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COPA del REY - ARAGON ELIMINADO

3.9.2008 – COPA del REY 2008/09 – 2ª RONDA

REAL SOCIEDAD 1  REAL ZARAGOZA 0

 

El Real Zaragoza dice hola y adiós a la Copa (1-0)

Según empezaba, se acabó la Copa este año para el Real Zaragoza. Fue un hola y un adiós en el mismo paquete. Un visto y no visto de un equipo que no da síntoma alguno de mejoría. Qué mal sigue pintando el futuro más inmediato del actual Real Zaragoza. Qué partido tan mediocre volvió a firmar ayer en Anoeta. Al tratarse de un sistema de partido único, la precoz eliminación supone esta vez, además, que la afición zaragocista se queda este año castigada sin ver ni un solo partido copero. Un problema añadido -de primer orden- para los rectores del club, ya que el precio de los abonos incluye, además de los 21 partidos de liga y el nonato Trofeo Ciudad de Zaragoza, la primera ronda de Copa. ¿Cómo lo arreglarán ahora? Habrá que esperar. Algo se les ocurrirá.

La Real Sociedad ganó anoche casi sin querer a un Zaragoza paupérrimo. Ni Bravo, ni Díaz de Cerio, ni Xabi Prieto, ni Mikel González, ni Labaka, cinco titulares fijos de la Real Sociedad, formaron en el once inicial donostiarra. Juanma Lillo sorprendió a su propia afición optando por una alineación experimental, llena de gente joven del banquillo y con un 3-4-3 ofensivo al máximo al que en Anoeta no están acostumbrados. Cuando se supieron los equipos, media hora antes del choque, en San Sebastián la mayoría pensó que al técnico de Tolosa no le iba a doler demasiado si el Zaragoza le eliminaba de
la Copa.

Marcelino, por el contrario, montó un bloque en el que, al margen de que se diesen los estrenos como titulares de Pignol, Pulido y Caffa, se apreció un mayor aire de ambición que en el caso de Lillo. Al Zaragoza sí que le interesaba -y mucho- ganar esta eliminatoria e insuflar un soplo de ilusión y autoconvicción en toda la burbuja del zaragocismo, tan desorientada desde hace meses.

Con ese reparto de dispar vocación en ambas escuadras, el partido arrancó con un ir y venir constante del balón de área a área. Aunque con poca precisión, había velocidad. Y, en esa fase de descontrol general, ambos equipos perdieron dos magníficas oportunidades de haber puesto el marcador a su favor desde el mismo inicio. Primero golpearon los vascos, con un mano a mano de Marcos, tras un precioso taconado de Sergio Rodríguez, que salvó López Vallejo providencialmente. Era el minuto 5 y la defensa aragonesa volvía a hacer aguas por el eje (ayer con nuevos inquilinos, Pulido y Pavón). Pero apenas dos minutos después, Ewerthon aplacó las euforias del público local con una ocasión clarísima delante del portero Zubikarai, que logró desvíar con el pie a córner cuando ya se cantaba el 0-1.

A partir del cuarto de hora, la efervescencia de los 22 protagonistas perdió gas de manera notable y el encuentro se metió por un sendero lleno de trampas mutuas y de fútbol desordenado. Ahí, la Real Sociedad, en primera instancia, se echó atrás a esperar a los de Marcelino. Pero cuando vio que el Zaragoza era inofensivo, pensó que podía hacerle daño con el balón en los pies y no le importó tomar el timón y marcar el ritmo del partido.

 La pizarra de Lillo, con cuatro y cinco hombres siempre por delante del balón, proporcionó un claro dominio a los locales, solo empañado por la falta de movilidad de sus puntas que colapsó el buen partido del pivote Elustondo. Por eso, antes del descanso, solo hubo que anotar un voleón del veterano Gerardo desde 30 metros tras una falta ensayada que, de nuevo, López Vallejo echó a córner en un paradón. Lamentablemente, del Zaragoza no hubo noticias desde el minuto 18, cuando Ewerthon -desafortunado en los balones clave- remató alto un centro de Paredes.

El equipo que ayer propuso Marcelino, con seis caras nuevas respecto del que perdió en el estreno liguero en el campo del Levante, se volvió a liar en el concepto de fútbol que quiere aplicar el asturiano y fue incapaz de dar cuatro pases seguidos de medio campo hacia arriba. El 0-0 del intermedio era buena muestra del índice de calidad que habían mostrado ambos contendientes en el primer acto. Todo muy flojito.

En el inicio de la segunda mitad, Lillo vio clara la opción de tumbar al gran Zaragoza (que sigue asustando solo con el nombre allá por donde va) y sacó al campo a la estrella de su plantilla, Xabi Prieto. Y, casualmente, su gesto ambicioso tuvo premio en la primera jugada de la reanudación. Elustondo, el mejor de los guipuzcoanos, metió un pase entre Pulido y Pavón (otra vez los centrales zaragocistas en evidencia) y dejó solo a Marcos ante López Vallejo para que le fusilase por bajo.

Quedaban tres cuartos de hora, pero al Zaragoza de hoy en día eso le da igual. No hay capacidad de reacción, se echa en falta carácter para irse arriba a remontar, orgullo para evitar una derrota que se percibe a muchos minutos del final. Lejos de contestar, el Zaragoza quedó aturdido y fue la Real quien pudo sentenciar con el 2-0 en varias acciones, como en un tiro de Sergio Rodríguez o en un cabezazo en plancha de Estrada.

Apenas un chut lejano fuera de Generelo y un centro envenenado de Arizmendi que Zubikarai echó a córner, fueron las dos oportunidades zaragocistas en todo el segundo periodo. Muy poco, casi nada para un equipo que se presume grande en la categoría. Mientras Díaz de Cerio perdonaba al final dos goles hechos, la última media hora fue un muestrario de cambios tácticos de Marcelino que no dieron fruto: Sergio Fernández acabó de delantero centro; Caffa, de segundo punta cuando salió Adría y Arizmendi se volcó a la derecha; Zapater, que empezó en la banda, terminó de pivote, permutándose con el oscuro Generelo; Pulido jugó de medio centro... Un potaje sin sustancia que acabó como acabó.

 

FICHA TÉCNICA


Real Sociedad 1
Real Zaragoza 0


R. Sociedad Zubikarai; Carlos Martínez, Ansotegui, Castillo; Elustondo; Gerardo, Sergio Rodríguez (Rivas, 64'), Aramburu (Xabi Prieto, 46'); Estrada, Marcos y Moha (Díaz de Cerio, 75').

R. Zaragoza López Vallejo; Pignol, Pulido, Pavón, Paredes; Generelo (Adriá, 58'), Antonio Hidalgo (Sergio Fdez., 64'); Zapater, Caffa; Arizmendi y Ewerthon.  

Árbitro José Antonio Teixeira Vitienes (Cántabro). Amonestó a Pignol (35'), Antº Hidalgo (61'), Arizmendi (73'), Sergio Fernández (74') y Zubikarai (83'). Expulsó al técnico local, Juanma Lillo (66'). 

Goles 1-0, min. 46: Marcos. n Incidencias 16.494 espectadores en el estadio de Anoeta. Tarde muy nublada, con 20 grados. Llovió intermitentemente.

 

 

S.D. HUESCA 1  RAYO VALLECANO 3

 

COPA DEL REY

Un trago amargo para el Huesca (1-3)

El Huesca rozó la victoria ante un Rayo que, tras empatar en el tiempo añadido, se impuso después en la prórroga.

No debe hacerse una lectura negativa de la eliminación copera porque durante 90 minutos el Huesca demostró estar como mínimo a la altura del Rayo Vallecano. Los azulgrana manejaron el encuentro con mucha solvencia y tenían la victoria en su mano tras el gol de Rubén, pero en el último suspiro del tiempo añadido, en la única aproximación rayista de la segunda mitad, llegó un empate que condujo a la prórroga. En el tiempo extra suele ganar quien tiene más fortuna, quien llega más fresco o quien goza de mejor ánimo. Éste último fue el caso de un Rayo que de estar partido en pedazos pasó a erigirse en postrero triunfador.

El encuentro tuvo un comienzo electrizante. En seis minutos ya se había generado desasosiego en las dos áreas. Pocos toques, fútbol hilado con verticalidad y mucha velocidad. Respeto sí, pero mirándose de frente y yendo al grano.

Vara, Pachón, Medina… todos ellos merodearon el gol en diez minutos de un ritmo tal que parecía que hubieran de resolver
la eliminatoria.

El Huesca apareció con caras nuevas respecto al inicio de Liga. Además de Miguel en la portería, Robert ocupaba el lateral derecho y Roldán mutaba esa posición por la de lateral izquierdo, en ausencia del sancionado Camacho. A Corona lo acompañó esta vez Jaume como lugarteniente en el eje de la zaga. Por delante de ellos, se estrenó Paco Borrego en la doble encomienda de barrer todo lo que llegara y apoyar en la creación del juego. Así Sastre podía inventar más desinhibido, flanqueado por Vara y José, mientras que arriba debutaba el chileno Medina junto a Rubén Castro.

Entre tanta novedad sobresalió el arranque de Vara, con dos internadas de alma y zancada que deshicieron el dibujo rayista. En una de ellas diseñó una vaselina que rozó el premio gordo. El equipo madrileño tampoco era manco. Con tres veces el presupuesto del Huesca y hombres de curriculum tallado como Llorens o Pachón, no perdía ni la compostura ni las ganas de incordiar. Pero mandaban más los de casa. Sin acorralar al Rayo pero obligándole mucho, con Borrego marcando territorio y Sastre tratando de enseñar su fútbol imaginativo. Así llegó una buena ocasión para Medina.

El público empezó a cogerle manía al asistente que enjuiciaba los ataques locales. No puede ser que todos los desmarques de Rubén y Medina fuesen fuera de juego. Y menos cuando un cabezazo de un defensor habilitó un pasillo para el canario, injustamente censurado por el colegiado.

Rubén, siempre peligroso

El último chispazo de la primera parte también llevó el sello canario de Rubén, con una media volea que vio muy de cerca el palo contrario. La segunda parte comenzó como acostumbran a hacerlo las primeras, con ritmo más pausado y fútbol tan cansino como viciado de horizontalidad. Fue un cuarto de hora de encefalograma plano, de tregua entre dos equipos que decidieron tomarse un respiro.

Otra amenaza de Rubén en forma de libre directo fue el preludio del tanto del Huesca. Vara se puso el traje de cuatrocentista para enfilar la portería de Cobeño, pero antes de llegar Serrano le dio un empujoncito más que suficiente para desequilibrarlo. Reglamento en mano penalti. Y penalti señaló Caballero Herreros. Rubén convirtió sin aspavientos.

El gol azulgrana despertó al Rayo de su hibernación, sin que ello rasgase las vestiduras del Huesca, que no pasaba demasiados agobios. Por si acaso, Borrego seguía en plan mariscal, leyendo espacios y necesidades, sabiendo cuándo y con quién ser solidario.

Calderón, otra vez ágil con la pizarra, metió a Ramón y a Roberto para explicarle a Pepe Mel, técnico rayista, que no esperase un repliegue acomplejado de su equipo. Buena decisión, porque los locales rozaron el segundo gol.

Pero en el último suspiro, cuando la grada elucubraba con el próximo rival copero y en la única aproximación con peligro del conjunto rayista, llegó el gol de Coke. Maldito descuento, amargura de trago que provocó que el Huesca, como humanos que son sus futbolistas, llegase a la prórroga más tocado anímicamente que el rival. Y allí apareció el oficio del veterano Pachón para apuntillar.

 

FICHA TÉCNICA


Huesca 1
Rayo Vallecano 3


Huesca Miguel, Robert, Paco Borrego, Corona, Sobregrau, Edu Roldán, Sastre, José, Vara (Ramón, 67), Nico Medina (Roberto, 75) y Rubén (Erice, 89).

Rayo Vallecano Cobeño, Llorens, José Serrano, Collantes, Pachón, Manolo, Salva, Perera (Jofre, 78), Rubén Reyes (Hugo, 65), Diame (Yuma, 65) y Coke.

Goles: 1-0, min. 61, Rubén Castro, de penalti. 1-1, min. 93: Coke. 1-2, min. 104: Pachón. 1-3, min. 107: Pachón.

Árbitro: Árbitro: Caballero Herreros. Mostró cartulinas amarillas a Vara, Corona, Ramón y Jofre. 


 Incidencias: alrededor de 4.000 espectadores en EL Alcoraz.

 

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