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22.11.2008 - LIGA 2009/10 - JORNADA Nº11

22.11.2008 - LIGA 2009/10 - JORNADA Nº11

 

22.11.2009 - LIGA 1ªDiv. 2009/10 - JORNADA Nº 11

Partido Nº 1845 del R.ZARAGOZA  en 1ª Div.

 

20091120171912-malaga-cf.jpg

  MALAGA C.F. 

1-1

REAL ZARAGOZA   

20091101074228-escudo-zaragoza-2008.jpg

 

Málaga

1

 

 

1

Zaragoza

 

  13

Munúa

  2

Jesús Gámez

  3

Weligton

  19

Mtiliga

  32

Iván

  10

Apoño

  24

Juanito

  27

Toribio

  5

Luque

  8

Fernando

  18

Obinna

 

 

  1

López Vallejo

  3

Paredes

  6

Goni

  15

Pavón

  20

Babic

  22

Pulido

  7

Jorge López

  16

Abel Aguilar

  17

Lafita

  23

Ponzio

  19

Arizmendi

 

 

CAMBIOS

 

59'

Toribio por Duda

59'

Juanito por Forestieri

89'

Luque por Valdo

 

 

11'

Arizmendi por Ewerthon

68'

Jorge López por Ander

74'

Ponzio por Gabi

 

 

ENTRENADORES

 

López Muñiz

 

 

García Toral

 

 

GOLES

 

 74' 

Gol Iván

 

 

 49' 

Gol penalty Ewerthon

 

 

TARJETAS

 

60' 

Weligton Tarj. R

64' 

Duda Tarj. A

75' 

Fernando Tarj. A

79' 

Luque Tarj. A

86' 

Apoño Tarj. A

88' 

Forestieri Tarj. A

 

 

45' 

Ponzio Tarj. A

50' 

Paredes Tarj. A

59' 

Paredes Doble A

86' 

Ander Tarj. A

 

 

OTROS DATOS DE INTERÉS

 

1ª División

Estadio: La Rosaleda

22/11/2009 19:00

Arbitro: Rubinos Pérez

Cuarto Arbitro: Glez. González, I.

Jueces de Línea:Alvarez Moreno , Díaz Pérez

 

 

 

 

 

 

Sin dinamita

A veces al fútbol le convienen historias como esta, con un final sulfúrico y cardiaco, navajazos en alguna esquina, escupidores malditos, incendios y protestas, y, sobre todo, un partido abierto en canal, con los dos equipos caminando en el alambre de la desesperación y los nervios. Sirven por encima de todas las cosas para desarmar los corsés preestablecidos y los 'pizarrazos' de los entrenadores. Cuando los jugadores se saltaron todas las reglas del jefe, aquello, al menos, entretuvo, aunque supiera a poco, aunque solo fueran unos breves minutos, los quince finales más esos siete del añadido que convirtieron el desenlace en un maratón donde el Zaragoza no se aprovechó de un Málaga con peligrosos síntomas de enfermo durante todo el partido.
Si dejamos de lado ese intervalo que fue desde el salivazo de sapo de Apoño, el fingido desmayo de Ander, la histeria de Ewerthon y esas ocasiones que el Zaragoza tiró al palo (Lafita) y al cielo (Gabi); el partido fue una piedra. Feo como Nobby Stiles.
El premio del Zaragoza, por llamarlo de algún modo, fue un pobre punto. No pudo con un colista con mala pinta: la grada le gritó a Muñiz que cogiera lo suyo y se marchara, Luque cruzó miradas retadoras y gestos con sus aficionados, esos mismos le frenaron un cambio a Muñiz, ondearon los pañuelos y en el terreno del fútbol, el Málaga dejó más señales preocupantes: giros constantes en el sistema, revoluciones de nombres, la zurda pulcra de Duda en el banquillo, cinco defensas en casa y contra Arizmendi…
Todo eso lo desaprovechó el Zaragoza. Su partido consistió en gobernar sin filo ni pólvora. Todo se tradujo en dominar espacios y metros, pero sin peligro. Al equipo aragonés le falla esto, y es así, de nada vale engañarse con que son los únicos que marcan siempre. El problema lo explican a medias su incapacidad para hilvanar el juego en los metros decisivos y su escasa intimidación, apenas ha alcanzado área en los últimos partidos de Liga. En el cómputo global del duelo, salvando esas ocasiones finales de Lafita y Gabi, el Málaga, sin ir más lejos, dio algo más de miedo.
El partido tuvo dos caras. La primera fue de plomo. Inaguantable. Muñiz le entregó la pelota al Zaragoza levantando una muralla de cinco hombres. Le dio la vuelta una vez más a su equipo. La idea era similar a la expuesta en el partido de ida de la Copa, aprovechar la falta de profundidad de los aragoneses, esperar esos pequeños detalles anunciados en las previas, errores fatales en zonas fatales, y atacarle a la espalda. El Zaragoza no corrió riesgos, sujetó la pelota, pero de modo inocuo dejando la impresión de que el Málaga, flojo y nervioso, se le iba a escapar vivo.
Aquello se convirtió en un folio en blanco, fútbol plano y desustanciado. El Zaragoza apenas inquietó con un disparo cruzado de Babic. El Málaga mandó a Obinna al frente, el solo en el desierto y bien sujeto por una defensa a la que Goni le ha inyectado cemento y coherencia. El central canterano volvía a pisar Primera División y ganó balones por listo y por rápido. Ahora mismo es una garantía atrás.
El partido caminaba igual que la vuelta de la Copa del Rey. Pero el descanso reinició todo. Primero el gol del Zaragoza. Lafita forzó la vista del árbitro tras recibir un balón largo, Munúa salió atropellado y Rubinos picó. El penalti lo ejecutó en suspense Ewerthon, que hacía su aparición por el partido a los 40 minutos de reemplazar a Arizmendi, recaído de sus problemas musculares. El brasileño tiene una fuga de gas, sufre falta de chispa y no se sabe si de algo más. Pero para nada es la figura que goleó en el ascenso, porque Ewerthon sin gol es como un jardín sin flores, como los domingos sin fútbol, sí. En un equipo con despoblación de delanteros, urge la mejor versión de Ewerthon.
Con el penalti cobrado y mandando en el marcador, Jesús Gámez, lateral poderoso y de dos áreas, se encargó de expulsar a Paredes. Una doble obstrucción mandó al Jabalí a la ducha. Caminando hacia el vestuario, en el mientras tanto, Muñiz hizo cambio, el golpe franco se alargó y Weligton, el granjero, se pasó a boxeador. Golpeó a Goni y se marchó con Paredes. En un minuto el partido se había convertido en una montaña rusa. Para ti, para mí.
El resultado fue un caos ordenado. El Málaga subió metros, se ensució el partido y le empató al Zaragoza en un córner limpio y flotante que sacó Duda e Iván no desaprovechó ganándole el pulso aéreo a Paco Pavón.
El empate situaba de cara al Málaga, con la grada incendiada poco antes de que las llamas se trasladasen al césped en el tramo final. Cualquier cosa podía pasar en un partido que se desordenó por completo. Todo empezó con Apoño y Ander Herrera. Hirvió la sangre, y Rubinos le dio cuerda el reloj. En cierta medida el partido fue eso, lo que pasó al final, todo lo demás fue paja. La locura benefició al Zaragoza, más fresco de piernas. En el descuento, los de Marcelino amenazaron más que en todo el tiempo perdido antes. Lafita, cuyo nivel multiplica la media del equipo, lanzó al palo y rozó el empate. Gabi también lo tuvo con la portería entera para él, pero la pelota, forzada, se fue arriba. Escasa pólvora para un equipo en huelga de pistoleros.

 

 

Otra vez, ese buen samaritano

 

Se salió Marcelino del guión al dar a entender que el encuentro de ayer estuvo condicionado de manera fundamental por el mal estado del terreno de juego. Se quejó el técnico del campo que, desde su punto de vista, resultó un elemento esencial para entender las tablas que se vivieron en La Rosaleda.
La perspectiva del entrenador zaragocista -ayer en la grada al tener que cumplir un partido de sanción- resultó lo más novedoso de un recorrido clásico en la trayectoria blanquilla. El Zaragoza mereció ayer ganar en La Rosaleda y se vuelve a casa con un puntito. Y deja la estela de tres empates en sus tres duelos ante el Málaga: no ha sido capaz de ganar al colista ni a la primera ni a la segunda ni a la tercera. El cuadro de Muñiz -si aún se le puede denominar así al conjunto andaluz- le ha dejado además en la cuneta en la Copa del Rey. 
El conjunto aragonés volvió a demostrar ayer que existen rivales mucho peores que él en la competición liguera. Que este equipo moldeado a trompicones, un rompecabezas cada fin de semana para el entrenador, tiene formas para encontrar acomodo más digno que el de moverse entre las calderas. Aunque precisa actuar con más criterio y concentración; no puede dejarse nivelar un encuentro que tiene controlado ante un manojo de nervios acogotado por su propia afición. Que es lo que hizo ayer, otra vez, la formación blanquilla.
El Real Zaragoza enladrilló la victoria con el gol de penalti de Ewerthon. Con lo más difícil ya resuelto, se trataba de dejar pasar el tiempo, hacer madurar a un Málaga loco y rematar el encuentro.
Pero con ese pacto de amistad con el que se empeña en envolverse el cuadro aragonés, le brindó agua y aire a su rival y despertó a un equipo roto y perdido, al que le dio la oportunidad de rehacerse. Primero, con la absurda expulsión de Paredes -compensada de inmediato por el sinsentido de Weligton, que niveló las fuerzas, pero no los ánimos-; y más tarde, con el gol del empate del central Iván González, debutante en la Liga.
El Zaragoza fue mejor. Y mejor de lo que indica el resultado. Como le está pasando en la mayor parte de sus salidas. Seguramente, en todas menos en esa penosa visita al Camp Nou, en donde compareció de juguete de un Barcelona necesitado de rehabilitación.
Pero no fue capaz de llevarse un triunfo que debía haber sido suyo. Se contagió, además, de ese ambiente enrarecido y compareció en el ring de una marrullería inconveniente, que en nada le beneficiaba.
Y aún así pudo llevarse el partido: hizo las ocasiones, las creó y las falló; puso una pizca de juego. O al menos, como decía Manuel Pellegrini de su Madrid, no jugó ni bien ni mal.
Tuvo un pellizco de gol en el remate de Lafita al poste o en ese fallo de Gabi en el envío de Ewerthon. En ese tramo final de un partido loco que debió inclinarse del lado blanquillo. Pero se conforma con un punto que le mantiene a una distancia prudencial del descenso. Los tres le hubieran permitido un salto de mayor envergadura, de calidad. Y le hubieran garantizado jugar con mayor tranquilidad los envites próximos. De inmediato, el encuentro con Osasuna el domingo en La Romareda.
Queda el poso de esa convicción de que se pudo ganar; ese sabor amargo de que se perdieron dos puntos sin saber muy bien por qué -¿tal vez por el estado del terreno de juego?-; y la claridad, partido a partido, de que apretando una clavija este equipo debe ir hacia arriba. Sobre todo, porque hay muchos otros que ni se asoman a la altura de la formación blanquilla.
La baja de Javier Arizmendi -lesionado de nuevo-, la de Javier Paredes -tras la tarjeta roja-, obliga de nuevo a Marcelino a rehacer el equipo, a cambiar las piezas. El Osasuna de Camacho visita Zaragoza el domingo. Otro equipo al que se debe ganar... sin ejercer de buen samaritano.

 

 

Tablas de espanto

El Real Zaragoza deja escapar la victoria frente a un Málaga desquiciado en un partido sin fútbol.

Sin fútbol y sin suerte. El Real Zaragoza no perdió en La Rosaleda, pero si es incapaz de ganar a un rival tan desquiciado como el Málaga y después de adelantarse resulta difícil pensar dónde va a poder ganar lejos de casa. El punto es sumar, pero sabe a nada, porque la obligación era ganar a un colista al que no se le ha podido vencer en tres partidos, dos de ellos en Copa, un dato que también resulta revelador. Este Zaragoza parece condenado a sufrir este curso y está obligado, con su mal balance viajero, a ganar siempre en casa. Como no lo haga ante Osasuna, los nervios se dispararan. Y bien que lo sabe Marcelino, que no logra que el equipo, que tiene lo justo para andar por la élite, y más con las bajas que acumula, arranque en este inicio de Liga, lo que puede ser un problema para él cuando su figura no goza de un consenso absoluto en el club.

Además, partidos como el de ayer no le dan razones al entrenador asturiano, que ayer estaba en el palco por sanción. Y es que Málaga y Zaragoza perpetraron un esperpento en un césped horrible. Fue un duelo sin fútbol los noventa minutos y bronco en la segunda parte que acabó en tablas porque los dioses de este deporte decidieron que ninguno de los dos podía merecer el botín de los tres, aunque estaban bien necesitados de ellos. Eso sí, el choque acabó bronco, emocionante y, en el tramo final, debió caer del lado zaragocista. Paredes y Weligton estaban fuera por dos expulsiones y La Rosaleda pedía la dimisión de Muñiz, silbaba a todo lo que se movía y los nervios se apoderaban de todos. Hubo tanganas, rifirrafes y tensión después de que Iván nivelara el tanto de penalti de Ewerthon. Lafita y Gabi tuvieron la victoria en el descuento, pero el palo y el mal disparo del madrileño mandaron al limbo la opción de una victoria inexcusable que no se logró.

Son ya 20 salidas sin ganar en la élite. Muchas, demasiadas. Ayer fue otra más, una nueva ración de mediocridad de un Zaragoza que fuera es un alma en pena y que ayer le faltó, sobre todo, llegada a la portería rival durante muchos minutos. Lafita fue un oasis de peligro y el resto se limitó a cumplir un guión de esfuerzo sin nada de brillantez.

El partido fue, como avisó Marcelino, feo. Se quedó incluso corto. Resultó un espanto. Con tal intuición, el técnico se decantó en el once por Babic en lugar de Ander, porque preveía que el encuentro iba a ser tan físico como resultó. El Málaga, que es colista por méritos propios, renunció a jugar. Muñiz acorazó al equipo con tres centrales y, como si

 

 

 

 

 

MALAGA - REAL ZARAGOZA

Victorias del MALAGA 3

 Empates 2

Victorias del REAL ZARAGOZA 1 

 Goles marcados 6 

Goles encajados 3


 

En Primera División

2005-06

Jda. 28

MALAGA

0 - 1

REAL ZARAGOZA

2004-05

Jda. 2

MALAGA

0 - 0

REAL ZARAGOZA

2003-04

Jda. 8

MALAGA

2 - 1

REAL ZARAGOZA

2001-02

Jda. 29

MALAGA

2 - 1

REAL ZARAGOZA

2000-01

Jda. 26

MALAGA

2 - 0

REAL ZARAGOZA

1999-00

Jda. 18

MALAGA

0 - 0

REAL ZARAGOZA

 

ESTADÍSTICAS

POS

NOMBRE

M

T

C

S

G

PP

GP

PF

GE

P

TA

DA

TR

P

Carrizo

720

8

0

0

0

0

0

0

17

0

0

0

0

P

López Vallejo

270

3

0

0

0

0

0

0

5

0

0

0

0

D

Ayala

765

9

1

0

0

0

0

0

 

0

5

0

0

D

Babic

432

5

3

3

0

0

0

1

 

0

1

0

0

D

Diogo

0

0

0

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Goni

90

1

0

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Laguardia

180

2

0

0

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Obradovic

110

1

1

2

0

0

0

0

 

0

1

0

0

D

Pablo Amo

344

3

0

2

0

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Paredes

704

8

1

1

0

0

0

0

 

0

5

1

0

D

Pavón

781

9

1

0

2

0

0

0

 

0

0

0

0

D

Pulido

720

8

0

0

1

0

0

0

 

0

1

0

0

M

Abel Aguilar

766

9

4

1

4

0

0

0

 

0

3

0

0

M

Ander

322

2

1

4

0

0

0

0

 

0

2

0

0

M

Gabi

686

8

2

2

0

0

0

0

 

0

3

0

0

M

Jorge López

917

11

3

0

2

0

0

0

 

0

0

0

0

M

Kevin

34

0

0

2

0

0

0

0

 

0

0

0

0

M

Lafita

426

4

2

3

1

0

0

0

 

0

3

0

0

M

Pennant

510

7

5

2

0

0

0

0

 

0

0

0

0

M

Ponzio

860

10

2

0

0

0

0

0

 

0

4

0

0

M

Songo´o

67

0

0

4

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Alex

16

0

0

1

0

0

0

0

 

0

1

0

0

A

Arizmendi

735

10

5

0

3

0

0

0

 

0

1

0

0

A

Braulio

0

0

0

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

A

Ewerthon

301

1

0

6

2

0

2

0

 

0

0

0

0

A

Uche

130

2

2

0

0

0

0

0

 

0

0

0

0

 

 

 

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