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13.5.2012 - LIGA 1ªDiv. 2011/12 - JORNADA Nº 38

Partido Nº 1948 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

 GETAFE 0-2 REAL ZARAGOZA   

 

Ficha técnica

0 - Getafe CF: Moyá; Arroyo (Pedro Ríos, m.73), Rafa, Torres, Valera; Pedro León (Álex Pérez, m.59), Lacen, Casquero (Güiza, m.78), Sarabia; Barrada y Miku

2 - Real Zaragoza: Roberto; Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham; Edu Oriol (Dujmovic, m.65), Rubén Micael, Apoño, Zuculini (Luis García, m.45), Lafita (Barrera, m.89) y Hélder Postiga

Goles: 0-1: m. 57, Apoño, de penalti. 0-2: m.91, Helder Postiga

Árbitro: Jose Antonio Teixeira Vitienes (Col.cántabro). Mostró cartulina amarilla a Paredes (m.5), Lacen (m.78) y Postiga (m.92). Además expulsó por doble amarilla a Sarabia (m.25) y a Torres (m.13 y m.56) y por roja directa a Dujmovic (m.83) y a Miku (m.87).

Incidencias: partido correspondiente a la última jornada de Liga disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante 17.000 espectadores.

Estadísticas

Getafe


Zaragoza

0

Goles

2

0

Asistencias

0

3

Disparos

11

1

Disparos a portería

5

3

Paradas

1

0

Goles de penalti

1

0

Penaltis

1

11

Centros

18

0

Saques de esquina

6

1

Fueras de juego

8

22

Faltas cometidas

18

4

Tarjetas amarillas

3

3

Tarjetas rojas

1

El Real Zaragoza sí que pudo

El conjunto aragonés certificó su permanencia en Primera División tras vencer por 0-2 en el Coliseum getafense. Apoño y Postiga marcaron los tantos aragoneses a un rival que terminó con ocho jugadores sobre el césped.

El Real Zaragoza es de Primera División. Se obró el milagro. Se completó la remontada. El equipo aragonés ha hecho historia tras ser el primero que consigue recuperar una desventaja de 12 puntos para lograr la salvación. Pura magia que tuvo su truco final en Getafe, con un sufrido triunfo por 0-2 en un partido accidentado, que contó con cuatro expulsiones, tres de ellas para el cuadro azulón. Apoño, de penalti, y Postiga, en el descuento, fueron los autores de los tantos zaragocistas. Los encargados de dibujar el final feliz a un partido marcado por la tensión.

Producto de los nervios, los pupilos de Manolo Jiménez saltaron al Coliseum Alfonso Pérez visiblemente paralizados. Contra lo que cabía esperar, en los primeros instantes el esférico fue propiedad del Getafe, especialmente por los problemas que sufrían los blanquillos para mantener la posesión del balón. Solo la expulsión de Sarabia, tras protestar airadamente una falta que Teixeira Vitienes le había señalado sobre Lafita, invirtió la tendencia del choque. Más por el contexto del partido que por méritos zaragocistas, el balón pasaba de manos.

Con un juego extremadamente plano, provocado por el miedo de los zaragozanos a perder su posición, las únicas llegadas que lograban generar algo de peligro eran, bien a a balón parado, bien por medio de alguna internada por el exterior. Sin embargo, ni Postiga, que la tuvo franca tras una prolongación de Lafita desde el primer palo, ni Apoño, que probó suerte de lejos, ni Álvarez, que remató solo en el segundo palo y mandó el balón a fuera de banda, pudieron evitar a Moyá. Hubo que esperar hasta la segunda parte. A un penalti de Miguel Torres que además le supuso la expulsión.

Apoño, doctorado como especialista desde los once metros, no erró en su tentativa y abrió el marcador para tranquilidad aragonesa. Con dos hombres más sobre el verde y los vientos del marcador a favor, Jiménez, que había metido a Luis García por Zuculini al descanso, optó por guardar la ropa dándole entrada a Dujmovic por Edu Oriol. El croata, sin embargo, apenas duró 20 minutos en el terreno de juego, abandonándolo tras ver una roja directa en el minuto 82. Para entonces, el Real Zaragoza era presa de los nervios. Su circulación de balón apenas lograba agotar a un rival que, con cualquier balón colgado, ponía a todo el zaragocismo a temblar.

Gol tranquilizador

Muestra de ello fue la ocasión azulona más clara. Micael, que estuvo fuera de sitio durante los 90 minutos, provocó un peligroso saque de falta en la frontal del área tras tocar el balón con la mano. Barrada, en el servicio, encontró a Güiza incomprensiblemente solo en el segundo palo. Sin embargo, el que fuera internacional español mandó su remate muy desviado para alivio de los miles de zaragocistas que poblaban las gradas del recinto madrileño. Hubo un gol más, pero fue visitante. Obra de Postiga cuando el partido estaba totalmente roto ya. El Getafe, que entonces contaba con ocho hombres sobre el verde por expulsión de Miku, ya no guardaba orden ni rigor. Circunstancia que aprovechó el luso con una vaselina desde fuera del área que golpeó a un zaguero getafense.

Tal fue la euforia desatada que el propio ariete portugés en la celebración lanzó su camiseta al público, que se la tuvo que devolver para que continuara el partido. No importó. El Real Zaragoza, contra todo pronóstico, había vencido en su pulso a la lógica. Una batalla comandada por Manolo Jiménez, que fue manteado al finalizar el encuentro en reconocimiento a su trabajo. A la comunión entre una afición y un equipo que nunca dejaron de creer que sí se podía.

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