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26ª ETAPA 5-AGOSTO-2007 SAHAGUN-EL BURGO RANERO 18.0KM

26ª ETAPA 5-AGOSTO-2007 SAHAGUN-EL BURGO RANERO 18.0KM

Etapa 26 5/8/07

Sahagun – El Burgo Ranero 18.0 Km

Salida 7h llegada 13 h

 

Y llego el verano del 2007, y volvimos a reanudar el camino donde lo dejamos. Le hemos cogido el tranquillo a esto de hacer de 100 a 150 Km. anuales al Camino de Santiago, y lo que en un principio pudiera parecer una meta sin fin, por la cantidad de años a invertir, ahora el empeño y el paso del tiempo, te hace ver los frutos y china chana se va acercando la meta tan ansiada, con mas facilidad de la esperada.

Como Sahagun caía un poco lejos desde Zaragoza,  para empezar a andar tras recorrer los 450 Kms. que separan ambas ciudades, la estrategia a seguir es dormir en el albergue de Sahagun tras el viaje y empezar a andar al día siguiente con la fresca y tras reposar del viaje por carretera. Poco a poco la distancia que separa Zaragoza de la salida anual del Camino es más larga, eso quiere decir que año a año la distancia recorrida en su totalidad va siendo más considerable, nos alejamos de Zaragoza y nos acercamos a Santiago.

Tras llegar a Logroño la carretera corre paralela al Camino, por lo que mientras conduzco, recorro mentalmente los caminos y pueblos atravesados en el 2005 y 2006. Una parada para almorzar y descansar en el mismo bar que lo hicimos hace 2 años en Villafranca de Montes de Oca, donde los peregrino paran para reponer fuerzas antes de emprender la subida a dichos montes, me hace impregnarme del espíritu peregrino que tanto añoro a lo largo del año.

Cuando llegamos a Sahagun y tras pensar donde dejamos el coche para que pase lo mas desapercibido posible, en la puerta del albergue nos recibe el hospitalero, que dice conocerme hacer el camino el año pasado, ya que estuvo el año anterior allí también, y tras comentarle que queremos reanudar el camino de nuevo, ya que lo dejamos allí. Aun llevo el justificante de alojamiento en el albergue del año anterior que tengo dentro de la credencial que esta escrita con su letra y esto le hace gracia.

Pasamos  la tarde visitando el pueblo y conseguimos dejar el coche delante de la puerta del albergue de tal forma que parece que estemos alojados en un hotel a la puerta de este y pase el mayor tiempo posible a la sombra.

Volver a dormir en el mismo albergue donde lo hice el ultimo día del año anterior, me hace sentirme como en casa y reanudar todos los sentimientos arrinconados durante tantos meses.

Salimos por la mañana, como siempre con la noche sobre nosotros y las farolas de la calle guiándolos hacia la salida dirección Santiago. Cuando dejamos estas, una leve penumbra se va vislumbrando en el clarear del cielo. Un andador a la izquierda de una carretera estrecha y tranquila nos sirve para ir calentando las piernas y coger ritmo.

Tras 5 Kms. hay una bifurcación, para que el peregrino pueda elegir entre una senda fuera de la carretera y mas natural o seguir el andador mas urbanizado y mas corto, nosotros como siempre elegimos la alternativa corta, ya que Anabel prefiere llegar cuanto antes que ver caminos mas pintorescos.

Una hilera de árboles plataneros nos empieza a acompañar a nuestra izquierda, imagen que nos acompañara durante 2 o 3 etapas y que hará que sea una de las estampas típicas de esta parte del Camino. Nos recreamos viendo como según nos acercamos a cada uno de los arroyos, los árboles se hacen más frondosos y grandes, mientras que ocurre lo contrario según nos alejamos. Esto ocurrirá varias veces durante el trayecto y nos hace meditar la importancia del agua para el desarrollo de los árboles en idénticas circunstancias.

Tras cruzar Bercianos del Real Camino el camino continúa con la misma imagen de senda paralela a la carretera local poco transitada y la hilera de arbolitos a nuestra izquierda. La autopista se va aproximando lentamente a nuestra derecha, y eso nos alegra, ya que tenemos que atravesar esta justo antes de llega a Burgo Ranero, aunque esto se hace de rogar y este cruce se alarga en el tiempo.

Cuando llega este, un viaducto muy urbanizado (hasta los arboles tienen riego por goteo como en las ciudades, no veo otra posibilidad para que estos puedan vivir en un ecosistema tan seco), cruza por debajo de la autopista, y tras girar hacia la izquierda y dejar la autovía a nuestro lado, aparece el pueblo tan deseado por ser el fin de la caminata de hoy.

Llegamos antes de que abra el albergue, dejamos las mochilas en la puerta y nos sentamos  en la terraza de un bar enfrente de este a tomar una coca-cola. El albergue es un típico edificio de la zona con paredes de barro y paja de color amarillo muy pintoresco, este es un albergue de una hermandad italiana, también hay otro privado, pero como siempre intentamos alojarnos en albergues que estén impregnados del espíritu peregrino y no en el espíritu empresarial que conllevan los privados.

Cuando abre tres hospitaleros, vamos a llamarles “especiales” nos acogen con una hospitalidad  digna de mención. Los 2 que te registran en el libro y sellan la credencial son 2 italianos mayores que se toman su tiempo con cada peregrino hablando con cada uno y contando una gracia que se les ocurre según la procedencia del peregrino, esto seria de agradecer si no se hubiera formado una fila muy larga de peregrinos cansados y con ganas de ducharse y cambiarse de ropa, que soportan lentamente que les llegue el turno. Cuando nos llega el turno y tras depositar el donativo por el alojamiento (Yo suelo hacerlo al final del día, valorando la hospitalidad, el trato, el albergue…. Para así tener en cuenta todo y no quedarme corto o dar en demasía según el albergue), un hospitalero realmente raro nos acompaña a nuestra habitación en el piso superior, cogiéndonos las mochilas y enseñándonos el albergue y cada parte de el y el uso que podemos dar en cada caso. Lo extraño no es todo lo antes mencionado, sino el sujeto en cuestión, un elemento difícil de describir que por no herir sensibilidades ni querer asemejarlo a grupos de nuestra sociedad las cuales respeto mucho, prefiero dejarlo en una persona “muy rara”.

Las habitaciones son de 8 camas y lo pintoresco de estas es que entre una y otra las paredes no llegan hasta arriba, por lo que el ruido entre ellas se mezclan, además de tener el suelo de madera, con el ruido que conlleva. El techo es el propio tejado con las vigas de madera. Lo dicho, una pintoresca casa la cual recordare para siempre, aparte de los picotazos con los que amanecí al día siguiente, creo que por los mosquitos que entraron por la ventana, imposible de cerrar por la noche o por haber pulgas en las camas, nunca lo sabré.

Tras ducharnos y cambiarnos de ropa, decidimos ir a comer a uno de los 3 restaurantes que había enfrente del albergue. Recuerdo entrar en uno y no se porque, tal vez porque ya no nos daban mesa o porque no nos gustaba el menú, nos cambiamos a otro mucho mas luminoso y bonito, donde comimos con una chica de pucela que vive en Valencia y que según pasaran las etapas llegaríamos a intimar mucho, tanto que añoro no saber ahora de ella al romperse nuestra amistad por la distancia. La verdad es que como no había mesas para ella le dijimos que se sentase con nosotros y enseguida intimamos, pasando una sobremesa muy agradable.

Una breve siesta después de comer y tras levantarnos, como en el pueblo había poco que ver y tras dar una rápida vuelta por este, la tarde se nos hizo realmente larga, recuerdo ese día como interminable por no poder hacer nada, también entablamos relación con un matrimonio que vivía en Cataluña pero era andaluces hasta la medula por su acento y gracia al hablar. También comentar que conocimos a otro tipo que ya nos pareció un poco extraño lo que nos contaba y que mas adelante contare cierta anécdota que queda para el libro de bitácora de este entrañable camino.

Tras tomar algo para cenar en la cocina del albergue, nos subimos a dormir, donde nos cogería una tormenta de aire al principio y agua mas adelante, impresionante que serviría para refrescar el ambiente al día siguiente, por lo menos a primera hora de la mañana.

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