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28.8.2011 - LIGA 1ªDiv. 2011/12 - JORNADA Nº 2

Partido Nº 1911 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

  REAL ZARAGOZA 0-6 REAL MADRID  

Real Zaragoza

0-6 

Real Madrid

37%

posesión

63%

2

tarjetas amarillas

1

0

tarjetas rojas

0

1

remates a portería

16

7

corners

9

96

jugadas de ataque

101

17

intervenciones portero

4

69

balones perdidos

54

36

balones recuperados

53

16

faltas cometidas

13

 

Ficha técnica


Real Zaragoza: Leo Franco, Juárez, Meira, Da Silva, Paredes, Abraham (Edu Oriol, 50’), Ponzio, Zuculini (Pinter, 50’), Barrera (Joel Valencia, 83), Lafita y Uche

Real Madrid: Casillas, Sergio Ramos, Carvalho, Pepe, Marcelo, Coentrao, Alonso, Özil (Kaka, 77’), Cristiano Ronaldo, Di María (Callejón, 70’) y Benzema (Higuaín, 75)

Goles: C. Ronaldo (24’, 71’, 87’), Marcelo (28’), X. Alonso (64’), Kaká (82’)

Incidencias: Partido disputado en La Romareda. 30.000 especatadores

 

Baño de realidad en La Romareda

 

Comenzó la Liga para el Real Zaragoza y lo hizo de la forma más exigente posible. Recibiendo al Real Madrid, vigente subcampeón y uno de los dos candidatos principales a hacerse con el título final. Una prueba demasiado dura para un bloque todavía por solidificar que, además, contó con varias bajas importantes en su incipiente estructura.

Braulio, Juan Carlos y Mateos debieron quedarse sin vestir por motivos ajenos a la voluntad de Javier Aguirre. Quizás por ello, el técnico mexicano hizo debutar a Barrera como titular, solo tres días después de haber arribado a la capital aragonesa. No fue suficiente. El conjunto madrileño demostró que se mueve en un plano dimensional diferente al de los zaragocistas.

Fin de la resistencia


Unos 23 minutos aguantaron los aragoneses frente a los blancos. El tiempo que le costó a Özil telegrafiar un pase milimétrico que Cristiano Ronaldo aprovechó para realizar el primer tanto de la tarde. Una acción diferencial que desbarató la barrera pertrechada hasta entonces por el cuadro zaragozano, que comenzó fuertemente concentrado, exhibiendo los valores que le ofrecieron la permanencia la pasada campaña.

No en vano, el preparador mexicano dibujó sobre el verde el mismo sistema que empleó durante el último curso. El conocido 4-1-4-1 en el que formaron seis de los fichajes realizados durante el mercado estival. Roberto, Juárez, Meira, Zuculini y Abraham acompañaron al Dinamita en su amargo bautizo como blanquillos.

 

Al pozo tras encajar el primer gol


Tras el gol encajado, el Real Zaragoza se vino abajo. Una circunstancia anímica que los madridistas utilizaron para hacer su segundo. Esta vez fue Ramos el que, tras una acción de potencia por banda derecha, consiguió desbordar a su par. A su centro no llegó Ronaldo, que intentó una especie de chilena, pero cayó a los pies de Marcelo. El brasileño, impasible, la puso con suavidad en el fondo de las mallas para mayor desánimo zaragocista.

Debacle aragonesa

En la segunda mitad, Aguirre dio entrada a Edu Oriol y Pinter por Zuculini y Abraham. Mandó a Barrera a la izquierda, donde dejó alguna pincelada de su habilidad en un magnífico regate a Ramos, y situó a Lafita como acompañate de un, hasta entonces, solitario Uche.

Sin embargo, las ocasiones seguían sucediéndose a favor del cuadro visitante. Generalmente debido a despistes defensivos que solventaba Roberto. La más grave, sin embargo, surgió tras un fallo del guardameta. El balón golpeó su pecho y salió rebotado hasta llegar a Di María, que falló a puerta vacía.

No perdonó Xabi Alonso. Otro rebote, en el minuto 63, fue a parar a sus botas. El centrocampista no se lo pensó dos veces y, desde fuera del área, ejecutó un fuerte chut directo al interior de la portería zaragocista.

Pero lo peor estaba por llegar. Desaparecidos en ataque, el Real Zaragoza comenzó a hacer aguas ante las imparables oleadas madridistas. Y los goles en contra continuaron sucediéndose. Ronaldo, en dos ocasiones, y Kaká ahondaban en la herida aragonesa. Una angustia en forma de set en blanco. Doloroso y real.

Ni la entrada de Joel Valencia pudo alegrar a una Romareda deprimida, que pidió en voz alta la llegada de un delantero. Síntoma de un equipo que está por constuirse.

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