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27.8.2010 – SUPERCOPA DE EUROPA 2010

 INTER DE MILAN 0-2 ATLETICO DE MADRID

 

 

 

Inter Milan

0

 

2

At. Madrid

  1

Julio Cesar

  4

Zanetti

  6

Lucio

  13

Maicon

  25

Samuel

  26

Chivu

  5

Stankovic

  10

Sneijder

  19

Cambiasso

  9

Eto´o

  22

Diego Milito

 

  13

De Gea

  15

Godín

  17

Ujfalusi

  18

Domínguez

  21

Perea

  8

Raúl García

  12

Assunçao

  19

Reyes

  20

Simao

  7

Forlán

  10

Agüero

 

CAMBIOS

68'

Stankovic por Pandev

79'

Sneijder por Coutinho

 

69'

Reyes por Fran Mérida

81'

Forlán por Jurado

90'

Simao por Camacho

 

ENTRENADORES

José Mourinho

 

Quique Flores

 

GOLES

 

 

 61' 

0-1 Gol Reyes

 82' 

0-2  Gol Agüero

 

TARJETAS

90' 

Samuel Tarj. A

 

85' 

Simao Tarj. A

88' 

Raúl García Tarj. A

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

Supercopa Europa

Estadio: Luis II

27/08/2010 20:45

Arbitro:

 

 

 

 

 

El Atlético se sale

El conjunto de Quique corta la ristra de títulos del Inter con dos goles de Reyes y Agüero

 Mónaco 27/08/2010

 

No hay equipo más irreverente que el Atlético, que se crece donde otros se achantan y que, después de tanto tiempo abducido, ha recuperado la autoestima y el sentido. De vuelta en el grupo de los ricos, la escuadra del Manzanares ganó su segundo título en 14 años porque fue más valiente y cometió menos fallos que el Inter, el campeonísimo que quería igualar los seis del tirón del Barcelona. El conjunto lombardo no lo hará porque anoche no estuvo a la altura de las circunstancias y mordió el polvo víctima de los goles de artista de Reyes y Agüero y de su juego de clausura pese a los aires aperturistas de Rafa Benítez.

 

El vencedor de la Liga, la Copa y la Supercopa italianas y de la Liga de Campeones se encerró en la caverna y, como con José Mourinho, pero sin el mismo entusiasmo, siguió jugando a la carta, reinventándose en función del rival mientras su nuevo entrenador se quedaba en las palabras. Con la responsabilidad de poder ganar el único trofeo que falta en las vitrinas de su nueva casa, Benítez se presentó en Mónaco con la idea de adelantar al grupo y llevar la voz cantante con el balón, justo lo contrario de lo que hicieron los neroazzurri, que dejaron el protagonismo a Raúl García y solo salían cuando robaba el cuero para marchar al galope al contragolpe.

El plan del Inter le vino de rechupete al Atlético, que ya no se alborota con el balón en los pies y sacó provecho del juego entre líneas de su plantel de centrocampistas y delanteros. Agüero y Forlán trabajaron a destajo para buscar las costuras de la última línea transalpina, muy compacta y con cuatro bigardos con alma de atletas. El que más les sacó los colores fue el Kun. Primero, con el partido en los fogones, reclamó un penalti de Chivu que no vio Busacca. La ceguera del colegiado, elegido ex profeso para hacer olvidar las polémicas del Mundial de Sudáfrica, no le desestabilizó. Al contrario, le arrimó todavía más al área, donde fabricó el gol de Reyes y aprovechó la bandeja de Simão con el Inter ya a la desesperada.

La asistencia fue el mejor premio para el extremo portugués, al que Quique Flores dio carrete unas horas después de que renunciase a su selección. Los galones del ala, que a sus 32 años ha perdido la sexta marcha que le encumbró, pudieron más que las buenas sensaciones de Fran Mérida en la pretemporada y que solo salió al final para guarecer la pelota. No fue la única sorpresa del preparador rojiblanco, que prescindió del capitán, Antonio López, indiscutible la temporada pasada porque no tenía a nadie por delante ni por detrás, y colocó a Domínguez en la izquierda de la zaga. Una decisión chocante porque el canterano se ha ganado un lugar en el centro por su apego a la táctica y pierde puntos en el costado por su lentitud de piernas. Pero la apuesta salió redonda y ni Maicon ni los mediapuntas del Inter pudieron sacar ventaja de su largo recorrido. La misma historia se repitió por la otra banda, donde Ujfalusi, el comodín que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, secó las diagonales de Eto'o mientras Godín y Perea tiraban y daban sentido a la última línea.

La serenidad de la retaguardia madrileña minimizó la potencia de fuego interista, deprimido Sneijder. Aunque Eto'o no se muerde la lengua y ya le ha repetido de mil maneras que quiere volver a ser el capo canionieri, el punto y final del ataque, Benítez le mantuvo ligeramente por detrás de Diego Milito, a fin de cuentas nombrado el mejor delantero de la última Champions. El Príncipe pinchó en hueso y apenas compareció, perdido en la tranquilidad que aporta Godín y el maratón de Assunção detrás del balón.

El pivote brasileño se multiplicó en todas las parcelas y lo mismo rebañaba la pelota en la línea medular que repelía los remates de Milito con las piernas, una suerte por la repercusión de la cita, el esmoquin del contrario y la estrechez del estadio Louis II. Comprimido entre el mar, los palacetes y las montañas, el tapete tampoco ayudó y se les quedó corto a los dos equipos, que abusaron sin sentido de los balones en largo en el pistoletazo inicial hasta que el Atlético bajó el esférico al piso. Fue el principio del fin del Inter, que, de golpe y porrazo, se convirtió en el comparsa, en el secundario de lujo de la fiesta de Montecarlo. El primer aviso serio, con permiso de un remate lejano de Assunção y otro que bordeó el palo de Agüero, llegó de las botas de Reyes, que culminó un contragolpe con un tiro raso y seco que Julio César salvó a duras penas.

La acción hizo recular al Inter y desperezó todavía más al Atlético, que, después de jugar una hora a la ruleta, hizo saltar la banca tras una combinación maravillosa entre Agüero y el volante de Utrera, que aprovechó un hueco en la portería de Julio César y colocó a los de Quique en el camino triunfal. La puntilla llegó casi de corrido gracias al Kun, que apuntilló a un Inter que llegaba crecido, que hasta vio a su estrella Milito fallar un penalti ante De Gea y que se fue con el currículo entre las piernas, atormentado por un Atlético de vuelta a lo alto de la pirámide.

 

Inter de Milán 0 - Atlético de Madrid 2

Inter de Milán: Julio César; Maicon, Lucio, Samuel, Chivu; Zanetti, Cambiasso; Stankovic (Pandev, m. 66), Sneijder (Coutinho, m. 77), Eto''o; y Milito.

Atlético de Madrid: De Gea; Ujfalusi, Perea, Godín, Domínguez; Reyes (Fran Mérida, m. 67), Assuncao, Raúl García, Simao (Camacho, m. 90); Forlán (Jurado, m. 82) y Kun Agüero.

Goles: 0-1, m. 62: Reyes, tras una pared con Agüero dentro del área. 0-2, m. 83: Agüero culmina un pase de Simao.

Árbitro: Massimo Busacca (Suiza). Amonestó a Simao (m. 85) y Raúl García (m. 89), por parte del Atlético, y a Samuel (m. 90), por el Inter.

Incidencias: partido de la Supercopa de Europa, disputado en el estadio Louis II de Mónaco ante unos 17.000 espectadores.

 

 

LOS DE QUIQUE GANAN LA SUPERCOPA DE EUROPA TRAS IMPONERSE AL INTER (0-2) CON GOLES DE REYES Y AGÜERO

El Atlético es el Rey de Europa

· Los rojiblancos ganan la Supercopa de Europa tras un partido serio, decidido en una gran segunda parte · Reyes abre el camino y Agüero sentencia · De Gea pone la guinda al detener un penalti · El Inter sólo asusta en los primeros minutos

 

Puede que la Europa League no tenga el calado de la Liga ni la Supercopa tenga la tradición de la Copa del Rey, pero al Atlético le sabe a gloria su doblete europeo, casi tan bien como le supo aquel de 1996. Mucho tiempo después, quizá casi por primera vez en su historia, el Atlético se siente el mejor equipo de Europa, y da igual si lo es o no. Se siente Rey de Europa con todo el derecho del mundo porque en Mónaco superó, y bien, al Inter, el equipo que lo había ganado todo hasta el momento en 2010 y que incluso había tumbado al Barça de Guardiola.

Llegaba el Atlético casi de víctima a Mónaco y se fue como gran triunfador tras un buen partido, un ejercicio en el que tuvo orden defensivo y supo encontrar las cosquillas al Inter, que juega a lo mismo de la pasada temporada o incluso a algo menos. La alineación de Quique dejó dudas, con cuatro centrales en la línea defensiva, con Filipe Luis en la grada, con Fran Mérida en el banquillo y con Perea y Simao en el once. Sin embargo, el partido reforzó al técnico, cuyas decisiones fueron todas acertadas.

Sólo se asustó el Atlético en los primeros minutos, pues el Inter contó tres disparos en los cuatro primeros minutos. Una volea de Sneijder, un disparo de Diego Milito que salvó la defensa y otro de Cambiasso desde la frontal metieron el miedo en el cuerpo al Atlético, que tardó unos minutos en cogerle el pulso al partido. Cuando lo hizo, maniató bien al Inter y no pasó excesivos apuros. Sólo Etoo y Maicon en las alas inquietaban, pero Sneijder, el motor del Inter, no apareció, maniatado por Assunçao y Raúl García, autores de un partidazo, sobre todo en tareas defensivas.

Si se trataba de dilucidar la carrera por el Balón de Oro, ni Sneijder ni Forlán hicieron demasiados méritos. El holandés no tuvo ningún peso en el juego y tampoco estuvo demasiado fino en el balón parado. El uruguayo vivió a la sombra de Agüero y Reyes, los dos jugadores que estuvieron por encima del partido. El Atlético comenzó a tomar oxígeno cuando aparecieron ellos dos. El Kun tuvo las dos mejores ocasiones rojiblancas en la primera mitad, tras dos combinaciones con Reyes y Simao. Ambas acabaron fuera, pero dejaron claro que estaba enchufado y que siempre ganaba un metro a Samuel y Lucio.

El Atlético se encontró muy cómodo en la segunda parte, contragolpeó y se mantuvo firme atrás

El Atlético terminó la primera parte crecido, perdiéndole el miedo al Inter, que cada minuto que pasaba jugaba peor, y acechando a Julio César. Estaba cómodo el Atlético y así comenzó el segundo acto, saliendo a la contra con espacios, encontrando resquicios en la defensa 'neroazzurra'. Cada aparición de Agüero y Reyes creaba pánico entre la veterana zaga italiana, que no se siente cómoda con delanteros hábiles. Del resto se ocupaba el buen hacer de los mediocentros y de los centrales, muy seguros. Godín y Perea dejaron buen sabor de boca en Mónaco.

En esas, Julio César le hizo la parada de la noche a Reyes, que disparó con toda la intención, con el interior de su pie izquierdo, abajo. El portero brasileño llegó para desesperación del sevillano, que se tomó la revancha tres minutos después. Combinó con Agüero y, ya dentro del área, superó en carrera a Maicon y después a Julio César con un disparo al primer palo, el que debía ser del meta.

El Atlético no bajó el pistón tras el gol de Reyes. Continuó defendiendo como hacía tiempo no se veía, incluso presionando la salida de balón del Inter a pesar de ir por delante. Un Atlético ambicioso al fin, que salía a la contra a por el segundo, creyéndose ya sin dudas tan bueno o mejor que su rival. La sentencia llegó a siete minutos del final. Raúl García dio un soberbio pase a Simao, que apuró hasta la línea de fondo dejando atrás a Lucio y sirviendo en bandeja a Agüero, que la empujó en el área pequeña. Un premio para el Kun, al que se le vio con chispa, veloz y con ganas de tirar del carro. La guinda la puso De Gea. El canterano detuvo un penalti a Diego Milito en el último minuto del tiempo reglamentario para engrandecerse aún más. Aunque parezca mentira, todo salió perfecto. El Atlético es un equipo ganador, y a ver quién se lo discute ahora.

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