Historia de Saraqusta

Extensión de la Taifa de Zaragoza hacia 1080.

  La Marca Superior en época de los emiratos

Periodo del Emirato Dependiente

En el año 714 la ciudad es ocupada por el ejército musulmán al mando de Tariq y su lugarteniente, Muza, pasando a formar parte del Califato omeya de Damasco y del Emirato Dependiente con capital en Córdoba. Desde ese año Saraqusta fue un puesto avanzado en la lucha contra los cristianos del norte, que se refugiaron en los valles pirenaicos de Ansó, Hecho, Sobrarbe y Ribagorza. Hacia el 720 todo el valle del Ebro y las ciudades más importantes de la ulterior región de Aragón estaban dominadas por el islam.

Con la derrota ante los francos en Poitiers en 732, la frontera norte se estabilizó, y Saraqusta se constituyó en provincia fronteriza bajo la denominación de Marca Superior. Zaragoza administraba un territorio que comprendía ciudades tales como Huesca, Tudela, Calatayud o Barbastro, al frente del cual estaba el sahib de Saraqusta, que ejercía el gobierno en nombre del emir andalusí dependiente del califa de Damasco. Su lejanía a la capital emiral y su función de baluarte defensivo confirió a Saraqusta cierta autonomía política, a menudo reconocida por el poder central cordobés, pues en lo militar favorecía tomar decisiones rápidas y ejecutar eficazmente iniciativas bélicas.

Periodo del Emirato Independiente

Con la proclamación de Abderramán I en 756 como emir, se produce una ruptura con el Califato abbasí de Bagdad. Empieza la época del Emirato Independiente y Abderramán I rigió un territorio autónomo, conocido a partir de ahora como al-Ándalus y que en el Valle del Ebro provocó rebeliones contra el poder central. A la vez comienza la presión de los cristianos de los marquesados y condados de la Marca Hispánica que dependían del poder carolingio. En la segunda mitad del siglo VIII lograron tomar Urgel, La Cerdaña y Gerona, y en el año 801, Barcelona.

Muerte de Roldán, miniatura de la obra Grandes Crónicas de Francia, por Jean Fouquet.

El interés de Carlomagno en los asuntos hispánicos le movió a apoyar una rebelión de Sulaymán al-Arabi, el gobernador de Zaragoza, que pretendía alzarse a emir de Córdoba con el apoyo de los francos a cambio de entregar al franco la plaza de Saraqusta. Carlomagno llegó en el año 778 a las puertas de la ciudad del Ebro. Sin embargo, una vez allí, el valí de Zaragoza, Husayn se negó a franquearle la entrada al ejército carolingio. Debido a la complejidad que supondría un largo asedio a una plaza tan fortificada, con un ejército tan alejado de su centro logístico, los francos comenzaron la marcha de regreso camino de Pamplona, posiblemente destruyendo a su paso las fortificaciones de esta ciudad. Posteriormente tomó el paso de Roncesvalles hacia su territorio. Mientras la columna carolingia cruzaba por este estrecho puerto fueron atacados en su retaguardia por contingentes vascones emboscados en las zonas escarpadas, que saquearon su impedimenta y causaron numerosas bajas entre los retenes encargados de defender los bagajes. Este hecho histórico, sucedido el 15 de agosto de 778 es conocido como la batalla de Roncesvalles, y fue el origen de la leyenda que dio lugar al Cantar de Roldán (Chanson de Roland), el cantar de gesta medieval más importante de la literatura francesa.

Desde mediados del siglo IX hasta mediados del X la Marca Superior fue la provincia más hostil a la dinastía Omeya, con continuas insurrecciones frente al poder emiral encabezadas por rebeldes árabes yemeníes. Para sofocarlas, los emires omeyas se apoyaron en los principales señores muladíes, sobre todo en los Banu Qasi, cuyo origen estaba en el oeste de la región, en la zona de la actual Tudela. Estos se aliaron a principios del S. IX con los Íñigo de Pamplona, cristianos vascones con quienes mantenían lazos familiares, con el objeto de resistir a las dos potencias del momento en esta zona: la omeya y la carolingia.

Torre del Trovador de La Aljafería. Siglo IX

El carácter fronterizo hacía que la Marca Superior fuera el escenario de la lucha entre francos y andalusíes por delimitar sus dominios en esta región limítrofe, resultando de ello continuos cambios de alianzas de las que salieron reforzados los Banu Qasi, hasta el punto de que estos eran ya dinastía hegemónica a mediados del S. IX. Todo lo cual se vio confirmado con el nombramiento en el año 852 por parte del recientemente proclamado emir Mohamed I, de Musa ben Qasi como gobernador de la importante Tudela y, poco después, de la capital, Zaragoza.

Esta es la época gloriosa de Musa II, el famoso "moro Muza" de la tradición cristiana, pues ejerció su dominio sobre toda la Marca y fortaleció su autoridad creando un auténtico principado y autodenominándose "tercer rey de España", siendo los otros el emir Mohamed I y el rey de Asturias, Ramiro I de Asturias hasta 850 y Ordoño I posteriormente. Esta situación duró hasta 860, en que Musa ben Qasi fue derrotado por Ordoño I en Monte Laturce, con lo que el emir le destituyó del gobierno de la Marca. Paralelamente, se produce el auge del reino de Pamplona, que consigue liberarse de la presión del Islam. En el año 872 los hijos de Musa II se sublevan contra él: Lope Musa se levantó en Arnedo y tomó Zaragoza con ayuda de sus hermanos.

La autonomía de la Zaragoza de los Banu Qasi se mantuvo hasta que, tras numerosas discordias familiares, Mohamed I decidió ponerle fin comprándoles Zaragoza en 884 por 15.000 dinares de oro. La decadencia de su poder se hacía efectiva y en 890, los Tuyibíes, yemeníes que desde la invasión musulmana habían medrado en su solar de la zona de Calatayud y Daroca, obtuvieron el gobierno de Zaragoza en la persona de Muhammad Alanqar.

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