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 BIELORRUSIA 

Partido 648

  ESPAÑA
 

2-1

 

Amistoso

11 Junio 2015

León

Estadio: Reino de León

 0-1. M.44. David Silva

 

Ficha tecnica:

Bielorrusia: Gorbunov; Shitov, Martinovich, Filipenko, Bordachev; Kislyak (Dragun, m.77), Maevski; Pavel Nekhajchik, Hleb (Putsilo, m.88), Maksim Volodko (Stasevich, m.80); Kornilenko.

España: Casillas; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Alba; Cazorla, Busquets, Cesc (Isco, m.74); David Silva (Bernat, m.84), Morata, Pedro (Vitolo, m.64).

Gol: 0-1. M.44. David Silva.

Árbitro: Schörgenhofer (Austria), amonestó a Bordachev y Nekhajchik, por Bielorrusia, y a Morata, Pedro, y David Silva, por España.

Estadio Borisov Arena de Minsk. Unos 13.000 espectadores.

 

Bielorrusia 0-1 España

32% Posesión 68%
0 remates poste 0
2 remates a puerta 10
9 remates paradas 2
2 remates fuera 10
0 remates otros 2
2 tarjetas amarillas 3
0 tarjetas rojas 0
10 faltas recibidas 12
12 faltas cometidas 10
70 balones perdidos 43
3 balones recuperados 50
2 fueras de juego 3
0 penalties 0
23 intervenciones portero 7

Triunfo español con dos caras

Tras un buen primer tiempo que finalizó con el gol de Silva, España sufrió en el segundo donde Casillas se erigió en el salvador y Gorbunov evitó más goles españoles.

España cerró la temporada 2014/15 con un trabajado triunfo por 0-1 contra Bielorrusia en el Borisov Arena en un partido dentro del Grupo C de clasificación para la fase final de la UEFA EURO 2016.

Vicente del Bosque, seleccionador español, en su partido número 100 al frente del equipo español, pudo contar finalmente con Gerard Piqué en el centro de la defensa, mientras que en el medio campo Santi Cazorla fue de la partida e Isco Alarcón esperó su oportunidad desde el banquillo. Álvaro Morata, el punta.

Nada más comenzar el choque, la actual bicampeona de Europa disfrutó de una buena oportunidad en las botas de Pedro Rodríguez, que desde dentro del área remató pero se encontró con la rápida reacción del meta Andrei Gorbunov. Esta acción acrecentó el dominio español y Morata con un tiro cruzado tras un gran pase de Cesc Fàbregas pudo marcar. Poco después, le tocó el turno de nuevo a Pedro aunque Gorbunov atajó su tiro sin problemas. España se estaba mostrando muy activa durante los primeros compases del duelo.

En plena avalancha de España, en el 19’ le tocó intentarlo a Sergio Ramos tras un córner, pero el remate de cabeza del defensa lo detuvo Gorbunov. Con mucha movilidad y rapidez en su juego, los españoles siguieron insistiendo ante una Bielorrusia que no daba señales de vida en ataque. Sobrepasada la primera media hora de juego, Jordi Alba de empalme tras un gran pase de Santi Cazorla estuvo cerca de sorprender al guardameta bielorruso. El remate de Alba se marchó por encima del larguero.

Y cuando parecía que el partido se iba a marchar al descanso con el resultado inicial, llegó el 0-1. Cesc envió al área bielorruso un saque de falta que no logró despejar el portero local y el balón le cayó en área pequeña a David Silva, que no perdonó e introdujo el cuero en el fondo de la portería. Gol psicológico para una España que estaba ofreciendo una buena cara en el primer tiempo.

La segunda parte no se pareció en nada el primer tiempo en su inicio. De hecho, Bielorrusia pudo empatar en el 49’ cuando Sergei Kornilenko dispuso de un mano a mano ante Iker Casillas, pero el santo de la selección evitó la igualada. España, que estaba pasando muchos apuros, trató de responder por medio de un tiro de Morata que no puso en problemas a Gorbunov.

A pesar de esta acción, España no terminó de reaccionar y en el minuto 62 de nuevo tuvo que intervenir Casillas para despejar con una gran estirada un potente disparo de Ivan Maevski. Diez minutos después, el combinado nacional pudo matar el choque con dos disparos, uno de Silva y otro de Cazorla, pero en ambas ocasiones, el portero Gorbunov hizo grandes paradas.

Con el paso de los minutos y el cansancio haciendo acto de presencia, Bielorrusia bajó en sus prestaciones ofensivas y ello lo aprovechó España para tener el balón en su poder. De hecho, en el 84’, una gran jugada entre Vitolo y Silva acabó con un remate del jugador del Manchester City FC desde dentro del área que una vez más Gorbunov desbarató. Aún dispuso Morata de otra gran oportunidad para marcar antes del final del choque, aunque una vez más, la figura del partido, Gorbunov, evitó el gol.

Silva mantiene el rumbo de España ante Bielorrusia

Un gol del canario da la victoria a La Roja en Borisov tras un partido bien jugado al inicio

 A estas alturas del curso y en tiempos de incertidumbres, a España le basta brindar por un triunfo. No importa que sea en Bielorrusia, selección próxima al camión escoba del fútbol europeo. Con Eslovaquia sin derrapar como líder del grupo y próximo rival español en septiembre, a la Roja no le queda otra que encadenar resultados, sea donde sea y por la vía que sea. No son días de bienaventuranzas, pero en Borisov el equipo tuvo flujo durante el primer tiempo y se agrietó en la reanudación, cuando Casillas evitó lo que pudo ser el preludio de un posible desastre. Una sola intervención, pero decisiva. Como fueron las de Gorbunov, el meta local, que desbarató una catarata de ocasiones visitantes. No pudo con el remate de Silva tras una pifia que aupó a los españoles, que una vez más, al menos durante todo un tiempo, jugaron por encima de lo que golearon. Cuando llegó la flojera, curioso, trenzó menos, concedió más y goleó igual de poco pese a multiplicar sus llegadas. El gol no siempre es hijo del juego.

En la apertura del partido, fue una buena España. Una selección intensa, decidida, con la pelota en propiedad y con un repertorio variado en ataque, con los laterales, sobre todo Jordi Alba, como ventiladores por fuera, con Morata como diana para jugar por los pasillos interiores. Un equipo fluido, con la sola tacha de su endémica tendencia a convertir la portería rival en un borroso espejismo.

A la Roja nunca le sobró el picante, ni con nueves postizos ni con arietes puros como Morata o Diego Costa. El primero le ha tomado la delantera al del Chelsea y en Borisov dejó de nuevo huellas para el optimismo. Conoce el oficio dentro del área y es más que un rematador. En la zona de cocodrilos se mueve con mucha intención, no es una estaca y orienta a los demás hacia el gol. Precisamente, una filigrana del de la Juve al filo del descanso derivó en el gol. Morata fue arrestado de mala manera, Cesc ejecutó la falta lateral y el meta bielorruso se arrugó ante el enésimo asalto de Sergio Ramos. Gorbunov, extraviado, dejó la puerta abierta y Silva engatilló.

El tanto puso el lazo al notable primer tramo de España. Con Iniesta de baja, Del Bosque, llegado el reto oficial, alistó a todos los pretorianos. Salvo al novicio Morata, a todos los que llevan un mundo en las cumbres. Entre ellos, Cesc, que tras años en distintas escalas parece haber cobrado el papel protagonista que siempre demandó. Ya no precisa ser un ariete de mentira y sin Alonso y Xavi, hoy ejerce de guía como centrocampista. Cesc siempre fue mitad delantero y mitad volante. Con los dos perfiles ha hecho carrera. Ahora, enfatiza el segundo. Ocurre que con él suele añorarse la otra mitad, sea cual sea su función del día. Ante Bielorrusia hizo gravitar al equipo sobre él, pero se perdió al otro Fàbregas, al que da picotazos como infiltrado desde la segunda línea. Con Busquets, Cazorla en el puesto de Koke y Silva, la Roja se garantiza la geometría.

La parada de Casillas

Sin futbolistas interiores que pidan el testigo a los delanteros, al grupo español le costó dar un portazo a Bielorrusia, un conjunto duro y con lija en los tacos, que se organizó con todos los diques posibles delante de su portero. Con más juego que renta, la Roja no fue la misma en el segundo capítulo. Bielorrusia dio un paso al frente y casi compromete al grupo de Del Bosque. El equipo se deshilachó algo y concedió trechos de ida y vuelta. Mal asunto cuando se juega en el alambre. España comprobó que su contrario tenía al menos una bala, no solo fogueo. A sus 34 años, el exbarcelonista Hleb, aún gotea alguna jugada. Nada más comenzar el segundo tiempo, tiró de telescopio y con un toque sutil dejó a Kornilenko cara a cara con Iker Casillas, de miranda hasta entonces y después. El delantero bielorruso no es Robben, pero corrió la misma suerte. ¡Esos tobillos mágicos de Casillas! El cuadro local no tuvo más cuerda ante el capitán español, pero sí merodeó con más afán por su perímetro.

Con menos control que en el primer episodio, el equipo, ya más a la carrera, tuvo oportunidades para evitar cualquier sofoco, pero Gorbunov respondió de maravilla ante dos latigazos de Cazorla y Silva, y otro final de Morata... España no solo se estrelló con el guardameta local. También pagó su resistencia a invadir el área, muchas veces vaciada en cuanto Morata la abandonaba para dar hilo al juego. Al juego sí, al bueno del primer acto, una señal futurista tras las últimas pesadumbres. Lo inquietante es que ni en días con luces el gol es un sello.

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