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La inventio jacobea

La inventio jacobea

A lo largo de nuestro curso sobre El Camino de Santiago, creo que lo más dificil de entender es cómo el culto jacobeo comenzó con lo que llamamos "la inventio jacobea".

La inventio jacobea se refiere al descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago en Compostela y el inicio del culto jacobeo en el norte de la España actual. Los historiadores la llaman inventio porque, según muchas fuentes escritas importantes y fiables, Santiago nunca predicó en Hispania ni fueron trasladado a Galicia sus restos corporales.

Entonces, la ruta jacobea y todo lo que pertenece a ella -el arte, los centros religiosos y un concepto muy español- se basa en una leyenda religiosa, política y cultural y no en una verdad católica. Cierto es que hay muchos católicos que sí creen que los restos mortales reposan en la Catedral de Santiago de Compostela (hay una bula papal que dice que sí).

Es importante, y muy interesante, que este descubrimiento, que ocurrió en el año 800, coincide con otros hechos importantes de la Península Ibérica: en el sur musulmán, la separación del emirato de Córdoba del califato de Bagdad en el año 750 y, en el norte cristiano, la instauración del reino astur-leonés en el año 711.

Entonces podemos considerar la propagación de la inventio jacobea por parte de la monarquía
astur-leonés y la Iglesia Católica durante la Reconquista de España como una necesidad de unidad política, religiosa e ideológica y cultural.

Además, aunque se encuentra muy poca probabilidad y evidencia por el traslado
de los restos de Santiago del Oriente Próximo a la Península Ibérica,
la ruta de la peregrinación jacobea figura entre los fenómenos más
importantes para el desarrollo social, económico y artístico de España

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Camino de Santiago

Fuertemiente quiso Dios a España honrar,
cuando el Santo Apóstol quiso y enviar
De Inglaterra e Francia quísola mejorar,
sabet yaz apóstol en todo aquel logar...


Del poema de Fernán González

El Camino de Santiago es el nombre común de varias rutas que recorrían antiguamente los peregrinos procedentes de España y de toda Europa para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde veneraban al apóstol Santiago.

 

Inicios históricos del Camino

A finales del siglo VIII se difunde en el noroeste de la Península Ibérica la idea de que Santiago el Mayor había evangelizado y había sido enterrado en estas tierras, y comienza a rendirse culto al Apóstol en un lugar cercano a la ciudad episcopal de Iria Flavia, donde se halla situado un cementerio de época romana. Un siglo más tarde, la noticia de este culto es conocida en el sur de Francia, pronto llegarán hasta Compostela, nombre dado al lugar del sepulcro, los primeros europeos deseosos de venerar los restos del apóstol de Occidente y de conocer unas tierras que la vecindad de los musulmanes hace atractivas y legendarias.

Según algunas opiniones, el sepulcro corresponde realmente al hereje Prisciliano.

El descubrimiento del sepulcro coincide con la llegada al reino asturleonés de mozárabes huídos de las zonas dominadas por los musulmanes y deseosos de manifestar claramente sus diferencias políticas y religiosas con el emir cordobés y con la jerarquía eclesiástica que lo apoya o le está sometida.

El descubrimiento del supuesto sepulcro de Santiago pudo ser una manifestación más de esta independencia y, de hecho, sabemos que sirvió, para apoyar otra de las ideas defendidas por los mozárabes asturleoneses que conocemos por las crónicas de fines del siglo IX, las cuales, según Sánchez Albornoz, tomarían numerosos datos de un cronicón hoy perdido, redactado un siglo antes, en época de Alfonso el Casto.

El número de peregrinos aumenta extraordinariamente a partir del siglo XI, cuando la población europea logra salir del aislamiento de épocas anteriores e inicia una serie de contactos e intercambios que, en el campo religioso, llevarán a hacer de la peregrinación la forma más difundida de devoción. Roma, Jerusalén y Santiago serán los grandes centros: todos los caminos llevan a Roma; los cruzados y las ciudades marítimas italianas abren la ruta de Jerusalén, y los monarcas de Navarra, Aragón y Castilla-León facilitan el viaje a Santiago mediante la construcción de puentes, hospitales y albergues, la reparación de caminos, etc.

Años más tarde, el carácter apostólico de su iglesia y las riquezas acumuladas gracias a los peregrinos permitirían a un obispo emprendedor, Diego Gelmírez, convertir a su sede en arzobispado.

Aunque los caminos por los que llegan los fieles a Santiago son muy numerosos, una de las vías llegará a convertirse en el Camino por antonomasia. Es el camino francés, que sigue básicamente la antigua vía romana de Pamplona a Iria Flavia; cuya parte en España se inicia en los puertos de Somport o de Roncesvalles, desde donde los viajeros se dirigen a Puente la Reina, pasando, en el primer caso, por Jaca, Sangüesa y Monreal, y por Pamplona en el segundo. Unidos en Puente la Reina, los peregrinos siguen por Estella, Monjardín, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Belorado, Burgos (donde confluye la vía menor que, desde Bayona, cruza por Tolosa, Vitoria, Miranda de Ebro y Briviesca). Las etapas a partir de Burgos pasan por Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún, León (una parte de los peregrinos se desvía hacia Oviedo (Asturias) para seguir luego el camino de la costa hasta Santiago), Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, Cebreiro, Portomarín, Palas del Rey y Santiago de Compostela (La Coruña). A lo largo del camino, se construyen iglesias y hospitales bajo la advocación de Santiago. Todavía podemos ver en las poblaciones del Camino la "calle de Santiago" o la "iglesia de Santiago" que indican por dónde atravesaba el recorrido medieval.

El Camino moderno

Tras las Edades Media y Moderna, el Camino va perdiendo importancia. Para el año santo compostelano de 1993, el gobierno autónomo gallego decidió potenciar el valor del Camino como recurso turístico, no solo para el peregrino religioso y lanzó la campaña Xacobeo 93, restaurando la ruta y las infraestructuras para peregrinos. Logró la colaboración de las comunidades que atraviesa el Camino. Desde entonces, hacer el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo es un destino popular que reúne lo religioso, espiritual, deportivo y cultural.

 Santos del Camino

El Camino genera nuevos santos y leyendas de milagros. Un ejemplo es santo Domingo de la Calzada, que dedicó su vida a servir a los peregrinos. El privilegio concedido, y confirmado por Alejandro III, consiste en que el año en que el 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, coincide en domingo se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las mismas gracias que se ganan en Roma los años jubilares, que allí suelen coincidir cada 25 años

Compostela goza de un singular privilegio concedido por vez primera hacia el año 1120. Aunque la bula de concesión más antigua, que conservamos, es la Regis aeterni del Papa Alejandro III fechada en 1179, ella misma alude a que confirma un privilegio del Papa Calixto II (1118-1124). Este papa, hermano de Don Raimundo de Borgoña y, por lo tanto, tío del rey Alfonso VII, fue un gran benefactor de la Iglesia de Compostela.

Los distintos pasos hasta llegar a la Inventio

1. Aparece el Breviario de los Apóstoles, un texto latino redactado a finales del siglo VI. Dicho Breviario consta de una serie de obras cuyas noticias no carecen totalmente de valor. Introduce además 2 novedades:

  • Sitúa en Hispania y en lugares occidentales la predicación del Apóstol.
  • Ubica su lugar de enterramiento en un punto llamado Aca Marmárica.

2.En el siglo VII empezó a circular por Occidente la idea de una misión de Santiago en España. Esta idea es recogida en la Península por el tratado De ortu et obitu Patrum, de Isidoro de Sevilla y en Inglaterra por el obispo Adhelmo de Sherbone.

3. Al mismo tiempo se empieza a mencionar a Santiago en las listas de reliquias depositadas en las basílicas con motivo de la consagración de los altares. No ha sido posible hallar indicios históricos del lugar de procedencia de dichas reliquias.

4. La inexistencia de un culto sepulcral conocido durante los siglos VII y VIII es la base del éxito de la tesis del descubrimiento milagroso del sepulcro en el siglo IX.

5. siglo VIII: llegan los árabes a España. El mundo cristiano teme la peligrosa influencia islámica. En el sur de Al-Andalus algunos eclesiásticos vuelven la mirada a Roma. En el norte se apoyan en el evangelizador Santiago. Carlomagno inicia su campaña contra el Islam en el valle del Ebro y de acuerdo con Adriano I envía a España al obispo Egila para iniciar una reforma de la iglesia peninsular como la que se estaba llevando a cabo en la Carolingia.

6. Beato de Liébana en los Comentarios al Apocalipsis volvía a lanzar la teoría de la predicación de Santiago en España, tomada del Breviario de los Apóstoles. Diez años después (786) redacta la versión definitiva de los Comentarios al Apocalipsis para hacer frente a la crisis de la Iglesia de su tiempo y trata de demostrar que se halla en posesión de la traditio. Incorporó un mapa mundi en el que la cabeza del Apóstol Santiago aparecía en Hispania en región denominada Gallaecia, favoreciendo así a la iglesia astur. El campo apostólico del Apóstol Juan estaba más allá del Eúfrates, es decir, derecha e izquierda del trono celestial, tal y como María Salomé había soñado para sus hijos.

7. Casi al mismo tiempo aparece en el reino astur el himno litúrgico O Dei Verbum; en él se ruega a Santiago que proteja al rey, al clero, al pueblo. Se le invoca como tutor de toda la sociedad cristiana del momento.

 La Inventio

El Breviario de los Apóstoles ubica el enterramiento de Santiago en Aca Marmárica. Pero se sabe por los Hechos de los Apóstoles que Santiago murió en Jerusalén bajo el mandato de Herodes. Por lo tanto tuvo que existir una traslación del cuerpo

El primer texto que habla de ello es una epístola sin fechar que aparece en el momento oportuno. Se atribuye a León, obispo de Jerusalén y se dirige a francos, vándalos, visigodos y ostrogodos y por tanto se puede situar en torno al año 500. Se habla de cuatro puntos geográficos de importancia:

  1. Iria-Padrón, sede episcopal
  2. Monte Sacro o Illicino
  3. Jerusalén, lugar de la muerte de Santiago
  4. Arcis Marmoricis, lugar del sepulcro.

Cuenta el obispo León en dicha epístola que durante la celebración de un sínodo se le presentaron 4 de los 7 discípulos de Santiago. Habían recogido el cadáver del Apóstol y lo habían transportado en una nave guiada por la mano de Dios. Llegaron a Bisria, confluencia de los ríos Ulla y Sar, en Galicia; fueron siete días de navegación y llegaron 400 años después.

En la última frase de la carta, León exhorta a la Cristiandad a acudir allí y orar porque «Ciertamente allí yace oculto Santiago».

Las noticias de la epístola de León pasaron en seguida a los martirologios que circulaban por todo Occidente. En el siglo IX, en las anotaciones correspondientes al 25 de julio se lee el párrafo siguiente: «Natividad de Santiago. Sus sagrados huesos, trasladados a España y sepultados en sus regiones occidentales, son objeto de una celebérrima veneración».

 Desarrollo de la leyenda

Los detalles de la ubicación del cuerpo de Santiago vinieron después de conocida la existencia de la epístola de León.

Se contaba que los discípulos sacaron el cuerpo de la barca y lo colocaron sobre una gran losa que con el peso y como si fuese cera derretida, se transformó en un sepulcro. Después de muchas dificultades pusieron el sarcófago en una carreta tirada por bueyes que se detuvieron en un lugar llamado Pico Sacro. Colocaron las reliquias en un arca de mármol, "Aca Marmórica", y construyeron una pequeña iglesia.

Descubrimiento del sepulcro

Ocho siglos después de la muerte del Apóstol, en el año 813, siendo rey de Asturias Alfonso II el Casto y emperador de Occidente, Carlomagno, ocurrió lo siguiente:

Un ermitaño llamado Pelagio o Pelayo, vio una estrella posada en el bosque Libredón. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, obispo de Iria Flavia. Fueron allí y descubrieron en la espesura la antigua capilla.

Alfonso II viajó con su corte al lugar, convirtiéndose así en el primer peregrino de la Historia. Mandó edificar una pequeña iglesia. La noticia se propagó rápidamente. Santiago, tan invocado en el S. VIII, se manifestaba al fin con la revelación de su sepulcro.

 

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