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 LIECHTENSTEIN 

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Partido 674

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  ESPAÑA

España

 0-8

 

Clasificación Mundial 2018

5 Septiembre 2017

Vaduz

Estadio: Rheinpark

0-1, m. 3: Sergio Ramos. 0-2, m. 15: Morata. 0-3, m. 16: Isco. 0-4, m. 39: Silva. 0-5, m. 51: Aspas. 0-6, m. 54: Morata 0-7, m. 62: Aspas. 0-8, m. 90: Göppel, en propia meta

Ficha Tecnica

0 - Liechtenstein: Jehle; Quintans (Yyldiz, m.60), Malin, Kaufmann, Goppel; Buchel, Salanovic, Hasler, Wieser, Burgmeier (Wolfinger, m.83); y Polverino (Sele, m.78).

8 - España: De Gea; Piqué, Sergio Ramos (Nacho, m.46), Monreal; Busquets, Iniesta, Thiago, Isco (Deulofeu, m.55); Pedro, Morata y Silva (Iago Aspas, m.46).

Goles: 0-1, m. 3: Sergio Ramos. 0-2, m. 15: Morata. 0-3, m. 16: Isco. 0-4, m. 39: Silva. 0-5, m. 51: Aspas. 0-6, m. 54: Morata 0-7, m. 62: Aspas. 0-8, m. 90: Göppel, en propia meta.

Árbitro: Ivaylo Stoyanov (Bulgaria). Amonestó a Wieser (55’) por Liechtenstein; y a Busquets (80’).

Incidencias: encuentro correspondiente a la octava jornada del Grupo G de clasificación al Mundial 2018, disputado en el estadio Rheinpark Vaduz.

 

Liechestein 0-8 España

23 % Posesión 77 %
0 remates poste 1
1 remates a puerta 14
6 remates paradas 1
0 remates fuera 11
0 remates otros 31
1 tarjetas amarillas 1
0 tarjetas rojas 0
8 faltas recibidas 7
7 faltas cometidas 8
82 balones perdidos 54
29 balones recuperados 52
1 fueras de juego 4
0 penalties 0
11 intervenciones portero 7

 

España golea en el recreo de Liechtenstein

La Roja cumple con la faena de aliño y abruma a la selección 190 del mundo. Los españoles, salvo descalabro total, están a un dedo de Rusia

En el vecindario de Liechtenstein, de 35.000 habitantes, hubo un simulacro de fútbol, no un partido. España se tomó con cierto rigor el recreo y no hizo nada del otro mundo para un equipo de su rango: golear a la selección 190 del mundo, un puesto por delante de Yibuti. Para la Roja, que a falta de medirse con Albania e Israel está a unos centímetros de Rusia 2018, fue un encuentro playero. Una cita ferial para alimentar el debate sobre la conveniencia de que conjuntos que ni siquiera alcanzan el grado de teloneros disputen una liguilla previa entre sí y descarguen los calendarios. La FIFA aduce la universalidad de este juego y no admite la criba, aunque países como Liechtenstein jamás podrán consagrar el fútbol por mucho ánimo que pongan en cada zurra que se llevan. Eso sí, tienen voto en los congresos rectores del fútbol mundial.
Mientras no se corrija la FIFA, a España, como a otros de la élite, no les queda otra que asumir estas citas, aunque sea como un entrenamiento en Las Rozas. Para el ensayo, Lopetegui, que no se fía ni de Liechtenstein, mantuvo a siete de los titulares frente a Italia y alteró el sistema. Monreal hizo de tercer central junto a Ramos y Piqué, desaparecieron los laterales y Pedro y Silva ventilaron los extremos. Thiago auxilió a Busquets y Morata se enquistó como ariete. Enfrente, un pelotón de chicos locales arrestados en su propia área. La Roja frente a un dique de plastilina.
A veces, escuadras como la de Liechtenstein resisten si acaso el primer cuarto de hora, cuando les alcanza el fresco y aún no tienen el corazón en los huesos. En esta ocasión ni eso. A los dos minutos, Silva lanzó una falta lateral y a Sergio Ramos, como si fuera un párvulo en el juego aéreo, le consintieron un cabezazo en los morros del portero Jehla.

A los españoles les bastaba con tramitar el juego de costa a costa para desarbolar a su aficionado adversario. En un partido que no dio para valoraciones individuales, los goles cayeron con naturalidad. Ya fuera por el acierto visitante, como la vistosa trenza de Iniesta e Isco que derivó en un remate de cabeza de Morata para el segundo tanto; o ya fuera por el desatino local. Al minuto siguiente de la diana del delantero del Chelsea, Jehla, que a sus 35 años aún resiste como acribillado guardameta de Liechtenstein, se anudó los pies. El portero dio una patada al aire e Isco marcó con la puerta abierta de par en par. Tan poca aplicación merecía el duelo que bostezaron los asistentes arbitrales, con la caraja en un par de fueras de juego —uno de Sergio Ramos y otro con gol anulado a Morata— solo existentes en su imaginario.

En una noche de faena de aliño, Silva, el único titular fijo en los doce partidos dirigidos por Lopetegui, confirmó su pichichi con el técnico vasco. Suyo fue el mejor emboque de la jornada, una falta lateral directa que dejó la pelota en la red. Al descanso, sin otra intriga que la contabilidad goleadora, el seleccionador español dio aire a Ramos y Silva en favor de Nacho y Aspas. Para el madridista, sin amenazas al frente, un día contemplativo. Para el gallego, con su equipo de asalto en asalto, una noche para gozar. A él le cayó el quinto gol tras otro cabezazo de Morata y dos rebotes, uno en el larguero y otro en el cuerpo del desdichado Jehla. Eso sí, poco después, Iago Aspas tiró de escuadra y cartabón para filtrar un pase arquitectónico a Morata, que selló el set silbando.
España no se conformó. En realidad, no le quedó otro remedio. El partido solo tenía ida y hubiera sido de mal gusto, sobre todo para el rival, anestesiar el choque, pacificarlo. Así que Aspas siguió a lo suyo y certificó el séptimo ya con Deulofeu, relevo de Isco, en el campo. Y hasta Nacho y Piqué, sin tajo en lo suyo, pudieron marcar. Salvo De Gea, cualquier español pudo festejar alguna diana de habérselo propuesto con mayor empeño. Bueno, tampoco fue muy necesario. El octavo gol, tantos como logró España en León en la visita de los muchachos de Liechtenstein, llegó sin querer. Un centro de Deulofeu lo desvió un zaguero.

Partidos con este cartel no engañan. En ocho paseíllos con Liechtenstein, la Roja, que lleva 61 partidos de clasificación mundialista sin perder (48 victorias y 13 empates), tiene un balance goleador de 39 a cero. Pero la FIFA no toma nota y no parece que lo vaya a hacer a medio plazo.

España se pasea en Vaduz

La selección española venció de forma cómoda a Liechtenstein (0-8) y sella virtualmente su pase al Mundial 2018.

La selección española firmó este martes en Vaduz su triunfo más amplio ante Liechtenstein (0-8), en un partido sin exigencia del rival, que encarriló desde los primeros compases y en el que se divirtió para sentenciar también la diferencia de goles respecto a Italia, lo que sella virtualmente su pase al Mundial 2018.

Después de la intensidad que exigió el duelo con Italia en el Santiago Bernabéu, España encontró el partido más plácido posible ante el colista de grupo e impuso la abismal diferencia de calidad con actitud y hambre de goles.

No se había cumplido el minuto 3 y ya marcaba la selección española con una falta lateral puesta por Silva que cabeceaba a placer Sergio Ramos. La humilde Liechtenstein que se llevó ocho de su visita a España pero perdía por un solo gol al descanso, en esta ocasión no pondría ninguna oposición en el primer acto.

Julen Lopetegui apostó por defensa de tres ante la poca mordiente de una selección que nunca ha marcado a España en ocho partidos. El dominio fue absoluto, solo existió un equipo sobre el césped y la unión de jugadores de toque como Thiago, Iniesta, Isco y Silva invitó a la diversión.

Capaz era el portero Jehle de realizar dos estiradas calcadas, a su lado izquierdo a disparos de Isco y Morata, como cometer una pifia monumental. Encajaba el segundo tanto al cuarto de hora en otro testarazo, de Morata a nuevo pase de Silva. Y un minuto después se hacía un lío con el balón en los pies para dejárselo a Morata que regalaba el tercero a Isco para que marcase a puerta vacía.

El monólogo español era aplastante. Liechtenstein, en un dibujo 4-1-4-1, no encontraba la forma de defenderse. Ni hablar la opción de atacar. Solo dispuso de una ocasión por un resbalón de De Gea. Nunca estuvo tan cerca de marcar a España, pero Polverino disparó al bulto.

El hambre de gol de Morata con el deseo de ganarse el 9 ante la ausencia de Diego Costa, se imponía en el duelo. Exigía al portero rival, acariciaba el tanto lanzándose a pase de Isco tras un taconazo de Pedro. Los defensas se aburrían tantos que Ramos se incorporaba al ataque y hasta Piqué se quedaba por momentos de delantero centro buscando el gol. Llegaba de nuevo con el sello de Silva, el mejor goleador de la ’era Lopetegui’, con una falta a la escuadra.

El abultado triunfo no hizo que España levantase el pie del acelerador. Sabían la importancia de cada gol para sentenciar el pulso con Italia y en la segunda mitad amplió distancia. Saltaron de inicio Nacho e Iago Aspas y no tardo en hacerlo Deulofeu.

Morata estaba en todas. Remataba al travesaño en el quinto, que lo marcaba a puerta vacía Aspas aprovechando el rechace del portero rival; y firmaba el sexto a placer en la devolución del favor de Iago, con un bonito pase al espacio de primeras.

La movilidad de las piezas ofensivas españolas nunca pudieron ser frenadas por el rival. No bajó los brazos Liechtenstein que luchó con honra hasta el final. Jehle detuvo algún intento más de Morata pero nada pudo hacer ante el segundo de Aspas, aprovechando un rechace del disparo de Pedro para recortar y fusilar.

Ya en el tiempo de prolongación llegó el 0-8, obra de Göppel en propia meta tras un centro desde la derecha de Deulofeu para poner el broche a la goleada.

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