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14.8.2010 – SUPERCOPA DE ESPAÑA 2010 IDA

 SEVILLA 3-1 F.C.BARCELONA

 

Sevilla

3

 

1

Barcelona

  1

Palop

  2

Fazio

  14

Escudé

  20

Dabo

  24

Konko

  6

Romaric

  7

Jesús Navas

  8

Zokora

  9

Perotti

  11

Renato

  10

Luis Fabiano

 

  31

Miño

  2

Dani Alves

  18

Milito

  19

Maxwell

  22

Abidal

  15

Keita

  33

Gómez Sola

  34

Dos Santos

  37

Romeu

  9

Ibrahimovic

  11

Bojan

 

CAMBIOS

46’

Romaric por Cigarini

64’

Renato por Kanouté

70’

Luis Fabiano por Negredo

 

52’

Ibrahimovic por Messi

65’

Dos Santos por Thiago

81’

Milito por Adriano

 

ENTRENADORES

Antonio Alvarez

 

Pep Guardiola

 

GOLES

 61’ 

1-1 Gol Luis Fabiano

 73’ 

2-1 Gol Kanouté

 82’ 

3-1 Gol Kanouté

 

 20’ 

0-1 Gol Ibrahimovic

 

TARJETAS

57’ 

Zokora Tarj. A

69’ 

Dabo Tarj. A

72’ 

Cigarini Tarj. A

 

90’ 

Dani Alves Tarj. A

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

Supercopa España

Estadio: Ramón Sánchez Pizjuán

14/08/2010 21:30

Arbitro: Muñiz Fernández

 
 

 

 

Kanouté rompe el ideario

El Sevilla gana en la ida de la Supercopa ante un Barcelona sin los campeones del mundo, de buenas maneras pero blando

Sin los campeones del mundo, con un puñado de canteranos emergentes de buenas maneras, el Barcelona se mantuvo fiel a su estilo en el primer asalto de la Supercopa para acabar fagocitado por un Sevilla que supo rehacerse con orgullo para ganar un partido que se le puso complicado con un gran resultado.

Ayudado por un Sevilla que le facilitó el camino en la primera parte, el Barcelona acabó superado de forma evidente por un rival inocuo al principio y mucho más equipo cuando recuperó, en la segunda parte, sus indudables señas de identidad. Entre ellas, jugar al asalto, siempre con dos delanteros, y olvidarse de acumular hombres en el centro del campo faltos de ritmo y tensión, como Renato y Romaric. Contó además el Sevilla con un hombre fundamental a la hora de derribar, a base de contundencia, lo que Guardiola había manejado en su pizarra: Kanouté. El delantero, enorme, se comió a medio Barcelona con su fiereza en el remate.

En el choque de idearios, brilló primero con luz propia el del Barcelona, que se permitió el lujo de gozar con los movimientos que apuntan a futbolista grande de Oriol Romeu e incluso vislumbrar síntomas de mejoría e implicación en Ibrahimovic. Ante este bagaje, el Sevilla, superado en un inicio, respondió bien en la segunda mitad, cuando volvió a sus orígenes, al juego más directo en busca de Luis Fabiano y Kanouté más la ayuda de Cigarini, un fichaje que ofreció visión de juego y toque.

Entonces, el Sevilla fue fiel a sí mismo para remontar un partido que el Barcelona dominaba a su antojo y que acabó perdiendo de forma justa. Fue en el momento en el que los de Antonio Álvarez soltaron amarras y fueron al asalto de un rival de buenas maneras, pero poco cocido. Así, el Sevilla pudo golpear primero en la Supercopa.

Todavía embelesado por la consecución del título mundial en Sudáfrica, el fútbol español se dio de bruces con la competición oficial en este duelo de ida de la Supercopa. Un torneo menor, tozudamente condenado a jugarse a ida y vuelta y aún más empequeñecido por la ausencia de ocho protagonistas muy significativos de la gesta africana. No quiso Guardiola asumir riesgos y dejó en casa a los campeones.

Todavía dio un paso más el preparador al situar en el banquillo a Messi. Menos brillo para la Supercopa y puesta en escena de un once con cuatro canteranos y siete jugadores del primer equipo, los que obligaba la normativa de la competición. Con muchas menos reservas encaró el choque el Sevilla, que si bien mira de reojo la previa de la Liga de Campeones ante el Sporting de Braga, se tomó la Supercopa con seriedad. Tanta, que al final Antonio Álvarez decidió alinear a Jesús Navas, homenajeado antes del choque.

Eso sí, consciente de que jugar con el Barcelona siempre es un asunto delicado, Álvarez optó por blindar el centro del campo y jugar con un solo punta, Luis Fabiano. Kanouté y Negredo se quedaron en el banquillo en una decisión extraña en el manual del técnico andaluz.

El Sevilla, favorito casi sin quererlo y más rodado, quiso ser protagonista desde el inicio y no se arrugó ante la enésima demostración de fidelidad del Barcelona a su estilo, una simbiosis de presión, toque y posesión. Con niños o con hombres, el campeón de Liga no pierde sus señas de identidad. La iniciativa fue del Barça, aunque los futbolistas del Sevilla respondieron con una presión feroz, casi intimidatoria ante un rival preñado de juventud. Pudo golpear Navas, que probó a Miño, pero quien lo hizo fue el Barcelona.

El excepcional pase de Maxwell, que jugó de interior, fue bien rematado por Ibrahimovic, más listo que un lento Fazio. El universo de superioridad del Barcelona se disipó luego, justo cuando el Sevilla ahuyentó sus complejos y mostró el repertorio que le he hecho grande.

Sevilla 3 - Barcelona 1

Sevilla FC: Palop; Konko, Escudé, Fazio, Dabo; Jesús Navas, Zokora, Romaric (Cigarini, m.45), Perotti; Renato (Kanouté, m.64) y Luis Fabiano (Negredo, m.70).

FC Barcelona: Miño; Alves, Sergio Gómez, Milito (Adriano, m.80), Abidal; Maxwell, Keita, Oriol, Dos Santos; Bojan e Ibrahimovic (Messi, m.52).

Goles: 0-1, m.20: Ibrahimovic. 1-1, m.61: Luis Fabiano. 2-1, m.72: Kanouté. 3-1, m.82: Kanouté.

Árbitro: César Muñiz Fernández (Comité asturiano). Amonestó a los locales Zokora (m.57), Dabo (m.67), Cigarini (m.72) y al visitante Alves (m.92).

Incidencias: Partido de ida de la Supercopa de España disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante cerca de 38.000 espectadores. Antes del encuentro, el presidente del Sevilla, José María del Nido, entregó una placa de reconocimiento a Jesús Navas, integrante de la selección española que se proclamó campeona del mundo de fútbol en el pasado Mundial de Sudáfrica.

 

REMONTA EN LA SEGUNDA PARTE CON UN GOL DE LUIS FABIANO Y UN DOBLETE DE KANOUTÉ

El Sevilla le chafa el ’Plan B’ a Guardiola

Buen partido de Maxwell e Ibra, que marcó el gol azulgrana · Antonio Álvarez acertó con los cambios y cambió la cara al encuentro · Acertado trabajo de los canteranos del Barça

Que el Barça es mucho Barça, es una aseveración que no admite discusión, pero si a un equipo, sea el que sea, le quitas ocho ’estampitas’ del once de gala, su rendimiento se resiente, por mucho que uno confíe en la cantera. Quizás Guardiola no tenía otra opción o quizás el técnico azulgrana se la jugó a sabiendas de que era mejor que sus internacionales españoles llegasen bien descansados de cara a una temporada que promete ser de alto voltaje, con Mou en el banquillo del eterno rival, aunque se pusiera en peligro la consecución del primer título de la campaña. Vaya usted a saber, pero lo único cierto es que Pep arriesgó y se dio de bruces con la realidad en cuanto el Sevilla engrasó la máquina en la segunda mitad.

Porque el famoso plan alternativo del Barça, el ’Plan B’ de toda la vida, funcionó a la perfección en una primera mitad de claro color azulgrana. Con los canteranos asumiendo galones -gran trabajo de Sergi Gómez cubriendo a Luis Fabiano- y el Sevilla encorsetado por los miedos atávicos que paralizan a cualquier rival ensimismado que se enfrenta al Barça, los chicos y hombres de Guardiola dominaban el partido sin demasiados apuros.

Bojan dio un primer aviso tras un gran pase de Ibra que el ilerdense desperdició ante la presta salida de Palop y Navas casi marca en la siguiente jugada con un disparo raso y cruzado que Miño desvió con seguridad, dos acciones que precedieron al tanto del sueco, un golazo marca de la casa. Maxwell que hacía de Xavi e Ibrahimovic que remataba a las mallas de primera colándose entre los centrales sevillistas.

El partido se le ponía de dulce a Guardiola y los suyos, porque el Sevilla casi no daba señales de vida, asfixiado por la presión azulgrana. Un Sevilla que, todo sea dicho, había salido con un solo punta en casa y ante un rival muy mermado. Pudo empatar Romaric en su única jugada reseñable del encuentro, pero el marfileño centró cuando lo más fácil, y lógico, era probar fortuna rematando a puerta. Y pudo llegar el 0-2 tras una acción brillante de Jonathan que Maxwell, muy activo toda la noche, culminó sin puntería.

Un cabezazo de Renato que Alves desvió a córner y un balón rifado que se paseó por el área barcelonista tras tocar Escudé en el primer palo, en el saque de esquina subsiguiente, fue lo único reseñable antes de que Muñiz decretase el merecido descanso en una agradable noche hispalense. El ’Plan B’, de momento, funcionaba como un reloj suizo.

La segunda mitad, demoledora para los intereses del Barça, comenzó curiosamente con una nueva ocasión culé. Nuevo centro de Maxwell y sombrerazo de Ibrahimovic a Escudé que se quedaba en susto mayúsculo para la animosa grada nervionense, pues Fazio acudía al rescate enviando la pelota a córner. El sueco, que dejaba poco después su sitio a Messi, contestó sobre el terreno de juego a los que abogan por su traspaso al fútbol inglés.

Mejor con Cigarini
Pero el Sevilla había mejorado con la entrada de Cigarini -y la salida de Romaric- y poco a poco iba poniendo cerco a la meta de Miño. El joven cancerbero culé hizo la parada de la noche a un cabezazo a bocajarro de Renato, pero poco pudo hacer en la siguiente acometida rival. Pase en profundidad de Cigarini y Luis Fabiano que batía a Miño con un remate raso y cruzado que se colaba entre las piernas del portero blaugrana.

Álvarez siguió moviendo fichas con acierto y dio entrada a Negredo y Kanouté. El Barça dio un nuevo susto con un remate fallido de espuela de Messi y un tiro alto de Bojan, pero el Sevilla se le había subido definitivamente a las barbas. Hasta tal punto, que llegaron dos tantos más del conjunto rojiblanco.

En el primero, precioso centro con el exterior de Negredo y certero remate del de siempre, del que nunca falla en las finales, Frederic Kanouté. En el segundo, taconazo de Navas, centro de Perotti y cabezazo casi a placer del gigante de Mali. El Sevilla había dado la vuelta al partido y, de paso, dinamitado el ’Plan B’ del Barça.

En pleno éxtasis hispalense llegó una internada prodigiosa de Perotti en la que el balón acabó besando el lateral de la red, aunque los últimos minutos fueron de color visitante. Fue el canto del cisne de un Barça que intentaba redimirse con un segundo tanto que pusiera las cosas más fáciles para el duelo de vuelta, pero ni Messi vio puerta ni Palop se dejó sorprender por un lejano pero potente remate de Keita.

Así se acabó el partido, con el Sevilla guardando la ropa y los de Guardiola pensando en el exigente trabajo que les aguarda dentro de una semana en el Camp Nou. Por cierto, Jesús Navas, que también estuvo en Sudáfrica y en México, jugó los 90 minutos. Él se incorporó a la concentración del Sevilla una semana antes que los internacionales españoles del Barça a la suya. Que cada uno saque sus conclusiones.

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