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Karkemish

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Karkemish

Karkemish, Carchemish o Carquemís (36°55′N 38°00′E) fue una importante ciudad de los imperios mitanno, hitita y asirio, situada en lo que hoy es la frontera turco-siria, conocida por los romanos como Europus. Es famosa por ser el lugar de una importante batalla entre babilonios y egipcios, mencionada en la Biblia, donde la ciudad es llamada Jerablus, probablemente una corrupción de un posible nombre en lengua local para la ciudad, Jarablos.

  Localización geográfica

La antigua Karkemish estaba situada 100 kilómetros al noreste de la actual Alepo, en Siria, y 60 kilómetros al sureste de la actual Gaziantep, en Turquía, en la orilla occidental del Éufrates, lo que le permitía controlar el principal vado de este río. Esta posición estratégica explica buena parte de su importancia para los imperios de la antigüedad.

Turquía ha construido una base militar sobre las ruinas de Karkemish, lo que impide el acceso libre a la zona.

Historia de la ciudad

Karkemish estuvo poblada desde el neolítico, convirtiéndose pronto en un importante centro mercantil, mencionado ya en el tercer milenio antes de Cristo. Tuvo tratos comerciales con Ugarit, Mitani y Ebla, entre otros. Sin embargo, con el creciente poder de Mitanni, parece que la ciudad pudo convertirse en vasalla de este imperio; así, cuando Egipto invade Mitanni, el faraón Thutmose I erige una estela cerca de Karkemish para celebrar sus victorias (aprox. 1500 a. C.).

El control egipcio de la zona no dura mucho, y pronto Mitanni recupera su antigua posición de potencia dominante en Siria, hasta el momento en que el rey hitita Shubiluliuma I (mediados de siglo XIV a. C.) logra destruir en la Primera Guerra Siria el poder de Mitanni, dejando al reino reducido a unas pocas fortalezas, entre las cuales Karkemish es la más importante.

En la Segunda Guerra Siria, Shubiluliuma conquistó Karkemish, e instaló a uno de sus hijos, Sarri-Kusuh, como virrey hitita en la ciudad. A partir de este momento, Karkemish se convierte en la principal fortaleza hitita en Siria, y en el núcleo de su administración en la zona. Los virreyes de Karkemish, siempre miembros de la familia real hitita, estuvieron encargados de defender la frontera oriental del reino contra los avances enemigos, primero de Egipto y luego de Asiria.

Esta posición se mantuvo hasta la repentina desaparición del imperio hitita a causa de la invasión de los pueblos del mar (aprox. 1200 a. C.). Karkemish logró sobrevivir a dicha invasión y los virreyes de la ciudad, ante la ausencia de un monarca en Hattusa, capital hitita, adoptaron para sí mismos el título de Gran Rey y conservaron un extenso reino de cultura hitita durante algún tiempo; sin embargo, el creciente poder asirio no pudo ser combatido, y pronto (comienzos del siglo XaC), Karkemish pierde casi todo su reino, siendo reducida a tributaria asiria en el siglo IX a. C.

En el año 717 a. C., Karkemish es finalmente conquistada por los asirios, que también usaran la ciudad como importante centro administrativo. Durante la época de Nabopolasar de Babilonia y de su hijo, Nabucodonosor II (finales del siglo VII a. C.), los asirios sufrieron una serie de derrotas y perdieron su capital Nínive, por lo que intentaron retirarse primero a Harrán y posteriormente a Karkemish. Desde ahí, los asirios se prepararon para una última batalla (605 a. C.) contra los babilonios, donde contaron con ayuda egipcia. La victoria de los babilonios implicó la desaparición del imperio asirio y la conquista por parte de Babilonia de Karkemish, momento a partir del cual la ciudad languideció, sin que se registren más sucesos de importancia asociados a ésta.

Arqueología de Karkemish

A pesar de que Karkemish era conocida por referencias en la biblia y en documentos egipcios y asirios, su localización correcta no fue descubierta hasta 1876 por George Smith, ya que anteriormente se barajaron otros emplazamientos, como la confluencia del Chebar y el Éufrates o la Hierápolis griega.

La investigación arqueológica de Karkemish estuvo en manos del Museo Británico hasta la primera guerra mundial; en estas investigaciones participó Thomas Edward Lawrence, el famoso Lawrence de Arabia.

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