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  ESPAÑA

 

Partido 635

EL SALVADOR

2-0

0-1, 59’: Villa,

0-2, 87’: Villa

Amistoso

7-Junio-2014

Washington

Estadio: FedEx

 

ESPAÑA, 2; EL SALVADOR, 0

España: Casillas (De Gea, m. 83); Juanfran, Javi Martínez, Sergio Ramos, Jordi Alba; Koke, Xabi Alonso (Busquets, m. 67), Fàbregas (Silva, m. 46); Pedro (Villa, m. 46), Diego Costa (Xavi, m. 73), Iniesta (Cazorla, m. 46).

El Salvador: Henry Hernández; Xavi García, Barrios (Blanco, m. 87), Mendoza, Larín; Arturo Álvarez (Jaime Alas, m. 66), Ceren, Menjivar; Santamaría (Senderos, m. 56), Burgos, Flores.

Goles: 1-0. M. 61. Villa, tras un pase atrás de Sergio Ramos de cabeza. 2-0. M. 87. Villa, a pase de Silva.

Árbitro: Baldomero Montero (EEUU). Sin amonestaciones.

Unos 50.000 espectadores en el estadio FedEx de Washington (EEUU).

ESPAÑA   EL SALVADOR
75,40% POSESION 24,60%
75% 1º TIEMPO 25%
75,70% 2º TIEMPO 24,30%
8 DISPAROS A PUERTA 1
11 JUGADAS EN EL AREA 1
24 CENTROS AL AREA 2
10 CORNER A FAVOR 0
4 FUERAS DE JUEGO 1
72 BALONES PERDIDOS 85
64 BALONES RECUPERADOS 49
86% PASES BUENOS 58%
14% PASES MALOS 42%

 

Villa hace buena la prueba a Diego Costa

Dos goles del Guaje derrotan a El Salvador en el último amistoso antes del Mundial, y el hispanobrasileño disputa 73 minutos

Juan cruzó hace 40 años la frontera de los Estados Unidos siendo un adolescente huyendo de la guerra en El Salvador. En Washington conoció a su esposa, que le dio tres hijos: los dos mayores son marines, con carrera universitaria; la tercera está a punto de terminar un máster en biología. Camarero en un hotel en el centro de la capital federal, ayer por la mañana solo pedía una cosa, camino del TedExField de Landover, donde acudió a animar a la selección de su país: que España no les humillara.

En el último amistoso de España antes del Mundial, La Roja fue muy superior, Fàbregas falló un penalti, Busquets estrelló un balón en el larguero, pero al final Juan se fue contento a casa. España sólo pudo ganar al Salvador por 2-0, goles de Villa, que lleva 58 en los 86 partidos con la selección. Juan puede estar contento, pero Del Bosque también: Costa está recuperado y pudo hacer debutar a De Gea.

El seleccionador pasó el algodón sobre media selección y la prueba no dejó engaños. Ya sabe que Diego Costa está para ser titular contra Holanda: aguantó 73 minutos; a Juanfran el tobillo le da para subir y bajar como un ascensor; Javi Martínez entiende los automatismos que se le exigen al central; Fàbregas le sirve para llevar el volante como le sirvió de falso nueve; y Koke mezcla bien con Alonso aunque Busquets sea mucho Busi. O sea, que por mucho que se trate siempre de ganar, porque el prestigio existe y exige si eres lo que eres, campeón del mundo, hay días, como el de Landover (Maryland), con el Mundial a la vuelta de la esquina, que al final de lo que se trata para no torcer el mostacho es que a ojos del salmantino se advierta actitud, y estilo, conceptos, voluntad y coherencia en las formas, eso que Del Bosque resume como la mirada, de Koke o de quien sea, más allá de que a España le costara 60 minutos batir al portero de los salvadoreños.

Al final tuvo que ser David Villa, un 7 con sabor a 9, el que le dio a La Roja lo que se había ganado. Remató El Guaje cuando Costa parecía dispuesto a marcar su primer gol con España, pura cuestión de instinto. Igual con otro resultado, el asturiano hubiera sido más generoso. Pero ayer, después de ganar la posesión, los duelos por el balón, la estadística de remates, faltaba ganar el partido. Y ahí apareció El Guaje.

Más allá de que faltaron goles en el primer tiempo, o sea, un poco de salsa al cocido, y nunca mejor dicho, dada la temperatura a la que se gestó el juego, La Roja tardó en dominar el partido lo que le costó recuperar la pelota tras el saque de centro: apenas unos segundos. A partir de ahí, el juego se desarrolló en 20 metros, volcado el partido sobre la portería de Hernández. Fue un esparring la selección del catalán Roca, que si no se venció antes en el marcador fue porque a los tres minutos Fàbregas desaprovechó el penalti que el portero cometió sobre Costa. Y porque uno tras otro, los 11 remates en el primer tiempo quedaron sin premio. No cambió la situación tras el descanso, cuando Silva, Villa y Cazorla le cambiaron la cara al equipo, pero no los gestos.

Con Costa, el equipo gana verticalidad más allá del toque

Lo de ayer en el estadio de los Redskins fue un entrenamiento con público, que sirvió básicamente para probar el muslo de Costa y dar minutos a siete de los ocho jugadores que se han incorporado esta semana procedentes de la final de Lisboa, de entrada a todos menos a Villa, que llegó a tiempo. El brasileño aporta el hecho diferencial al equipo de jugar mejor lejos del balón que al tenerlo, así que de sus desmarques a la espalda de la zaga azul dieron rédito el equipo, que gana verticalidad y sorpresa más allá del control y el toque. Puede que víctima de su ansiedad, perdiera el gol.

Cuando un equipo domina con tanta superioridad que la estadística advierte que da 400 pases en 45 minutos por menos de 90 del rival, el resumen es evidente: atacar a un muro no resulta fácil y menos si falta una marcha por activar, cosa lógica cuando se huele el Mundial y no se quiere arriesgar a que una desgracia te baje del avión, al que la selección se sube mañana en Baltimore camino de Curitiba. Pese a que el marcador pueda engañar, Del Bosque tenía motivos para irse contento del partido. Y Juan, el camarero salvadoreño, también.

ESPAÑA 2 - EL SALVADOR 0

Diego Costa juega; marca Villa

Dos goles del Guaje, que llega a 58, dan la victoria a la Selección antes del debut en el Mundial contra Holanda. Diego Costa y Juanfran pasaron la prueba. Cesc falló un penalti.

Diego Costa pasó la prueba y Villa marcó dos goles (jugaba en casa). El resumen es más lustroso que el desarrollo del partido, un amistoso sin mucha historia que, más que crédito, nos permite ganar amigos, en El Salvador, concretamente. Dicho de otro modo: victoria sin víctimas camino de Brasil.

El duelo terminó mejor de lo que había empezado. Mucho mejor. El hombre más incisivo de España en la primera parte fue el árbitro, el estadounidense Baldomero Toledo. A los dos minutos, el colegiado hizo un sentido homenaje a sus ancestros hispanos. Así hay que entender el penalti que nos empaquetó con lazo. El portero salvadoreño había arrebatado el balón a Diego Costa sin que la jugada generara la más mínima protesta, si acaso inquietud por el bíceps femoral del delantero.

Cesc, encargado del lanzamiento desde los once metros, disparó por encima del larguero. Si lo hizo intencionadamente, su actuación merece un Oscar: doble paradiña y lamento posterior. No marcó, pero tratándose del estadio de los Red Skins el pateo convalida como un ’field goal’ (tres puntos).

Con la mínima oposición de El Salvador, España se aplicó a un doble ejercicio: toque y juego largo. Se hartó de practicar. La defensa adelantada del adversario fue una tentación permanente, especialmente para los pases de Sergio Ramos o Xabi. Sin embargo, la Selección apenas sacó beneficio de esa invitación. Cuando no se anticipó el portero, falló el último control de los puntas.

Del toque, qué decir. Una vez más, el dominio absoluto no tuvo relación con el peligro generado. Tocamos tanto que le borramos el dibujo al balón, pero seguimos pensando que la sangre mancha, incluso la ajena. Cesc tuvo un par de ocasiones, pero cuando no tropezó con los defensas lo hizo contra su propia ansiedad.

Lo mejor fue comprobar que Diego Costa está recuperado, corrió mucho (participó algo menos), completó 73 minutos y no se protegió en ningún choque; los lagartos se regeneran rápido. Juanfran tampoco pareció arrastrar ningún problema y se animó no pocas veces a subir la banda. El pivote Alonso-Koke también dejó una buena impresión.

En la segunda mitad, Villa, Cazorla y Silva entraron por Cesc, Pedro e Iniesta. Se notó el refresco y se notó el cansancio de El Salvador, también su felicidad; después del empate en los primeros 45 minutos, los jugadores ya eran héroes en su país. Albert Roca va camino de ser el Azkargorta la Selecta.

El gol llegó tras un pase largo a Sergio Ramos, que buscó de cabeza el punto de penalti y encontró allí a Villa, más rápido que Diego Costa. No fue una hermosura de jugada, pero mostró un camino. España repitió esa acción varias veces y siempre con peligro.

El acoso se fue estrechando y Henry Hernández, portero salvadoreño, se ganó un contrato en Europa. Busquets hizo temblar el larguero y la Selección se inventó un juego nuevo: meter dentro de la portería el balón y a los once salvadoreños.

Villa, más práctico, marcó de nuevo. Quiso demostrar que no está de retirada, que quiere jugar, que los goles no empachan si se tiene buena digestión y que la sangre no mancha. Quien busque un nueve, aquí tiene uno.

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