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LA LEGIÓN PERDIDA DE CRASO

LA LEGIÓN PERDIDA DE CRASO

 

LA LEGIÓN PERDIDA DE CRASO

EL ORIGEN DE LA LEYENDA

A mediados del siglo I a. C. la República romana languidecía, víctima de las guerras civiles. La ambición personal del hombre más rico de toda RomaMarco Licinio Craso, junto a su envidia por los dos genios militares del momento, Cneo Pompeyo y Cayo Julio César, costó a la moribunda república una de las derrotas militares más severas de su historia. Siete legiones fueron masacradas en Carrhae (Harran, Turquía), lo que significó el fin del Primer Triunvirato que estaba constituido por estos tres hombres, y además, la muerte del propio Craso.

Tras el funesto desastre romano de la batalla de Carrhae en el 53 a. C contra el Imperio Parto, nadie podía imaginar que iba a surgir una de las más misteriosas leyendas que se recuerden del mundo antiguo; la de la legión perdida de Craso…

UN LARGO E INESPERADO VIAJE 

LAS FUENTES CLÁSICAS

Según los testimonios de Plutarco (Plut. Vida de Craso, XXXI) y Plinio el Viejo (Plin., Historia Natural, VI, 47), una de las grandes consecuencias de aquella batalla, fue que alrededor de 10.000 romanos, el equivalente a dos legiones enteras fueron hechos prisioneros. Su  destino más probable habría sido la esclavitud.

Las fuentes clásicas romanas hablan de que el rey de Partia, (noroeste de Irán), Orodes II, no quiso desaprovechar la oportunidad de contar con prisioneros de un ejército romano y utilizó a muchos de éstos para crear unidades militares destinadas a defender otras fronteras de sus dominios, especialmente la frontera este contra los hunos y escitas. 

Nos cuenta Plinio el Viejo que tras recorrer unos 1.500 km los prisioneros fueron llevados a la región de Margiana en el Asia Central en los dominios de Orodes II, que se corresponde con la actual Turkmenistán 

Un lugar de clima templado que se caracterizaba por poseer aquel hierro tan brillante que usaban los ejércitos partos para sus armaduras. Esta fue la Alejandría de Margiana, fundada por Alejandro Magno en el 328 .a.C en una zona rodeada de montes. Un entorno de difícil acceso a causa de los desiertos arenosos que la rodean. Fue una de las muchas ciudades que llevaron el nombre del conquistador heleno. Despues sería renombrada por  Antíoco I Sóter como Antioquía Margiana a principios del siglo III a. C, quién también la rebautizó como con su propio nombre. Este rey, según relata Estrabón, pobló la ciudad con súbditos sirios y la rodeó en círculo con una muralla de 1.500 estadios. Mas tarde, en el medievo la ciudad sería conocida como Merv , durante el s.XII Merv fue la ciudad más poblada del mundo por su importancia en la Ruta de la seda.

Pero volviendo a retomar nuestra historia en los tiempos de Orodes II, rey de los partos entre los años 57 a.C y 38 a.C, la ciudad existía aún y allí fue donde supuestamente fueron enviados los 10.000 prisioneros romanos para defender las fronteras del Imperio Parto de los ataques de las tribus nómadas antecesoras de los hunos. 

De aquella ‘legión perdida’ muchos no sobrevivirían debido a las terribles condiciones a las que fueron sometidos.

Años más tarde, durante el gobierno de AugustoRoma inicia una relativa etapa de paz conocida como la Pax Augusta. El primer emperador de Roma firma una tregua con el reino con más poder de entre sus vecinos, el Imperio Parto e intercede para que le fueran devueltos muchos de los prisioneros romanos hechos en las contiendas del pasado, pero nada sabemos al respecto de los hombres de Craso.

A pesar de las fuentes clásicas, la ausencia de pruebas arqueológicas nos lleva a pensar que el destino de los prisioneros sigue siendo incierto, y es aquí donde comienza la leyenda de la legión perdida de Craso. 

LAS CRÓNICAS  CHINAS 

A partir de aquí, perdemos la pista en la historiográfia clásica. Pero 1955, el sinólogo americano Homer Hasenpflug Dubs, abre una nueva linea de investigación sobre la supuesta leyenda al descubrir algunos indicios en las crónicas chinas de la dinastía Han del 36 a. C.. Según Dubs estas crónicas sitúan la legión romana perdida en territorio amarillo.

¿Es posible que estos prisioneros romanos cruzaran las fronteras del territorio parto y llegarán más lejos hasta territorio chino? 

Esta es la teoría que defiende Dubs enmarcada en el historia china de tiempos de la dinastía Han . Otros expertos, ademas del americano, han especulado sobre esta posibilidad con argumentos en pro y en contra que iremos viendo en próximas entregas…

  

Legionarios Romanos en China

¿UNA CIUDAD ROMANA EN CHINA?

En un capítulo anterior hablamos del expediente X de la legión perdida de Craso cuyo paradero, según las fuentes clásicas, habría sido algún lugar de la actual Turkmenistán. Allí unos 10.0000 prisioneros de las legiones romanas de Craso habrían sido “supuestamente” reclamados por el rey Orodes II, -entre el 57 a.C y 38 a.C-, para defender las fronteras de su Imperio Parto.  Pero el destino de los 10.000 legionarios capturados seguía siendo un misterio. En el año 20 a.C, las negociaciones con los partos, bajo la dirección de Augusto y Marco Antonio, sobre el regreso de estos soldados sólo contribuyó a alimentar más el misterio. Los partos declararon que no había presos para repatriar. Sin otros indicios materiales, el rastro de esta legión se esfumó en el tiempo, convirtiéndose en leyenda…

DUBS Y LAS CRÓNICAS CHINAS

No fue hasta el año 1955, cuando el sinólogo americano Homer Hasenpflug Dubs, estudiando las crónicas históricas chinas de la dinastía Han del 36 a. C., creyó haber descubierto el origen del mito de la legión perdida que sitúa en territorio chino.

Estas crónicas legadas por el antiguo historiador y biógrafo chino Ban Gu narran los hechos en el contexto de la dinastía Han cuando se quiso pacificar la frontera occidental de China. Para llevar a cabo esta misión  el general Gan Yanshou emprendió una campaña contra los xiongnu, antecesores de los hunos, que  culminó con la toma de la capital, una ciudad de ubicación desconocida, pero que probablemente fuera la vieja  Zhizhi (actual Dzhambul) en Tashkent, Uzbekistán.

Los xiongnu eran un pueblo nómada en territorio de la actual Mongolia cuya relación con los chinos siempre fue complicada y armada. Los historiadores modernos coinciden en que los xiongnu mencionados en las crónicas chinas eran el mismo pueblo que siglos más tarde invaden el Impèrio romano siendo conocidos en Europa como los hunos.

En las citadas crónicas se dice que la capital de los enemigos de los chinos Han, estaba fortificada con una doble empalizada y que fue bravamente defendida por unos ‘bárbaros‘ que combatían de forma muy disciplinada y organizada, con una formación que recuerda a la tortuga o testudo.

¿Se referia el historiador chino con el termino ‘bárbaros’ a los romanos considerados como tales en suelo extranjero? 

Para Dubs, tras una década estudiando el fenómeno, los defensores de Zhizhi fueron parte de aquellos romanos de la legión de Craso que dos décadas antes tras ser derrotados fueron hechos prisioneros siendo enviados a aquel remoto poblado en el desierto de Gobi donde su rastro aparente desapareció para siempre.

¿Pero realmente fue así? Veamos un poco mejor el contexto de enfrentamientos entre los hunos y la Dinastía china Han.

ROMANOS AL SERVICIO DEL JEFE HUNO JZH-JZH 

Unos pocos años antes de la batalla de Carrhae, en Asia Centrallos hunos, que habían disfrutado más de un siglo de relativa estabilidad política, se fracturaron en dos grupos hacia el año 58 a.C. La parte oriental estaba regida por Hou-Han-Sie, que había logrado el apoyo de la nobleza de la región, y por lo tanto Dubs supone que él es el gobernante legal de la imperio. La mitad occidental del territorio huno fue gobernado por Jzh-Jzh, hermano mayor de Hou-Han-Sie.

Jzh-Jzh fue militarmente superior y derrotó a Hou-Han-Sie quien se vió obligado a buscar la protección de China. Jzh-Jzh viendo que el este era complicado de acceder, se movió hacia el oeste de Mongolia y peleó con los habitantes locales, a quienes derrotó. 

El investigador australiano David Harris sugiere que los prisioneros romanos huyeron a los territorios del rey huno Jzh-Jzh, quien los contrató como mercenarios y los envió a la frontera sur con China

Las acciones del jefe huno amenazaban la estabilidad de la ruta comercial, así, la corte Han envió una embajada encabezada por Gu Ji en enero de 42 a.C., pero Jzh-Jzh cometió el error de ejecutarlo y luego se negó a devolver los cadáveres a los chinos.

A continuación, en el 38 a. C., los chinos movilizaron una fuerza de 40.000 hombres bien entrenados comandados por Gan Yen-shou y Chen Tang para calmar la situación en el oeste. 

Los chinos lograron una victoria decisiva en el 35 a. C. Jzh-Jzh fue ejecutado por su resistencia. En las crónicas chinas  el general chino Chen Tang,  luchando contra los soldados hunos observa una táctica sorprendente en formación de escamas de pescado nunca vista hasta entonces. Se trataba ni mas ni menos que de la Testudo (concha), utilizada por las legiones romanas en todo el imperio, una formación en cuadrado  utilizando los escudos en la primera fila para cubrir el cuerpo y en las siguientes filas para cubrir sus cabezas.

Los vencedores chinos quedaron tan impresionados con 145 soldados enemigos de entre los supervivientes en Zhizhi, que los emplearon en la defensa de los ataques del Tíbet conduciéndolos  más hacia el este hasta el puesto recién nombrado de Liqian (Li-chien) en la provincia de Gansu. Por supesto que tampoco existen pruebas de  que los romanos llegaran a poner un pie en Gansu antes de la era cristiana.

LIQIAN, ROMA PARA LOS CHINOS

Las hipótesis de Dubs y  Harris han revivido  la vieja discusión sobre si un grupo de legionarios romanos llegó a ofrecer sus servicios al jefe de los hunos  Jzh-Jzh en el 36 a.d.C antes de establecerse en el pueblo de Gansu llamado Liqian.  

Dubs descubrió que Liqian o Li-Chien era el antiguo nombre de la actual Zhelaizhai, en la provincia occidental de Gansu, una pequeña aldea en el borde del Gobi en China. Aunque se necesita algo de imaginación para encontrar la similitud del nombre deLegión y Liqian, el término si está documentado dentro de las 1.587 ciudades según el censo realizado por la dinastía Han en el año 5 d. C, también el mapa del Imperio de China Han de este mismo período muestra un condado llamado Liqian y casualmente, además, ese era el nombre que daban los chinos a Roma.

Probablemente derive de alguna de las ciudades llamadas Alejandría que dependía de Roma que habían sido fundadas por los griegos en época helenística y con las que tenían contactos comerciales. 

Aparte de Liqian , aparecen dos ciudades chinas de origen extranjero, Kucha y Wen-Siu, que tenían nombres que derivaban de idiomas extranjeros y que debían a la población inmigrante del Asia central con la que habían sido fundadas. Por ello pensó el sinólogo americano que el nombre de Liqian o Li-Chien podía ser un caso semejante, dado que no se conoce su origen en los dialectos chinos antiguos y sí podría estar relacionado, como se ha dicho, con el nombre que los chinos daban para referirse a Roma.

ROMANOS BATALLANDO ENTRE LOS HUNOS

La descripción de la batalla contiene varias frases peculiares que conduce a creer a Dubs que una fuerza extranjera, integrante del ejército huno, participó en la batalla. Una frase de la primera escena, tomada de la Historia de la Antigua Dinastía Han dice así:

“Más de un centenar de soldados de infantería, alineados a cada lado en una formación de escamas de pescado (se refiere a la testudo), forman un ejercicio militar”. 

La segunda frase de interés hace referencia a una doble empalizada de madera.

“Desde detrás de la empalizada, los soldados disparaban y mataban a muchos de los que estaban fuera”. 

Estas menciones hacen que Dubs, sugiera que estos más de cien soldados, según se dice 145, no fueran de origen huno, y de hecho, los atribuye a soldados de infantería de origen romano por su orden y disciplina de batalla, cosa que los hunos no tenían, ya que atacaban desordenadamente. Además, los hunos, como los partos, basan su ejército en gran medida en montar arqueros a caballo, con lo que fuerza de infantería profesional se habría nutrido de mercenarios en lugar de los pueblos indígenas.

Si bien Dubs tardo un par de años en llegar a esta conclusión.

Cuando comenzó su investigación sobre el origen de los soldados representados en la pintura y biografía en 1939,  inicialmente pensó que los soldados de infantería eran de origen sogdiano. Es decir que habrian sido cedidos como ayuda por el rey de Sogdiana al jefe huno Jzh-Jzh. Dubs declaró entonces que la testudo podría hacer referencia, en realidad, a la formación griega de practicar de escudos superpuestos muy de la falange macedonia, un orden de batalla para atraer la atención de los chinos, quienes no conocían esta táctica.

Pero dos años más tarde, Dubs alteró su análisis de la procedencia de los soldados de infantería recordando que la zona de Bactria y Sogdiana cayó ante los bárbaros alrededor de 130 a. C.,casi un siglo antes del saqueo de Jzh-Jzh. Tarn, también corrobora la nueva tesis de Dubs, diciendo que le era poco probable que un siglo después de la caída de la zona, se siguiera usando el modelo de la falange y que usarían otra formación que no fuera con los escudos redondos, sino rectangulares. Y que esa nueva formación solo podría ser la de una testudo romana, con los scutum (escudos) rectangulares pareciendo a lo que se denominaba “escamas de pescado”.

Dubs considera, pues, que en efecto los soldados romanos que estaban en el este de Partia, algunos escaparon y otros pudieron ser vendidos como mercenarios a Jzh-Jzh.

PRUEBAS DE LA PRESENCIA ROMANA EN EL ASIA CENTRAL

A parte de lo ya dicho, la descripción de la empalizada doble también serviría como una pieza integral de la evidencia para suponer que había una presencia romana en Asia Central. Tanto Tarn como Dubs afirman no haber visto nunca, ya sea en la literatura o arqueología, una ciudad griega que tuviera una empalizada fuera de la primera pared, es decir una segunda empalizada y un foso exterior.

Dubs añade que la doble empalizada de madera vista en Sogdiana por los chinos era entonces una característica estándar en las fortificaciones romanas, con su foso, empalizadas, estacas o muralla, lo que sugiere que hasta Jzh-Jzh tuvo asistencia de la ingeniería romana en la construcción de su ciudad. 

Después de la batalla, en su informe al emperador Huang Ti,  sus comandantes Gan Yen-shou y Tang Chen dijeron que habían matado 1.518 personas, aceptado la entrega de más de mil, y llevados vivos a 145 hombres. 

A MODO DE CONCLUSIÓN

Lo que resulta extraño es que los 145 hombres capturados vivos se considerasen independientes de los miles de soldados que se habían rendido, por lo que supone Dubs que estos 145 hombres eran los soldados romanos que participaron en la batalla y que los chinos, como premio a su valentía, les dejaran instalarse en una ciudad fronteriza, la ya citada Liqian o Li-Chien en la región en Yongchang, provincia de Gansu, y vivieran bajo el modelo romano, bajo el estatuto de colonia. 

Sin embargo, los historiadores chinos no hicieron mención de este acto porque habría sido de poca importancia para China. Se sabe que Liqian o Li-Chien existió hasta al menos el siglo VIII, cuando los tibetanos invadieron la región, siendo lo más probable que estos destruyeran el importante y estratégico enclave.

A pesar de estos argumentos a favor de la presencia romana en China existen otros tantos detractores de las teorias de Dubs y Tarn que conoceremos con detalle en la próxima entrega cuya lectura os recomendamos para tener una visión más amplia del tema.

BIBLIOGRAFÍA

  • CAMMANN, S.: “Review: A Roman City in Ancient China”. The Journal of Asian Studies 21, nº 3, (1962): 380-382.
  • DUBS, H. H.: A Roman city in Acient China. London: The China Society, 1957.
  • GRUBER, E.: The Origins of Roman Li-Chien. Versión PDF. 25 páginas.
  • LATTIMORE, O.: “Review: A Roman City in Ancient China”. The American Journal of Philology 79, nº 4 (1958): 447-448.
  • PLINIO EL VIEJO: Historia Natural. Volumen II: Libros III-VI. Madrid: Gredos, 1998.
  • PLUTARCO: Vidas Paralelas. Volumen V: Lisandro & Sila; Cimón & Lúculo; Nicias & Craso. Madrid: Gredos, 2007.
  • TARN, W. W.: The Greeks in Bactria and India. Cambridge, Cambrige University Press, 1951.
  • YU, Y-S.: Trade and Expansion in Han China. Berkeley, University of California Press, 1967.

 

 

Desmontando la presencia romana en China

LA PRESENCIA ROMANA EN LA CHINA DE LOS HAN

TEORIAS EN CONTRA

 Los diez mil legionarios romanos capturados por los partos, comenzarían un largo y arduo viaje que la mayoría de los historiadores sólo podía especular. Como ya se expuso en artículos anteriores, los cautivos fueron conducidos 1.500 km hasta Margiana para custodiar la frontera oriental del Imperio Parto, probablemente para construir fortificaciones en Merv. No hay evidencia arqueológica para corroborar las breves menciones de la suerte de ejército restante que realizó la penetración más oriental jamás realizada por las fuerzas romanas en Asia. Pero las hipótesis de otros investigadores como Dubs y  Harris han ido más allá. Estos basándose en las crónicas chinas del 36 a.d.C  situarian al grupo de legionarios romanos en territorio chino luchando al servicio del jefe de los hunos  Jzh-Jzh  antes de establecerse en el pueblo llamado Liqian o Li-Chien (actual Zhelaizhai), la supuesta ciudad romana en China.

En este artículo veremos como la teoría de la presencia en China de los legionarios romanos propuesta por Dubs, a pesar de recibir los elogios de varios historiadores presenta algunas lagunas, y cuenta con sus detractores.

En 1999 Los Ángeles Times publicó los primeros datos que identificaban a un poblado perdido en la China interior llamado Zhelaizhai en la provincia de Gansu como posible destino final de los prisioneros romanos y que correspondería con la antigua Li-Chien. La universidad de Lanzhou, ciudad de la China central, se dedicó durante los dos años siguientes a realizar análisis de ADN a los habitantes de Zhelaizhai entre los que si hay muchas personas de alta estatura, nariz recta, órbitas profundas, de pelo castaño y rizado y ojos azules o grises.

Los resultados han venido a confirmar que al menos un 46 % de los habitantes del poblado presentan una cierta afinidad genética con poblaciones europeas, según publicó en el 2001 el diario francés L´Express.

Sin embargo, esta zona no está lejos de la Ruta de la Seda, por lo que la visita de muchos viajeros de diferentes procedencias a lo largo de los siglos, podrían haber permitido un profundo mestizaje.

Respecto a la ciudad romana de Liquan o Li-chien

  • El catedrático de estudios chinos Owen Lattimore ya fallecido, expresaba sus dudas basadas en la falta de la evidencia en las fuentes chinas para el origen de los 145 soldados capturados en el valle del río Talas. Lattimore sugiere que una ciudad romana en la antigua China es una teoría “entretenida y convincente”. Admite que aunque la teoría de Dubs es muy tentadora y se presenta de manera eficaz, faltan gran cantidad de pruebas por parte de una autoridad tan eminente como Dubs y critica que los eruditos occidentales han estado obsesionados con las conexiones entre Occidente y China.

Otros historiadores han atacado el argumento de Dubs por razones lógicas.

  • El historiador estadounidense de origen chino Ying-Shih Yu, también se centra en Li-Chien y su falta de afiliación romana. Yu afirma que el asentamiento romano de 145 legionarios en una ciudad contradice toda una serie de mecanismos institucionales que el antiguo gobierno Han dedicaba a los bárbaros que se rendían. Además, apunta que ciento cuarenta y cinco romanos era un número demasiado pequeño para formar un hsien, el estándar chino de una provincia con sistema administrativo en el que sólo los bárbaros podían ser admitidos, y no hay evidencia escrita que Li-Chien nunca tuviera una estructura administrativa que fuera el hsien. Por estos motivos, Yu descarta el elemento romano en Li-Chien.
  • Otro investigador, Cammann, por su parte  plantea que Li-Chien pudo haber sido fundada por mercaderes griegos o bactrianos que trataron de establecer un puesto comercial entre Turquestán y China. Admite, sin embargo, que esto son meras conjeturas a menos que la arqueología pueda arrojar algo de luz sobre las antiguas relaciones culturales de esta ciudad y sus habitantes.  También Camman guarda sus dudas sobre cree que las tropas dispuestas en un formación de testudo parecida a las escamas de un pez, no es probable que tenga relación con la fundación de Li-Chien, la “Alejandría en las fronteras de China”. Aquellos que fueron vistos practicando ejercicios militares cerca de la empalizada eran más propensos a ser soldados asiáticos, tal vez entrenados para luchar por algunos romanos veteranos. Los romanos probablemente habrían sido demasiado mayores para haber luchado ellos mismos, ya que la batalla se desarrolla casi veinte años después de Carrhae.
  • Suponiendo que las crónicas sean correctas, es imposible saber cuántos de los legionarios sobrevivieron a la larga marcha, aunque al ser aguerridos veteranos, sería concebible que al menos alguno de los diez mil sobrevivieran al viaje. En este punto la teoría de Dubs entra en escena, la que establece una ciudad romana en la antigua China, que a pesar de ser muy poco probable, puede ser remotamente posible. Si bien la teoría, ya explicada, presenta elementos separados e inconexos que hasta ahora la arqueología no ha podido corroborar o desmentir. 
  • El problema es que tampoco las fuentes escritas chinas aluden al hecho, con lo que Cammann sugería que la ciudad de Li-Chien había sido establecida por greco-bactrianos comerciantes para servir como un puesto comercial entre el Turkestán y China, y ésa parece ser la explicación más probable, pero hasta que las investigaciones arqueológicas lo atestigüen, la teoría de Cammann es también cuestionable.

CONCLUSIONES

Hasta la fecha, saber si hubo romanos en el poblado Zhelaizhai no ha sido demostrado. Hoy en día se trata de una atracción turística, con el fin de obtener beneficios para concederlos a las minorías étnicas de la República Popular de China.

En definitiva, la posibilidad de una ciudad romana en China es altamente fascinante que merece una investigación profunda y rigurosa del fenómeno, pero no quita que solo sea una conjetura en un mundo de hace dos mil años, en donde las distancias eran enormes y en la que pasarían probablemente décadas de viaje hasta llegar a una región tan remota como la descrita.

Solo el tiempo y a la arqueología darán la respuesta.

BIBLIOGRAFÍA

  • CAMMANN, S.: “Review: A Roman City in Ancient China”. The Journal of Asian Studies 21, nº 3, (1962): 380-382.
  • DUBS, H. H.: A Roman city in Acient China. London: The China Society, 1957.
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  • LATTIMORE, O.: “Review: A Roman City in Ancient China”. The American Journal of Philology 79, nº 4 (1958): 447-448.
  • PLINIO EL VIEJO: Historia Natural. Volumen II: Libros III-VI. Madrid: Gredos, 1998.
  • PLUTARCO: Vidas Paralelas. Volumen V: Lisandro & Sila; Cimón & Lúculo; Nicias & Craso. Madrid: Gredos, 2007.
  • TARN, W. W.: The Greeks in Bactria and India. Cambridge, Cambrige University Press, 1951.
  • YU, Y-S.: Trade and Expansion in Han China. Berkeley, University of California Press, 1967.

 

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