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26.2.2011 - LIGA 1ªDiv. 2010/11 - JORNADA Nº 25

Partido Nº 1897 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

SPORTING  0-0 REAL ZARAGOZA    

Sporting

 

Real Zaragoza

13

remates

12

4

remates a portería

1

0

remates poste

0

3

remates fuera

6

7

asistencias

9

27

llegadas al área

13

1

fueras de juego

4

450

pases totales

435

82

balones recuperados

81

103

balones perdidos

102

14

faltas cometidas

11

55%

posesión

45%

 

Sporting

0

 

 

0

Zaragoza

 

  13

Cuéllar

  2

Botía

  3

José Angel

  14

Iván Hernández

  11

Lora

  16

André Castro

  17

Diego Castro

  19

Eguren

  20

De las Cuevas

  31

Cases

  23

Barral

 

 

  1

Doblas

  2

Diogo

  3

Paredes

  4

Contini

  21

Jarosik

  8

Ander

  10

Bertolo

  14

Gabi

  20

Boutahar

  23

Ponzio

  11

Sinama

 

 

CAMBIOS

 

76'

Cases por Carmelo

76'

André Castro por Nacho Novo

86'

De las Cuevas por Ayoze

 

 

51'

Sinama por Uche

51'

Boutahar por Braulio

65'

Bertolo por Jorge López

 

 

ENTRENADORES

 

Manolo Preciado

 

 

Javier Aguirre

 

 

TARJETAS

 

48' 

Botía Tarj. A

52' 

André Castro Tarj. A

56' 

Lora Tarj. A

 

 

24' 

Diogo Tarj. A

40' 

Contini Tarj. A

69' 

Ander Tarj. A

80' 

Paredes Tarj. A

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

 

1ª División

Estadio: El Molinón

26/02/2011 18:00

Arbitro: Iturralde González

Cuarto Arbitro: Medina Méndez

Jueces de Línea:Núñez Fernández , Díaz Pérez

 

 

 

 

SPORTING 0 - REAL ZARAGOZA 0

Insuficiente y agónico punto

Sporting y Zaragoza no salen de pobres tras un dramático choque en el que los locales dominaron más.

En septiembre, en octubre, hasta en enero, este peleado punto que ayer extrajo el Real Zaragoza en Gijón habría sabido a gloria. Ayer no. Es un botín insuficiente para las enormes necesidades que el equipo aragonés va teniendo en este último tercio del campeonato. El exigente calendario que le aguarda y, sobre todo, el hecho de partir de los puestos de descenso -que no abandonará una jornada más- provocan esa sensación de hambre. Solo el 22 de mayo, cuando se haga arqueo de caja, sabremos a ciencia cierta si la cosecha recogida ayer en el presionante Molinón ha merecido la pena o se ha quedado, como ahora sugiere, escasísima.

Y no puede quejarse de nada el cuadro zaragocista. Sacó un punto de manera agónica tras una segunda parte de cerrojazo y tente tieso. Unos segundos 45 minutos de nula creación ofensiva y de vivencias permanentes en los alrededores del área de un atinado Doblas que, en su reaparición, puede afirmarse que evitó la derrota no menos de cinco veces.

Esta vez, la secuencia del partido fue inversa a la de hace una semana en La Romareda ante el Atlético. Ayer, la buena fue la primera parte. Y la despreciable, la segunda. Por fortuna, el Sporting no posee la pegada de Agüero, Forlán o Reyes y no supo sacar réditos a sus merecimientos cuando el equipo zaragocista se aculó instintivamente sin ser capaz en el segundo tramo del encuentro de llegar al área de Cuéllar con ningún peligro.

Como consecuencia de esa curva descendente en el rendimiento de los de Aguirre a lo largo del duelo, la evolución de las sensaciones mutó de la ilusión y la esperanza hasta el descanso, al agobio y el conformismo con el 0-0 final, mascullando todos los blanquillos ’sotto voce’ que, el puntito sumado, era para darse con un canto en los dientes.

Realmente, en un global sin demasiados brillos, el primer tiempo de los de Aguirre tuvo sus méritos. En un planteamento lleno de miedos por ambas partes, el Zaragoza tiró la línea defensiva cinco metros más adelante de lo habitual y obligó al Sporting a iniciar su juego desde bien atrás, lo que maniató mucho a los de Preciado. Por eso, durante muchos minutos, el balón fue zaragocista. Ponzio y Gabi cortaban con facilidad las contras locales. Ander Herrera, oscuro como últimamente, intentaba ligar algún pase con sustancia a Sinama o a los extremos Boutahar y Bertolo. Todo quedó en intenciones, porque nunca se acabó nada bien, pero el Zaragoza tuvo peso y presencia sobre el campo.

Lástima que Bertolo, el más activo, pecó de individualista y acabó atropellándose a sí mismo. Una pena que Boutahar no se fuera ni de su sombra o que Sinama, por su cuenta, no sea ese delantero capaz de inventar nada de nada. En las aproximaciones avispas al área local, lo mejor fue el primer chut del partido, lejano de Ponzio, que rozó el palo. Y, al final, un errático cabezazo de Bertolo, tras el saque de una falta de Gabi, que se marchó fuera como podía haber acabado dentro. A estas dos ’semiocasiones’ cabe añadir un yerro en el despeje de Iván tras una fallida volea de Sinama que no fue autogol de milagro. No era mucho, pero en el intermedio estas tres llegadas significaban un asa a la que agarrarse. El Zaragoza parecía tener vida arriba.

Por desgracia, la pólvora que trajeron en el vuelo chárter fue solo esa. No había ni un átomo más. Ni siquiera el gesto de valentía evidente de Aguirre, sacando al campo a Braulio y Uche -al unísono- al poco del inicio del segundo tiempo, para dejar claro a todo el mundo que solo servía la victoria, dio los resultados apetecidos y pretendidos. Ni el equipo entendió el telegrama del míster, ni los propios protagonistas recién incorporados fueron capaces de integrarse en el juego y aportar la jerarquía que se pide a quien sale del banquillo con la misión de voltear una tendencia.

Si en la primera fase, la más igualada, el Sporting ya podía quejarse ante la diosa Fortuna por haber marrado las mejores ocasiones, al término del partido los asturianos lamentaron profundamente su falta de tino ante la puerta aragonesa. Tuvieron las suficientes opciones de gol para vencer, pero su exceso de responsabilidad y su nula pericia les penalizaron.

En la primera fase, Barral forzó dos paradones de Doblas con sendos disparos venenosos dentro del área. El propio ariete, tras reventar las bisagras a Jarosik, falló un mano a mano enviando el balón al Cantábrico. Y Diego Castro, a placer, no encontró balón tras un regalo de su colega De las Cuevas, una pesadilla para los dos laterales toda la tarde.

En la segunda parte, con el Zaragoza K.O. durante varias fases, las opciones aún fueron más claras. Gabi, agarrado al palo por segunda semana consecutiva -sobre la raya-, salvó un gol ya cantado a remate de De las Cuevas tras un córner, con Doblas sobrepasado. José Ángel, tras robar en la medular ante la pasividad de Herrera, Gabi y Ponzio, provocó otra gran parada de Doblas para aventar por encima del larguero un balón que se colaba por arriba. Eguren, rebote incluido, rozó el palo. Y, sobre todo, todos nos tragamos la Salve cuando Carmelo marcó en el segundo palo tras pase de De las Cuevas en el minuto 77. Menos mal que, por medio metro, era fuera de juego y el asistente lo vio. Con estos ingredientes, no caben dudas sobre quién de los dos quedó más satisfecho con el 0-0 final.

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