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CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1954

CARTEL FIESTAS DEL PILAR 1954

Cartel Fiestas del Pilar 1954

Título: Ya está la ronda en la calle

Autor: Abelardo Miguel Sánchez Minteguiaga

El 24 de enero de 1954 aparecieron en la prensa las bases del concurso de ese año al que se presentaron 25 carteles de los que han llegado hasta nuestras manos 9 que confirman el período de decadencia que en aquellos momentos estaba atravesando el cartelismo en nuestra ciudad. Así debió entenderlo también el Jurado que dejó desierto el primer premio de 10.000 pesetas y adjudicó el segundo de 5.000 a "Abelmi" por un cartel que tiene el mismo corte que el que este autor hizo para las fiestas del Pilar de 1951. En este caso se han sustituido los niños por una pareja de jóvenes baturros y en la parte inferior se representa una escena de baile de Jota .

Abelardo Miguel era un zaragozano cuya especialidad eran los dibujos, los carteles publicitarios y. los escaparates según sus propias declaraciones en las que también afirmaba que el cartel presentado a concurso ese año lo había hecho pensando en el Jurado. A la pregunta ¿cómo debe ser un cartel de fiestas? contestaba: "simplista y sin baturros puede ser un buen cartel, lo cual, evidentemente, se contradice bastante con la obra que presentó al concurso titulada "Ya está la ronda en la calle" en la que hay un predominio del tema del baturrismo.

Además del cartel ganador conocemos otros entre los que podríamos destacar el que lleva por lema "Farol" en el que aparece un baturro tocando la guitarra y sentado a horcajadas en un farol chino sobre la Z de "ZARAGOZA" que está construida con la misma faja del baturro; en la parte inferior se ve una perspectiva en picado de El Pilar, el Puente de Piedra y el Ebro, produciéndose una superposición’ que dispersa la atención: entre el texto, los múltiples colores del farol, etc. pero, de cualquier manera, es más original que el ganador y además, su autor, que nos es desconocido, demuestra una tendencia hacia la síntesis sobre todo en la figura del baturro que está totalmente impersonalizada y reducida a volúmenes elementales.

Otro de los carteles que podemos mencionar es el que se presentó bajo el lema "Ofrenda marianista" cuyo autor, aunque no va firmado, es sin duda Margalé, en el que nos muestra un tipo de figuras femeninas muy similares al de 1945 con la calidad propia de su categoría artística pero estáticas y sin fuerza expresiva ni temática como cartelista.

Del resto de los carteles que conocemos de ese año quizás se podrían destacar el que lleva por lema "Nono" cuyo tema principal es el de unas castañuelas cuyas cintas con los colores de la bandera nacional sirven de base para la construcción del título "FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR" tendiendo hacia la síntesis poco lograda publicitariamente, y otro en el que los protagonistas son unos muñecos de resorte que salen de una caja de sorpresas cuyas puertas son el escudo de Zaragoza y el de Aragón, cartel éste último que por su tratamiento, gracioso y comico podría recordar al cartel de Chás de 1944.

Además de éstos anteriores mencionados conservamos de ese año los que se presentaron a concurso con los lemas de "Zurdo", "Nubes", "Fe" y "Raza" en los que se aprecia una ínfima calidad estética y técnica, pudiendo haber sido hechos perfectamente por aficionados o principiantes .

Ante la pobreza de los carteles presentados, unos días después de conocerse el fallo del Jurado, Borau Moradell escribió un artículo en El Noticiero donde tras hacer una breve introducción histórica de la aparición del cartel, hablaba de sus características y defendía su autonomía. Tras esto, pasaba a dar una serie de consejos a los artistas aragoneses para lograr unos buenos carteles de fiestas:

"Nosotros creemos que se ha de aislar de los demás géneros con los que no puede llegar a confundirse. Un cartel no es nunca una escena completa acabada al modo de una ilustración libresca. El cartel es resumen, concepto plástico, y una ilustración es siempre una visualización de un pasaje concreto. El criterio de nuestros artistas zaragozanos de conseguir la atención mediante escenas, casi argumentales, es desafortunado(…)  El cartel no es tampoco una viñeta aclaratoria, ambientadora del texto. Ha de ser un símbolo o varios elegidos o mezclados con maestría para que de un golpe de vista nos despierte momentáneamente el deseo de ir donde se nos dice o la convicción de la razón que afirma (...) Se nos puede objetar que en nuestro caso de Zaragoza, es. difícil hallar motivos así. Es cierto. Nuestras fiestas se han concebido dentro de un estilo pobretón al que es difícil encontrar e! rincón de belleza que las haga atractivas. Pero en la dificultad demuestra su valor el artista.".

Borau terminaba su artículo comentando la situación del cartelismo en España en general donde, según él, el cartel estaba relegado a un lugar ínfimo y era el trabajo de "artistas locales de tercer orden y estudiantes de Arquitectura fracasados" ya que ningún gran pintor se dignaría a firmar un cartel a diferencia de otros países como Francia, Alemania e Italia donde los carteles eran encomendados a los más prestigiosos artistas.

 

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