20150909104710-espana650-11titular.jpg

 

MACEDONIA 

Macedonia

Partido 650

 ESPAÑA

 
España 


0-1


 

Clasif. Eurocopa 2016

8 Septiembre 2015

Estadio: Skopie

Nacional Filip II

(0-1) Pacovski 8 (p.p.) 

Ficha técnica

 

MACEDONIA: Pacovski; Zhuta, Sikov, Ristevski, Askovski (Bardi, min.77); Brdarovski, Gligorov, Petrovikj, Ivanovski (Trajkovski, min.69); Radeski (Ibraimi, min.85) y Hasani.
ESPAÑA: De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Bernat; Busquets, Cazorla (Koke, min.68), Isco (Iniesta, min.79), Silva, Diego Costa (Alcácer, min.61) y Mata.
GOL: 0 - 1, min.8, Mata.


ÁRBITRO: Paolo Tagliavento (ITA). Amonestó con tarjeta amarilla a Diego Costa (min.30) y Busquets (min.47) en España; y a Petrovikj (min.33) en Macedonia.
ESTADIO: Nacional Filip II.


 

Macedonia 0-1 España

27% Posesión 73%
0  remates poste 0
 0 remates a puerta 2
1 remates paradas 0
 2 remates fuera 5
1  remates otros 5
 1 tarjetas amarillas 2
0 tarjetas rojas 0
8  faltas recibidas 19
19  faltas cometidas 9
 70 balones perdidos 70
34  balones recuperados 44
0  fueras de juego 1

1 penalties 0
6  intervenciones portero 3

 

 Misión cumplida y aburrida

España se queda a dos puntos de la Euro 2016 después de un partido horrible en Macedonia. Decidió un autogol casi cómico de Pacovski. Diego Costa sigue ciego.

Otra España (infinitamente peor), otro rival (menos amable), otro resultado, pero también otra victoria que deja a la Selección a dos puntos de la Eurocopa. Teniendo en cuenta que recibe a Luxemburgo en octubre, hay que poner buena cara al mal tiempo que sobrevino en Skopje. Con un juego horrible, España despachó a Macedonia, que tuvo más bravura que Eslovaquia y que enfangó el partido hasta hacerlo, por momentos, equilibrado y peligroso.

La victoria ante Eslovaquia le permitió a Del Bosque un once de conciliación: retiró a Pedro y a Cesc, lo que le evitaba una bronca con Mourinho, y a Juanfran y Jordi Alba, que el sábado están citados en elCalderón para un partido de gran tamaño. También consoló a De Gea, que necesita en la Selección los mimos que le niega Van Gaal; repitió con Piqué, en terreno donde no esperaban pitos ni flautas; premió a Carvajal y Bernat e hizo las paces con Mata. Seis cambios que desfiguraron, en cierto modo, la imagen elegante y poderosa del sábado en Oviedo. Inamovible, eso sí, resultó Diego Costa, con lo que a Del Bosque no se le ocurre mejor remedio que ponerle y ponerle, pase lo que pase, hasta que aquello resulte. “Puede ser culpa nuestra lo que le ocurre”, dijo en la víspera, y por ahí hay que entender la reprogramación del esquema, con Silva como segundo punta para abrirle espacios y restarle vigilancia. Tampoco funcionó, pese al prometedor comienzo. A Diego Costa la fuerza le arrastró al lado oscuro y se perdió en pleitos y asperezas. Vio una tarjeta, recibió alguna patada destemplada y fue azotado por la grada del Filipo II. A estas alturas parece imposible dulcificarle el estilo y los modales. A la hora se convenció el seleccionador de que sobraba aquel cuerpo extraño y malhumorado.

No le ayudó a España ni siquiera el afortunado comienzo, cuando se topó con un gol no buscado.Mata centró con la derecha, la peor de sus piernas, y la pelota fue enrevesándose hasta golpear el palo,topar cómicamente en la cara de Pacovski y acabar en la red. España sacó un gol de un tiro al aire, copia borrosa de aquel gol de Goikoetxea a Alemania en el Mundial 94.

Luego casi nada resultó. España se ensimismó con la pelota, Busquets se equivocó más de lo que acostumbra, Isco no resultó tan decorativo como se esperaba, Cazorla no profundizó, Mata sólo dejó el giligol, los laterales tuvieron poca autonomía de vuelo. Hasta Silva se movió aburridamente por todo el frente de ataque. No hubo más sustos para Pacovski en mucho tiempo, mientras que los macedonios, agrandados y embravecidos, bien adiestrados por Drulovic, rozaron dos veces la escuadra de De Gea. Y Hasani estuvo a punto de empatar en un balón dividido en el área. Esa bala perdida pudo resultar fatal. El partido se fue tan abajo que la segunda unidad (Alcácer, Koke e Iniesta) llegó tarde al rescate y del partido quedaron el resultado desnudo y la preocupación por el inesperado desmayo.

España acaricia el billete a Francia

Un solitario gol de Mata da a la ’Roja’ el triunfo en Macedonia

La selección española está muy cerca de conseguir el billete para la Eurocopa de 2016, que se celebrará en Francia, tras obtener la victoria en su visita a Skopje (0-1) gracias al solitario tanto de Juan Mata, que marcó al comienzo del choque, por lo que un único punto en los dos encuentros que restan le daría a la ’Roja’ su clasificación matemática.

No fue tan brillante como ante Eslovaquia, ni su rival la dejó jugar de igual manera, pero España cumplió el trámite y se acercó al objetivo, el cual parece en la palma de la mano. Sin enamorar, pero sin fallo. Así salió la España de Del Bosque de Macedonia, donde su rival poco la dejó jugar desde que el marcador dejase de reflejar el 0-0.

Poco necesitó España para adelantarse en el marcador. Apenas ocho minutos después del comienzo, Mata logró el único tanto del encuentro. El jugador del United recogió el rechace tras una falta y su lanzamiento --algo envenenado-- golpeó en el larguero y posteriormente en el rostro del portero macedonio antes de besar la red.

El gol, que recordó al de Jon Andoni Goikoetxea en el Mundial de 1994, permitió a España afrontar el partido con tranquilidad, pero sin el brío que desplegó ante los eslovacos el sábado en Oviedo. No hubo rastro del juego coral que elevó al cielo futbolístico a la ’Roja’, pero Macedonia tuvo buena parte de culpa en este sentido.


Los pupilos de Ljubinko Drulovic defendieron con una línea de seis --impensable en el fútbol moderno-- y no dudaron en rascar la tibia de Diego Costa, el más irascible del 11 nacional. El delantero del Chelsea, otra vez marcado por el desacierto, sigue sin encontrar su fútbol cuando juega con la selección. Mucha voluntad, pero poca efectividad. El de Lagarto ha metido un gol en nueve partidos y fue a Luxemburgo, con todos los respetos.

Isco, que se hizo con la titularidad, fue de los mejores en una selección que volvió a sustentar sus argumentos en los pies de Silva y de unMata insaciable, que se desquitó tras su suplencia el pasado sábado en el Tartiere. Cazorla, también en el once, fue quien originó peligro en las inmediaciones de los macedonios, cada vez más cómodos con el paso de los minutos.

Después de pedir un posible penalti sobre Piqué --que jugó un buen partido sin la losa de los pitos-- y de que Carvajal estrellase el balón en el larguero, en un ’centro-chut’ poco antes del descanso, España minimizó sus prestaciones y estuvo un rato jugando con fuego. Hasani, su hombre más puntero, no se quedó de brazos cruzados.

Una falta al borde del área y un balón sin dueño --ya en el segundo acto-- a punto estuvieron de comprometer el triunfo de España. Los de Vicente del Bosque, sin embargo, aguantaron la compostura y se dejaron llevar hasta el minuto 90. La actual campeona de Europa se conformó con el extraño gol de Mata.

 

El volante marca el gran gol del triunfo (0-1) en Skopje que le proporciona a España tres puntos valiosísimos. La selección no exhibió el toque del Carlos Tartiere, pero su superioridad no fue cuestionada por un rival muy rudimentario

Juan Mata es un chico menudo, de poco más de 27 años, hijo de jugador, ya con 35 internacionalidades a cuestas y futbolista del Manchester United. Juega, como es obvio, en la Premier, que no debería ser terreno abonado para profesionales intuitivos, hábiles y sorprendentes por más que Mata no pare, ¡ay de él si lo hace!, los noventa minutos de cada partido. A eso debió enseñarle su padre, ex pieza valiosa de un inolvidable Burgos. Juan Mata es, además de todo eso, un chico con la cabeza bien amueblada. Pero que muy bien amueblada.

Mata juega donde le dicen, cuando le dicen y como le dicen. Es verdad que no ha gozado nunca de estatus de titular en el United y que tampoco lo tiene en la selección, pero ninguna de esas cosas hace mella en el burgalés criado en Asturias. Sabe que eso forma parte del juego, de modo que, como es disciplinado, con Juan ni hay ni habrá problemas. Le sitúen donde le sitúen allá estará con sus quiebros hacia adentro o hacia afuera en función de lo que decida el entrenador.

Del Bosque con una selección a la que podemos denominar “opción B”, dicho sin ánimo de ofender, colocó a Juan Mata como extremo derecho por delante de Carvajal ante Macedonia. No se le dio misión organizadora ante el rival, 104º del ranking FIFA, porque para eso estaban Cazorla, Isco y Silva. En esa ubicación, Juan firmó el mejor de los 11 goles que ha marcado con la selección, cifra nada desdeñable para un centrocampista. El gol, el que hacía el undécimo de su carrera, fue, no obstante, la gran obra de su carrera en su faceta rematadora. Hasta llegar a Skopje las mejores cosas que se habían visto de él eran que es un consumado lanzador de faltas. Tiene una prodigiosa izquierda. Skopje, capital de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, fue testigo de ello.

Todo ocurrió a los 8’, con el juego de unos y otros aún por fijar, en un vaivén impreciso. España tenía más el balón como es casi costumbre ante sus rivales, pero menos que en el espléndido partido de Oviedo, lo que resulta natural dadas las pocas veces que los once de salida habían actuado juntos. Hacía falta tiempo para verlo y para sacar ventaja de la superioridad, visible por cierto, porque el fútbol, que es un asunto grupal, precisa de cohesión para brillar. La presencia de Mata en banda derecha no parecía suficiente motivo de peligro para los macedonios, que no se lo daban al menos en ese terreno de riesgo. Tampoco el guardameta titular Pacovski. El volante español estaba muy lejos de él. No era una amenaza. Se equivocó.

Realmente, ocurrió lo que solo Juan Mata debió imaginar: recogió un balón pegado a la banda derecha, se giró un poco para acomodarse y ganar algo de espacio para golpear y golpeó. Lo hizo de tal forma que en principio nadie supo si el balón, que empezaba a describir una semi parábola iba en busca de la cabeza de algún compañero o se dirigía al marco de Pacovski. Yo creo en la doble intención. El portero quizás en ninguna, pero el caso es que el balón fue acercándose centímetro a centímetro al ángulo superior derecho de su marco hasta alojarse finalmente contra las redes. Pacovski no se dio cuenta hasta que ocurrió; los espectadores de la obra maestra de Juan Mata nos quedamos estupefactos. Otro Juan, Belmonte, dicen que también pasmaba a los aficionados que asistían a su toreo. Pues eso.

El juego español no tuvo el brillo del jugado en el Carlos Tartiere por razones diversas. La selección tocó menos, tocó bastante menos y aunque muy rudimentaria en su fútbol, Macedonia no dio ni ventajas en lo táctico ni facilidades en lo físico, muy corta, sin embargo, en lo técnico. Con menos conexión que en el estadio ovetense, España no tuvo problemas para mantener su hegemonía, pero esta vez menos templada, salpicada por algunas acciones agrias del adversario, dispuesto a no caer sin presentar cierto tipo de batalla. No podía ser la del talento, así que empleó toda su voluntad para lastrar el dominio, claro siempre, aunque no embriagador, de los españoles.

La diana de Mata fue lo mejor de la primera mitad y del partido, pero a punto estuvo de tener que compartir tal gloria. El fútbol es tan extrañamente sorprendente que a los 43’ uno de sus compañeros, Daniel Carvajal, de solo 23 años y cinco veces internacional con el partido de Skopje, estuvo cerca de calcar la que parecía imposible repetir hazaña de Mata. Dani Carvajal, situado más o menos en la misma posición que su compañero, remató y su vuelo si bien no describió la perfecta semicircunferencia del balón que envió Juan, volvió a elevarse, mientras, otra vez el portero Pacovski veía como pasaba sobre su cabeza. Le salvó, no de las críticas del público, que el cuero se estrelló en el larguero. Dos grandes goles idénticos habría sido demasiado.

Macedonia  pegó un gran arreón en el primer cuarto del segundo período a base de lo que tiene: coraje y amor propio. Con esas dos virtudes no se consiguen grandes éxitos, pero pueden minimizar la inferioridad de cualquiera. A veces, hasta meterle miedo. Una falta botada por Hasani que se fue ligeramente alta y un barullo ante De Gea que no supo finalizar Grigorov fueron las mejores opciones macedonias. Ante la presión, Del Bosque optó por dar entrada a Alcácer y poco más tarde a Koke para asegurar más y buscar más peligro. Salieron del campo Costa y Cazorla. A doce del final entró Iniesta, al que, por cierto, el público dedicó una formidable ovación. De Andrés esperan lo mejor hasta en Macedonia.

Como no era fácil aproximarse siquiera al partido de Carlos Tartiere y como cada uno es distinto al siguiente, la victoria, más corta de lo esperado, en Skopje debe entenderse como un buen resultado en la medida que cubre las necesidades de la selección que no podían ser otras que la de sumar tres puntos más. Alcanzado ese objetivo, España aguarda ahora a sus dos retos de octubre, ante Luxemburgo y Ucrania en una situación confortable, que es la que tantos y tantos querrían a estas alturas.

 

Comentarios  Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.