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PARTIDO Nº 744 CROACIA 0-0 ESPAÑA (18-JUN-2023)

PARTIDO Nº 744 CROACIA 0-0 ESPAÑA (18-JUN-2023)

CROACIA

Bandera De Croacia Como Redonda Icono Brillante. Botón Con ...

Partido 744

ESPAÑA

bandera españa circular   

 

0-0 (4-5)
 
 

Final UEFA Nations League 2023

19 JUnio 2023

Feijenoord

Estadio: Feijenoord "De Kuip"


FICHA TËCNICA

Croacia

Livakovic, Juranovic (Stanisic 112´), Sutalo, Erlic, Perisic, Modric, Brozovic, Kovacic, Pasalic (Petkovic 62´), Kramaric (Majer 91´) y Ivanusec (Vlasic 79´).

Seleccionador: Zlatko Dalic 

España

Unai Simón, Jesús Navas (Carvajal 97´), Le Normand (Nacho 78´) , Laporte, Jordi Alba, Rodrigo Hernández, Fabián (Mikel Merino 78´), Gavi (Dani Olmo 87´), Marco Asensio, Yeremy (Ansu Fati 66´)  y Morata (Joselu 66´).

Seleccionador: Luis de la Fuente

PENATIS 

1-0 Vlasic, gol; 1-1 Joselu, gol; 2-1 Brozovic, gol; 2-2 Rodrigo Hernández, gol, 3-2 Modric, gol; 3-3 Mikel Merino, gol; 3-3 Majer, para Unai Simón; 4-3 Marco Asensio, gol; 4-4 Perisic, gol; 4-4 Laporte, al larguero; 4-4 Petkovic, para Unai Simón; 4-5 Carvajal, gol a lo panenka

Feliz Zwayer (Alemania): Mostró tarjeta amarilla a Gavi (81´), Nacho (96´) y Rodrigo Hernández (97´) por parte de España y a Petkovic (92´) de Croacia

Árbitros asistentes: Stefan Lupp y Marco Achmüller (Alemania)

Cuarto árbitro: Ivan Kružliak (Eslovaquia)

Árbitro asistente de vídeo: Marco Fritz (Alemania)

Final de la UEFA Nations League 2023

Estadio Feijenoord "De Kuip". Lleno en las gradas con 41.500 espectadores.

El presidente de UEFA, Aleksander Ceferin, hizo entrega al capitán de la Selección española, Jordi Alba del trofeo de campeón de la UEFA Nations League, cuya final ha sido seguida desde el palco de autoridades por el presidente de la RFEF, Luis Rubiales.

Croacia 0-0 (P 4-5) España

45.5 % Posesión 54.5 %
5 remates a puerta 2
2 remates paradas 11
5 remates fuera 8
21 disparos recibidos 12
1 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
18 faltas recibidas 10
11 faltas cometidas 18
149 balones perdidos 146
  73 balones recuperados 82
2 fueras de juego 2

España vuelve a ser grande

La Selección conquista la Nations League tras once años de sequía. La Roja bate a Croacia en los penaltis: Unai detuvo dos y Carvajal marcó el decisivo.

España vuelve a ser grande. Once años después, La Roja conquistó un nuevo título, lo hizo tras una tanda de penaltis que se le había atragantado en los Mundiales 2018 y 2022 pero que en la Nations League le ha sabido a gloria. De Kiev a Róterdam, de aquella Selección del triplete a esta a la que acaba de tomar el pulso Luis de la Fuente. De Unai Simón, que detuvo dos penaltis en la tanda decisiva, a Carvajal, que marcó el último. Pero este es un triunfo coral. Tan coral que de él también participa Luis Enrique, que a estas horas estará haciendo las maletas rumbo a París.

Fue un partido espeso, táctico desde el inicio, una trama sin gol. España no quería desnudarse. Y me explico, que no es cuestión de dejar aquí unos puntos suspensivos y que uno piense lo que no es. Lo que no quería es que Croacia le sorprendiera a la contra y, la mejor manera de evitarlo, era manteniendo el bloque algo más bajo que ante Italia, no presionar alegremente. Quizá los sustos sufridos el jueves en los balones largos a Frattesi e Immobile, unidos al colmillo en el contragolpe que caracteriza a la selección balcánica, aconsejaban situar al equipo unos metros más atrás. Croacia dudaba en defensa. El primer desliz fue light, un simple centro al área que Livakovic se complicó él solito al no saber blocar de primeras el balón que caía mansamente del cielo. En el segundo, al paso por el minuto 12, la torpeza de Erlic en la salida de balón a punto estuvo de aprovecharla Gavi, cuyo disparo raso salió cerca del poste.

Croacia no iba a despeinarse por ello, eso estaba claro. Modric oscilaba de derecha a izquierda buscando entrar en juego. La posesión era la que había recetado el médico, la esperada, 50%-50%. El ritmo, el previsible: parsimonioso, sin regalar un pase al rival, asegurando en el caso de España que Asensio o Gavi bajaran a recibir para tratar de servir como escala hacia la punta de ataque que ocupaba Morata. No se regalaba un pase al rival, pero sí algunos metros. Por ahí llegó el primer aviso croata en el 22′, cuando un balón en largo aterrizó en las botas de Kramaric, que a punto estuvo de firmar el 1-0. Solo un minuto después fue Pasalic el protagonista, pero su remate mordido llegó dulcemente a los guantes de Unai.

La mejor noticia para Dalic era que, salvo el citado disparo de Gavi, Livakovic no había sufrido ningún otro susto. La de Luis De la Fuente era evidente: ni rastro de Modric. Si el madridista no participa, el juego siempre será más pobre, más plano, más previsible, pero Luka se reinventó y con el paso de los minutos supo leer, no ya dónde estaba el balón, sino dónde caería. Rodrigo era quien mejor mantenía el tipo, lo ha hecho toda la temporada en el City con la guinda de la Champions incluida, pero el resto de La Roja se desdibujaba con el paso de los minutos. Yeremy carecía del punch que se le pide, Asensio era una isla en la banda y Morata no entraba en juego. ¿Y Joselu? Pues Joselu seguía a la espera de que De la Fuente se acordara de él.

Mientras el técnico riojano reparaba ese olvido, Croacia se venía arriba y el tablero se volcaba peligrosamente hacia la portería de Unai. Pasalic dijo adiós al partido con un cabezazo al lateral de la red que muchos de los 20.000 aficionados croatas cantaron como gol. Le relevaba Petkovic, cuyos 193 centímetros dejaban entrever por dónde irían los tiros a partir de entonces. Se experimentaba esa extraña sensación que se vive en el boxeo cuando uno de los púgiles empieza a acusar los golpes del rival, cuando ya no es capaz de meter manos, cuando los guantes pesan y la campana entre asalto y asalto parece tardar más de tres minutos en sonar.

Más verticalidad con Ansu Fati

Así que había llegado, ahora sí, la hora de poner en juego lo mejor de cada casa. Ansu Fati y Joselu entraron por Yeremy y Morata con 24 minutos aún por jugar. Y vaya si se notó. España ganó en verticalidad, con Fabián más participativo y Ansu lanzando desmarques. España se lo creyó, subió una marcha más y Ansu disfrutó de la ocasión más clara (85′), pero Perisic salvó casi en la línea de gol cuando todo apuntaba al tanto de la victoria y del título. Livakovic lo abrazó durante cinco segundos. Era lo menos que podía hacer. De ahí al final del tiempo reglamentario, solo Asensio pudo haber evitado la prórroga, pero su remate salió demasiado cruzado.

Fue una lástima, porque en la primera parte de la prolongación Croacia ganó en protagonismo mientras que La Roja se abonaba a un juego perverso: dar mil y un pases pero ni uno al área, donde aguardaba desesperado el pobre de Joselu. España presionó aún más en los quince minutos finales, con un Jordi Alba rejuvenecido en banda izquierda, pero careció de claridad cara a portería. Afortunadamente, no sucedió como en anteriores KO’s. El control sin gol nos llevó a la prórroga y los penaltis. A la dichosa lotería. Pero esta vez, España guardaba en el bolsillo el décimo premiado.

España se corona campeona en una final para el recuerdo resuelta por penaltis (0-0 y 4-5)

El destino deja momentos providenciales, cruces de camino en el que todo puede darse o perderse en la trayectoria de una persona, un equipo o una nación. A veces la distancia que separa lo que siempre se recordará de lo que no fue no alcanza más allá de once metros. Este domingo ha sido uno de esos días.

España se ha coronado como mejor selección del Viejo Continente en una finalísima colosal roterdamesa decidida favorablemente desde el punto fatídico de los penaltis.

El seleccionador alineaba de inicio el mismo once que frente a Italia en semifinales con las excepciones de Fabián y Asensio en detrimento de Merino y Rodrigo Moreno, pero mantenía la presión asfixiante y la vocación ofensiva marca de la casa.

A los doce minutos un robo de Gavi estaba a dos centímetros de convertirse en el primer gol de la final, pero el disparo del palaciego se marchaba rozando el palo de Livakovic.

Croacia enseñaba más tarde los dientes en forma de cabezazos hacia las incorporaciones en banda izquierda de Perisic, omnipresente durante todo el partido.

Morata lo intentaba también por arriba, pero las defensas se imponían a los delanteros al descanso y tras la reanudación eran los balcánicos quienes apretaban de inicio.  

Un remate cruzado de Juranovic era respondido con la intentona de Asensio con España frenando todos y cada uno de los contragolpes rivales en una encomiable exhibición de solidaridad defensiva.

Los cambios le metían frescura a la finalísima y, partiendo desde el banquillo, Ansu Fati estaba a punto de decantar el encuentro tras servicio de Mikel Merino con sólo seis minutos por delante.

La prórroga se hacía inevitable, aunque Asensio lo intentaba en el añadido con un derechazo cruzado precedido de un tiempo suplementario lleno de tensión y madurez por parte de los jugadores de Luis de la Fuente. 

Nacho, que había ingresado por Le Normand salvó con precisión el remate pintiparado de Majer y Dani Olmo voleaba dos veces rondando una diana huidiza durante toda la final, también para los croatas después de que Unai Simón abortase su última intentona.

La suerte suprema de los penaltis se hacía carne y en ella emergió el pie salvador del guardameta alavés, un disparo de Laporte al larguero, un nuevo vuelo de Air Simón y un cierre antológico a lo panenka de Dani Carvajal.

Cuatro mil cuatro días después, casi once años de la exhibición de Kiev España vuelve a reinar en el Viejo Continente. El destino ha cambiado. Una nueva hegemonía comienza.

 

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