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21.03.2012 - LIGA 1ªDiv. 2011/12 - JORNADA Nº 29

Partido Nº 1938 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

 VALENCIA 1-2 REAL ZARAGOZA   

Ficha Técnica:


1 - Valencia CF: Guaita, Barragán, Rami, Dealbert, Mathieu (Jordi Alba, m.62); Albelda (Feghouli, m.70), Parejo, Pablo (Piatti, m.82), Jonas; Aduriz y Soldado.

2 - Real Zaragoza: Roberto, Álvarez, Paredes, Lánzaro, Abraham (Luis García, m.75); Pinter, Dujmovic, Apoño, Juan Carlos (Zuculini, m.50); Lafita y Aranda (Obradovic, m.64).

Goles: 1-0, m.9: Pablo. 1-1, m.23: Apoño, de penalti. 1-2, m.77: Apoño.

Árbitro: Delcerro Grande (C. Madrileño). Amonestó por el Valencia a Dealbert y Soldado, y por el Zaragoza a Lánzaro, Roberto, Zuculini y Dujmovic. Expulsó a los zaragozistas Álvarez con roja directa (m.21) y Zuculini, por doble amonestación, en el m.88.

Incidencias: partido correspondiente a la 29 jornada de Liga disputado en el Camp de Mestalla ante espectadores.

Estadísticas

Valencia


Zaragoza

1

Goles

2

1

Asistencias

1

27

Disparos

6

9

Disparos a portería

3

1

Paradas

8

0

Goles de penalti

1

0

Penaltis

1

51

Centros

6

9

Saques de esquina

0

7

Fueras de juego

0

9

Faltas cometidas

10

3

Tarjetas amarillas

4

0

Tarjetas rojas

2

67%

Posesión

33%

Milagro en Mestalla

El Real Zaragoza, que terminó con nueve jugadores sobre el césped, consiguió una agónico triunfo ante el Valencia por 1-2. Pablo Hernández adelantó a los locales mientras que Apoño hizo los dos tantos zaragocistas.

Resulta complicado analizar el encuentro protagonizado por el Real Zaragoza en Mestalla bajo el prisma de la lógica. Contra todo pronóstico, el conjunto zaragocista logró vencer en el feudo del tercer clasificado a pesar de que tuvo a todos los factores en su contra, incluido su propio juego. Probablemente, por primera vez en la temporada, los pupilos de Manolo Jiménez contaron con la suerte a su favor. Misterioso capricho que, en más de una ocasión, se alió con el siempre magnífico Roberto para permitir un único tanto local.

En un encuentro en el que estaba obligado a ganar debido a su mayor estatus, el Valencia puso las ocasiones y el fútbol, pero no la puntería. Con solo nueve jugadores sobre el verde, el cuadro zaragozano se defendió con más fe que fundamentos. Haciendo gala de una creencia en la victoria que, hasta la fecha, resultaba totalmente desconocida en él. Las piernas no temblaron ni en los mayores momentos de acoso ché. Haciendo buenos los dos tantos de Apoño, que se reivindicó como hombre importante tras haber sido suplente en el último choque liguero.

El listado de ocasiones valencianistas resulta casi inabarcable. Desde el primer minuto, en el que Roberto detuvo un balón a Aduriz, hasta el 93, en el que Rami falló el enésimo remate concedido dentro del área pequeña, los locales no pararon de ejercer un asedio que solo tuvo su fruto en el gol logrado por Pablo Hernández. En una acción no exenta de polémica, el centrocampista blanquinegro consiguió batir al meta blanquillo tras recoger un pase de la muerte de Soldado. El banquillo zaragocista se quejó por la posición de Aduriz, quien, en fuera de juego, se encontraba en la trayectoria del balón. Del Cerro Grande, sin embargo, decidió dar la acción por válida en una de sus muchas decisiones cuestionadas.

Goles blanquillos

Así, el primer tanto zaragocista llegó en una de ellas. El colegiado, que previamente había expulsado a Álvarez por derribar a Aduriz cuando éste enfilaba la meta zaragozana, pitó penalti en el área valencianista al entender que Dealbert había hecho lo propio con Aranda en la pugna por rematar un centro de Juan Carlos. Apoño, todo un especialista desde los once metros, tomó la responsabilidad y no perdonó.

En ese momento, el Real Zaragoza creyó que era posible y, en un plan suicida pero con final feliz, decidió esperar al Valencia para intentar pillarlo a la contra. Durante casi la totalidad de la segunda parte, Jiménez ordenó una línea de seis jugadores en la zaga, con Zuculini, que entró por Juan Carlos, y Obradovic, que sustituyó a Aranda, preparados para salir desde ambos extremos. Por delante, un doble pivote formado por Dujmovic y Apoño hacían de único nexo con un solitario Lafita. El canterano, batallador como acostumbra, consiguió robar la pelota a Dealbert en el minuto 76. Lanzado al contragolpe, levantó la cabeza para ver la incorporación de Apoño. A pesar de ser una situación con mayoría local, ningún defensor ché encimó al malagueño que, con un magnífico chut, coló el balón en las mayas de Guaita. Delirio, el milagro parecía posible.

Evidentemente, hubo tiempo para muchas más ocasiones del Valencia. Un reguero interminable que se vio favorecido por la expulsión de Zuculini, que vio dos amarillas en los poco más de 20 minutos que estuvo sobre el verde. Poco importó. Como si estuviera predestinado, el balón pasó una y otra vez por los laterales de la portería zaragocista. Fallos clamorosos que enfadaron al público valenciano con su equipo. Acciones que otorgan algo de vida y fe al, hasta ahora, devastado cuadro blanquillo.

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