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RUSIA

Bandera Rusia

Partido 678


ESPAÑA

España

3-3

1-2, min.41: Smólov. 2-2, min.50: Alexéi Miranchuk. 3-3, min.70: Smólov.

Amistoso

14 Noviembre 2017

San Petersburgo

Estadio: San Petersburgo Arena

 0-1, min.9: Alba. 0-2, min.35: Ramos (penalti). 2-3, min.53: Ramos (penalti).

Ficha técnica:

3 - Rusia: Lunev; Zhirkov (Kombárov, min.81), Dzhikiya, Vasin, Kudriashov (Rausch, min.74), Smólnikov (Ignátiev, min.); Kuziáev (Yerokhin, min.62), Glushakov, Alexéi Miranchuk (Antón Miranchuk, min.66), Dzagóev (Kokorin, min.62); y Smólov.

3 - España: De Gea; Nacho, Piqué, Ramos (Vitolo, min.57), Jordi Alba (Moreno, min.46); Busquets (Silva, min.57), Thiago (Saúl, min.59), Iniesta (Illarramendi, min.46), Suso (Callejón, min.46); Asensio y Rodrigo.

Goles: 0-1, min.9: Alba. 0-2, min.35: Ramos (penalti). 1-2, min.41: Smólov. 2-2, min.50: Alexéi Miranchuk. 2-3, min.53: Ramos (penalti). 3-3, min.70: Smólov.

Árbitro. Gianluca Rocchi (ITA). Amonestó a Busquets y a Vitolo.

Incidencias: partido amistoso disputado en el estadio San Petersburgo Arena ante unos 45.000 espectadores (dos tercios del aforo).

 

Rusia 3-3 España

35 % Posesión 65 %
0 remates poste 0
5 remates a puerta 7
4 remates paradas 2
2 remates fuera 0
5 remates otros 1
0 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
9 faltas recibidas 14
16 faltas cometidas 9
125 balones perdidos 130
53 balones recuperados 53
3 fueras de juego 1
0 penalties 2
4 intervenciones portero 2

0 propia puerta 0

 

España no fue España en el empate contra Rusia

La Roja, desconocida y con muchas grietas, se aferra a un empate frente a una anfitriona entusiasta tras su partido más inconsistente de la temporada

Por Rusia no compareció la España de estos tiempos. En San Petersburgo solo hubo pistas de una Roja desteñida. Tan poco reconocible que recibió tres goles. No encajaba tanto desde el estruendoso batacazo del 1-5 con Holanda en Brasil 2014. En la etapa de Julen Lopetegui no se había visto, ni de lejos, una España tan indefensa. El seleccionador alteró el sistema sobre la marcha, pero nadie dio con la tecla. Ni en la cueva, ni en el eje ni en la vanguardia. Cualquier Roja de la temporada fue mucho mejor. Y cualquier Rusia de otros tiempos, también.
 

De entrada, lo nunca visto. El no va más: Jordi Alba, el jugador de menor techo en San Petersburgo, emergió donde jamás se le hubiera esperado, en la zona que surcan los arietes, y marcó un gol de cabeza entre dos gigantes rusos. Por más que el lateral del Barça fuera delantero en sus años parvularios y que Asensio enroscara la pelota en su frente con pie de seda, el tanto tuvo algo de extravagante. Un pésimo retrato de los zagueros locales. El insólito remate de Alba llegó en la primera aventura española hacia la meta rusa. Un presagio de lo que esta vez fue la Roja, mucho más efectiva que brillante. Nada que ver con el renacentista duelo con Costa Rica del pasado sábado. El único parentesco, que de nuevo fuera Jordi Alba quien madrugara con el gol.

En Rusia, Julen Lopetegui alternó al portero, con De Gea por Kepa, probó la versatilidad de Nacho como lateral derecho y reformó por completo el ataque. Una delantera llamativa. No deja de ser peculiar que se alistaran tres zurdos muy zurdos: Suso, Rodrigo y Asensio. Sin Silva hasta el segundo tiempo e Isco en su casa, España tuvo menos gobierno. Sin la pelota cosida como mejor defensa, al equipo español se le vieron más grietas que de costumbre. A la selección rusa, muy plana, le bastó con un chute de entusiasmo para en varias fases bloquear a España en la periferia de De Gea. Con algún inesperado desajuste de Sergio Ramos, Jordi Alba, actor principal en el primer acto, evitó un par de asaltos de los rusos. La Roja no tenía hilo. El equipo no daba con el ancla de Busquets. Tampoco trascendían Thiago e Iniesta, mientras Suso se mostraba muy errático. Solo por la vía de Asensio lograba despegar el cuadro ibérico.

Sin migas de la España que atornilla el juego a través del balón, llegó un segundo e inmerecido azote para Rusia. Gianluca Rocchi, árbitro italiano, cargó a los locales con un penalti por mano de Kuzyaev. En realidad, el chico había amortiguado la pelota con un hombro. Ramos tiró de galones y se concedió el lanzamiento. No falló, como tampoco lo haría después, cuando Rocchi castigó uno de esos cientos de agarrones que hay en las áreas. Unos árbitros agudizan la vista y otros se hacen los lonchas.

Antes de maldecir su suerte arbitral, Rusia había logrado el empate tras dos espantadas defensivas de la Roja. Smolov anotó con un disparo cruzado y, de vuelta del intermedio, Miranchuk, tras un saque de banda, se coló entre la afeitada retaguardia visitante silbando. Para entonces, España cerraba con tres centrales, Ramos en la derecha, Nacho en la izquierda y Piqué entre ambos. Sin tiempo para el festejo ruso llegó el 2-3 con el segundo penalti de Ramos, su última acción antes del relevo. El partido derivó en una sucesión de cambios. Pero España no encontró remedio al mover el cesto. Ni siquiera con Silva. Nunca tuvo colmillo, siempre pareció un equipo desorientado, descentrado, poco redondo. Como prueba otro gol de traca, De nuevo tras un saque de banda. Esta vez favorable a Nacho, quien citó a Asensio. El mal control del mallorquín propició un fabuloso disparo de Smolov.

Por fortuna para los españoles, el bajón de la Roja llegó en el último choque del año tras un curso de fábula. Y en un partido sin urgencias. Nada grave para una selección sin tacha en todo 2017.

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España empata a la ruleta rusa

Si Ramos destacó con España, el jugador del partido fue sin duda el ruso Fiódor Smólov, que marcó también dos goles, pero en jugada y ambos de bellísima factura.

España empató este martes en Rusia (3-3) pese a haber ido por delante en el marcador durante casi todo el partido, en un duelo loco en el que Sergio Ramos fue el protagonista en la Roja al marcar dos goles desde el punto de penalti.

Si Ramos destacó con España, el jugador del partido fue sin duda el ruso Fiódor Smólov, que marcó también dos goles, pero en jugada y ambos de bellísima factura.

Se esperaba más de España, aunque fuera un amistoso, especialmente después de meterle cinco goles a Costa Rica, pero entre la relajación española y la furia local el partido fue una auténtica ruleta rusa.

Debutó Suso en el equipo de Julen Lopetequi y pudo ser un día redondo para España, que nunca ha ganado en territorio ruso o soviético, donde había jugado antes solo una vez, en 1971, con derrota ante la URSS (2-1).

Ni el frío ni la nieve, que cayó horas antes sobre la ciudad, fue un problema, ya que el techo retráctil del impresionante San Petersburgo Arena convirtió el estadio en una sauna con más de 20 grados de temperatura.

Lopetegui volvió a colocar a De Gea en la portería en sustitución de Kepa, que mantuvo la portería a cero ante Costa Rica, e introdujo a Nacho, pero no como central, sino como lateral derecho. Además, apostó por un tridente en ataque integrado por el debutante Suso, que está haciendo una gran temporada en el Milan, el madridista Asensio y el valencianista Rodrigo, uno de los jugadores de moda en la liga española.

Mientras, los rusos apostaron por reforzar el centro del campo con medias puntas como Dzagóev o Miranchuk en perjuicio de delanteros como Kokorin.

A decir verdad, salieron más fuertes los rusos, que avisaron a la defensa española con dos pases a los que no llegó por muy poco Smólov, el jugador más adelantado de los locales, especialmente la segunda en la que rozó el balón cuando De Gea parecía batido.

Pero en la primera jugada con criterio de España, el balón llegó a la banda izquierda, donde Asensio se sacó de la chistera un centro medido a la cabeza de Alba, que se encontraba sorprendentemente libre de marca en la posición de delantero centro y que remató al fondo de las mallas (min.9).

A partir de entonces, una España que jugaba totalmente de blanco se hizo con el control del balón y no lo soltó hasta el descanso. Sólo Dzagóev, el cerebro del CSKA, logró poner en apuros a la Roja con alguna finta o pase entre líneas, pero Piqué y Ramos estuvieron muy atentos.

Por si fuera poco, los rusos se metieron ellos mismos el segundo gol con una mano voluntaria de Kuziáev al borde del área grande y el árbitro no dudó en señalar penalti. La pena máxima fue convertida por Ramos, pese a que el portero ruso aguantó todo lo que pudo ante el intento de ’paradinha’ del defensa del Real Madrid (min.35).

Pero en un despiste español en una jugada en la que los rusos rozaron por dos veces el fuera de juego,Smólov marcó tras recortar a Piqué y soltar un latigazo con la zurda ante el que nada puso hacer De Gea (min.41).

A partir de ahí pasó los peores minutos el equipo español, al que los pases cruzados sorprendían siempre descolocado. Ante la alta presión rusa, Lopetegui decidió sacar a Illarramendi, mucho más preparado para un partido físico que Iniesta.

Con todo, los rusos volvieron a castigar la relajación de la zaga española y tras un rebote afortunado a pase de Zhirkov, Miranchuk marcó en un disparo a bocajarro (min.50).

Pero los rusos volvieron a dispararse en el pie al cometer un penalti innecesario sobre Ramos, que pareció más un forcejeo, y que volvió a transformar el futbolista del Real Madrid (min.53).

Rodrigo pudo sentenciar tras un pase en profundidad, pero su disparo fue despejado por el guardameta local.

Rusia no perdonó el regalo y en otro error de control de España, en este caso de Asensio, los rusos se plantaron en el borde del área española y de nuevo Smólov superó a De Gea con un fenomenal disparo (min.70).

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