La caída del Imperio (408 - 472 d. C.)

Mosaico de la villa rústica de Estada (siglo V d. C.).

A la crisis interna del Imperio se unió que en el invierno del 405-406 d. C. se heló el Rin y los pueblos germánicos cruzaron el río a pie: los suevos, vándalos y alanos se lanzaron a la conquista y el saqueo de las tierras de Galia. En otoño de 409 entraban en Hispania. 

La invasión germana coincidió con el levantamiento de Constantino en 407, a la sazón comandante de Britania, contra el emperador de Occidente, Flavio Honorio. Constantino estableció su capital en Arlés, en la Galia, enviando a su hijo, César Constante, y a su general Geroncio a conquistar la Lusitania, todavía fiel a Honorio, hijo de Teodosio I, emperador natural de Cauca. A su vuelta, Constante pasó por Caesaraugusta, dejando allí a su esposa, a Geroncio y a la mayoría de su ejército. Geroncio decidió sublevarse contra Constantino y Constante, pactando con alanos, suevos y vándalos la repartición de la Península y lanzándose a la persecución de Constante, al que alcanzó y mató. El hecho indica que la ciudad tenía la suficiente importancia tanto para ser considerada segura por Constante, como con los recursos necesarios para ser base de un levantamiento por Geroncio. Honorio reaccionó en 411, derrotando tanto a Constantino como a Geroncio, pero sólo consiguió reconquistar la Taraconense, quedando el resto de Hispania en manos de las tribus germánicas.

La arqueología muestra que durante el siglo V se abandonaron los lugares públicos de la ciudad. El foro fue abandonado y los sillares del teatro fueron reutilizados en la construcción de viviendas. Estas viviendas a menudo se construyeron precisamente en esos espacios públicos abandonados, lo que se puede explicar como un intento de acomodar dentro de la muralla a las poblaciones rurales que huían de la inestabilidad reinante.

Caesaragusta se libró de los ataques de los bagaudas que hubo entre los años 441 y 454 gracias a sus poderosas murallas. El problema fue tan importante que Turiaso fue asaltada, pillada y masacrada, muriendo incluso el obispo León. Para solucionar el problema, Teodorico II, rey de los visigodos, todavía bajo obediencia romana, envió a su hermano Frederic al mando de un ejército.

La Crónica Caesaraugustana recoge la última visita de un emperador romano en 460. El emperador Mayoriano (457-461) recaló en Caesaragusta de camino al norte de África, que había caído en manos de los vándalos asdingos. El hecho resulta curioso si se tiene en cuenta que el camino lógico para ir a Cartagena hubiese sido por la costa, pero quizás la importancia militar de la ciudad le hizo desviarse.

En 472 la ciudad fue definitivamente conquistada por un ejército visigodo liderado por el conde Gauteric, en nombre del rey Eurico. Sólo cuatro años después, en 476, Odoacro, jefe de los hérulos, depone al último emperador romano de occidente, lo que se considera habitualmente como el fin del Imperio Romano de Occidente y el comienzo de la Edad Media.

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