Algunos, como el de Urgel, mantuvo hasta 1314 una dinastía condal independiente, aunque desde el siglo XIII estuvo ligado por vínculos vasalláticos al rey de Aragón.[22]

  • El Condado del Rosellón estaba gobernado por el conde Gerardo II de Rosellón, quien murió sin sucesión en 1172. Su testamento estableció que el Rosellón «todo íntegramente lo doy a mi señor el rey de los aragoneses» por la fe depositada en su soberano Alfonso II, que fue inmediatamente reconocido como rey en Perpiñán.[23]
  • El Alto Pallars (Pallars Sobirá) se sitúa en la cuenca del Noguera Pallaresa y hace frontera con el valle de Arán, donde Pedro I había muerto interviniendo directamente en los asuntos de este territorio. En 1170 el conde de Bigorra Céntulo III se declaró vasallo de Alfonso II de Aragón, que le concedió a cambio en 1175 el título de Conde de Pallars Subirá y Conde de Ribagorza, recibiendo la tenencia del Valle de Arán.[24]
  • El Bajo Pallars era un condado independiente con mayores recursos económicos que el del Alto Pallás, y su conde Arnal Mir de Pallars Jussà fue feudatario de Alfonso I el Batallador y jugó un importate papel en la unión de la reina Petronila y el conde Ramón Berenguer IV. En 1193 Alfonso II de Aragón intervino militarmente en el Bajo Pallás en defensa de los intereses de los descendientes de Arnal Mir, quienes (como señala Martin Aurell en 1995)[25] lo entregaron a «tibi Ildefonso, venerabili rege Aragonis et comiti Barchinone et marchio Provincie» a causa de la fidelidad y homenaje prestados a Aragón desde hacía más de un siglo.[26]
  • El Condado de Urgel tenía una trayectoria histórica individual desde comienzos del siglo IX, en que Aznar I Galíndez, conde de Aragón, Cerdaña y Urgel inicia la dinastía de este condado autónomo, hasta el siglo XIV. Ermengol VIII de Urgel sufrirá una rebelión y a su muerte, su viuda Elvira de Subirats aceptó la concertación con Pedro II en 1209 de la boda de su hija Aurembiaix con el futuro Jaime I que no fructificó al perder la Batalla de Muret y caer el condado de Urgel como botín en manos de Geraldo de Cabrera, a quien Jaime I tuvo que pagar una cuantiosa suma para reincorporarlo a la órbita de la Corona ya en el siglo XIII. Posteriormente, a comienzos del siglo XIV, Ermengol X de Urgel acordó con Jaime II de Aragón nombrar a Teresa de Entenza heredera del condado de Urgel a cambio de casarla con el futuro Alfonso IV de Aragón. En 1314 muere Ermengol y se celebra el enlace, con lo que el condado de Urgel pasa a integrar la Corona a todos los efectos.
  • Finalmente, el Condado de Ampurias estuvo enemistado con el conde de Barcelona desde el enfrentamiento entre Ponce II de Ampurias y Ramón Berenguer III en la década de 1120, que impuso por su fuerza el dominio sobre el pequeño condado costero aunque reconociendo, nominalmente, la independencia de sus condes que, sin posibilidades de crecimiento, rodeados por los dominios barceloneses, mantuvieron su relativa autonomía pagando rentas al soberano de la Corona de Aragón hasta que en el siglo XIV se incorporan a ella definitivamente.[27]

La expansión de la Corona de Aragón

Armas de Aragón y Sicilia

Durante el gobierno de Ramón Berenguer IV y Petronila, fueron conquistadas las ciudades de Tortosa, Lérida, Fraga, Mequinenza, además de la sierra de Prades, Siurana, Miravet... Más tarde, bajo el reinado de Alfonso II de Aragón, fueron conquistadas más tierras hacia el sur llegando hasta Teruel, y con los tratados de Tudilén (1151) y Cazola (1179), la Corona fijaba su línea de expansión peninsular sobre los reinos musulmanes de Valencia y Denia.

Conquistas de la Corona de Aragón.

Para consolidar su monarquía, Pedro II de Aragón había comparecido ante el papa Inocencio III en 1205 con objeto de infeudar Aragón al papado. Sin embargo, poco después el rey aragonés se enfrentó a los intereses de Roma al defender a sus vasallos de allende los Pirineos ante la cruzada contra los cátaros fomentada por el Vaticano. La derrota de Pedro II en 1213 en la batalla de Muret obligó a la Corona a renunciar a sus intereses ultrapirenaicos y dirigir su energía expansiva hacia el Mediterráneo y el Levante.

Durante el reinado de Jaime I, tuvo lugar la conquista de Mallorca y del reino de Valencia, a lo largo de la primera mitad del siglo XIII. Culminada la conquista del antiguo reino de Denia hasta Biar, límite acordado en el tratado de Cazola, las tierras levantinas no fueron incorporadas a Cataluña o Aragón, sino que constituyeron un nuevo reino, el de Valencia, que adquiriría Cortes, fueros y moneda propia, el dinero de Valencia;[28] [29] y ejército integrado por milicias. Mantendría una dualidad lingüística entre los territorios más cercanos a la costa (habla catalana en su variante valenciana) y los del interior (habla aragonesa en su variante valenciana). Asimismo, tras la muerte del Conquistador, su testamento daría lugar al reino de Mallorca, que heredaba su hijo Jaime y que incluía las islas Baleares, los condados de Rosellón y Cerdaña y el señorío de Montpellier. Este reino de Mallorca resultaría políticamente muy inestable y sería finalmente anexionado nueva y definitivamente a la Corona por Pedro el Ceremonioso.

Desde finales del siglo XIII se inicia también la expansión de la Corona por el Mediterráneo. Jaime II retuvo el dominio conseguido por Pedro III de Aragón de la corona de Sicilia, aunque hasta el siglo XV se mantendría bajo el dominio de una rama secundaria de la dinastía. También Jaime II recibió la investidura de Cerdeña, que conquistaría en 1324 y supondría un duro esfuerzo de dominio a lo largo de los años siguientes. Asimismo, prolongó hacia el sur los límites del reino de Valencia, que mediante la Sentencia Arbitral de Torrellas (1304) alcanzarían los límites definitivos.

Se crea el Llibre del Consolat de Mar, un código de costumbres marítimas. Además, se fundan diversas compañías marítimas, como la Magnas Societas Cathalanorum, gracias a la cual en 1380 se conquistarían territorios como los ducados de Atenas y Neopatria, quedando bajo la soberanía de Pedro el Ceremonioso. De esta manera, la enseña de las cuatro barras de Aragón ondeó durante casi un siglo en la Acrópolis de Atenas.

Del cambio de dinastía a la unión dinástica con Castilla

Representación heráldica ecuestre del Rey de Aragón en el Armorial ecuestre del Toison de Oro, 1433-1435.

Tras la muerte de Martín el Humano, la Corona se vio abocada a un periodo de interregno, pues falleció sin haber nombrado sucesor. En ese contexto aparecieron cuatro candidatos al trono: el infante Fadrique de Luna, Luis de Anjou, Jaime de Urgel y Fernando de Antequera, cuyas aspiraciones al trono se dilucidaron mediante el Compromiso de Caspe. La dificultad de las instancias dirigentes de Aragón, Cataluña y Valencia para ponerse de acuerdo evidenció una grave división en el seno de la Corona, que evolucionaría de manera favorable a Fernando de Antequera, representante de la dinastía castellana de los Trastámara. Ayudó a ello la actuación del papa Benedicto XIII, que en pleno Cisma de Occidente optó por promover al candidato castellano para asegurarse el apoyo de la Corona de Aragón y de Castilla. De este modo en 1412, Fernando fue nombrado monarca de la Corona. La nueva dinastía persistiría en la política expansionista, de manera que su sucesor, Alfonso V, conquistaría el reino de Nápoles en 1443.

La boda entre Fernando el Católico e Isabel la Católica, celebrada en 1469 en Valladolid, y la alianza consiguiente permitió que los castellanos apoyasen la línea expansionista de Aragón en el Mediterráneo, al tener una política exterior común. El duque de Alba anexó el reino de Navarra a la corona de Aragón en 1512. Sin embargo en 1515 Navarra fue cedida a Castilla.

A pesar del matrimonio de los Reyes Católicos de 1469, ambos reinos conservaron en su mayor parte sus instituciones políticas y se mantuvieron las cortes, las leyes, las administraciones públicas y la moneda, aunque unificaron la política exterior, la hacienda real y el ejército. Reservaron para la Corona los temas políticos, y actuaron conjuntamente en política interior. La unión efectiva de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra se hizo bajo el reinado de Carlos I, que fue el primero en adoptar, junto a su madre Juana, el título abreviado de Rey de las Españas y de las Indias.

Los territorios de la Corona de Aragón en la Edad Moderna

Constituciones catalanas basadas en los antiguos Usatges de Barcelona

La integración de los territorios de la Corona en la nueva monarquía estuvo marcada por el poder hegemónico de Castilla en el interior de la Corona. Su articulación tuvo lugar fundamentalmente a través de dos instituciones: el Consejo de Aragón y el virrey. El Consejo Supremo de Aragón era un órgano consultivo de la corona creado en 1494, a raíz de una reforma en la Cancillería Real realizada por Fernando el Católico, que desde 1522 estaría integrada por un vicecanciller y seis regentes, dos para el reino de Aragón, dos para el reino de Valencia y dos para el Principado de Cataluña, Mallorca y Cerdeña. Por su parte, los virreyes asumieron funciones militares, administrativas, judiciales y financieras.

Los conflictos se sucedieron a lo largo de los siglos modernos, hasta la Guerra de Sucesión. En 1521 tenían lugar las Germanías, un movimiento surgido en Valencia entre la incipiente burguesía, que se extendió hasta 1523. En Mallorca tuvo lugar en los mismo años otro movimiento similar, dirigido por Joanot Colom. La derrota final de los agermanados supuso una fuerte represión y la reafirmación del dominio señorial. Ya durante el reinado de Felipe II, tuvo lugar la prohibición a los súbditos de la Corona de Aragón de estudiar en el extranjero, frente al riesgo de contagio calvinista (1568). Asimismo, en 1569, todos los diputados de la Generalidad de Cataluña eran encarcelados bajo la acusación de herejía, en el marco de la disputa por el pago del impuesto del excusado.

En 1591, tuvieron lugar las Alteraciones de Aragón, producidas cuando el ex secretario del rey, Antonio Pérez, condenado por la muerte del secretario de don Juan de Austria, se refugió en Aragón acogiéndose al Privilegio de Manifestación ante lo que el monarca, por su parte, utilizó la jurisdicción del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición para apresarlo en la Aljafería, que fue asaltada por milicias zaragozanas, lo que provocó un enfrentamiento entre tropas armadas por la Generalidad y encabezadas por el Justicia Mayor, Juan V de Lanuza, y los Tercios reales. Finalmente, tras la victoria del rey, se hizo ejecutar al Justicia Mayor de Aragón y se convocaron cortes en Tarazona en 1592 que recortaron seriamente los privilegios aragoneses, suprimiendo la competencia de Defensa y Guarda del Reino que tenía la Generalidad e impidiendo que pudiera disponer de la recaudación obtenida del impuesto de Generalidades para convocar un ejército propio, con un «reparo» (reforma) que perseguía evitar que la Diputación del General excediera las competencias fiscales para las que había sido creada.

Durante el siglo XVII, las tensiones fueron bastante mayores. Las necesidades financieras de los monarcas les condujeron a intentar aumentar por todos los medios la presión fiscal sobre los territorios de la Corona de Aragón, cuyos fueros disponían importantes restricciones a las necesidades recaudatorias de la Monarquía Hispánica. Tras entrar en guerra la corona con Francia en 1635, el despliegue de los tercios sobre Cataluña generó graves conflictos que desencadenaron en la Guerra de los Segadores en 1640. Así, la Generalidad de Cataluña, planteando primero la formación de una República catalana, acabó por reconocer a Luis XIII de Francia como conde de Barcelona. El conflicto fue finalmente superado con la Paz de los Pirineos (1659), por la cual el condado del Rosellón y la mitad norte del condado de Cerdaña pasaban para siempre a dominio francés, y Francia devolvía a España la baja Cerdaña. A finales del siglo, en 1693 estallaría también en Valencia la Segunda Germanía, un alzamiento campesino y antiseñorial, en torno a la partición de las cosechas.

La extinción de la Corona de Aragón: la guerra de Sucesión

Real Cédula de Carlos III (1768)

A pesar de la gravedad del conflicto de los Segadores, Cataluña y el resto de territorios de la Corona preservaron sus fueros, instituciones propias, y autonomía política. Sin embargo, los sucesos posteriores a la proclamación de Felipe V como heredero de Carlos II marcarían el final del modelo institucional que los había caracterizado desde la Edad Media.

Cuando Carlos II murió y dejó finalmente como heredero a Felipe de Anjou, Felipe V, se formó en Europa la Gran Alianza de la Haya, entre Inglaterra, las Provincias Unidas y Austria, que no aceptaba la instauración de la monarquía borbónica en España y apoyaron las aspiraciones de otro aspirante, el archiduque Carlos de Austria. Jurado inicialmente como rey por las cortes catalanas (1701-1702) y aragonesas, en 1705, la fuerza de los partidarios del archiduque y los conflictos con el virrey Francisco Antonio Fernández de Velasco supusieron un nuevo alzamiento en armas de los catalanes, que apoyados por una flota inglesa, permitieron la entrada triunfal de aquel en Valencia y Barcelona. El año siguiente, el 1706, Carlos era proclamado rey en Zaragoza y en el reino de Mallorca. Sin embargo, los aliados no se vieron apoyados en su avances sobre Castilla, que les llevó a retirarse al reino de Valencia. La reacción bélica de Felipe V en el año siguiente supuso la conquista del reino de Valencia, tras la batalla de Almansa (25 de abril de 1707). Lo mismo sucedió con Zaragoza y el reino de Aragón, que fueron tomados rápidamente. Tras ello, Felipe de Anjou firmó los Decretos de Nueva Planta con los que suprime los fueros, el derecho civil, y las fronteras arancelarias de dichos reinos. Una nueva penetración de los aliados en Castilla en 1710, a pesar de su entrada en Zaragoza y Madrid, no le sirvió tampoco para consolidar sus posiciones y les obligó a abandonar Aragón. En septiembre el archiduque se marchó de Barcelona y mediante el tratado de Utrecht de 1713, las tropas aliadas dejaron progresivamente Cataluña. El 11 de septiembre de 1714 fue tomada Barcelona y en 1715 la isla de Mallorca.

El triunfo borbónico fue seguido de una radical remodelación del sistema político de los reinos de la corona, asimilándolos al régimen de Castilla mediante los Decretos de Nueva Planta. Se situó al frente del territorio a un capitán general, un sucesor del antiguo virrey que ya no se sometería a las leyes propias. Los intendentes pasaron a controlar el sistema finaciero y hacendistico, donde se aglutinaron los tradicionales ingresos de la Corona, los antiguos impuestos de las diputaciones del general y los nuevos impuestos aplicados para equiparar la carga fiscal de los territorios conquistados a la de los castellanos. La Nueva Planta trajo también la supresión de las autonomías municipales, de todo tipo de asamblea municipal, la designación de todos los cargos por autoridad real y la sustitución de las unidades administrativas por corregimientos. El castellano pasó a ser el único idioma de la Real Audiencia, en detrimento del uso de las lenguas vernáculas (catalán y aragonés) en la administración de justicia de la Monarquía borbónica. Todo este conjunto de reformas suponía la homogenización de Castilla y Aragón en el marco de un nuevo estado absoluto casi centralizado. Solo el Valle de Arán, las provincias vascongadas y Navarra, partidarios de Felipe de Anjou, mantendrían sus particularidades.

Los reyes de la casa de Borbón siguen empleando en sus títulos, entre muchos otros, los de rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, Conde de Barcelona, Señor de Molina, etc. y, al igual que los Austrias, la forma abreviada de Rey de las Españas y de las Indias.

Numeración de los monarcas

La numeración de los monarcas varía, en función del territorio al que se hace referencia. De ahí que algunos historiadores actuales prefieran hacer uso de los alias para hacer referencia a ellos: Pedro el Católico (Pedro II de Aragón), Pedro el Ceremonioso (Pedro IV), Alfonso el Magnánimo (Alfonso V). Sin embargo, el ordinal remite al título real principal, que era el de Aragón, como declara incluso el citado Pedro IV:

...y como quiera que los reyes de Aragón están obligados a recibir la unción en la ciudad de Zaragoza, que es la cabeza del Reino de Aragón, el cual reino es nuestra principal designación, [—esto es, apellido— (N. del A.)] y título, consideramos conveniente y razonable que, del mismo modo, en ella reciban los reyes de Aragón el honor de la coronación y las demás insignias reales, igual que vimos a los emperadores recibir la corona en la ciudad de Roma, cabeza de su imperio.
Apud Domingo J. Buesa Conde, El rey de Aragón, Zaragoza, CAI, 2000, págs. 57-59. ISBN 84-95306-44-1.

Soberanos de la Corona de Aragón

Casa RealEntronque / ramaAragónCondado de BarcelonaValenciaMallorcaCerdeñaSiciliaNápoles
Casa de AragónCasa de Aragón-Barcelona
Alfonso II el Casto o el Trovador (1164-96)     
Pedro II el Católico (1196-1213)     
Jaime I el Conquistador (1213-76)   
Pedro III el Grande (1276-85)Jaime II de Mallorca (1276-1285)  
Alfonso III el Franco (o el Liberal) (1285-91)Jaime el Justo (1243-1311) 
Jaime II el Justo (1285-1327)(1285-1295)   
Jaime II de Mallorca (1295-1311)Federico III de Sicilia (1296-1336) 
Sancho I de Mallorca (1311-1324) 
Alfonso IV el Benigno (1327-36)Jaime III de Mallorca (1295-1311)  
Pedro IV el Ceremonioso (1336-87)Pedro II de Sicilia (1337-1342) 
Luis de Sicilia (1355-1377) 
María de Sicilia (1377–1401) 
Juan I el Cazador (1387-96) 
Martín el Joven (1395-1409) 
Martín I el Humano (o el Eclesiástico) (1396-1410) 
Interregno - Compromiso de Caspe 
Casa de AragónCasa de Aragón-TrastámaraFernando I de Antequera (1412-1416) 
Alfonso V el Magnánimo (1416-1458)
Juan II el Grande (1458 - 1479)Fernando I de Nápoles (1458-1494)
Fernando II el Católico (1479-1516)
Fernando II de Nápoles, o el Fernandito (1495-1496)
Federico IV de Nápoles (1496-1501)
 
(1504–1516)
Casa de HabsburgoCasa de AustriaCarlos I de Aragón (1516-1556)
Felipe I de Aragón (1556-1598)
Felipe II de Aragón (1598-1621)
Felipe III de Aragón (1621-1665)
Carlos II de Aragón (1665-1700)
Desaparición de la Corona de AragónGuerra de Sucesión entre Felipe de Anjou y el Archiduque Carlos de Austria (1702-1715)
Felipe IV de Aragón (1700-1746).
Los territorios de la Corona de Aragón, pierden sus fueros y privilegios por los Decretos de Nueva Planta y pasan a regirse por la leyes de Castilla.
Emperador Carlos VI (en Cerdeña hasta 1720, Sicilia hasta 1734, y Nápoles hasta 1735)

Historia del Condado de Aragon

Historia del Condado de Aragon

 

Condado de Aragón

San Adrián de Sasabe, primera sede episcopal de Aragón.

El Condado de Aragón se origina en una franja montañosa en el Pirineo central que comprendía los valles de Ansó, Hecho y Aragón. Se crea por un interés manifiesto por la dinastía franca carolingia de proteger su frontera meridional de los posibles ataques musulmanes.

Aunque en un principio estuvo bajo la tutela de los reyes francos, conforme iba extendiéndose por la cuenca alta del río Gállego se desprendía del amparo carolingio y se acercaba al núcleo de gobernantes de Pamplona.

Al afeminarse la línea sucesoria de los condes de Aragón y haber casado a la heredera del condado, Andregoto Galíndez, con el rey de Pamplona García Sánchez I hace que el hijo de ambos, Sancho Garcés II lleve los títulos de rey de Pamplona y conde de Aragón (925).

Estos títulos irán unidos hasta el año 1035 en que el testamento de Sancho el Mayor, divide estas tierras entre sus hijos y aunque Ramiro I de Aragón hereda con título de conde supeditado al rey García de Pamplona. Ramiro acabó conquistando a su hermanastro Gonzalo el Condado de Ribagorza, y posteriormente, actuó con independencia del vasallaje de jure que debía al rey pamplonés, actuando desde ese momento como rey en Aragón. Su hijo Sancho Ramírez firmó como «hijo de rey» y la historiografía posterior consideró a Ramiro como primer rey de Aragón con el nombre de Ramiro I de Aragón e iniciador de su dinastía, llamada Ramírez o Aragón.

Política

A pesar de la conquista de la Península Ibérica por el islam, los valles pirenaicos del territorio que actualmente conforma Aragón, no fueron dominados efectivamente por la administración andalusí. Ya a mediados del siglo VIII, tras la victoria de Poitiers, el condado de Aragón nace como una de las demarcaciones carolingias que fueron establecidas por los francos como parapeto contra las agresiones musulmanas, puesto que la civilización mahometana dominaba en esta zona las cercanas ciudades de Huesca y Boltaña. Al norte, en un territorio delimitado por el cauce del río Aragón y Aragón Subordán, y en los valles de Hecho, Ansó y Canfranc, surge a principios del siglo IX un territorio regido por Oriol (Aureolus), un magnate oriundo de la región que falleció en 809. A su muerte se produjo un vacío de poder que fue aprovechado por los musulmanes para recobrar plazas fuertes a la Marca Hispánica.

Río Aragón Subordán en el valle de Hecho.

Oriol fue sucedido por Aznar Galíndez I bajo la protección de Carlomagno, para, en 828 lograr el magnate autóctono la independencia, al titularse ese año «conde de Aragón», iniciando una dinastía que, en esta primera mitad del siglo IX, extendió su dominio por los valles de Tena y Aurín, y la cuenca alta del Gállego.

Sin embargo, el gobierno de Aznar Galíndez I no tuvo continuidad, puesto que su yerno, García el Malo, hijo de Galindo Belascotenes y casado con Matrona, se rebeló contra Aznar (posiblemente debido al afán expansionista del conde de Aragón sobre el alto Sobrarbe, regido por García el Malo) y lo desposeyó, hasta que el hijo del expulso conde aragonés, Galindo Aznárez I, aparezca de nuevo al frente del Condado de Aragón con la ayuda de García Íñiguez de Pamplona.

Posteriormente se unen el condado de Ribagorza —hasta el 872 dependiente de los condes de Tolosa, actual Toulouse— y el de Aragón, y juntos, tras conquistar la ciudad islámica de Boltaña y comunicar los territorios a través del Sobrarbe, formarían el futuro reino de Aragón.

En el siglo X Andregoto Galíndez, hija de Galindo II Aznárez, casó en con el rey de Pamplona García Sánchez I. Su hijo Sancho Garcés II, heredó en 970 el reino de Pamplona y el condado de Aragón de su madre, lo que indica que ya el derecho aragonés permitía la transmisión por vía femenina de la Casa.

Pamplona y Aragón estarían unidos hasta el año 1035, año en que, a la muerte de Sancho III el Mayor, este dio el condado de Aragón a su hijo Ramiro, quien acabaría consiguiendo independizarse del vasallaje de jure que debía prestar a su hermano García Sánchez III de Pamplona y estableciendo, al sucederle su hijo Sancho Ramírez, el reino de Aragón.

Religión y cultura

El primer obispado del condado de Aragón se documenta en el siglo X, en que el obispo de Pamplona consagra a Ferriolo en la sede de San Adrián de Sasabe. Hasta ese momento los aragoneses dependerían del obispo mozárabe de Huesca o del de Pamplona.

Mucho más relevantes fueron, en cambio, los monasterios, que articularon no solo los aspectos eclesiásticos, sino que supusieron una parte importante de la articulación política, social y cultural del territorio.

San Pedro de Siresa, foco cultural del condado aragonés.

De hecho, el condado aragonés se constituye en torno al monasterio de San Pedro de Siresa fundado hacia 820 y regido por el abad Zacarías, que fue un importante centro cultural y contaba con más de un centenar de monjes. En una visita realizada en 852, Eulogio de Córdoba transmite noticias a Guilesindo de Pamplona sobre el esplendor del monasterio y de su biblioteca.

Encontró San Eulogio en este cenobio obras de tradición grecolatina que no habían sido conservadas en la Córdoba del Califato. Entre la poesía latina encontró obras de la importancia de la Eneida —obra cumbre de la literatura épica latina—, sátiras de Flaco y Juvenal, opúsculos de Porfirio, epigramas de Adhelelmo, odas de Horacio y fábulas de Aviano, que a partir de ese momento formaron parte de la cultura hispánica andalusí. También menciona monumentos de la patrística, como La ciudad de Dios de Agustín de Hipona, himnos católicos y otras obras didácticas.

Durante los siglos IX y X en Aragón se desarrollaron varios conjuntos monásticos que incorporaban a sus dominios territorios de notable extensión. Se observan en sus reglas tradiciones tanto mozárabes como carolingias. No fue hasta el siglo XI, con la fundación del reino, que la influencia del rito romano penetraría en las abadías aragonesas. En sus scriptoria se utilizó tanto la letra carolina como la visigótica, y las fábricas de sus iglesias combinarán elementos mozárabes de influjo musulmán con otros rasgos prerrománicos de difícil adscripción.

Otros monasterios importantes fueron el de San Martín de Cillas (primera mitad del siglo IX), situado al comienzo del valle de Ansó a poca distancia de la foz de Biniés; el de San Julián de Navasal, en la cabecera del valle de Hecho; San Martín de Cercito (valle de Acumuer, al oeste del condado aragonés) y el citado San Adrián de Sasabe, fundado a fines del siglo IX y sito en el valle de Borau, que a comienzos del siguiente siglo se convertiría en la primera diócesis de Aragón.

Economía y sociedad

La economía del condado de Aragón fue en sus inicios de gran austeridad, basada en el cultivo del trigo, cebada y avena en las pocas extensiones de cultivo que proporcionaban los angostos valles de la geografía pirenaica, y en la actividad pecuaria, principal recurso de esta economía de subsistencia. También hubo cultivos de vid, aunque escasos debido al inconveniente clima de montaña, ya que la religión cristiana tiene el vino como un producto básico en su tradición cultural.

Caballeros en un Beato hispano del siglo X.

La actividad industrial estaba reducida a las necesidades indispensables de la población, con una producción artesana y familiar dedicada sobre todo a útiles de trabajo y enseres personales.

La población vivía en pequeñas aldeas e incluso en viviendas aisladas, así como al abrigo de fortalezas y monasterios. Solo a fines del siglo IX comienzan a vislumbrarse ciertos cambios, debido a la evolución de la economía de guerra en la zona fronteriza. Conforme la pujanza bélica se acrecienta, surgen señores que dominan castillos y poblaciones amuralladas, dando origen a una jerarquía social de carácter típicamente feudal. Estos magnates acumularon tierras y hombres y dotaron de un impulso económico a los territorios que defendían y explotaban; similar actividad desarrollaron los monasterios, cuyos monjes no repararon, en muchas ocasiones, en mantener y promover la actividad bélica.

De cualquier modo, en el Condado de Aragón predominaron los pequeños propietarios, y una sociedad en la que, exceptuando a unas decenas de magnates, no había excesiva diferencia socioeconómica entre los hombres. Fue más notable el desarrollo del feudalismo en los condados orientales de Ribagorza y Pallás, muy influidos por el condado de Tolosa y la monarquía franca. En todo caso, la evolución del siglo X hacia el XI está en la línea de una mayor importancia de la actividad guerrera, con el consiguiente aumento de señores y caballeros, que con la creación del Reino de Aragón constituirían una base de barones y ricoshombres que dominarían durante toda la Edad Media la política aragonesa.

No se puede hablar de establecimientos urbanos en los siglos IX y X. Jaca, que sería la primera ciudad del reino, no experimentó su notable crecimiento hasta el siglo XI, con la creación de la catedral, su papel como encrucijada en el camino de Santiago, y la recepción del Fuero de Jaca que permitió atraer a un importante número de hombres libres burgueses, mercaderes y artesanos, ya con el decidido apoyo de los primeros reyes de Aragón.