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Historia del TSJ Aragón

El Palacio de los Condes de Morata o de Luna es una de las más emblemáticas y desconocidas edificaciones del siglo XVI de Aragón. Fue mandado construir hacia el año 1551 por Pedro Martínez de Luna, primer Conde de Morata y el virrey de Aragón, y por su esposa, Doña Inés de Mendoza. Esta casa-palacio es obra del arquitecto Martín Gaztelu de Tudela contratado por los Condes para que llevara a cabo su construcción en una finca de su propiedad, situada en el cinturón exterior de la “Caesaraugusta” romana.

Con el tiempo el Palacio pasaría a ser propiedad de otras familias nobles siendo finalmente donado a Felipe V en 1728 quien lo convertiría en residencia oficial de su familia durante sus estancias en Zaragoza y siendo ocupado por su representante cuando él no lo visitaba. Esto significó que desde ese momento el Palacio se convertía en la Capitanía General de Aragón y residencia de los Capitanes Generales.

A principios del siglo XIX, y fruto de los acontecimientos, el palacio cuenta con un nuevo e ilustre inquilino. El joven militar José Palafox, hijo de los marqueses de Lazán, es nombrado Capitán General de Zaragoza. El Palacio es ocupado por las tropas nacionales estando al frente de ellas el general Palafox quien lo habitará hasta que las tropas francesas ocupen Zaragoza. Con la entrada del ejército extranjero el palacio vuelve a cambiar de inquilino y será el General Jefe de las tropas francesas, Mariscal Jean Lannes, quien ocupe el palacio hasta su marcha. Es en 1814 con la retirada de las tropas francesas de España, cuando el Palacio de los Condes de Morata se convierte en la sede de la Audiencia del Territorio de Aragón, destino que sería ratificado el 2 de noviembre de 1825 por el Rey Fernando VII y el que desde entonces se sigue manteniendo.

En el primer tercio del siglo XX, el Palacio fue objeto de una profunda reforma llevada a cabo por el arquitecto Regino Borobio, proyecto auspiciado por Galo Ponte y Escartín, Ministro de Gracia y Justicia durante el reinado de Alfonso XIII. En 1931 y por decreto de 3 de junio, el Gobierno declara el Palacio del Primer Conde de Morata Monumento Nacional.

Con posterioridad, y pese a las numerosas reformas que se introducen en la Administración de Justicia con los Decretos de Nueva Planta, el Palacio de los Condes de Morata siguió fiel a su destino y en 1870, tras constituirse las Audiencias Territoriales, se nombra para la de Aragón al primer presidente: Eugenio Angulo (1870 a 1872). El Palacio de los Condes de Morata siguió siendo sede de la Audiencia Territorial de Aragón hasta que el 28 de Diciembre de 1988, la nueva Ley de Demarcación y Planta judicial (38/1988) establece a los Tribunales Superiores de Justicia como máximos órganos judiciales en las Comunidades Autónomas. Así, el 23 de Mayo de 1989, fecha de la Constitución del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, la Audiencia Territorial deja de existir y el Palacio de los Condes de Morata pasa a ser la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

Obra del arquitecto Martín Gaztelu de Tudela, fue construido con piedra (de Epila y de Rueda) en su parte baja y ladrillo en su parte superior y rematado en sus laterales por dos torreones. Desde el punto de vista arquitectónico el Palacio pertenece al renacimiento aragonés y lo más destacado a primera vista es la puerta construida con un arco de medio punto y flanqueada por dos grandes estatuas, lo que hace que popularmente se la conozca como “la puerta de los gigantes”. Estas dos figuras, hasta cierto punto enigmáticas, parecen ser la representación de Hércules (derecha) y Teseo (izquierda).

En la parte superior de la puerta principal el friso existente es motivo de controversias en cuanto a su interpretación ya que mientras para algunos representa la entrada de Cesar Augusto en la Ciudad para otros guarda estrecha relación con la entrada del papa Benedicto XIII, pariente próximo de los Condes de Luna. Este edificio, vinculado históricamente a la tarea de impartir justicia, cuenta en su interior con un patio porticado sostenido por  catorce columnas y en la parte superior del pórtico, en su cara externa, se halla circundado por  cincuenta y seis medallones representando los escudos de las ocho ciudades más importantes de Aragón en las cuales se celebraron Cortes. Cada uno de ellos encierra un reproche a la introducción del Derecho Castellano por cuanto suponía la pérdida de identidad del antiguo reino. Los escudos fueron obra del arquitecto aragonés, Regino Borobio.

Dentro del patio del Tribunal la  estatua de Themis, al lado del arranque de la escalera noble, es otro de los detalles a destacar. Obra del escultor Palau resulta singular por cuanto no está representada con los ojos vendados, ni con la balanza en equilibrio.

El interior del Palacio, con decoración renacentista de estilo aragonés, acoge una de las poquísimas capillas renacentistas que existen en la actualidad. En el suelo, de cerámica, se encuentra representado el escudo de la Reyes Católicos y sobre el retablo del altar, obra de los hermanos Albareda (1.928), destaca un Cristo de gran fuerza expresiva del final del Renacimiento.

Desde Abril de 2010, y tras su restauración, las salas de vistas del Tribunal Superior de Justicia de Aragón exhiben una colección de seis tapices. Iconográficamente se agrupan en dos tríos. Uno representando el escudo real de la unificación dinástica y territorial  llevada a cabo por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, y un segundo integrado por el emblema borbónico de escudo coronado. Su restauración, tras largos años de olvido y abandono, ha permitido que los tapices vuelvan a estar colocados en los lugares para los que fueron concebidos.

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