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29.7.2017 – 4º AMISTOSO – PRETEMPORADA 2017/18

 

  Resultado de imagen de escudo mirandes MIRANDES 1-0 REAL ZARAGOZA

 

Ficha técnica:

Alineaciones:

-          CD Mirandés: Sergio, Israel, Paris, Kijera, Albistegi, Rúper, David Prieto, Borja Sánchez, Igor Martínez, Antonio Romero – También han jugado Blas, Jonay, Musa, Andrés, Carrillo y Zunzu.

-          Real Zaragoza: Ratón, Benito (Lasure, min 67), Verdasca (Zalaya, min 67), Grippo (Jesús Valentín, min 45), Ángel Martínez, Javi Ros (C) (Alberto Zapater, min 45), Eguaras (Raúl Guti, min 63), Xumetra (Papunashvili, min 45), Febas (Alain, min 63), Pombo (Oliver Buff, min 45), Borja Iglesias (Rubio, min 73)

Árbitro: Mazo Maruri (C. León)

Goles: 1-0 (min 51) Albistegi

 

Un Real Zaragoza muy verde cae ante el Mirandés de manera imprevista

Un gol a la salida de un córner mal defendido supuso el 1-0 final. Los de Natxo González estuvieron ciegos en ataque.

Verde. Muy verde está este remozado Real Zaragoza según se desprende del segundo amistoso del verano ante un rival de Segunda B, el Mirandés, que se impuso por 1-0 en el campo de Anduva merced a un gol de Albístegui nada más empezar la segunda mitad a la salida de un córner muy mal defendido por los aragoneses. La ceguera ante el gol, sobre todo en la primera parte, y la falta de reacción en el segundo periodo condenaron a la inesperada derrota a los zaragocistas. Se trata de un claro aviso de que es necesario apresurarse para mejorar el nivel de solvencia de un bloque al que le afloran muchas más carencias que virtudes a estas alturas de pretemporada, cuando ya solo restan 20 días para el inicio de la liga en Tenerife.

El primer tiempo, con el presumido dominio del Real Zaragoza, dejó sensaciones agridulces por la incomodidad que generó la presión constante del Mirandés, un equipo recién descendido a Segunda B al que Pablo Alfaro y Jesús Seba -dos aragoneses y exzaragocistas- están todavía reconstruyendo de arriba a abajo. Los de Natxo González entremezclaron buenos momentos, acciones potables en ataque, con lagunas defensivas y, sobre todo, falta de compenetración en la línea de medios, donde predominó la espesura. El 0-0 del descanso supo a poco, porque el cuadro zaragozano volvió a fallar hasta cinco ocasiones claras ante el marco de Sergio Pérez, aunque también hay que citar dos buenas llegadas al área de los locales, que estuvieron en un tris de superar a Ratón en el primer cuarto de hora.

Verdasca fue novedad en la defensa, demasiado inestable con la pelota. Eguaras fue titular en la media en su antiguo estadio, con buenas hechuras hacia atrás pero sin soltura ofensiva. Xumetra tuvo otra oportunidad en el extremo diestro, sin enseñar lo que se espera de él en cuanto a profundidad y soluciones. Y Febas fue esta vez el mediapunta, totalmente acogotado entre los jugadores rojinegros, que no le dejaron respirar. Así, las mejores jugadas llegaron siempre por la banda izquierda, a través del lateral Ángel Martínez y las apariciones de Pombo, guadianesco por otra parte.

El Real Zaragoza pagó de nuevo su mala puntería. En condiciones normales, tendría que haberse marchado al intermedio en ventaja. No obstante, el primero en avisar fue el Mirandés, en una acción de Igor Martínez (ex del Lugo) en la que superó a Grippo y, solo en el área, remató duro fuera, rozando el palo en el minuto 3. Dos más tarde, Borja Iglesias dio la réplica, errando un gol a bocajarro al rematar alto en el área chica un balón dejado por Xumetra tras un centro del vertical Ángel Martínez.

Sería de nuevo Igor Martínez, el más destacado de los burgaleses, quien rozaría el tanto en el 16. Tras una falta lateral mal defendida -la defensa zonal en estático necesita mucho pulimento aún por parte de Natxo-, el ‘7’ mirandés voleó solo en el área con todo a favor, fuera por centímetros cuando el gol ya se cantaba, con Ratón batido. Ahí se le acabó la inspiración a los de Pablo Alfaro. En los sucesivo, hasta cuatro llegadas nítidas del Real Zaragoza aglutinaron el fútbol de ataque del duelo.

Xumetra falló de cabeza en el 25 otro centro de Ángel Martínez al corazón del área y el portero local envío a córner junto al larguero. De la salida del saque de esquina llegó la más clara opción zaragocista: Grippo se elevó con poderío y su cabezazo franco se estrelló con violencia contra el palo derecho. Una pena. Pero el suizo demostró que es un arma útil este año en el balón parado. En el 33, Pombo marró un gol hecho, tras la mejor jugada ligada del Zaragoza, iniciada por Xumetra, con un buen desmarque de Iglesias y un toque final de Febas que dejó solo al canterano, cuyo derechazo se estrelló en el cuerpo del guardameta Sergio y se fue a córner.

Por fin, en el 38, de nuevo por alto, Borja Iglesias concluyó con un testarazo en parábola otro balón colgado al área rival y Sergio Pérez detuvo en la misma raya con apuros. El Real Zaragoza hacía daño por arriba, buena cosa en comparación con el año precedente. Pero falta tino, acierto, soltura y confianza a la hora de la verdad. Natxo González censuró a sus hombres varias veces el exceso de toques en el manejo del balón, sobre todo a Pombo. No quiere que nadie ralentice las transiciones, pide celeridad y profundidad para poder sorprender y no ser un equipo previsible y plano.

Tras el descanso, entraron en juego Jesús Valentín, Zapater, Papunashvili y Buff. Cambios de relevancia por sí mismos. En el Mirandés, que solo tiene 12 futbolistas del primer equipo, solo se cambió al portero. El inicio del segundo tiempo volvió a tener a los de Burgos como protagonistas en ataque, con dos llegadas peligrosas de Borja Sánchez en apenas dos minutos. En la primera, Verdasca, rápido, se cruzó a tiempo para salvar el gol. En la segunda, su disparo claro se marchó fuera cerca del poste. Fueron el aviso del 1-0 que aguardaba enseguida. Lo marcó Albístegui, en el minuto 50, solo en el segundo palo a la salida de un saque de esquina fatalmente defendido por esa defensa en zona que chirría.

El gol sirvió para que el Real Zaragoza acelerase el ritmo con el balón, lo que favoreció pérdidas evitables en muchas jugadas francas. A los de Natxo les costaba mucho rebasar las líneas de un bien plantado Mirandés. Buff intentaba mezclar con el insistente Ángel Martínez por la izquierda. Papunashvili no lograba engranar por la derecha con Benito. Y Febas continuaba perdido en el centro del ataque. De todo ellos derivó que Borja Iglesias estuviera desabastecido todo el tiempo. Los blanquillos no pisaron el área rival en 20 largos minutos de desconexión.

Natxo metió en juego a Raúl Guti y Oyarzun por el cansado Eguaras y el desdibujado Febas. El Mirandés también empezó a meter oxígeno, con su gente del banquillo procedente del filial, de Regional Preferente. Poco después, también entraron Delmás, Lasure y Zalaya para cambiar por completo la línea de zagueros. En ese ínterín, ya con 21 minutos transcurridos, llegó el primer remate a puerta del Real Zaragoza. Fue un mano a mano de Borja Iglesias, que arrancó desde la línea de tres cuartos, y estrelló su chut en los pies del portero Limones. No está teniendo suerte el gallego en sus primeros lances como ariete blanquillo. A falta de 18 minutos, fue sustituido por el filial Rubio para completar la totalidad de cambios en el habitual carrusel de los ensayos veraniegos.

Se encaró el último cuarto de hora con el partido roto, el Zaragoza deshilvanado y el Mirandés pletórico de ánimo por el inesperado marcador favorable del que gozaba. Cierto es que los resultados, a estas alturas, son lo de menos. Que lo más importante es que la plantilla se conozca, que crezca día a día en cohesión. Pero, sin duda, con triunfos todo es más fácil, más favorable. Y al Real Zaragoza le está costando arrancar. De tantas sustituciones, resultó que los mirandeses notaron menos la merma que el equipo de Natxo. No era lo esperado.

Faltó calma, cerebro, poso para afrontar la recta final del encuentro con el tanteador en contra. La superioridad presupuesta del Real Zaragoza no asomó por ningún sitio porque todo el mundo hizo la guerra por su cuenta. Ese nerviosismo que, en días de pruebas, no debería aparecer. Al Mirandés le resultó sencillo sujetar el triunfo ante este panorama. Destruir siempre es más fácil que construir. A los de Natxo el reloj se les echó al cuello y los ahogó en cada minuto que transcurría hacia el 90. No se vio a Buff, ni a Papunashvili. Tampoco a Oyarzun. Demasiada ternura en líneas generales. Así que toca espabilar de lo lindo.

 

El Real Zaragoza cae derrotado en el segundo partido de pretemporada

El CD Mirandés se ha impuesto al Real Zaragoza por un gol a cero en el segundo amistoso del conjunto zaragocista. El partido se ha disputado en el estadio de Anduva, en Miranda de Ebro.

En los primeros minutos de la primera parte, la posesión fue claramente favorable al conjunto aragonés, aunque ninguno de los dos equipos gozó de grandes ocasiones.

Fue el Real Zaragoza quien estuvo más cerca de adelantarse en el marcador, con un remate al palo de Simone Grippo en el minuto 26. Siete minutos más tarde, Jorge Pombo tuvo en sus botas el primer gol del partido pero el cuero rebotó en un defensa burgalés, por lo que los jugadores se fueron al túnel de vestuarios con un empate a cero en el marcador.

El CD Mirandés comenzó la segunda parteb con más intensidad y, tras un saque de esquina al comienzo del segundo periodo, el Mirandés desequilibró el marcador gracias a Albistegi. La escuadra blanquilla intentó a partir de entonces nivelar el duelo, pero el conjunto de Pablo Alfaro supo administrar esa ventaja y finalmente el encuentro se lo llevaron los de Miranda de Ebro.

La próxima cita amistosa tendrá lugar en el campo de Pinilla, en Teruel, el próximo miércoles (19:00) y será ante el filial del Villarreal.

Un fiasco desde la estrategia

El Zaragoza cae en Anduva en un partido decepcionante y con claras lagunas a balón parado

La pretemporada está hecha para ajustar mecanismos y el Zaragoza de Natxo González, como todos sus rivales, está en ese proceso. Conviene, por ello, no sacar muy fuera de contexto la derrota de ayer en Anduva ante un Mirandés de Segunda B y con solo 12 jugadores del primer equipo. Sin embargo, es inevitable el poso amargo, porque no se percibieron avances y porque caer ante un rival de inferior categoría, por mucho que sea un recién descendido, es un tropiezo que indica que queda mucho por hacer en este Zaragoza tan verde aún.

No dejó ninguna duda de ello en Miranda. A la derrota se le pueden poner todas las coartadas que se quieran, pero el ritmo lento, la falta de fluidez en ataque y, sobre todo, las lagunas defensivas en la estrategia fueron claras. Quizá el Zaragoza pudo empatar en méritos globales, pero soltó un mal partido. Flojo en el primer acto y peor aún si cabe en el segundo, donde encajó el gol de Albistegi, en un córner donde Ratón se quedó paralizado y hubo despiste general de todos y de Verdasca en particular. Ya no se levantaría de ese golpe.

El mayor peligro del Mirandés de Pablo Alfaro llegó, además, en las jugadas de estrategia, en las faltas y en los córners. Natxo González viene de un Reus que era un muro en esa faceta y quiere que sus jugadores defiendan esas acciones muy metidos en el área y cerca de su portero. Eso exige una perfecta sincronización y el Zaragoza, de momento, no la posee. La tiene que lograr como sea antes de comenzar la Liga, porque el balón parado es vital en esta Segunda tan mediocre.

El Real Zaragoza saltó con Verdasca, Eguaras, Xumetra y Febas como novedades en el once con respecto a Logroño. En Anduva el fuerte calor y el cansancio de la pretemporada hicieron mella pronto, con Pombo situado en la izquierda y Febas en la mediapunta para que Eguaras y Javi Ros se repartieran el doble pivote. Le faltó fluidez al Zaragoza en la primera parte, sobre todo en el comienzo, en un partido jugado casi siempre a un ritmo muy bajo. Eso sí, el balón volvió a ser casi por completo zaragocista, como ante el Logroñés.

Así, el Zaragoza empezó sufriendo en un error de Grippo ante Yannis, la mayor amenaza local junto a Borja Sánchez e Igor, que tuvo la mejor ocasión al disparar al palo después de una falta sacada en corto y mal defendida por el Zaragoza.

Reaccionaron los de Natxo González y encontraron caminos por las bandas de Benito y de Ángel. Xumetra fue objeto de penalti cuando iba a rematar un centro de Ángel, Pombo tuvo una muy clara tras incursión de Benito y Grippo mandó otra al palo tras un córner.

El ritmo había sido bajo en el primer acto y no mejoró. Al revés, empeoró. Valentín, Zapater, Papunashvili y Buff, que empezó en banda para irse después al medio, entraron tras el descanso y el Zaragoza arrancó muy despistado. Verdasca se anticipó ante Borja Sánchez, pero se durmió en el gol, mientras que Valentín sigue muy flojo. Oyarzun y Guti primero y Lasure, Demás y Zalaya después, refrescaron el equipo, sin efectos positivos. Entró al final Rubio por un Borja Iglesias poco activo y el Zaragoza se hizo cada vez más previsible para acabar firmando la derrota.

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