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Dánae recibiendo la lluvia de oro (Tiziano)

 
Dánae recibiendo la lluvia de oro
(Danae riceve la pioggia d’oro)
Tiziano, hacia 1553
Óleo sobre lienzo • Manierismo
129 cm × 180 cm
Museo del Prado

Dánae recibiendo la lluvia de oro es un cuadro pintado en el siglo XVI por Tiziano Vecellio di Gregorio, y ahora expuesto en el Museo del Prado.

Con el nombre de «Poesías», denominó Tiziano a varios cuadros, como el de Venus y Adonis y éste de Danae recibiendo la lluvia de oro. Otros lienzos de la serie eran El rapto de Europa (Isabella Stewart Gardner Museum, Boston), Diana y Acteón y Diana y Calisto (ambos prestados por su propietario, el duque de Sutherland, a la Galería Nacional de Escocia) y Andrómeda y Perseo (Colección Wallace, Londres). Dicho grupo de cuadros se destinó al rey Felipe II.

Tiziano escribe al rey en 1553 a raíz del envío de la obra de Venus y Adonis en estos términos:

...y, porque en la Dánae que ya envié a Vuestra Majestad se veía la parte delantera, he querido en esta otra poesía variar y hacerla mostrar la contraria parte para que resulte la habitación en la que han de estar más graciosa a la vista".

Tiziano solía repetir los temas que más éxito tenían. Esta Dánae recibiendo la lluvia de oro es una versión de otra que existe en el Museo de Capodimonte de Nápoles, si bien existen diferencias notables entre uno y otro.

Representa el mito de Dánae, quien había sido encerrada por su padre, el rey de Argos, en el momento de ser tomada por Zeus en forma de lluvia de oro. La figura central está recostada sobre la cama, con las piernas dobladas. A su derecha hay un perro pequeño, que se reputa un atributo de la cortesana. En la parte derecha hay una criada cuya espalda oscura contrasta con la blancura de Dánae; del mismo modo, hay una oposición clara entre su rostro envejecido y la juventud de la princesa de Argos. Esta sirvienta está recogiendo con un delantal las pepitas de oro que caen en forma de lluvia dorada, desde las nubes tormentosas que dominan el centro de la parte superior.

Estas figuras se sitúan en un espacio indefinido, ni exterior ni interior; se ven las cortinas y las nubes al fondo.

En esta obra se percibe la influencia de Giorgione en el desnudo.

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