20160605192257-prev-llazar-470x353.jpg

4-J, la gran humillación

4.6.2016 – LIGA 2ªDiv. 2015/16 – JORNADA Nº 42

PARTIDO OFICIAL Nº 3291
LLAGOSTERA 6-2 REAL ZARAGOZA  Real Zaragoza

Huesca SD HUESCA 1-0  LUGO 

 

 Ficha de Partido Temporada 2015/2016 | Jornada 42
Fecha:  04/06/2016      Hora:  20:30 h  
Llagostera
13     Rene
25     Samuel
3     Ruyman
6     Tito
7     Querol
9     Juan Jose
11     Jose Carlos
15     Emilio
20     Edu
21     Imaz
24     Escassi
6 2

ÁRBITROS

Principal :     Valdes Aller, Jorge
Asistente :     Ortega Najera, Julio Cesar
Asistente :     Becerril Gomez, Ruben
4º Arbitro :     Varon Aceiton, Santiago
Real Zaragoza
25   Manu Herrera
 Cabrera
10   Ros
12   Lanzarote
15   Pedro
16   Carcelen
18   Dongou
19   Moran
20   Guitián
22   Rico
23   Pape Maly

ENTRENADOR

Alsina Garcia, Josep Oriol

SUSTITUCIONES

8   Pitu       

Emilio (50’)
2   Aimar       

Jose Carlos (57’)
4   Jordi       

Juan Jose (64’)
GOLES
1-0     Querol (12’)
2-0     Querol (29’)
3-0     Imaz (50’)
4-0     Querol (62’)
4-1     Jaime (68’)
4-2     Angel (71’)
5-2     Querol (76’)
6-2     Pitu (79’)

TARJETAS
Juan Jose (41’)     
Aimar (66’)     
Ruyman (68’)     
 

ESTADIO: Nou Municipal Palamós



Ciudad: Palamós
Fecha: 04 de junio de 2016

ACTA DEL PARTIDO

ENTRENADOR

Carreras Ferrer, Lluis

SUSTITUCIONES

9   Angel       

Ros (46’)
11   Jaime       

Pedro (46’)
32   Gil       

Pape Maly (64’)

 

 Llagostera  6-2   R.Zaragoza

48 % Posesión 52 %
0 remates poste 0
8 remates a puerta 7
5 remates paradas 2
1 remates fuera 10
1 remates otros 4
3 tarjetas amarillas 0
0 tarjetas rojas 0
13 faltas recibidas 13
13 faltas cometidas 13
78 balones perdidos 65
46 balones recuperados 56
8 fueras de juego 4
0 penalties 1
33 intervenciones portero 14

 

Deshonra histórica del Zaragoza en Palamós

El equipo de Carreras, que deja el cargo, fue humillado como nunca por el Llagostera y queda fuera del playoff de ascenso.

Oprobio del Real Zaragoza en Palamós. Oprobio monumental. En una de las actuaciones más deshonrosas de su historia, por no decir la mayor, el equipo de Lluis Carreras fue humillado como nunca por el Llagostera y queda fuera por goal-average del playoff de ascenso, un descalabro mayúsculo que compromete seriamente el futuro y la viabilidad del club y le aboca a una cuarta temporada consecutiva en Segunda División. Al Zaragoza le bastaba con un empate para alcanzar matemáticamente la promoción, pero el partido le vino muy grande y fue literalmente barrido del campo. Hacia 65 años que no recibía seis goles en Segunda División, lo que da idea de la magnitud del fracaso.

El Llagostera llegó a la cita descendido, pero su entrenador, Oriol Alsina, ya advirtió en las vísperas de sus intenciones: “Somos profesionales y saldremos a ganar y a dar una imagen impecable”. Dicho y hecho, porque el central Ruymán ya pudo abrir el marcador con un cabezazo envenenado a los siete minutos, y antes del cuarto de hora Querol fusiló a Manu Herrera, tras un servicio profundo y a la espalda de Guitián del ex zaragocista Edu Oriol. Ya se sabe que no hay peor cuña que la de la misma madera. Especialmente en el fútbol.

Antes de que se diera cuenta, el Zaragoza se vio con un gol en contra y con el reloj corriendo ya a toda velocidad. Quiso irse arriba, pero le faltó claridad en los últimos metros. Lanzarote probó una vez suerte, pero nada más.

El Llagostera, bien armado atrás, fue un frontón invulnerable y un vendaval a la contra frente a una defensa de chirigota. Y así, a la media hora hora, Imaz sacó de banda desde muy lejos, Cabrera y Guitián se comieron el desmarque de Querol, y el volante catalán, sin pensárselo dos veces, elevó a un toque sobre la media salida de Manu Herrera. 2-0, desolación absoluta entre el Zaragoza y su parroquia y feliz incredulidad entre la escasa hinchada local.

El Zaragoza vino a Palamós a ganar y se fue al descanso con un marcador terrible, víctima de su escasa energía y de su mucho miedo.

A la desesperada, Carreras dio entrada tras el intermedio a Ángel y Jaime y por Pedro y Javi Ros en un intento por igualar la desventaja, pero lo que se encontró fue con dos nuevos goles locales que acabaron por sentenciar su suerte y la del Zaragoza.

Jaime, de penalti, y Ángel acortaron distancias hasta el 4-2, pero otros dos zarpazos de la Llagostera, con Querol pletórico de acierto (cuatro goles) elevaron el triunfo catalán hasta la media docena, igualando aquel 6-2 de El Molinón del 25 de febrero de 1951, que sólo los más viejos pueden recordar.

La manita de Palamós consuma el fracaso absoluto de un entrenador y de unos jugadores faltos de personalidad y de energía, que venían derrumbándose y han terminado por caerse con estrépito el día que sólo necesitaban un punto frente a un rival descendido.

Carreras, altanero en las conferencias de prensa ante alguna pregunta incómoda, pero reservón y falto de soluciones en el banquillo, abandona a la carrera el Zaragoza, pero deja una vergüenza ciclópea y un bochorno general que tardará muchísimo años en olvidarse. El episodio, desde luego, es probablemente el más negro de toda la historia del club aragonés.

Catastrófico y vergonzoso final

El Real Zaragoza cae goleado (6-2) por un equipo de Segunda B y no se clasifica para jugar la promoción de ascenso a Primera.


Lamentable, terrible, inexplicable. No hay palabras. No existen adjetivos entre todos los idiomas y dialectos del mundo para calificar el partido del Real Zaragoza en Palamós ante un rival que era ya de Segunda B antes de empezar este epílogo de la Liga. Lluís Carreras cerró su breve, ineficaz y pésimo paso por el banquillo aragonés con una derrota hiriente, histórica por su tanteo y, sobre todo, por su formato e imagen dejada para la posteridad por un grande del fútbol español como es el equipo aragonés. Dejar escapar la promoción de ascenso de esta forma es la peor pesadilla que jamás pudo imaginar un zaragocista.

Encajar seis goles de un adversario de este perfil, en una tarde donde era obligado ganar o, como mal menor, servía el empate para pelear el acceso a Primera, es una vergüenza inigualable, un ridículo sin par en más de ochenta años de vida. Un colofón que causa el mayor de los dolores a miles y miles de zaragocistas repartidos por el mundo. Algo digno de que todos lo protagonistas que vistieron la camiseta blanca y el pantalón azul en Palamós no vuelvan a lucirla más. Es imperdonable el espectáculo visto en el pequeño estadio de la Costa Brava. Algo que tardará décadas en olvidarse. Una herida abierta, una úlcera imposible de cauterizar por más tiempo que pase en el futuro.

El desastre se fraguó enseguida. Pésimo resultó el primer tiempo del cuadro de Lluís Carreras. Algo abominable en las circunstancias de máxima necesidad como las que envolvían el partido, con el ascenso a Primera como objetivo supremo de la SAD. Ante un Llagostera descendido, complaciente sobre el césped, metido atrás a la espera de salir al contragolpe como método único de juego, el Real Zaragoza se mostró apático, lento, sin sangre y, lo que es peor, sin ningún tipo de idea o plan para atacar esta estática disposición de los catalanes. El 2-0 adverso con el que concluyó el primer acto ya hizo prever una catástrofe descomunal, sin hacer imaginar todavía lo que esperaba al final. No solo en términos numéricos. Lo más grave en la primera fase fue observar la nula iniciativa de los blanquillos, muertos sobre el campo según iban transcurriendo los minutos.


Querol, un extremo-punta de serie C que no destaca por nada en especial, un futbolista honrado y trabajador como tantos de la Segunda División actual, se convirtió en verdugo ejecutor de la indolencia endémica del Real Zaragoza en los últimos desplazamientos. Cuatro tantos firmó el catalán en un día que nunca soñó antes. Antes del descanso, sus dos disparos a puerta, ambos antes de la primera media hora, fueron los dos primeros tantos locales. Un verdadero desastre. El primero, en el minuto 11, en un mano a mano ganado a espaldas de los centrales Guitián y Cabrera que definió raso con comodidad. Manu Herrera quizá debió salir antes y no estar tan aculado atrás. El segundo, un puntillazo en la nuca del zaragocismo en esos momentos, en una plástica vaselina tras recibir un balón sin demasiado veneno en el pico del área grande que superó a un, de nuevo, desintonizado Herrera.

Carreras se quedó pasivo en la banda. Como si no previera algo así. Sin reacción. Cualquier otro técnico más vivo y dinámico hubiera hecho ya dos cambios de vez. El juego pedía otra cosa. Ángel y Jaime comenzaron a calentar. Pero en vano. Todo siguió igual hasta el intermedio. En medio del hastío, de la ineficacia, de la impotencia progresiva del peor Real Zaragoza del curso. Era increíble ver algo así en un día de esta magnitud.

En el área de René, el portero local, poco hubo de sustancia. Los dos primeros disparos zaragocistas, aún con el 0-0, fueron desde 35 metros, del caótico Morán y del impreciso Pedro. Fuegos de artificio. Lanzarote, ya con el 1-0 en contra, probó fortuna con un chut cruzado por alto que se marchó fuera por un metro. Y, tras el segundo tanto del Llagostera, la apatía zaragocista solo produjo dos acciones dignas de creer en algo parecido al gol. Un cabezazo horrible de Dongou a centro de Isaac en el minuto 32 que se marchó fuera, lejos del marco, y un disparo de Pedro en el 36 que René rechazó a dos manos en lo que fue la ocasión más clara de los de Carreras.

El descanso era, más que nunca, la última estación para la salvación de la temporada zaragocista. Había que cambiarlo todo. De arriba abajo. De este a oeste. De raíz. Carreras hizo, por fin, el doble cambio. Ángel y Jaime suplieron a Pedro y Ros. Y, se supone, debió poner banderillas negras a sus muchachos. Quedaban 45 minutos para, al menos, como mal menor, lograr dos goles (y no encajar ninguno más), empatar el choque y meterse en la promoción por la última gatera.

Pero faltaba lo peor por llegar. No solo no hubo reacción, sino que surgió un terremoto que se tragó al Real Zaragoza en apenas un cuarto de hora. Jaime y Dongou habían desaprovechado la oportunidad de hacer el 2-1 que hubiese dado vida a los blanquillos cuando Imaz logró el 3-0 en una contra de libro de los de Alsina. Aún no se había asimilado semejante golpe bajo cuando llegó el 4-0, muestra del hundimiento total. Guitián y Herrera, en una falta de conexión fuera del área, regalaron a la estrella Querol el cuarto.

Hubo cinco minutos de luz en el infierno cuando Isaac, el único que le echó algo de casta al partido, provocó un penalti que transformó Jaime en el lejano 4-1. Faltaban 21 minutos. De repente, Ángel marcó el 4-2 en el 73. Aún se podía obrar un milagro histórico, del tenor del que se fraguó hace un año en Girona, a solo 30 kilómetros de este estadio de Palamós. Pero fue un espejismo. Una falsa imagen reactiva.

Solo tres minutos después, el Llagostera aplacó cualquier opción con el 5-2. De nuevo Querol. El Maradona del Palamós. Controló en el área ante el marcaje con la mirada de los zagueros zaragocistas y fusiló a un Herrera de palo. El Zaragoza ardía ya entre las llamas. Sin remedio alguno. Dejando al fútbol español con la boca abierta, atónito y sorprendido negativamente por semejante fracaso sin precedenes en un siglo de fútbol

Y, claro, con los brazos bajados, el Real Zaragoza se expuso a un daño mayor. Jordi López marcó el sexto a falta de 12 minutos. Aquello podía haber acabado en cualquier marcador de esos del fútbol en blanco y negro, con dos cifras incluso en el casillero del equipo de Segunda B. Menos mal que el Llagostera no quiso punzar más en la brecha abierta en el corazón zaragocista.

El final del partido fue, mitad un alivio para los jugadores de Carreras, mitad el inicio del mayor bochorno que jamás vivirán todos en sus trayectorias profesionales. Diez minutos de pie ante la afición zaragocista desplazada a Palamós, en silencio y con los ojos arrasados, fue la primera penitencia de este grupo del fracaso. A partir de ahora vendrá la otra, la mayor. El Real Zaragoza queda expuesto a un futuro incierto. A preparar el cuarto año consecutivo en Segunda, con el concurso de acreedores ya activo de manera inminente.

Nadie pensó que la vuelta de Palamós fuese a ser así. Todo estaba preparado para hablar de la promoción. Del rival. De cuatro partidos épicos en pos de la Primera División. Eso ya no tendrá lugar. Al contrario, toca digerir un oprobio que deja al Real Zaragoza grogui y al borde del colapso. El 6-2 encajado ante el Llagostera es el más negro final a este episodio que vuelve a dejar al Real Zaragoza en las ciénagas del fútbol español y que marca a fuego a los jugadores y técnicos que lo protagonizaron junto a la Costa Brava.

Ficha Técnica


UE Llagostera: René; Edu Oriol, Ruymán, Escassi, De los Reyes; Tito, Emilio (Pitu, 61); Querol, Imaz, José Carlos (Aimar, 57); Juanjo (Jordi López, 64).

Real Zaragoza: Manu Herrera; Isaac, Guitián, Cabrera, Rico; Morán, Javi Ros (Jaime, 46), Diamanka (Sergio Gil, 64); Lanzarote, Pedro (Ángel, 46); y Dongou.

Árbitro: Valdés Aller (Comité Castellano-Leonés). Amonestó a Juanjo (41), Aimar (66), Ruymán (68),

Goles: 1-0, min. 11: Querol. 2-0, min. 29: Querol. 3-0, min. 50: Imaz. 4.0, min. 61: Querol. 4-1, min. 69: Jaime, de penalti. 4-2, min. 73: Ángel. 5-2, min. 76: Querol. 6-2, min. 78: Jordi López.

Incidencias: Tarde nublada, con lluvia intermitente desde varias horas antes del comienzo del partido, y temperatura agradable, 22 grados. El césped del estadio Palamós-Costa Brava presentaba un magnífico aspecto. En las gradas, muy poca afluencia de aficionados y escaso ambiente: apenas 1.600 sobre un aforo de 4.800 butacas. La mitad, procedentes de Zaragoza. El ex entrenador del equipo aragonés, Víctor Muñoz, vio el partido desde el palco.

El Zaragoza dice adiós con un ridículo inolvidable en Palamós

Querol, con 4 goles en el ’set’ del Llagostera, ejecutó sin piedad a un cadáver

Ridículo. Desastre. Esperpento. Espanto. Terrible. Elijan el adjetivo, cualquiera vale para definir el partido que perpetró el Zaragoza en Palamós. Es que, además, todos se quedan cortos para calificar lo vivido ante un Llagostera que estaba ya descendido a Segunda B y que le endosó un set, sí un set, con Querol como artífice principal, y lo que es peor, que bailó a un cadáver, a un equipo que, desde el banquillo, con un Lluís Carreras superado en su despedida, y en los 14 jugadores que saltaron al césped, se arrastró sobre el campo para que el zaragocismo, que en la historia reciente tuvo muchos capítulos negros, viviera otro de bochorno sin parangón que implica el cuarto año seguido en Segunda.

El Zaragoza dependía de sí mismo para firmar la cuarta plaza y tratar de ascender por la vía del playoff. Enfrente, un Llagostera humilde y ya descendido, solo ponía en juego despedirse bien del fútbol profesional. El Zaragoza, sin embargo, se jugaba una meta, el retorno a Primera, que era una obligación económica, un barco de supervivencia para el club, por no hablar de la historia, de la afición, de un escudo. Tanto en juego, tantas cosas por las que luchar, y un equipo que no encontró ni una sola justificación para sostener una actitud lamentable. Sin alma, sin concentración, sin intensidad, el Llagostera destrozó la ilusión del zaragocismo y dejó claro que el equipo aragonés no merecía ese billete para los playoffs.

El partido apenas tuvo historia. Hubo un buen equipo, lleno de orgullo y fútbol, y una sombra, un grupo de jugadores sin un plan, sin orden defensivo, con una defensa de verbena, y sin capacidad con el balón ni profundidad en ataque. Con Diamanka en la mediapunta y con Dongou arriba empezó el Zaragoza, que pronto dio señales de que no estaba para casi nada ante un Llagostera donde Oriol Alsina le ganó la partida a Carreras jugando con dos puntas. Querol empezó su festival tras enseñarle la matrícula a los centrales en el minuto 11 y antes de la media hora un saque de banda propició el segundo gol del delantero catalán, que vivió su noche de gloria para lamento zaragocista.

El Zaragoza era una verbena antológica, con un mundo de espacios para que el Llagostera jugase a placer, y solo Lanza creaba algo de peligro. Pedro, tan desaparecido como el resto, tuvo la mejor, pero disparó al muñeco con todo a favor. Carreras se la jugó tras el descanso y Ángel y Jaime entraron al campo para que Diamanka se ubicara en el doble pivote con Erik Morán. El riesgo era absoluto, pero el Zaragoza necesitaba dos goles para no depender de otros resultados, que tampoco se daban.

Jaime, activo, y Ángel tuvieron la ocasión de acortar distancias, pero el Zaragoza estaba solo para el desastre. Imaz, en una contra a pase de Samu de los Reyes, encontró el camino para el tercero, porque el Zaragoza ya concedía auténticas autopistas. Querol aprovechó después la falta de entendimiento entre Guitián y Manu Herrera para hacer un cómico cuarto gol. Jaime acortó distancias de penalti, Ángel acertó por fin de cara a portería y el 4-2 alimentó alguna ilusión con 15 minutos por delante. No tardaron en llegar los goles. Querol, a pase de Pitu, y el propio Pitu sellaron un set que entra de lleno en la leyenda negra.

4-J, la gran humillación

El Zaragoza se queda en Segunda tras escribir en Palamós la página más negra de su historia moderna

Apareció a última hora del último día el entrenador para echarse la culpa del descalabro del Real Zaragoza. No había salido nadie en toda la temporada a asumir errores en una reflexión general. En el fútbol, ya se sabe, se tiende a mirar al de al lado, a deslizar el nombre de otro, las más veces a subrayar la ineptitud de tal o cual jugador, también de un entrenador al que, en este caso, vistieron de demonio. Naufragó Carreras con estruendo y sin sonrojo. En el club pocos quisieron remar a su lado, eso que tantas veces y de tantas formas se hizo con Popovic. Desagradaron con razón las formas del catalán y no se entendió su fútbol, así que le tocó bogar en un simple bote en medio de un temporal permanente. La sobrecogedora tempestad de Palamós se lleva por delante al técnico, aunque sea lo de menos. Sobre todo hace zozobrar a este desconocido Zaragoza. Se tendrá que levantar de este cataclismo construyendo un proyecto de fútbol que dirija gente de fútbol y en el que solo opine gente de fútbol.

Carreras puede ser pues el culpable último, en ningún caso el responsable único. Malo sería que en el Real Zaragoza pensasen que ha sido el causante absoluto de esta pesadilla. Culpables hay muchos, todos. En el orden que se desee, a elegir, empezando por el anterior entrenador y por los que lo escogieron, los mismos que luego decidieron echarlo a mitad de campaña y empaquetaron al tiempo al director deportivo. Algunos lo siguen añorando. A Popovic. A Martín González se le cuestionó directamente su capacidad. Lo había contratado el mismo cuerpo directivo que cambió de plan sobre la marcha para poner todo en manos de Juliá. Quizá este sea quien menos pecado lleve en el desastre, aunque más de uno lo maldiga por no traerse en invierno otro delantero. Uno que marque goles, se quiere decir.

El director deportivo, no obstante, debe ser la luz de futuro. Habrá que creer en su segunda velocidad, en su trabajo de fondo, en la Ciudad Deportiva. Habrá que dejarle trabajar alejado de la crispación. La histeria de las últimas semanas consumió al equipo. Se aguantó a Carreras, pero se filtró la decepción. Las palabras sonaron a condena en los oídos del entrenador, el hombre que tenía que sacar adelante este proyecto. Extraño error. Los tres últimos partidos han exhibido el estado anímico real del equipo, con la bochornosa segunda parte en Huesca, la victoria casual ante el Oviedo y el bochorno de ayer. Quedan los futbolistas, casi todos de Segunda, indignos en verdad. "El partido nos ha venido grande", arguyeron. La camiseta con león, enorme. No hace falta decir más, pronto pasarán al olvido. Lo peor es que dejan cicatriz. Para siempre quedará el 4 de junio del 2016, el día que el Zaragoza sufrió la mayor humillación de su historia moderna.


EQUIPOPTOSTOTALESEN CASAFUERA
PJPGPEPPGFGCPJPGPEPPGFGCPJPGPEPPGFGC
1Alavés754221129493521118229142110472021
2Leganés74422014859342112723814218762120
3Nastic71421817757412111823120217952621
4Girona66421715104628219842614218762014
5Córdoba65421981559522110382925219573027
6Osasuna64421713124740219932614218492126
7Alcorcón6442181014484421126329122164111932
8Zaragoza6442171312504421132630202141162024
9Real Oviedo5942161115525121124532222147102029
10Numancia57421318115751219933424214982327
11Elche574213181140462181122317215791729
12Huesca55421413154849217592525217862324
13Tenerife5542131613454621810326162156101930
14Lugo54421315144450219662825214981625
15Mirandés52421313165556217772620216692936
16Valladolid51421215154752217862620215792132
17Mallorca494212131739452198421132135131832
18Almería484210181444512196630282111281423
19Ponferradina4742121119395421114629212117131033
20Llagostera44421282244542112453514210417940
21Albacete39421092339612185824262124151535
22Bilbao Ath.3242882635592166920222122171537

 

 Ficha de Partido Temporada 2015/2016 | Jornada 42
Fecha:  04/06/2016      Hora:  17:30 h  
Huesca
25     Leo Franco
3     Morillas
4     Carlos David
5     Aguilera
6     Iñigo Ros
7     Gaspar
10     Camacho
11     Tyronne
17     Darwin
20     Ramirez
22     Hector Figueroa
1 0

ÁRBITROS

Principal :     Medie Jimenez, David
Asistente :     Ungueti Ruiz, Jose M
Asistente :     Lopez Mir, Juan Jose
4º Arbitro :     Barcelo Roca, Pere
Lugo
13   Roberto
 David
 Fernando Vega
 Puerto
 Pita
 Fernando
 Pablo Nicolas
10   Campillo
14   Lemos
22   Cendros
23   Jonathan Pereira

ENTRENADOR

Albacete Anquela, Juan Antonio

SUSTITUCIONES

13   Zaparain       

Leo Franco (49’)
28   Coulibaly       

Tyronne (82’)
29   Mika       

Hector Figueroa (87’)
GOLES
1-0     Tyronne (62’)

TARJETAS
 
Fernando (15’)     
Jonathan Pereira (50’)     
Pablo Nicolas (73’)     
Fernando (73’)     
David (74’)     
David (88’)     
Igor (89’)     
Sergio Marcos (89’)     

ESTADIO: Estadio El Alcoraz



Ciudad: Huesca
Fecha: 04 de junio de 2016

ACTA DEL PARTIDO

ENTRENADOR

Duran Rivas, Jose A

SUSTITUCIONES

19   Igor       

Campillo (45’)
17   Molinero       

Fernando Vega (67’)
18   Sergio Marcos       

Pita (80’)

Comentarios  Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.