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20.02.2012 - LIGA 1ªDiv. 2011/12 - JORNADA Nº 24

Partido Nº 1933 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

   REAL ZARAGOZA 0-2 REAL BETIS  

 

 

 

 

Zaragoza: Roberto; Pablo Alvarez, Da Silva, Paredes, Obradovic; Apoño; Luis García (Barrera, min.59), Edu Oriol (Juan Carlos, min.52), Rúben Micael (Dujmovic, min.73), Lafita; y Aranda.

 

Betis: Fabricio; Nelson, Paulao, Dorado, Nacho; Beñat, Cañas; Salva Sevilla (Matilla, min.84), Rubén Castro, Jefferson Montero (Roque Santa Cruz, min.69); y Molina (Pereira, min.76).

 

Goles: 0-1. min.40 Rubén Castro; 0-2. min.69. Rubén Castro.

 

Árbitro: Del Cerro Grande, del C. Madrileño. Amonestó con tarjeta amarilla a Edu Oriol, Da Silva y Apoño por los locales y a Salva Sevilla, Beñat, Cañas y Rubén Castro por los visitantes.

 

Incidencias: último partido de la jornada 24 de liga, disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 20.000 espectadores.

 

El Real Zaragoza arriesga y se queda en bancarrota

 

Dos goles de Rubén Castro condenan a un conjunto zaragocista que intentó ir a por todas y se quedó sin nada.

Era ganar o ganar y así lo interpretó Jiménez. Desde el inicio, el técnico zaragocista decidió apostar fuerte, con un planteamiento extraordinariamente ofensivo. Así, el de Arahal ordenó un doble pivote formado por Apoño y Micael. Por delante, una línea de tres, con Luis García y Lafita por bandas, y Edu Oriol ejerciendo de enganche con Aranda. Como si de un ’all in’ de póquer se tratase, doblarse o perecer. Lamentable, y como quedó demostrado, las cartas de Jiménez no resultaron suficientes, viéndose superadas por el doblete de Rubén Castro.

Los aragoneses salieron con la consigna clara de comerse el césped y, con una presión adelantada, consiguieron acorralar al Betis. Eso sí, durante solo algo más de diez minutos. En ese tiempo, el Real Zaragoza desarrolló una verticalidad nunca vista en los partidos precedentes. El centro del campo, a pesar de no contar con un hombre de perfil estrictamente defensivo, recuperaba y, rápidamente, construía el ataque. Sin embargo, el rival también juega y los andaluces pasar por ser un cuadro muy peligroso en la ofensiva. Así, en el minuto 13, Roberto tuvo que hacer una de sus acostumbrados milagros. En una jugada de estrategia, Beñat puso un centro peligroso que Jorge Molina remató en el área pequeña. Rápido al quite, el portero zaragocista resolvió el entuerto.

Los locales contestaron con su ocasión más clara. Edu Oriol, clarividente de cara al arco rival, armó el contraataque. El de Cambrils abrió para la incorporación de Obradovic por banda izquierda. El serbio centró y, en el segundo palo, encontró a Luis García. Lamentablemente, el cabezazo del asturiano fue despejado bajo los palos por Chechu Dorado. No fue el único balón que sacaría un jugador verdiblanco bajo la portería. En el 42, otro defensor visitante consiguió repeler una intentona de Lafita.

Un minuto antes, el Real Zaragoza había encajado el primer gol. En un despiste de la zaga zaragozana, Rubén Castro ganó la espalda y, con su habilidad habitual, definió a la perfección con un chut al palo largo. Lejos de las manos salvadoras de Roberto.

Segunda parte para el Betis

Buscando soluciones donde no las había, Manolo Jiménez miró al banquillo y ordenó el cambio de los dos jugadores ofensivos de los que disponía. Así, poco después de volver de vestuarios, Juan Carlos sustituyó a Edu Oriol, probablemente el mejor de los locales en la primera mitad. Poco después, Luis García dejó su sitio a Barrera. En poco tiempo, el mexicano pasó de no estar convocado a jugar.

Los aragoneses intentaron volver a presionar arriba, aunque con menos convicción que al inicio. Esto supuso el segundo tanto bético, que pudieron ser varios más. En el minuto 67, Paredes perdió la marca de Jorge Molina. El ariete bético falló el mano a mano frente a Roberto pero el rechace cayó en las botas de Rubén Castro. El canario no perdonó. Fue la puntilla a un equipo que quiso pero no pudo ni supo. Los verdiblancos pudieron hacer el tercero. Pereira, que acababa de ingresar en el terreno de juego, estrelló el balón en la madera tras un toque de calidad.

Poco a poco, antes del pitido inicial, el público fue abandonando sus localidades. Dejando solo a un equipo que, con las luces apagadas, no era capaz de generar peligro ni yendo a la desesperada. Triste epitafio para un equipo condenado.

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