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Siglo I d. C.

Durante esta época, la nueva colonia inmune experimenta un importante crecimiento económico, a juzgar por el volumen de moneda acuñada y la envergadura de las obras públicas ejecutadas, que, a buen ritmo, acabaron dando una fisonomía de gran urbe a la ciudad cesaraugústea.

Toda la ribera del Ebro fue aterrazada en esta época para evitar inundaciones hasta una cota igual a la que llega actualmente la plaza del Pilar. La envergadura de estos trabajos solventaron para el futuro el riesgo de crecidas del Ebro, y de ello se benefició Zaragoza hasta nuestros días. Se practicaron, asimismo, abundantes desmontes en los alrededores de la urbe, para acondicionar terrenos agrícolas que abastecieran a la colonia.

Restos de la escalinata de acceso del puerto fluvial al foro comercial.

Foro de Tiberio

La obra más destacada en época de Tiberio (14 d. C.- 37) fue la remodelación del foro, que fue ampliado mediante el diseño de un gran rectángulo de más de 50 metros en el lado occidental, donde se alojaban tiendas construidas con aparejo de sillería y provistas de sótano. Todo su perímetro alojaba un doble pórtico interior que quizá se cerraba al sur con un gran templo imperial con peristilo de doble columnata, si bien la configuración del lado sur y presencia del templo es aún conjetural. Estaba pavimentado con losas de piedra caliza y construido con varias técnicas de aparejo: opus vittatum, opus africanum y opus caementicium u hormigón romano.

El foro de Tiberio albergó, además del templo, otros edificios y monumentos de carácter representativo e institucional. En él se han rastreado las huellas del edificio de la curia y pedestales de soporte de un programa iconográfico escultórico dedicado a Augusto, a su familia y a sus sucesores. Cerca de la cloaca máxima que discurre bajo el foro se halló una estatua de un muchacho de época de Nerón o Domiciano, a quien podría representar.

Por otro lado, destaca una zona de almacenamiento de cereal al norte del foro a la que se accedía desde el puerto fluvial por medio de una escalera de obra monumental con una puerta de triple paso. Los restos de dicha escalinata se pueden contemplar en el Museo del Puerto Fluvial de Caesaragusta.

Por fin, en las excavaciones del Palacio de los Pardo, sede actual del Museo Camón Aznar, se encontraron a fines del siglo XX restos de un muro que formaría parte de un templo o basílica y quizá fuera el edificio más relevante de un complejo forense de carácter religioso, y no comercial como sería el de la Plaza de las Catedrales, centro del culto ciudadano que coincidiría con la intersección del cardo y decúmano máximo, según otra teoría del emplazamiento del cardo, que podría arrancar de este foro y no necesitar el retranqueo que le llevara a la puerta Cinegia desde la calle de don Jaime I (también llamada San Gil), según hipótesis y planimetría planteada por María Pilar Galve en 2004.

Teatro

Teatro de Caesaraugusta.

A este periodo pertenece también la obra mayor del teatro, cuya edificación comenzó al final del gobierno de Tiberio y se concluyó ya en época de Claudio hacia el 50 d. C. Ocupó un solar que había sido destinado a esta infraestructura teatral desde la planificación colonial del periodo de César Augusto.

Estuvo inspirado en el modelo del Teatro Marcelo de Roma. Se utilizó en su construcción una estructura de hormigón (opus caementicium) para elevar el graderío que, en su fachada exterior de tres pisos y veintidós metros de altura, fue recubierto con losas de mármol o sillares de opus quadratum ofreciendo una decoración monumental.

Poseía, sin embargo, un singular acceso independiente desde la puerta central de la fachada hasta la orchestra de trazado perpendicular a las tablas o scena y que recorría como un eje el teatro para uso de las autoridades, que accedían así directamente a los escaños reservados a ellos en el semicírculo orquestal. Este exclusivo acceso se puede observar también en los teatros de Turín o Minturno —si bien es único entre los de la Hispania romana— y puede deberse a la variedad de espectáculos, no solo dramáticos, sino acaso también de gladiadores, que se celebrarían en él.

Se trata de uno de los más grandes teatros de Hispania, con sus 7.000 metros cuadrados de superficie (106 m de diámetro) y capacidad para albergar aproximadamente 6.000 espectadores.

Otras obras públicas: templos y termas

Moneda acuñada en Caesaraugusta bajo el gobierno del emperador Calígula. En el anverso figura un retrato conmemorativo del general Agripa; el reverso representa el ritual fundacional de la colonia. La inscripción C·CA alude a la ceca de Caesaraugusta, y la leyenda SCIPIONE·ET·MONTANO (Escipión y Montano) da cuenta de los dos duunviros que gobernaban como cónsules locales el 38/39 d. C.

A finales de la década de 1980, en el transcurso de las obras de la remodelación de la Plaza del Pilar, apareció la cimentación y parte del podium de un templo capitolino, ubicado donde hoy lo está el aparcamiento subterráneo de dicha plaza, bastante alejado del único foro conocido, lo cual unido a que tiene una orientación eje E-O (entrada por el este), haría pensar en la existencia de dos foros conectados.

Aparte de este hallazgo, el aspecto de los templos puede documentarse a través de las monedas emitidas en Zaragoza. En un dupondio del año 28 está representado un templo de tipo hexástilo al que se accedía a través de tres gradas, con columnas de tipo ático y un sencillo frontón decorado geométricamente con triángulos inscritos que estaba dedicado a la pietas augusti. Más tarde, en un as del año 33 aparece otro templo tetrástilo de columnas corintias con acanaladuras.

En la etapa final Julio-Claudia, que abarca los gobiernos de Calígula, Claudio y Nerón se realizaron también numerosas obras públicas, que acabaron dando la fisonomía definitiva a la ciudad en su etapa antigua clásica. Fundamentalmente se colmataron solares aún vacíos, edificando espacios ajardinados y otras infraestructuras de importancia, como las termas públicas aparecidas en la calle San Juan y San Pedro, que actualmente actualmente han sido convertidas en espacio museístico.

De estas termas públicas se conserva en buen estado una piscina para nadar o natatio rodeada de columnas siguiendo ejemplos de representación romanos. Se trataría de unas instalaciones de baños dispuestas en eje consecutivo, siguiendo la secuencia natatio, frigidaria, tepidaria y caldaria. Se decoraron interiormente con losas de mármol suelos y muros, a los que se añadió ornamentación floral de tradición julio-claudia. Hubo más termas públicas, y numerosas privadas en las viviendas particulares. Entre las primeras destacan las halladas en la plaza de las catedrales, de época de Nerón o Vespasiano.

Cerámica

En cuanto a la cultura material, se observa en la segunda mitad del siglo I d. C. una mayor presencia de producciones cerámicas hispánicas, que fueron encontradas en las diversas viviendas excavadas en Zaragoza. Asimismo, se documenta la aparición de cerámica del norte de África y, en la vidriada, sigue la colonia nutriéndose de centros productores del norte de la península itálica.

Es muy significativa la presencia por vez primera de ajuar cerámico de uso cotidiano procedente de talleres de alfarería zaragozanos, situados en la calle Predicadores, desde mediados del primer siglo después de Jesucristo.

Postrimerías del siglo I d. C.

Con la dinastía Flavia se potencian las vías de comunicación con el entorno de Caesaraugusta, como testimonia un miliario situado en la calzada hacia Bílbilis. Se habitan nuevos solares en la ciudad, como el de la calle Torrenueva n.º 6. Se han encontrado, además, restos de muros de cantos rodados fuera del perímetro considerado urbanizado tradicionalmente en la calle Palomeque n.º 6, de una casa de la calle Heroísmo, junto a la que se encuentran restos de un vial urbano, y de un ninfeo en la calle del doctor Palomar n.º 4 provisto de estanque, una fuente y pinturas murales. También se emprendieron importantes reformas en el teatro.

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