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Catorce días de histeria

Llega la hora de rematar la faena. La Liga prepara los adornos y guirnaldas de su fiesta fin de curso. Hoy nace la penúltima semana de esta temporada 2009-10 y dentro de quince días todo habrá acabado. Para entonces, los 20 equipos de la elite del fútbol español habrán disputado sus últimos tres partidos del curso liguero. Estamos ante catorce días, con su catorce noches, llenas de nervios, cábalas, miedos, supersticiones y estrategias. Fechas tras las que unos llorarán de alegría y otros fruto de su fracaso.

Esta semana, la primera de las dos que restan al torneo de la regularidad, trae bola extra, pues la antenúltima jornada, la 36º, se disputa en día laborable, entre mañana martes y pasado mañana miércoles. Sin espacio para alegrarse por un puntual éxito o relamerse las heridas por un mal día, entre el sábado que viene y el domingo se consumará la penúltima cita, la 37ª.

Es decir, que según se produzcan los resultados, en solo seis días podemos tener veredicto oficial anticipado para las apetencias de todos: los que pelean por el campeonato, los que lo hacen por Europa y los que intentan obtener la permanencia y escapar del descenso a Segunda. Si algo quedase pendiente, la demora no va a ser excesiva. El fin de semana siguiente, el del 15 y el 16, se echará el telón a esta Liga premundialista.

En ese último bloque de la cola de la clasificación, el más histérico, está inmerso el Real Zaragoza a estas horas, como todo el año. Con dos puntos de colchón de supervivencia tras la vital victoria de anteayer en La Coruña, los de Gay. dependen de sí mismos. Esa es su gran ventaja, pero tienen más. Por ejemplo, que juegan dos partidos en casa y solo uno fuera. A estas alturas, el factor ambiental es algo muy grande e importante para los futbolistas agobiados. Y, sobre todo, el Zaragoza cuenta con la presencia de hasta cinco equipos que están ubicados peor que él en la clasificación a la hora de afrontar el 'sprint' definitivo (Xerez, Valladolid, Tenerife, Málaga y Racing). E, incluso, dos de los que están delante de él con un solo punto de ventaja (Almería y Sporting), tienen ante sí un duro calendario que les augura padecimientos seguros.

Para caer a Segunda División el Real Zaragoza, además de hacerlo muy mal los aragoneses ante el Espanyol, el Xerez y el Villarreal, tendría que darse la reacción al unísono de tres de los cinco adversarios que circulan tras él. Ese es el razonamiento lógico que mantiene el espíritu enhiesto dentro del vestuario blanquillo a fecha de hoy. Pese a que la ventaja con la cola es minúscula, el galimatías que se ha formado en las últimas semanas al borde del abismo del descenso, inmiscuyendo en la huida a numerosos equipos, favorece los intereses de los que tienen algo de oxígeno.

Pero no se puede fallar para no favorecer reacciones sorpresa, algo muy propio cada año en estos partidos postreros del torneo.

Analizando con detenimiento los enfrentamientos de los diez equipos (la mitad del repertorio) que aún no tienen el visado de supervivencia firmado matemáticamente, todo hace pensar que al Zaragoza le hacen falta solo 3 puntos para respirar hondo y gritar eureka. Ese es su objetivo dentro de solo 72 horas en La Romareda ante el Espanyol que, precisamente, es el mejor de los que todavía tienen que certificar su salvación. No parece que los catalanes, con 6 puntos de ventaja sobre la catástrofe, vayan a meterse en líos. Pero, con el álgebra como herramienta de análisis, los periquitos aún van a venir a La Romareda jugándose algo importante, no de paseo.

Espacio para un final inesperado

Tres partidos, 9 puntos, es un pequeño espacio temporal y cuantitativo que, en los finales de liga, suele dar de sí para enormes sorpresas y para desenlaces imprevistos. El engorde del pelotón de los torpes que se ha ido suscitando en las últimas cuatro semanas y el traicionero calendario que aguarda a varios de ellos (observar con atención el cuadro adjunto) es probable que derive dentro de catorce días en un trío de descendidos diferente al que, durante infinidad de semanas, cualquiera habría apostado.

El Xerez (rival del Zaragoza en seis días) se resiste a morir. Su partido de mañana en Valencia dirá si llega con pulso frente a los aragoneses o ya es cadáver deportivo. El Valladolid sigue soñando con alcanzar la flotación. Visita a un Atlético en Madrid que tiene la cabeza puesta en su doble final (Copa del Rey y UEFA) y que, probablemente, le resulte muy accesible. Si salva esta reválida y saca con nota su crucial duelo directo del domingo que viene en Zorrilla ante el Racing, podemos asistir a la resurrección albivioleta. Y qué decir del Tenerife. Hundido todo el año, su arreón final está siendo meritorio. Mañana lo tiene imposible en el Camp Nou, pero en la isla sueñan con ganar al Almería el domingo y rematar la salvación en dos semanas en Valencia.

En estas quinielas de los tres colistas, fluyen por naturaleza los candidatos a caer abajo para ocupar su lugar. Mucho ojo al Racing y al Málaga. Y también al Almería, que pareció salvado hace nada, ya que sus tres duelos pendientes son ante rivales con aspiraciones diversas. Menos peligro parecen correr Sporting, Zaragoza, Osasuna y, sobre todo, Espanyol. Pero la histeria es mala consejera. Y está presente.

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